Los sentimientos de él

Ya sólo faltaban 30 minutos para que el club de teatro realizara su presentación. Y los protagonistas no habían tenido la oportunidad de realizar el ensayo final, así que mientras Yuiichi se cambiaba de ropa, ella le daba los últimos consejos. Sólo 10 minutos. Yuiichi se preocupó de que aún no sabía cómo hacer que el beso fuese un engaño. Yugi D. comenzó a ponerse histérica y le dijo que recordara aquel ensayo, pero ya era muy tarde y todos debieron ir a sus posiciones. A él le pareció muy gracioso todo el último proceso, verla a D tan nerviosa, todo mundo corriendo por doquier y encima, la presión de salir a escena sin saber un par de diálogos. A pesar de todo eso, estaba muy relajado.

La obra comenzó y fue abierta por personajes secundarios. Los aplausos del público y algunas risas hacían relajar a los demás que aún no salían a escena. Finalmente, fue el turno de Yuiichi. Cuando puso el primer pie en el escenario, las chicas del público comenzaron una gran ovación y él se sintió cómodo con esto, ya que en los duelos, estaba acostumbrado a ser el centro de atención. Yugi D. golpeaba su cara con la palma de la mano diciéndose a sí misma, que era solo un presumido.

La tercera escena, finalmente era el debut de Yugi D. Ella estaba muy nerviosa, pero logró simularlo y actuó muy bien, sin equivocar las líneas. Llegó un momento en el que Yuiichi comenzó a improvisar y su compañera nunca tuvo más ganas de matarlo como en ese momento, ya que ella no era buena para eso. La obra continuó muy bien. Cuando fue la parte del baile, las chicas del público comenzaron a ser muecas de desagrado, ya que era la primera escena en la que 'Michael' (interpretado por Yuiichi) y 'Valentina' (Yugi D.) se tomaban las manos como amantes. La escena tuvo un par de torpezas por parte de ambos, ya que al parecer Yuiichi olvidó algunos pasos y Yugi D. estaba por explotar en furia y nervios. Esa escena, terminó más bien en risas por parte del público.

Finalmente, la escena del beso había llegado: Valentina debía despertar sola en el escenario, buscando a su amado, quien apareció tras una puerta. El público estaba en completo silencio. Los diálogos fueron los precisos, ambos estaban más concentrados en actuar bien, que en lo que vendría luego. Las luces bajaron un poco. Los protagonistas terminaron de decir sus líneas y el momento había llegado. Yugi D. quería decirle con todas sus ganas a Yuiichi que la posición en la que estaba, no era la correcta y él comenzó a titubear sobre cómo debía hacerlo. Pasaron minutos de más y el ambiente se tornó tenso y confuso. Yuiichi no tuvo más remedio que besar a Yugi D. de verdad.

El silencio se prolongó más allá de lo esperado. El beso, por suerte, incluso sonó de manera dulce. Algunas chicas comenzaron a manifestarse, pero la obra continuó. Yugi D. no podía evitar fingir su sorpresa y sonrojo en ese minuto, parecía como si un tomate hubiese suplantado su cara, le dio la espalda al público y siguió sus líneas. Para ella, el momento del cierre del telón fue su mayor alivio. Yuiichi estaba callado sin saber qué decir. Realmente, no supo ni qué pensar. No se querían mirar a las caras, y los demás actores tuvieron que moverlos del escenario para proseguir la obra.

En resumen, todo terminó muy bien, todos se sintieron satisfechos, a pesar de los detalles.

El primer día del festival de verano llegó a su fin. Todos se disponían a irse a sus casas. Gis había ido por su hija, y al verla le dio un gran abrazo, sin poder evitar declarar que le habían dado su primer beso en voz alta. Yuiichi, que estaba cerca en ese minuto lo oyó. Atayami nada más la miraba con 'puppy-eyes' porque ella no les había dicho que iba a hacerlo. Yugi D. estaba en silencio, le dijo a su madre que todo lo que quería era marcharse pronto. Cuando Yuiichi se acercó lo suficiente, Atayami lo miró con recelo y Gis se lo advirtió a la pequeña, con una sonrisa molestosa. Ella no quiso voltear y le rogó que se fueran a casa.

Yuiichi se sintió decepcionado al no haber sido capaz de decir algo para hablar con ella. Prontamente, fue rodeado por sus fangirls, que lo felicitaban por el excelente trabajo, le pedían fotografías y entregaban números telefónicos.

Una vez en casa, Yuiichi estaba más pensativo que nunca. Jamás se esperó desarrollar sentimientos por esa chica tan molesta y grosera. Se tocaba los labios una y otra vez y miraba el techo de su casa, recordando todo por lo que habían pasado en los ensayos, cómo se conocieron la primera vez y cómo se fueron conociendo durante todo ese tiempo. Sin duda le tenía aprecio y quiso renunciar a una de sus metas por protegerla, pero todo siempre fue porque creyó ser lo correcto. Esta vez no, esta vez había algo más que no notó hasta estrechar y sentir el calor de sus labios. Le hizo ruborizar. Le había gustado.