Los sentimientos de ella

En casa, D se sentía más repugnada que nunca. Gis comenzó a preocuparse. La pequeña ni siquiera quería hablar con ella, pero aún así lo intentó con mucha suavidad. No respondió en seguida, así que Gis pensó que lo mejor sería dejarla sola. Pero justo antes de salir, le pidió que se quedara. Entonces no pudo seguir guardándose lo que llevaba dentro:

D - ¡Lo odio, mamá! Es un idiota engreído, quién se cree. Porqué no hizo caso de mis consejos, nada más siguió sus impulsos de idiota mujeriego. Mi primer beso debía ser especial, es un insulto que él me lo robara. Me siento tan estúpida. Fui yo la que hizo de todo para que él volviera a la obra, soy una tonta.

G – Oh amor, lo dices de una forma horrible. Es decir, haz pasado la mayor parte del tiempo con él últimamente, ¿En verdad, crees que es así de malo?

Ese no era el punto. D no entendía porqué esto significó tanto para ella. En realidad, nunca creyó que su primer beso tenía que ser especial. Ella era el tipo de persona que no experimentaba el arrepentimiento, y pensaba que todo sucedía por una razón. En realidad, no quería aceptar que de hecho, este idiota presumido, le había hecho sentir mariposas en el estómago por un par de segundos.

Fue una larga noche, hasta que al fin todos en la casa de los Hidaka lograron dormirse. El día siguiente Yugi D. no asistió a clases, ni al festival de verano.

Yuiichi, por otro lado, tenía el fuerte deseo de hablar con ella, y la buscó sin descanso, en el festival. Incluso, le preguntó a sus amigas, las que respondieron que no habían logrado contactarse. Estaba ansioso por verla, después de haberse pasado la noche pensando en cómo debía hablarle ese día. La que sí se reunió con él, fue Christina. Se comportó más amable que nunca y no mencionó la obra de teatro en lo absoluto. Le había preparado el almuerzo y le pidió que se reuniera con ella, tan pronto las clases terminaran, ya que debía decirle algo muy importante. Yuiichi sospechó que podía tratarse de un nuevo bullying hacia Yugi D. y respondió de forma algo agresiva. Christina se asustó, pero le dijo que no tenía nada que ver con D y que le sorprendía que fuese tan atento con ella, después de oírle decir que no le tenía aprecio alguno. Él se mantuvo en silencio por algunos segundos y sólo le agradeció por el almuerzo.

Después de clases, Christina le dijo que estaba enamorada de él, y que estaba dispuesta a pedirle disculpas a Yugi D. por los celos y las cosas que le habia hecho antes de la obra, pero él la rechazó, diciendo que sólo la quería como amiga.