Disclaimer: Los personajes que aquí aparecen son propiedad exclusiva de Rumiko Takahashi


Capitulo I: Sanando Heridas

Al llegar a la época feudal no se despidió de los aldeanos, ni de Kaede, ni de nadie. Sango sabía que pasaría con Kagome y ella era la única que le interesaba que supiera.

La azabache tenía claro que si se despedía podía vacilar en su determinación. Así que comenzó su viaje rumbo a ser la mejor…

Pero… ¿Dónde iría primero?

Sacudió su cabeza y se dijo a sí misma que sólo andaría de aldea en aldea, el destino sabría hacia dónde dirigir su camino.

Y de esta forma llegó a la primera aldea, se veía pacífica y así lo era. Por su mente cruzó la idea que desde que la Perla desapareció, ya los demonios vivían en paz y entonces de que le servía ir de aldea en aldea si nada tendría que hacer.

-No Kagome…no pierdas tu objetivo – Se dijo a si misma cuando de pronto un grito capto su atención.

-¡Ayuda! – Escuchó la voz de un hombre que solicitaba socorro en una de las cabañas.

La sacerdotisa corrió y entró en el lugar, y se encontró con un desesperado hombre y una mujer recostada y gritando por fuertes contracciones. Kagome enseguida reaccionó y socorrió a la mujer.

Luego de una hora de trabajo, la aldeana había logrado dar a luz a un saludable niño. Ambos agradecidos por los hazañas de la sacerdotisa le ofrecieron alojamiento, cosa que Kagome negó y agradeció, pues tenía mucho que recorrer.

-Miko-sama, muchas gracias, no sabría que hubiese pasado si usted no estuviera aquí – El hombre hizo una leve reverencia y Kagome se dio media vuelta para partir.

"Ser una gran sacerdotisa no es sólo combatir monstruos", dijo para sí misma mientras se alejaba de la aldea feliz de haber traído un niño al mundo.


De esta forma transcurrieron dos años, dos años en los cuales Kagome era el doble de fuerte y ya era reconocida como una de las más grandes sacerdotisas en aquel mundo.

Dos años en donde había conseguido sacar a un mitad demonio de su mente, más no sabía si completamente de su corazón.

Era de noche y la sacerdotisa ya había encontrado un lugar para acampar. Se disponía a colocar la barrera espiritual para así dormir tranquila, pero algo llamó su atención, otra barrera, pero era una barrera con un aura demoníaca.

Traspasó la barrera con facilidad, mucha facilidad y fue en busca de aquel demonio. Cada vez estaba más cerca, lo sentía, y cuando por fin llegó, se encontró con lo inesperado.

Era una pequeña niña herida que estaba siendo curada por un pequeño demonio.

-¡Rin! – dijo ella reconociéndola enseguida, corrió hacia ella y el pequeño demonio verde enseguida se puso delante de la niña evitando que Kagome se acercara más.

-¡Aléjate mujer! –

-Jaken…déjame ayudar a Rin –

-¿Cómo sabes nuestros nombres? – dijo confundido sin dejarla de apuntarla con su báculo.

-Soy yo, Kagome –

-¿Kagome? ¿La sacerdotisa que acompañada al inepto de Inuyasha? –

No le agradaba escuchar ese nombre

-Sí –

-Pero…estás completamente diferente… ¿Por qué no estas con ese mitad perro? – Jaken dejó de apuntarla.

-Eso no es de tu incumbencia…ahora déjame ayudar a Rin –

-¡Ja! ¿Qué podrías hacer tú, si yo no he podido hacer nada y el señor Sesshomaru ha ido en busca de ayuda? – La sacerdotisa se puso de rodillas junto a la niña que respiraba agitadamente.

Con sus manos recorrió el aura débil de la niña, y una luz lila comenzó a salir de la pequeña Rin, quien comenzaba a respirar con más calma. Sin embargo la niña tenía fuertes heridas interiores, sólo las exteriores estaban siendo aliviadas y Kagome se dio cuenta.

-¿Qué le sucedió? – Preguntó con preocupación.

-No es de tu importancia –

-¡Jaken responde! – Dijo seria. Pero el demonio sapo no respondió al ver llegar a su amo Sesshomaru sin la ayuda prometida. Ya que era más que obvio que no tenía muchos contactos con las habilidades de sanar.

-¿Quién es esa mujer? ¿Cómo ha atravesado tu barrera? – Habló como siempre con su voz de hielo.

-Esa es Kagome, la del grupo de Inuyasha…no sé como atravesó la barrera amo – Dijo cabizbajo.

-Era una barrera bastante débil, sí querías protegerlos, debiste haber dejado una barrera tú Sesshomaru. ¿Cómo le pasó esto a Rin? Y háganme el favor de responder, sino, no podré ayudarla –

Sesshomaru no dijo nada, más Jaken sí.

-En una pelea entre el amo y un demonio serpiente, este le lanzó un conjuro a Rin, que comenzó a sangrar por la boca. El monstruo dijo que moriría en cuestión de horas, ya que dejaría de latir –

Kagome aún así no comprendía que tipo de herida interior tenía la niña. Hasta que supo, el monstruo le había rasgado el corazón a la niña, si ese vital órgano seguía sin ser curado, dejaría de latir y Rin moriría.

Medito un poco sobre que podría hacer. Se acercó a la niña y puso sus manos en el pecho de ella, a la altura del corazón y transfirió toda su energía a Rin.

-¿Qué haces? – Preguntó Jaken intrigado.

-Mi energía espiritual dentro reconstruiría el corazón de Rin. La energía puede transformarse en algo material, de acuerdo a la experiencia de la sacerdotisa o el monje y a los poderes que este tenga –

Kagome cada vez se debilitaba más, y aún faltaba mucho por hacer.

Se concentró aún más y la luz lila se tornó rosa, Kagome se debilitaba más y más, al punto de que sus ojos se cerraban, hasta que los de la niña abrieron…

La sacerdotisa cayó desmayada…y sólo vio como la pequeña Rin la observaba preocupada.


Despertó y aún era de noche. Se dio cuenta de que estaba recostada sobre Ah-Un, el monstruo que acompañaba siempre a Sesshomaru.

-¿Qué sucedió? – Preguntó la muchacha que se ponía de pie, sintiéndose igualmente débil.

-¡Señorita Kagome! – Dijo la pequeña Rin que iba corriendo hacia ella y la abrazaba.

-¡Rin! – Respondió feliz ante la energía de la pequeña – Me alegro de que estés mejor –

-Muchas gracias señorita – Rin sonrió felizmente mientras continuaba abrazándola.

-¿Dime pequeña, dónde está Sesshomaru? –

-Señor Sesshomaru – Corrigió Jaken – No te refieras como "SESSHOMARU" al Amo Bonito, y a ti no te interesa dónde él esté – Sin embargo es fue en vano, ya que Kagome fácilmente pudo sentir su aura demoníaca y dar con él.

-Sesshomaru – El aludido que se encontraba cerca de un lago miraba la misteriosa luna con aquella fría expresión típica de él.

-¿Rin está mejor no es así? – Dijo sin cambiar el tono de voz de hielo.

-Sí, está completamente fuera de peligro, pero debe descansar a lo menos cuatro días…sus heridas podrían abrirse – Kagome se paró junto a él, pero a cierta distancia y dirigió la mirada hacia dónde el demonio la tenía fija – Es una noche hermosa…y la luna le hace juego ¿No? – Sesshomaru no respondió. – El silencio otorga – La muchacha sonrió – Cuida a Rin y no la expongas como lo acabas de hacer…recuerda que es humana, y más aún, es una niña… - Al no tener respuesta la muchacha se dio media vuelta – Adiós, espero que la próxima vez que nos encontremos no sea porque Rin está al borde de la muerte - La sacerdotisa comenzó a caminar rumbo a una nueva aldea que necesitara de su ayuda –

-Mujer… - Dijo interrumpiendo su recién caminar.

-Mi nombre es Kagome, soy la sacerdotisa Kagome – Espetó seriamente, si el exigía respeto para con su presencia, ella haría lo mismo. No era menos por ser una humana, y eso él lo tendría que comprender tarde o temprano.

Ella no se dio vuelta para mirarlo, pero sí se detuvo para escuchar lo que tuviera que decir.

-Yo no sé como cuidar de Rin. Jaken tampoco…debes quedarte hasta que se recupere –

-¿Es una orden o una petición? – Continuó con su frío tono – Si es lo primero, olvídalo, yo no soy tu sirvienta, si es lo segundo, pídelo como es debido – Kagome se dio media vuelta y lo miró a los ojos con expresión seria.

Sin embargo el demonio no respondió.

-No todos caerán a tus pies ante lo que digas…debes aprender que no todo el mundo es tu esclavo – La mujer retomó su camino. Pero Sesshomaru en un abrir de ojos estaba delante de ella.

-Yo no pido favores, yo sólo doy órdenes – Dijo amenazante.

-Yo hago favores, no sigo órdenes – Respondió con el mismo tono y aún más.

Ante aquella forma de hablar de la mujer, el Youkai no pudo evitar sentir cierta emoción.

Emoción que le hizo desenfundar su espada…pero al mismo tiempo Kagome ya lo estaba apuntando con una de sus flechas.

-No quiero hacer de esto una pelea Sesshomaru – Continuó con su fría expresión la sacerdotisa – Si quieres que cuide de Rin mientras se recupera, pídelo como es debido, sino, no lo haré –

El Youkai guardó su espada, pero Kagome lo seguía apuntando.

-Rin…necesita tu ayuda – La miró fijamente – Hazme el favor de dársela –

Cómo si jamás hubiese hablado con seriedad, Kagome sonrió como si de un ángel se tratase y guardó la flecha amenazadora.

-No costaba tanto ¿Ves? – Caminó rumbo al campamento donde Rin se encontraba dejando a un Sesshomaru algo irritado por el comportamiento de la chica.


Hola! He aqui el segundo capitulo, espero que les haya gustadooo :) Aqui solo se muestra el encuentro de Sesshomaru y Kagome, como ven, ahora pasaran cuatro días juntos :O

AZUL D CULLEN: Arigato por ser quien dejo su primer review :D espero que sigas leyendo

tessa-chan23: jejeje sii, que forma de empezar un fic no? Te gusto el capitulo?

Hachiko Suu: Hachi-chan! Muchas gracias por tu review :D

Mere Mitsuky Taiyoukay: Apareció Sesshomaruuuu! Pero que no te de tristeza, es una mujer fuerte :D

Tomoyo Chidori: Muchas gracias por ese comentario *0*. Espero que te haya gustado el capi ;)

goshi: Arigato :D igualmente, una feliz navidad y un prospero año nuevo ^^ Muchas gracias :D espero nos leamos en el proximo capi :D

A todas ustedes infinitas gracias :D Les deseo a todas un feliz año nuevo! que este 2011 venga lleno de cosas buenas para ustedes. Éxito en todo!

Hika-Chan!