Nombre del mini-fic: Dime que volverás

Autor: Marcii'Kaulitz'Cullen'Uchiha

Categoría: Drama y Romance

Summary: La guerra empieza, Edward es reclutado para ir, Bella y sus hijos lo esperaran... pero, ¿Quién les asegura de que volverá a casa? —Prométeme que volverás, ¡PROMETELO! —No puedo...The Crying for Edward Contest

Número total de palabras: 1436

Número total de palabras en el mini-fic:

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, solo la trama me pertenece.

-.-.-

Al día siguiente nos levantamos temprano, era el momento… el momento que no quería que llegara.

Me levanté y fui al cuarto de mis hijos.

—Anthony, levántate —dije moviéndolo de un lado a otro.

—Ya voy, mamá… es sábado, una hora más.

—Nada de una hora más. ¡Ya! –le grité un poco fuerte.

— ¡Ay! ¡Ay! Ya voy… —dijo arrastrando las palabras.

—Más te vale…—y me dirigí al cuarto de Reneesme.

—Hija…levántate —dije igualmente, moviéndola un poco.

— ¿Eh? ¿Mami? ¿No esh un poco tempanito? —dijo sobando sus pequeños ojos y estirando sus bracitos.

—Sí, hijita, pero hay que levantarse.

Saqué de unas cajoneras una blusa y un short pequeño a juego. Le puse la ropa a Reneesme poco a poco, cuando termine la mandé a limpiarse la cara, le dije que la esperaríamos abajo.

Bajé lentamente las escaleras, mientras que un nudo se me formaba nuevamente en la garganta, me aferré del pasamano, temiendo caerme por culpa de mis piernas que empezaban a flaquear.

Cuando logré bajar las escaleras, empecé a hacer el desayuno. Aunque sabía que tal vez nadie lo comería.

Escuché como tres pares de pisadas bajando por las escaleras.

Era el momento. Ya no había marcha atrás.

Nos sentamos todos a comer, en un silencio sepulcral e incómodo. ¿Cómo dar inicio a esta plática?

—Tenemos que hablar… —dijo por fin Edward, rompiendo el silencio.

—Sí —secundé.

—Pa… ¿no se van a separar verdad? –preguntó Anthony.

— ¿Qué? —exclamé, un poco más alterada de lo normal. Me había esperado algún tipo de cuestionamiento, pero nunca eso.

—Es que me dijo mi amigo James que cuando sus padres pronunciaron esa frase "tenemos que hablar" les dijeron a ella y a su hermano que se iban a separar.

—Ah, sí... pero este no es el caso —aclaré. Volvimos a sumergirnos en un silencio incómodo.

—Hijo —empezó Edward otra vez, dirigiéndose a Anthony.

— ¿Sí, papá?

—Sabes que eres el mayor.

—Ammm… ¿sí?

—Bien, y sabes que cuando yo haga falta en esta familia tú te harás cargo, ¿verdad?

— ¿Enserio? ¿Y qué hay de mamá? ¿Tendré que trabajar? ¿A qué viene todo esto? ¿Qué nos están tratando de decir?

—Bien…es que tu papá —comencé a decir, buscando una manera ligera de anunciarlo, pero Edward fue un poco más rápido.

—Me voy a la guerra.

— ¿¡Que tú qué! —exclamó Anthony, alterado se paró rápidamente de la silla, tirándola al suelo.

— ¿Que esh esho? — preguntó inocentemente Reneesme.

—Pues es… —dije, tratando de explicarle lo que era de la manera menos traumática posible.

— ¡Díselo! ¡DÍSELO! —Repitió más alterado Anthony —. Dile que es un maldito lugar donde gente mata a más gente, donde reina la sangre y el dolor. Díselo, restriégale en la cara que posiblemente papá muera.

— ¿Papa va a moshi? —dijo Reneesme, mientras sus ojos se ponían cristalinos.

— ¡Anthony! ¡A tu habitación! —ordené exasperada.

— ¡Jah! Para lo que me importa. Y no te preocupes… —dijo de manera venenosa acercándosela a Edward—, no las dejaré solas si es eso lo que te preocupaba, no me iré… ¡no como otros!

Y diciendo eso, subió corriendo por las escaleras para terminar por encerrarse en su habitación de un portazo.

—Antho… —dijo Edward queriendo ir tras él, pero lo retuve con mi brazo.

—No, déjalo, se le pasara.

Cuando nos volteamos, vimos a Reneesme, sentadita en un rinconcito, agarrando sus piernas y moviéndose de atrás hacia delante, diciendo una y otra y otra vez lo mismo.

—Papá va a moshi, papá va a moshi, papá va a moshi —mientras caían lágrimas descontroladas por sus rosadas mejillas.

—Reneesme… —empezó Edward, la trató de agarrar pero ella salió corriendo, subiendo las escaleras sin que nadie la pudiera detener, dejándonos a Edward y a mí en estado de shock.

Se escucharon unos truenos, avisando la lluvia, y fue lo único que nos saco del trance.

—Soy un pésimo padre —dijo Edward agarrando su cabellera.

—No lo eres, solamente están confundidos y a la vez asustados. Tranquilo, por favor.

— ¿Viste la cara de Reneesme, el enojo se Anthony? ¿Lo viste, sentiste lo mismo que yo al verlo y sentirlo?

—Edward… no es tu culpa

— ¡Jah! ¿Y si no es mía de quién es?

—No sé… pero, por favor, no hagas esto más difícil —le rogué.

Nos sentamos en el sofá, esperando la tan no ansiada hora en que lo viniesen a buscar.

Después de unas cuantas horas, y muchas charlas recordando viejos tiempos, la primera cita, el primer beso, todo y cada uno de los momentos felices y no tan felices juntos… se escucho un claxon fuerte afuera de nuestra casa, y sin que yo quisiera o esperara, lágrimas empezaron a salir.

Caminamos juntos, tomados de la mano, yo llorando, él observándome con tristeza. Llegamos a la puerta y justo al abrirla un llamado nos distrajo.

— ¡Papá! Espera —llamó Anthony bajando rápidamente con Reneesme en brazos.

— ¡Shi, papi, pera! —gritó la pequeña, con los ojos rojos y sus mejillas con rastros de lágrimas.

Edward volteó y los esperó con los brazos abiertos. Corriendo, ellos llegaron a él y se abrazaron, con ese amor y orgullo que sólo un padre puede demostrar, y no aguanté las ganas de llorar.

—Saben que los amo, que son lo más importante que tengo, mi tesoro, mi ilusión y esperanza, ¡son todo para mí!

—Papi, te ashmoo —dijo Reneesme.

—Y yo a ti princesa —le correspondió con una sonrisa.

—Te quiero, papá —se adhirió Anthony con cierta timidez.

—Y yo a ti, Anthony. Por favor, cuídalas, eres el hombre de la casa mientras yo no esté.

—Sí, padre —dijo y lloro

—Bueno…. —dijo volteándose hacia mí.

—Creo que es momento de irnos —dijo Anthony a Reneesme.

—Shi, ablá besos —chilló con una pequeña sonrisita pícara en sus labios.

Me reí y abracé a Edward llorando.

—Bueno… ¿es el momento de decir adiós?

—Tal vez —dijo—. Te amo.

—Y yo a ti —y en ese momento empecé a llorar.

—No, no, amor, ¡no llores! Por favor —

— ¿Cómo evitarlo?

—Por favor tienes que ser fuerte, por nosotros, por nuestra familia —me pidió.

—Tal vez tengas razón —concedí con desgano.

—Sé que la tengo.

De repente se escuchó otro pitido más fuerte, tomé a Edward de la mano ¡Jah! Qué ilusa, como si con eso se fuera a quedar.

—Me tengo que ir…

Esas palabras resonaron en mi cabeza muchas veces. Sólo asentí con la cabeza, me besó dulcemente en los labios, y se trato de separar. La sola idea de que tal vez fuera el último beso hizo que lo agarrara de la nuca para profundizar el contacto, cosa que funcionó. Sólo nos separamos para tomar aire.

—Te amo, nunca lo olvides —dijo, ya saliendo por la puerta.

—Yo también —dije… cerrándola.

¿¡Qué estaba haciendo! Rápidamente abrí la puerta. No me importó la lluvia, el viento ni los truenos que se presentaban en ese momento, corrí lo más rápido que mis piernas me lo permitieron y grité:

— ¡Edward!

Él se volteo lentamente, abrió los ojos, depositó sus cosas en el césped. Me le lancé encima suyo. No me importaba quien me viera, si atrasaba el camión, o si este lo dejaba, solo quería abrazarlo.

—Bella, ¿qu-qué haces?

—Te amo, Edward, ¡te amo! —le dije casi gritando.

—Yo también te amo Bella —Una lágrima corría por su mejilla.

Me dio unas cuentas vueltas en el aire. Mientras, yo lloraba.

—Me…me tengo que ir —musitó señalando el camión.

—Por favor… no te vayas.

—Bella, pe..

—Lo siento — bajé la cabeza—, es tu obligación. Lo sé.

Me tomó por el mentón y levantó mi cabeza. Me dio un tierno beso, esta vez no lo profundicé, solamente quería sentir sus labios.

—Te amo —

Diciendo eso se fue.

Corrió hacia el camión y subió de una forma muy ágil. El vehículo empezó su marcha, junto con este yo empecé a correr por las calles vacías, mojadas, ¡sola! Por primera vez me sentía completamente sola. Edward me miraba por encima del hombro de uno de sus "compañeros", me miraba con lágrimas en los ojos, mientras que yo gritaba que lo amaba, una y otra vez.

Cuando el camión viró hacia la derecha, me di cuenta que por más rápido que fuera nunca lograría alcanzarlo. Y caí, caí de rodillas en el asfalto, caí llorando y pegándole al suelo, caí y lo último que quería era levantarme.

Me puse de pie cuando sentí como dos pares de manos pequeñas me agarraban por los hombros, eran mis hijos. Como le prometí a Edward antes de que se hubiese ido, sería fuerte por ellos. Los agarré de las manos y nos fuimos juntos a la casa

Hola… de Nuevo aquí para el Contests (:, espero que les haya gustado este nuevo capítulo… solo queda uno uff! Bueno… me despido

De nuevo este capi se lo dedico a HanaPoison (: corazón, te quiero espero que te guste… ;)

Marcii…