Por Dios lamento la gran desaparición T_T! SUMIMASEN! SORRY! FORGIVENESS! MIANHAMNIDA! = Traduccion: PERDOONNNNNNNN! T^T….
Pero bueno aquí estoy de regreso…. Saben La fiesta de mi hija quedo espectacular salio el esfuerzo realizado. Estoy muy contenta por eso… Aunque aun no me recupero de todo el jaleo que fue la organización -_-".
Si quieren ver algunas fotos las subí a mi perfil, pronto subiré algún video para la que le interese ver ^_^.
Por cierto vamos al capitulo que les debo ya queda poquísimo asíque tal vez el viernes vuelva a subir otro cap para compensarlas ^^
Me estaba olvidando agradézcanle a Hotarubi por permitirme publicar esto.
Nos vemos a bajo en el saludo final.
Rescátame de mi Oscuridad
By Angie
Capitulo 8 Tres meses/ Lagrimas/ Esperanzas
Un nuevo día comenzaba y el ruido de unos golpes en la pequeña ventana hicieron que despertara. Las orbes amatistas se abrieron, suspiro con cansancio, se había dormido tarde pero había valido al pena el esfuerzo, hizo una mueca y salio de la cama. Camino hasta el pequeño baño, solo contaba con una ducha y el retrete.
No podía pedir más por esa renta que pagaba aun así le hubiera encantado poder sumergirse en una tina. Aun le molestaban sus costillas muy de vez en cuando. A pesar de que ya había pasado casi tres meses aun le incomodaban. Una ducha con agua fría era buena para despertar, aunque se estremeció a un principio, tallo su cuerpo y lavó su cabello.
Una vez refrescado se cambio y tomo el bolso con sus elementos de trabajo, abrió la puerta de su cuarto. El paisaje era hermoso y aun así no podía sentirse feliz. Intento obviar aquel punzante dolor y nostalgia que lo dominaba siempre que el recuerdo de unos ojos dorados se colaba en su mente.
Suspiro frustrado, no podía dejar de extrañarlo, pero aun así necesitaba mantenerse alejado, ¿que tal si ese tipo volvía a atacarlo? No podía arriesgar a nadie…
Por suerte había leído del escándalo en la clínica, y se entero que su actor favorito fue trasladado a una de las casas de su adinerada hermana mayor.
Al parecer Lilian-san había cumplido su promesa y la localizo justo a tiempo. Por lo que se entero después Gouto había terminado preso por malversación de fondos.
De Seguchi no se dijo mucho y no le interesaba saber nada de ese tipo. Así que paso junto a la casa de la casera y la saludo.
-Buenos días Yunko-san?
-Buenos días Shu-chan – la mujer le entrego un pequeño bento – No es mucho pero le ayudara.
-Se lo agradezco - hizo una reverencia- Y gracias por despertarme.
-Por un momento pensé que debería ir a zamarrearte – la mujer rió entre dientes.
-Bueno voy porque luego se me hace tarde.
-Que tengas un buen día…- saludo al mujer de unos cuarenta y tantos, observo al cuerpo delgado de aquel chico, se había encariñado con el muchacho apenas lo vio, parecía un cachorro desvalido de busca de refugio.
Pero de eso ha hacia mas o menos mas de dos meses, y aun no lo había visto sonreír como era debido, siempre era cortes y devolvía el gesto, pero siempre que lo hacia la felicidad no llegaba aquella mirada, su sonrisa era vacía por que sus ojos estaba velados por una profunda melancólicos.
Aun así siempre estaba dispuesto a dar una mano en su posada y por eso le permitió quedarse en aquel cuarto pequeño que acondiciono para el. Con el trascurrir de los días se vio en la necesidad de busco un empleo mejor pago aun así no se podía decir que era buena la paga, solo se sobrevivía, pero si debía decir Shu-chan era algo evasivo a contar cosas de su pasado, y ese hecho lo hacia más misterioso y atractivo, no solo a solteras y solteros. Es que aquella angelical figura era deseada por más de una persona.
-¿Me pregunto porque estas aquí Shu-chan?- cuestiono la mujer mientras comenzaba con al limpieza del lugar.
Al abrir las ventanas para hacer un cuarto recién liberado vio a un elegante auto negro cruzar la calle rumbo a la el pequeño establecimiento del doctor Fuki. – Tal vez estén buscando a Fuki-sensei- la mujer se alzó de hombros y siguió con su tarea.
Dentro del despacho del doctor Fukitake un peli rosa preparaba todo para la atención a los pacientes. Como lo hacía siempre, mantenerse ocupado le ayudaba a no pensar demasiado en lo que había dejado en Tokio. Observo todo dando unos pasos hacia atrás, conforme con su propio trabajo, no era el mejor pero al menos ahora si se parecía un consultorio.
-Gracias no se que haría sin ti… - comento una voz profunda a sus espaldas.
-Lo mismo que antes – señalo el peli rosa sin voltearse.
-Pero ahora es más divertido…- afirmo el de bata.
-No lo creo sensei – insistió el decir el amatista mientras volteaba para encarar a su empleador.
-Bueno mira por al ventana - señalo el hombre mayor, Shuichi obedeció y vio a un grupo de niños saludándolo - creo que es hora que te vallas a impartir tu clase de primeros auxilios.
-Esta bien – el mas bajo tomo sus cosas y salio presuroso.
El doctor observo a la escena que se repetía todas las mañanas desde que el jovencito llamado Shu había sugerido que podía dar unas nociones básicas de primeros auxilios a los niños ya que eso evitaría muchos accidentes.
Fukitake había aceptado que Shu trabajara como su asistente a pesar de no traer recomendaciones ni títulos. Para ser sincero tuvo algunas dudas pero verlo interactuar con unos niños en medió de un pequeño accidente en la plaza de aquel pueblo le había dado lo necesario para ofrecerle la pequeña plaza.
No llevaba mucho tiempo allí pero en verdad se había ganado el cariño de los niños de las cercanías quienes participaban gustosos de las clases impartidas por el muchacho.
Suspirando volvió a mirar su papeles ordenados y se dispuso a atender a su primer paciente.
En tanto Shuichi intentaba explicar con calma por décima vez los conceptos de primeros auxilios, la verdad es que los niños no prestaban mucha atención.
-A ver niños díganme cuales son lo objetivos generales? – El grupo guardo silencio – Creo que es muy difícil para ustedes esto… - afirmo en un suspiro.
-No Shu-chan dinos otra vez…- suplico una niña de unos siete años.
-Si Nee-chan tiene razón dinos – secundo un pequeño de unos cinco años.
-En verdad nunca me dirán sensei verdad? – protesto el peli rosa suspirando.
-Es que pareces niño como nosotros – señalo uno niño de unos nueve años llamado Kin
-Pero si les he dicho que soy mayor - insistió en remarcar Shindou.
-Pero me gusta como suena Shu-chan- protesto la pequeña Kokoro desde su puesto.
-Uff…- resoplo resignado - bueno volvamos a este asunto que luego les preguntara el Doctor y no sabrán que contestar.
-Hai!- exclamo el grupo.
La siguiente hora el paciente joven volvió a repasar todo los cuidados que debían tener los pequeños con los elementos punzantes, los venenos, y las cosas que deben saber así alguno de sus hermanitos tenía algún accidente.
Unos golpes en la puerta interrumpieron la clase, al abrir la puerta vieron a las madres esperando a sus pequeños.
-Ya es la hora? – cuestiono con asombro la mujer asintió – Disculpe por hacerlas esperar.
-La verdad es que estaban muy en silencio me dio pena interrumpir.
-Esta bien – miro a los niños – ya pueden ir nos vemos la próxima clase
-Nos vemos Shu-chan! – corearon provocando al risita de las madres ya que el joven asistente del doctor solo gruño.
Suspirando cerro la puerta de aquel pequeño cuarto y comenzó a arreglarlo todo para poder ira ayudar al doctor. Mientras borraba la pequeña pizarra donde escribía los preceptos que los niños debían recordar, comenzó a repetirse los pasos de primeros auxilios que estudio en los primeros curso. Su mente estaba llena de procedimientos, tratamientos, letras y letras llenas de conceptos que con tanto esfuerzo tuvo que recordar.
¿Para que tanta dedicación? Ahora no podía ejercer. ¿Acaso él era merecedor todo ese sacrificio? La respuesta era tan obvia…
Claro que Si! Eiri valía todo su sacrificio, al igual que Rin y Len ellos importaban de igual manera y cada una de sus esfuerzos por mantenerse alejado era más y más valioso.
Solo esperaba que su adorado blondo estuviera bien, últimamente, lo tenía cada vez más presente como si lo estuviera llamando, a pesar de que nunca oyó su voz sentía que lo estaba convocando y eso lo tenía medio aletargado, no ayudaba nada las pesadillas que casi todas las noches lo despertaban de forma recurrente.
Exhalo una larga espiración y se coloco su bolso en el hombro, estaba apuntó de salir cuando escucho el claro llamado.
-Esta abierto – dijo aun de espaldas.
-Shu-chan – llamo el galeno.
-Si aquí doctor ya voy!
-Shu tiene visita- anuncio el medico
-He?- exclamó mientras se volteaba.
Los ojos amatistas se clavaron en aquel semblante femenino, preguntándose que es lo que quería esa mujer con el, no era la primera vez que venia en el trascurso de esa semana, ya se estaba poniendo nervioso, aun así la saludo con cortesía.
-Tsuya-san- hizo una reverencia.
-Cuantas veces debo decirte que me digas Hinata?
-Gomen nasai…
-Ya deja eso vine a hablar contigo - dijo
-Los dejare solos – anuncio el mayor y se retiro.
-¿Y bien?- cuestiono Shindou con seriedad
-No tienes que desconfiar de mi Shuichi…
-Que?... como?- cerro al boca antes que algo mas pasara se puso de pie- creo que no tenemos nada que hablar.
-Bueno si eres quien creo debería sentarte tenemos algo muy importante de que conversar.
-Y quien crees que soy?
-Shindou Shuichi Fisioterapeuta – puntualizó con veracidad – me equivoco?.
-Quien eres y que quieres de mi?
-Tranquilo no vine a hacerte daño - saco una de sus tarjetas – Soy investigadora privada fui contratada para ubicarte
-Por quien?
El sonido del un celular interrumpió la charla- Moshi moshi ….- escucho un momento – Si lo tengo aquí frente a mi … positivo… Okay – corto la llamada y lo miro – Te recomiendo que no intentes huir
-Pero que quieren de mi?
-Esta persona necesita hablar contigo…
-No me dirás quienes?
-Estará aquí en unos segundos
El corazón de Shuichi se agitaba entre el temor y la ira, sospechaba que quien lo buscaba era nada más y nada menos que Seguchi, y en ese momento no veía modo de cómo liberarse del predicamento, era mejor enfrentarlo y ver como demonios se liberaba de aquel asunto de una maldita vez.
-"No puedo estar huyendo de por vida"- se dijo –"ahora que me ha encontrado será mejor arreglarlo como es debido, odiaba andar huyendo porque estaba muy lejos de su naturaleza ser alguien que se oculta, pero no le vio otra salida en aquel momento"- suspiro mientras tomaba nuevamente asiento – "Menos mal que no están los niños"
Un ruido en la puerta provoco que su corazón intentara desbocarse por la misma ansiedad pero se obligo a estar calmo, observando al situación en al que se encontraba. Estaba en muy mala posición, encerrado en aquel pequeño cuarto con una única salida, las ventanas eran algo pequeñas aun para el.
Los segundos en que tardaron en aquella mujer en abrir la puerta Shuichi idea mil y una formas de escapar de allí. Pero al fin de cuentas decidió no mover ni un músculo, si iba morir seria con dignidad.
-Al fin te encontré – escucho que decía.
Sus orbes amatistas se abrieron al escuchar la voz tremendamente conocida, un temor casi desconocido para él se apodero de su cuerpo y lo hizo ponerse de pie de inmediato camino hasta aquella persona, casi no escucho sus propia voz.
-Uesugi-san… que…que hace aquí?
-Eso debía preguntarte yo a ti Shindou-san.
-El esta... esta bien verdad?
-Si podría decirse que si
-Pero..
-Será mejor que vengas conmigo
-A donde?
-Vamos – dijo sin más y lo jalo para afuera.
-Todo bien Shu-chan?- cuestiono el medico.
-Si… es una amiga iré a hablar con ella – afirmo el peli rosa quien introducido en un elegante auto de color negro.
Ya dentro del auto ambos guardaron silencio, hasta que fue la femenina quien hablo primero.
-Porque desapareciste?
-Digamos que me dejaron bien en claro que no podía acercarme…
-Quiero todo le cuento – ordeno la castaña.
-Pero… en verdad Eiri esta bien…
-Esta vivo se eso es lo que te preocupa
-No entiendo…
-Bueno esta vivo porque sabemos que su corazón late…
-No puede ser…
-No digas nada mas – pidió la mujer – baja
El amatista obedeció y al ver el exterior comprendió que se encontraba en una de las posadas mas renombrada de la zona, algo realmente apropiado para alguien del estatus de la familia Uesugi.
-Imagino que no has comido aun?…- cuestiono ella y Shuichi hizo un gesto negativo con al cabeza – bien sígueme
Atravesaron un elegante vestíbulo hasta llegar a un área que aprecia privada, Shuichi no veía nada su mente estaba llena de angustiosas preguntas, necesitaba saber que pasaba con Eiri, acaso ese bastardo de Seguchi le había echo algo antes de que Mika llegara? Se estremeció ante aquella posibilidad. La culpa tomo control de el y se sintió cansado, su cuerpo pedía acostarse pero se reuso a cualquier reacción hasta no saber que tan mal estaba su querido paciente. Llegaron hasta un gran comedor donde tenían lista una mesa para dos. Como su educación le indico ayudo a Mika a tomar asiento para luego ubicarse en el otro puesto. Le fue servida una elegante comida y luego se retiro el mozo.
-¿Me dirás lo que paso?- volvió a cuestionar la castaña.
Shuichi asintió y comenzó a relatar lo que había pasado esa fatídica noche, ella guardo silencio ante cada palabra dicha por ese joven terapeuta. El amatista intento ser lo más objetivo posible pero no pudo contener su ira al tener que detallar lo que vio esa noche en al habitación del actor, tuvo que morderse la lengua varias veces para no blasfemar. Menos mal que no había probado bocado, era mas que probable que le doliera el estomago con tanta tensión que sufría su cuerpo solo recordar lo que había pasado.
Se detuvo a observar a su oyente, ella parecía no estar afectada con lo que decía, pero sencillamente Shuichi era muy observador su rostro no decía nada pero sus manos estaban crispadas tensas mientras no lo perdía de vista. Concluyo su cuento diciendo que escapo de esos maleantes con al ayuda de una amiga.
Hubo un silencio prolongado en el que ninguno de los dos dijo nada, Shuichi estaba lleno de preocupación, pero comprendía que la mujer frente a el necesitaba asimilar toda la información que le había dado. Suponía que seria casi imposible que aceptara que su ex esposo intentara abusar de su hermano menor. Porque al fin y al cabo el solo era un extraño.
-Me estas queriendo decir que fuiste atacado por los esbirros de Seguchi - el tono que uso al pronunciar el nombre fue tan frío y despectivo, en verdad hicieron que el más bajo pestañara con un poco de asombro.
-Eso me dieron a entender ellos…
-Y como saliste ileso de todo eso?
-Quien dice que Salí ileso…
-Que?
-No fue nada grave – la tranquilizo - solo un par de costillas fisuradas, doloroso pero nada que me matara – afirmó.
-¿Dime como se llamaban esos infelices?
-No lo se – pensó un momento intentando recordar - solo escuche que a uno de decían Taki o algo así…
-Ese maldito… - golpeo la mesa haciendo que cayeran las copas de vino.
-Lo conoce? – cuestiono Shuichi algo impresionado por la reacción de la One-san de Eiri.
-Digamos que no tengo un buen recuerdo de él... – La joven Uesugi recordaba muy bien ese primer encuentro con aquel sujeto de oscura mirada.
Desde que lo había visto conversar de una forma tan particular en el despacho de la compañía con su entonces marido, le había provocado una sensación de disgusto. No solo porque la situación la que le los encontró fue muy comprometida… Por no decir que ese maldito le estaba dando sexo oral a su marido…
Fue el primer paso para averiguar la verdadera cara de ese sujeto con el que se caso tan ilusionada.
-Uesugi-san – escucho que la llamaba al enfocar su mirada noto aquellas orbes violáceas enfocadas en su rostro, en ellas noto la autentica preocupación eso en verdad la tranquilizo y presto atención a lo que el quería decir - dígame por favor que sucedió con Eiri-san – lo escucho cuestionar.
-En verdad quieres saber?
-Por favor…
-Bien… - suspiro la castaña intentando ser lo mas directa posible – Eiri sufrió un ataque de pánico y después de ese episodio no volvió a reaccionar
-Pero porque? – Balbuceó perplejo - Yo creí que el estaría bien
-Su cuerpo esta perfecto – aclaro con calma - pero es como si nunca hubiera reaccionado del coma – puntualizo - su organismo a comenzado a deteriorarse de a poco…
-Pero…- se quedo pensando por un momento – Podría verlo? – dijo sin pestañar.
-Para eso estoy aquí para pedirte que vallas a verlo. – confirmo ella sonriendo por primera vez, desde hacia ya varios meses.
-Pues vamos entonces – de inmediato se puso de pie como si su cuerpo se quemar se puso de pie, es que la necesidad de ver a su querido blondo en verdad era demasiado intensa para reprimirla.
-¿Y que pasa con al gente de aquí? – cuestionó la dama mientras se ponía de pie.
-Los llamare luego y le daré mis explicaciones – dijo con decisión.
-Bien andando pues… - ella mientras terminaba de firmar la boleta pagando por sus horas de estadía en aquel lugar.
Se pusieron en marcha, Shuichi solo se detuvo un momento frente al auto, para observar aquel pequeño pueblo que le había dado cobijo luego de que necesito un lugar donde quedarse. Esperaba poder volver a dar las explicaciones correspondientes.
Subió al vehículo con calma y decisión, no le importaba un pepino si Seguchi intentaba hacerle algo contra él. En este presidio momento lo único que tenía en mente era a Eiri.
Necesitaba verlo averiguar que carajo había echo ese bastardo para ponerlo así, miles de hipótesis se formaron en su mente.
Nada parecía tan importante como el hecho de ver persona y con sus propios ojos en el estado en que se encontraba su querido rubio.
-Shindou-san – llamo Mika luego de ordenar al chofer que manejara directo a su mansión.
-Shuichi por favor – pidió el peli rosa.
-Bien Shuichi-kun necesito que me ayudes en verdad te pagare lo que desees pero quiero volver a ver a mi hermano lo mejor posible - suplico.
-No le pediré nada yo aun no termino mi trabajo – contesto el algo ofendido por al propuesta- mi trabajo terminara cuando el pueda valerse por si solo.
-Entonces cuento contigo verdad?
-Claro…
-Déjame terminar…necesito aclarar ciertas cosas antes de que lleguemos - pidió la castaña el amatista asintió – Yo no soy tonta se que tu sientes algo por mi hermano.
-Tan evidente soy? – cuestiono el muchacho sin mentir por ese sentimiento que lo había consumido sin el darse cuenta.
-No, pero ya me había dado cuenta de que mi hermano no te es indiferente – señalo ella y notando el sonrojo en las mejillas del muchacho.
-Eso no lo sabe.- expreso renuente a creer que el joven actor sintiera más que simpatía por él.
-Mira yo conozco muy bien las actitudes y reacciones de mi Ototo y se perfectamente cuando le interesa o no algo.
-No creo que el interés de Eiri-san hacia a mi sea algo mas allá de una amistad.- razono el amatista.
-Eso en verdad no lo se, solo… –tuvo que decir la castaña - se que él se siente atraído y que tu a pesar de todo sientes lo mismo.
-No fue mi intención que eso pasara. – intento defenderse, por que en verdad no planeo perder su corazón de esa manera.
-Pero se que tu tienes tu vida y un sueño…- comentó la castaña, que sabia de ante mano las aspiraciones del amatista, gracias a las charlas que había tenido en el trascurso de estas semanas con la pareja Kagamine.
-Eso es cierto.
-Y que pasara con ese sueño si Eiri te pide que lo dejes para estar con él? ¿Que tal si Eiri no se recupera por completo como todos esperamos?
-¿Que es lo que quiere decir con todo esto?
-No quiero que ilusiones a mi hermano si te vas a ir de nuevo.
-Yo…
-Escúchame Shuichi-Kun yo se que eres una buena persona, pero déjame aclararte que no permitiré que lastimes a mi hermano.
-Comprendo… no se preocupe por eso seré lo más profesional que pueda. – afirmación era verdadera, pero un dejo de tristeza se filtro en su voz
-Shuichi-kun - llamo Mika al ser testigo de aquella lucha de emociones, dudo seriamente que sus palabras ayudaran mucho a Shuichi, no quería lastimarlo, pero ella debía cuidar los intereses y sentimientos de su Ototo.
-Tranquila daré mi mejor esfuerzo para que Eiri-san vuelva a ser quien era – regalándole una sincera sonrisa.
Aun así Mika noto aquella lagrima silenciosa que recorría la mejilla del muchacho, no pudo evitar que la asaltaran las dudas, pero su hermano no podía volver a sufrir no lo permitiría.
El viaje fue de unas tres horas, que en verdad fueron en silencio, ya que Shuichi luego de la charla se sumió en su propio mundo siempre observando hacia la ventanilla y el paisaje campestre.
En verdad, el joven amatista necesito toda su fuerza de voluntad para no largarse a llorar, porque a pesar de todo sabía que la hermana mayor de su amigo tenía toda la razón. Entonces decidió que a pesar de este amor que tenía, no podía darle esperanzas a ese hombre maravilloso que sabia era Uesugi.
Si Eiri volvería a ser ese maravilloso hombre y como era de esperarse. Él, Shuichi, solo retornaría a ser un terapeuta sin empleo. Pero al menos le quedaría el consuelo de saber que fue una de las personas que contribuyo para que esta importante persona volviera a su vida normal llena de fama y glamour.
Esta era una decisión tomada, a penas viera una mejoría considerable en su paciente, hablaría con él y le explicaría sus planes, las metas a las que quería llegar en su vida, de ese modo lograría hacer una separación satisfactoria sin demasiado dolor, al menos para Eiri. Él haría lo que fuera para ayudar a ese hombre, y si debía sacrificar sus propios sentimientos eso mismo haría.
El auto se detuvo frente a una gran mansión, la castaña observo al su dormido acompañante, suspiro algo angustiada no pudo dejar de pensar en aquel semblante decidido pero a su vez lleno de tristeza, que había mostrado Shuichi.
Sabía que era un chico en el que podía confiar, aun así, su intuición femenina le decía que algo no estaría del todo bien hasta que volvieran a tener una conversación seria dentro de unos días cuando ella vuelva a evaluar la situación.
Por el momento solo debía preocuparse por su hermano y su bienestar. Toco el hombro del muchacho y lo movió un poco – Shuichi-kun- lo llamo.
-Si… - dijo el mientras se incorporaba- disculpe me quede dormido.
-Esta bien ya hemos llegado- anuncio mientras habría la portezuela de su auto.
Shuichi salio del auto, con ojos asombrados detallo la inmensidad del lugar, como había imaginado ese lugar era espectacular. La gran casona estilo oriental antigua estaba ubicada sobre una gran porción de campos verdes todo el perímetro se encontraba rodeado de árboles de cerezos que aun no habían florecido, que le daban un toque exquisito, como si fuera una postal del edo antiguo. Confirmo entonces la diferencia que había entre aquellas personas y él.
-Por aquí - llamo la dueña de casa.
-Hai…
A medida que avanzaba por los pasillos fue viendo lo bello de cada sector bien distribuido con armonía y elegancia. Avanzo en silencio hasta llegar a un sector algo diferente tenia un estilo mas moderno, y cuando cruzaron el umbral se dio cuenta que aquella habitación estaba equipada para ser una mini sala de emergencia. No tuvo dudas que esa era la habitación de Eiri.
Enfoco su vista en el lecho, donde el dormía, junto a su cama pudo ver a una cara conocida, quien al verlo camino presurosa hasta llegar junto a los dos que estaban a una buena distancia de la cama.
-Shuichi-kun!- dijo en una voz baja, de inmediato fue abrazado con afecto.
-Como ha estado Lilian-san? – respondí con la vos apagada por el abrazo.
-Yo bien pero tu me tenías muy preocupada- se quejo mientras señalaba la puerta por donde habían entrado.
-Lamento eso..- miro a sus espaldas antes de seguirla al pasillo donde realmente volvió a un tono normal - Gracias por cumplir su promesa.
-Gracias a ti por cuidar de él – intervino Mika quien estaba en ese momento cerrando la puerta para que su hermano no escuchara la conversación, aun no sabía como actuaría el peli rosa.
-No diga eso Uesugi-san – es que no podía aceptar halagos al saber que había abandonado mi puesto en un momento critico.
-Ya que quieres que te diga Shuichi – la mano femenina se apoyo en le delgado hombro - yo te pediré que me digas Mika.
-Muchas gracias Mika-san.
-Bien los déjate un momento debo ir a ver algunos asuntos. - La castaña se retiro dejando solos a la enfermera y al terapeuta.
-¿Como esta? – pregunto sin rodeos.
-La verdad es que si no reacciona no se que podría pasar con su cuerpo- puntualizó la mujer con seriedad.
-¿Quien es su medico? – cuestiono Shu mientras observaba las graficas y exámenes que le diera su amiga. Cuando sus dedos se movieron y consiguió ver la firma en al base del informe.
-Los Esposos Kagamine – respondió Lilian.
-Mis hermanos…- dijo con la voz ahogada.
-Si – la mujer comprendía muy bien la reacción de aquel joven, conocido era ese carácter de la señora Kagamine. Y en verdad se veía muy enfadada siempre que sacaba el teme de Shuichi a colación.
-Diablos me mataran antes que les pueda explicar algo…- dijo Shuichi mientras se estremecía, conocía el carácter de su One-chan a la perfección.
-No te preocupes por eso ahora – sugirió.
-Si…- vio hacia la puerta – Podrías dejarme a solas con él?
-Claro me hace falta un buen te voy por uno para ti - aseguro la mujer – me tardare un poco así que charla con calma – pico un ojo antes de desaparecer en los pasillos de la elegante casa.
El silencio en el que se sumergió todo, solo era roto por el ruidoso sonido que emanaba de el corazón del amatista, se dio valor para abrir la puerta y luego cruzar el umbral cerrando la puerta tras de si. Se quedo allí parado observando mientras que a sus oídos llegaba el pitido de las maquinas, como la primera vez en las que se quedo frente a él, se acerco con decisión tomo asiento. Pensó en hablar como si nada hubiera pasado; Pero de sus labios, estaban sellados, no salio una sola palabra. Parecía que su garganta estaba cerrada con un extraño hechizo.
Quería decir tantas cosas y no podía hilar una frase para explicar lo que significaba para él verlo allí inmóvil. Hasta que un extraño sonido llego a sus oídos, busco a que se debía y diviso los gráficos de un moderno encefalograma al que estaba conectado su paciente.
Noto ciertas variaciones en las notas alfas de el blondo, supo que no la estaba pasando bien, por lo que volvió junto a el e hizo lo que hacia siempre.
Ya que a su mente llego esa melodía, la canción de cuna que oyó de su madre siempre calmaba a Eiri, esperaba que esta vez consiguiera la misma reacción…
Cerro los ojos y saco de su mente todas las cosas malas, los momentos feos y las incertidumbres, para ser suplantados por ese sentimiento que guardaba como un tesoro. Con el corazón ya más tranquilo, comenzó a cantar…
Llevaba solo la primera estrofa y en vez de conseguir calmarlo lo único que hizo fue empeorar la situación, se detuvo de inmediato, comprendiendo que su desaparición había causado en el actor una reacción adversa.
Frustrado volvió a pensar que hacer… No supo cuanto tiempo permaneció en silencio, evaluando las posibilidades. Se sintió frustrado al no comprender que era lo que estaba haciendo mal.
Hasta que comprendió que la separación había afectado mas de lo que esperaba a su querido amigo. Mas allá de lo que Seguchi habría dicho o echo seguramente Eiri se sintió frustrado y abandonado por la única persona en al que confió.
Supo entonces que el mismo había mas daño al desaparecer de esa manera que el mismo rubio bastardo que lo obligo a apartarse.
Con frustración llevo ambas manos a su cabeza y presiono su cerebro con la esperanza de que alguna idea brillante llegara a él. Pero todo fue inútil, se sentía tan cansado de ser fuerte, sentía su corazón sangrar por la promesa que le hiciera a Mika-san. Aun así mantendría su palabra aunque sea lo último que hiciera. Porque el bienestar de Eiri-san era todo para él, y debía protegerlo hasta de sus propias torpezas.
La fatiga emocional de todos aquellos días, parecían pesar mas y mas a cada momento haciendo que su cuerpo delgado temblara. La opresión en su pecho parecía querer ahogarlo, tuvo que llevar una de sus manos a su caja toráxico intentando que su corazón no doliera, todo era completamente inútil.
Jadeo involuntariamente intentando volver atener le control de si mismo, no podía dejar que lo viera en aquel estado tan deplorable, aun sabiendo que todo sería en vano quería poder volver a ver los ojos dorados y vivases de ese hombre, levanto entonces su rostro y observo entonces el perfil tan perfecto de aquel rubio, lo noto algo más demacrado pero hermoso como siempre. Se incorporo y se acerco a él, llevo su palma hasta su mejilla, era calida a pesar de todo.
Acaricio con sumo cuidado aquella dermis del mentón que ahora estaba rasposa por una insipiente barba, deteniéndose en lugares que le fascinaban. Las cejas finas y esculpidas de una manera increíble, la respingada nariz y esa boca provocativa que en verdad anhelaba besar con desesperación a pesar de que el color y el brillo de sus labios parecían desaparecer conforme pasaban los días.
-Eiri…-murmuró mientras posaba su mejilla en el pecho de el actor a sus oídos llego aquel palpitar tan pausado y rítmico – Perdóname… - dijo con voz ahogada por sus propios sentimientos - yo en verdad no quería fallarte, por favor vuelve…- balbuceo entre sollozos mientras que fregaba su cara contra aquel pecho - Vamos Eiri… despierta…
Suplicó esperando ser escuchado, nuevamente el silencio domino el lugar, parecía que sus suplicas no serian escuchadas, en ese preciso instante cayó de rodillas al piso mientras que sujetaba aquella pálida mano, desahogando su lastimada alma.
No supo cuanto tiempo que quedo allí victima de la tristeza, entonces casi como un acto mágico sintió que uno de los dedos que sostenía se movía.
Oxoxoxoxox
VOLVI CON TODO! (risa maniatica) cof cof…. ^^" ¿Que les pareció? Espero que la espera del cap halla válido la pena…
Bueno a todas muchas gracias se me cuidan
el próximo cap será : Capitulo N° 9 Nuevamente Junto a mí
jojojojojo seeeeeeee ya los junte XD! A ver si ya son felices porque mucho drama verdad? Bueno seguiré publicando a la brevedad y por cierto comencé a escribir el nuevo cap de DESPEDIDA así que pronto estará de vuelta ^^
JOJOJOJO FIESTA, FIESTA LA NEURONA de Angie no esta muerta….xD
Bien me despido nos estamos viendo…
Ya saben observen la foto del cumple de Lucy-chan en mi perfil
Lady Sesshoumaru (Is back) ^.~
