Disclaimer: Nada me pertenece. Solo soy una ocupa.

Vampire Diaries es de L. J. Smith, Kevin Williamson, Julie Plec, Outerbanks Entertainment, Alloy Entertainment y todos los demás dueños de los que desconocsco su nombre.

La historia es de TheLockness, a quien agradezco por permitirme traducir su fic.


Because we all have secrets


CAPÍTULO DOS

Me mantuve despierta toda la noche pensando como y porqué no podía leer la mente de Damon. Nunca antes había tenido este problema- Podía leer la mente de todos en una fracción de segundo, sumergirme en sus pensamientos y sus más profundos secretos. Pero no podía hacerlo con él. Cuando lo intenté fue como si hubiera corrido hacia un muro de cemento y no pudiera pasar hacia el otro lado.

Eso me asustaba. Digo, de todas las clases de personas con las que estaba en contacto, no poder leerle la mente a un vampiro era aterrador. Significaba que era vulnerable y yo odiaba ser vulnerable.

Apreté la sábana enojada mientras miraba fijamente el techo. Y Damon me cabreaba más que nadie que conociera. Ni siquiera necesitó decir mucho- bastaba ver la manera en que se movía, el modo en que su cara lucía, la forma en que su boca se movía al hablar.

Crucé salvajemente los brazos en la cama con un gruñido. ¿Por qué carajo me exasperaba tanto? Lo había visto dos días atrás y desde entonces estaba en mi mente todo el tiempo. No podía dormir, no podía concentrarme, no podía hacer siquiera una sola cosa sin tener a Damon dándome vueltas en la cabeza.

Me enderecé en la cama y miré el reloj digital en el suelo junto a mi colchón. Eran las 3.18 a.m y yo no había conseguido pegar un ojo. Este hombre iba a matarme.

Me levanté y me puse un viejo suéter que yacía en el suelo sobre una pila de ropa. Entré a la sala y tomé mi copia de "Crimen y Castigo" de la biblioteca, encendí la luz del porche y, después, salí de la casa.

Me senté en el banco de madera que estaba ubicado cerca de la puerta principal, recostándome sobre un lado y estirando mis piernas a lo largo del mismo, mientras abría el libro y empezaba a releer una de mis novelas favoritas.

Afortunadamente para mí, solo había leído cinco páginas cuando una voz que pensé que venía de mi imaginación llegó a mis oídos.

"Hola"

Miré hacia arriba, por encima de mi libro y allí, de pié en mi porche, con un brazo colgando despreocupadamente sobre uno de los pilares de madera, estaba Damon Salvatore, luciendo tan fantástico como siempre. Sin embargo, esta vez era diferente. No llevaba esa sonrisa chauvinista y sus ojos no estaban llenos de sentimientos indiferentes. Era totalmente lo contrario- su mirada era penetrante y audaz, su rostro fuerte y prominente, una mezcla de alegría, confusión, sorpresa y emociones que se me hacían imposibles de descifrar.

No pude evitarlo. A pesar de intentar no hablarle, ser grosera e ignorarlo con todas mis fuerzas, era increíblemente difícil hacerlo cuando éramos solo él y yo, en mi porche y no en una tienda o en el medio de la calle.

"Hola Señor Salvatore" dije con indiferencia, volviendo la mirada hacia el libro, aunque era incapaz de leer una sola palabra teniéndolo tan cerca.

"Solo Damon, por favor" dijo y no necesité mirarlo para saber que su sonrisa había regresado.

"Oh, pero yo adoro la formalidad" dije aún sin mirarlo "Es tan apropiada. Me encanta la época en que la gente hablaba así. Pero por supuesto, tú debes saber más sobre eso que yo"

"Estás divagando" dijo astutamente.

"Y tu estás viejo" dije enojada. "De todos modos ¿Qué edad tienes?"

"¿Quieres apostar?"

"¿Gano algo si mi suposición es correcta?

"Ah, pero por supuesto Ava"

Me gustó la forma en que dijo mi nombre. Hizo que mis entrañas ardieran y que me sofocara. Ojala él no fuera capaz de notar el modo en que me hacía sentir. Espero yo poder ignorar el modo en que me hace sentir.

Bajé mi libro y miré fijamente los ojos de Damon. Lo vi vacilar por un segundo pero rápidamente recuperó la compostura y volvió a su temperamento travieso con él que parecía conquistar.

"Eres Italiano pero lo suficientemente americanizado como para que sea casi imposible asociarte con tus orígenes, lo que significa que probablemente naciste aquí y tus padres en Italia. Pareces aburrido y ligeramente agitado, pero más importante, solitario, lo que significa que has estado por aquí bastante tiempo. Te ves cómodo en este lugar lo que significa que probablemente vivías aquí cuando fundaron el pueblo", dije sacando fuera todo lo que había estado pensando durante ese par de días.

"Bueno", dije, tomando un respiro para continuar, "Diría que a mediados del 1800, quizás un poco antes"

Al instante dejó de lado su actitud infantil. Hubo un minuto de puro silencio, mientras nos mirábamos el uno al otro.

"¿Que eres?" preguntó en voz baja y tranquila.

"Soy Ava y fui bendecida con los dones del cerebro y la belleza" dije a la ligera.

Sin embargo, él no parecía encontrar graciosa mi pequeña broma. Su rostro seguía lleno de curiosidad. Luego, vi sus ojos cambiar, y volverse agudos y sagaces, sus labios se transformaron en una delgada línea.

Suspiré y lo miré furiosa, frustrada de que intentara usar ese estúpido trance en mí para sacarme información.

"Eso no funciona conmigo" dije enojada. "Puedes detener la mirada de trance" Me puse de pié, cerrando el libro de un golpe y lo miré a los ojos. "Buenas noches Damon".

Me di vuelta y me dirigí hacia la puerta pero él me agarró por el bíceps y me giró como si no pesara más que una pluma.

"No entiendo" dijo.

"Ya somos dos" respondí en voz baja.

Me libré de su agarre y abrí la puerta principal, caminando hacia dentro y cerrándola detrás de mí. Me apoyé contra ella y suspiré, cerrando los ojos y tratando de calmarme.

Hubo un golpe en la ventana próxima a la puerta. Abrí los ojos y miré a la derecha para ver la cara de Damon cerca de la ventana. Agitó la mano y sonrió.

Abrí la ventana y sonreí burlonamente.

"Realmente tienes un don para dejarme hablando solo en el medio de la conversación" dijo.

"Años de práctica" respondí.

Se sentó en el banco de madera del porche y yo me apoyé sobre la ventana, colocando los codos en el alfeizar y poniendo mi barbilla entre las palmas.

"¿Entonces tenía razón? Pregunté.

"¿Razón sobre qué?"

"Sobre tu edad"

"Muérete"

"Hmmm" dije golpeándome la barbilla con el dedo índice. "¿Cuál será mi premio?"

"¿Que tal una comida gratis?" Preguntó Damon. Miró detrás de mí e inspeccionó la sala de estar que todavía seguía sin ser amueblada o arreglada. Había estado, er, ocupada últimamente. "Parece que no tienes suficiente"

"Si estás insinuando que mi situación de vida actual es subnormal, estoy profundamente ofendida"

"No te gustan los vampiros ¿verdad?" me preguntó con un brillo travieso en los ojos.

"Y tampoco me gustan los asesinos y los violadores" respondí. "Dios debe haber algo realmente malo en mí"

"Ja, ja" dijo Damon, rodando los ojos y sonriendo. "Tienes una respuesta para todo ¿cierto?"

"Es un talento natural, supongo" dije suspirando y quitándome el flequillo de la cara. "Y no quiero una comida gratis de un vampiro. Es demasiado irónico"

"Si ¿no?"

"Muy"

"¿Entonces que es lo que quieres? Preguntó y por un momento fue algo obvio lo que quería (O mejor dicho a quien), pero elegí algo que fuera una opción.

"Una TV" dije triunfalmente.

Su rostro decayó y rodó los ojos de nuevo. "¿Quieres un televisor?"

"Creo que hará más hogareño este lugar" dije extendiendo mi brazo hacia la habitación como si se tratara de un escaparate. "¿No crees?"

"¿Por qué no me invitas a entrar y te respondo esa pregunta?"

"Ouch, strike dos Señor Salvatore. ¿De verdad pensabas que caería en eso?"

"Valió la pena intentarlo" Resopló, apoyándose contra la casa. Mechones de cabello le cayeron sobre la frente y le rozaron las cejas.

"Me gustaría tener una TV en la puerta de mi casa en las próximas 24 horas y espero que tengas honor y cumplas con la apuesta" Dije parándome frente a la ventana y colocando mis manos sobre ella.

"Oh siempre lo hago"

"Percibo sarcasmo. Me atrevo a decir que es algo que usas bastante seguido"

"Sabes", Dijo Damon, acercándoseme tanto como le era posible, lo que no era mucho considerando que no podía entrar físicamente a mi casa sin mi permiso. "Te ves un poco tensa. Yo puedo ayudarte con eso"

"Y ese fue el strike tres. Has alcanzado el puntaje máximo en el medidor de espeluznante, felicidades" dije. Acerqué mi cara hasta que estuvo a tan solo un par de pulgadas de la suya. "Buenas noches Damon"

Y con eso, cerré la ventana y las cortinas de forma segura. Apagué la luz de la sala de estar, me dirigí hacia mi habitación, me desplomé sobre el colchón y cerré los ojos, esperando poder dormir al menos una hora antes de comenzar la escuela al día siguiente.