Una Nueva Familia
Capitulo Final: Un nuevo amanecer
Todo estaba en silencio. No habían nubes en el cielo y el viento no soplaba. El sol estaba ocultándose y su vaga luz entre las montañas iluminaba los trozos de metal de aquel lugar. El día estaba muerto. No se oían las aves, ni los insectos. El día habia muerto y la noche estaba de luto.
Todo habia terminado rápido. Los Autobots estaban ahora muertos y nada detendría a los Decepticons en su conquista del universo. Megatron estaba extasiado. Solo sonreía. Al fin, habia logrado al fin lo que habia deseado por tanto tiempo. Su sed de conquista y poder era inmensa. Estaba sumergido en sus sueños de gloria, mundos bajo su dominio, la tierra destruida. Odiaba a esos orgánicos. Y Cibertron, su planeta seria su tesoro más grande, su joya. Controlando todo a su alrededor.
Habían pasado unos pocos minutos desde la muerte de Optimus. Los decepticons ahora parecían carroñeros. Estaban encima de los restos de los Autobots tomando y sacando todas sus partes útiles, sistemas y armas. Parecían buitres sobre un animal muerto. Un grupo de los nuevos creados se acerco al cuerpo de Optimus y estaban a punto de tomar sus armas cuando uno de ellos cayó muerto por un disparo de láser que habia atravesado su cabeza.
Megatron estaba frente a ellos y habia disparado contra sus creaciones. "Lo tocan de nuevo y yo mismo los matare a todos" Megatron y Optimus no siempre habían sido enemigos, y aunque estaban en bandos diferentes, luchando por distintos ideales se respetaban mutuamente. El decepticons admiraba el empeño y la valentía que su oponente siempre demostró, y como un verdadero guerrero su cuerpo debía quedar intacto y no debía ser profanado por ninguno. Megatron habia ganado, pero Optimus demostró su coraje y valor al enfrentarse al ejercito sabiendo que no ganaría, y Megatron lo respetaba por eso.
El líder contemplo lo que habia logrado. Ya el sol se habia escondido y una noche sin luna acompañaba el lugar de la batalla. Lo único que podía verse en aquella penumbra eran los ópticos rojos de los Decepticons y los brillantes ojos blancos de Ariel, quien aun estaba en el hombro de Megatron. La chica aun parecía estar perdida, sus ojos de un blanco brillante y sus cabellos moviéndose por si solos. Pero el decepticon no se habia percatado de que los cabellos de la chica iban tornándose blancos. Poco a poco fue tomando un brillo intenso a su alrededor. Megatron vio los cambios que le ocurrían a la chica y no lo entendía. No sabía lo que estaba pasando.
Ariel comenzó a flotar en el aire, sus ojos brillaban y todo su cuerpo iluminaba todo a su alrededor. Su pequeño cuerpo se acerco al rostro del Líder Decepticon.
"Hijo mio…" comenzó a decir como con miles de voces hablando al mismo tiempo. "Todos estamos llorando. Porque?"
Megatron no sabia de lo que estaba hablando. "Quien eres tu?"
"Tu eres yo, el soy yo" señalando a Optimus. "Tu eres nuestro hermano, nuestro padre, nuestro hijo." Megatron no podía entender lo que decía la chica.
"Si nos entiendes… lo sabes muy dentro de ti." Respondieron las miles de voces que salían de la chica "Todos somos uno."
"Tu solo tienes parte de la energía de la Chispa!" el decepticon parecía preocupado. "La Chispa fue destruida!"
"Nunca seremos destruidos, nos trasformamos, cambiamos y crecemos. Nunca nos extinguiremos." La chica se acerco más al rostro de Megatron. "Nuestros corazones lloran. Porque? Tus hermanos han muerto. Aquellos que buscaban la paz y la libertad han muerto en tus manos." Ahora la chica lloraba, sus lágrimas eran como gotas de cristal que brillaban. Megatron no sabía que decir ni que hacer. La chica extendió sus brazos y toco el rostro de Megatron. "Te amamos, eres nuestro hermano, al igual que ellos, pero has actuado mal y has masacrado sin piedad. No permitiremos que esto continúe. Todo volverá a ser como antes" La chica se alejo de Megatron y dirigió su mirada al ejército creado en la tierra. Cerró sus ojos, su cuerpo comenzó a brillar con mas intensidad que antes. Cada nuevo decepticon fue cayendo al suelo sin vida y de su cuerpo salía una estela de luz azul que entraba dentro del cuerpo de la chica. Uno a uno fueron cayendo sin vida y sus chispas regresando a su creador. Y solo quedaron allí los decepticons que venían de Cibertron. Soundwave, Starscream, Skywarp y los demás observaban perplejos como habían caído sus camaradas. Luego la chica regreso a Megatron.
"Esta será tu ultima oportunidad, debes acabar esto bien, no podemos seguir peleando unos contra otros" las miles de voces que hablaban del cuerpo de Ariel se escuchaban cada vez mas decididas. "Estaremos siempre vigilantes, siempre observando"
El líder estaba perplejo, su ejercito habia desaparecido tan rápido como habia sido creado. Estaba furioso. Pero no podía hacer nada. Solo le quedaba irse de aquel lugar. Era imposible enfrentarse contra el poder de la Chispa.
"Megatron…" Barricade se habia acercado a el.
"Nos iremos de aquí" respondió el mech.
"Pero hemos ganado, aunque no tengamos el ejercito los autobots están muertos" exclamo Skywarp.
"Dije que nos iremos!" y sin mas que decir Megatron y sus decepticons salieron de aquel lugar. El líder sabia que ese no iba a ser el fin de la guerra. No se habia dado cuenta que por haber usado demasiado el poder de la Chispa habia despertado su poder mas temible, su corazón. Pocos sabían que la Chispa Suprema era una entidad, un ser viviente, tenia alma y corazón, mente y sentimientos. Lo habia aprendido del mismo Optimus. Cuando eran compañeros el autobot solía contarle historias sobre la Chispa, pero Megatron nunca las creyó, hasta ese día.
Todo ahora estaba calmo, los decepticons se habían ido y ahora solo quedaban los cuerpos sin vida de los autobots. Ariel aun poseída por el poder de la Chispa se acerco caminando hacia sus amados compañeros. El primer cuerpo con quien se topo era el de Ratchet. Su cuerpo estaba allí tirado en el suelo, al lado del de Prowl, tenia una expresión de miedo en el rostro. Ella se acerco y coloco sus manos sobre el rostro de el. Comenzó a brillar. Por todo el cuerpo del medico se podían ver pequeñas chispas azules y blancas. Luego todo se apago. El cuerpo que antes estaba inmóvil ahora habia comenzado a moverse, sus ópticos poco a poco tomaron aquel azul brillante y Ratchet estaba de nuevo con vida.
"Pero que…?" el medico estaba ahora sentado con una mano en la cabeza sin poder entender bien lo que habia pasado. Recordaba haber visto a Prowl caer y luego sintió un dolor en el pecho, luego todo era negro.
"Todo estará bien" le sonrió la chica al medico. Luego se acerco a Prowl e igualmente lo trajo de nuevo a la vida. Poco a poco La Chispa fue devolviéndoles la vida a cada uno de ellos, incluyendo a MoonDust y a WindBlaster, los nuevos Autobots. Pero algo no andaba bien. Cada vez que la chica traía a uno de ellos devuelta el cuerpo de Ariel se iba debilitando. Era más difícil caminar y ver. Era demasiado para el cuerpo de la chica. No aguantaría mucho tiempo. Poco a poco iba perdiendo su poder.
"Ariel…" WindBlaster se acerco a ella cuando habia terminado de revivir a los gemelos.
"Mi precioso Mac" le sonreía, pero esta vez no respondían las miles de voces, esta vez era Ariel. "Has sido mi mejor amigo, mi ángel guardián. Eres todo para mi" el mech sabia lo que iba a pasar y su rostro se lleno de tristeza. "Yo estaré bien, no te preocupes por mi. Siempre estaré a tu lado." Pero el no dijo nada mas.
La chica tenia devuelta sus cabellos negros como azabache y los ojos azul cielo. Pero ya no podía ver. Sus ojos ahora solo veían oscuridad. Permaneció arrodillada unos minutos para descansar. Solo faltaba traer a Optimus. Su Optimus… habia sido el quien mas le enseño, quien mas la acompaño y quien mas la amo de entre los Autobots. Su guardián, su protector, su maestro… su padre. Al igual que Mac y Jazz, Optimus era todo para ella. Eran su mundo.
Todos estaban callados. Todos esperaban. Sabían que era la ultima vez que verían a la chica. Su cuerpo ya estaba demasiado deteriorado, no se volvería a recuperar. Ella estaba allí arrodillada, Windblaster estaba a su lado. Tenia mucho sueño, pero aun no debía dormir, aun le faltaba hacer algo mas. Trato de levantarse pero sis piernas no tenían fuerzas ya y cayo al suelo. WindBlaster la tomo en sus manos, la chica comenzó a toser, le costaba respirar.
"Te encuentras bien?" le pregunto Jazz que ahora estaba a su lado. Pero ella no podía responder, seguía tosiendo. Llevo su mano a la boca y vomito sangre.
"Estoy…bien"
"No puedes seguir en esto Ariel, por favor" Jazz acerco su rostro hacia donde estaba. "No quiero perderte…"
Ariel acerco sus manos, le tomo el rostro y le dio un beso en la mejilla. "No me perderás. Llévame a Optimus Mac." Cuando retiro sus manos del rostro del autobot habia dejado sangre en el.
WindBlaster se acerco a Optimus, quien todavía seguía arrodillado y sin vida. Acerco a Ariel. Paso las manos por su rostro. Solo sentía el metal frió. Agacho su cabeza y comenzó a llorar. Lagrimas corrían por sus mejillas. Se estaba despidiendo.
"Perdóname… lamento todo esto. Lamento haberlos hecho pasar por tanto… Solo quería una familia, un lugar donde sentirme bienvenida. Tú me brindaste eso, todos ustedes me brindaron un hogar. Me hicieron parte de sus vidas. Ustedes fueron mi familia, mi única familia…" levanto el rostro y aun con lagrimas en los ojos beso la frente de Optimus. Un resplandor cubrió a ambos y el cuerpo de Ariel cayo sin vida en las manos de WindBlaster. Poco a poco los ópticos de Optimus fueron brillando y el líder Autobot estaba de nuevo con vida. Lo que vieron sus ópticos le helo el energon de su cuerpo. WindBlaster estaba arrodillado frente a el con lagrimas en rostro, tenia a la chica sin vida en sus manos con el vestido cubierto en sangre. Optimus la tomo en sus manos y la acerco a su pecho. Su chispa estaba destruida. La habia perdido para siempre.
La mañana siguiente fue silenciosa. Todos en la base guardaban silencio. Todos sabían que ahora los decepticons no atacarían en un buen tiempo. No sin refuerzos. Ese día nadie hacia nada. Todos esperaban. En la tarde le darían sepelio a Ariel cerca de la base, bajo el árbol donde siempre se sentaba a observar las estrellas. Era su lugar favorito. Todas las noches salía a observar el universo. Allí solía conversar con Optimus. Ahora seria su lugar de descanso.
Ratchet estaba en el med bay. Estaba limpiando el cuerpo de Ariel. Delicadamente quitaba la sangre seca de su cuerpo con una esponja. Como medico habia visto muchas muertes, de sus compañeros y otros seres vivos del universo, pero hacia tiempo que no sentía un dolor tan grande por la perdida de alguien. Era como perder a uno de sus compañeros Autobots, y dolía mas porque ella aun tenia mucho por vivir. Era solo una joven. Le falto mucho por ver y conocer.
Ratchet la habia vestido con un hermoso vestido blanco que le habia traído Mikaela. El medico se habia sentado frente a la camilla donde descansaba el cuerpo. La observaba. Habia algo que lo aquietaba. Fuera del Med Bay estaban Jazz y WindBlaster esperando, ellos querían ser los que llevaran su cuerpo al lugar de descanso. Pero algo los saco de sus pensamientos. Una brillante luz salio por las pequeñas ventanillas de las puertas del med bay.
Optimus estaba sentado en donde descansaría el cuerpo de Ariel. Observaba el paisaje. Era un día perfecto, el cielo era azul y hacia una brisa calida. El mech no podía sacársela de la cabeza, ni a ella ni a…
Siempre miraba al cielo buscándolas. Sus 2 preciadas estrellas. Pero siempre regresaba sin encontrarlas. De pronto el mech sintió algo en su chispa, llevo su mano al pecho y sonrió.
"Aun estas buscándolas?" Ariel estaba allí parada a su lado con el vestido blanco ondeando con el viento sonriéndole al mech.
"Siempre las estaré buscando" respondió el. "Pensé que no volvería a verte"
"Bueno la Chispa me concedió otra vida para estar con ustedes. Tengo algunas cosas mas que hacer" y sonriendo le dijo "Aun no te desharás de mi tan fácilmente" y ambos se quedaron observando el movimiento de las nubes.
"Y no te preocupes. Ellas llegaran pronto. Puedo sentirlas"
Ambos se quedaron sentados uno al lado del otro contemplando aquel cielo azul perfecto, lleno de nubes blancas y esponjosas. Disfrutando de la mutua compañía. Padre e hija. Ese fue un día perfecto.
