Hola de nuevo. Luego de volver a cambiar mi Nick a Solid-Snivy, he decidido continuar Digital Wars, iniciando por publicar este tercer capítulo. Siendo honesto, esta es como la tercera o cuarta edición del capítulo, que nada más no me convencía, pero espero que esta vez les agrade tanto como a mí, pues tardé bastante tiempo en acabarlo. Procuren dejar sus comentarios para mejorar este fic. Disfrútenlo.

Capítulo 3: Inicio del Caos

Graham se encontraba en su fortaleza, todavía afectado por la noticia que se le había dado. No sabía que hacer, el pensamiento de que alguien de nuevo era capaz de poner en peligro su reinado lo ponía nervioso. Uno de sus esbirros se acercó a este, deseoso de saber que ocurría.

- Señor, ¿se encuentra bien? – preguntó un ano nervioso, mientras le ofrecía un vaso con agua.

- ¿Por qué e interesa saberlo? – preguntó Alex un tanto molesto.

- Por…porque todo mundo cree que aquel joven que mandó asesinar…pues…

- ¿Pues qué?

El sirviente titubeó un poco y finalmente respondió:

- Pues que podría ponerlo en peligro, su señoría. Tal y como los Niños Elegidos.

El Señor Oscuro se puso de pie, y de un solo trago bebió todo el contenido del vaso ofrecido.

- Tienen toda la razón. Él significa una gran amenaza para mi imperio. Por eso debe morir.

Alexander entonces se aproximó a una ventana, y observó el oscuro paisaje con malicia. Por alguna razón, el paisaje desolado del Digimundo le causaba un sentimiento de grandeza y de éxito.

- Una última pregunta – procedió a decir Graham - ¿Está terminado ya el Proyecto?

- ¿Se…refiere al Proyecto…Demonios?

Alexander asintió, y entonces recibió una interesante noticia:

- Los demás experimentos están tardando en fusionarse, pero Ira ya esta terminada.

El Señor Oscuro se alegró de oír eso, e inmediatamente ordenó:

- En ese caso, libérenla. Quiero ver su verdadero potencial…

Mientras tanto, en el Mundo Pokemon, Ash y compañía seguían en el Palacio de Cameran, disfrutando del gran banquete y baile en honor al Verdadero Guardián del Aura.

Ash observaba el baile desde un trono especial, y aunque estaba un poco aburrido, miraba como sus amigos bailaban y se divertían, lo cual lo ponía feliz. Observó a Brock, quien de nuevo trataba de cortejar a varias mujeres, solo para ser rechazado, lo cual le causaba risa al azabache. Luego observó a Dawn, aquella chica de pelo azul que lo había acompañado desde el principio de su viaje. La veía bailar alegremente, usando un hermoso vestido rosa, y se preguntaba el porqué no se encontraba bailando con ella. Finalmente observó a sus Pokemons, quienes jugaban a un lado de la pista de baile, divirtiéndose a su manera. Solo había un Pokemon que no se encontraba ahí, y que de hecho no pudo acompañar al azabache al Festival. El azabache se puso a recordar a su amigo, a su Pikachu, y el porqué no pudo ir…

Ash se volvía a encontrar en Pueblo Paleta, en el Laboratorio del Profesor Oak, observando a su Pikachu, quien había resultado gravemente herido tras un enfrentamiento con el Equipo Rocket.

- Profesor Oak, ¿Pikachu va a estar bien? – preguntaba angustiado.

- No lo sé, Ash. Su último combate lo dejó muy lastimado, dudo que se reponga en poco tiempo.

- ¿En cuanto tiempo sanaría?

- Lo más que puedo imaginar, es que se recuperará en un mes o más.

- ¡¿Un mes? No puedo esperar tanto tiempo. El Festival es en una semana. – Ash se encontraba más que preocupado

-Ash…sé que esto te duele más a ti que a nadie, pero…tienes que dejar a Pikachu. No puedes defraudar a todas las personas que te esperan en Rota.

- Pero… - Ash trató de decir algo, más no supo que decir. – Tiene razón, Profesor. No puedo defraudar a miles por un deseo egoísta…

El azabache se encontraba triste, recordando a su amigo, pero repente sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de su amiga.

- Ash, ¿Te encuentras bien? – preguntó Dawn, un tanto preocupada.

Ash la miró un momento y después, tratando de sonreír, respondió:

- Si, Dawn. Estoy bien.

- ¿Qué fue lo que ocurrió? Lucías algo triste.

- No es nada…solo estaba acordándome de Pikachu.

- Lo extrañas, ¿cierto?

Ash asintió con cierta timidez, pero Dawn se acercó al joven y tomó su mano.

- Escucha, se cómo has de sentirte, tan solo olvidalo. No hay porque preocuparse, después de todo Pikachu se va a mejorar.

Esto puso de mejor ánimo al azabache, quien decidió seguir disfrutando del Festival.

Más afuera del Palacio, justo en la Aldea de Rota, un joven Agumon se encontraba huyendo de un grupo de soldados enviados por Graham, apenas evitándolos por unos cuantos metros. Esta criatura trataba de evadir a sus perseguidores, pero por más vueltas que daba, por más esquinas que doblaba, no lo perdían de vista. Finalmente, y casi exhausto, decidió entrar en una de las casas que se encontraban a su alcance, rompiendo la puerta y posteriormente bloqueando toda entrada.

Agumon se encontraba cansado, llevaba tres días desde que había escapado del Digimundo. Había tratado de localizar ayuda en ese extraño mundo, y para su fortuna, había dado con el paradero del Guardián del Aura. Ya había tratado de llamar su atención dos veces, utilizando en ambos casos su "Flama Bebé", aunque en ambos casos no obtuvo respuesta, o eso pensaba. Y en ese caso tan extremo, decidió tratar de llamar su atención una vez más, utilizando esta vez una variante más potente de su "Flama Bebé". Cargando todavía más energía que de costumbre, Agumon cargo suficiente energía para generar tres "Flamas Bebés", y la liberó en un solo y potente ataque, que lanzara por una ventana para evitar destruir algo. No suponía que eso también llamaría la atención de varias tropas enemigas…

Mientras tanto, Ash se encontraba observando el baile, ahora con el Cetro del Guardián, símbolo de su ancestro Sir Aaron, en mano. En ese momento toda preocupación se había desvanecido. Solo admiraba el evento que se había elaborado en su honor, sin imaginar que pasaría.

Volteó a ver un cuadro de Sir Aaron, quien se encontraba acompañado de su Lucario, volando en la espalda de un Pidgeot. Contempló el cuadro por algunos segundos, cuando de repente sintió una fuerte presencia, una energía desconocida, pero que ya había sentido antes. Era la misma energía que sintió antes de comenzar el Torneo, e incluso después de terminado este. La sintió con claridad, y se dio cuenta que esta provenía desde la Aldea de Rota. Movido con la curiosidad, dejó su trono especial, colocó el Cetro en su espalda y se escabulló evitando ser notado. Pero aún así sería localizado.

A punto de abandonar el Palacio, una mano lo detuvo con cierta violencia.

- ¿Adonde piensas ir, Ash?

El azabache, algo aterrado, volteó la cabeza y observó que Dawn lo había detenido.

- ¡DAWN! ¿Pero qué haces tú aquí?

- Eso es lo que yo pregunto – respondió la peliazul con enfado.

Ash no sabía que responder.

- Lo que pasa es que….

- No puedo creer que incluso tuvieras que dejar a tu Pikachu para llegar al Festival y quererte irte de repente.

Ash finalmente tomó valor y respondió firmemente:

- Lo que ocurre es que volví a sentir esa extraña presencia de nuevo. Y esta vez con más fuerza.

Dawn no entendía el ímpetu de Ash por descubrir quién emitiría tal energía.

- Ash, ya te dije que solo lo ignores, eso no es importante…

Pero el azabache hizo caso omiso, y simplemente salió del Palacio. Dawn, a pesar de su negativa, tuvo que aceptar acompañarlo.

- ¡Ash, espérame!

Minutos más tarde, los dos jóvenes había llegado a la Aldea, pero para sorpresa de Ash, la aldea parecía abandonada. No se oía ningún ruido, y las casas se encontraban vacías.

- Pero…toda la aldea está vacía… - dijo Ash al notar el silencio mortal

- Da miedo – murmuró Dawn al mirar la tétrica pinta de la aldea.

Anduvieron por muchas calles, esperando dar con algo, cierta persona, algo… Ash se puso los Guantes de Sir. Aaron en un intento por percibir algún aura, pero todo parecía inútil.

Pero de pronto, de la nada sintió la misma energía provenir de una casa hacia el norte de donde estaban. Ash y Dawn corrieron a gran velocidad hacia la casa indicada, pero conforme iban avanzando, Ash empezaba a sentir varias Auras, pertenecientes a humanos. De pronto, oyeron un grito agudo proveniente de una casa casi enfrente de ellos. No había duda, allí pasaba algo raro.

- Ash, no estoy segura de que sea buena idea – comentaba la peliazul con cierto temor.

- Peor idea sería quedarnos aquí no hacer nada. – respondió el azabache, mientras corría hacia la casa, tratando de abrir la puerta, pero en lugar de puerta, había un bulto de objetos bloqueando la entrada.

- Hazte a un lado, Dawn – ordenó Ash, mientras, imitando lo hecho horas atrás durante el inicio del Torneo del Palacio, juntaba sus manos mientras concentraba toda su energía entre estas. De repente se formó una esfera hecha de Aura, que Ash arrojó contra el bulto, haciéndolo volar en pedazos, permitiendo la entrada.

Los dos jóvenes entraron con cierto temor a la casa, buscando a alguien. Encontraron algunas ventanas destrozadas, muebles quemados y un olor leve de sangre. Recorrieron los cuartos en busca de respuestas, hasta que finalmente encontraron algo curioso tirado en el suelo.

- ¡Ash, ven a ver esto!

El azabache fue donde su amiga, y noto que, en el duelo, se encontraba una extraña criatura, parecida a un Pokemón, y a la vez, muy diferente. Tenía la forma de un Tiranosaurio Rex, más apenas media 3 pies. Era de color naranja, con una cabeza grande, al igual que sus pies. Sus brazos eran cortos, y su cola era muy pequeña. Poseía tres garras en sus pies y sus patas. Estaba en mal estado, pues presentaba varias heridas de armas de filo.

- ¿Qué diablos es esta criatura, Ash? – preguntaba Dawn un tanto asustada.

- No tengo idea, pero… - se acercó un poco y notó una extraña Aura a su alrededor. – no es un Pokemon. Su Aura de hecho es muy extraña.

- ¿A qué te refieres?

- Pareciera…que estuviese hecho de datos. Es muy extraño.

Pero mientras discutían sobre aquel curioso ser, una figura humana surgió por entre las sombras. En un principio observó a la criatura del suelo, pero, al ver al azabache, sacó una daga de un bolsillo y se acercó con cautela. Pero justo a unos pasos de dar con Ash, Dawn observó a aquel sujeto y gritó:

- ¡ASH, CUIDADO!

El azabache apenas y reaccionó y se dio la vuelta, para observar como aquel sujeto se preparaba para esgrimir su daga contra el cuello de Ash…

Continuará…