La chica más importante para él
Más tarde ese día, Yuiichi se reunió con su hermana menor, Misao. Fue al internado y pidió permiso para llevarla al parque que estaba enfrente del lugar. Misao le preguntó cómo había salido la obra y Yuiichi le contó con sinceridad todo lo que había ocurrido. Ella jamás había escuchado a su hermano, hablar tanto sobre una chica y le dijo, simplemente: Te gusta.
Y - ¿Cómo dices?
M – Te gusta, es obvio. Te interesa mucho, haz hablado de ella como si fuese tu pasatiempo favorito.
Y -
M – Y además no sabes qué responder ahora. Ella te gusta y es todo –hum-
Y - ¿Eh? ¿Y eso?
M – Nada, sólo estoy celosa.
Y - ¿Celosa? Eres una tonta, hermanita, tú eres la persona que más quiero en este mundo, ¿acaso debo decírtelo mil veces?
M – Creo que dos mil veces será suficiente.
Siguieron disfrutando de su conversación, hasta que Misao sufrió un dolor de cabeza repentino. Yuiichi se mostró tremendamente preocupado, pero ella pronto se recuperó, diciendo que los medicamentos le provocaban náuseas y malestares de ese tipo, todo el tiempo. Yuiichi le preguntó entristecido, si ya quería irse de vuelta al internado, mas ella le dijo que no estaba ansiosa por recibir más inyecciones esa semana. Entonces siguieron conversando, hasta que Misao notó que una chica en el parque no dejaba de mirarlos. Se lo hizo saber a Yuiichi y él pudo ver a la pequeña Yugi D, quien intentaba esconderse tras un árbol, a unos metros enfrente de ellos.
M - ¿Es ella, verdad?
Y – Es… Ella
M – Qué actitud más infantil, pero creo que puedo comprenderla. Debe sentir lo mismo que tú sientes.
Y - ¿De verdad lo crees? Es que ella…
M - ¿Por qué otra razón se escondería?
Y – Ella es extraña, ¿sabes? Nunca sé qué esperar.
M – Y eso hace que te guste más. Por esa razón lo dices con esa cara de tonto. Quisiera darle un buen puntapié en este momento.
Y – Hey hey, tranquila, no te exaltes.
M - No lo haré, después de todo, mis ataques son usualmente, durante las noches. Así que por el momento, está a salvo.
Luego de un par de minutos, Yuiichi dejó a Misao en el instituto de salud mental otra vez, despidiéndose de ella, de forma muy afectuosa.
Debido a que el instituto estaba a pocos metros del parque, volvió con la esperanza de que Yugi D siguiera allí. La encontró descansando sobre la baranda del mirador, con la vista hacia el mar. Ambos se miraron antes de que Yuiichi lograra acercarse lo suficiente para hablar. Ella reaccionó, abandonando precipitadamente el lugar. Él la siguió, gritando que sólo quería hablar con ella. Ella se detuvo cabizbaja. Se volteó evitando verle a la cara al comienzo, pero luego clavó sus ojos nerviosos en él. Tras ver esa expresión, la que generalmente mostraba índices de enojo, lucir tan distinta, casi como dibujando una expresión 'tímida', sintió que se ruborizó y que comenzaría a tartamudear.
En realidad, ninguno de los dos sabía qué decir en aquel momento. Así que Yugi D. sólo caminó nuevamente hacia la baranda y Yuiichi la siguió. Así dejaron pasar otros pocos minutos, hasta que un bonito atardecer acompañó su silencio. Yugi D. fue la que nuevamente comenzó a hablar:
D - ¿Era tu hermana, verdad?
Y - ¿Eh?... Sí. Ella es mi pequeña Misao.
D – Los rumores… No son ciertos. Se ve que la quieres mucho y jamás podrías hacerle daño.
Yuiichi sintió que podía confiar en ella. Le dijo que se equivocaba, ya que él había lastimado terriblemente a Misao en el pasado. Yugi D. se quedó mirándolo, poniendo mucha atención. Yuiichi jamás había hablado de su familia con nadie, y le sorprendió sentir que comenzaría a conocerlo con sinceridad desde ese mismo momento.
Y – Misao comenzó con ataques de pánico cuando sólo tenía 2 años. A eso le siguió un sinnúmero de enfermedades y muchas consecuencias con las que tendrá que lidiar el resto de su vida. Cuando éramos pequeños, no entendíamos lo que le sucedía, solo nos preocupamos de lo mal que ella se comportaba y cuánto hacía sufrir a nuestros padres. Siempre creímos que ella tenía malos sentimientos; éramos demasiado jóvenes para entenderlo. Así que… Cuando nuestros padres decidieron internarla en una clínica, donde le darían los cuidados pertinentes, ella se negó y nos rogó que la defendiéramos, que no la abandonáramos. Kentarou se conmovió, pero yo le di la espalda. Abandoné a mi propia hermana, casi odiándola por algo, de lo que ella no tenía culpa. Lo siguiente fue el accidente de mis padres. Ellos murieron el mismo día en el que Misao fue internada. Ha sido duro, pero supimos salir adelante… Mi hermana significa todo para mí.
Algo que jamás olvidaré es que en la escuela, la maltrataban, los chicos pueden ser muy crueles, es por eso, que no soporto el bullying, sabes.
A Yugi D. le pareció en ese minuto, que lo había mal interpretado en cientos de maneras, y comprendió entonces, que todo lo que sentía por él estaba equivocado. Se dio cuenta de que el haberla rescatado en una ocasión anterior, realmente, fue algo que le recordó a su hermana.
Ella se disculpó en ese momento por haberlo malinterpretado desde el principio, declarando que no debió creer las cosas horribles que se comentaban en la escuela. Él respondió que no había problema, que sólo era secundaria. Además, le confesó que él y su hermano trabajaron duro para ser los mejores en duelo de monstruos, puesto que de esa forma lograrían obtener el respeto de los demás estudiantes, logrando proteger a Misao.
Yugi D. estaba completamente sorprendida, y a la vez avergonzada, no se esperaba encontrar un chico tan encantador, leal y preocupado por sus seres queridos como ese otro Yuiichi. Su historia le pareció muy conmovedora, y quiso escuchar más. Él declaró que estaba helando y que en su casa debían estar preocupados, y ya que ella había tenido la suerte de ser la única persona en el mundo, a quien le había hablado de Misao, era su turno devolverle el favor, dejándole acompañarla hasta su casa. Por primera vez, ella aceptó.
