Confianza.
-Que es al amor, sino la completa y devota confianza que se le tiene a otro persona-
Las miradas de mármol en las faces de los ángeles no son lo que Arella espera. Pero las expresiones consternadas de Starfire y Chico Bestia tampoco lo son.
-Azar…-el nombre está tan fuera de lugar que Arella no cree haberlo escuchado. Su mirada de pregunta se la lanza a los ángeles, que parecen comunicarse con alguien muy lejano. Sus ojos se desenfocan y paracen escuchar el murmuro lejano de una entidad invisible.
-Hay que ir afuera-anota Yibril de repente. Su devastada mirada sólo agrega a su completa y destrozada composición. Tropieza a la salida del cuarto, y trota como si sus piernas estuvieran hechas de gelatina.
Los que se pueden levantar lo siguen con ansiedad. Las caras muestran expectación y nerviosismo.
Y ahí, afuera del lugar, el paraíso que era la ciudad de Azarath nuevamente los vuelve a conmover, con los pastos brillando por la luz eterea del lugar y los animales cantando una sonata de tristeza.
El ambiente es pesado. Pero con la pesadez de una sábana de seda que acaricia cada milímetro del espacio que se ve.
Así es como muere un ángel. Y su alma se disperza en miles de lazos vitales que hacen al universo un espacio más bello. A lo lejos, en una dimensión lejana, una estrella se apaga y lo que le sigue es la supernova de un alma que ya no es. Las almas se llenan de pureza, los cielos cantan de igual manera. Los árboles crecen, la gente muere, las almas se crean, las madres lloran y los niños juegan.
El universo llora en silencio.
-
Raven se levanta lentamente de su apocento en el piso del calabozo, el tambor de su corazón haciendo armonía con el tambor que siente desde los adentros de Robin, que parece darse cuenta de algo y que ahora está mas asustado por el miedo de que todo sea otro de sus dulces sueños.
-Yo pense que ver tus ojos sería una ocasión que me cambiaría la vida-dice Raven. Sus brazos y sus piernas se deslizan en el mojado piso. Gatea decidida a pesar de sus temblorosas extremidades. Robin ve que la sombra se acerca lentamente y el tambor acelera a un ritmo que hace que la cabeza le de vueltas, del fondo de su mente escucha un suave "Parece que sí". Su cuerpo se pega más a la pared, tanto por protección como negación. Sabe que si no es real las consecuencias lo dejaran no solamente lastimado, sino completamente vacío.
-Dime que eres tú-exclama a la sombra que se hace más grande. Los ojos lavanda de Raven le miran con una fascinación que le presiona hasta las entrañas.
-Yo soy Raven-murmura, para después decirlo innumerables veces, como una mantra que traspasa las dudas de Robin dolorosamente. Cuando llega a su destino alza sus manos y las coloca a los lados de la cabeza de Robin, que se deja mover como muñeca de trapo. Después siente que su cabeza se apocenta en los muslos de Raven, que tan sucios y ensangrentados como están todavía le causan ese sentimieno de primer amor que siempre vive cuando Raven está cerca.
-No sabes cuanto te extrañé-el murmuro vuelve a ser tan uniforme. Concluyen que el sentimiento es mutuo.
-¿Confías en mí?-El tiempo entre pregunta y respueta parece ser infinito, pero ninguno se da cuenta porque los dos beben de la presencia del otro. Gotas de agua cristalina recorren las sienes de Robin, pero más que sus lágrimas son las lágrimas de Raven, que caen en sus parpados, mojándolos con esa aura que cura su corazón sangrante.
-Sí-
Raven sonríe tan imperceptible, pero el gesto lo siente Robin en lo más profundo de su corazón. La acción le trae miles de mariposas que viajan por su estómago y el color se le sube a las mejillas. Su corazón se presiona sobre sí mismo y por un momento cree que ha muerto e ido al cielo.
Unos momentos más tarde y esa sonrisa invisible se pega a sus propios labios. Se levanta de su nido de protección y se lanza a los brazos de Raven.
Respira la esencia de Raven, que aunque escondida detrás de todas esas capas de muerte y destrucción y algo más, todavía se puede sentir como agua a su sedienta alma. Toca, explora con las puntas de sus dedos, estás llenándose de un consquilleo que recorre todo su cuerpo y los dos tiemblan por la intensa sensación.
Como un trueno de algo que simplemente no puede ser normal.
Raven se mueve con gran cuidado, sus manos rosan los brazos de Robin y su pecho. La emoción que le abruma hace que quiera tocar al petirrojo como la cosa más preciada. Pero es cuidadosa, porque Robin en ese momento deja caer todas esas capas y capas de fuerza que ni en sus momentos más débiles dejo caer. Y ahora es una muñeca de porcelana que busca un protector y ella está más que lista para el papel.
Después terminan en un abrazo que los lleva a casa.
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-Bienvenida al Reino de los Cielos-la voz es infinita y tan corta, grave pero sumamente dulce, como vibraciones de giganteszas campanas que llegan a cada poro de su piel y a cada milímetro de su composición.
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El recorrido no es el más fácil, y nunca lo será, con problemas que ninguno de los cinco Titanes puede detener ni con los ángeles más feroces del cielo. Y regresan a la Tierra en un mar de confusiones y preguntas que no solamente salen de sus interiores. La fatiga y la duda se quebrantan con una discusión que sólo los mejores amigos pueden llevar a cabo sin una sola palabra. Lo que queda son abrazos y caricias y disculpas que no resuenan en ningún lugar más que en el pensamiento de cada uno.
Sigue la vida, con criminales, robos y magos de varitas ostentosas. Como un final anticlimático ante todo lo que vivieron.
Es un descando bien recibido.
Así es la suerte para ellos.
Y con gusto seguiran por el camino que se crucen.
Pero por ahora hay cosas que se quedan en privado. En lo silencioso de un cuarto y en la memoria de una sola alma y dos cuerpos.
Los gritos resuenan y chocan contra las paredes, las manos acarician y disminuyen el dolor y el sufrimiento mientras las gotas de sudor ruedan como cascadas heladas sobre dos cuerpos y un solo sentimiento.
-Robin-el nombre es consiso, con un dejo de sueño que se disipa rapidamente. Robin aprieta los ojos y teme voltear. El nuevo caparazón de brazos y piernas que se sumen se le hace tan fácil como respirar. Siente los dedos de Raven viajar por su espalda y su garganta se obstruye como piedras en el pavimento.
-…-
-Todavía tienes pesadillas…-
-…Si-
Raven quiere decir algo, pero sabe muy bien que el resultado vendrá con el silencio.
Después Robin voltea a mirarla.
-Abrázame-
Ella obedece.
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-Confío en ti…-no es nada más que tres palabras habladas sin duda ni interrupción.
Lo demás vendría después.
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Después de tantas pesadillas de origen misterioso, decidí hacer un epílogo muy diferente al que ya tenía, les iba a agarrar de sorpresa. Una sorpresa que realmente no iba a ser placentera de ninguna manera. Para nada, ni siquiera a mí me gusto, no exactamente.
Por si quieren ver cual era el final alterno chequen después mi profile. Les advierto, no es bonito.
