Bueno, otra vez aquí, con mi insistencia de tonterías que no se acaba.

...No debo llorar por la falta de reviews...sniff

Finjo que la culpa es mayormente por la popularidad que están perdiendo estos personajes, aunque la mayor parte de las veces no funciona y siento que no sirvo ni para escribir algo en un sitio de internet :(

Como sea, no les dejo con mis tendencias de pesimista bien pagada y les presento otro capítulo de mi mas grande obra hasta ahora...(aunque de grande lo dudo mucho, tanto de tamaño como de calidad)

Respuesta: Cuadrado.

El aire inexsistente del lugar se llenaba de calor insoportable, haciendo que sus fosas nasales se expandieran y que su cuerpo quemara con fervor.

Sabía que dormía, pero la realeza de las cosas hacían que le doliera el cuerpo aún en estado de sueño.

Le dolía mucho. Vidrios de gran tamaño pasaban por sus venas y arterias, y la presión en su cabeza le hacía gemir.

Se escuchaban voces a lo lejos, voces enojadas, voces fuertes, y le dirigían la palabra. Aún cuando no podía entender lo que decían, sentía que se hundía mas en un poso de desesperación, cayendo, y la luz del mundo exterior se hacía más pequeña con cada segundo que pasaba.

Su cuerpo derramaba sangre y cada poro de su piel se llenaba del líquido escarlata para salir explosivamente de ella.

-¡Raven! ¡Despierta!-

Abrió sus ojos y calientes lágrimas le borraban la vista.

Hacía mucho frío en el cuarto.

...-¿Dónde rayos estamos. Astaroth?-

-No podía dejar que destruyeras la humilde casa donde estabamos, y te habías puesto algo activa en tu sueño, tuve que transportarnos a otro lugar para que tus poderes no destruyeran algo importante-

-Vaya, que considerado-dijo sarcástica, tallando sus ojos, mientras la vergüenza de mostrar esa faceta con Astaroth le hacía poner una mueca de disgusto en su faz. Astaroth le veía como la misma reina del Pop.

-Hay que regresar-masculló, no viendo al joven a los ojos, le hacían cosas raras al estómago.

-Si me prometes que vas a estar bien-

-Si, si, como sea-

Nuevamente la sonrisa de Astaroth hizo que Raven quisiera sacarse los intestinos por la nariz. Resopló a sus tendencias gore.

Una bola negra la cubrió y en menos de un segundo ya estaba en la cama de la habitación que compartía con el joven de alas negras.

No miro al joven cuando esté se acosto en la cama que Alfred había puesto al otro lado del cuarto, decidió taparse la cabeza con las sábanas y tratar con sus poderes de alejar a cualquier entidad que le quería perturbar el sueño.

-No...mereces...sirves...nada...condenada...olvido...te...para siempre...-

Su cabeza le ardía como el más ácido de los sueños, y no entendía bien lo que decía esa persona, pero el peso de las palabras, la furia, la burla hacía que sus ojos ardieran con miles de lágrimas que querían salir, adornando sus rojas mejillas por el ardor del lugar.

Una persona apareció de entre las llamas, con el perfil marcado por la luz que se contrastaba de su cuerpo.

Entendió que no era un sueño, que era totalmente real, y que sabía muy bien quien era esa...entidad.

-Mi querida y dulce Raven, que preciosa te ves-exclamó la voz, llena de dulcura que escaldaba, burla que ardía, lujuría que temblaba, belleza que cegaba.

-Que bueno que no te ves tan sorprendida de verme, la mayoría de las personas que me ven se llevan el shock de por vida...a la tumba y al ardor.

Pero tu no mi pequeña mora azul-rió ligero, saliendo de entre las sombras y mostrando a una entidad que Raven no pudo definir.

Su cuerpo representaba lo más salvaje de la lujuría, sus labios lo más delicioso de la gula, sus ojos lo más intenso de la ira, el tintineo es sus orbes lo delicado de la soberbia y la pereza. Sus manos lo extremo de la envidia. Su voz avaricia.

El lado demónico de Raven, que era en otras palabras toda su entidad, se despertó de un largo sueño, sintiendo que involutariamente lamiera sus labios.

-Eres muy poderosa, si, si, demasiado...-anotó la persona, mientras se convertía a un hombre más simple, sonriendo con los labios carnosos, dientes blancos resaltando.

Raven frunció el entrecejo, entendiendo muy bien todo lo que hacía para calmarse, para no salirse de control y entregar lo que le quedaba de inocencia al hombre que se encontraba frente de ella.

Era una réplica de un humano, simple, mortal y a la vez divino.

-No se porque te conviertes en un humano si como estabas me tenías mas descontrolada-

-Oh, pero te conozco bien dulcura, puede que mi forma verdadera te ponga los pelos de punta, pero está forma la encuentro aún más conveniente, ahora que se de tu atracción hacia cierto mortal de pelo negro y ojos azules...claro, el bichito no es de mi agrado, tendrás que conformarte con esta forma mía-

Raven le miró con dagas en los ojos, haciendo que la entidad volviera a reír, el sonido chocando con las barreras invisibles y regresando, causando que Raven sintiera que sus piernas temblaban.

Era tentador.

-Oh, veo que te gusta...puedes venir si quieres, puedes hacer lo que quieras con este cuerpo, todo lo que desees-

La vos resonó en su cráneo, y Raven tuvo que pelear el repentino deseo.

-Vamos, es puro placer, puro y verdadero placer, no como ese viejo al que quieres agradar, estúpido autoconvencimiento hipócrita. Te puedo dar algo cariño, te puedo dar todo-

El sufijo de ternura casi hizo que Raven tomara un paso, acercandose al candente y sensual aura de la persona.

-¿Para qué me quieres aquí? Puedes reclutar a más gente después de todo-

-No es lo mismo amor, nada de eso, tu eres especial, después de todo eres la hija de una entidad que podría deshacerme en cuestión de segundos, tu tienes su poder, podemos hacer lo que queramos, podemos darle a la gente lo que quiere, y todo felices-

-Todo necesita un equilibrio...¿y que te hace pensar que no te traicionaría?-

-Porque si lo haces...puedo desvanecer esa alma que tanto amas en una micra de segundo, no lo puedo hacer porque me lo impides, tus poderes no me dejan acercarme, Astaroth sabe que lo amas y aún así no puede hacer nada con el chiquillo...-

-¿Para que me quieres?-

-Para nada y para todo, caramelo, así de fácil-

-Que lástima que el proceso no lo sea tanto-dijo irónica, sonriendo. Portando un mueca de extremo disgusto, lanzando parte de su poder al hombre que le veía.

La bella cara de la entidad cambio, y ahora la simple vista hacía que Raven quisiera vomitar. Después de un momentos de pelea de miradas (y algo más) la entidad se calmó, ahora acentuando su poder al máximo, sonriendo malévolo al ver que Raven abría los ojos como platos, se volvía a lamer los labios. Sus ojos se opacaban de terror, sólo para que se cerraran rapidamente.

Los abrió, e irises rojos resaltaron como el fuego del lugar, tomó algunos pasos hacia el muchacho, y aunque sus piernas se mostraran algo reluctantes llegó a su destino.

Un poco más, un beso y la tendría a sus pies.

-Ven...-

Raven se acercó, parandose de puntitas, tocando con sus manos el pecho de la creatura.

Estoy maldita.

Y acercó sus labios, lentamente...

-¡Raven!-

Abrió sus ojos, viendo con alivio cuando la escena se esfumaba, y talló sus orbes para poder ver mejor.

Sus cuatro amigos, Alfred y Astaroth se asomaban por el rango de su vista.

-Gracias a Dios despertaste, literalmente-suspiró Astaroth, que agarraba fuertemente la mano de la chica.

Raven respiró hondo y profundo, quitando su mano del agarre de Astaroth, notando vagamente que Robin relajaba su expresión. Sintió caliente y miró hacia donde las sábanas deberían estar, encontrando que las susodichas no eran más que cenizas, y parte de los resortes del colchón le picaban la espalda.

Sintió su cara y cuerpo mojado, lo más probable era que alguien le había echado una cubeta de agua.

-Estabas teniendo una pesadilla, pero antes de poder transportarte llegaron tus amigos y me dijeron que no-

Raven también notó lo destruida que se veía la recámara.

-No era una pesadilla-

Todos fruncieron el entrecejo, y Alfred, notando lo repentino de la súplica que tenía Raven en sus ojos, se excusó y salió del cuarto. Cubeta en mano.

Esto era cosa privada.

-Era...ugh-Raven gimió, cerrando sus ojos fuertemente, buscando la mano del joven de alas negras, y tomandola, filtrando su poder. No hizo caso a la mirada perturbada del petirrojo. Que abría sus ojos a más no poder.

-Realmente no me quiere dejar ir- dijo entre jadeos, sacudiendo su cabeza de la masiva migraña que se le venía.

-¿Quién?-preguntaron Starfire y Chico Bestia simultaneamente.

-El Diablo...-respondió Cyborg, sacudiendo la cabeza mientras que un escalofrío recorría su cuerpo al ver que Raven se movía freneticamente en la cama, doblando sus rodillas en sufrimiento.

Starfire agrandó los ojos, y Chico Bestia se veía nervioso.

-Realmente no me quiere dejar ir, si no fuera porque me despertaron ya me hubiera hundido más, él quiso...ya me tenía, ya estaba ahí, ya...ugh- apretó mas su mano, y Astaroth parecía luchar con cualquier cosa que se filtraba de ésta. Todos notaron el cambio. Y de las manos juntas parecía haber un calor intenso.

-¿Qué tienes Raven?-

La chica sacudió su cabeza, apretando los labios como si su vida dependiera de ello y por un momento vieron algo rojo en sus orbes violetas, -Me ha desatado el poder, y lo puedo controlar, pero no medite lo suficiente, no pensé que pasaría hoy, todavía no estoy lista...-

-Espera, ¿Sabías que te llamaría?-preguntó Robin molesto, acercando su mano a la de Raven, sólo para que ésta la quitara, Raven sacudió la cabeza, viendole con lamento en sus ojos, -Lo siento Robin, pero si me tocas puedo destruir tu energía vital...ow-

Robin no dijo nada, un ligero escalofrío recorriendo su cuerpo.

-Era obvio que me llamaría, lo supe desde que derroté a mi padre-

-¿Podemos hacer algo para ayudar?-preguntó Chico Bestia esperanzado.

-Lo único que pueden...argh...es alejarse porque...esto se va a poner feo ¡Astaroth!-lloró fuerte, todos poniendose en alerta, y lo ojos de los dos seres se agrandaron, Astaroth gimió de dolor y un segundo después ya no estaban, desapareciendo en una bola negra de energía.

-Estarán bien, yo creo que fueron a drenar sus poderes a un lugar lejano-masculló Cyborg, tragando saliva.

-Y cómo los drenaran-murmuró Robin, saliendo del cuarto rapidamente, el enojo visible en su blanco antifaz.

-

La ira transitaba por sus venas como sangre caliente, caminando por los pasillos de la mansión con molestia mostrandose en sus ojos cubiertos. Y celos escondidos salían a la luz, escondiendo la preocupación que tenía por la chica.

Porque Raven usaba a alguien más como ayuda.

Y no a él.

Caminó vagamente sobre los pasillos de la mansión, olvidando por completo lo que hacía y transportandose como zombie, recordando miles y miles de veces el como Raven apretaba una mano que no era la de él.

El dolor, la desesperación de sus ojos, recordó detalladamente las lágrimas que querían salir de los ojos de Starfire, el dolor en Chico Bestia, el enojo de Cyborg.

Y el no pudo hacer nada, o moriría.

Ella sólo te quiere proteger...

Cerró los ojos, respirando profundo al ver que las cosas por las que se acercaba temblaban.

-

Los rayos sobrepasaban las nubes color arena del lugar, y Raven gritaba, tomando la mano del chico de alas negras, mientras que este gemía por el dolor.

El desierto de Saarah era amplio, lugar perfecto para drenarse, y las tormentas de arena ayudaban a tapar las energías de colores que surgían de Raven y se trasladaban a Astaroth, que sudaba por el calor intenso y por el esfuerzo del hechico que manejaba.

Después de los momentos más tediosos en el lugar, los dos cayeron indecorosamente en la arena, un viento caliente y molesto movía sus cabellos, y Raven conjuraba un hechizo de acondicionamiento.

-Deberíamos regresar- dijo entre jadeos, soltando su mano del agarre del chico, fingiendo no mirar la cara que ponía éste cuando dejo de sentir su mano.

-Un poco más-dijo él, con una voz sorpresivamente relajada, suplicante. Raven alzó una ceja.

-Hace demasiado calor aquí Astaroth, y ya tengo sed-

Gruño de irritación cuando el joven reforzó el encantamiento. La arena era suave y fría, y una brisa viajaba lentamente sobre los dos cuerpos.

-Un rato más-murmuró.

Raven no dijo nada, frunciendo el entrecejo. Después de unos momentos decidió que lo mejor sería relajarse, todavía no podía concentrar bien su poder, y si se decidía volver a la mansión sola, lo más probable era que se lastimaría en el camino. Pero ahora que lo pensaba mejor, Astaroth seguía igual de débil.

Tendría que quedarse aquí hasta que el tipo tuviera la suficiente fuerza para transportar dos cuerpos alrededor del globo.

-

Habían pasado trece horas desde que los seres oscuros se fueron, la noche pesada, y los titanes esperaban afuera del cuarto, lo más probable era que regresaran a ese lugar. Un sonoro crack se escuchó, y los amigos estaban de pie un segundo después.

Robin fue el primero en abrir la puerta, y con gran alivio vio que Raven masajeaba su cabeza, acostada en la cama, Astaroth acostado como caballero congelado en el colchón de la otra.

-¡Raven!-chilló Starfire, y con gran entusiasmo, ella y Chico Bestia se lanzaron hacia la princesita de hielo, abrazandola como si sus vidas dependieran de ello.

La dejaron ir al ver La Mirada, pidiendo disculpas en el proceso.

-¿A dónde fueron?-preguntó Cyborg, que picaba distraido el abdomen congelado del joven oscuro, frunciendo el entrecejo en pregunta.

-Al desierto de Saarah, no lo piques Cyborg, las cosas pueden explotar-y con un sonoro crack del escritorio, Cyborg dejo de picarlo.

-¿No es ese el lugar donde hace mucho calor?-preguntó Starfire, sus manos juntas en inocente curiosidad.

-Si, pero Astaroth acentuo el encantamiento de acondicionamiento, así que no fue mucho problema-

Cyborg, Starfire y Chico Bestia asintieron en comprensión.

-¿Ya estás mejor?-masculló el petirrojo, sentandose en la cama y acercando su mano enguantada a la de Raven, que asintió ligeramente, dejando que el chico le tomara la mano.

Sintió un raro consquilleo de alegría.

-Pues lo suficiente, pero si era algo, por eso nos tardamos. Hubieramos llegado más temprano, pero no había contemplado bien el daño de mis poderes, los dos todavía estabamos muy débiles como para transportarnos alrededor del planeta-

Pasó un momento de silencio, y Cyborg entendiendo lo que iba a pasar, agarró el hombro del Chico Bestia y la mano de Starfire, llevandolos fuera del cuarto.

-...Mm, ¿Puede escuchar?-preguntó Robin a nadie en particular, viendo la estatua que era Astaroth. Su cara la sentía algo caliente.

-No-

-Que suerte-mencionó, tragando saliva al sentir que Raven entrelazaba sus dedos.

-Yo...lo siento-murmuró el petirrojo.

-No tienes porque pedir disculpas-

-Oye...de seguro no sabes porque me estoy disculpando-

-Puede ser porque estabas celoso, porque piensas que no me puedes proteger, porque eres un inmaduro, o porque todavía no me has besado-

Lo último fue la cereza del pastel, y con el cuello y las orejas color tomate, Robin se deshizo del espacio que había entre sus cuerpos.

Después de un tiempo indeterminado se separaron, con la respiración errada, y Raven volteaba su cuerpo, dandole la espalda.

-¿Ya no me quieres ver?-preguntó con fingido sufrimiento, y Raven se movió, volteando y alzando una fina ceja.

Robin observó, como artista pintando una obra maestra, se acercó más a su obra de arte, abrazandola. -Es lo único que puedo hacer-murmuró entre los cabellos violetas.

-Y no necesito nada más-le respondió la voz suspirante, haciendole cosquillas en el cuello, Robin la acercó más.

-No es suficiente-

-Tal vez digas que no, pero para mi si lo es-

-Pero...Astaroth te ayuda tanto y yo...-

-Lo prefiero así, si tuvieras la habilidad de drenar mi poder, entonces sería sólo una excusa más para estar juntos-

Robin no dijo nada.

-

La tragedia ya estaba empezando.

Después de varios días de extensa meditación, el día de la fiesta había llegado.

Para el disgusto y terror de los titanes, Chico Bestia había sufrido una presión vital cuando Raven le había dicho la fecha. Eso sólo significaba una cosa para los titanes.

La oscura no podría ir a la fiesta.

Todos en la mansión estaban molestos ante tal situación, y con gran pena Robin le había preguntado con las orejas rojas, como él no se veía afectado por el poder; Raven le había dicho que por los poderes temporales que portaba, a lo cual Robin estuvo muy agradecido.

-Es una lástima que no puedas ir-mencionó Chico Bestia después de que Robin trató con uñas y dientes sanar el estado mental inestable del chico. Que aún así todavía se manifestaba; el también estuvo a punto de no ir.

Raven no le respondió.

Estaban sentados en la sala común. Cuando llegó el mayordomo todos se pararon, y el anciano conjeturó con vos delicada -El amo Bruce llegara después a la fiesta-

-¿Por qué?-preguntó Cyborg, sabiendo de antemano la respuesta.

-La señorita Starfire todavía no está lista-

-No descontando la posibilidad de que a Bruce le gusta hacer entradas dramáticas-bufó Robin, aún molesto porque Raven no asistiría.

Y aunque los chicos portaban miradas de diversión, lo sombrío de las noticias les ganaba.

Se despidieron de Raven con movimientos vagos de la mano, sabiendo que no podrían captar su atención. Raven fruncía el entrecejo con expresión de indignación.

Robin se acercó lentamente, posando un húmedo beso en la mejilla de la chica.

Raven aún no dijo nada.

-

Después de que pasaron por el jaleo de camarografos y fanaticas locas, entraron al resplandiciente salón, saludando a camaradas de trabajo y presentandose con algunos de los superheroes que no conocían.

Se situaron unos momentos después en una de las mesas asignadas. Volteando a ver las puertas de la entrada, que se abrián nuevamente, llenando el salón del sonido de los clicks, flashes y gritos de afuera.

Entró Batman, con su potente presencia vestida de un traje negro simple, máscara bien puesta en su faz. Mostrando a todos su imponente perfil.

Detrás de él venía Starfire, que para la diversión de los tres titanes, llamaba la atención como esperaban que lo haría, portando un vestido rosa pastel ajustado que llegaba un poco más abajo de sus rodillas, el dobladillo con una fascinante mezcla de holanes y encajes rojos y verdes. Dos listones viajaban por sus pantorillas terminando en unas sandalias de tacón rojas. Su cabello en una implecable cola de caballo.

Los divisó a lo lejos, y se acercó, sonrieno todo el trayecto, no poniendo atención a los llamados y piropos que recibía de sus colegas.

-Perdón la tardanza, pero esta cola de caballo se me hizo un tanto dificil de realizar-

Todos le sonrieron.

-

-¿Qué hora es?-

-Las once-

-Mmm...

-...-

-Entonces...podemos ver las imágenes que aparecen en el rectangulo gigante que hay en la sala-

Raven se encogió de hombros.

Astaroth prosiguió a tomar el control, que hace unos días había visto cuando Chico Bestia cambiaba la sucesión de imágenes por otras.

Vio un botón rojo que decía Encendido y lo apretó.

Miró curioso lo que había en la tele, y experimentando apretó el botón que señalaba hacia abajo.

Siguió por unos segundos hasta que algo en la pantalla cachó su atención, observando la química y la física y la recontra posición...

La oscura escuchó algo, y con el ceño fruncido, despegó su mirada del libro para ver que era lo que el joven de alas negras veía en la tele.

Raven paró su respiración...

-Astaroth...¿qué estás viendo?-

-Las maravillas de la neuroquímica a los estímulos de una noche de encuentros biosociales-

-...C-Cambia el canal-

-¿Qué es canal?-

-...La transmisón de imágenes q-que ahora ves-

-¿Por qué?-

-Astaroth, eso es una película para adultos-

-Uh...-

-Sólo tengo 15-

-Oh..-

Astaroth no le cambió, observando como científico el zarandeo de la mujer sobre el hombre. Gemidos, gritos y gruñidos retumbaban de las grandes vocinas de la sala, y Raven tuvo la necesidad de jalar del cuello de su leotardo.

-Astaroth...-empezó, sacudiendo su cabeza en resignación y molestia.

-¿Harías eso conmigo?-

Percibió en lo más escondido el tono desesperanzado del joven, y alzó una ceja, no contando la rara pregunta que le acababa de hacer el muchacho.

-De que hablas-murmuró en la oscuridad, cayendo en la cuenta de que Astaroth había apagado todo con un flic de su mano.

-De esto-

Raven agrandó los ojos, delgados dedos rosaban su cintura. Alguien le abrazaba.

-¿Para qué? ¿Para llevarme a tu lado?- conjeturó, poniendo sus manos en el pecho del joven, empujando un poco en intento de protección.

Escuchó un suspiro.

-No...-murmuró el muchacho.

-Entonces déjame-le reprochó, empujando más fuerte y parandose, acostumbrada a la falta de luz volteó para donde se encontraba el chico.

-No me llevaras para allá aunque tenga que desvanecerme-

Salió del cuarto, no haciendo caso de la expresión del joven.

Había algo muy raro con él.

-

-Ya es muy taaaarde, yaaaa me quiero irrr-dijo Chico Bestia, sentado en una de las mesas y masajeando sus sienes, viendo a Robin todavía en la pista de baile, terminando de bailar con la chica que le había invitado, caminanado hacia la mesa y aplastandose en una de las sillas.

-Y luego Raven se enoja...has bailado con 34 chicas-comentó el verde, y Robin sonrió conocerdor.

-Raven no es del tipo celeso, y se que ella me tiene confienza-

-No se mucho de relacionesss Robi, lo que si se es que cuando alguien realmente tii quiere, confie en ti u no, debe sentir celos por la protección que tiene-mencionó, tomando el líquido dorado que había en uno de los vasos.

Robin pensó que el cielo se estaba cayendo.

-Chico Bestia ¿Cuántas llevas de esas?-apuntó al vaso con el líquido dorado, alzando una ceja al ver que Chico Bestia tomaba un trago un tanto grande, haciendo una mueca.

-No do se, tal veez unos cuantos vaseetos-dijo el de ojos esmeralda, recostando su cabeza en la mesa y respirando hondo y profundo.

-Edtoy borrachoo ¿verda?-sacudió su cabeza, como negando.

-¿Quién te dio la bebida?-

-Flash y Speedy, maldiitos bastardoos-

En intento de ayuda, Robin tomó el vaso gigante de las manos verdes de su amigo, alejando la bebida como fuera posible.

-Debemos irnos ya Chico Bestia, la fiesta ahora sólo es para los grandes-anotó exasperado, mirando a los que bailaban alrededor acentuando su punto. Chico Bestia asintió, intentando pararse y zarandeandose en el proceso. Robin paró la fea caída que tendría Chico Bestia colocando uno de sus brazos alrededor de los hombros del joven intoxicado.

Caminaron con dificultad a donde se encontraba la chica, y Robin rodaba los ojos cada vez que Chico Bestia lanzaba uno de sus píripos hechos en casa a las superheroínas del lugar. Deseó con todas sus fuerzas que no se volvieran a encontrar a Bumblee bee. O el verde terminaría castrado.

A lo lejos pudo divisar una bola de muchachos en traje, y esa fue la señal.

Después de preguntar a Starfire si quería regresar con ellos (a lo cual decidió que no, bailando contenta con al menos 14 superheroes de faz desconocida),Robin acomodó el agarre en su compañero.

-Vámonos-pronunció, caminando al final del salón y sintiendo la fría brisa en su cara, tomando uno de los taxis estacionados, que estaban ahí para el servicio confidencial de los superheroes. Subió con algo de diicultad, ladrando las órdenes al conductor y tratando de meter la pierna de Chico Bestia al automóvil.

-

Después de dejar a Chico Bestia tirado en su cama, el repentino deseo de un vaso de agua se hizo como ardor a la garganta. Con pasos algo cansados se deslizó en el mármol de la mansión.

-Sabía que vendrías-dijo una voz un tanto conocedora, Robin frunció el entecejo, reconociendo la voz.

-Raven, ¿Qué haces...aqui?- lo último lo dijo como susurro, muy metido en lo que sus ojos veían, se desconectó de sus alrededores para mirar mejor al ángel que se encontraba frente de él.

Raven salía de la sombras del comedor, iluminada por la blanca luna que se observaba desde la ventana, vistiendo el supuesto atuendo que usaría para la fiesta.

Negro, elegante...y totalmente candente.

El vestido le llegaba un poco más arriba de las rodillas, ajustado en sus pechos y olgado de las piernas, acentuando considerablemente sus curvas, un listón blanco debajo de sus senos, y sus hombros desnudos brillaban con la luz espectral. Notó el estado descalzó de sus pies.

-Supuse que aunque no iría a la fiesta, te tendría que distraer de cualquier chica que hayas visto hoy...-pronunció aburrida, cruzandose de brazos y mirándole reprochante.

-Nunca me distraje...hasta ahora-

Los ojos de la oscura brilaron con sublime dejo de triunfo.

-Entonces podré dormir tranquilamente-pronunció encogiendose de hombros, dandole la espalda y caminando dolorosamente lento hacia la salida, cosa que hizo que Robin agrandara los ojos.

Raven nunca le dejaba de sorprender.

-Crees que después de verte así, ¿te voy a dejar ir sin más ni más?-preguntó, un murmuro de placer dejando sus labios.

-Robin tu sabes que- y no terminó, los rápidos reflejos del chico la dejaron boca abierta, mientras una lengua atacaba su garganta.

Después de unos momentos de romance, decidió que no era tan malo.

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BUENO, ahí lo tienen otra de mis locuras...suspira

Reviews?...resignada

Nota: pensaba enviar a Raven a la fiesta, pero este final me gustó más...le agrega un poco de personalidad al capítulo...o al menos para mí.

Si alguien quiere la versión donde va a la fiesta (que les adivierto, no es la gran cosa, en la versión que pensaba hacer se corta la fiesta a la mitad, luego decidí que este final era mejor) me preguntan y les dejo un mensaje con el texto...

No se si mis ojos me engañaban, pero este capítulo es un poquito más largo que los otros, como sea agradezco mucho los reviews que me dejaron :) Y cumplí mi promesa...aunque un poco tarde, he replicado a los reviews que me han dejado Yay!...-.-

Como siempre una disculpa tamaño ballena por los errores que puedan encontrar en la ortografía del cap...lo reviso todo hasta con el diccionario (ultimamente parece que tengo mejor ortografia en inglés que en español :gruñe:)