Las olas lamían con tranquilidad la proa del barco mientras se deslizaba a través del océano hacia el lugar donde el ser mantenía secreto el corazón de Ramand.

La sirena estaba apoyada sobre la cabeza del dragón que adornaba el barco, mirando con tranquilidad las olas.

"¿Cómo te guías?" sonó de pronto una voz tras ella. Se volvió en un rápido movimiento, algo a la defensiva, pero al ver a Edmund se relajó.

"¿Perdona?".

"He preguntado que cómo te guías... cómo haces para saber hacia donde tenemos que ir". Preguntó el muchacho trepando hasta donde se encontraba ella y sentándose a su lado.

"Ah, es algo sencillo. Aunque no lo parezca, nosotros estamos ahí". Dijo señalando al mar. "Estamos observando en silencio todo lo que pasa. Todos los animales o los seres que hay en ese mar, si sabes preguntarles, pueden contarte lo que necesitas saber". Sonrió y miró a los ojos castaños del rey. "No te imaginaba así".

"¿Perdona?" Esta vez fue a él al que le tocó asombrarse.

"Lucy me había descrito como era su hermano Edmund y no te imaginaba... bueno, así".

"¿Ah, no?" preguntó él algo dolido en su orgullo. "¿Y cómo me imaginabas?".

"Mmm... no lo sé, no aparentas todos los años que se supone que tienes, y... más alto quizá" Se echó a reír y contagio al joven. Habían pasado pocos días desde que partieran de la isla de Aslan, sin embargo, Edmond sentía que había algo que le unía a esa extraña muchacha. Lucy le había contado lo valiente que había sido luchando a su lado en algunas batallas, y Caspian le había contado cosas acerca del caracter afable que tenía. Sin embargo, algo le detenía a la hora de acercarse a ella, no sabía que era, pero la timidez le embargaba en cuanto la veía.

Bien, pues juntos se encontraban, charlando animadamente por una vez, cuando de pronto una gaviota pió y dejó caer algo en el regazo de Galea. Se trataba de un papiro, una nota enrollada. Ambos bajaron de la cabeza del dragón, y se apresuraron para llegar a cubierta, en busca de Caspian y Lucy. Al encontrarle abrieron la misiva, en la que ponía lo siguiente:

Ramand se encuentra bien, pero tras examinarla, hemos descubierto que fue herida con la Daga Maldita de Dorian, los elementales de agua nos han advertido que el Ser ha escondido la Daga Maldita, fragmentándola en tres trozos diferentes. Seguid las señales que os dará el viento, el fuego y el agua y llegaréis hasta ellas. Después buscad el corazón y traedme todo aquello y al Ser corporeo.

ASLan.

Los jovenes se miraron entre ellos, la misión se complicaba.

"Seguid al viento..." Antes de que Caspian pudiera terminar la frase, una ráfaga de ese mismo viento, llenó las velas del navío, y giró el timón, haciendo que el barco tomara un nuevo rumbo.

Tras unas horas en que los marineros practicamente no hicieron otra cosa que descansar, de pronto, un golpe sobresaltó a toda la tripulación. Todos se asomaron por la cubierta y la sorpresa les embargó... el mar había desaparecido todo él cubierto de nubes. Allá donde miraran espesos nubarrones cubrían lo que antes era el ancho mar. Descendieron por una escalerilla y probaron a pisar las nubes... eran sólidas, sólidas como la propia tierra. Desenvainando las espadas, los cuatro se internaron en la Nube-Tierra.