OK
Ya sé.
Lo siento.
Pero realmente no he encontrado tiempo para escribir, es una nota por ahí y otra por acá y por aculla.
Pero las 150 preguntas que me dejaron de Bioquímica me han tenido un tanto ocupada…
Como sea, aquí les traigo recién horneado al siguiente capítulo de El Compromiso, que espero lo disfruten como yo.
-
La Cámara de los Sentimeintos Desatados.
-Ya-
Raven alzó una ceja.
-¿Ya qué?-
-Hemos descifrado el código para abrir la cámara con los pergaminos de tu educación-
Raven no entendió por un momento, hasta que sus ojos se llenaron con la realización de tan olvidado proyecto, supuso que al ser tan difícil habían dejado los pergaminos solos. No había duda, esta sería una gran ayuda.
-Cuando-
-Pues aunque no lo creas ya todos lo habíamos olvidado, hasta que llegó Ephrem con las transcripciones en los brazos-Raven sonrió un poquito, Ephrem parecía ayudar hasta para lavar los pisos del edificio (Otro día lo había visto con el uniforme de ayuda en el zoológico, que por los demonios un escuadrón se había ido para capturar a los animales que se escaparon) Sospechaba que el guapo pelirrojo se sentía culpable por la traición de su hermana y su novia.
-Ya había pasado algo de tiempo desde que escuché sobre ellos, es más Airin no nos había dicho que ya había mas de un pergamino transcrito-exclamó Marcus, sabiendo que se le había ido un poco la respiración por la placentera sorpresa, por un momento mataba a Airin cuando les dijo que ella también lo había olvidado.
Los pergaminos los habían dejado con un escuadrón especial en una ciudad cercana a la suya, con las esperanzas de que estos, aparte de regresar con pergaminos recién hechos, también transcritos para su facil lectura.
Ahora faltaba la otra sorpresa.
-Esos son demasiados pergaminos Marcus, algo más estas queriendo decirme hasta el final…-
Marcus sonrió conocedor, no le hacía mal a Raven ser la observadora persona que la caracterizaba.
-Mika'il y su tropa descubrieron que los pergaminos para desactivar a los guerreros estaba a 50 kilometros debajo de la mano donde meditaste tanto tiempo-
-Eso es mucho espacio-anotó Raven, peleando por la sonrisa que se quería salir de su vertiginosa mente. Optando por la ligereza de las noticias y no por la tardanza de los hechos. También descartó la rara coincidencia de los últimos sucesos...
-Sip, hubieramos hecho menos tiempo si hubieran buscado ahí desde el principio, serían al menos 2 meses-terminó triunfante, hasta que su cara se contorno en todo negocios, una mirada sombría posandose en sus brillantes ojos.
-¿Qué pasará con la boda?-preguntó Raven, sabiendo muy bien la causa de la amarga y seria mirada del joven. Miró desinterada como Marcus acomodaba los pergaminos en la mesa del centro.
-Esa no se puede cancelar-empezó reluctante, cerrando un poco sus ojos al ver que la mesa se derretía, los pergaminos cayendo y la madera resonando en la sala principal.
-Raven, tienes que calmarte, se que va a ser difícil, pero los demonios no pueden gastar más energía de las que les hicimos gastar hace unos días. La boda es nuestro plan secreto, y con la cámara abierta y los guerreros tenemos esperanza, una mínima parte, pero esta ahí-explicó ligero, acariciando el cabello de Raven, murmurando encantamientos para que el material alrededor de ellos no sufriera más daño.
Raven sabía muy bien que iba a ser difícil, pero era una pequeña ventaja y no podía dudar un momento más.
-Sólo que hay algo que necesitamos Raven-
-La ayuda de los cuidadanos-terminó ella, sabiendo muy bien lo que significaba eso, un agrio sabor le inundo la boca. Se paró lentamente de su asiento, saliendo de la sala y cerrando la puerta con las fuerzas que tenía.
Marcus hizo una mueca de dolor. Era necesario.
-
La única ventaja que presentaba la sitacuión era el relativamente pequeño número de demonios que Astaroth logró sacar por el portal, y era así donde los del senado lograban descansar y volver a resolver algunos problemas que se presentaban en las cuidades cercanas a la suya.
-¿Qué piensas decirles?-preguntó Starfire, sus manos juntas en signo de protección, su capa café y roja le daba ganas de llorar.
-Sólo que necesitamos su ayuda-respondió la oscura. Parándose en medio del gran parque, el cielo naranja y el morado de las hojas daban una tranquilidad falsa que le calaba los huesos.
Starifre observó detenidamente a Raven, que sacaba velas y polvos de su capa blanca, arreglándolas en el sitio correcto, murmurando todo el trancurso.
Le hizo recordar la facilidad con la que Raven los había llevado de una dimensión a otra, y ahora otra vez tenía la necesidad de velitas.
-Se lo que estás pensando, Starfire, no te preocupes, necesito hacer todo esto por que no es cualquier hechizo, está realizado para mentener esencias demoniacas fuera de este. ¿Sabes de que estoy hecha yo?-
Starfire tragó saliva.
Con pasos reluctantes se acercó a Raven, posando una mano morena en el hombro de la oscura, sintiendo que esta se ponía rígida por el contacto; esto no la desalmó, incándose a lado de ella y susurrando algo que por un momento dudo que fuera enteramente la verdad.
-Eso no te hace como ellos-
Raven se encogió de hombros, resultando con la mano de Starfire cayendo suavemente al pasto.
Vio desinteresada cuando el pasto parecía deterrirse a sus pies, y una puerta brillosa se divisaba debajo de todas las escaleras que en momentos bajarían.
Cuando llegaron a estas, las puertas se deslizaron y miles de murmullos pararon al ver que alguien entraba al refugio.
Algunos gritaron, otros se escondieron, y para sorpresa de Starfire muchos alzaban su mano en forma defensiva, otros simplemente volteaban aburridos.
-Necesitamos de su ayuda-dijo Raven, plana e indiferente. Starfire se tronchó por la falta de tacto en las palabras de la princesita de hielo, mirando de reojo las expresiones que portaban la mayoría de las personas ahí. Suma y completamente indiferencia.
De entre la masa de gente salió un diminuto anciano con ojos que sorprendieron a Starfire, grandes y billantes.
-Sabio Fenrir-apuntó Raven con una pequeña inclinación de su cabeza.
-Sabía que vendrías-murmuró el anciano, un tono escondido de entre su vieja y usada voz.
-Yo sabía que usted sabía-conjeturó Raven, sonriendo diminutamente.
El ancianito se volteó tan rápido que Starfire sintió que algo tronaría en su cuerpo.
-Ya la oyeron rufianes, mayores de 21-gritó el ancianito, Starfire sorprendida al escuchar a una cosa tan pequeña con semejantes pulmones.
Vio estupefacta lo que pasó después, mientras varios jóvenes y adultos se formaban en varias líneas en frente de Raven, como si ya supieran que iban a la batalla.
Una determinación que más bien se veía como suma resignación, cosa que Starfire no pasó por desapercibido.
Sus pensamientos se cortaron cuando un pequeño y delgado joven se acercaba dudoso para donde esta Raven.
-Yo tengo 20 años Su Maj-Raven, pero realmente quiero ayudar, se que puedo- dijo con su voz melosa, viendo a Raven a los ojos.
Raven lo examinó por un momento, alzando su mirada para ver bien al chico, que aunque pequeño entre los demás, era al menos de la altura de Starfire.
-Si me entero de que te mataron el instante que sales a la batalla: te vuelvo a la vida y te mató yo misma lenta y dolorosamente-terminó con un suspiro, viendo sin calmada el sonrojo que aparecía en el chico.
-Vete a formar- el chico hizo un saludo, volteandose de sopetón e ignorando las miradas de celos que le lanzaban.
Lo que había dicho Raven era una manera muy peculiar de demostrar su suma preocupación.
Salieron del refugio, Raven una vez más cerrando el portal con el debido cuidado que requería un hechizo como ese.
-Ahora solo nos vamos a la sala principal y recibiran las determinadas ordenes que se les dara, las seguiran como se debe y si después me entero que alguien se hizo el listo y salió cuando no debía, me temo que tendré que ir a donde sea que esten para torturarlos lenta y dolorosamente-Terminó, viendo por el rabillo del ojo cuando los jovenes de alrededor le dejaban de lanzar miradas asesinas al muchacho de antes.
Starfire tuvo la gracia de reir y juntar sus manos en diversión.
-
-Sin Robin no podemos abrir esto-murmuró Raven, sabiendo sobre las tensas y preocupadas miradas que le lanzaban los del senado. Tuvo la ligera gana de romperle el cuello a cada uno de ellos. Necesitaría más meditación.
-Lo sabemos Raven, sabemos que el amor que se necesita para este encantamiento debe ser recíproco, y aunque podría ser también Cyborg, no lo tenemos aquí, y por eso tienes que hacerlo con él-terminó Ste'fan, señalando brevemente hacia Jonathon, no inmutandose del dolor y angustia que cruzaba como río los orbes de Raven.
Jonathon tenía que hacer algo.Y no sólo porque la mirada de Raven le rompía lentamente el corazón. Los del senado se separaron, colocándose en el lugar correspondiente para la realización del ritual.
Con todo el sentimiento que tenía dentro de su corazón murmuró levemente – Siento no ser al que querías aquí-
Raven tragó saliva. –No…Jonathon, yo. Lo…lo lamento-bajó su cabeza, caminando hacia donde estaba el joven y envolviéndolo con sus brazos.
Ahí fuedonde se dio cuenta, porque el amor si era recíproco, de diferente manera pero lo era.
-Lamento que tengamos que hacer esto-tenía que seguir con su víctimizada personalidad, tenía que hacerlo para que Raven se dejara llevar por la emociones.
Tenía que hacerlo… así el sabor amargo de la no correspondencia no se sentiría tan ácido en su corazón.
Raven lo sabía, y así fue como abrazó más a Jonathon.
-Lamento no corresponderte como quisieras-murmuró Raven en le pecho del chico. Y éste tragó saliva.
Sus sentmientos eran usados para esto.
Tragó saliva nuevamente, trazando pequeñas figuras en la espalda de Raven, mientras esta hacía lo mismo.
-Sabes que si te quiero-dijo suspirante la chica, divagando un poco.
-Lamento que esto termine así-volvió a decir, no haciendo caso de la luz que salía de todos lados, no haciendo caso del brillito que emanaba la puerta soldada de la cámara, no haciendo caso de los murmuros del hechizo que resonaban alrededor del gigante pasadizo debajo de la Tierra.
Sintió una pequeña lágrima trazar su frente y caer en sus pestañas.
-Siento que tengan que usar tus sentimientos para esto-
Y otra vez, lágrimas viajaban por el espacio de su frente, marcando con brillantes y vagas líneas sus mejillas y mentón.
Se dio cuenta que no sólo eran lás lágrimas de Jonathon las que adornaban sus mejillas con el resplandor transparente de estas. Y por un momento dejo que su enojo saliera.
Enojo porque los sentimientos de alguien como Jonathon eran usados para beneficio material de la civilización.
Enojo por la culpa de no poder corresponder a los sentimientos de Jonathon.
Enojo por su incapacidad de curar tantos corazones que sangraban en la palma de su mano. Así fue como los murmuros se intensificaron, y las puertas de la cámara se abrían lenta y silenciosamente, mientras miles y miles de estantes se divisaban de la oscura cámara.
Con algo de reluctancia soltó el tembloroso cuerpo del vampiro, besándolo en la mejilla y limpiando las lágrimas que adornaban las pestañas gigantescas del joven.
Caminó lentamente hacia la oscuridad, y con una gran aspiración de aire la cámara se cerró el instante en el que llegó al centro del cuarto, no dejando a nadie más pasar.
Lanzó un hechizo cuando sintió una respiración rosar su mejilla. Y trató con todos sus fuerzas divisar algo…algo en la oscura cámara.
Alzó una mano en inspección, solo para ver negro delante de ella. Hasta que alguien la atacó por detrás.
No sintió cuando voló, ni siquiera cuando chocó con los invisibles libros de la estantería, o cuando estos mismos la enterraron.
O el agudo dolor que pasó en su mente.
Su cuerpo ya se había puesto en automático, y fue así como se levantó de su tumba de libros, no importando del ardor de sus extremidades, no importando que aunque no veía, sentía la fría y húmeda presencia de la sangre que se derramaba en el piso y que empepaba sus ropas.
-
Un agudo y calante gritó resonó dentro de la cámara.
-Ya ha empezado-tartemudeó Ephrem, aceptando la mano que posaba Marcus en su moreno hombro.
-No sabía que la condición de la educación que tendrá ahí sería tan brusca-murmuró Arella, cerrando y abriendo sus manos en moción rápida.-¿Cuánto tiempo va a ser?-preguntó temblorosa, ahora acariciando el delicado cabello de Jonathon.
-La cámara tiene su propio espacio y tiempo corriendo, todavía debemos entender bien la mecánica de esta-explicó Jull'an calmadamente, mientras los demás asentían en comprensión. Aprovechó para revisar las notas que había tomado de los pergaminos.
-Entonces sólo falta esperar-terminó Jonathon, alzando su mano y viajándola por el espacio de su cabello, suspirando sonoramente en el ahora silencioso pasadizo.
Realmente estaba enojado, y no sólo porque habían usado lo más inocente de su exitencia para abrir una maldita cámara. Si no porque era claro que Raven no tendría un paseo en el parque dentro de ese lugar.
Otro grito resonó en aquel espacio, y sonidos estruendosos le siguieron.
-Sólo espero que salga viva de ahí-
Los demás asintieron en acuerdo.
-
-Hola Chico Bestia-murmuró la extraterrestre al oído del muchacho, acariciando su cabello y observando la pálida faz que portaba el ahora rubio chico.
Starfire nunca se había enterado que Chico Bestia había sido así cuando más pequeño, pero la vista era sumamente placentera.
-¿Cómo fue que pasó esto?-susurró a nadie en particular, observando mesmerizda las grandes y rubias pestañas del chico (1).
-Las heridas eran peor de lo que esperabamos, señorita Starfire-respondió un de los curanderos del lugar, pasando sus ojos brevemente a la tabla que se encontraba en su mano.
-Pero lo regresaran a la normalidad ¿no?-preguntó ella esperanzada. Si salían de esto Chico Bestia ya no sería de ningún uso para el equipo, y no sólo por eso, pero el gobierno no les dejaría tenerlo si se enterasen que ya es "como los demás".
El curandero sonrió con lastima, -Ya es normal, señorita Starfire-contestó, bajando su cabeza cuando un rayo verde pasó por donde antes estaba.
-¡Lo quiero como yo lo conocí!-chilló adolorida, recargando su cabeza en el pecho del rubio, que subía y bajaba con el lento ritmo de su respiración.
-Estamos haciendo todo lo posible para asegurar que su condición no sea mortal, por el momento el asunto de sus poderes no nos es tan proritario como su vida en sí, señorita Starfire-
Y Starfire aceptó el tono falso del curandero, aceptó que importaba tenerlo ahí en vez de ahí y como ella quisiera. Pero no tenía nada de malo la anticipación que tenía en su corazón.
Ahora Chico Bestia era lo único que tenía ahí, ahora era lo único que la tenía con la sanidad que le sobraba intacta, era el único que prevenía su tan cercano rompimiento.
No se quebraría porque Chico Bestia estaba ahí, inconsciente pero ahí.
-Por favor Chico Bestia, despierta…-susurró, acomodando las arrugadas sábanas sobre sus blancos hombros.
-Y cuando te despiertes te haré el pudín especial del regreso de los amigos, te va a encantar, te lo aseguro-exclamó, poniendo los brazos en el aire y dando una vuelta.
Hasta que se encontró en el piso de mármol del cuarto, mientras lágrimas le quemaban las mejillas.
-
-Para eso debes comprimir tu poder, pero no comprimirlo en espacio, sino en esencia-
Raven asintió dudosa, anotando lo que su Maestro le acababa de decir en un pedazo de pergamino.
-Quiero que un pizca de tu esencia la hagas pequeña, y que la multipliques, no quiero que tu esfera se vea pequeña, sino opaca-
Raven asintió otra vez, cerrando los ojos y tratando en vano, sólo para sentir que la esfera negra de poder que creaba en sus manos era el mismo tono de negro con el que siempre trabajó.
-No quiero que te enojes Raven, o será más difícil-
-¿Cómo quieres que no me enoje si todavía me estoy aliviando de las heridas que me causaste cuando entré?-farfullo a su cara, para luego suspirar y tallar el espacio de su estómago que todavía le ardía como aguja que se enterraba en su piel.
-No es mi culpa-
-Claro que si lo es-bufó en descontento, leyendo otro libro de la estantería.
-No lo es porque no sentiste mi presencia como deberías, la completa oscuridad no tenía nada que ver con tu incapacidad de presenciar a alguien más-
-¡Pero siempre había funcionado! Y de repente ya no sentí nada-
-¿Entonces cómo es que derrotaste a esa serpiente en la prueba del Gran Maestro?-
-Porque sentía su presencia, y aún sin mis poderes era fácil, porque la maldita cosa no se movía tan ágil como presumía…pero tú- sacudió su cabeza y le lanzó una mirada que decía 'dejame en paz que estoy leyendo', sólo para ver que se encogía de hombros, sentándose en el pasto de la cámara y meditando.
Los pájaros cantaban un tonito ligero, y Raven tuvo la extraña sensación de que silbaban una pieza de Chopin.
-Todavía no se como es que estás aquí-decidió saber de una vez por todas la presencia de la persona a la que menos se esperaba en ese lugar.
-Bueno, alguien te tiene que cuidar-
-Si pero…-vio detenidamente los negros ojos.
-Pero ¿qué?-
-Es que, realmente no esperaba encontrarte aquí. Porque realmente no deberías estar aquí, ¿Cómo fue que entraste?-
-Por la puerta-
Raven resopló -¡Rorek! Estoy hablando en serio-
-Jajaja, no sabes muchas cosas de mi, pastelito-respondió simplemente, ignorando la cara de molestia que le lanzaba Raven al escuchar el apodo.
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-Star, realmente aprecio el pudín, pero los curanderos no quieren que me lo coma, y honestamente yo tampoco-
-¿Qué fue eso último? Es que no te he escuchado-
-Nada de nada Star, pero en serio, muchas gracias-
Starfire sonrió serena, colocando el pudín en la mesa y recargando su cuerpo a lado del rubio, cerrando los ojos y escuchando la respiración del chico.
Era un alivio escuchar ese sonido tan vivo.
-
Así pasaban los días, en suma harmonía de peleas e instrucciones que frustraban a Raven como nunca se imaginó.
Ella siempre fue una persona concentrada…figuradamente como literalemente. Pero con el entrenamiento arduo que le ponía Rorek sentía que era la persona más distraída del universo.
-Tu problema es que sientes que debes sentir…nada- Raven rodó sus ojos. -¿En serio?-preguntó sarcasticamente, cruzando los brazos sobre su pecho y haciendo un puchero.
-Cuando haces una esfera de poder debes asegurarte que la cantidad exacta de poder sea utilizada, y por eso debes suprimir tus emociones, pero con esto, ese poder que reservas lo necesitarás para opacar la esencia, ahora no debes controlarlo, si no dejarlo salir-
Raven no dijo nada.
-Se que puedes-susurró Rorek, moviendo sus manos en moción rapida en el cabello de Raven, sonriendo cuando la chica le dio un manotazo.
-Recuerdas cuando cambiaste de cuerpo con Starfire, quiero que sientas algo parecido, no igual pero parecido-
Y Raven sonrió al ver la mental imagen de Starfire sin boca.
-Exacto, ahora concentrate-
-Esto es muy contradictorio, me tengo que concentrar y al mismo tiempo no-
-Pero te debes…-
-Concentrar en lo correcto y no tanto en lo que no es necesario, lo se, lo se-asintió con molestia, ya habían pasado por esto varias veces, pero lo que más le frustaba es que de alguna manera todas esas semanas no había funcionado lo que siempre trataba de realizar.
Era molestia por su propia imcompetencia.
Decidió mejor concentrarse en la recuesta de Rorek. Tenía.
…
Y una vez más, por segunda vez en su vida, pensó voluntariamente en las cosas que le ponían una sonrisa visible a la cara. Pero había un problema.
Porque esas mismas cosas también le traían soledad y dolor.
Hasta que abrió sus ojos y vio una esfera opaca flotando sobre su mano.
-¡Al fin! Después de tanto tiempo al fin lo lograste, por un momento dude sobre la inteligencia de tu cerebro-
Y antes de que Raven se quejara, Rorek puso un delicado dedo en los labios de la chica.
-O en la inteligencia de tu corazón-termina en voz dulce.
Raven no supo que decir.
Y no sólo porque Rorek parecía tener razón, sino porque la esfera se había deshecho cuando ella no lo ordenó.
-Te dije que esta es magia más avanzada Raven, la magia que reservas esta siendo usada, y por eso debes tener una condición física sobrehumana para poder tener reservas gigantes de ese poder-apuntó el chico con un tono conocedor.
-Ahora lee los dos libros que están ahora aquí en la mesa, cenaremos en dos horas-
Raven no dijo nada.
-
-¡No! No es así Raven, tienes que expandir, ¡Expandir!-
-¡¿Cómo quieres que no me frustre si con trabajos logré comprimir mi energía y ahora me pides que la expanda?!-
No hizo caso cuando una piedra del bosque en el que ahora se encontraban explotó.
-Eso es lo que he tratado de enseñarte, debes controlar tu poder y no sólo para formar algo con este, si no para formarlo a el-
Raven rodó sus ojos. Rorek se ponía "filosófico".
-Ahora termina mejor de leer el libro-
Raven gruño, sorprendiendose una vez más de la molestia que ahora le causaba leer. Deseó con todas sus ganas que fuera porque Rorek se lo ordenaba y no porque ya habían sido demasiados libros.
Nunca eran demasiados libros, trató de consolarse. Pero sin hacer muecas por el le ardía todo el cuerpo.
-
-Ahora quiero que con una mano me muestres tu energía comprimida y con la otra la expandida-
Raven tragó saliva.
-Recuerda que la esencia de tu alrededor también te sirve de poder Raven, quiero que tomes energía de tu interior, pero también la que hay fuera de ti. Moldeala como hemos practicado, respira, eso es-
No supo como, pero cuando despertó, Rorek se veía mareado y el bosque ahora no estaba.
-Creo que debemos entrenar un poco más-dijo el peli-negro con un tono oscuro.
-
-Debes combinarlos simultaneamente, como un coctel de frutas con gajos de naranja y uvas, no son del mismo tamaño pero saben bien juntas…-
-No-
-No ¿Qué?-
-No saben bien juntas-
Rorek se pegó en la cara con la mano.
-Bueno sabelotodo, entonces dime una fruta pequeña y otra grande que sepan bien para mi explicación que es menos importante que el coctel de frutas-bufó sarcástico y Raven no dijo nada.
-Entonces-
-Pues puede ser…cerezas con zarzamora-
Rorek se veía sorprendido.
-De acuerdo, y ya que hemos resuelto este importante asunto gastronómico ¿podemos volver a los menos relevante?-
-Si-
Rorek bufó.
-
-Ahora usa esos sentimientos y moldealos en anti-cuerpos-
…
-No has leído ese capítulo ¿verdad?-
-Ups-
Rorek señaló bruscamente la mesa donde estaba el libro y Raven entendió la cara de lamento que mostraba Chico Bestia cada vez que ella era así.
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-¿Cuánto tiempo ha pasado aquí?-preguntó Raven a nadie en particular, mientras se bajaba del aire donde flotaba. Moldeando éste mismo de alrededor y viendo las pequeñas burbujas de energía que se creaban con las moléculas del aire.
-Al menos un año-
Raven asintió lentamente, flotando entre burbujas de energía y flamas azules que viajaban como viento alrededor de la Cámara.
-¿Cuándo?-preguntó quedamente. No sabiendo si quería quedarse más tiempo aquí o volver a la realidad que le esperaba. Era tan tranquilo, tan suave y tan…vacío.
-En unas horas-
Raven agrandó los ojos, no esperando tal respuesta.
-De hecho por tu falta de talento te has atrasado-mencionó el chico con aire superior.
-Aja-
-Tu falta de talento para sentir correctamente las cosas que deberías sentir-terminó más serio, sus ojos cerrados.
Raven tuvo la gracia de sonrojarse por el error, y con algo de petulante comportamiento trató de cambiar el tema.-Ya me había acostumbrado a este lugar-
-Lo se-
-No se si quiero regresar-
-Lo se, pero tienes, hay personas ahí que esperan por ti-
Raven comprendió las palabras lentamente, y con un suspiro doloroso recordó los indefinidos tiempos que lloraba por aquellos que creía haber perdido.
Recordó el salado sabor de las lágrimas que escurrían de sus mejillas al recordar cada instante que compartía con los Titanes. Cada instante con esos ojos de antifaz y ese cabello color cuervo.
-Si quiero regresar-
-También lo sé-
-Sabelotodo-
-También eso lo se-
-
-La ceremonia es mañana y Raven no ha salido de ahí-
-Lo sé Chico Bestia, pero debemos atenernos a las órdenes que nos den-apuntó Starfire con el ceño fruncido, mientras viajaba su mano sobre el cabello rubio del joven, que tenía su cabeza en el regazo de la chica.
-Extraño a todos-conjeturó tímido el oji-azul, cerrando sus ojos en agridulce memoria.
-Yo también-admitió la extraterrestre, asintiendo con la cabeza freneticamente, delgados cabellos haciendole cosquillas a Chico Bestia.
-Pero me alegra que estemos aquí los dos-dijo en un suspiro y Chico Bestia sonrió.
-
-Espero que te haya servido de algo mi ayuda-terminó dramaticamente, mientras limpiaba una lágrima imaginaria y abrazaba a Raven con todas las fuerzas que tenía, la soltó al ver el tinte morado que empezaba a mostar la oscura.
-Sabes, ese color va bien con tus ojos-
Raven rodó los ojos en exasperación, tomando una bocanada de aire y cambiando su calmada cara a una de completa y monótona esencia. Y ahora el que rodó sus ojos fue Rorek.
-Adiós, Raven-
-Adios, Rorek-
Y sólo fue eso. Porque de alguna manera sabían que se volverían a ver, donde sea que fuera, de la manera que fuera.
Raven lo sabía, no supo como llegó a esa conclusión, pero era bueno estar completamente seguro de algo.
Y dejo que la oscuridad la envolviera unos segundos, viendo como un hilo de luz se creaba de la puerta que se abría lenta y calmadamente.
Salió para enfrentar lo que afuera se encontraba.
-
Blancos brazos le rodearon, y la esencia tan conocida de Chico Bestia llegó a sus fosas nasales. No pudo parar, abrazó al chico con todo lo que tenía.
-Te vez muy bien así, Chico Bestia- no supo si el sonrojo monumental del chico era porque le abrazaba o por el cumplido.
-¿Y no me veía bien antes?-preguntó con un puchero, separandose de la chica y mirando abajo para conectar sus ojos con los de ella.
-Sin comentarios-
Chico Bestia hizo cara de lamento.
-¡Rae!-exclamó Starfire con lo que sospechosamente se oía como un grito y un sollozo mezclado.
-¡Star! Nu me dejas respi-rar-Realmente apreciaba que le extrañaran, pero no apreciaba que la mataran antes de terminar lo que se tenía que terminar.
-Lo siento-murmuró la extraterrestre, dejando que Arella y los del senado abrasacen a la chica. Escuchando con energía las historias que Raven contaba sobre sus hazañas en el relativamente pequeño cuarto donde esas dos semanas había estado.
Pero con un golpe a la cara vio la diferencia de la chica.
Una diferencia que estaba segura sólo ella y Chico Bestia notaban. Aunque su cara seguía siendo la reina de la monotonía. Un diferente y apenas divisable tintineo de sus ojos lo explicaba todo.
No estaba segura si el cambio le gustaría.
O si le encantaría.
-
REVIEWS?
