Bueno!
Otra vez, aquí ya llegué :)
Como siempre, el nuevo capítulo de El Compromiso, recién horneado y listo para comer, espero que les guste.
Para los que tienen duda de que rayos está pasando en estos ultimos capitulos de a peso, se los explicare.
Es el famoso llamado fanservice, pare deleitar un poco a los lectores de este fic, he hecho lo de la fiesta y la visita de Batman sólo como regalo de algo espero que les agrade, así que no se preocupen, recuerdo que algunos me pedían que los titanes regresaran a la Tierra, así que aquí lo tienen, que aclaro, todavía van a haber cosas de la historia principal, sólo para que no se les vaya a olvidar de que era esto ;)
Me he dado cuenta que el descendente numero de reviews ha sido por mi flojera al no escribir las replicas de los comentarios, creo que es como una inspiración que sepan lo que pienso de sus comentarios, hace que he decidido retomar mi viejo hábito y replicarles :) Obvio si serían tan amables de dejarme un correo electrónico al cual escribir para los que no tienen cuenta en Muchas Gracias :-)
Una cosa más, el capítulo pasado lo hice con la mayor intención de mostrar las fase en la que vive Starfire actualmente, sobre sus pensamientos sobre los sentimentos de Robin hacia Raven, y sobre la madurez sentimental que todavía no tiene Robin, ahora como se han dado cuenta, he enfocado un tipo raro de enamoramiento entre los dos pájaros, pero no es completamente amor, o más bien todavía está en el proceso de ser algo serio, que para eso está Astaroth...que se meterá todavía más en la vida de estos como no se imaginan muajaja
Bueno no los molesto más :)
¿Triangulo o Cuadrado?
Sus pensamientos se suspendían en el negro viento que era su mente, y sin pensarlo dos veces, salió del cuarto donde dormía, sólo para chocar con algo invisible que le detenía. Se frotó la nariz, y cauteloso acercó su largo y delgado dedo índice para tocar lo que le impedía la salida, viendo esceptico las ondas azules que se creaban al contacto.
-Lo siento guapo, pero aquí te quedas-le dijo una cansada Airin, sonriendo como borracha y bostezando como león, frotando sus grandes ojos.
Astaroth le miró de una manera rara, y Airin no supo si alzar un ceja en sorpresa o gritar como fanática loca.
-Dejame ir- pronunció el oscuro. Su mano empezó a brillar, y con un movimiento repentino, golpeó la barrera que le encerraba, haciendo una pequeña mueca de disgusto al ver que no servía su intento de salida.
-Awww, probecito. Mira pollo, iré al grano, he conjurado una capa que no deja salir cargas negativas. Esto es para poder cuidarte, y tu te comportas como niño bueno y chulo. No creas que eres el más poderoso de este lugar, porque para algo me trajeron-terminó triunfante, sonriendo como loca al ver que el ángel hacia otra mueca rara.
-Demonios-dijo ella sarcástica, riendo por lo bajo y sentandose en el asiento de fuera de la habitación, checando de vez en cuando los movimientos que hacia el joven, parado ahí como si lo hubieran plantado para una cita, viendo la nada como su peor enemigo.
Tenía que salir de ahí.
Y realmente no sabía porque rayos quería salir de ahí.
-
-Es bueno tenerlos de visita-mencionaba el cálido mayordomo, era delgado y conservado, con un bigote que temblaba cada vez que hablaba. Era Alfred.
Los titanes asintieron, cada uno con su respuesta al aire, y el mayordomo sonrió, no entendiendo nada de lo que decían los demás.
El guapo perfil de Bruce se distinguía por la luz que llegaba desde arriba, mientras sonreía ligero pero conocedor, guiñando un ojo en torno de las dos chicas, haciendo que Starfire se pusiera roja, dejando que un pequeño sonido de sorpresa saliera de sus labios. Raven sólo se movió un poco en su propio asiento, cogiendo su taza y tomando un sorbo de su té.
-¿Y a que se debe, me permito preguntar, su placentera visita?-cuestionó Bruce, cruzándose de brazos y sonriendo.
-Pues, recuerdos supongo-empezó Chico Bestia. Los demás alzaron las cejas.
-Bueno, recuerdos del semáforo- es decir Robin-Los demás rieron, y las orejas de Chico Bestia se agacharon.
-No te preocupes Chico Bestia, yo también soliá decirle así-aseguró Bruce, causando que los demás rieran más fuerte, Raven sonrió un poco.
Pasaron un rato hablando de los temas a mano, Robin contaba los últimos reportes criminales y Cyborg lo grandiosa que era Raven con el auto-T, jactandose cuando Robin le veía molesto, cosa que Bruce y el mayordomo no pasaron por desapercibido.
Raven, escurridiza como siempre, se fue de la sala, sabiendo ya de ante mano el cuarto que le tocaba, cosa que Alfred había explicado cuando llegaron.
Pensó en el camino un poco sobre la fiesta, que con información reciente, iba a ser en un salón fastuoso de Ciudad Gótica, cosa que no le sorprendía, sería un buen momento para aplacar a los maleantes. Después de todo, no harían nada si la cuidad se infestaba de súper héroes.
Se acostó en la cama que le pertenecía por el momento, observando detalladamente los finos adornos que contenía la recámara, agradeciendo de ante mano el arreglo que Alfred tenía para los cuartos. Le había puesto en el ala oeste, en uno de los rincones de la parte de los huéspedes. Robin dormiría donde solía cuando más pequeño.
Aprovechó el momento para ver un poco los alrededores e instalaciones del mismo cuarto, hojeando libros de la estantería que se encontraba a un lado del escritorio.
Decidió, después de un largo rato, meditar, que era cosa que le hacia falta desde hace mucho.
Como siempre, se sentó en el centro de la cama y levitó a unos centímetros de ésta, preparando su mente para la levitación que tanto necesitaba, cerrando sus ojos y llevando su mente a los confines del universo, pronunciando su mantra como un suspiro.
Hasta que escuchó ese toc toc. Frunció el entrecejo, y de entre los cajones del escritorio salió una hoja de papel y un marcador negro, y con un flic de su muñeca el marcador escribía algo en el papel. Dicho pedazo atravezó la madera de la puerta.
"No molesten" decía.
Afortunadamente no volvió a escuchar el toquido de la puerta.
Desafortunadamente se volvió a escuchar después de unos cuantos minutos.
Rodó sus ojos y flotó irritada a la entrada del cuarto, abriendo la puerta como de costumbre y encontrando la cara de Robin, que le sonreia pícaro.
-Robin, me gustas mucho, pero realmente necesito un tiempo a solas-murmuró indiferente, sus ojos cambiando ligeramente al ver que el petirrojo se sonrojaba.
Hn, podría decirle eso más seguido...
Cerró la puerta, una mirada confidente al sentir que Robin se jactaba de lo que acababa de escuchar.
Rodo sus ojos al ver que Robin abría aún así la puerta, entrando y parpadeando como niño tonto al ver la falta de luz. Aún cuando estaban en una casa ajena, Raven lograba hacer el cuarto tan negro como el suyo.
-Como mi novia deberías prender la luz, tu sabes, para que yo pueda ver cuando me invites a tu cuarto-
Ravan alzó una ceja.
-No te invité-dijo cortante, parpadeando en defensa sentimental cuando vio que Robin hacia cara de lamento.
-Y como mi...novio, tu deberías acostumbrarte a esto, eres el caballero ¿no?-
No supo que hacer cuando Robin se congeló al escuchar las palabras que había dicho, y parpadeó nuevamente cuando Robin se enrojeció de pies a cabeza, con el caricaturesco escalofrío que le recorrió el cuerpo, mientras explotaba y se convertía en una plasma feliz color rojo, verde y amarillo.
-Necesito estar sola- volvió a decir, picando con su dedo el pecho de Robin, indicandole que se saliera, sólo para ser rodeada por esos brazos que le hacían cosas raras al estómago. Tragó saliva al sentir la respiración errada de Robin, que recorría sus manos por el amplio de su espalda.
Volvió a sentir la sabrosa esencia de menta que le inundaba la boca, y no importo que temblara el piso de la gran mansión, mientras que algunos gritos se oían a lo lejos, segundos después se oyeron fuertes y pesados pasos que se acercaban. Era Cyborg, que golpeaba la puerta freneticamente.
-¡Si quieren hacer algo que no quiero saber que será, mejor vayanse a un desierto que no tenemos dinero para pagar los arreglos de está mansión!-bufó, y los dos se separaron lentamente, el sonoro smack de su beso hizo que Cyborg tocara nuevamente la puerta.
Sin esperar un momento más, pero con el miedo de ver algo comprometedor cuando entrara, Cyborg abrió la puerta del cuarto, suspirando de alivio cuando vio a los pajaros parados cerca de la entrada, con caras pasivas pero ojos flamantes de algo de lo que definitivamente no se quería enterar.
-Robin, fuera-ordenó con vos de militar, y Robin saltó, concentrandose en el mundo exterior, saliendo del cuarto como castigado.
-Raven, medita más, ¿que nos ves que casi destruyes la mansión?-farfulló molesto, mientras Raven cambiaba su mirada a una un tanto desafiante y seria. Cyborg cerró la puerta de golpe, ya planeando las disculpas a Bruce por el temblor.
-
Después de largas horas de meditación, y un poco de jaleo no deseado por sus personalidades, que la daban palmadas en la espalda y que gritaban como niñas locas, no le molestó en lo absoluto que Robin se acercara lentamente a su cuerpo, gateando sobre las sábanas oscuras de su cama, viendole como presa suculenta color pálido y violeta.
No le importo en lo absoluto el calor que se empezaba a sentir en la fría recámara. Y sus cuerpos se iluminaban con un brillo rojizo que representaba las emociones que surgían de cada uno de sus poros.
-¿Rave?-pronunció una voz por fuera del cuarto, haciendo que los pájaros saltaran por el repentino sonido, separandose uno del otro como si fueran los mismos polos de un imán. Se vieron por una micra de segundo, y sin pensarlo un poco más de ese tiempo, Robin corrió y se escondió en el baño. Raven arreglaba su cabello para esconder la evidencia, caminando hacia la entrada del cuarto y abriendo la puerta como de costumbre, encontrandose con la cara morena de Starfire.
-Star...-conjeturó con voz suspirante, parpadeando dos veces.
La mencionada frunció ligeramente el entrecejo -Mm...no estoy interrumpiendo nada ¿verdad?-
Raven apretó sus labios ligeramente, obviamente subestimando las capacidad que tenía Starfire para saber si algo más estaba pasando.
-No, nada, sólo que tenía la ventana abierta y entró algo de Tierra en mis ojos-dijo indiferente, meintras que con su mente abría la ventana del cuarto.
-Oh. Entonces...¿Puedo entrar?-preguntó esperanzada, sonriendo en dirección del cuarto, Raven asintió algo reluctante, y no porque hace uno cuantos momentos estaba en una situación un tanto privada con el petirrojo, si no por el simple hecho de que no le gustaba que le visitaran, fuera su casa o no.
Starfire lo sabía.
-Y dime, ¿que estabas haciendo?-preguntó la extraterrestre, mirando como si nada los alrededores del cuarto.
-Pues...-empezó Raven, pero se quedo callada al ver la mirada de Starfire, que veía la puerta del baño con una mezcla de curiosidad y tristeza.
-Ayer le hablé a Robin como si nada, tu sabes, cuando vino al cuarto para preguntar por ti-empezó Starfire.
-...-
-No se si estaba algo reluctante por el hecho de que yo estaba ahí o porque me encontró en tu cuarto-
-Creo que fueron ambas-alcanzo a decir la oscura, alzando un milímetro una comisura de sus labios.
-Tal vez-
-Crees que le pueda hablar otra vez como antes ¿verdad?-murmuró la extratrerrestre, tragando saliva y cerrando sus ojos fuertemente.
Raven le miró fijo, sintiendo un tirón un tanto fuerte en sus interiores, se movió ligeramente de su posición en la cama.
-Si-contestó sin más ni más.
Starfire abrió sus ojos para verle, estos brillando nuevamente por las lágrimas que querían caer.
-Estás segura ¿verdad?-le preguntó.
Lo cortado de su voz hizo que Raven realmente cuestinoara sus habilidades actuales con la meditación, y vio con ojos fijos como uno de los vasos en su mesa se derretía.
-...Si-le volvió a decir, tragando saliva.
Starfire sonrió serenamente, dejando que sus lágrimas cayeran, haciendo dos líneas brillante en sus mejillas ruborizadas.
-Sabes,cuando supe que Robin no me quería como yo pensaba, busque cualquier pretexto para culpar a alguien...como si lo que haya pasado fuera culpa de alguien más pero no mía...Me di cuenta de que en el fondo, yo no fui suficiente para él-
Un sonido se escuchó en el cuarto, y la revelación de Starfire hizo que Raven frunciera el entrecejo en determinación.
-No. Digas. Eso. Sitarfire...porque estabas bien. Porque hay un culpable, y esa soy yo-
-Pero...-
Raven no le dejo terminar.
-No-exclamó en una manera muy anti-Raven, causando que Starfire le viera sorprendida, Robin parpadeó perplejo, pegando más su oreja a la puerta.
Starfire vio con ojos expectantes la silueta de Raven, que había bajado su cabeza en lo que parecía profunda concentración; frunció el entrecejo cuando Raven se puso la capucha de su capa.
-Rae-
-No-suspiró en su usual y monótona voz, lo cual hizo que Starfire y Robin suspiraran de alivio...no había nada de bueno que Raven se pusiera fuera de personaje. Las cosas tendían a explotar.
Hasta que alzó sus ojos, y dos lágrimas color perla adornaban sus pestañas bajas, brillando y haciendo contraste con la sombra que creaba la capucha. No dejó que cayeran, mirando fijamente a Starfire.
-A veces pienso que le hago la vida más difícil a los demás, pero esta fue la cereza del pastel-pronunció ligeramente, hablando como si discutieran el clima.
Starfire tenía cara de que quería decir algo.
-Pero no por eso quiero que me digas que no es cierto, o que simplemente empieces a contradecirme, porque entonces sería como si yo fuera la herida. Eso sería muy agoísta ¿no?-
Starfire no tuvo la urgencia de decir algo más.
-No se si dices esto porque realmente piensas que no eres suficiente, o porque si me quieres hacer culpable de todo, y lo soy, estoy muy en cuenta de eso-
-Pero...-
-No te preocupes, estoy pensando hacerme para atrás de todo lo que he hecho, sería mejor que tu estuvieras con Robin, así las cosas serían como antes y no tendría ningún obstáculo para cumplir mis planes con Astaroth-
En ese momento se escucharon cuatro gritos seguidos.
El primero fue de Robin, el segundo fue de Starfire, y el tercero y el cuarto fue del exterior del cuarto, a lo cual nadie hizo caso, excepto Raven.
Luego se encargaría de esos rufianes.
-Raven...no, no me puedes hacer esto-exclamó Robin una vez fuera del escondite, y Starfire volteó, haciendo una cara de fingida sorpresa.
Robin y Starfire se miraron el uno al otro, cosa que no había pasado hace mucho tiempo.
Verde a azul, en un mar de discusiones que llevarían al desastre o a otra cosa.
-Yo te quiero mucho Starfire...pero...-empezó Robin, abriendo y cerrando las manos en repentino nerviosismo, dudoso por un momento. Le amaba, pero no de la manera que ella esperaba, y ahora se le hacía algo difícil decirle esto.
-Y yo creo que eres más que suficiente...-trató de explicar, alzando sus manos para enfatizar el punto.
Starfire frunció el entrecejo.
-No me refiero a que seas un objeto, si no que...es decir...-dijo, tragando saliva. Realmente se estaba arrepintiendo de salir, pero ya no había vuelta atrás, y ahora tenía que terminar lo que había empezado.
Starfire vio la dificultad con la que Robin trataba de explicarse, desesperado de perder su amistad con Starfire y su relación con Raven...Las cosas que hace el amor.
La pelirroja sonrió tristemente, sacudiendo la cabeza ligeramente y cayendo en la cuenta de algo que antes no había visto, como el distintivo sabor escondido de una postre de alta calidad, llegando a tal secreto cuando uno lo ve y lo siente con mas detalle-Yo no quiero que Raven se separe de ti-dijo, terminando la embarasoza situación en la que se encontraban. Terminando la discusión alarmante que había tenido los últimos días.
Hubo un momento de silencio entre los presentes.
Raven tenía una mirada confidente en sus orbes amatistas, y eligiendo el momento preciso... -Funcionó- murmuró a nadie en particular, se levantó de su cama y salió del cuarto, dejando a cuatro titanes sorprendidos, captando las consecuencias que había planeado al decir su supuesta propuesta de rompimiento con Robin.
Nunca dudaron nuevamene de la inteligencia de la chica.
-
Airin temblaba.
Mucho.
No sabía si era porque las energías que emanaba el joven llegaban a salir o por la expresión de cachorro abandonado que portaba.
Tragó saliva, volteando y viendo un lateral, no viendo la mirada de triunfo que portaba el joven; indiferente, suspirante, inexpresivo, pero con una diminuta sonrisa.
-Dejame salir Airin-ordenó nuevamente, tocando con sus dos manos la capa invisible.
-No puedo guapo, son órdenes de arriba-
-Tu eres de más arriba, ¿no es así?-preguntó indeciso, una pisca de curiosidad e inocencia, y al siguiente segundo ya tenía a Airin recapacitando.
-Ahora que lo mencionas...siii, soy de más arriba-
Bingo.
-Pero no veo como eso cambie las cosas-concluyó Airin decidida, Astaroth apretó sus labios.
-Es más, realmente no se porque quieres salir, no es como si quisieras hacer algo fuera-comentó Airin.
-Yo no se porque me quieren adentro, si saben que no quiero nada-
-...Pues, entonces no me pedirías que te deje salir-
-Te lo pido porque como tú, tengo derecho a estar libre-
-Si, pero contigo uno nunca está seguro-
-¿Y por qué, si me permites preguntar, haría algo malo?-
-...Solito te delatas, nadie dijo que harías algo malo-
-Entonces asumo que me tienen aquí por buen comportamiento-
-...-
-Déjame salir-
-Mm...lastima que mi IQ no sea mayor de 120-
Astaroth alzó una ceja...no sabía que los ángeles podían ser estúpidos. Tal vez tanto poder le había quemado la masa gris, pensó.
-Déjame salir-volvió a decir, suprimiendo la risita que se creaba desde su pecho.
Airin parecía tener cara de suma concentración, hasta que alzó la cabeza como iluminada.-No te puedo dejar salir porque aunque no tienes motivo de hacer algo malo, de todos modos lo harías, digo, por algo eres un ángel caído, no te sorprendas guapo, te conocí cuando tus alas todavía no eran negras, y no eras de los más disciplinados, lo de Hitler fue la gota que derramó el vaso-
Astaroth hizo un puchero, y Airin tuvo la ganas de pincharle un moflete.
-Realmente me sorprendes...-conjeturó, mientras sus pensamientos conllevaban a una serie de ideas distorcinadas sobre un cercano jucio final al ver algo tan imposible como el actual comportamiento del joven oscuro.
Dios no le había dicho nada, el desgraciado.
-Entonces-
-De acuerdo, lo consideraré si me dices para que quieres salir-
-No sé-
-¿Perdón?-
-No sé porque quiero salir-
-Mmm, entonces yo si, es sólo tu lado caprichoso-
-No es eso-le reprochó con suma seriedad, volviendo a ser el mismo de hace horas, frío y calculador, como si algo le molestara.
-De acuerdo, no es tu lado caprichoso, entonces ¿que será?-
-No haré nada malo-
-Jijiji, de acuerdo, pero no puedo Astaroth, puedo ser de más arriba, pero ahora estoy a las órdenes de aquí...demonios, hubiera dicho eso y nos ahorramos la pelea de palabras-Airin se veía un tanto consternada, mirando la nada en reproche.
-...-
-Uff, bueno, no me hagas esa cara, hablaré con Arella para ver que me dice-le dijo en forma placentera, desapareciendo en el fino aire del cuarto, dejando nuevamente a Astaroth y a la arañita que adornada la puerta.
Hasta que después de unas horas y unos movimientos raros por Arella, la capa se desvaneció.
Astaroth agrandó los ojos en sorpresa.
-Si ya lo se, a mi también me sorprende y me hace sospechar si me preguntas, pero me dijo que podías salir, claro, no deshecho la mirada que tenía cuando me dijo que podías ir a donde quisieras...me parecía que sabía algo-
-Bueno te puedes ir guapo, pero acuerdate si quieres ir a otro planeta, te tienes que adaptar para no llamar la atención-
A penas terminaba de decir eso, cuando un crack resonó en las paredes de piedra, y Astaroth ya no estaba.
-
Los días pasaban lentamente para los titanes, que a veces se entretenían con los criminales de Ciudad Gótica, ayudando en el trabajo a Batman, que les agradecía con sonrisas firmes y raras.
Y ahora estaban ahí, en la sala principal de la mansión, viendo la televisión, mientras Bruce trabajaba en su estudio y Alfred preparaba las galletas.
-¿A que horas termina Bruce la chamba?-preguntó Chico Bestia, aplastado en el sillón y viendo el programa favorita de Starfire con mas repulsión que interés.
Antes de que alguien le pudiera responder un sonoro crack se escuchó en la sala y de la nada salió un joven esplendoroso con alas negras.
No notando quien era por unos segundos, los cuatro titanes más expresivos demostraron su sorpresa con un grito.
Raven agrandó sus ojos y segundos después frunció el entrecejo.
-¡Ahhhh!...oh sólo es él-comentó Chico Bestia, mientras se volvía a aplastar en el sillón, que segundos antes había dejado para acentuar su grito.
Los demás no lo tomaron tan a la ligera, y voltearon simultaneamente para ver a Raven; tal vez ella tendría la respuesta.
-¿Qué haces aquí?-cuestionó en tono controlado, si era necesario castigaría a Airin cruelmente por haber dejado salir a Astaroth.
-No castigues a Airin, tu madre le dio permiso-dijo él.
Los demás titanes veían la situación con mucho interés, en el caso de Robin, molestía, viendo como Raven y Astaroth discutían metalmente, notando los diminutos cambios de expresión que tenían los dos, haciendo pequeños movimientos con las manos y los ojos.
Después de lo que parecieron varios minutos, Astaroth inhaló y dijo-Si quieres duermo en el techo-
Raven no dijo nada, y Astaroth empezó a caminar a la salida de la sala, portando un minúscula sonrisa es sus labios carnosos, cosa que hizo que Raven tuviera escalofríos y que Starfire suspirara.
-¿A dónde va?-preguntó Robin entre dientes.
-Vamos al estudio de Bruce, recuerda que es peligroso que le hable a alguien-dijo ella también entre dientes, levantandose y lanzandoles una mirada que decía "no vengan o sufriran las consecuencias".
Robin hizo un puchero.
-
-Entonces "dice" que no sabe como regresar y que si podría...quedarse en mi cuarto para pasar el tiempo...- lo último lo dijo con tanto enojo que la mesa en la que se encontraba los papeles de Bruce tembló un poco.
Bruce tenía una cara seria e indiferente, que en un segundo cambió a una mirad conocedora, y una sonrisa no tan inocente apareció en sus labios, Raven no pudo contra el sonrojo que se le venía a la cara, y no porque Astaroth pasaría las noches con ella, si no porque Bruce se veía muy bien con la sonrisa, cosa que sólo feliz y valiente admitieron con abierta felicidad.
-No veo el mayor problema, lo que no entiendo es porque no me lo dijo el mismo...-
-Es que si canaliza su energía en un ser mortal por más del tiempo determinado, la presión de la fuerza vital con la que se somete puede causar daño espiritual irreparable-
-Oh...bueno... entonces que se quede en tu cuarto, mandare a Alfred para que compré prendas de ropa que el joven As...Astaroth pueda usar-
Raven asintió en agradeciemiento, encontrando la situacion un poco tediosa y particularmente estúpida. Tendría que enviar a Astaroth de vuelta a Azarath, o habría problemas con Robin.
Después de haber salido del estudio caminaron lentamente hacia la sala principal, y Raven gruñia mentalmente cuando Astaroth le veía de una manera un tanto escalofriante.
-¿Qué pasa?-preguntó, tratando de que su voz se mantuviera calmada, volteando para ver la expresión de Astaroth claramente.
-Estás muy bonita con la luz del pasillo-
Raven hizo sólo alzo una ceja. ¿Que le pasa a este muchacho? Fueron los pensamientos que surgieron de su mente, teniendo cuidado de que Astaroth no le escuchara.
-Y me sorprende que puedas alzar solo una ceja, he conocido a muchas personas que no pueden-
Raven asintió vagamente, no encontrando explicación para el sumo interés que tenía Astaroth con sus cejas.
Llegaron tranquilamente a la sala, y la conversación que se desarrollaba en dicho lugar cesó, los titanes volteando para ver a Raven, y muy cerca para el gusto de Robin, a Astaroth.
-Se va a quedar en mi cuarto-dijo Raven, el enojo en su voz evidente en las personas que le conocían de más tiempo.
Robin trató con toda su fuerza no hacer que algo explotase por sus sentimientos. Luego recordó que no podía hacer nada. Astaroth tenía todo el derecho...
Sería un viaje desastrozo.
-
Bueno ahí lo tienen, el capítulo 25 de esta cosa llamada fic.
Como siempre agradezco a los comentarios que me dejan (sean 2 o 3)
Galletitas a los que me dejaron su review!!
