Bueno Gente linda aquí sigo yo intentando reorganizar mi vida, mil disculpas nuevamente por no haber publicado cuando era debido, ahora si aquí va el nuevo cap.

Un agradecimiento especial a cada persona que se tomo el tiempo de leer y comentar.

Mi saludo especial es para Hotarubi quien me permitió publicar su regalo de cumpleaños. No se olviden de agradecerle como es debido.

Para ella todo mi afecto se que esta preocupada por mi y mi ausencia pero estoy algo complicada ya podré volver a mi rutina pronto no te preocupes linda ya hablaremos como antes.

Sin más palabras el ante ultimo capitulo jojojo no se esperaban eso nee?

Rescátame de mi Oscuridad

By Angie

Capitulo N° 9 Nuevamente Junto a mí

Su día fue rutinario, apenas fue conciente de los movimientos a su alrededor, conforme pasaban los días sus energías estaban disminuyendo, al parecer sus aspiraciones se cumplirían con mas facilidad de la esperado.

Muy pronto dejaría de ser un estorbo y preocupar a todo el mundo, ya que su hermana se liberaría de su presencia y podría ocuparse de su propia vida. El idiota de Tatsuha dejaría de hablar de su adorado Honey porque a pesar de él simular inconciencia el muy idiota hablaba sin para las pocas veces que vino a verlo, si no reconociera esa vos chillona como la de su Ototo seriamente pensaría que era Shuichi porque tenían la misma estupida actitud.

También se terminaría las visitas frecuentes de ese maldita vieja, que solo hacía que su sangre se alterara al hablar sobre al infancia de ese baka traidor. Es que acaso no se daba cuenta que no quería saber lo solito que quedo después de la muerte de su familia, tampoco me interesaba saber que estuvo grave con neumonía y estuvo apunto de morir. Mucho menos era de mi interés todas las cosas por las que paso para forjarse un futuro. Probablemente esta mujer disfrutaba torturándole; Es que él ya sabía que Shuichi era una persona maravillosa, con un carácter fuerte y decisión para llegar a cabo lo que se proponía. Él, Shuichi, era uno de esos pocos seres tan luminoso, poca veces vistos y lo mas inexplicable era el porque se alejo de su lado sin el comprender con propiedad el porque.

Tanto Kagamine, la enfermera y su hermana le habían contado a grandes rasgos lo que paso con Seguchi y las sospechas que tenían que el fue quien dio el aviso a la prensa. Teniendo en cuenta eso su desesperación por verlo aumento, mas porque creía que ese maldito de su ex cuñado le había echo algo muy malo.

¿Para que guardar esperanzas? Sabía de antemano lo vengativo que podía ser ese bastardo. Aunque le dijeron que Shu estaba bien las dudas siempre estaban allí.

¿Porque no había vuelto? ¿Acaso ya tenía mejores cosas que hacer que estar con él?

Si seguramente su vida estaría mejor sin él allí para atarlo a una habitación de donde el no saldría nunca; porque al fin de cuentas el solo era un vegetal muriendo día con día...

Un motivo más para quedarse en aquel lugar oscuro en el que estaba, en algún punto de esas cavilaciones tan típicas de él entro en un sopor entre el sueño y la realidad.

Aquella imagen a la que el siempre veía volvió a formarse justo frente a él, la figura borrosa parecía llamarlo pero como era de esperarse el no pudo dar un paso.

Haciendo un esfuerzo intento llamarlo, movió sus labios pero solo fue eso, su vida estaba llena de silencio… su letargo fue interrumpido por murmullos que se introdujo a través de su brumosa visión, aunque se resistió a hacer caso a lo que estaba rodeándolo no pudo apartar de su mente un tono muy particular de voz que llego hasta el como si fuese una pequeña luz que intentaba llenar nuevamente aquel espacio en el que se encontraba.

La figura antes borrosa comenzó a tomar forma, distinguió su cabello rosa, creyó firmemente que ya se estaba volviendo loco, no creía que fuera posible que hasta en aquel lugar viniera a invadirle el recuerdo de ese mocoso.

Si seguramente su mente estaba desvariando otra vez, porque creyó oír a ese baka, pero ¿Cómo era eso imposible? el se había ido y no volvería, aun así la figura dio un par de pasos hacia acercándose pero fue llamado por alguien que lo hizo retroceder y desaparecer en la bruma oscura.

A pesar de mi mismo tuve que prestar atención a lo que sucedía a mi alrededor intentando encontrar alguna señal algo que me dijera que el volvería nuevamente.

Hasta que me di cuenta de mi propio pensamiento –"soy un estupido"- especulé mientras que me sumergía nuevamente en el silencio.

Quien sabe cuanto tiempo estuvo allí, esperando, los recuerdos de las horas compartidas con su terapeuta volvieron a mi mente con tanta facilidad, es que nunca se iban a pesar de intentarlo. Era mi compañía eterna, me daba asco ser tan cursi pero… ¿a quien le importa? estoy solo aquí, además era lo único que quedaba.

Debía confesar que ya no sentía rencor por Shuichi, a pesar de todo no lograba sentir nada mas que amor por esa persona, el dolor de no verlo era demasiado fuerte. Y si en algún momento sentí enfado tan solo fue porque me sentí defraudado.

Pero conforme pasaron los días entendió que tal vez esa separación habría sido mejor, ¿Qué le podía ofrecer a una persona como Shuichi? Pero aun sabiendo que no debía tener todo aquellos sentimientos, era casi imposible no amarlo.

Esa emoción arraigada en mi interior dolía, tanto o más que la ausencia y hacía que me revolviera en su propio sufrimiento. Su corazón marcaba un ritmo distinto siempre que pensaba en Shuichi. Era inexcusable y auténtica la agitación que lo sobrecogía, solo era por un momento hasta que se volvía a sumergir en el letargo y el tedio.

Pero en esta ocasión hubo algo diferente, de pronto y de la nada la figura borrosa camino hacia donde me encontraba, notó de forma clara aquel color de cabello y sus ojos maravilloso, sintió la agitación que le provocaba estar tan cerca, pero su locura no se de tuvo allí.

La figura que reconocida como la imagen de su terapeuta sonrió para luego comenzar a cantar… esa nana.

La misma canción que aun principio le produjo tanta paz en ese momento solo le producía dolor, no quería escucharla… No podía soportar el escuchar su voz, dolía demasiado. Cerro los ojos no resistía ver esa sonrisa, esos ojos tan expresivos que parecían decir mil cosas.

-"Cállate"…- le dijo con el corazón desbocado - "POR FAVOR CÁLLATE!" – pensó con fuerza y como por arte de magia todo se volvió silencio.

Abrió los ojos y no vio absolutamente nada, otra vez la oscuridad y le silencio. En verdad que las atmósfera a su alrededor era cada vez mas extraña, porque a pesar de que no oía nada a su alrededor, algo le decía que no estaba solo.

Tuvo que ponerse alerta, algo raro pasaba, a sus oídos llego el sonido de su propia respiración, y el pitido de la maquina que marcaba su palpitar. Había alguien allí. ¿Pero quien? Estaba más que seguro que no eran ni la enfermera ni la vieja mucho menos Mika.

Ellas tendían a hablarle apenas cruzaban el umbral, pero si no eran ellas ¿quien estaba allí suspirando con un dejo de frustración? Mis sentidos auditivos estaban al máximo y podía sentir el movimiento de ese alguien que se encontraba cierta distancia, no demasiado lejos ni demasiado cerca. De repente llego hasta mí un jadeo que realmente me desconcertó.

No podía negar que estaba intrigado aun así permanecí en mi puesto sin mover un músculo. Unas pequeñas pisadas se acercaron… de repente un calor extrañamente conocido se instalo en la mejilla.

Alguien estaba allí tocándome, pero aquel contacto no era común, parecía como si estuvieran tocando algún tipo de artefacto frágil y precioso. ¿Pero quien era? ¿Por qué no decía nada mientras le acariciaba el mentón y las cejas? ¿Por qué le pareció que se detuvo demasiado sobre sus labios? De la misma manera que comenzó todo se detuvo llenándome la mente de preguntas que no podría responder a menos que la otra persona dijera algo. Me quede esperando algún tipo de acción por parte de la persona que irradiaba aquel calor tan familiar.

-Eiri…- escuche que me decían y mi mente creyó enloquecer.

Es que no creía fuera verdad, no era cierto. Esa persona no era quien anhelaba, es que seguramente era una fantasía más mis afanes frustrados de que él estuviera nuevamente allí.

Pero si era una figuración de su mente ¿porque rayos estaba sintiendo ese perfume a fresas, tan característico se ese baka?. Además hasta creía haber sentir el calor de su aliento cuando suspiro sobre mi pecho. Ja! Valla broma…. Me negué a caer nuevamente en aquella fantasía mental, por supuesto me obligue a estar calmo.

–Perdóname… - dijo aquella vocecilla en un tono ahogada.

-"No es cierto"- me dije a mi mismo –"esto es solo un delirio mió" –a firme intentando controlarme – "Es porque te extraño demasiado Shuichi…mi mente esta fabricando cosas cada vez mas reales" – me reí de si mismo, ya no solo lo soñaba ahora hasta podía sentirlo sobre mi... – "estoy completamente loco"

-Yo en verdad no quería fallarte… por favor vuelve… - La voz que llegaba a mi era tan angustiada, simplemente me dio ganas de consolarlo, era estupido, más aun así no pude evitar aquel sentimiento mas si podía sentir como algo se frotaba sobre mi cuerpo llenándome de un calorcito placentero - Vamos Eiri… despierta…

-"No… tu no estas aquí" – me dije con tozudez.

Mis sentidos de verdad estaban por perder la razón, pero si era así porque sentir aquellos sollozos y el calor de tu mano sujetando la mía.

Mi mente se sacudió ante la posibilidad de que todo aquello no fuera un sueño…

-"¿Shuichi esta llorando por mi?" – Cavile casi eufórico –"¿pero como y porque?"

Que importaba las preguntas seguramente lo habían traído al verlo tan mal… ¿era bueno o malo que el estuviera allí? Aun así la idea de volver a estar al lado de aquel mocoso sacudió mis propósitos de letargo eterno. Escuchar aquellos sollozos fueron demasiado para mi corazón, no soportaba pensar que él estuviera llorando por su culpa y le ordeno a su cerebro abrir los ojos.

Espere encontrarme con algún brillo o malestar, pero permanecí en al oscuridad. Por alguna extraña razón mi cuerpo no obedeció mi comando, no entendía porque pero me era imposible despertar, esto era una maldita broma. ¿Verdad?

Lucho con ahínco por volver a tener el control de ese maldito cuerpo, al menos quería abrir sus ojos, entonces se obsequiaría a si mismo el mejor de los presentes. Tendría la fortuna de volver a ver aquel semblante tan dulce y hermoso.

Pero al parecer lo único que obtuvo fue otra derrota, sabía que sus ojos ardían y aun a pesar de mantenerlos cerrados sentía como una lagrima escapaba de ellos mojando su mejilla. En una acción de puro reflejo quiso levantar su mano para limpiarse esa muestra de debilidad.

Escuche un jadeo y un movimiento rápido justo a mi lado, mientras sentía el calor de ese rayo de sol calentándome poco a poco. Su toque especial llego hasta mi mejilla donde me acaricio limpiando mi húmeda mejilla.

-Ahora… todo esta bien… - las palabras parecían atropellarse en su garganta - Tadaima Eiri… - saludo mientras lloraba pero al parecer ese tono era de felicidad yo lo sabía, de alguna manera estaba tan presente en mi el echo que el estaba feliz.

-"Baka"- pensé mientras lo oía llorar – "te tardaste" – me queje a pesar de mi fingido enfado mi corazón deseaba gritar mil cosas.

Aun así no podía sentir mas que esa felicidad plena de saber que el había regresado a mi.

Oxoxoxoxoxoxoxoxox

La puerta se abrió justo en el momento en que el terapeuta lloraba más copiosamente. Este hecho alerto a la doctora que presurosa fue junto a el. Para notar el motivo de aquellas reacción, es que el Uesugi-san sostenía su mano sin querer soltarlo, aun no estaba conciente completamente pero había tenido ese reflejo al escucharlo con atención mientras hablaba, Shu , eso era un gran avance. Entonces se acerco a su querido oji violeta, quien al verla le regalo una de esas radiante sonrisas.

-Shindou Shuichi – dijo en un tono serio mientras daba unos paso mas hasta el muchacho que no se movió de su puesto - Eres un niño muy malo! – exclamó y lo abrazo tan fuerte que escucho un quejido apagado por su propio cuerpo – que tienes Shu-chan?

-No es nada… - aseguro el mas bajo sin verla a la cara.

-Pero…- sus ojos azules escanearon el aspecto del amatista, su carácter protector salio a flote función el seño al notar ciertas cosas que a un principio le fue imperceptible – Necesito hacerte unos estudios - sentencio.

-De acuerdo – confirmo sin vacilar, pero luego miro la mano del su paciente – puede ser mañana?

-Mmmm…- la medica evalúo le pedido mirando a uno y a otro - no debería dejarte – expresó por fin dudosa.

-Solo será un día no me moriré – bromeó el peli rosa.

-Mas te vale porque soy capas de resucitarte a palazos para volverte a matar- advirtió siguiendo el tono de la broma.

-Je…- intento reír pero todo giro a su alrededor, apretó con mas fuerza la mano que lo sostenía.

-Shu! – Kagamine estuvo junto a el y lo sostuvo.

-Estoy bien solo debo sentarme un poco – afirmó mientras acercaba la silla a la cama.

-Hace cuanto que no comes? – cuestionó la oji azul mientras lo ayudaba a sentarse evaluó con agudeza sus síntomas, tomándole pulso.

-Alrededor de unas veintitrés horas – dijo con calma, a sabiendas que seria regañado, pero no fue su culpa no poder probar bocado.

Había sido un día tan largo, es mas, si hasta tenía aun el bento que el diera su casera en la mochila.

-Que?

-Fue un viaje largo – suspiro mientras apoyaba la cabeza en la cama.

-Iré a decirle a Mika-san te prepare el cuarto para que descanses – comenzó a decir la doctora mientra se alejaba unos pasos - necesitas comer algo decente niño cabeza hueca – gruño frustrada por la falta de juicio de ese chiquillo.

-No…. – la detuvo la marcha de la mujer mayor - Yo de aquí no me voy, Eiri-san podría despertar – afirmó sin un ápice de dudas en sus palabras.

-Shu no seas cabezota – gruño la adulta con su mal carácter a flor de piel.

-Aprendí de la mejor a defender mi posición sabes que no me moveré – reafirmó con una sonrisita soberbia.

-Maldita sea Shindou Shuichi!- espeto esperando que su enfado lo convenciera, pero no hubo caso.

-One-san te molestaría no maldecir en frente de mi paciente- pidió con cara seria.

-No puedes impedir un chequeo preliminar de ambos – retruco la médica ignorando la advertencia de su pequeño hermano.

-Mientras no tenga que salir de aquí estará bien.

-Cabezota…- gruño la castaña mientra salía de la habitación.

Nuevamente silencio, que solo era roto por el ritmo de aquel palpitar que no era tan calmo, pero tampoco era alocado.

-No te preocupes Eiri no me iré otra vez – acaricio la mano que aun lo sostenía – solo déjame descansar un momento aquí – bostezó - la verdad es que estoy agotado- apoyo el mentón en su propio brazo y suspiro ya mas tranquilo – En verdad te eche mucho de menos…

Oxoxoxoxoxoxoxoxo

¿Era completamente cierto lo que estaba escuchando? ¿Ese baka estaba allí sosteniendo mi mano?, un calor conocido se instalo en mi pecho.

Pero nuevamente el silencio lo lleno todo, quería saber que esta pasando, así pues comencé a insistir en mis ordenes a mi aletargado cerebro, mi cuerpo debía obedecerme aunque me tomara más tiempo que antes.

A mí alrededor volvieron a escucharse ciertos movimientos, arrastrar de cosas, pasos de varias personas, pero ni una palabra. Me cuestione entonces los motivos de aquel movimiento en torno a mi cama. Algo estaba pasando y no tenía la más minima idea, gruñí en mi fuero interno mientras me cuestionaba cosas como…

¿Por qué siempre que las cosas parecían mejorar todo volvía a quedarme confuso y llegaban a mí más preguntas que antes?

Me asuste al percibir que el calor de Shuichi se alejaba de mí, no podía sentir su mano, ni su aliento, nada. Mi corazón se paralizo por un instante…

Intente relajar cada músculo de mi organismo, nuevamente ordene con autoridad a mi cuerpo que me obedecieran y al fin conseguí vislumbrar la claridad, que no era tan intensa igual dañaba. Pestañeé insistente y trate de enfocar, ya que se veía todo como borroso.

Luego de unos segundos logro distinguir ciertas formas, a pesar de lo tuene de la luz que marcaba lo avanzado de la tarde detallo un lecho justo frente al suyo y allí aquel rostro angelical.

-"Baka…en verdad eres tú?"

Se quedo observándolo quien sabe por cuanto tiempo, hasta que la las sombras se adueño del lugar, al cabo de unos minutos oyó como la puerta se abría y cerro sus ojos no estaba dispuesto a hablar con nadie que no fuera Shuichi.

Presto atención a las personas que habían entrado que no era otra que su hermana y la enfermera.

-Pobrecito parecía muy cansado – susurro su one-san, con una voz muy tierna, que él jamás había oído.

-Mika-san deje de culparse por lo que paso – escuche que decía Lilian y me intrigue sobre manera quise saber de inmediato de que demonios estaban hablando.

-En verdad es un chico muy bueno mira que ni pestañar para venir a ver a mi hermano, sin preocuparse por su propia salud – comentó con el mismo tono Mika.

-Rin-san le dijo que no era nada grave era solo agotamiento y falta de una buena alimentación- puntualizó la enfermera.

-Si, pero es por mi culpa que no comió nada – suspiró cansinamente – no me di cuenta… estaba tan preocupada por Eiri.

-El joven se ve mas calmado.

-Si sabía que la visita de Shuichi- kun le hacia muy bien – sentí como me acariciaba el cabello

-Al parecer a nuestro joven terapeuta en verdad le preocupo mucho su paciente…

-Realmente no me percate de que estaba tan delgado.

-Los doctores Kagamine vendrán mañana a primer ahora para hacer los exámenes pertinentes a ambos.

-Que fue lo que dijo en el examen preliminar? – quiso saber mi hermana.

-Al parecer Shuichi-kun no cuido muy bien de unas heridas en sus costillas...

-¿Es algo grave?

-No… tranquila señora.

-Bien dejemos que descansen mañana seguramente hablaremos con Shuichi para regañarlo – especificó con decisión.

-Usted también?

-Por supuesto… pero quien mas lo regañara?

-Rin-san por supuesto… - aclaro la enfermera mientras se alejaba.

-jijiji me lo imagino. – rió mi One-san ya más relajada.

-Conociéndola seguro no se calmara fácilmente

-Eso puedes apostarlo- dijo antes de cerrar la puerta.

Silencio otra vez, que me permitió abrir los ojos y observarlo mientras dormía, la verdad no era la única persona que quería regañar a ese tonto por descuidarse; luego de escuchar la conversación de la enfermera y su hermana en verdad le dieron ganas de ponerse de pie y darle un par de coscorrones a ese idiota.

En verdad estaba preocupado, porque no sabía que tan mal la había pasado, ni porque recibió esas heridas. Aunque sospechaba que dichas lesiones eran producto de el rencor de Seguchi.

Un movimiento en el lecho justo frente a él llamo la atención, enfocó para detallar aquel semblante adormilado. Shuichi parecía un niño que acababa de despertar de un sueño placentero, se estiro cual gatito y se sentó en la cama mientras tallaba sus ojos con el dorso de la mano.

En verdad esa fue una de las visiones mas placenteras que el jamás imagino poder disfrutar. Si hubiera podido seguramente se abría abalanzado sobre el y le hubiera robado el aliento y al razón con cada beso que ansiaba darle.

Pero no era así, el no podía moverse y nuevamente la molesta culpa volvió a dominarlo, haciendo que se preguntara ¿si esto era correcto o no? Pero al quedar otra vez atrapado en aquellas hermosas joyas amatistas, todo razonamiento pareció poco importante porque además el sonreía.

-Eiri…- dijo en un tono dulce mientras bajaba de su cama – al Fin...- dijo mientras acariciaba mi rostro con infinita ternura –me tenía muy preocupado…

-"Tu a mi idiota"- pensé mientras lo miraba con seriedad.

-Si se que estaba preocupado pero… - comentó y aquella concesión volvió a reafirmarse nuevamente e comprendía mis temores y palabra sin siquiera yo hablar.

-"Quiero saberlo todo "- le ordene.

-Si creo que es mejor que te lo diga todo así no estarás tan serio conmigo – dijo el mientras se sentaba en un costado de mi cama pero se estremeció por lo frió de la habitación, le ordene a mi cuerpo que se moviera y aquella torpe mano me obedeció finalmente y conseguí llamar su atención – ¿Que pasa Eiri?

-"Anda cúbrete aquí conmigo…"- pedí sin meditarlo mucho, mi cama era de dos plazas, por lo que no importaba que un cuerpo menudo como el de el se tendiera a mi lado.

-He?..- lo vi pestañar confuso – ¿De verdad? – cuestiono para luego sonrojarse.

-"Claro Baka"- dije mientras le daba la señal afirmativa que esperaba.

Sonriendo acomodo un poco mi cuerpo para hacerse espacio y meterse a la cama comigo, no es que invadiera mucho espacio pero al parecer no quería incomodarme demasiado; yo lo observe mientras hacía cada movimiento, el volteo y nos quedamos allí mirándonos.

-Gracias..- dijo.

-"¿De que?"

-Por ser tan bueno conmigo – afirmo mientras se acercaba un poco.

-"¿Me vas a contar?" – pregunte intentando que mi estupido corazón no me delatara.

-Te contare lo que paso luego debes dormirte - me dijo en tono serió.

Así comenzó a describirme lo que le paso en el trascurso de eso últimos tres meses en los que no lo vi. En verdad me crispo los nervios saber que sufrió ese ataque brutal, y yo no estuve allí para ayudarlo.

No lleve la cuenta del tiempo en que le llevo contarme todo, para cuando concluyo su narración entre bostezos me dijo que se pasaría a su cama pero apreté su mano con toda mi fuerza. Es que era tan placentero estar así junto a él.

-No quiero fastidiarte – dijo el, pero no quería que se fuera y no solté su mano – Esta bien prometo no moverme demasiado así no te molestare – afirmó.

-"Descansa Baka"- le dije mientras lo observaba.

-Buenas noches Eiri – saludo el me dio un beso en al mejilla y volvió a su lugar, cerro sus ojos.

Al poco tiempo su respiración se tornó pausada y rítmica, signo claro de que se había dormido profundamente. Me quede observándolo un poco más hasta que el sueño llego a mí y me traslado al país de Morfeo. Después d e mucho tiempo me sentí relajado y contento… Mi luz había vuelto.

Oxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxox

Llegaría temprano como le había dicho a la doctora, el sol apenas estaba tiñendo el cielo cuando ella había salido de su hogar. Como era costumbre un auto la esperaba en la puerta de su casa, un beneficio extra que le daba la señora Uesugi.

Fue una sorpresa para ella cuando le fue dado aquel beneficio, y en verdad le encantaba su nuevo trabajo, aunque sabia que no duraría mucho si su paciente se recuperaba, al menos tendría excelentes referencias que presentar en el nuevo empleo. Pero eso lo vería mas adelante, ya que ahora todo su enfoque estaba en atender a ese joven al que a pesar de todo le había tomado mucho cariño.

Sabía que la aparición de Shuichi aceleraría la recuperación a pasos agigantados, no era tonta y se percato mucho antes de ese sentimiento que germinaba entre ambos. Pero no podía intervenir ya que entendía a la perfección la forma de pensar de su jefa.

Aun así no pudo evitar que la inundara la ternura al recordar la forma en que encontraron a Shuichi-kun cuando regresaron al cuarto en compañía de los esposos Kagamine.

El peli rosa ni se inmuto cuando fue apartado del lecho y recostado en una pequeña cama que fue preparada especialmente para él. Tampoco se quejo al ser desvestido y evaluado en aquel examen superficial.

Una vez fuera y en una charla entre los esposos se entero de que el pequeño amatista seguramente tenía algunas secuelas de algunos golpes en sus costillas. El Doctor Len sospechaba que era unas fisuras mal curadas o atendidas precariamente. Este hecho en verdad hizo enfadar a la doctora de ojos azules.

También remarcaron la delgadez del terapeuta, otro signo claro de su falta de cuidado. La señora Mika en verdad se sintió culpable de haberlo traído sin darse cuenta de su estado tan deteriorado. Pero fue disculpada al comprender su preocupación por el estado de su hermano.

Y dicho sea de paso, los encefalogramas mostraban mucha actividad a partir del momento en que llegara el peli rosa. Así pues todo parecía mucho mejor ahora. Solo había que esperar la recuperación de ambos.

El auto se detuvo y ella bajo de este, introduciéndose en la casa por el ala de servicio como hacia siempre. Al llegar fue recibida por el ama de llaves quién el informo que no habían querido entrar a la habitación de el joven Eiri, ya que no querían molestar el sueño de su joven maestro.

Eso era común en aquellas personas, a un principió ella y la doctora se turnaban, pero teniendo en cuenta que Shuichi estaba allí los dejaron solos para que se sintieran mas a gusto.

Camino por los largos corredores hasta llegar al ala especial en que se encontraba el joven Eiri. Nada la preparo para ver aquella dulce imagen, abrió y cerró la puerta casi de inmediato sintiéndose como una maldita curiosa. Pestaño confundida aun así volvió a abrirla puerta y detallo las figuras dormidas una pegada a la otra.

-Buenos días!- escucho que saludaban a sus espalda haciéndola saltar.

-Haa!- exclamó para luego cubrirse la boca.

-Que sucede ?

-Buenos días Mika-san- contesto con cortesía la mujer con las mejillas enrojecida.

-Que le paso? – cuestiono nuevamente la curiosa castaña.

-Bueno…no se que decirle – expreso con sinceridad.

-Explíquese por favor.

-Observe usted – señalo la puerta

La castaña obedeció llena de curiosidad y sufrió el mismo impacto visual que la enfermera, Shuichi y Eiri compartiendo una cama…

Cerro la puerta confusa y algo enfadada, acaso no había hablado claro con el muchacho? Porque estaba haciendo eso? Era darle mas esperanzas a su hermano para luego dejarlo nuevamente.

Apunto estuvo de abrir la puerta y pedir una explicación de todo el asunto, pero lo pensó mejor, no era bueno para Eiri sufrir algún tipo de episodio, tendría que hacerlo en privado.

-Los despierto señora?

-Demos le una hora mas…- dijo la castaña – Luego traeremos el desayuno – puntualizo.

-Entendido…

Oxoxoxoxoxoxooxox

El ruido de la puerta había conseguido despertarlo, como era su costumbre no pensó en nada y dejo que el tiempo pasara tediosamente pero al sentir un movimiento junto a su brazo, pestaño para luego girar su rostro y encontrarse de lleno con aquel bello rostro, los recuerdos de la noche anterior volvieron a él. Sonriendo se dedico a mirar aquel pequeño ángel dormir, solo paso unos minutos para que aquellos hermosos ojos se abrieron y lo contemplaran.

-Buenos días Eiri-san - suspiro mientras se estiraba – Espero hallas descansado bien- dijo mientra se salía de la cama.

No me agrado el distanciamiento pero tampoco podía evitarlo porque fue un movimiento muy rápido.

Las siguientes horas fueron un ir y venir de personas, todas y cada una de ellas evaluaron no solo mi estado sino la de Shuichi, no puedo dejar de mencionar lo escandaloso que fue el hecho de verme conciente.

Tanto la Vieja, Mika y la enfermera esa se la pasaron parloteando como perico mientras no estaba Shuichi, agradecí su regreso, porque ellas volvieron a dejarme asolas con el. Se veía serio pero solo fue por un momento. Me comento que fue regañado no solo por los esposos Kagamine sino que Mika y Lilian también le habían retado por descuidar su salud.

En verdad yo también quería decirle sus verdades, por descuidado me concentre mucho y comencé a balbucear, acto que provoco que el me mirara estupefacto, no me importo lo mal que me saliera tendría que decirle algo o reventaría.

-Que sucede Eiri?- me cuestiono a cercándose – Quieres decirme algo?

Yo solo seguí intentando que mi lengua obedeciera -…- movía mi boca como acto reflejo.

-Que es vamos Eiri tu puedes… concéntrate- me incito con ahínco.

-B..b..B..

-Que quieres decirme?

-B a…B a.. ba

-he?

-Ba..ka..- repetí un poco mejor

-Que?

-Baka!- insistí en decir con mucha mas energía.

-….- por un segundo se quedo mirándome se señalo a si mismo y yo le dije que si a nuestra manera.

Y para mi sorpresa el solo comenzó a reír – jajajajaja… - luego me abrazo con lágrimas en los ojos diciendo- Lo hiciste Eiri!... lo conseguiste!.

No entendí nada, yo lo estaba insultando mientras el reía. Ese niño si se merecía mi calificativo. Pero con el trascurso del tiempo comprendí que aquella palabra fue más que un insulto.

Fue un gran pasó porque hasta hacia unos días estaba con ganas de no existir, y ahora de la nada estaba conciente e intentando insultar a alguien…

Debo decir que mis avances a partir de ese momento fueron increíbles, no me di cuenta de cómo volaba le tiempo en compañía de ese muchacho de contextura delgada.

Mis días se volvieron una constante rutina de ejercicios y pruebas que debía superar, día con día era retado no solo mi inteligencia sino mis esfuerzos físicos.

Kagamine me visitaba semanalmente evaluando mis capacidades y avances. Siempre supervisado por Lilian-san que se había convertido en una persona sumamente importante en la rehabilitación., ya que gracia a su ayuda y la de Shuichi pude superara varios retos.

Fue todo un triunfo para mi comenzar a comer solo, aunque debo confesar que adoraba que Shuichi me diera d e comer en al boca, no podía seguir dependiendo de él.

Si quería ser alguien digno de ese chico debía al menos alimentarme y valerme por mi mismo.

Ese pensamiento me llevo a donde me encontraba ahora. Un nuevo día había llegado y como era su costumbre ese baka volvió corriendo y entro en la habitación que compartíamos.

-Tadaima Eiri… - sonrío yendo hasta donde estaba sentado.

-Bue..nos Días…- salude

-La verdad que hace un lindo día ¿que tal si salimos al parque a hacer ejercicio? – cuestiono mientras que preparaba mi silla de ruedas – no quieres? – yo afirme con al cabeza pero el frunció el seño - Habla acaso te comieron al lengua los ratones? Me provoco con descaro.

-Baka…- dije sin pensar.

-Je… te sale mejor – me dijo sin inmutarse - pero ya deberías decirme por mi nombre nee? – mire para otro lado no le iba a decir nada más – que geniecito tenemos por las mañanas – bufo el mientras ponía cara de niño caprichoso.

-Discutiendo nuevamente – dijo la vos de Mika desde la puerta.

-Yo no hice nada Mika-san es Eiri que se comprota como un niño caprichoso - me acuso el insolente.

-Eiri deberías comportarte – me sermón mi traidora hermana. – Tengo todo listo en el patio trasero- anuncio para luego retirarse.

-Perfecto! – exclamó Shu mientras me descubría las piernas y acercaba la silla.- Te ayudo o puedes solo?

Sin decir una palabra me baje de la cama haciendo fuerzas con mis brazos que ya podían soportar mi peso sin caerme, eso me daba cierta independencia que era agradable, aun así extrañaba muchísimo los mimos de ese baka que cada vez eran menos frecuentes.

-Quieres que te empuje?- cuestiono rompiendo mi hilo de pensamiento.

-Yo pue..do…- afirmé y comencé a impulsarme con movimientos lentos hacia la salida de la habitación, mientras avanzaba por los corredores Shuichi no dejaba de contarme lo maravilloso que era correr todas las mañanas y visitar el pequeño pueblo que estaba a unos kilómetros de la mansión.

Al llegar al jardín tuve que dejar que me ayudara aun no tenía la fuerza necesaria para empujar la silla sobre el césped, pero en verdad no me molestó que el me guiara mientras parloteaba de todo lo bello que era ese lugar y de lo agradecido que estaba con mi hermana por darle hospedaje.

Al llegar a un lugar preparado para tomar un buen desayuno, que esperaba por ambos, junto a la mesa principal distinguió una caja que le llamo la atención, pero siendo el un hombre de bajo perfil prefirió no hacer preguntas.

Después de desayunar supuse que habría una serie de ejercicios matutinos, pero para mí sorpresa cuando estaba por preguntar el peli rosa puso justo frente a mi persona la famosa caja.

-Esto es para ti – anuncio mientras sonreía- espero te guste.

-Que es?- cuestione sin moverme.

-Porque no lo abres y te fijas? – sugirió y acerco la silla para que tuviera mas acceso a la caja, fruncí el seño y a pesar de mi mismo tuve que deshacer ese papel y descubrir que había en esa bendita caja.

Para mi sorpresa no era otra cosa que una maquina de escribir, esas antiguas y usadas, en verdad no entendí el propósito de ese regalo, me volteé buscando una explicación.

-No lo entiendes verdad?

-No – confirme.

-Bueno esta maquina de escribir es un regalo para ti

-Eso ya… lo se…- bufe exasperado.

-Deja que terminé Eiri malo - gruño y obedecí – este modelo en particular es de eso que debes poner mucho esfuerzo para que las letras se marquen – presiono una tecla – Ves necesitas hacer mucha presión para escribir.

-Yo… tengo… que

-Si este será tu nuevo reto –a firmo – Quiero que escribas con esta maquina para que ejercites no solo tus manos sino tu mente.

-Mi mente?- cuestione

-Exacto – sonrío complacido - Quiero que escribas una novela romántica para mi…

-Yo?...- lo mire algo desencajado, es que nunca se me había ocurrido que podía escribir o algo así.

-Vamos amigo se que eres muy creativo, Mika me enseño algunos de tu cuentos

-Matare a mi One-san- gruñí.

-jejeje tranquilo ella solo respondió mis preguntas, ahora bien dime si te animas a aceptar este nuevo reto? – cuestiono expectante.

-Claro Baka…

-Bien por ti… - aplaudió feliz.

-Yo… también… tengo un regalo – dije mientras levantaba mi mano derecha y hacia una señal para que lo trajeran.

-De verdad?

-Hai…

-¿Donde?- cuestiono como niño pequeño, sus maravillosos ojos brillaban con intensidad.

-Aquí - dijo Mika a mi espalda – Mi hermano me pidió que te trajera esto - Extendió ante el una guitarra negra bien pulida.

-Ho!- exclamo el terapeuta aceptando aquel obsequio.

-Practica - dije simplemente.

-Muchas gracias – dijo simplemente el abrazando la guitarra que había mandado a hacer para él.

-Tú escribes una novela para mí y yo tocare lo que te prometí vale.

-Trato – acepte mientras estrechábamos nuestras manos.

Oxoxoxoxoxox

Mika observo a su hermano desde una ventana en verdad parecía otro, no podía creer que ya habían pasado nueve meses desde que llegara Shuichi. Sus progresos en verdad habían sido gigantescos.

Aun así había un problema que la tenía preocupada, este tema la alteraba cada vez más y más. La charla con Rin-san, hacia ya una semana, en verdad había acrecentado su malestar.

En verdad le había tomado mucho cariño a Shuichi y sabía de lo mucho que se había esforzado en mantener su palabra, pero el lazo que tenía su hermano y el tenían cada vez era mas fuerte.

Entonces surgió aquel dilema, como cortarle las salas a un ángel tan bueno y dedicado? En verdad se quedo asombrada de saber que el joven amatista había pensado en rechazar una beca para su especialidad, en una de las mejores universidades de Osaka.

Sabía por boca de los Kagamine que Shu no pensaba aceptar tal honor por no separarse de Eiri, y en verdad no le parecía justo.

Shuichi merecía esa oportunidad, se al había ganado a pulso. Aun así la rechazaba por el bienestar de su ototo. Ella no podía permitir tal cosa, necesitaba hablar seriamente con ambos, porque era conciente que esto era una decisión que involucraba a los dos.

Ella se sentía responsable por todo lo que había pasado Shuichi en los meses pasados, al fin y al cabo ella misma le pidió que no dejara que nada malo le pasara durante su viaje a París.

Teniendo en cuenta que su ex esposo fue el causante de todo aquel lío, el peso de la responsabilidad la llevo a tomar aquella decisión. Shuichi se iría a tomar esos estudios no podía dejar que arruinara su carrera.

Tomada ya la decisión, resolvió hablar con su hermano menor que al fin y al cabo era el obstáculo más grande, quien no tenía ni idea de todo el sacrificio que hacía ese muchacho por él.

Salio al jardín justo en el momento en que vio desaparecer a Shuichi a dentro de la casa, necesitaba aclarar esto de una buena vez.

-Eiri –llamo.

-Mm… - respondió el rubio mientras intentaba practicar con ese endemoniado teclado sin cometer errores.

-Podemos hablar…

-Ahora?- cuestiono casi con un gruñido.

-Es sobre Shuichi – anuncio, haciendo que su ototo dejara toda actividad.

-¿Que con el?

Mika suspiro estaba al corriente que esto seria casi una pelea titánica su hermano menor, es que era muy testarudo con todo lo que se refería a Shuichi. Y como veía no seria nada fácil convencerlo, por suerte Lilian entretendría a Shuichi lo suficiente mientras ella hablaba.

Oxoxoxoxoxoxooxoxoxo

Se encontraba recostado en su cama en absoluto silencio. La charla con su hermana en verdad lo había dejado muy pensativo, llevaba más de una hora recostado sin mover un músculo, su corazón latía acelerado.

Comprendía perfectamente el punto de vista de Mika, aunque sus sentimientos por Shucihi le impedían pensar como era debido.

El sentía que si ese chico se apartaba de él jamás volvería a verlo. Aun así se obligo a evaluar todo. Necesitaba estar seguro de cada de sus pasos que estaba por dar.

No solo estaba en juego su vida sino el futuro de la persona a la que amaba. Es que ese baka había postergado muchos de sus sueños para poder cuidarlo y dedicarse completamente a su persona.

Dolía demasiado imaginarse estar separado de él, pero también estaba por delante todo ese sacrificio y su amor por ese muchacho que se había convertido en su luz particular.

No, no podía dejar que el abandonará sus ilusiones, así pues aunque le doliera el alma lo obligaría a aceptar esa beca. Tomada ya la decisión, espero que su amado niño viniera hasta el para trasmitirle su decreto irrevocable.

Ideo un dialogo digno de una obra de teatro para poder mantenerse en su papel y no rogar para que no se fuera, necesitaba ser fuerte y lo sería.

-"Esto será difícil" – se dijo mientras se cubría el rostro con un brazo para que no se notara su angustia- "concéntrate"- se ordeno.

La puerta fue golpeada y el permitió el acceso, sabiendo de antemano que su hermana ya había hablado seriamente con Shu de ese tema.

-Eiri…- escuche que me llamaba.

-Debes ir – dije sin vueltas.

-Pero… Yo… - intento argumentar algo pero no lo deje.

-Esta es una oportunidad que no puedes desaprovechar – insistió en afirma, mientras desviaba mi mirada, es que no tuvo el valor de verlo a la cara.

-Pero…

-Pero nada Baka – corte, si lo escuchaba no seria capaz de seguir mi pantomima - debes irte ya no te necesito aquí haciendo escándalo - ladré con fingido fastidio.

-¿Eso es lo que quieres? – cuestionó el terapeuta en un tono serio.

-Si…

-¿Eiri en verdad me estas pidiendo que me valla?…- insistió en preguntar no conforme con mis primeras palabras - porque yo…

-Te digo que te largues acaso quieres una invitación formal?

-No, esta bien… - escuche que se ponía de pie - Me alegra haberte sido de ayuda Eiri -san – dijo para luego cerrar la puerta.

El maldito silencio pareció querer ahogarme, no me permiti llorar, no podía no quería hacerlo aun así tuve que hacer un gran esfuerzo para no llamarlo y pedirle que volviera junto a mí. Me quede allí recostado en absoluto silencio…

El nuevo día llego pero no hubo un saludo estridente que me obligara a abrir los ojos, un simple "buenos días" por parte de Lilian san fue lo que me despertó. Quería preguntar por él pero no me atreví. Aun así mi enferma me dijo.

-Shuichi –kun se ira este mediodía

-Que bien…- respondió indiferente.

-Deberían despedirse como es debido, se ve que ambos esta muy triste – agrego antes de salir.

Suspire frustrado tampoco quería que se fuera ofendido conmigo pero no sabía que podría hacer si lo veía, así que permanecí encerrado en mi cuarto hasta que escuche que todo el mundo comentaba lo sola que parecerá al casa sin la presencia de Shuichi.

Se había ido si despedirse de Mí…

Un golpe en al puerta me saco de mi letargo, Mika entro casi corriendo con su celular en al mano.

-Para ti…- dijo pasándome el móvil.

-Si…

-Eiri- san…- escuche que me llamaba, el oír su vos hizo que cerrara mis ojos y me mordí la lengua para controlar aquella zozobra que amenazaba con controlarme, pero me resistí a caer y me controlé lo mejor que pude.

-Shuichi…- dije modulando mi voz para que no se notara mi estado de ánimo.

-Bueno yo…- se escucho el ruido del exterior cuando el guardo silencio - Eiri no quería irme sin decirte algo… -dijo finalmente.

-Que?

-Gracias…- susurro suavemente haciendo que mi corazón latiera apresurado.

-Porque?- respondí.

-Se porque lo hiciste y lo entiendo…

-Baka… - apreté el aparato con fuerza, mi estupida mano parecía no tener fuerzas.

-Te puedo pedir algo? – Su calida voz pareció envolverme nuevamente.

-Dime..- empezó a hablar y me quede escuchando lo que quería, sonreí ante aquella petición - esta seguro?…

-Claro…

-Es un trato entones… - respondí, aceptando su petición.

-Hasta que nos volvamos a ver… - saludo de forma tierna.

-Nos vemos…

La conversación termino no dije nada solo me limite a mirar el lugar dónde siempre estaba Shuichi mientras me leía esa tontas novelas que el amaba. Suspire decidido… Bien! Sería tiempo de que leyera algo realmente bueno.

-Todo bien Eiri?…

-Si…- afirmo mientras le devolvía el celular a mi hermana - me pasaría s la maquina de escribir?

-Ahora? - me pregunto asombrada por mi cambio de actitud.

Asentí mientras le regalaba a mi One-san una sonrisa tranquilizadora, no pretendía alterarla ni complicar las cosas solo daría lo mejor para ser digno de ese chico maravilloso que lo había rescatado de una y mil formas.

Era tiempo de pagar por aquel esfuerzo…

Oxoxoxoxoxox

Nota del autor:

TT….TT… odio las despedidas no se ustedes? Que les pareció?

Espero sus comentarios.

Esto esta que se acaba asi que niñas a disfrutar de lo que queda

El próximo capitulo: "Capitulo 10. Tu sueños/ Promesas/ Amor

Jojojojojojo nos estamos viendo gente lindísima Las quiero a todas ^^

Lady Sesshoumaru ( intentando volver) se despide