El comienzo

Se detuvieron, en algún lugar de la bahía, cuando Yugi D. intentó hablar. Yuiichi le dijo que era suficiente, que él debía comenzar a hablar de una vez por todas.

Le dijo que era una pequeña buscaproblemas, una chica que se disgusta fácilmente, muy terca y apasionada en sus deseos. Y que, a pesar de lucir fuerte, poseia un interior vulnerable, que tenía la necesidad de descubrir. Que se había dado cuenta de que tartamudeaba mucho últimamente y siempre era cuando hablaba de ella. Y que finalmente había reunido el valor para ser honesto, gracias a personas que le hicieron abrir los ojos, refiriéndose a sus hermanos. Le dijo que la quería y que le rogaba por una respuesta, antes de volverse loco.

Ella le dijo que era un idiota y que cerrara la boca, ya que era obvio que sus sentimientos eran correspondidos y que lo quería. Tocándose el pecho, ella confesó que su corazón jamás había latido como en esos momentos. Luego, sin dejar de sentirse avergonzada, ocultó su rostro en el torso de Yuiichi, preguntándole entre risas porqué le hacía sentir eso. Él la abrazó delicadamente.

Yugi D. le preguntó si podía tener el segundo lugar más importante en su corazón, ya que Misao tenía el primero y él le dijo que el primer lugar ya lo compartían ambas, pero que no se lo dijera a su hermana.

Luego de quedarse mirando a los ojos por un par de segundos, ella le preguntó si debían volver a ensayar cierta escena que les quedó pendiente y él dijo que necesitaba nuevas lecciones, puesto que no dominaba la técnica del todo. Ella sonrió coquetamente y le dijo que prefería su método improvisado.

Yuiichi rió y la estrechó fuertemente entre sus brazos, besándola, como si se hubiese estado aguantando durante mucho tiempo.

Ambos tomaron aire luego de disfrutar aquel efusivo momento.

Y – Entonces… ¿Qué somos ahora? ¿Pareja, novios, amantes…?

D - ¿Qué estás diciendo? Con todo lo que me haz hecho sufrir, con suerte tendrás mi amistad.

Rieron y disfrutaron del calor del otro hasta que comenzó a helar y Yuiichi la acompañó a su casa, tal y como lo haría el resto de los días, después de la escuela.

Fin