Ok, ya casi llegamos al final...
Después de tanto disgustos, dolores, pinchazos y mensajes llegamos ya al final...
Les aclaro este no es el último capítulo, pero no falta mucho.
No falta nada.
Les había prometido acción y algo de violencia, bueno creo que con este capítulo algunos me van a decir que le baje con el gore...tal vez.
Como sea, este episodio es algo brusco e inesperado (y rayos, SI es inesperado)
Advertencia: Si no les gusta ni la salsa de tomate, menos les va a gustar esto :) Es una vuelta dramática (o tal vez sólo es mi imaginación) este capítulo...
Ohhhhh y LEAN ESTO!!
NOTA: PARA LOS QUE ME APOYARON HASTA EL FINAL DE LOS FINALES, HE HECHO UN FIC DEDICADO A TODOS ELLOS; A LAS PERSONAS QUE ME HAN AYUDADO, QUE ME HAN ACONSEJADO, QUE ME HAN DADO ÁNIMOS EN EL TRANSCURSO DE ESTE FIC. A TODOS ELLOS SE LOS AGRADEZCO DE CORAZÓN, OBVIO EN EL FIC TENDRÉ UNA LISTA DE LOS NOMBRES Y A CADA UNO DE ELLOS LES DARÉ MIS MÁS SINCERAS GRACIAS.
SI QUIEREN ESTAR EN ESA LISTA, BUENO TENGO DOS RECUESTAS: HABERME DEJADO AL MENOS 5 REVIEWS (creo que de unos 30 capítulos 5 no es nada...), Y QUE UNO DE ESOS ESTÉ EN EL ÚLTIMO CAPÍTULO.
-
Perlas lágrimas.
Con un bostezo se recostó en la cama. Reluctante acurrucó su cabeza en el pecho del petirrojo, que sonreía sereno y le acariciaba el cabello.
-Mañana será un día aburrido-comentó el enmascarado, retándola nuevamente.
-Quién sabe Robin, todo puede pasar-murmuró ella, plantando un ligero beso en la clavícula del joven.
Robin sonrió contento.
-
Esa noche, la oscura se sarandeaba en su cama y deshacía el orden de las sábanas. Su cara presentaba una mirada desesperada y triste, mientras que en su sueño su cuerpo se manchaba de pequeñas gotitas que caían como sereno (1) de verano.
Era tan bonito el color.
-
No lo había esperado tan pronto...¡Era demasiado pronto!
Una luz cegante le rasgó los ojos como lanzas a un venado, y se irguió de su posición acostada, mirando con la respiración errada los alrededores del cuarto. Todo estaba borroso, y los ojos le ardían como el infierno.
¡Todavía no!
El infierno.
Volteó para donde estaba Robin, y sacudió la cabeza con la migraña que se le venía. El chico parecía sufrir un inmenso dolor, y fue con un pinchazo de culpa que descubrió el origen; con enojo suprimido, se alejó del cuerpo que tenía a lado, viendo como Robin parecía relajarse.
No podía estar empezando, todavía no.
-Robin, despierta-murmuró, sacudiendo rapidamente el cuerpo vestido del petirrojo. Sus brazos le quemaban.
-¿Qué pasó?-masculló el susodicho después de tallarse los ojos en sus verdes guantes. Haciendo una mueca de dolor repentino, y después de un segundo su cara parecía presentar un vació breve.
Algo dentro de ella explotó en angustia y desesperación.
-Tenemos que regresar-pronunció con vos rasposa, parandose rapidamente de la cama (haciendo una mueca de dolor en el proceso- Afortunadamente Robin no le vió) y cambiando su camisón para dormir con su usual traje, no haciendo caso de las tiernas miradas que recibía del chico de antifaz. Como si el dolor de antes no hubiera pasado.
-¿A dónde?-preguntó él, poniendose las botas que yacían en el piso, notando después de unos momentos las ansias que parecía sufrir Raven.
Volteó para ver la cama donde dormía Astaroth, encontrando que el chico arreglaba su capa alrededor de sus hombros.
Su cara no tenía ninguna expresión.
Ninguna.
-...Raven-empezó, y con la boca abierta vio la mirada de Raven.
Sus ojos no brillaban con la inteligencia que mostraba, y su expresión se hacía cada vez más vacía al paso de los segundos.
-Tenemos que ir-murmuró nuevamente. Algo tembló en los interiores de su cuerpo.
Volteó nuevamente a ver al chico de alas negras. Ya no estaba.
Corrió fuera del cuarto, alcanzando a Raven con pasos acelerados. Algo le detenía, y con suma consternación no pudo ver la expresión de Raven. Como si su rostro se hubiera desvanecido en borrones de tonos grises y violetas.
Se acercaron al cuarto de Starfire y con un golpe la oscura abrió la puerta.
-¡Starfire, despierta!-
Caminaron más adelante y con portazos sonoros despertó a los otros titanes.
-
Después de haberse congregado en la sala principal, Raven bajó la mirada, murmurando todo el rato, y haciendo movimientos vagos con las manos, caminando alrededor de la sala.
-¿Qué hora es?-preguntó Chico Bestia a nadie en particular. Viendo los tonos azulados de la sala. Todavía estaba oscuro y su cabeza dolía por la resaca.
Hasta que una sombra se le acercó por delante. Los demás titanes vieron con horror como la capa de Raven tapaba el cuerpo de Chico Bestia, y ésta murmuraba algo.
-No interrumpas Chico Bestia-
Lo empujó fuertemente, el mencionado cayendo en sus sentaderas, sus ojos grandes de terror.
-Regresaremos a Azarath, pero me temo que sólo tomare a los que quieran ir y sufrir la guerra- terminó, su cuerpo en dirección de donde estaban todos, su mirada al suelo. Ya lo sabía, todo lo sabía, por eso él le había despertado los poderes...
-¿Guerra?-preguntó Starfire, juntando sus manos en signo de protección, dio un paso para atrás cuando vio que la sombra de Raven tenía intenciones de acercarse. Sin embargo, la oscura paró en el proceso, sus hombros temblando con algo que no podía describir.
Pasaron unos breves momentos en silencio, observando los escalofríos que seguían pasando por el cuerpo de Raven. Notando que algo definitivamente estaba mal.
-Parece que Astaroth pudo sacar a unos cuantos de sus colegas, y ahora quieren que este yo ahí, si no regresamos ahora, vendrán a buscarme y no les importara quien se les meta en el camino-
Los demás agrandaron los ojos en realización.
Era demasiado pronto. (No dejaba de repetirselo asi misma)
-¡Pero, Raven, lo que menos queremos es que te capturen!-exclamó el moreno.
Raven tuvo la urgencia de romper cuellos -No me capturaran tan facil Cyborg, no los dejare, pero es más fácil enfrentarlos allá, al menos así tendremos la ayuda de todos los habitantes, que como se han dado cuenta tienen más posibilidades de defenderse ellos que las personas de aquí-bufó, su respiración más errada que nunca. El corazón le empezaba a doler.
Nadie dijo nada.
Pero para la sorpresa de la chica, los cuatro jóvenes se acercaron. Chico Bestia tenía intenciones de tocarle, pero con un movimiento un tanto brusco se alejó.
-No me toquen-sacudió la cabeza, aún no mostrando sus ojos a los demás.
Trató con todas sus fuerzas esconder el dolor que presentaban sus piernas cuando caminó, dibujando un círculo imaginario en el mármol del piso, y de este se creaba un portal. Vio con un tinte de satisfacción la facilidad que ahora tenía para invocar poderes que necesitaban de un ritual.
Tan fácil como comer pastel.
-Vamos-dijo, tratando de salir de su brusca y fría reclamación, no esperando que le siguieran, saltó y se inundó en el azul celeste del canal mágico de transportación, los cuatro titanes detrás de ella.
-
La brisa suave del canal les hacía cosquillas en la cara, pero aún con toda la tranquilidad del camino, sentían el calor que emanaba Raven.
Una furia escondida que les calaba los huesos.
-¿Raven está bien?-le preguntó Cyborg a Robin, los otros dos titanes se acercaban a la conversación.
-No lo sé, pero me despertó y se empezó a vestir, diciendo que necesitabamos regresar, no se si mis ojos me engañan, pero parece que está sufriendo en el interior-
En un momento del transcurso del cuarto a la sala había intentado tocarle, pero la chica se alejó, disimulando su brusco movimiento con el portazo que dio cuando despertó a Chico Bestia.
-Eso no suena muy lindo que digamos-murmuro Chico Bestia, lanzando miradas preocupadas en dirección de la oscura, que abrazaba fuertemente sus hombros. Flotando vacía a través del canal.
-Algo está mal-masculló la pelirroja.
No sabía cuanta razón tenía.
-
Después de lo que parecía un milenio aterrizaron indecorosamente en el piso de acero de la ciudad.
Los titanes vieron con terror el hechizo multicolor que se les acercaba. Una bola de energía negra desviando el hechizo y cubriendolos de otros centenares que se acercaban. Raven se dio cuenta de algo que no había visto antes.
-Tenemos que ir a un lugar más seguro-pronunció, transportandolos rapidamente al interior de la sala de conferencias del edifico principal.
Estaba vacío.
-Raven...-empezó Cyborg, volteando para donde estimaba estaba la oscura, viendo con nervios el espacio vacío. Miró para todos lados, no haciendo caso de las miradas que también tenían los otros titanes, buscandola.
-¡Nos dejo!-gritó furioso, corriendo a la salida de la sala y tratando de abrir la puerta desesperadamente. Al ver que su super fuerza no funcionaba, lanzo un cañón sónico, sólo para que este se absorbiera.
Los tres muchachos intentaron abrir la puerta, gruñendo al ver que simplemente no se movía.
Un pensamiento le pegó fuertemente. Volteó para mirar a Starfire.
Ésta no ayudaba.
La pelirroja tenía una expresión de miedo escrita en sus facciones, y como costumbre que estaba agarrando al paso de los minutos, jugaba con sus manos.
-Yo puedo salir-exhaló.
-
Se arrepintió con todo su corazón haberlos traído. El simple hechizo del Arcoiris le había abierto los ojos de su repentino lado demónico.
Había casi sacrificado la vida de sus amigos sólo porque no estaba completamente concentrada en la realidad.
Después de las estimaciones que hizo referente a su dolor corporal, no pensó que tantos ángeles caídos y demonios estuvieran afuera. No pensó que Astaroth hubiera podido sacar a tantos sin que el senado se diera cuenta. No pensó.
El simple hecho de que un portal se haya abierto para que salieran sonaba demasiado raro.
Alguien había infiltrado la seguridad del lugar.
Si eran tantos, por el simple choque de energías debería estar muerta.
Estoy maldita.
Con una expresión sombría vio su reflejo en el espejo.
Ojos rojos le miraban.
Mejillas rojo manzana.
Labios escarlata...
No morí porque soy de ellos.
Tenía que hacer algo, se dijo así misma, abrochando los botones de su vestimenta, sintiendo la magia que viajaba a través de esta.
Recordó la furia que surgió de ella al sentir el aura de Starfire, y ella le hablaba, un repentino dolor le había inundado el cerebro y lo que más deseó en ese momento fue la sangre de la pelirroja en sus pálidas manos.
Tendría que controlar más ese instinto.
Para asegurarse de que no faltara nada, agregó otro hechizo de protección a su capa, y con un toque final, se colocó la capucha de la capa blanca, sintiendo que sus facciones se escondían con el hechizo de identificación.
Deseo con todo su corazón que Starfire no tratara algo.
-
-¿Cómo que puedes atravesar?-
-Viene en los acuerdos de la protección que nos dio el Senado cuando Airin firmó el contrato de seguridad-murmuró la pelirroja, respirando hondo y profundo, acercandose con cautela a la puerta de la sala, deseando por el más breve de los momentos que le detuvieran.
Deseando que sus sospechas fueran incorrectas.
Sabía que tenía que hacerlo. -Regresaré tan pronto como pueda-
Vieron a la chica traspasar la puerta como si de agua se tratara, los titanes vieron con expectación.
-¿Qué crees que haya afuera?-susurró Chico Bestia.
Nadie le respondió.
-
Después de varios infernales minutos de espera, una silueta traspasó la puerta y con miradas sorprendidas corrieron para donde estaba Starfire, que estaba cubierta de pies a cabeza de una sustancia escarlata.
Sangre.
-¡Star!- la chica no dijo nada, no temblaba, ni siquiera parecía estar viva, sentada cerca de la puerta como muñeca de trapo, hasta que inspiro una bocanada de aire y sin obstáculo alguno empezó a llorar.
-E-era, era horrible, era...-no terminó, limpiando sus lágrimas con el manchado top morado, los demás titanes con expresiones de repulsión al ver que lejos de limpiarse se manchaba más con la sustancia roja.
Múltiples lágrimas viajaban por las mejillas de la pelirroja, dejando dos líneas brillosas resaltando de toda la sangre.
En in intento de consuelo Chico Bestia pusó su brazo alrededor de la chica, siendo empujando por el cuerpo de esta, mientras la chica lloraba en su estómago, manchandole los pantalones.
Después de unos momentos donde lo único que se escuchaba eran los ligeros sollozos de la chica, Cyborg consideró que ya era seguro preguntarle.
-Starfie...-le llamó, y la chica volteó lentamente, mirandolo con ojos algo rojos, asintió y se separó de Chico Bestia, que miraba algo aterrorizado sus propias vestimentas. Starfire se disculpó brevemente.
-Parece que las entidades que se encuentran afuera de estas paredes prefieren el daño físico más que-que el mágico-tragó saliva, sus palabras se hacían más cortadas mientras avanzaba con la explicación, esperaron unos momentos más para que se acondicionara. Tenían que saber.
-Es un mar de sangre ahí afuera...no-no hay lugar donde no haya al menos una gota...y-y alcancé a ver a algunos de los senadores peleando...son muy muy poderosos-s-
Aún cuando supieran que el lugar estaba salpicado de la sangre, no había razón obvia para saber como rayos Starfire había llegado bañada por la sustancia.
Robin todavía no sabía como de la tranquilidad de la mansión habían llegado hasta aquí, con una asustada Starfire empadada de pies a cabeza y contando un relato del que no estaba seguro querer escuchar el final.
Todo fue tan repentino. Tan rápido que los aconteciemientos del día parecían sólo una flash de recuerdos lejanos y olvidados.
Ni siquiera había tenido el desayuno.
Estaba seguro que no había pasado ni una hora desde que se despertó con Raven a su lado, los suaves rayos del Sol acariciandole las mejillas.
Ahora lo único que sentía era la brisa fría que emanaban las paredes de piedra.
-Tenemos que salir de aquí-pronunció.
-
-Que bueno que has llegado Raven-suspiró Arella, sentada indecorosamente en una de las sillas de la oficia de Ste'fan, mientras este ponía hechizo trás hechizo en la habitación. Habían esperado la llegada de la oscura.
Raven no le hizo caso.
-¿Raven?-
-No puede hacerte caso Arella-sacudió su cabeza el joven, caminando hacia un ropero cerca de la ventana y sacando una capa blanca. Una expresión de tristeza en sus facciones.
Parecía que Arella había perdido todo el color de su cara. Lágrimas se creaban rapidamente en sus violetas orbes, se paró del asiento y corrió a donde estaba el joven, agarrando sus ropas en desesperación.
-Dile que se controle, ¡Por el amor Dios Ste'fan! Dile que aquí estoy...-recargó su cabeza en el pecho del muchacho, y este le acariciaba la cabeza.
-Dice tu madre que debes controlarte-le dijo cortamente. Arella asomaba la cabeza de entre las ropas del joven, mirando con angustia la capucha de la chica.
Hasta que volteó, y dos orbes rojas le miraban, una presión le estremecía y le apachurraba el alma.
-Se está volviendo más difícil Ste´fan, esta mañana todavía podía hablarle a Chico Bestia y ahora estoy matando a mi madre con la mirada. Está avanzando muy rápido, desde el sueño tuve que meditar mucho tiempo para tener la oportunidad de hablar con mis amigos otra vez, verás que ahora no tengo tiempo de meditaciones-sacudió la cabeza, parandose de la silla y caminando hacía la salida.
Y en efecto, su poder era tanto que no podía filtrar su poder para que una pequeña porción de este le sanara la herida que había adquirido momentos antes, ahora sólo portaba un desgarre profundo que le calaba los huesos, aún cuando estuviera sentada.
-¡Espera! Raven, tienes que quedarte a meditar...o pronto tendremos que pelear contra ti también-dijo rapidamente. Separandose de la madre de Raven y caminando hacia donde estaba la adolescente.
Raven vio con algo de admiración el brillo que se intestificaba cada vez que Ste´fan abrochaba otro botón de la capa, sabía que ella tambíen brillaba con ese resplandor que no merecía.
-Tienes que quedarte- le murmuró, tomandola de los hombros en determinación para luego viajar estas mismas por su cadera y su muslo, alzando la capa y mostrando la herida roja que tenía, rapidamente empezó a sanarle el trozo rojo que debería ser su pierna, piel blanca se reformaba instantaneamente.
Raven siempre estuvo celosa de la facilidad que tenía Ste'fan con las heridas, cosa que ella no desarrollo por el control que debía tomar en años anteriores.
-No pudo quedarme aquí-empezó, notando el reproche que surgía de los ojos del joven. Decidió seguir antes de que este le gritara -No con mi madre aquí, al menos deja que me vaya a otro salón y así aprovecho para deshacerme de algunos demonios sin perder mi consciencia-
Esperó que Ste´fan le respondiera.
Una sonrisa maliciosa quería surgir de sus labios al ver que reluctante Ste´fan asentía. Acercándola y dándole un breve beso en la esquina de sus labios.
Dándose cuenta de lo que pensaba, puso más presión en si misma, sintiendo el dolor que surgía desde sus interiores.
Con una determinación que salía de la nada, salió rapidamente del cuarto, sus pies ya manchados con los charcos de sangre que pisaba, una vocecita en su interior le decía el manjar que podría disfrutar.
Puso más fuerza, flotando en los pasillos, evitando a los cadáveres que se encontraban cada dos pasos en el suelo (Se preguntó como tantos cadáveres terminaron en su camino, consideró la opción de que los demonios le habían traído un regalito de otros lugares). No quería más tentación.
Sintió una presencia detrás de ella.
Sin pensarlo dos veces concentró una cantidad grande de su poder hacía sus manos y en menos de un segundo lanzó un hechizo a la entidad.
Ya venían por ella.
-
-Tal vez es como el hechizo que traspasamos cuando entramos por primera vez a la torre, ustedes saben, cuando tomamos de la mano a alguno de los que podía entrar...-propuso Chico Bestia después de incesantes minutos de especulaciones y fracasos.
Hubo un momento de silencio.
-¿Cómo no se me ocurrió eso?-preguntó Cyborg exasperado, sonriendo.
Después de tomarse de las manos, Starfire los acercó lentamente a la puerta.
-Sólo les quiero decir que...que lo que sea que haya afuera, tienen que ser fuertes-tragó saliva lo más sonoro que pudo, enfatizando bien su preocupación por los demás.
Asintieron determinados.
Al ver que simplemente no pasaban con la manos unidas Starfire no hizo caso de las palabras que Cyborg gritaba en frustación, se agarró mas fuerte de las manos que tomaba y trató de concentrarse como lo había hecho cuando recibió un pisca de poder de Raven, buscando una manera de expandir esa capa que le cubría para que se dispersara en la piel de los titanes.
Parecía que había funcionado la concetranción que presiono, como si la capa que le protegía tuviera vida propia. Fluyendo suave en su cuerpo.
Dejame envolverlos a ellos.
Sintió un cosquilleo en el centro de su cerebro.
Por favor.
Apretó dolorosamente la mano de Cyborg y la de Robin, traspasando la puerta como si de agua se tratase.
Robin sintió que los jugos gástricos de su estómago tenían las ganas de salir por su boca. Vio horrorizado sus alrededores, lágrimas incoscientes borrando su vista.
Cadáveres escurrían sangre desde arriba, flotando, con los ojos mirándote en silenciosa protesta. Y bestias de pequeño tamaño parecían cortar a otras víctimas desde el techo, sangre salía como fuente de la presión en la venas y arterias.
Llovía sangre.
Corrieron a lo largo de uno de los pasillos.
-¡Ahhh!-
Cyborg volteó, viendo como una creatura se acercaba a donde se encontraba Starfire, y sin repasar el acontecimiento lanzó un rayo sónico, que se mezclaba con el explosivo que lanzaba Robin, lanzando a la entidad unos metros lejos de la extraterrestre.
Siguieron con su camino, corriendo lo más rápido que pudieron, la bestia se había erguido y gruñía con molestia, siguiendolos con múltiples piernas que incrementanban su velocidad.
Con algo de desesperación vieron que Cyborg se tropesaba con uno de los cadáveres.
-¡Cyborg! ¡NO!-chilló Starfire, sus ojos verdes de furia, lanzando rayos a la bestia que jalaba al hombre de hojalata.
Otra entidad salía de las paredes de mármol y con desesperación Robin jaló del pie a la chica, salvándole del golpe de la nueva bestia.
-¡Starfire, el puede cuidarse solo!-gritó de entre los gruñidos de los demonios.
Se subío a la espalda del ave gigante que ahora era Chico Bestia, Starfire en sus brazos, esta lloraba con todas sus fuerzas.
El puede cuidarse solo, se decidió, perdiendo de vista a los monstruos, con un sólo vistazo de la armadura de metal del chico.
Un tintineo metálico en la boca del demonio.
En un intento desesperado de vencer, decidió probar los explosivos mágicos con los que experimento de vuelta en la torre, sonriendo con algo de alivio al ver que las bestias que salían de las paredes se retractaban con el dolor físico y metafísico que sufrían.
-Necesito que me ayudes Star-le murmuró al oído, lanzando una mirada determinada a los ojos rojos de la extraterrestre.
Tenía que llegar.
Pero no sabía a donde.
-
Pensó que iba a ser más difícil.
Pero aún así, después de lo que había pasado con sus poderes desencadenándose no dudo que el trabajo se le hiciera considerablemente más fácil.
Con un brilló que no le gustaba en sus propios ojos mutilaba a cualquier enemigo que se le presentaba.
Un sólo dedo y la creatura sangraba en sus manos. Era desconcertante. Era nuevo.
Le aterraba.
Y le encantaba.
Llegó al cuarto que compartía con Starfire durante su estancia en la ciudad.
Abrió la puerta y la cerró cuidadosamente, sintiendo a cualquier creatura que le interrumpiera.
Al darse cuenta que no había nada en el cuarto recitó el hechizo que había aprendido en las conferencias para alejar a Astaroth del lugar, sentándose en el piso del cuarto y cerrando sus ojos.
Justo a tiempo.
-
Llegaron a donde pensaban se desataba la batalla principal, y con ojos grandes vieron a las figuras blancas que chocaban con las horripilantes entidades.
De entre los atacantes vieron a Yibril y a Airin, que lucían magníficos con la capa blanca, atacaban a la mayor parte de los demonios, destruyendolos con sólo un poco de esfuerzo.
-Jajaja, al parecer nos subestimaron Yi, nos enviaron la basura-reía feliz Airin, moviendo sus manos en aburridas mociones, como si alejara a una mosca, rayos blancos salían de la punta de sus dedos y chocaban como explosión en los múltiples cuerpos que todavía peleaban.
En un momento de distracción, vieron como una de las creaturas se acercaba con velocidad alarmante a la orilla donde se encontraban escondidos.
Y una bola blanca de energía espectral se creaba delante de ellos.
-Deberían estar en la sala de conferencias-murmuró Yibril, dejándoles en la bola blanca y alejándose nuevamente a la batalla.
-¡Espera!-exclamó Starfire, acercándose con manos temblorosas a la capa blanca, viendo con ojos esperanzados las bellas facciones del ángel oscuro.
-Nuestro amigo Cyborg...-lloró, tocando con sus manos la capa blanca de poder, Yibril la miró por el más breve de los momentos, tocando con su propia mano la capa blanca, imitando a Starfire.
Asintió brevemente, y se fue.
Con el dolor y la angustia, se deslizó al piso, recargándose en la sustancia brillosa que era la capa, no importando que sus pantorillas se mancharan de más sangre.
La sangre seca de su cuerpo le daba comezón.
-
Con una sospecha que crecía lentamente de su mente miró hacia donde estaba el de ojos esmeralda. Observando como detective.
Una mano la tenía en el estómago.
-Chico Bestia, estás herido-murmuró ligeramente, mirando de reojo los ojos cerrados de la morena.
-Te hubieras quedado...todavía tienes la resaca. Perdón, Chico Bestia-
-Está bien hermano, sólo necesito que hagas algo con el dolor-musitó en un tono que puso en alerta a Robin. Sus ojos se veían raramente vacíos, su respiración cortada.
-De acuerdo-le respondió, moviendo sus manos por la profunda herida en el estómago de Chico Bestia.
Frunció el entrecejo -Tenemos que hacer algo con la sangre primero-
Con la concentración que había adquirido del entrenamiento con la oscura logró quitar algo de la sangre del estómago del muchacho.
Después de varios minutos Chico Bestia susurró algo que le caló los huesos -Es grave ¿verdad? Ha tocado algunos órganos vitales-
Robin tragó saliva -Algo, pero no morirás hoy, eso te lo aseguro, ni mañana...-
-Que bien-
El comportamiento calmado de Chico Bestia le alarmaba de sobre manera. Sus ojos se cerraban cada vez más.
-Chico Bestia, tienes que quedarte despierto, estoy haciendo todo lo que puedo-susurró nervioso, su fuente de poder todavía no tenía la precisión para crear las células que repararían el cuerpo del verde, pero estaba seguro de que le estaba ayudando con la pérdida de sangre (siendo uno de los primeros entrenamientos que había tenido con la oscura)
-Estoy tratando Robi-
-Trata más fuerte-
Tenía que hacerlo.
-
Abrió sus ojos lentamente y frente de ella había una cama rosa con la cara de Robin estampada en ésta.
Suspiró quedamente, volteando con ojos medio cerrados al reloj del buro.
12:30 p.m.
8 horas de meditación en los confines de su mente.
No se oía nadie.
Después de tallarse los ojos fuertemente decidió que era suficiente para sobrevivir sin romperle el cuello a alguien.
Un portazo hizo que volteara a la puerta del cuarto.
Una silueta se perfilaba en la luz blanca que entraba a la recámara, y con curiosidad vio los orbes verdosos de Starfire, que le miraban con un dejo de enorme alivio, causándole un escalofrío que estremeció su cuerpo con el buen sentimiento.
-Raven...-murmuró Starfire, sus ojos grandes en sorpresa, llenándose de lágrimas, resaltando sus ojos verdosos en lo oscuro del cuarto. Con una capa rojiza con manchas cafés (que en un principio fue blanca) reposando en sus hombros, se acercó con cautela al cuerpo inmóvil de la oscura, sonriendo de admiración al ver el cuerpo espectral que rodeaba a la princesita de hielo, dándole un brillo magnífico.
La envolvió en un abrazo, sacándole el aire a la chica del cabello violeta.
-Sabría que estarías aquí-murmuró con la voz cortada.
-¿Dónde están los demás?-
Starfire no dijo nada al principio, y pensó preguntarle otra vez.
-Tienes que venir a la sala principal-anunció la pelirroja cuando vio que Raven abría la boca para preguntar otra vez. Con algo de duda la siguió fuera del cuarto, notando el estado de decadencia que presentaba el edificio.
-¿Por qué estás vestida así?-preguntó mientras caminaban, concentrándose en el brillo de la capa de Starfire y no en la encantadora esencia de muerte que se pegaba a las paredes.
-Me la dieron hace unas horas, es para protección-
-Eso lo pude adivinar muy bien Starfire, a lo que me refiero es porque estás vestida así. Tu no deberías estar en el campo de "acción"-le reprendió, Starfire no dijo nada al principio.
-Necesitaban más gente Raven, yo estaba con la disposición de ayudar a los que más me necesitaban, pero no te preocupes, estuve con el escuadrón que protege a los cuidadanos, fue algo difícil enviarlos a la facilidad que tenía los conjuros de protección, pero salvamos al 97 de ellos. Los cadáveres que ves aquí son mayormente entidades que trajeron los demonios-
Después de unos momentos se divisaron las grandes puertas de la sala principal, que había sido encantada para ser más grande a la original, y Raven frunció el entrecejo de molestia al ver que estaba llena de los soldados del Magick Protegé, un escuadrón universal de la dimensión.
Con un dejo de alivio se dio cuenta que no tenía ganas de desgarrar lo que se que se le pusiera encima.
-Raven-exclamó una voz. La mencionada se volteó, viendo de entre la capucha la cara de Ste´fan.
-Que bueno que estás bien-suspiró el muchacho, tomandola de la mano y jalándola al lugar más vacío de la sala, sintió el pequeño cosquilleo de una barrera de seguridad cuando entró en el círculo, que sólo estaba habitado por los senadores de la ciudad. Notó con desdén la ausencia del Mariela y de Luz de Terra Nova.
-Parece que nuestra pelirroja y Mariela nos han traicionado-
-¿Qué te hace pensar eso Raven?-gimoteó Ephrem, abrazandose a sí mismo.
-Bueno, la primera razón es que ninguno de ustedes es lo suficientmente débil para no defenderse en situaciones como ésta, la segunda es que ellas fueron las únicas que faltaron al menos una vez a alguna de las conferencias que teníamos en la noche, la tercera, a Luz la vi el día en que fuimos a visitar a las estatuas-
Ephrem no dijo nada, temblando por la traición tan obvia de su novia y de su hermana.
-Sabrás Ephrem, que aunque no eres un traidor, tu relación con ellas te hace sospechoso, y aunque va a ser un golpe muy fuerte a nuestras defensas no te podemos dejar ir- pronunció ella, viendo con algo de lastima que los ojos verdosos del chico se inundaban de perlas lágrimas.
-Además, en el estado en que estás va a ser fácil que te maten cuando volvamos a salir-
Nadie refuto.
-Quiero ver a mis amigos- pronunció después de varios silenciosos momentos.
Al ver que no recibía respuesta alguna, volteó para ver a Starfire, que jugaba con sus manos de manera corta y rápida, viendo a todos con reproche por dejarle la obligación de responder.
-Chico Bestia está siendo atendido por los curanderos-dijo entre tragos y bocanadas de aire. Mirando a todo menos a Raven, que fruncía el entrecejo.
-¿Dónde están Cyborg y Robin?-preguntó lento y firme.
Starfire tenía lágrimas en los ojos. No soportaba las lágrimas. Una furia cegante la hizo caminar hacia donde estaba la chica, tomándole los hombros y sacudiendola.
-¿Dónde están Starfire?- El sarandeo de la pelirroja causó que una lágrima cayera cerca de su mejilla.
Hasta que con horror se dio cuenta que sus mejillas se mojaban cada vez más.
-¿Dónde están Starfire? ¡¿Dónde?!- Los ojos le ardían demasiado.
-¡Raven! Calmate-
No era posible.
Termino en los brazos de Marcus Light, que la abrazaba fuerte a su pecho y le movía como bebé que se va a dormir.
-Sólo quiero que me digan donde están-se odio por la debilidad de su voz.
Todos estuvieron en silencio.
Lo único que se oía era los hechizos que viajaban para poder estar cerca de la oscura sin ser descuartizados en el momento.
A parte de sus sollozos.
-
Hay cosas que ha Starfire le han puesto lágrimas a los ojos.
Pero el ver a Raven...a Raven sollozar, con lágrimas que escurren de sus ojos y mejillas rojas por la presión.
Simplemente le partían el corazón.
-A...a Cyborg lo lo...perdimos cuando salimos de la sala principal-
Raven tomó una bocanada de aire y se hundió más en las ropas del joven de cabello azul.
A lo que consideraba como el mejor amigo que pudo tener...a su hermano postizo. A la primer alma que se preocupo por ella.
-De Ro-robin...simplemente lo perdimos de vista hace unas horas...el, el-
Robin no.
-De ninguno hemos encontrado el cuerpo, así que estamos seguros de que no están muertos-sugirió Ste´fan, tocando brevemente el hombro de la peli-violeta.
-O tal vez algo se los comió-rió un poquito la oscura, para luego sentir que un nudo le apretaba al corazón, el dolor era tan grande.
Tan grande.
Marcus abrazó más fuerte a Raven, pasando su mano sobre el cabello de Raven. Presionando más poder en la sala, los demás murmurando los hechizos que controlarían los poderes desatados de la oscura.
-
Les gustó? NO? Si? Diganme :(
