ALMAS GEMELAS
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, excepto algunos de mi invención. Son propiedad de Stephenie Meyer. Esto es algo que solo dio mi loca imaginación.
LA IDEA SURGIO DESPUÉS DE LEER QUE LAS ALMAS DE LOS VAMPIROS RENACEN Y NUNCA MUEREN.
Recuerden, todo va desde la perspectiva de Carlisle.
CAPITULO VII
DE VUELTA A FORKS
Por supuesto, la llegada de un nuevo miembro a la familia no resulto tan fácil como lo había sido en ocasiones anteriores.
Habíamos pasado una semana de relativa tranquilidad antes de qué una especie de tormenta sé desencadenara sobre nuestro hogar. Jasper nos había estado contando todas sus andanzas. Nos hablo de cómo tuvo un amigo qué al igual que él había escapado del control qué María ejercía sobre ellos.
Nos conto qué para poder sobrevivir en las calles había aprendido a defenderse y a luchar contra todo y contra todos. Era reservado, no tenía amigos, solo compañeros de escaramuzas.
Sé había convertido de alguna manera en el líder de aquella banda liderada por María y dos de sus amigas. Nettie y Lucy. Entre las guerras de pandillas y "el adiestramiento" de los nuevos miembros de la pandilla es qué había ganado cada una de esas cicatrices.
Nos hablo de un amigo muy particular. Un tal Peter, el cual había escapado con otra chica de la pandilla Charlotte, pues estaban hartos de luchar una guerra sin sentido por unos territorios en los qué ellos sé pudiesen creer los amos y señores.
Al parecer, Charlotte los había traicionado dándoles información sobre como sé organizaban al líder de otra pandilla y eso les había causado algunas muertes innecesarias, por lo que Jasper tenía el deber de matarla, aunque el sé negaba. Por ello, cuando le hablo a Peter sobre los planes de María la noche en qué debían matarla, este último huyo con ella.
Así habían pasado dos años, mismos en los qué el sé sentía –según nos conto, cada vez más miserable- ya no entendía el porqué de su existencia y sentía deseos de morir y llevarse consigo a María –hasta ese entonces el centro de su vida-, por haberlo inmiscuido en ese mundo de perdición. Pero afortunadamente no fue así, pues una de esas noches Peter y Charlotte volvieron y le hablaron sobre su nueva vida.
Le contaron sobre lo difícil qué era comenzar nuevamente, lejos de todo el dolor y la podredumbre qué encerraba aquel mundo. Era difícil hacerse un lugar en el mundo, pero podía lograrse. Pues era difícil no ser señalado por tus cicatrices o por todo tu pasado.
Ellos sé habían ido lejos, pues al parecer los padres de Peter lo habían localizado y él había vuelto a su lado en Estados Unidos, pero llevándose consigo a Charlotte. Habían retomado sus estudios y estaban a punto de terminar la secundaria.
Al parecer, un secreto de los mejor guardados por Peter era el hecho de que su padre era el vicepresidente de una trasnacional qué no le prestaba atención, pero qué a su vuelta lo había tratado como al hijo prodigo y lo había aceptado con él y con Charlotte, lo qué él agradecía y había aceptado de buena gana a Charlotte en la familia.
Sin embargo, cuando Peter le había hablado sobre como es qué había sobrevivido a ese mundo, el hombre había insistido en conocer a la persona qué le había salvado la vida a su hijo, y durante un año, lo habían estado buscando para agradecerle, por lo qué el hombre le había ofrecido a Jasper la misma oportunidad qué a su hijo y a Charlotte. Volver a Estados Unidos y seguir estudiando para tener un futuro mejor. Por supuesto, Jasper había aceptado.
Pero tiempo después el sentía qué no formaba parte de ese grupo. Sentía qué sé había convertido en una carga para aquel hombre por lo qué había dejado una nota de agradecimiento y una falsa carta en la que explicaba qué su padre lo había buscado para llevarlo consigo y con su nueva familia. Sus andanzas lo habían llevado a Philadelphia, en donde él y Alice sé habían encontrado.
Jasper había vivido una vida muy dura desde muy pequeño. Había sufrido el tormentoso divorcio de sus padres en el qué más qué su bienestar parecía qué ambos lo habían tomado como moneda de cambio y, por otro lado la muerte de su madre y el rechazo de su padre habían hecho mella en el generándole desconfianza. También el hecho de ser tratado como un marginado había influido de sobremanera, las pandillas, el alcohol, las drogas y el sexo no eran algo nuevo ni inquietante para él, había conocido ese mundo a una edad temprana en donde había perdido su inocencia. Desde muy pequeño, Jasper había aprendido a lidiar con problemas de adultos y era difícil para el volver a creer en alguien, hasta la llegada de Alice.
El mismo día qué Jasper llego a nuestras vidas solo sé encontraba en casa Rosalie y Alice. Edward y Emmett habían salido de campamento; eran niños exploradores y habían tenido una acampada en un bosque cercano, por lo qué no llevaban teléfonos celulares o cualquier otro aparato de comunicación.
Por extraño qué parecía, Rosalie había hecho una buena amistad con Jasper. No sabía a qué sé debía, era extraño verla sonreír así, a un extraño. No era como si… bueno, en realidad lo conociera de tiempo atrás.
Su parecido era impresionante. Casi podrían pasar por gemelos, tal vez mellizos. Compartían la misma edad, más no así la misma fecha de nacimiento.
Su cabellera rubia dorada era otro punto de unión entre ambos. Sus ojos también azules sé diferenciaban porque los de Rosalie eran de un azul tan intenso qué casi parecían violetas, mientras qué los de Jasper eran de un azul más profundo como el océano. Aunque ambos tenían un velo de profunda tristeza imborrable-aún cuando sonreían- en sus miradas.
Su piel era blanca, casi albina, como todos en esta rara mezcla de personalidades y miembros qué nosotros insistíamos en denominar familia.
Quizás, solo quizás, también sé llevaban bien por el hecho de qué Jasper, de alguna manera era capaz con una simple mirada era capaz de transmitir sus emociones y hacer qué te calmaras o enfurecieras. Según su estado de ánimo. O porque no sé había negado a acompañar a mis pequeñas hijas al centro comercial y cargar todas sus bolsas sin protestar. Sea cual fuere el motivo Jasper había logrado congeniar con mis dos pequeñas hijas y por supuesto, con mi amada Esme.
Pero decía qué su incorporación no había sido relativamente fácil como la de los anteriores miembros de nuestra familia, pues en un inicio Edward y Emmett no parecieron aceptarlo mucho. Quizás era porque de alguna manera, Jasper sé había convertido en una especie de rival para ellos al robarles la atención de sus hermanas.
Al parecer, el temporal había hecho mella en los alrededores del bosque, por lo qué los campistas líderes habían decidido volver antes de tiempo. No querían qué los pequeños sufrieran un accidente o algo similar, por lo qué Edward y Emmett habían vuelto sin previo aviso a casa del campamento. Realmente fue algo curioso de observar, pues aún recuerdo su llegada.
Nos encontrábamos en la sala de televisión. Aquella tarde, Alice había insistido en qué deberíamos pasar el día juntos y nada mejor qué teniendo una tarde de películas, después de todo, por la mañana habíamos dado un paseo por el centro comercial y nada era mejor qué esto para relajarnos y poder descansar.
Edward y Emmett habían llegado con sus habituales risas. Nos sorprendimos y giramos nuestra atención hacia Alice buscando una respuesta, -quien simplemente se encogió de hombros y sonrió- al parecer, la pequeña hada si había visto la llegada de sus hermanos y por eso había insistido tanto en pasar la tarde juntos.
Al parecer, Edward y Emmett casi enfermaron del susto al ver a Jasper. Su habitual palidez casi sé volvió una marca traslucida. Era fácil comprenderlo. Había un extraño en su casa qué en el mismo instante en el qué los vio llegar, sé envaro de nuevo como un soldado, muy cerca de Alice formando a su alrededor un invisible muro infranqueable qué no permitía tocarla o hacerle daño alguno.
Olvidaba mencionar qué lo qué había causado más impacto en Edward era el hecho de qué las cosas de su habitación habían sido trasladadas a la cochera, pues era el cuarto más cercano al de Esme y el mío, y necesitábamos tener cerca a Jasper para poder estar seguros de qué él estaría bien a nuestro lado y encajaría en nuestras vidas, -además de qué Alice había sugerido qué ese debía ser la habitación temporal de Jasper- pero debido a su repentina llegada, no habíamos tenido tiempo suficiente para acomodar su nueva habitación.
Por supuesto, en un principio Edward sé enfado, pero en un milisegundo cambio su actitud al notar como Jasper sé paraba delante de Alice como tratando de protegerla, Emmett también sé dio cuenta, por supuesto, por lo que de inmediato ambos relajaron sus posturas.
-¿Quién es el papá? –Me había cuestionado Edward.
-¿Qué hacen mis cosas en la cochera, mama?
Respondimos sus dudas. Por supuesto, no les hablamos del pasado de Jasper, por lo qué ambos fueron conversando con el poco a poco y el comenzó a ganarse su confianza. Sin duda, gracias a qué eran pequeños no preguntaron mucho sobre sus cicatrices, ni mucho menos. Solo tuvimos qué estar pendientes de su comportamiento, algunas veces hostil y otras tantas como si fuesen los mejores amigos.
Fueron unos meses difíciles, por supuesto, entonces, llegamos al mes de octubre. Día 13. El cumpleaños de Rosalie.
Habíamos estado preparando una pequeña fiesta. Habíamos escuchado como Jasper le hablaba de una costumbre en México, y en gran parte de Latinoamérica de festejar el 15 cumpleaños de las jovencitas de una manera muy especial. Por supuesto, preparamos una pequeña celebración para ella y nos dirigimos a Denali, donde habitaba mi única familia.
Eran Carmen y Eleazar. Una pareja qué habíamos conocido años antes, ellos tenían una historia linda. Sé habían conocido y enamorado, pero el padre de Carmen no aceptaba a Eleazar por ser un hombre de tradiciones y costumbres diferentes. Ella era española y el italiano, por lo qué su crianza había sido muy diferente. Habiéndose olvidado de todo y de todos, ellos sé habían fugado y hacia unos años qué habían llegado a Estados Unidos, donde habían adoptado a tres huérfanas, qué sé habían convertido en su familia.
Mientras estábamos con los Denali, en Alaska, hubo un suceso qué nos hizo volver al punto de partida.
La fiesta de Rose, de mi pequeña princesa había transcurrido con relativa tranquilidad. Rosalie había deseado qué partiéramos el pastel ya entrada la tarde. Por la mañana nos habíamos dedicado a consentirla y a mimarla, como siempre, y precisamente por esos mimos, Rosalie había insistido en dar un paseo alrededor de Alaska, Jasper la había acompañado, ya qué el resto terminábamos de preparar su fiesta.
Mientras nuestra mañana comenzaba a transcurrir normalmente, al medio día, aproximadamente, recibimos una llamada muy nerviosa de parte de Rosalie. Un hombre los había estado siguiendo a ella y a Jasper. Al parecer quería hablar con ellos, pero Rosalie tenía miedo, por lo qué sé habían apresurado hacia una tienda, un lugar seguro antes de qué pasáramos a recogerlos.
El miedo en la voz de Rosalie me asusto mucho. ¿Quién podría tener interés en secuestrarla? ¿O quien podría tener interés en vengarse?
En la única persona qué pude pensar fue en Royce King I, después de todo yo había enviado a su hijo a la cárcel. O quizás podía ser el mismo Royce King II, ya libre.
Omití preocupar demás a Esme, por lo qué le avise qué iría a recoger a los chicos porque Rosalie no había encontrado la blusa qué buscaba. Alice me aseguro qué todo estaría bien, pero qué debía darme prisa y recogerlos cuanto antes.
Había comenzado a llover, nada nuevo en este lugar, pero si malo para mi desesperación por conducir rápidamente, era una necesidad la qué me apremiaba para saber qué mis hijos estarían bien y qué nada malo les podía suceder.
Llegue al centro comercial y marque el numero de Rosalie, pero no me contesto, al parecer el vendaval qué de repente había comenzado había hecho estragos en las líneas de comunicación.
Comencé a buscarlos por todo el centro comercial. En esos momentos no tuve cabeza para nada más. Era ilógico qué yo, una persona tan racional no pudiera pensar en otra cosa qué en finales obscuros, sin escala de grises.
Por fin fui capaz de localizar a Rosalie. Jasper la mantenía abrazada y ella lo sujetaba como si su vida dependiera de ello. Me acerque rápidamente, al tiempo que escuchaba lo qué el hombre decía.
-Eres mi hijo, Jasper, te he buscado por mucho tiempo, debes volver conmigo.
-Perdone, señor, no lo conozco. –Le respondía Jasper.
-El es mi hermano. –Respondía temerosa Rosalie.
Me acerque con mayor prisa. Mis hijos estaban acorralados. Mi miedo y mi preocupación sé convirtieron en nada, para dar paso al coraje y el enojo, cuando escuchaba al hombre reclamar "A su hijo". ¿Qué derecho tenía después de haberlo rechazado? Ninguno.
Rosalie, Jasper –casi grite.
El hombre sé percato de mi presencia, por lo qué rápidamente volteo hacia mí.
Otra ventaja, en teoría, era el hecho de qué nuestros ojos y nuestros cabellos eran muy similares.
-¿Qué está sucediendo aquí? –pregunte al estar lo suficientemente cerca.
Por inercia, o quizás por miedo, Rosalie sé acerco hasta mí y me abrazo, mientras Jasper permanecía paralizado, confirmando mis sospechas.
-Papi, qué bueno qué has llegado, este hombre insiste en llevarse a Jasper. –Relataba mi princesa entre sollozos.
-¿Cómo es….?
-Padre, -dijo Jasper. Al parecer este hombre ha perdido a su hijo y me está reclamando como si yo fuese ese hijo.
-Eso es absurdo –dije.
-No lo entiende –dijo el hombre. Ese muchacho es mi hijo y usted me lo ha robado, aseguraba.
Una muchedumbre curiosa ya sé había congregado a nuestro alrededor, por lo qué, tratando de mantener la calma le pedí al hombre hablar en un lugar más tranquilo.
Al notar nuestro alrededor, el hombre accedió, por lo qué nos sentamos en una mesa, alejada del bullicio.
-Ese es mi hijo. –Comenzó nuevamente el hombre a reclamar apenas nos sentamos.
Es imposible qué lo sea, -le respondí. Es mi hijo.
-Pero.
Jasper, quien hasta ese momento había permanecido callado y con una clara confusión en sus ojos hablo.
-Lo siento, señor. No lo conozco. No sé quien sea usted ni quien sea su hijo. Este hombre qué usted ve aquí, es mi padre. Me adopto cuando apenas tenía cinco años, después de qué mis padres murieran en un trágico accidente…. –comenzó a narrar la historia qué supuestamente habíamos creado para Rosalie.
Mis padres, quiero decir, nuestros padres murieron en un accidente automovilístico del qué mi hermana gemela y yo sobrevivimos, aunque debo decir qué yo no salí ileso, como puede comprobar. Todas las cicatrices qué tengo son producto de aquel accidente. Mi nombre es Jasper Cullen. Aunque antes fue Jasper Hale Platt. Este hombre qué usted ve aquí, es mi tío. Su esposa, mi madre Esme, es hermana de la mujer qué murió en aquel accidente. Mi madre nos encomendó a su cuidado y es por ello qué nos adoptaron. Mi hermana melliza y yo somos los hijos de Carlisle y Esme Cullen
El hombre miraba perplejo, como intentando desmentir la historia. Yo no sabía qué decir, pero fue Rosalie quien hablo.
Escuche señor, yo no sé quien haya sido su hijo ni porque asegura que es mi hermano. De lo único qué estoy completamente segura es qué usted ha venido a perturbar lo qué sé suponía seria uno de los días más felices de nuestras vidas. Mi hermano y yo hoy cumplimos quince años y sé suponía qué escogíamos nuestros atuendos para celebrar hasta qué usted ha llegado a perturbar mi calma. Usted no tiene idea de lo qué es perder a un ser querido. No puede saber lo qué sé siente despertar en la noche con pesadillas y qué tu hermano –mismo qué ahora usted asegura es su hijo- te tome en los brazos y te diga qué todo estará bien, qué papá y mamá….
-Es suficiente, hija. No hables más. Es obvio qué el dolor de haber perdido a su hijo a este hombre lo ha trastornado al punto de querer confundir a tu hermano con su hijo.
El hombre nos miraba extrañado. Comenzó a analizar a mis hijos, algo qué yo no podía impedir, pero qué sin embargo Jasper si hizo.
Padre, mamá debe estar preocupada porque no regresamos, seguramente tiene miedo de qué la tormenta no nos haya permitido volver. Será mejor llamarla y asegurarle qué todo está bien. Es hora de volver. Lamentamos su pérdida señor, pero por favor, antes de actuar intente pensar en el daño qué le causa a los demás. El hombre lo miro asombrado.
Salimos de esa lugar, antes de darle tiempo siquiera de reaccionar. Decidimos no arruinar la alegría de los demás por lo qué dejamos qué aquella fiesta transcurriera como si nada hubieses pasado. Sin embargo, tome la precaución de hacer una llamada qué había venido posponiendo por mucho tiempo. Llame a J. Jenks, un abogado qué era capaz de conseguir cualquier documento falso y hacerlo pasar por original.
A la mañana siguiente le conté a Esme lo ocurrido la mañana anterior en el centro comercial, por lo qué acordamos qué era hora de volver a alejarnos de la sociedad, pero está vez a un lugar muy seguro. Un lugar en donde jamás nos buscaría nadie.
Dos días más tarde, al la tarde, después de qué los chicos volvieran del instituto, les comente qué había aceptado una nueva plaza en un lugar muy alejado, de hecho el lugar más lluvioso de todo Estados Unidos. Forks, Washington, donde había comenzado mi historia con Esme.
Los chicos, acostumbrados por demás a las mudanzas, no opusieron resistencia y lo sucedido en el centro comercial solo quedo entre los involucrados aquella mañana.
A todos les sorprendió lo sucedido. Sin embargo aceptaron de buen grado cuando les explicamos las nuevas reglas de nuestra familia.
Jasper y Rosalie serian a partir de ahora y hasta su muerte, gemelos. Sobrinos de Esme y míos. Mientras qué Edward y Alice, por compartir edad, serian hijos biológicos de Esme y míos y Emmett seria otro pequeño al qué habíamos adoptado. Tanto Emmett como Jasper y Rosalie iniciarían la siguiente primavera el primer año de instituto, mientras Alice y Edward terminaban su último año de secundaria.
El circulo había estado completo. Hasta aquella tarde, cuando Edward regreso como perdido en sus pensamientos, después de conocer a Bella Swan, la hija del jefe de policía de Forks.
Pero la historia de Bella con esta familia es algo diferente a lo qué hubiese podido pensar.
Algunas veces pienso qué fue un error volver a Forks, pero otras tantas pienso, qué es lo mejor qué pudimos hacer. Después de todo, nadie puede huir de su verdadera esencia.
Besos y hasta el siguiente.
Ahora viene la incorporación de Bella a la familia Cullen ¿Cómo imaginan qué será?
Espero sus teorías.
Por cierto, ya se que es domingo, pero hasta hoy tuve chance de subir el fic.
Mil gracias por sus comentarios.
Serena Princesita Hale
Hasta el próximo.
