Capítulo 2: El Verdadero Guardián

La antigua ciudad de Rota, desde hacía muchos años, realizaba su Festival Anual del Verdadero Guardián, un evento en honor al héroe de la región, Sir. Aaron, Guardián del Aura. Y ese año no era la excepción.
A pesar del caos que ocurría en el Digimundo, los habitantes de Rota decoraban sus hogares y se disfrazaban en hábitos medievales para el festival. Pero lo que más los emocionaba era el hecho de que, según los rumores, el heredero legítimo del poder de los guardianes, y a su vez descendiente directo de Sir Aaron, estaría en el evento.
Nadie imaginaba quién sería el misterioso descendiente, y mucho menos se imaginaban las repercusiones de su aparición en este evento.

...La ciudad de Rota ya se encontraba de fiesta, todos se habían reunido en el antiguo Palacio de Cameran, solo esperaban la llegada del Guardián para dar inicio al Festival en su honor. Y a lo lejos, un joven de pelo azabache, con un Pikachu en su hombro, se dirigía en compañía de un hombre moreno y de ojos rasgados y de una joven de pelo azul hacia el castillo.
-Esto es tan emocionante, nunca antes había estado en un evento así - decía emocionada la joven.
-Hey, tranquilízate Dawn, recuerda que es el festival de Ash - contestó su amigo Brock.
-Si, lo se. ¿Pueden creer que hace un año solo era un simple entrenador Pókemon y de repente me convertí en un Guardián del Aura? - decía contento el joven de pelo azabache.
-Aunque la mala noticia es que parece que este mundo ya no necesita un superhéroe como tú - bromeó Dawn.
-Tal vez, de cualquier forma no soy muy bueno que digamos. - dijo Ash un poco serio.
Los chicos siguieron su recorrido hacia el palacio, y durante este observaron la belleza del pueblo, la cual había sido decorada como toda una ciudad del Medioevo, más la gente no notaba su presencia en medio de los cientos de personas que se dirigía igual hacia el castillo; Finalmente atravesaron el puente de Cameran para entrar al sitio del evento, y ya dentro del palacio, mientras Dawn y Brock seguían adelante, Ash se detuvo.
-Ustedes adelántense, luego los alcanzo - dijo Ash a sus amigos, quienes prosiguieron su camino, mientras este se dirigía al Salón Real, donde la Reina Ilene ya lo esperaba.
-Ash, finalmente llegas - dijo la reina - Es un gusto tenerte aquí de nuevo.
-También es un gusto estar de nuevo aquí - contestó Ash, mientras estrechaba la mano de la reina.
-Será mejor que te vayas cambiar, Ash - dijo la reina. - Estoy seguro que la gente esta ansiosa de ver al nuevo Verdadero Guardián del Aura.
-Si, se que será emocionante - contestó Ash, quien abandonó el cuarto y se dirigía a cambiarse, cuando de repente sintió una extraña sensación, miró a través de una ventana hacia el exterior del palacio. No vio nada sospechoso, pero esa sensación sabía no era normal.
-Ash, ¿qué ocurre? - escuchó que alguien le preguntó. El joven volteó y vió a su amiga Dawn, quien también se dirigía al vestidor para escoger un traje para el evento.
-Nada, pensé que...- empezó a decir Ash, pero Dawn lo interrumpió.
-Descuida Ash, tal vez sentiste el Aura de las personas de allá afuera - bromeó su amiga, la cual rió un poco, pero esto hizo que una sonrisa se dibujara en el rostro de Ash.
-¿Sabes? Creo que tienes razón
Entonces los dos jóvenes se dirigieron a cambiarse para el evento. Ninguno de los dos sospechaba que algo, o alguien, vigilaba al joven Guardián del Aura.

Minutos más tarde, Ash y compañía se dirigían hacia el balcón de la Reina para presentarse frente a todo el pueblo, quienes esperaban con ansias la presencia del Guardián. Ash llevaba puesto un viejo traje color azul, el cual pertenecía a su ancestro Sir Aaron; mientras Dawn llevaba puesto su clásico vestido color rosa, el cual encajó perfecto en el estilo renacentista del festival; y Brock llevaba un peculiar hábito de monje, mismo que había portado el año pasado.
Pero mientras tanto, el comandante Hart, el mismo que había recibido la orden de asesinar al joven de pelo azabache, se ocultó entre la multitud buscando encontrar entre ellos a su objetivo, sin resultado. Tan solo oía como la reina empezó a anunciar desde su balcón:
-Atención, por favor. Me honra presentar en este momento al heredero de Sir Aaron, el nuevo Guardián Verdadero: ¡ASH KETCHUM!
En ese momento, en el balcón se presentó un joven con indumentaria medieval azul, el cual se encontraba nervioso. Entonces la multitud estalló en aplausos para recibir al joven, mientras Hart volteó a ver al muchacho, que al parecer se llamaba Ash, y se dio cuenta que era el mismo chico que estaba buscando.
Volviendo a Ash, este se encontraba muerto de nervios frente a la multitud, que esperaba ver al Guardián en acción. Pero él no sabía qué hacer en ese momento, pues NUNCA había recibido entrenamiento propio acerca del uso del aura. Lo único que sabía hacer era liberar esa energía a través de sus manos, pero no sabía cómo liberarla en forma de Esfera.
-Ash, ¿Qué esperas? Haz algo ahora – le decía algo quedo su amiga peliazul.
-Pe…pero, ¿QUÉ ESPERAS QUE HAGA? – preguntó nervioso su amigo.
-No sé. ¡Solo haz lo que sepas hacer! – le contestó Brock.
Entonces, tras tragar un poco de saliva, y con la mirada hacia el público, junto sus manos, recordando lo que había hecho hacia un año dentro del Árbol de la Vida, y empezó a concentrar todas sus energías en estas.
La gente miraba lo que hacía, y se sorprendió al ver que de sus manos habían empezado a brotar unas especies de flamas color azul. Hart miró al chico, preguntándose si ese era el motivo por el cual debía ejecutarlo.
Ash vio que la gente lo miraba con asombro, y dirigió su mirada hacia sus manos. Estaban rodeadas de Aura.
-Bien, ahora solo espero que esto resulte – pensó el joven azabache, mientras separaba ligeramente sus manos y se ponía en posición como para arrojar algo de entre sus manos. Se concentró todavía más en sus manos y en enviar Aura hacia estas, hasta que de pronto se formó una esfera, completamente redonda y color azul, justo en medio de la palma de sus dos manos.
La gente miró asombrada al muchacho, quien al ver a la gente tan emocionada, volteó dudoso a sus manos, y se sorprendió al ver que había ejecutado una Esfera de Aura perfecta. El joven se asustó y lanzó la esfera al aire, pero de manera tan disimulada que incluso parecía que esa era su intensión. De pronto, y tras volar un rato, la esfera voló y formó una inmensa nube gris, que no tardó en desaparecer.
La gente observó al cielo, y tras la explosión todos exploraron en aplausos y alaridos. Era cierto, Ash era en verdad el heredero del poder de los Guardianes de Aura. Entonces el comandante Hart comprendió la importancia de asesinarlo: un chico con tal poder sería una amenaza para su amo.
Y volviendo con Ash, él seguía sorprendido de lo que había hecho, y sus amigos estaban igual de sorprendidos.
-¡ASH! ¿Cómo lograste eso? – pregunto asombrada su amiga Dawn.
-Yo…la verdad…no lo sé –respondió todavía estupefacto.
-P…pero…no sabías como realizar una esfera de Aura. – comentó Brock. - ¿Cómo fue posible que consiguieras esa esfera tan perfecta?
-Yo…solo me concentre y ya.
De pronto sonó una voz desde atrás de él. Era la Reina Ilene.
-Ash, estuviste increíble. Te agradezco que hubieras venido. – decía muy emocionada por lo que había presenciado. – Espero que disfrutes el resto del festival.
Ash entonces procedió a sentarse en un asiento junto al de la reina mientras se preparaba el Torneo en honor de este. La gente permaneció en sus lugares para observar. Solo el comandante Hart abandonó el palacio, dispuesto a reunir a todas las tropas posibles para matar al joven, que ahora identificaba como Ash.
Sin embargo, momentos justo antes de iniciar el torneo, Ash volvió a sentir la misma extraña presencia que sintió antes de su presentación. Y de entre las sombras, una pequeña figura anaranjada observaba al joven azabache. Emanaba un Aura desconocido.
-¿Ash, otra vez la misma presencia? – le preguntó Dawn ante la extraña mirada Ash, que buscaba entre la gente el productor de tan extraña energía.
-Eh…perdón, pero sí. Disculpa mi actitud. – pidió disculpas el joven.
El joven se sentía extraño. A penas había iniciado el festival y ya sentía que algo malo iba a suceder. No imaginaba la enorme razón que tenía.

Continuará…