AHHH ACABO DE LLEGAR T^T ESTOY TARDE, TARDE …;o;
Querida gente lamento mi desaparición, pero como ya mencione en alguno de mis actualizaciones, soy la madre de una quinceañera que quiere su fiesta y estoy en medio de su organización eso es muy complicado en verdad (Ojitos de espiral) pero como ya falta muy poco para terminar, solo me queda esforzarme un poco mas ^.^.
Pero Bueno la verdad es que solo tengo este fic terminado y como ya he repetido muchas veces se publica una vez por semana…
Bien mi dedicatoria especial…
Para mi pequeña princesa…
Porque ella es mi ángel de inspiración
y la extraño demasiado T.T
Lady Sesshoumaru
Nos leemos en el saludo final…. Por cierto no se olviden de agradecer a Hotaru-chan por permitirme publicar su regalo.
Rescátame de mi Oscuridad
By Angie
Capitulo Nº 6
Realidad / Deseos contenidos/ Golpe
Shuichi contemplo a su amigo y paciente se había dormido por fin. Aun así sostenía su mano con firmeza, marcando de ese modo la alteración que él ya sabía que tenía.
Todo el día estuvo preocupado por al charla que había tenido con la enfermera en jefe. No sabía a ciencia cierta que era lo que lo perturbaba pero estaba dispuesto a averiguarlo, esa misma noche, después de todas las horas de planearlo ya tenía decidida su estrategia.
-Vamos a ver que es lo que te preocupa y molesta durante las noches - comento con voz suave mientra colocaba la mano de su amigo bajo la manta se acerco al rostro y beso la mejilla – duerme bien… - reviso el mp4 arreglo para que toda la carpeta se repitiera una y otra vez con suerte nada alteraría el sueño de su paciente.
Se aparto de la cama tomando su mochila y se metió en el baño esperando a que nada ocurriera durante la noche, solo ambicionaba que aquella agitación fuera por los sueños que podía llegar a ser recurrentes, tal vez un recuerdo una momento difícil, la lista podía ser enorme, lavó sus manos, su rostro y se miro al espejo.
Suspirando intento que su mente no se disparara aquel recuerdo tan lacivo y que lo llevaba a pensar en cosas tan poco profesionales.
Inevitablemente se miro las manos, aquellas extremidades que de trigueño color que destacaban sobre manera cuando acariciaron y palparon esa piel tan pálida y suave, a pesar de su delgadez en verdad Eiri era un hombre bien formado, eso ya lo había notado cuando le hacía masaje, pero una cosa es hacer un masaje y otra muy distinta era jabonar enjuagar cada sector de aquella piel.
Trago grueso al recordar aquel momento, irónicamente para concentrarse se repetía las indicaciones que le diera la pequeña enfermera de ojos verdes.
-Esto es importante Shuichi-san escúcheme bien – el peli rosa asintió serio - Primero debes cerrar muy bien el lugar, cubrir cada hendidura para que el aire no se filtre. Una vez que se ha desvestido al paciente, se coloca sobre una sábana plastificada, a continuación se ponen sábanas enrolladas a los lados con el fin de "empacar" su cuerpo, sin dejar espacios vacíos.- señalo seria las cosas que estaban en una mesa apiladas y listas para ser usadas - Después se enjabona el cuerpo con una toalla facial repleta de agua con jabón y se retira la espuma con la misma toalla mojada con agua limpia (el líquido que escurra será absorbido por las sábanas laterales). Ya que está limpia la parte superior del cuerpo se procede a hacer lo mismo a los lados, volteando al paciente sin olvidar limpiar perfectamente áreas como los genitales.
-Pero como yo…bueno…- balbuceó un acalorado terapeuta al comprender lo que debía hacer.
-Escúchame Shuichi-san presta atención - dijo ella en un tono profesional - La limpieza de los genitales y la zona anal resulta fundamental, ya que además de despedir mal olor, es la parte donde suelen aparecer irritación e infecciones. En el caso masculino, el aseo se realiza con una toallita facial impregnada de espuma de jabón con la que se limpiarán testículos, escroto y pene, sobre todo el prepucio (la piel que lo recubre)
-Esta bien – suspiro con las mejillas muchos mas rojas que antes.
-Finalmente, se debe secar a la perfección, e hidratar su piel; al vestirlo lo mejor es la ropa holgada y de algodón, que absorbe todo tipo de líquidos. Inclusive puede otorgarle otros cuidados, como rasurarlo, perfumarlo o todo lo que lo ayudará a elevar su estado de ánimo.
-Entiendo..- tomo las cosas que necesitaba – Gracias por explicarme.
-No gracias a ti por ayudarme – respondió la muchacha.
-Ya vete se hace tarde tu mami espera.
-Hai…- se alejo unos pasos- te traeré paste!
-Ok…
En verdad le había ayudado mucho la explicación, he intento que por todos los medios tenerla en al cabeza y hacer cada cosa de una forma profesional.
-Pero fue difícil demonios – afirmó mientras sujetaba intentando controlar el temblor en sus manos.
De solo recordar aquel cuerpo a su merced reaccionado de esa forma. Su temperatura corporal se elevaba de una forma aterradora.
-Soy un maldito pervertido! – se dijo a si mismo, observo nuevamente su reflejo y recordó claramente aquel hormigueó en todo su cuerpo, literalmente había huido al baño para poder controlarse.
Se exigió a si mismo ser un Professional, no podía dejar que ese sentimiento que lo agobiaba lo dominará. Para el estaba mas claro que el agua, que Uesugi Eiri no podía llegar a ser más que un paciente, un amigo… al menos hasta que saliera del hospital… después era otra historia…
-Que demonios estas pensando?- se cuestiono –Sabes que el no es como tu… - miro nuevamente al espejo que el devolvió una mirada triste - el es una estrella…alguien importante…- suspiro cansinamente- es mejor olvidarnos de ese asunto…
Se coloco la mochila y salio del baño observando como su querido paciente respiraba acompasadamente, necesitaba informarle a la enfermera que se quedaría de guardia, no solo por cortesía sino para no meterse en problemas, de paso conseguiría un café para poder aguantar más tiempo despierto.
Se encaminó hasta la maquina expendedora y buscar a la enfermera pero justo en es momento vio a dos personas que se acercaban, ellos conversando como en susurros, el peli rosa decidió mantenerse oculto mas que por prudencia por instinto algo le decía que no debía mostrarse y así lo hizo, puso todos sus sentidos alerta.
-Estas seguro que todo esta bien? – escucho que cuestionaba una voz desconocida.
-Si señor – respondió el otro y Shuichi lo reconoció era su jefe.
-No quiero errores en esto – advirtió el otro sujeto.
-No señor si ya le dije que el único impedimento para el traslado era esa fastidiosa de Kagamine y su esposo... Pero ya resolví eso – puntualizo de una manera grosera, haciendo que el alma de Shu se sacudiera de preocupación.
-Y como si se puede saber? – pregunto el tipo de vestimenta bastante llamativa para esa hora de la noche.
-Han tenido que salir por una urgencia familiar y no volverán por unas semanas – señalo Gotou.
-La urgencia es verdadera?
-Bueno… existir, existe la urgencia pero no era tan grave, más ellos no lo sabrán hasta llegar allí y para ese momento será muy tarde usted obtendrá lo que quiere ya que estando Kagamine lejos yo tengo la autorización de hacer lo que me plazca
-Bien, bien… veo que te estas esforzando.
-Siempre y cuando la remuneración sea buena.
-Claro Gouto sabes que tendrás mi "gratitud"
-Pues pase por aquí debe firmar algunas formas más para poder terminar con el papelerió.
-De acuerdo pero hazlo rápido que debo ir a ver a Eiri-san – puntualizo el blondo en un tono demasiado… Shuichi no tenía modo de expresar lo que le hizo sentir ese modo de hablar.
-Si señor…
Ambos desaparecieron rumbo a un sector que Shuichi no conocía, frunció el seño intentando comprender lo que estaba pasando, ¿Quién era ese tipo y que quería con Eiri?, además… ¿Qué tenía que ver su One-sama en todo eso?
Extrajo su celular y marco el número, en seguida entro el contestador no le quedo otra que dejar el mensaje. Chasqueo la lengua disgustado, no le agradaba nada todo aquel asunto.
Las preguntas eran demasiadas y no tenía una simple respuesta para ellas. Su corazón latía fuerte, al pensar en que Eiri-san estaba involucrado en algo que esos dos sujetos planeaban, aun así intento controlar esa ansiedad que lo embargó y pensar con claridad.
Debía volver con Eiri y chequear que todo estaba bien con él, luego vería lo demás.
Apresuro su paso hasta llegar a la habitación, entro con cuidado de no hacer mucho ruido y observo a su amigo, quién a juzgar por su acompasada respiración descansar bien, un murmullo en la puerta hizo que automáticamente se escondiera tras uno de los sillones de sobrio color que estaban en un rincón del cuarto.
-Apresúrate con eso- ordeno con voz chillona y consiguió erizar los pelitos de su nuca.
-Si Seguchi-san…
-Ahora déjame solo – ordeno el tal Seguchi.
Los pasos de su jefe se alejaron, aun así Shuichi no se asomo de inmediato, aun no sabía que demonios estaba haciendo allí oculto como un ladrón, solo había actuado por instinto. Ahora intento no moverse ni llamar la atención prestando mucha atención a cada sonido.
-Como estas Eiri-san? - saludo la figura que acababa de entrar.
La voz de aquel sujeto provoco en Shuichi un estremecimiento involuntario, incluso tuvo que cubrirse la boca para que no se le escapara un quejido angustioso, que seguramente pondría en alerta al tipo. Elevo cuidadosamente su cuerpo para observar, a pesar de todo sentía cierta curiosidad por conocer al hombre.
-Todo esta casi listo – dijo con un tono calmado – Pronto podré disponer de tu… - acaricio el rostro del dormido rubio - traslado – los ojos verdes denotaron un brillo casi podría decirse que diabólico – No importa lo que piense los demás, tu vas a ser mío…
Shuichi abrió los ojos con estupor al escuchar aquella declaración, en su interior un fuego comenzó a quemarlo, aun así permaneció en su puesto como si fuese una guepardo esperando algún movimiento de su desprevenida victima para poder atacar.
-Menos mal que ese estorbó de Kagamine ya esta lejos – continuo el rubio ignorando que sus movimientos estaban bajo algún escrutinio – Para cuando Mika y ese tonto de Tatsuha se enteren de lo que paso, tu estarás bajo mi "protección"…- con total libertad quito la manta que cubría al oji dorado – Ho! Eiri eres tan hermoso…- exclamó con voz pastosa - supe que serías mío desde el momento en que te conocí… ¿recuerdas? – acaricio la piel del brazo con al punta de los dedos - Aunque tuve que casarme con tu hermana para estar cerca de ti nada importaba – confeso… - después de tantos años de aguantar este deseo y tolerar cada desplantes de tu parte… - decía mientras metía la mano por debajo del pijama – Por fin podré hacer lo que quería contigo – su rostro se acerco peligrosamente al del dormido Eiri – Pronto no habrá nadie en tu mundo más que yo…- la mueca parecía una sonrisa de satisfacción al pensar en lo que vendría - imagina las cosas que podré hacer contigo…
La sangre de Shuichi estaba apunto de estallar en su cabeza, por más que intentaba controlarla ya no podía, la mente de ese hombre era tan oscura, retorcida y no merecía ningún tipo de perdón.
Su cuerpo hasta ese momento inmóvil, se movió solo, al notar lo osado de las caricia, en el precisó instante en que los labios de ese tipo tocaron los de Eiri, algo en el se encendió y quemo su cuerpo dándole el impulso que necesitaba.
Su mente racional se apago para dar paso a este ser lleno de rencor, en dos paso estuvo justo atrás del rubio, que asustado volteo para ver dos ojos violetas que parecían arder en llamas.
Lo siguiente que Touma sintió fue que era jalado del cuello de su elegante traje, casi hasta la puerta donde algo lo golpeo en pleno estomago, su cuerpo voló casi instantáneamente por el aire hasta chocar contra la pared.
Antes de que pudiera articular alguna frase o amenaza al sujeto, fue nuevamente tomado del cuello y otro golpe fue impreso de forma directa en su "hermoso" rostro. El impacto de aquel puño de acero partió su fino labio inferior, cayo estrepitosamente al suelo en medio del pasillo.
Sus verdes ojos mostraban estupor y algo de miedo ante la figura de aquel peli rosa, parado cual guerrero dispuesto a un nuevo ataque; Que de pronto se volteo y entro de nuevo al cuarto de Eiri sin decir una sola palabra cerrando la puerta tras de si.
Shuichi ingreso en la habitación aun con la sangre hirviendo en sus venas, no podía creer que ese sujeto tuviera la mente tan endiabladamente sucia. Intento calmarse pero en verdad era difícil, tomo asiento junto a su paciente y allí se quedo con la mirada perdida por quien sabe que lapso de minutos.
Lejos de él estaba aquel ruido que se genero afuera de la habitación, primero los murmullos y corridas, mas tarde los gritos estaba generando tanto de su jefe directo o del sujeto al que acababa de golpear.
El tiempo pareció detenerse y la adrenalina fue diminuyendo poco a poco, la mano que el terapeuta contemplaba comenzó a hincharse y el dolor irrumpió en le sistema nervioso volviéndolo a la realidad.
-Por Kami que hice?- murmuro mientras observaba sus nudillos manchados de sangre.
-Shuichi-san!- escuchó que decían desde la puerta.
- Lilian-san… yo…
-A ver déjame revisarte – dijo la mujer revisándole la mano – Hay Shuichi-kun ¿porque golpeaste a ese hombre? ¿Acaso no sabes quien es?
-El estaba molestando a Eiri-san…- se justifico - yo lo vi…
-Ese hombre es Seguchi Touma el cuñado de Uesugi-san - comento mientras limpiaba la herida con una toalla húmeda.
-Pero si yo lo vi, ese hombre lo estaba toqueteándolo no como un cuñado – el cuerpo se le estremeció al recordarlo - tienes que creerme Lilian-san – pidió Shuichi.
-…- la mujer observo aquel rostro alterado, sabía que no estaba mintiendo, ya había notado que la presencia del sujeto estaba relacionaba seriamente con las alteraciones de Uesugi. Pero estaba ese problemita, no podía decir nada ya que no quería meterse en problemas tenía una familia que alimentar - Escúchame Shuichi-kun ese tipo es peligros – Advirtió – tiene muchas influencias y ya sabes que a Gouto-sama le importa mucho los beneficios que vienen con las atenciones de este hombre.
-Pero eso no le da derecho a actuar con ese descaro - todo el cuerpo volvió a tensarse y los puños a cerrarse con furia sin importar el dolor que llegara asentir con aquella acción.
-Lo se, aun así no se que tan bueno halla sido esto – comento ella con centrada actitud mientras limpiaba el puño manchado de carmín.
-¿Porque lo dices?
-Tú y yo sabemos que sin el apoyo los doctores Kagamine no habrá nadie que te pueda ayudarle en este momento - observo al rubio que estaba ajeno a todo ese lío.
Shuichi observo también a su amigo, se veía cual niño dormido, se estremeció al comprender que la enfermera tenía toda la razón. Había cometido un error enorme.
-Le puedo pedir un favor Lilian-san. – dijo mientras observaba a Eiri.
-Si el que quieras – respondió sin pensarlo.
-Cuide mucho a Eiri-san… tal vez yo no estaré aquí mañana…- trago con amargura las ganas de llorar y continuo - pero se que usted lo ayudara en lo que pueda si me echan de aquí necesitó saber que queda en buenas manos.
-Por su puesto que si no te preocupes… - aseguro la mujer con un dejo de melancolía, sabías que la petición era importante para ambos.
-Ese hombre quiere llevárselo no se como impedirlo - comento frustrado.
-Tal vez podríamos comunicarnos con su familia… - mencionó la enfermera muy bajo.
-No tengo ninguna información de ese tipo - replicó angustiado amatista.
-Tu no pero yo…- en ese momento la puerta se abrió.
-Disculpe Lilian-sama – llamo un enfermero de contextura enorme.
-¿Si que necesitas Fargo-san?
-Gouto-sama busca a Shindou-san – los ojos marrones observaron con un destello de asombro a la figura quieta y calma del peli rosa.
-Dile que ira en un minuto – aseguro la mujer.
-Bien. – salio de allí pero no se alejo, ya que tenía ordenes que seguir.
-Tienes que ir Shuichi-kun. – dijo con pesar.
-Lo se – suspiro luego observo a su amigo – me daría un momento con él.
-Si, pero apresúrate – dijo mientras se ponía de pie para salir - si no vas quizás vengan a buscarte con la gente de seguridad.
-Si gracias…
La enfermera salió y Shuichi se quedo solo, observando el semblante calmo de su querido Eiri. Comprendió tarde que comito un error absurdo dominado por los celos, si hubiera pensado las cosas con calma no estaría allí apunto de despedirse de su amigo.
Porque estaba conciente que ese maldito oji verde no dudaría en hacerlo despedir. De esa forma no habrá nada que le impidiera cometer aquel atroz acto.
-Kussooo!- magullo Shu al borde de las lagrimas, sus estupidos celos habían echo que dejara a Eiri en las manos de ese maldito degenerado - Perdóname Eiri.
Lentamente se acerco aquel semblante calmo, acaricio su rubio cabello llegando hasta sus oídos, por suerte los auriculares no se habían movido y el se encontraba ajeno a todo aquel mal momento.
Era mejor que no se enterara su progreso no fue gran cosa pero sabía que era conciente de todo lo que pasaba a su alrededor, por algo había entrado en aquel poso depresivo antes de conocerlo.
Volvió a maldecir su propia estupidez, cuestionándose sus propias acciones, ahora debía enfrentar el hecho de que tal vez no le dejen acercarse a Eiri. Al menos hasta que su Rin- onee-chan volviera.
-Me tengo que ir Eiri… - un nudo en la garganta le impidió seguir hablando, por lo que solo se limito a acercarse y besar aquellos labios. Cuando se separo de él una lágrima rodó por su mejilla y cayo sobre un semi despierto paciente – que descanses – dijo Shu mientras tomaba su mochila y salía de allí casi corriendo.
Salio de la habitación y camino por el pasillo hacia el piso dónde lo esperaban, esta vez decidió tomar el ascensor no tenía las energías suficientes para subir o bajar escaleras, se introdujo y tras el un hombre alto que Shuichi reconoció de inmediato.
-Eres mi guardián?
-Sigo órdenes – contesto el tipo.
-No te preocupes se el camino, aun así – agrego - has tu trabajo no meteré en más problemas a nadie. – afirmó Shuichi.
El silencio se prolongo en el lapso que el ascensor llegaba al piso indicado, al ser de noche las oficinas estaban vacías. Las puertas se abrieron y ante el un pasillo largo dio un par de paso y sintió que al acercarse a la oficinal de su jefe inmediato se asemejaba a un lugar lúgubre, como si estuviera caminando hacia el patíbulo, aun así se dio valor y termino de recorrer el espacio que le faltaba. Toco la puerta y al ser permitida la entrada cruzo el umbral.
El hombre al que llamaban Gouto se encontraba firmando unos papeles, su semblante era serio, cuando termino de firmar unas cosas cerro la carpeta y observo directamente a la persona que tenía parada.
-Shindou Shuichi – dijo luego de un silencio abrumador.
-Si señor – respondió Shuichi con aplomo no pretendía desmoronarse en ese momento.
-Usted sabe que nunca fue de mi agrado su presencia en este establecimiento - señalo.
-Si señor pero...
-Silencio – interrumpió el hombre mayor – No puedo tolerar esa violencia en nadie de mi personal – extendió un sobre - puede pasar por sus cosas.
-Señor eso no es justo – intento defenderse- Yo solo...
-Justo!- gruño - no hable estupideces por favor - agito el sobre que tenía en la mano – aquí están sus honorario.
-No puedo aceptar – se negó rotundo.
-Como guste – volvió a los papeles pero Shuichi no se movió de su sitio – que?
-Señor por favor – comenzó a suplicar - ¿no podría cuidar a Uesugi-san? – Cuestiono apelando a una vez mas al lado bueno de las personas – No me pague si no quiere, solo permítame seguir con el tratamiento.
-Tienes terminantemente prohibido volver a poner un pie en este hospital – sentencio el hombre obeso – Fargo!- llamo .
-Si señor – dijo el hombre enorme que había acompañado a Shuichi desde le cuarto de Eiri.
-Acompáñalo a su locker y ve que saque todo - puntualizó - luego escóltalo a la calle.
-Si señor
-Usted no puede hacer esto - explotó Shindou - ¿acaso no ve lo que ese tipo esta pensando hacer?- intento razonar el amatista.
-No me interesa – sentencio el director – simplemente no me meto donde no me llaman.
-¿Como puede hacer eso? – cuestiono incrédulo.
-Largo de mi oficina – espeto el robusto jefe.
-Tu Desgraciado!- espeto Shuichi y dio dos pasos para darle su merecido al maldito gordo ambicioso. Pero una mano en su hombro lo detuvo.
-Shindou-san- advirtió el grandulon a sus espaldas.
-Tsk… - esculpió liberándose de un manotazo volteo antes de salir por aquella puerta – no creas que esto quedara así – advirtió con la decisión marcada en sus expresivos ojos amatistas.
-¿Y que ganaras con eso? – Comenzó a burlarse - será tu palabra contra la de una persona prestigiosa como Seguchi-sama – rió groseramente.
-Al menos si la prensa me hace caso y se forma un escándalo sabre dónde esta Uesugi-san no podrán moverlo sin que la prensa se entere – después de decir eso se encamino hacia su lockers con pasos enfadados.
Ni bien la figura menuda desapareció por los pasillos, de entre las sombras de aquella habitación surgieron unos ojos verdes que brillaban con furia.
-Que vamos a hacer Seguchi-sama?- cuestiono el obeso con pavor - si cumple sus amenazas…
-Cállate – ordeno el rubio tomo su celular marco y espero – Hola Taki tengo un trabajo para ti…. - cubrió el celular y dijo- dame la dirección de ese imbecil – ordeno el rubio.
-Pero señor…
-Ahora – gruño entre dientes - no tengo todo el día…- ladro con enfado.
-Señor…- extendió el expediente con los datos personales – espero no nos traiga problemas.
-Idiota por quien me tomas? – observo la hoja donde se veía una pequeña foto de el amatista – sigues ahí? …- escucho un momento - Si puedes hacer lo que te plazca con el… se puede decir que si es lindo… espera – miro con rencor la fotografía – esta por salir de la clínica central y se dirigirá a… anota… - le dio al dirección - Oye… luego que te diviertas has que parezca un robo…no quiero errores - advirtió, hizo una mueca de asco y agrego – Si tiene le pelo rosa ojos violetas no lo vas a poder confundir … bien llámame cuando este todo echo - finalizo al llamada - bien Gouto iré a ver a Eiri-san – dijo con tal calma que erizaba la piel.
Unos pisos más abajo Shuichi, ignorando el peligro que lo amenazaba, terminaba de guardar sus cosas en un pequeño bolso para luego ser escoltado a la vereda. Una vez afuera se quedo parado un momento en al vereda observando el cuarto piso.
Suspiro frustrado no había podido hacer nada bien, no le pudo cumplir su palabra a la señorita Uesugi, ni a su querida hermana Rin. Ese maldito de Seguchi había echo que su mente solo quisiera golpearlo y ahora lo peor de todo era que rompió su promesa con Eiri…
-Soy un baka…- murmuro mientras se encaminaba a la parada del auto bus - Debe haber una manera para que pueda volver a verlo - pensó mientras seguía caminado cabizbajo – pero lo primero será ubicar a alguien que crea mi historia….
Sumergido como estaba en sus cavilaciones no se percato que dos personas de oscuro ropaje habían subido en el mismo Bus, se sentaron a unos cuando asientos de el y aguardaron hasta que el bajara para seguirlo.
Estaba por llegar a su humilde edificio cuando noto la presencia de esas figuras, aun sin hacer un movimiento que los advirtiera, desvío un poco su camino porque no pretendía llevar a ese par a su departamento, dio un rodeo y al doblar la esquina echo a correr con todas sus fuerzas.
Gracias a su entrenamiento logro separarse de ellos lo suficiente como para trepar por la escalera de emergencia de su edificio, subió lo mas rápido que pudo y entro por la ventana pero lo que vio lo dejo paralizado, su humilde cuarto se encontraba echo pedazos, nada de lo que atesoraba estaba en pie, fotos, diplomas, su guitarra, Nada.
El bolso que cargo durante todo ese tiempo cayo al piso – pero que…?
-Al fin llegas – se escucho una voz a su derecha y de un rincón surgió un sujeto de cabello negro y ojos pardos con una sonrisa demasiado complacida, lo detallo de pies a cabeza y el cuerpo de Shuichi sufrió una especie de estremecimiento involuntario.
-Quien eres tu y que haces en mi casa? – espeto con enfado ocultando su miedo bajo una postura decidida y firme.
-Eres atrevido…- afirmo el tipo mientras se acercaba y descaradamente intento tomarle el rostro, pero Shuichi no se dejo manosear - Je…muy lindo… me divertiré contigo – sentencio.
Casi de inmediato, el peli rosa, respondió con violencia no por nada se había criado en el peor orfanato estatal. En ese lugar o te defendías o eras victima de los sujetos abusivos. Y él al tener esa apariencia tan débil… con ese cabello rosa, y aquel rostro tan angelical debió cuidar su cuerpo a base de golpes y esfuerzo.
Muchas veces estuvo acorralado por mas de un tipo y había salido airoso, golpeado pero con su cuerpo sin mancha. Las veces que lo visitaba la pareja Kagamine intentaba ocultar los moretones y raspones pero ella siempre lo descubría.
Ahora nuevamente intentaba protegerse, porque los ojos pardos de aquel sujeto no auguraban nada bueno. Y Por ahí dicen que no hay mejor defensa que un buen ataque, así que se fue contra el tipo. El moreno recibió empujón, seguida de un golpe en el estomago.
-Veo que la gatita tiene garras…- murmuro escupiendo un poco de sangre – mejor esto será mucho divertido.
El moreno se movió con rapidez asestando dos buenas patadas que seguramente abrían dejado inconciente a cualquiera pero no a Shuichi que llevaba años de entrenamiento en Ninjistus y resistencia aeróbica. Así que devolvió cada golpe con certera habilidad.
Lo que en verdad no espero fue que esos sujetos que lo seguían hacia unos momentos ahora entraban por la ventana y se unieran a la juerga, en un momento se vio acorralado luego de recibir varios golpes en sus maltrechas costillas, tubo que hacerse un ovilló en el piso, estaba apunto de perder la conciencia cuando escucho que alguien llamaba a su puerta.
-Shuichi-kun esta usted bien? - dijo la mujer del otro lado de la puerta que golpeaba con insistencia.
-Maldita sea…- magullo el moreno.
-Que hacemos Taki? – cuestiono el rubio del grupo.
-Cállate déjame que piense – ladro el mencionado Taki.
-Shuichi-kun- insistió en llamarlo la mujer mientras movía el picaporte.
-¿Que hacemos lo llevamos? – cuestiono el tercer sujeto.
-No volveremos por el luego – aseguro Aizawas para luego pegarle una fuerte patada que hizo que el peli rosa escupiera sangre - nos veremos gatita…- lo tomo del cabello, lo incorporo hasta llegar a su altura y lamió la sangre de sus labios, luego lo soltó y dejo que cayera otra vez al piso.
Los tres desaparecieron por la ventana que daba a la escalera de emergencia, y el maltrecho Shu intentaba no perder la seriedad. Escucho que la puerta se abría y el estridente chillido de la casera.
-Shuichi-kun, Shuichi-kun- llamaba la desesperada mujer.
-Tran… quila…- murmuro el terapeuta intentando sentarse con mucho cuidado ya que el dolor en sus costillas en verdad lo estaban dejando casi sin sentidos.
-Pero que paso?- miro a todos lados - Por kami-sama lo han destruido todo!
-Meshui-san – llamo el peli rosa con una calma que no sentía – escúcheme…- trago con dificultad y se concentró en decir lo que anhelaba expresar sin derrumbarse - se... Que no es el momento pero lo cobrare el favor que me debe…
-Ho!...- la asustada mujer se puso seria - si lo escucho…
-Podría recoger todo lo que pueda salvar de mis cosas… y guardarlas?- cuestionó sin mas.
-Y usted Shuichi-kun?
-Me voy a ocultar… - expreso mientras intentaba incorporarse sin mucho éxito.
-De quien? – quiso saber ella mientras lo ayudaba.
-Creo que hay alguien que me quiere dañar – respondió vagamente, respirando con dificultad.
-Pero porque?- insistió.
-Se lo diré luego…- tosió un poco - ahora escúcheme por favor… - puso una mano en el hombro de la mujer de mediana edad - si viene a preguntar por mi usted no sabe nada, no importa si dice que es un pariente amigo o algo así…
-Pero…
-Usted sabe que soy huérfano – argumento el peli rosa.
-Si si...entiendo.
-Gracias – se puso de pie a duras penas…- me voy ahora.
-A donde?
-Es mejor que no sepa…- se coloco la mochila y salio al exterior de su destruido hogar.
-Espere Onegai - suplico la mujer, lo alcanzo en el pasillo-Yo lo ayudare a salir de aquí.
-Que?
-Seguramente están vigilando… - remarco ella.
-No quiero meterla en problemas.
-Tonterías…- lo ayudo a ir hasta el ascensor de carga - espéreme abajo – lo empujo con cuidado al interior del cubículo.
-Gracias…
-No hay de que nos vemos en un momento - Sonrío la señora mientras cerraba la portezuela.
Shuichi asintió y sintió que el montacargas comenzaba a moverse, lucho con todas sus fuerzas para no perder la seriedad, no era le momento ni el lugar para flaquezas, ese maldito seguramente intentaría algo mas. Estaba seguro que ese tipo estaba mandando por el rubio bastardo, pero ya vería que con él no se podía. Abrió la portezuela y se movió con cuidado de no empeorar sus heridas.
Estaba seguro que por la intensidad del dolor tendría al menos dos costillas fisuradas, si estuvieran rotas seguramente no podía ni dar un paso. Camino apoyándose en una pared hasta llegar junto al portón del garaje. El ruido de un motor lo puso alerta, un auto de tamaño importante freno junto a el.
-Vamos Shuichi-kun recuéstate en al parte trasera - ordeno la mujer con autoridad.
-Pero..
-Nada, nada muévete que deje solo a ese viejo gruñón y sabe como s e pone – argumento.
-Hai…
Shuichi se recostó como pudo en la parte trasera de aquel vehiculo y se cubrió la cabeza con la campera, pasaron solo diez minutos pero a Shu le parecieron una eternidad.
-¿Ya puedo salir?- cuestionó el terapeuta.
-Si descúbrete si quieres no parece que nos siga ningún auto, pero no te pongas derecho por las dudas- pidió la señora.
-En verdad le agradezco esto…
-Nada de eso tu me ayudaste con mi esposo yo no podía dejarte solo y menos en esas condiciones..- miro por el espejo retrovisor - En verdad no quieres que te lleve algún medico?
-No estoy bien…
-Nunca fuiste bueno para mentir
-Sumimasen…
-Al menos dime que pretendes con esto?
-Solo intento que nada malo le pasé a una persona muy importante para mí - respondió con vehemencia.
-Bueno creo que debe ser alguien importante para que actúes así…
-A donde intenta llevarme?- Cuestiono intentando desviar la conversación.
-Solo a las afueras de la cuidad... tranquilo… - anunció - solo intenta no dormirte…
-Meshu -san… deber usar el depósito para hacer arreglar el cuarto… - murmuro el peli rosa.
-No es el momento de pensar en eso...
-Es que… quedo destrozado…
-Bueno necesitaba una reforma ¿no lo crees?
El auto freno provocando un movimiento algo brusco, el amatista casi pega un grito por se mordió la lengua antes de preocupar más a la pobre casera que a pesar de todo lo había ayudado. La puerta trasera se abrió y Shuichi salio del auto intentando no morir de dolor a pesar de sus lentos movimiento, ya afuera fue conciente de lugar en el que estaban era un Motel en las afueras de la cuidad, a su derecha una parada de autobús, y en verdad un buen lugar para esconderse.
-Como supo… donde traerme…
-Es el Motel de un amigo. – Explico – estarás bien por un par de días, luego tu sabrás a dónde vallas, pero escúchame bien, apenas puedas me dicen donde quieres que te envíe las cosas.
-Esta bien – sonrío complacido, es que la señora Meshui, era lo más parecido a una tía protectora y le agradaba el sentimiento- en verdad se lo agradezco mucho.
-Es lo menos que podía hacer por ti... - se detuvieron - espera aquí – lo ayudo apoyarse en una pared y allí se quedo esperando por cinco largos minutos.
Shuichi intentaba mantenerse despierto, la adrenalina había comenzado a disminuir y el dolor se acrecentaba, aun así se resistía a quejarse, vio a la mujer aparecer con unas llaves.
-Ven – dijo mientras volvía a auxiliarlo hasta llegar a una habitación bastante ordenada y limpia.- recuéstate.
-Mmm... - gruño Shu al apoyarse en aquella cama.
-Insito que necesitas un medico…
-No debería volver ya con...
-Ese viejo gruñón no me necesita tu si
-No quiero que sospechen – argumento.
-Bueno pero espera voy por algunas cosas del botiquín te las dejare a mano para cuando las necesites
-Arigato…
Después de un momento mas dónde la señora le pidió que se comunicara con ella, al final Shuichi se quedo solo, y al fin pudo quejarse como era debido el dolor lo estaba lacerando de una manera abrumadora, y al final pudo clamar a placer y dejarse llevar por la sensación de agobió y desazón.
Cerró los ojos y apretó los dientes mientras se acomodaba. Mas en su mente se genero la imagen de unos ojos dorados, en verdad el dolor pasó a segundo plano ya que la preocupación por el bienestar de su querido paciente era prioridad.
Volvió a tener control de su cuerpo obligándose a no sentir dolor al menos hasta hablar con alguien ¿pero a quien?
Se acerco a la mesita donde encontró el gastado control de la TV vieja, la encendió, para hacer ruido y ver si tenía suerte y se le ocurría alguna idea de cómo demonios ayudar a Eiri.
Como si sus plegarias fueran escuchadas el programa que estaba era uno de esos amarillistas que siempre estaban pendientes de los actores y sus escándalos, pero lo más llamativo era el número que pasaba una y otra vez en la base de la pantalla.
-Y recuerden amigos ustedes pueden ser nuestros corresponsales si tiene alguna buena noticia, llame al numero en al base de nuestra pantalla. Sea nuestro cazador de noticias - Dijo la mujer de pulcro rostro desde la pantalla.
-Esos es…- Murmuro Shuichi mientras tomaba el teléfono del cuarto, seguramente saldría cara la llamada pero todo era para truncarle los planes a ese bastardo – Maldita sea no sirve – gruño Shu al comprender que el aparato no tenía línea.
No estaba por rendirse si mal no recordaba había un teléfono publico cerca de la parada del bus – que tonto mi celular – se dijo mientras rebuscaba en su mochila, lo observo según recordaba no tenía mucho crédito esperaba fuera suficiente.
Marco el numero y espero – Hola si tengo aun noticia que contarles…- espero que hablara...
-Yunko Mimi al habla
-Buenos días tengo una noticia para usted - anuncio Shuichi con voz tranquila.
-Bueno déme su nombre y apellido por favor – solicito la voz femenina.
-No quiero dar mi nombre…
-Porqué? – cuestiono ella mas que interesada, ya que algo le decía que esto era muy importante, tal vez su sector sentido de periodista.
-Me metí en muchos líos por lo que se… - comentó mientras se sostenía las costillas.
-Cuénteme por favor tiene toda mi atención….
-Bien….
Shindou les contó el cuento completo con pelos y señales sin omitir nada, porque sabía que cuanto más escabroso fuera el asunto, seguramente mas los picaría para que fueran a averiguar que de veracidad había en esa historia. Después de responder muchas de las preguntas que la mujer le hiciera, le dijo que verificaría todo y si era cierto lo publicaría. Shuichi sin poder evitarlo le pidió que lo hiciera de inmediato porque sino el famoso actor Uesugi Eiri sería llevado sin saber su paradero.
Ella comprendió y afirmo que se pondría en movimiento de inmediato, Shuichi le agradeció y se despidió de ella. Así pues corto la llamada mas tranquilo ahora si podría dormir un poco. Apago el celular y extrajo al batería luego el Chip. Seguramente tendría que venderlo aquel aparato para conseguir algo de dinero.
Recorto su cuerpo y se dejo llevar por al fatiga que domino su cuerpo, esta vez se durmió profundamente, a pesar de todo sabía que había echo todo lo que estuvo en su manos para proteger a Eiri, y a pesar de sentir aquel palpable dolor en su pecho, creía haber hecho lo correcto…
Rezó para que los medios llegaran pronto a la clínica o que ocurriera algún tipo de milagro que salvará a su rubio amigo. Una silenciosa lagrima escapo de sus ojos cerrados ya que sabía que no podría acercarse a el por mucho tiempo.
No sabía cuanto exactamente, tal vez nunca podría volver a verlo. Seguramente Seguchi se daría cuenta que fue el quién puso alerta a los periodistas.
No estaba dispuesto a poner en peligro a nadie, mucho menos a los esposo Kagamine, ellos siempre fueron buenos y no dudarían en acogerlo pero temía por la integridad de la pareja.
No lo permitiría, definitivamente no los llamaría, este era su problema y si tenía que desaparecer lo haría. Siempre estuvo solo, en este mundo, no seria la primera ni la última vez que necesitara toda su fuerza para resurgir como el ave fénix. Sabia perfectamente que estaba en el camino correcto, aunque su corazón sangraba el se apartaría por el bien de todos.
Tenia muy presente que Seguchi era muy peligroso, había visto sus ojos destellar de ira contra el, y era conciente que ese tal Taki y sus dos amigos fueron enviados por el para lastimarlo.
-Te voy a extrañar Eiri yo…- trago con dificultad y aquel nudo aun seguía allí apretó sus puños a pesar del dolor - Eiri…yo… me enamore de ti - murmuro mientras liberaba la frustración en un llanto silencioso.
Oxoxoxoxoxox
Nota del autor:
Mi lindo Shu TT-TT! Se que fui muy brusca con el bbuuu no me lo perdono (auto-flagelándose T^T- me merezco el castigo por malvada.)
Que les pareció ese maldito desgraciado de Seguchi! Verdad que esta para matarlo? Mi queridísimo Shu-chan fue muy valiente …
Bien mis saludos a todas las que enviaron review que prometo contestar cuando tenga más tiempo. Gracias por seguir estando allí.
Próximo capitulo: Sentimientos/ Jake mate
Lady Sesshoumaru (se despide)
