Okay, Arya ha vuelto! Wiii!

Aquí les dejo aqui el segundo cap de mi Fic de Diego y Bree hahahaha. Espero que les guste! Mil gracias por los bellos coments que me han dejado! De veras, si ya tenía ganas de este Fic, ahora tengo mas!

En este capítulo, Bree le contará a los Cullen, el porque Jane la ha dejado con vida, pero al mismo tiempo, no podrá evitar pensar en su Diego...

DEJEN REVIEWS PLIS! Actualizaré lo mas pronto que pueda, esque no he tenido mucho tiempo de escribir.

-Arya

La Verdad

Carlisle salió temprano esa mañana, dijo que iría a atender a un tal Jacob. Imaginé que sería uno de aquellos vampiros aulladores, porque recordaba a la humana gritar el nombre "Jacob" en el claro.

-¿Tienes hambre?-me preguntó Alice.

-Si.

-Jasper dijo que debemos tener cuidado con tus dosis de alimento, no queremos que vayas de cacería a Forks.

La sola idea provocó que mi garganta me quemara mas. La deliciosa y caliente sangre corriendo directamente de las venas humanas. Imaginaba como sería su sabor. ¡Definitivamente no tendría alcohol, o drogas!, la gente de esos sitios no acostumbraba la mala vida. Pude sentir ese hormigueo en mi lengua.

Luego vi en mi mente la sombría sonrisa de Jane al torturarme. Sin importar donde estuviera, ella me encontraría, y me mataría lentamente. No podía arriesgarme.

-Tomaré lo que me den-dije mordiéndome los labios.

Alice me tendió una bolsa de sangre al igual que Carlisle solía hacer. Me la bebí de inmediato. Mi ridícula dieta me hacía rabiar. En mi antiguo clan, por lo menos podía cazar, podía beber hasta saciarme. Tal vez si salía sigilosamente, ella no lo sabría. ¡Si!, sería una Ninja…

Y de pronto, mi club Ninja secreto se me vino a la mente.

-Diego…-murmuré. Alice no pareció siquiera notarlo.

-Y… aunque Jasper se enoje conmigo…-dijo Alice a modo "espías secretos"-… ten-susurró.

Me tendió otra bolsa de sangre, cerciorándose de que nadie la viera. Yo la tomé con desconfianza, pero no dude en beberla una vez que estuvo en mis manos. Me sentía como la mascota de los Cullen, aquel perrito al que le daban las sobras de la comida en recompensa. De pronto, mi situación me dio asco. Bree Cullen, la pequeña mascota salvaje de un clan de ridículos vampiros a los que habían amaestrado al igual que a mi. ¿Qué pensaría Riley de mi?, seguro se doblaría de risa al ver que su tremenda maquina asesina que tantos meses había tardado en armar, se desmoronase de manera tan ridícula. ¿Qué pensaría Fred si me viera?... seguramente creería que yo era mas repulsiva de esta manera que cuando me ocultaba tras él.

¿Qué pensaría Diego?...

-Muero por saber lo que Edward y tu van a contarnos esta noche-admitió Alice.

-No es tan interesante-dije.

-¡Debe serlo!, para que Jane haya cambiado de opinión.

-Esa Jane… ¿Cómo hace para?...

-Es su don Bree, algunos de nosotros los tenemos.

-Lo se, tengo un amigo que poseía una especie de habilidad de repulsión, cuando los demás le miraban, se aturdían como si les diera asco. En ocasiones, era incluso invisible. Me gustaba esconderme tras él para que no me vieran.

Alice sonrió.

-Los dones son un regalo maravilloso. Pero en ocasiones, usándolos mal, causan mucho dolor, como Jane.

Se me revolvió el estomago.

-No quiero verla de nuevo, no quiero que me torture otra vez-dije abrazando mis piernas. El solo recordar aquellos momentos, me hacía temblar de los pies a la cabeza.

-No lo hará Bree, por eso estamos cuidando de ti, para protegerte.

Levanté la mirada hasta ver los ojos de Alice. Sus bonitos ojos dorados.

Los ojos rojos de los vampiros daban miedo, de verdad te creías el cuento de que esos tíos dormían en ataúdes y morían con estacas. Pero los ojos de los Cullen no solo eran de un color diferente… transmitían algo diferente. Transmitían paz… cariño…

Los ojos de Diego eran así. Me hacían sentir segura, me hacían sentir que nada podía herirme. Que nada podría romperme jamás.

Imaginé como hubiera sido si Diego hubiera estado en aquel claro. Conmigo. Seguramente se habría puesto frente a mi, hubiera dejado que Jane usara su poder en él y no en mi… me habría protegido… O al menos eso me gustaba creer, tal vez no era lo que él habría hecho por mi, si no lo que yo habría hecho por él. Y de pronto me sentí estúpida, culpable e inútil. De haber sabido, de haber insistido un poco mas… tal vez hubiera evitado que Diego muriera… o bien, hubiera muerto con él.

-Cariño, eso es trampa-indicó Jasper quien observaba desde la puerta. Pensé que se abalanzaría sobre mi, me arrancaría la bolsa de sangre de las manos, y procedería a hacer lo mismo con mi cabeza. En realidad lo esperaba, porque estaba acostumbrada a los violentos arrebates de mi clan, sabía que el mínimo descuido se cobraba con la vida… pero aún no me acostumbraba a la extraña manera de actuar de los Cullen. Jasper se limitó a negar con la cabeza y caminar hacia nosotras. Envolvió a Alice en un abrazo, y riendo, se besaron con tanto cariño, que sentí como todos mis nervios se estremecían.

Deseaba besar a Diego una vez mas… ¡Solo un último beso mas!... probar sus labios antes de que se fuera… pero él ya se había ido.

-No mas sangre para ti-gruñó Jasper.

-Cielo, basta de asustar a la pobre, ya tiene bastante con todo lo que ha pasado.

Jasper tranquilizó su gesto, pero continuó mirándome a los ojos.

Alice lo tomó con fuerza del rizado cabello y le miró con un gesto divertido, lo atrajo hacia si, y se besaron una vez mas, ahora con un poco mas de descaro. No se porque, pero de pronto, imaginé la escena estando yo en los brazos de Diego… ¿Pero que era eso que sentía?... ¿A caso los vampiros pueden amar?

Tenía la respuesta ante mis ojos. Carlisle y Esme se amaban, Emmett (Mi vampiro favorito hasta ahora junto con Alice) y Rosalie se amaban, Alice y Jasper se amaban… bueno, estaba el extraño caso de Edward y la humana… que también se amaban. La oveja negra (En mas de un sentido) era yo. Me imaginé lo que sería vivir con los Cullen y con Diego, llevar una vida normal y tranquila como ellos, y sobretodo… a su lado.

Aparté la mirada de Jasper y Alice, y por primera vez en todo el tiempo que llevaba ahí, Jasper rió.

-¿Qué pasa Bree?, ¿Es que jamás has amado?

Me dio nauseas.

¡MALDITO IMBÉCIL DESCARADO!

¡Por supuesto que había amado!, había amado mas que él, y a mi me habían arrebatado a mi amor, me lo habían quitado de las manos sin permitirme despedirme de él. Estuve a un impulso de ir hasta él, arrancarlo de los brazos de Alice, y luego desmembrarlo poco a poco. La rabia me quemaba las venas mas aya que la sed de sangre. Pero claro, él no lo sabía. Debía verme como una tonta niña boba que a penas podía mantenerse en pie por si misma. ¿Quién hubiera adivinado que esa niña boba, esa vampira asustada, había amado?

Me limité a apretar los dientes.

Cuando Edward llegó (Impregnado del odioso olor a humano) Carlisle nos obligó a sentarnos en la sala de nuevo. Todos estaban intrigados sobre el porque Jane me había dejado tranquila, sabían que ambos conocíamos un secreto sobre ella, y claro, todos querían saberlo. Pero habían acordado no discutir eso hasta que yo me sintiera preparada para hablar, porque como siempre, no había cruzado mas de dos palabras por día con ellos.

Emmett se sentó a mi lado y me estrujó con fuerza. Me agradaba que hiciera eso, aunque no se lo dejara saber.

-Hace lo mismo con todos-susurró Edward a mi oído, y me sobresalté, porque no había notado su presencia a mi lado.

También me pregunte durante unos segundos a que se refería, pero comprendí de inmediato. Así como Jane tenía ese horrible don de torturar a los demás, Edward, el vampiro que me había salvado, tenía el don de leer las mentes. Aunque me era excitante esa cuestión, también me disgustaba el no tener privacidad, y que Edward leyera mis pensamientos como si leyera mi diario.

-Lo siento, intentaré bloquearlos-dijo después.

Yo sonreí.

-¡Hablen de una vez!-gritó Emmett con emoción.

-Creo que será mejor que Bree lo diga.

Fulminé a Edward con la mirada, no quería hablar, yo solo quería pasar desapercibida como siempre. Él se limitó a sonreír.

Me aclaré la garganta dispuesta a comenzar.

-¿Qué quieren saber?

-Tu versión de los hechos-contestó Jasper con firmeza.

Yo tomé aire antes de contestar. "¿No podrías contarles tu?" pensé esperando que Edward escuchara, él solo negó con la cabeza riendo divertido. "¡Menudo hermano mayor!" pensé de nuevo.

-Bien. Cuando Riley y Victoria comenzaron a crear neofitos, llamaron la atención de esos polis aterradores…

-Los Volturi-contestó Esme. Yo asentí.

-Riley jamás nos dijo quien era "ella", no nos dijo su nombre con miedo a que Alice o Edward-no estaba segura en ese momento-supieran de sus planes. Cuando me transformó, solamente sentí la mordida, pero no pude verla. Riley hacía mas y mas grande su ejercito, pero sin que supiéramos cual era nuestro propósito. Andábamos por ahí cazando y causando problemas. Entonces, cuando los vampiros, "Volturi"-dije enfatizando el nombre, como si me costara creerlo- se enteraron, fueron a hacerle una visita a Riley y Victoria.

Prestaba atención en explicarme bien, porque quería terminar de una buena vez.

-Nos contó que ustedes eran malos, que reclamaban Seattle como su territorio, y que acabarían con nosotros. También dijo que ustedes eran un clan viejo, y que el color de sus ojos se debía a la edad. Mencionó a la humana, y dijo que quien llegara primero se la quedaría…

Pude ver como Edward apretaba los puños, y me mordí el labio. Imaginé lo que sentía. El que un monstruo sin alma le arrebatara a la persona que amaba… podía imaginar eso… podía imaginarlo, porque mi vida era un poco mas gris cada instante cuando me daba cuenta de que mi Diego no estaba mas.

"Lo siento" pensé con la intención de que Edward escuchara, solo se limitó a asentir con una sonrisa lejana.

-Nuestro clan era un desorden, se mataban los unos a los otros por pura diversión. Pero aquella noche, Riley volvió diferente, tenía una mirada cruel y un aire autoritario. Nos obligó a creer que moriríamos en la batalla que se avecinaba si no trabajábamos en equipo. No tenía ninguna intención de salvarnos, ni de ayudarnos. Solo quería complacerla a ella, porque la amaba, y ella solo quería vengarse.

-Cuéntanos de esa noche, cuando cambiaron los planes-dijo Carlisle.

Yo suspiré, lo recordaba bien, recordaba los crueles ojos de Riley, al decirnos lo que pasaría si no nos ateníamos a las reglas. Yo sabía que algo lo había cambiado, pero no sabía que, algo lo había hecho mas frío.

-" Si creen que no tienen por qué escucharme, se equivocan"- Dije intentando citar las palabras de Riley-. "Y se darán cuenta de lo equivocados que están cuando los lleve ante ella"…

Me estremecí de pronto con solo recordarlo. De haber podido llorar, lo habría hecho de rabia al dejar que las amargas palabras salieran de mi boca, como si hubiera tragado vinagre. Recordaba la llama salvaje en los ojos de Riley, y su maldita sonrisa al decírnoslo. Me dieron nauseas al tan solo considerar el citarlo, el citar la muerte de Diego. Podía escuchar sus gritos a la lejanía, podía oler el fuego con el que lo habían quemado. Podía imaginar sus ojos, sus hermosos ojos rojo oscuro, suplicar por una piedad que jamás llegaría. Sin embargo, los Cullen esperaban que continuara, así que tuve que apretar muy fuerte los dientes, los puños y los ojos antes de continuar.

-"…y los sujete mientras les arranca las piernas y des pués, despacio, muy despacio, les queme los dedos de las manos, las orejas, los labios, la lengua y cualquier otro apéndice superficial uno por uno".

Entonces me callé, el vestíbulo se quedó inundado en un silencio sepulcral. Los Cullen me miraban confundidos, algunos ansiosos de que continuara, y otros mas (Los que mas me agradaban) esperando a que terminara de una vez.

-Eso fue lo que Riley les dijo luego de torturar y asesinar de esa manera a uno de los suyos-dijo Edward con voz monótona. Y entonces sentí vergüenza. Edward oía mis pensamientos, había escuchado lo que yo pensaba sobre Diego, podía escuchar lo mucho que sufría. Tenía los ojos cerrados y la mandíbula apretada de la rabia.

-Bree, ¿Te encuentras bien?-me dijo Alice.

Yo asentí.

-Tal vez debamos continuar en otra ocasión-murmuró Esme.

-¡No!-grité-¡Terminaré aquí y ahora!

Carlisle asintió no muy convencido.

-Aquella noche, antes de que Riley…-intenté no pensar mas en ello-… antes de que Riley nos hablara del ataque, lo habíamos seguido hasta una cabaña en el bosque.

Alice apretaba mi mano. Recordaba nuestro genial plan. Contarle a Riley lo que habíamos visto, que nuestra piel brillaba con el sol en lugar de quemarse. Sonaba tan buen plan, nos limitaríamos a contarle lo sucedido, y si no nos creía… bueno, tendría cosas mas importantes de que preocuparse. Pero el muy maldito lo sabía. Siempre lo había sabido.

Recordé la mano de Diego sobre la mía, el dulce contacto de nuestra fría piel. Y luego sentí sus labios contra los míos por última vez…

Cuando abrí los ojos, no pude ni siquiera creerlo. Estaba en aquel árbol del bosque. Podía ver la casa de "Caramelos" desde lo alto.

"¿Qué está ocurriendo?"

De pronto, estuve a punto de pegar un grito. Diego estaba a mi lado.

Estaba ahí en verdad. Su hermoso cabello negro resplandecía bajo la luna, y tenía los ojos fijos en la caballa. ¿Dónde estaba?

-¿Diego?...-pregunté temerosa.

Él se volvió hacia mi como si no comprendiera.

-¡Shhh!-me indicó poniendo uno de sus dedos frente a sus labios, indicándome que guardara silencio-nos escucharán.

No podía creerlo. ¡Era Diego!, ¿Es que a caso estaba soñando?

Abrí los ojos de nuevo. Estaba en el vestíbulo con los Cullen. Nada había cambiado. Sentía de nuevo la presión de la mano de Alice, como si hubiera solo parpadeado.

"Pero Diego estaba ahí" Pensé.

Nadie pareció notar nada, nada había ocurrido en lo absoluto. Entonces comprendí. Solo había recordado con demasiada fuerza. Eso debía ser, pensaba en ese momento en específico, y había incluso podido sentirlo.

-¿Te encuentras bien Bree?-me dijo Edward.

"Tuve una sensación extraña, no es nada" Pensé con intención de que me escuchara.

-Riley discutía con Victoria acerca de lo que haría con nosotros. Ella dijo que debíamos esperar antes de atacar, y él insistía en que atacáramos cuanto antes…

Por alguna razón, ya no pude concentrarme en el recuerdo de la misma manera en la que lo había hecho antes. Como si algo me lo impidiera.

-Entonces los vi.

-¿A quienes?-quiso saber Emmett.

-A los Volturi-me estremecí al mencionarlos.

Los Cullen se intercambiaron miradas. Yo no podía concentrarme en eso, solo pensaba en que había sido aquel recuerdo. Se sentía tan real.

-¿Los Volturi estuvieron con Victoria antes?-preguntó Esme.

-Eso es lo que hemos intentado decir-admitió Edward con una sonrisa, al ver que yo ya no podía hablar mas-Jane estuvo con Victoria y Riley antes de la batalla, no hizo nada contra ellos porque Victoria planeaba atacarnos a nosotros.

-Esa chica, los odia mas a ustedes que al desorden-dije.

-Escuché los pensamientos de Bree en el claro, y los use para chantajear a Jane.

Tomé aire entonces. No que necesitara respirar, solo que desee hacerlo de nuevo. Como si dejar entrar aire nuevo se llevara todo lo viejo y doloroso.

-Victoria le contó a Jane sus planes, dijo que quería esperar mas tiempo, pero Jane le dio un plazo de cinco días para que los asesinaran. Luego de ese plazo, Jane nos mataría a todos, incluyendo a Victoria.

-¡Fue cuando los vi tomar la decisión!, pero no vi a Jane en el trato-dijo Alice.

-¡Esos malditos!-gritó Emmett furioso.

-¡Debemos decírselo a Aro!-dijo Jasper entonces. Comprendí que en ese momento me odiaba menos.

-No Jasper, esto que sabemos podría servirnos en un futuro. Sabemos bien lo que Aro le haría a Jane si se enterara, no nos conviene destapar la verdad tan pronto.

-Yo no quería pelear…-dije. No que debiera hacerlo, solo quería hacerlo-No quería pelear.

-Lo sabemos Bree-dijo Alice tratando de calmarme.

-Si no hubiéramos escuchado esa conversación, si no nos hubiéramos entrometido…

-¿Quiénes Bree?

Entonces comprendí que había hablado de mas. Notaron la desesperación en mis ojos. Yo pensaba en Diego, pero ellos no lo conocían. Era un alma que no había existido, porque nadie, además de mi, lo recordaba. Era un fantasma mas.

-Nadie. Me refiero a que si no hubiera escuchado aquella conversación, no estaría aquí.

Era un buen escape. No quería que supieran lo de Diego, no quería que sintieran lástima por mi. No necesitaba su lástima. Diego era mío, era mi recuerdo, y con que yo lo recordara bastaba. Solo Edward sabía de su existencia, pero eso por entrometido.

Pude escuchar su risita, al llamarlo entrometido, pero eso era lo que se tenía merecido.

"No digas absolutamente nada, ¿Me oyes?" pensé molesta.

Él se limitó a guiñarme un ojo en señal de "Secreto a salvo"

No necesitaba otra razón para que los Cullen me tuvieran compasión. No la quería, yo bien podía valerme por mi misma.

Fin del segundo Cap!

Espero que les haya gustado! estoy intentando escribir como lo haría Bree, espero no regarla jajaja. Preparense, porque muy pronto las cosas van a cambiar!

Un besote, dejen Review!

-Arya