Bueno pequeños aqui estoy nuevamente cumpliendo mi promesa, ya saben que este es el obsequio de mi dulce Hotarubi ^^
saludos a ella por ser tan buena, Te echo de menos pequeña, donde rayos andas?
Antes que me olvide aqui mi dedicatoria especial como siempre ^^
Por ayudarme cuando la necesite.
O mejor dicho por ser simplemente ella misma sin, importar las circunstancias.
Te quiero mi peque ^^
Bueno nos vemos abajo en el saludo final.
Rescátame de mi Oscuridad
By Angie
Capitulo Nº 5 Conciente de ti /Tu cuerpo en mis manos
Esperar, eso era lo que hacía, no podía evitar sentir esa necesidad cuando el alba anunciaba un nuevo día; Mucho más si tuvo una espantosa noche como la que había pasado.
Pensar que el comienzo de su noche fue tan placentera... pero les contare para que me entiendan mejor… verán…
Como era ya costumbre, después de un día de monólogos y alguna terapia, que más que terapia es tortura para mí, ese baka me arropó y canto aquella canción que ya se sabía de memoria.
Aunque debo confirmar que siempre lograba su objetivo y conquista mi voluntar y al fin pude dormirme, nunca me puse analizar si es la letra monótona o el suave murmullo lo que la hace tan efectiva, el punto aquí es que ese mocoso conseguía que me relajara y entrara al país de Morfeo aun intentando con toda mis fuerzas resistirme al encantó que ejerce en mi sistema, pero bueno volvamos a lo que les contaba.
Creo que llevaba más de un par de horas en mi letargo cuando ciertos murmullos a los pies de mi cama me sacaron de mi reparador sueño, quise gruñir al estupido ser que interrumpía mi descanso. Pero reconocí de inmediato la histeria en la voz de mi ex cuñado.
-"Que carajo hace aquí otra vez?"- me pregunte y decidí prestar más atención algo me decía que esto no traería nada bueno.
-¿Como que no quiere firmar la autorización?- cuestionó con esa voz completamente chillona que odio.
-Usted sabe que Kagamine-san ni su esposo, no firmaran - comento el tipo de vos temblorosa - ya se lo había dicho.
-¿Para que invertí tanto dinero en tu ayuda? – gruño con la ira apenas contenida muy raro en Seguchi.
-"Debe estar fastidiado de verdad" – pensé vagamente.
-¿Acaso esa mujer tiene mas poder que tu? – cuestionó sin mas.
-No señor… pero ella se niega a… – comenzó a explicar aquel gusano.
-Entonces has lo que te digo - ordenó cortando cualquier excusa que le diera el pobre tipo.
-Señor pero…
-Nada de pretextos Gouto te advertí que si no hacías lo que yo te pedía te costaría caro - puntualizó Seguchi en ese tono tan superado que lo convertía en el ser más pedante de todo el planeta.
-Comprendo Seguchi-sama sabe que necesitó la autorización para el traslado… - mis sentidos casi se disparan al escuchar esa proclama, estaba más que claro que estaba en peligro - Su esposa tiene que firmarla… - anunció el otro tipo, provocando un alivió que solo duro una fracción de segundo, ya que el miserable dijo con tono de superioridad.
-Ella tuvo que salir del país… y siendo yo el único familiar a cargo puedo hacerlo ¿verdad? – cuestionó casi riendo.
-"Maldito"- magulle mentalmente, sabía que sonreía de aquella manera desagradable.
-¿Y el otro hermano del señor Uesugi? – cuestiono el sujeto.
-Ese idiota esta muy ocupado con su nuevo amante no se entera de dónde esta parado… - contesto Touma con la verdad de su lado.
-"Estupido Tatsuha"- pensé.- "nunca haces nada bien cuando hay un amante de por medio" – razone mas que preocupado.
-Bueno los papeles están en mi oficina también esta la orden de que usted se hace responsable de todo -señalo
-Claro vete ya – ordeno.
Nuevamente el silencio y el temor que se apodero de mí, pero este miedo era diferente, no como el que sentía ante la idea de perder a ese baka ruidoso.
No este temor era mas abrumador, porque sabía de lo que era capaz este sujeto caprichoso y déspota, encubierto por su mascara de señor recto, escondía sus muy bajos instintos.
Yo deje de respetarlo cuando me entere que le era infiel a mi hermana, con cualquier cuerpo que se le apetecía. Realmente lo que hiciera con su vida me importaba un comino, pero que dañara a mi hermana no se lo iba a permitir.
Se lo dije directo en la cara aquel día que lo enfrente… le exigí que se dejara de joder la vida de mi One-san porque sino se arrepentiría, fue la última vez que hablamos de ese tema. Aunque Mika insistió en que todo estaba perfecto, secretamente sabía que no era así, que ese maldito solo había dejado de ser tan obvio por mis amenazas.
Poco después descubrí aquella enfermiza obsesión que me tenía sobre mi persona, ya que se presento en mi casa pidiendo algo que yo no podía, ni quería dar. Luego de un ataque de histeria de su parte tuve que obligarlo a alejarse de mi vida ignorando que era le productor de una de mis series mas renombradas. Me importo una mierda el escándalo que genero todo mi decisión de cambiar de productora y de serie, el no dirigía mi vida, mucho menos mi talento, se lo deje ver con claridad el aceptar un proyecto mejor.
Aun así; Siempre supe que apenas pudiera intentaría un contraataqué y ahora sintiendo aquellas manos recorriendo mi rostro con aquella impunidad que el daba el saber que no podía defenderme, me enfermaban de una manera que no podía aguantar.
Podía sentir su aliento sobre mi piel acercándose, y mi corazón irremediablemente se agito ruidosamente, quería abrir los ojos y decirle sus verdades, si que tenía planeado miles de cosas que decirle.
En verdad estuve a punto de hacerlo, pero al parecer el pitido de mi ritmo cardiaco llamo la atención de las enfermeras que corrieron a mi cuarto liberándome de aquel maldito acosador.
El muy cobarde se oculto o salio de la habitación no se muy bien, dado que el alivió que sentí al comprender que me había librado de ese mórbido sujeto, no me dejo evaluar que había sido de él.
-Uesugi-san!- exclamó una mujer al entrar – ¿Que sucede?- sentí sus frías manos en mi frente y luego la escuche moverse a mi alrededor – ¿Acaso tuvo una pesadilla? - cuestionó la tipa como si yo pudiera reponerle o algo así creo que las mañas de ese baka se le pegaron todas las enfermeras siempre están cuestionándome con idioteces – Mejor trate de relajarse – sugirió gentil - pronto amanecerá y llegara Shuichi-kun, él, sabrá entenderle mejor - dijo mientras dejaba entre ver que yo prefería las atenciones de ese mocoso que la de ningún otro.
Me negué a mover un músculo ofendido con aquella insinuación, ella simplemente rió entre dientes y salio de la habitación.
-"Que estupidez estaba afirmando aquella mujer?" – Me cuestione casi sin especularlo demasiado – "¿Que yo…?"- me negué a seguir la esa línea de pensamiento, por un breve instante, pero no pudo seguir con ese plan ya que las preguntas volvían a generarse en mi cabeza.
¿Acaso era verdad las palabras de aquella señora? ¿Había dispuesto algún tipo de lazo entre el ruidoso disque fisioterapeuta y él?
Me llevo algún tiempo evaluar esa posibilidad. Repase nuestro encuentro forzado, mis silencios y sus palabras de aliento constante, de repente me di cuenta que conforme pasaban los días sentía la necesidad de saber como era esta persona tan vibrante como un rayo de sol.
Tantos días desde que había abierto mis ojos tentado ante aquella dulzura y calidez.
Aun no comprendía muy bien como ese muchacho había conseguido que todo mi ser anhelara saber como era.
Pero creo que esa curiosidad se acrecentó en el momento en que lo escuche coquetear con aquella tonta que se hacía llamar Akin no se que.
Yo siempre esperaba que irrumpieran en el cuarto con su saludo estridente. Pero aquel día fue completamente distinto por algún motivo que no comprendí lo oí gritar a pesar de que al puerta estaba cerrada y luego la risa tonta de el inundo mis sentidos, mi curiosidad era mucha pero todo cambio cuando escuche la voz de esa tipa… me pregunte ¿que hacia ese baka con esa mujercita?
Luego de lo que me parecieron minutos demasiado largos, llenos de incertidumbre acompañados de un sentimiento de enfado tan grande que ni yo mismo comprendía, el famoso saludo llego a mis oídos.
-Tadaima Eiri-san!- saludo el muy baka descarado como si nada pasara – veo que hoy amanecimos de mejor semblante – se atrevida afirmar, mientras se movía como dueño del lugar.
-"DEJAME EN PAZ BAKA!" – Grito mi mente - "NO QUIERO AGUANTARTE!"- en esta ocasión no pensaba molestarme en prestarle atención.
Sencillamente no supe que pasaba ya que mi estupido terapeuta estaba sumido en silencio, y para ser un tipo que no se aguantaba mas de dos segundos sin decir una imbecilidad era demasiado y me pico la curiosidad.
-Bueno hoy tendremos que hacer que tu cuerpo se ponga un poco en movimiento – Explico sin mas.
-"Acaso me veo como para hacer algún movimiento pedazo de imbecil?" – quise gritarle, no tenía ni idea porque estaba así de alterado, pero lo estaba no quería que el me tocara.
-Pero no será mucho solo le daré un masaje para calentar los músculo y luego podremos iniciar una serie de ejercicios.
-"ESTAS DEMENTE…VERDAD? MASAJES?...EJERCICIO? ES BROMA?" – Las preguntas se agolparon en mi cerebro –"Esto no servirá de nada"- Refute – "Además para que iba hacerlo si no pasaría nada con este cuerpo inútil"
-¿Seguramente te preguntaras para que es todo esto?- contestó mi preguntas silenciosas. Este tipo a veces parecía saber exactamente lo que pensaba y me sorprendía cada vez mas, decidí escucharlo - bueno debes saber que los músculos se atrofian si no están en movimiento y tu llevas mucho tiempo sin usarlo, así que necesitamos hacer que se irriguen bien si pretendemos que algún día comiences moverte entre los vivos nee?.
-"Eres un imbecil no tienes sentido de la vista? ¿Acaso no te das cuenta como estoy?" – quise decir pero eso no podía hacerlo ya que se suponía estaba en coma, aun así una sensación comenzó a llegar a mi desde un punto distante. Un calor o algo que recordaba como tal, era extrañó y placentero a la vez.
-Oye Eiri-san – me distrajo llamándome mientras que mis sentidos se llenaban de un perfume algo diferente al que estaba acostumbrado luego aquel calor que solía sentir en mi rostro pareció moverse a mis pantorrillas - espero que te pongas bien pronto aun debemos ir de paseo a algún lado ya sabes que me encanta el helado, ¿que tal si vamos a comer uno cuando salgas de aquí?- expreso con calma y buen animo.
-"¿Quien dice que quiero ir algún lado contigo?"- respondí con arrogancia.
–Mmmm…. Tal vez no te guste las cosas dulces… que mal… - suspiró con tono que imagine frustrado al no obtener alguna contestación de mi parte.
-"Estas en lo cierto no me gusta lo dulce"- respondí con mis pensamientos e imagine la cara que pondría el muy tonto al saber mi respuesta.
– ¿Bueno que tal un té? - puntualizó mientras se movía a mi alrededor moviendo con mucho cuidado sus manos sobre mis extremidades que parecían tener algo de sensibilidad ante aquel estimulo – Conozco una cafetería muy bonita que hay cerca de un parque – señalo con su respiración un poco agitada, por el Ejercicio que estaba haciendo.
-"Yo conozco algunas muy buenas, donde seguramente caerías sentado de la impresión al degustar los famosos pasteles de Neko Dance o de Simone - deduje con solo oírlo hablar.
Se alejo de mi cuerpo, note claramente la falta de calor en mis piernas cuando las abandono, para luego cubrirlas con las frías sabanas. Sus pasos lo acercaron a mis oídos así que debía estar muy próximo a mi rostro, ya que ese era su lugar favorito, la cabecera de la cama junto a mi. Sus manos nuevamente se movieron entre mis cabellos, que seguramente debían estar muy largos para estas fechas.
-Es todo por hoy Eiri-san no te molestaré mas – anunció – Creo que hoy solo te haré compañía – señaló y yo me prepare para relajarme, porque necesitaba mucha paciencia cuando intentaba contarme sus trivialidades.
No es que no me agradara lo que tenía que decir, todo lo contrario, saber de su pasado me ayudaba a imaginar como seria una fracción de su vida. Repentinamente sentí que se alejaba.
-Por cierto traje algo para ti.- me informó con su característica alegría.
-"Me preguntó si será otro estupido peluche…o un nuevo libro de esos aburridos que el encanta leerme" – deduje con la poca información que me daba en ese momento.
Sus inquietos pasos me ponían nervioso, porque ya de por si era híper activo y contagioso todo aquel andar inquieto. Me había dado cuánta en aquel precisó instante que mi necesidad de conocerlo se acrecentaba, mas cuando se ponía misterioso como en ese momento.
De repente ya estaba sentado justo donde siempre, aunque por alguna extraña razón escuche un sonido cerca de mi oído, acordes de una guitarra.
-Este es música para relajarte espero te guste, el intérprete es Kotaro Oshio me encanta como toca ¿a ti no? – Me pregunto y no pude hacer otra cosa que dejarme llevar por aquella melodía que conocía tan bien
-"Al parecer no eres tan inculto como pensé"- me dije mientras escuchaba como el sonido invadía mi sistema.
-¿Pero no se si te gustara?.. – Comento de repente en una vos muy junto a mi oído - Creo que tendré que esperar a que despiertes para saber que música te agradaría escuchar.
-"Baka" – pensé con fuerza para que aquel anheló de cumplir el capricho de ese mocoso no me cierra flaquear en mis intenciones de permanecer en al oscuridad.
-¿Sabes? – Señaló cada vez más próxima de mi cara, tanto que el calor de su aliento rozaba mis mejillas - tengo una vieja guitarra en mi cuarto, la compre con mucho esfuerzo pensando que algún día podría tocar como él…- su cristalina risita en verdad me pico la curiosidad quería saber todo de esa persona - pero no he tenido tiempo de practicar… - Confesó con esa sinceridad que había aprendido a reconocer – adoraría poder tocar Oasis para ti…- susurró muy quedo, tanto que parecía que se estaba durmiendo a mi lado, la idea no me disgusto para nada – pero soy muy malo – concluyo en un murmullo.
-"Claro tonto! Oshio-Sensei es un artista innato y virtuoso" – dije mentalmente -"pero no te rindas que quiero escuchar tu interpretación"
-Pero como ya te dije debes ser tu el que me diga que quieres escuchar…
El silencio, que solo era interrumpido por los acordes de aquella maravillosa guitarra, fue demasiado, a pesar de mis intenciones iniciales de permanecer así en la oscuridad no podía soportar mas tiempo sin saber que cara ponía, cuando estaba triste, cuando sonreía… cuando brillaba ¿Acaso era un pecado que el necesitara conocer a esta persona?
-"Claro que no" – Me respondió a si mismo.
Tomada aquella decisión lo demás fue sencillo, solo le ordene a mi cerebro que mis ojos se abrieran, a pesar de lo avanzado de la mañana la luz daño un poco mis retinas haciendo que los volviera a cerrar de inmediato, aun así volví a insistir dominado por esa necesidad de conocer a ese chico que se había convertido en alguien importante.
Volví a intentarlo, esta vez no me afecto tanto la claridad, y pestañeé un poco para adaptarme, cuando conseguí enfocar, lo primero que vi fue una mata de cabello rosado que parecían sedosas y brillaba con los rallos de sol que entraban desde la ventana, baje mis ojos y contemple aquel juvenil rostro.
No me equivoque al pensar que era un mocoso, si parecía un niño allí con los ojos cerrados. Su piel era de un matiz mas oscura que la mi, era agradable casi podría decir que infantil, su nariz era pequeña y sus labios sonreían, mientras que los compases de Be Happy daban comienzo.
No quería ni pestañar para no perderme ningún gesto de aquel chiquillo, pero el se movió mientras abría sus ojos, y aquellas joyas se quedaron gravadas en mis pupilas.
-"Amatistas"- pensé mientras lo observaba – "hermosas amatistas"- cavilé sin dejar de verlo.
Apareció entonces a mi mente un recuerdo, conocía esos ojos, ya los había visto, no solo en sus sueños, era él…
El sonido de algo metálico golpeando el suelo hizo que el contacto visual se rompiera maldije a quien se atrevía a interrumpir aquel momento tan importante para mi. Lo vi sonreírle a alguien mientras dacia - ver por la doctora Kagamine Onegai…
-Hai..- respondió esa persona que no mire porque aun no podía salir de mi propio asombro, el sonido de la puerta cerrándose llego a mis oídos, pero lo único que podía hacer era mirar aquel rostro que ahora volvía a mirarme.
-Bienvenido Eiri-san…- me saludó mientras me sonreía, mi corazón en verdad se agito al verlo hacer aquel gesto.
Era increíble comprender que todo aquel tiempo estuve acompañado por aquel ángel que me socorriera en el peor momento de mi vida…
Una vez que decidí abrir mis ojos no hubo vuelta atrás, tal vez podría maldecir al chiquillo que me llevo de nuevo a la realidad, pero no podía hacerlo. Así pues tuve que soportar miles de nuevos exámenes, que según me informara ese chiquillo afirmando, con viva voz, una recuperación muy favorable. Agregando además que nada me impedía volver a ser quien era, obviamente no podía mandarlo al infierno por su optimismo, menos cuando me iluminaba de aquella forma contemplándome con aquellos chispeantes ojos.
Bien al fin y al cabo me di cuenta que mis sentimientos en vez de calmarse se acrecentaban, no comprendía como mi corazón aun podía tener esperanzas de que ese chico se fijara en mi de una forma diferente a la profesional.
Por mas que me lo proponía no podía evitar sentir aquello, aunque en mi cabeza siempre estaba aquel temor, cedí ante aquel ángel y me deje guiar en el largo procesó de mí recuperación.
¿Se preguntaran porque lo hacía?
Un tiempo atrás hubiera dicho-"porque no tengo nada mejor que hacer y punto"
Pero ahora se que Shuichi se ha convertido en una persona importante para mí, debo confesar que espero ansioso cada mañana, pero jamás se lo confesaría, sería darle alas a ese baka.
Con el paso de los días, el lazo entre los dos pareció reforzare, llegando aun punto en el que él me entendía mejor que nadie. No me pregunten el porque pero sencillamente él parecía entender lo que yo quería tan solo con mirarme. Además habíamos ideado un código personal un No era un abrir y cerrar los ojos y un SI dos.
Mika vino a verme al enterarse de mi progreso, se notaba radiante al ver que estaba conciente y hablaba sin parar de lo bien que le estaba yendo a Tatsuha en su carrera, obvió el tema de su separación, y entendí su posición.
La vieja esa apareció justo para hacer su ronda y mi One-san se desvivió en elogios, que la medica ignore completamente me pareció extraño esa actitud. También debo agregar que no me gustaba la mirada de esa mujer, parecía que siempre estaba adivinando lo que pasaba por mi cabeza. Y no pretendo ser su objeto de experimentos así que ignoraba a ambas, mientras esperaba que el baka apareciera y me rescatara de aquel tedio.
Aunque tuve que recordar que me había dicho, el día anterior, que le toca día libre y aprovecharía para ordenar su pequeño departamento.
Aun sabiendo esto, cada paso cercano a la puerta me ponía alerta incluso expectante más de lo que quería demostrar, sabido es que intentaba disimular mí nerviosismo al no poder verlo ese día.
Era su primer franco, el primero que se toma desde que había comenzado a trabajar y sabía que se lo merecía más que nadie, eso decía mi cabeza, pero mi corazón estaba dolido por su ausencia ni la charla de esas dos mujeres me llamo la atención. Literalmente me desconecte del mundo y entre en letargo rogando que las horas pasaran rápido así podría ver de nuevo a ese híper activo sujeto que se había ganado mi respeto y porque no decirlo sentimientos de afecto.
Hasta que de repente la puerta se abrió de golpe y se escucho un saludo entusiasmado - Tadaima Eiri-san!
Mis ojos se abrieron y allí estaba aquel ángel con esa sonrisa radiante, que al ver que no estaba solo camino presuroso y saludo a las mujeres que estaban conversando mientras yo me hacia el dormido.
-Buenas tardes Kagamine-san - dijo haciendo una reverencia a la castaña gruñona.
-Shindou que haces aquí? - cuestiono ella asombrada.
-He… Bueno suponía que Uesugi-san se sentiría solo y vine de visita.- afirmó mientras me saludaba con una mano en un acto muy infantil.
-¿Usted es quien se ocupa de mi hermano este tiempo? – escuche hablar por primera vez a mi One-san, y conocía perfectamente ese tono no me gusto nada.
-Si – vi que el crió hacia una reverencia respetuosa a mi hermana mayor - disculpe mi falta de respeto Me llamo Shindou Shuichi encantado de conocerla.
-Es usted más joven de lo que suponía - cavilo mi hermana sin devolver el saludo, me gusto mucho menos las miradas que le daba al baka.
El pobre amatista no pudo decir nada estaba allí parado frente a una mujer Uesugi, eso es mucho para cualquiera, pero sorpresivamente mi terapeuta hablo con calma y control.
-Me alegra que usted allá decidido venir a ver a su hermano, Señorita Uesugi, él realmente necesita el apoyo de su familia, y en estos largos días nadie apareció por aquí, por eso me decidí a venir en mi día libre no quería que Eiri-san se sintiera solo. – dijo casi sin respirar y para mi sorpresa la vieja Kagamine sonrió, parecía orgullosa, mientras que las mejillas de mi hermana se colorearon con el bochorno, eso si era novedad.
-"Ja ese baka si se sabe defender"- me dije mientras observaba todo.
-Me daría un poco de su tiempo Señora Seguchi…- pidió la médica.
-Si…- volteo a verme - enseguida regreso Eiri – me dijo.
Pero yo ya no tenía interés en ella mis ojos solo estaban fijos en él… - "Así que viniste?"- pregunte mentalmente-"será verdad lo que dijo a Mika?"- me cuestione- "O solo lo dijo para abochornarla y ponerla en su lugar? - las inseguridades que no podía expresar en palabras y solo quedaban para mí.
-Me disculpas Eiri-san tu hermana parece una mujer con mucho carácter - me comento el mocoso – en verdad no quería decir todo eso pero cuando puso en tela de juicio mi capacidad… pues no me aguante y le dije lo que pensaba…jejeje…- rió el baka rascándose la nuca para luego poner ambas manos frente a su cara y agregar - Sumimasen!
-"Esta bien para un baka como tu"- respondí sin perderme ningún gesto de su rostro. El saco su cara de entre su manos y sonrió con picardía para luego sacar la punta de su lengua de una manera casi podía decir que tentadora.
-"JODER"- pensé de repente al sentir algo de calor en mi cuerpo, que decidí ignorar.
-Bueno seguramente Rin one-chan me regañara luego… - suspiro - ¿a que no sabes? – Me cuestiono de repente olvidando el episodio por el momento - te tengo una sorpresa – lo observe con atención esperando que me contara porque tanto entusiasmo de su parte - estuve practicando con la guitarra…- guardo silencio después de aquella confesión hasta que sus mejillas se acaloraron un poco - sinceramente necesito mas práctica – dijo con franqueza…
-"Paciencia baka que Roma no se hizo en un día"- respondí en un banal intento de consolarlo.
-Si se que tengo que tener paciencia pero es que…- se detuvo de repente como si se diera cuenta de algo.
-"¿Qué?" – mi curiosidad casi inexistente siempre se acrecentaba al estar junto a este mocoso, no lo puedo evitar necesito saber todo lo que le pasaba.
-Si te digo no es sorpresa- anuncio dejándome mas que picado por la curiosidad y sin poder protestar o insistir, de repente se puso en pie camino hasta su mochila - ¿adivina que te traje? – Cuestionó.
-"No te habrás atrevido?"- pregunte a la vez, pero ese semblante me lo dijo todo. Como sospechaba extrajo el grueso libro mientras que me miraba con ojos expectante esperando alguna reacción.
-"No! esa asquerosa novela no"- gruñí en mi fuero interno mientras ponía mis ojos en blanco.
-Oh! Vamos Eiri-san no sea así…- suspiro quedo - ¿acaso no quieres saber con quien se queda Mónica?
-"Baka es obvio que se quedara con el protagonista masculino" - pensé mientras lo veía acomodarse en la silla junto a mí.
-No se te valla a ocurrir arruinarme el final Eiri-san… solo escucha nee?- me pregunto con esa carita tan suya y no me quedo otra que dar mi afirmación.
-"esta bien lee tu estupita novela romántica"- gruñó mi mente.
-Bien!... – sus ojos brillaron entusiasmados agitando mi alma de una manera incomprensible intente controlarme para no arruinar el momento con su preocupación - ¿donde nos quedamos?…- dijo mientras ojeaba un libro de cubierta gastada, se notaba que era de segunda mano, por eso el lo trataba con mucho cuidado – Ho! Aquí….- leyó entonces el titulo como si yo necesitara recordar donde nos quedamos el día anterior - Corazón Salvaje… capitulo tres... Juan del diablo….
Cerré mis ojos para poder disfrutar de aquel tono tan particular que conseguía tranquilizar mis temores. Más cambie de opinión casi instantáneamente. Si Shuichi era especial, cada acto, cada mueca, me parecía única decidí entonces mirarlo y no perderme nada.
Su lectura era entretenida, y las acotaciones de mi narrador eran divertidas, a medida que avanzaba la lectura el entusiasmó y el fervor de cada capitulo parecía envolverlo dándome la posibilidad de ver detalles y caras que yo no conocía aun.
Me reía por las caras que hacía ese baka mientras se metía más y más en la historia que era tan obvia, ya llevábamos la mitad de la novela cuando la puerta de la habitación volvió a abrirse y entro mi hermana presurosa.
-Me disculpo por al tardanza Eiri pero me llamaron de Paris, tengo que hacer una viaje relámpago pero no te preocupes estaré de regreso pronto, ya le avise a Tatsuha para que se dé una vuelta cuando pueda. – entonces se acerco acaricio mi cabello como cuando era niño, beso mi frente y miro a Shuichi - podría hablar con usted un momento.
-Si – mire a mi ángel dejar el libro en la mesa de luz y caminar hasta la puerta, ambos desaparecieron.
Shuichi tardo en regresar veinte agónicos minutos, al entrar lucia tranquilo y volvió a sentarse junto a mi y lo mire esperando algún tipo de explicación. Él como era de esperarse suspiro para luego sonreír, sabía lo que quería preguntar.
-No te alteres Eiri-san – me tranquilizo - tu hermana me pidió que te cuidara en su ausencia, ya que no confiaba mucho en la capacidad de tu Ototo. – Su cara se torno sería en aquel instante mostraba mucha seguridad de sus palabras cuando dijo - Le afirme que no dejaría que nada malo te pasara.
Esa semana paso casi volando entre ejercicios y rutinas que me había impuesto logrando con esfuerzo el movimiento torpe de mis dedos, que ese escandaloso baka festejo como si fuera la octava maravilla del mundo.
El día era agradable gracias a mi compañero de cuarto, por muchas circunstancias cambiaba cuando él me dejaba durmiendo… al llegar la noche, siempre me despertaba con el murmullo de ese par de tipos, que confabulaban cosas.
Ahora tenía claro que a Seguchi le importaba una mierda mi progreso, lo único que quería es tenerme como trofeo, y por eso planeaba llevarme de aquí apenas pudiera.
Me estremecí de pensar tan siquiera en estar a merced de ese tipo, la vida me estaba poniendo nuevamente a prueba intentando sumergirme nuevamente en la oscuridad y la desesperación, por eso esperaba ansioso cada amanecer para que esa luz llegara e ilumine todo.
Como si mis plegarias fueran escuchadas, la puerta se abrió y esa maravillosa voz me saludo con el entusiasmó de siempre, camino hacia mi y necesite sujetar su mano, lo intente con todas mis fuerzas y el acepto mi gesto haciendo que mi cuerpo se llenara de calor.
-¿Como pasaste la noche? - me pregunto y un torrente de cosas llegaron a mí alterando mi ritmo cardiaco - Veo que no muy bien - dijo – Pues veremos que puedo idear para que duermas mejor.
Un golpe en la puerta distrajo a Shuichi de nuestra charla, al instante una enfermera cruzo el umbral con un carrito trayendo el desayuno.
-Buenos días Shuichi-san, Uesugi-san- saludo la joven de ojos verdes vestida con un pulcro trajecito blanco.
- Akin -chan Buenos días!- saludo en entusiasmado mocoso, yendo junto a ella.
-Les traigo el desayuno - dijo ella aceptando que ese baka la ayudara.
-"Inútil"- magulle en mi interior.
-¡Mira que cosas ricas te han preparado hoy!- exclamó Shuichi observando el desayuno especial que me preparaban todas las mañanas.
-Vendré luego por la charola – alego ella observando el semblante infantil que ponía mi terapeuta al ver la comida.
-De acuerdo – afirmó Shuichi mientras volteaba de lado y le sonreía casi al instante me acercó la comida, lo que el no vio fue el sonrojo que le provoco aquella mueca a esa estupida enfermera.
Mi mente creo improperios que no sabía que tenía en mi diccionario, y la mire insistente, advirtiéndole con mí fría mirada que se apartara de MI terapeuta, al parecer la tipa entendió porque basta mirarme un segundo y desapareció como espantada.
-Bueno ¿por donde empezamos? – Cuestionó ese tontito peli rosa que ni cuenta se dio de nada a su alrededor cuando había comida de por medio - tienes un rico café con leche…
-"Odio eso" – conteste mentalmente.
-¿Jugo de naranja entonces?- insistió en decir al ver mi cara inmutable.
-"Tomate lo tu"- ordene de mala gana.
-¿Porque estas enfadado?- me pregunto olvidando de la comida por un instante alterando mi sistema nervioso por su suspicacia.
-"No estoy enfadado"- gruñí desviando la mirada a un punto fijo en otro lado del cuarto.
-Tu siempre me miras cuando te hablo ¿porque ahora no?... – insistió buscando mis ojos - ¿Es porque dije algo malo? – De pronto abrió los ojos como muestra de sorpresa pasa después sonreír – ¿acaso te pusiste celoso por Akin -chan?
-"NANI?"- Mi corazón latía como loco, menos mal que me habían sacado algunos aparatos sino esto seria una maldita sinfonía…
-NO te preocupes no te la robare – me dijo mal interpretando todo yo no estaba celoso y mucho menos de esa tipa…
-"Menudo idiota resultaste" – no pude evitar que el color se acentuara en mis pómulos - "baka".
-Bueno mejor te doy la ensalada de frutas y luego me dices que quiere ¿nee?- comento con la rutina ignorando completamente mi actitud evasiva…
Como era costumbre en ese niñato, no se dejo impresionar por mi mirada fría y desafiante, de echo hablo mucho mas que de costumbre contándome cosas sobre la disque amiga y la relación que tenía con su esposo, resultaba increíble imaginar a esa vieja haciendo bromas y riñendo como si fuera a un niño a su pareja. La amena charla comenzó a relajarme de paso agrego cierta dificultada mis ejercicios que me hicieron concentrarme, aun no podía hacerlo bien.
Pero debo decir que el entusiasmo que ponía mi terapeuta hacia querer esforzarme, solo para que me felicitara con una de sus maravillosas sonrisas.
La rutina del día fue interrumpida por aquella mujercita que me ponía cada vez de más mal humor, solo entro presurosa interrumpiendo mi trabajo llamando a ese tonto para que se acercara.
Podría jurar que me hervía la sangre, aun así intente concentrar esa energía en mi mano para poder moverla como era debido. Pero la chillona voz logro desconcentrarme.
-Necesito tu ayuda Shuichi-san- dijo ella
-Claro que necesitas?
-Bueno hoy tocaba darle el baño al señor Uesugi pero no he podido terminar todo y es el cumpleaños de mi madre…
-Comprendo necesitas salir lo antes posible no es así?
-Le juro que le devolveré el favor…
-Esta bien no te apures yo me encargare de Eiri-san anda corre con tu mami – dijo el peli rosa, y como toda respuesta la muchacha le dio un beso.
-Gracias… - dijo con la cara roja, desapareció.
-Valla…- algo sorprendido con el gesto volteo para verme con la mano en la mejilla – al parecer hoy me toca bañarte Eiri-san – anuncio y mi sistema dejo de funcionar de forma automática.
La rabia que me ahogaba se extinguió con tal rapidez de una emanación de un suspiro que abandono mi ser, fue tal el impacto de las palabras que mi cuerpo dejo de funcionar correctamente mi cerebro no coordinó como era debido y la pequeña pelota que sostenía a duras penas se me cayó…
-Veo que ya te has cansado Eiri-san…- comentó sujetó al pelota en el primer rebote – bueno ya lo dejamos por hoy, iré a ver como es le procedimiento de tu baño ahora regreso.
Salio dejándome en un estado deplorable, miles de ideas se agolparon en mi cabeza, y ninguna de ellas era muy sana que digamos. De hecho un extraño hormigueo me recorrió la espina dorsal, la expectativa me dominaba el sistema.
Intente tranquilizarme no tenía nada de malo si como esperaba no sentía nada con aquellas mujeres que lo habían echo tantas veces porque me afectaría que ese baka me diera un baño…
-"Joder"- gruñí por aquel ataque de ansiedad que me embargaba, no podía ponerme así solo porque ese mocoso me iba a tocar… bien el plan era simple seguir como de costumbre y no porque el lo tocara algo iba a cambiar… ¿No es así?
Escuche ruidos en al puerta y en verdad me puedo jurar que se me tensó el cuerpo, lo oí reír y luego entrar.
-Disculpa la tardanza – dijo mientras se acercaba con un recipiente entre las manos con varias cosas colgadas en los brazos – bueno vamos a comenzar así tendremos mas tiempo libre para la lectura mas tarde - anunció, dejo entonces el recipiente con agua perfumada en la mesa cercana, se acerco hasta la ventana la cerro y cubrió con cintas algunas partes, luego volvió a la puerta que cerro con llave y la misma cinta blanca la parte de abajo – Me dijeron que esto es lo indicado para que no pesques frío – me explico mientras volvía y revisaba al temperatura del agua – esta perfecta que tal si comenzamos? – me sonrío mientras que tomaba una toallita pequeña - Bien primero voy a descubrirse anuncio - quito al manta y mi cuerpo delgado quedo bajo su mirada amatista - estas demacrado Eiri-san pero pronto te recuperaras ya veras – afirmó y sonrío mientras me quitaba la bata que me descubría dejándome con mi ropa interior – bien comencemos…. – estaba apunto de pasarme su mano pero se detuvo - valla estoy olvidándome de algo – de inmediato dejo lo que tenía en al mano y fue junto a los demás elementos que había dejado a un lado – bien debo ponerte esto debajo a si que ten un poco de paciencia es mi primera vez en esto – se disculpó mientras trabajaba a mi alrededor.
-"Kami-sama dame una mano aquí" – suplique mientras era manipulado por su terapeuta, conocía al rutina primero esa cosa plástica que le colocaban de bajo y las toallas a su alrededor para no mojar todo – "¿porque siempre yo?"- pensé al ver que ya le tocaba retirar mi ropa interior - "esto es vergonzoso" - vi como aquella menuda extremidad tomaba la húmeda esponja y era acercada.
-Comencemos - anuncio el peli rosa mientras acariciaba mi cuerpo de piel pálida – Sabes Eiri-san me gustaría que pronto puedas comencemos con los ejercicios mas fuerte – dijo, debo decir que ante mi contemplación insistente, el realmente se veía muy concentrado en su tarea de limpiar cada pedacito de mi cuerpo. Cuando termino de un lado empezó con el otro como siempre lavar y secar cada parte a conciencia, el problema simple fue que se detuvo un instante al ver que el tocaba limpiara los genitales. Pero como buen profesional inicio la higienización de esa parte tan importante, con mucho respeto.
(N/A: Esto lo contare yo es mas facial para mi hacerlo – sepan disculpar las molestias – continuemos…. ^.^)
Si Shuichi no hubiera estado tan concentrado en su tarea seguramente hubiera visto la cara abochornada de su paciente, quien al ver como aquellas pequeñas manos vagaban por sus cuerpo comenzaron a tener ideas muy insanas, era tan suave el contacto y aun así podían decir que lo estaba seduciendo o al menos eso pensaba el rubio.
-"Kami-sama!" – cavilaba el rubio sin dejar de ver lo que estaba pasando, ya que por más acalorado que se sintiera no quería perderse nada de lo que ese chico hacia sobre él.
La mirada dorada no perdía movimiento, el punto más excitante fue ver como tomaba su miembro para higienizarlo, el toque era firme sin vacilación y aun así delicado.
Las ideas se borraron de la mente del actor, al sentir la manipulación a la que estaba siendo sujeto y lo que menos esperaba era que su cuerpo reaccionará, ósea, nunca le había pasado desde que estaba internado y conciente.
-"No, no puede ser" – pensó avergonzado al sentir aquello que no debía ser evidente.
De repente el corazón de Eiri comenzó a bombear sangre a partes que el creía dormidas para siempre, de pronto sintió la necesidad de desaparecer, es que todo aquello era tan vergonzoso.
-Bien Eiri-san voy a voltearte – anunció el joven medico y al blondo se quedo así como si nada pasara. Pero pestañó confundido al comprender las reacciones de su "compañero" ¿acaso no había visto eso? Observo su orgullo firme como un sargento listo para la guerra.
-"Que carajo esta pasando?"- se cuestionó el rubio sacado de onda ante la actitud fría de su terapeuta.
-Bien ya concluimos con el baño - anuncio el pelo rosa – nos queda ponerte la emulsión para tu piel.- retiro todas las telas húmedas a su alrededor además de la tela plástica abajo. – Deja que ponga esto en el lavado – pidió y recogió todo y se metió en le baño.
Una extraña sensación se había apoderado del paciente, pero no puedo aclararlo ya que Shuichi regreso con su semblante calmo.
-Bueno terminemos para que puedas vestirte – dijo mientras tomaba una pote de loción -Me gusta mucho este aroma espero que a ti también – acerco un poco de la emulsión a la cara del su rubio paciente- Te gusta?
-"Si baka da igual termina ya"- gruño sin poder contenerse.
-Bien – Solo le tomo diez minutos mas extender aquella loción por todo su cuerpo para luego colocarle un bata de algodón que ayudaría a absolver cualquier resto de humedad.- listo! – anuncio- no fue tan difícil – Shuichi observo la esquiva mirada de su enfermo favorito – Que sucede Eiri-san?
-"Nada demonios"- ladro mientras desviaba la mirada hacia otro lado. – "Porque no te largas y me dejas en paz"
Hubo unos minutos de silencio absoluto en donde el amatista se dedico a observó detenidamente – ¿Esta apenado Eiri-san? –cuestiono dando en el blanco.
-"AAGGG NO ES DE TU INCUMBENCIA IMBECIL" – ladro el rubio mientras sentía las mejillas arder.
-No te preocupes – dijo el de bata color blanca - sabes que es bueno – señalo su parte íntima con naturalidad - esa erección – puntualizo acercándose buscando los dorados ojos – Eso demuestra tu sensibilidad y que sentiste mi contacto es buena señal – anuncio en su vano intento de animarlo y que dejara de pensar en el bochorno de ser tocado por un desconocida en aquellas partes intimas.
-"No es que no me gusto idiota… es que tu…"- detuvo su pensamiento al darse cuenta de aquel sentimiento que dominaba sus sistema – "¿Qué carajo estoy pensando?" - contuvo el pensamiento y así las emociones que sabía no debía tener.
-Vamos Eiri-san no me gusta que estes mal - acaricio los cabellos rubio llamando así su atención – ¿Quieres que te peine?
-"Hay baka!…"- suspiro contemplando aquella mirada calma y esperanzada, siempre intentando hacerle sentir mejor y lo conseguía – "Esta bien" - contesto volviendo toda su atención – "tu no tienes la culpa de mis pensamientos pervertidos"- razono con objetividad – "Tu solo estas trabajando mientras que yo…"
-Eiri -san...- llamo el mas amatista - Tienes el cabello muy suave… y largo – mientras deslizaba su mano por las hebras doradas – la próxima vez le preguntare a la enfermera en jefe si puedo cortarte un poco el cabello…- lo miro a la cara - si quieres claro – sonrío de forma casi infantil.
-"Puedes hacer lo que querías" – replicó el blondo perdido en aquellos ojos tan llenos de vida.
Tuvo que cerrarlos al sentir aquellas caricias, disfrutando de los mimos que le hacía aquella persona que se había trasformado en tan poco tiempo el centro de su vida.
La noche nuevamente llego implacable y el horario de visita hacía rato había terminado, la mirad dorada observaba como su terapeuta y compañero arreglaba sus cosas, la inevitable separación llegaría, aunque sabía a la perfección que él regresaría trascurrido el tiempo de descanso. Eiri estaba sencillamente preocupado por el problema de las indeseables visitas nocturnas.
-¿Sabes una cosa? – cuestiono el dueño de esa mirada amatista sacándome de esos lúgubres pensamientos.
-"¿Ahora que te pasa baka?"
-Pues… me gustaría dejar de llamarte con tanta formalidad - expresó mientras se acercaba - si vamos a ser amigos me gustaría tutearte - solicitó con esa carita de ángel a centímetros de la del mayor – ¿Puedo? di que si onegai - pidió esperando la respuesta que fue afirmativa por supuesto – ¡KYA! Gracias - dijo mientras lo abrazaba con efusividad - ¡Muchas gracias Eiri! – repitió cerca de su oído.
-"Como mierda le podría negar algo"- cavilo el rubio disfrutando de la muestra de afecto de su ahora amigo.
Cuándo el abrazo termino algo en el interior, de Eiri, se agito no quería separarse de él, era como un presentimiento, como si nunca lo volviera a ver nunca más, entonces concentró todos sus esfuerzos en apretar la manga de la camisola que usaba Shuichi.
-¿Qué sucede Eiri?- cuestionó el peli rosa acercándose nuevamente - ¿Acaso no quieres que me valla? – Pregunto - ¿es eso?
-"No te vallas"- pidió con angustia.
-Tranquiló no pasara nada – afirmó sujetando la mano - Sabes que no me iré hasta que te duermas.
-"Baka eso es a lo que el temo… dormirme y que desaparezcas".
-Tengo una sorpresa especial – asevero el terapeuta mientras sujetaba al mochila y la ponía sobre la cama – Esto es especialmente echo para ti – continuo mientras extraía el Mp4 – mira le pedí a un vecino que sabe de música que me ayudara y anoche grave esto para ti – sonrío complacido a ver que mil apretón aun continuaba supongo que mis ojos de demostraba la calma y el placer que me llenaban al estar así con él - Aquí hay muchos sonidos de ambiente y también el tema de mi mami que canto para ti - soltó un momento mi mano y coloco los auriculares en mis oídos conecto el play para volver a sujetar mi mano. –Descansa Eiri no te preocupes por nada…
Lo observé mientras que en mis oídos comenzó a sonar la canción que siempre me cantaba… esta vez la voz estaba acompañado por un piano…
(N/A: Aquí el link –que también encontraran en mi perfil- para que entiendan la dulzura del arrullo *0* .com/watch?v=-nALKDP40-g)
El día de hoy anuncia que ya termina
Y sin hacer ningún sonido comienza el mañana
Relaja tu cansado cuerpo
Y duerme tranquila mente…
Desde le primer día
Que te conocí
El perfil que me muestras.
Siempre tiene una mirada fija en al mañana,
Con ojos llenos de empeño.
Por mas que lo intente mis ojos parecían tener voluntad propia, y querían cerrarse me resistí, pero el sonido de la dulce voz me envolvía.
No te apresures.
No hay necesidad de ganarle a nadie,
Seguramente hay alguien.
Que te ama.
Respira muy ligeramente.
Tu apacible rostro durmiente,
Para que puedas ver el mañana nuevamente
Descansa tranquilamente
Mmmmm,….mmmm….
Los días que vivo cantando junto a ti.
Los días lluviosos que nada sale bien.
Dices que es tu culpa.
Y me sonreíste.
Sencillamente me relaje mientras sentía el calor de su mano sobre mi frente, que me acariciaba las cejas.
-Descansa… Eiri…
Fue lo último que escuche mientras la melodía y la vos de Shuichi se escuchaba cada vez más lejos….
No te atormentes.
Porque yo soy feliz.
Por mas que no se cumplan.
Los sueños son hermosos.
Si una sola nube brilló.
Tú sincera sonrisa.
Para que puedas ver la mañana nuevamente
Descansa tranquilamente.
Descansa para el mañana…
oxoxoxoxoxoxox
Nota del autor:
KYA! verdad que es hermosa esa cancion? ... cuando la escuche se me vino a la mente la idea de Shu arrullando a yuki XD , el tema es "Canción de buenas Noches" lo canta kaito-sama - KAWAI! ( es un chico de Vocaloid *w*) Ahi les dejo el link para que escuche el tema e imaginen a Shu cantando apra su rubio amor XD.
Bueno a ver que piensan de este capitulo. Estuvo movidito? y como veran los sentimientos estan a flor de piel *w*. Yuki ya esta perdido jejeje ^^ Por cierto que adoro a Shuichi ku ku ku ( no es novedad mi declaracion XD)
Pero como de costumbre debo saludara un par de personitas que siemrpe estan alli apoyandome: lorena, Isis-chan; Jennita para ellas mi cariño.
bueno el proximo capitulo se titula... Realidad / Deseos contenidos/ Golpe
O_O espero haberlas picado para que sigan leyendo ^^, con respceto a Despedida, en verdad lamento informar que mis musas se niegan a colaborar y se me hace cada vez mas dificil continuarla T...T, supongo que me he puesto triste al ver el poco interes que tienen en ese fic.
Pero no me dejare vencer ya veran que publicare pronto. Al menos eso espero ^^
Lady Sesshoumaru ( Con aura de depresion) se despide ...
