Algo había cambiado cuando abrí los ojos. Una frágil luz entraba por la ventana de mi habitación. Luz. Un milagro en Forks. La niebla seguía estando allí, pero al menos, dejaba entrever un poco de luz por entre sus grises nubes.
Me vestí, baje a desayunar a la cocina, donde evidentemente, no había ni rastro de Esme. Al terminar, me calé el chubasquero, puesto que no sabía si aquellas pequeñas nubes, llegarían a transformarse en nubarrones lluviosos.
Nada más poner un pie en el suelo del porche, una ráfaga de viento asesino, se estampó contra mi cuello. Observé la calle. Era como estar en la villa de Papa Noel, en el mismísimo Polo Norte. Caminé, o mejor dicho, me arrastré hasta el jaguar, y subí. Un manto blanco cubría toda la carretera.
Me fiaba de mí mismo, por lo que no puse las cadenas. Conduje despacio, muy despacio, comparado con la velocidad a la que conducía normalmente. Abandoné a los límites del pueblo, para adentrarme luego en el territorio escolar. Un escalofrío me recorrió la espalda al salir del coche, hacia realmente frío. Justo al lado de mi plaza de aparcamiento, se encontraba Bella Swan, examinando hábilmente las ruedas del coche. La saludé efusivamente, y ella correspondió a mi saludo con una grata sonrisa.
Entonces lo vi. Un coche destartalado, de los años cincuenta, se avecinaba contra Bella, sus ruedas patinaban, y el conductor había perdido el control del coche. No sucedía como se mostraba en las películas de ciencia ficción, pero me daba tiempo a analizar la situación y tomar una decisión respecto a qué hacer. No me lo pensé dos veces y eché a correr hacia Bella.
-Corre –grité.
Ella se giró hacia mí, y vi en su cara una mueca de horror. "No" pensé. Me había equivocado, ella se había apartado rápidamente, por lo tanto, era yo el que estaba en esos momentos en la mira de choque del coche. Algo o alguien se tiró encima mío mientras me susurraba :
-Agáchate –reconocería esa voz entre todas las del mundo. Bella.
Cierro los ojos, y lo primero que veo al abrirlos es a Bella. Estaba hablando con alguien por el teléfono, y lo hacia tan deprisa que no entendía lo que decía. Bajó la vista y se percató de que yo había abierto los ojos. Cerró el móvil con fuerza y me miró con...su mirada era la misma que tenía hacia unos días. Esa mirada que era el resultado de la unión de un asco y una repugnancia que asediaban mis "pesadillas". Intenté incorporarme, pero Bella no me dejó.
-Podrías tener alguna contusión interna –se excusó.
Me daba exactamente igual lo que Bella pensase, había cambiado la manera de mirarme en menos de lo que dura un parpadeo. Había pasado de mirarme cordialmente a hacerlo de manera frustrada y resignada. ¿Por qué¿Por qué a mí y no a ningún otro? Los sentimientos se agolpaban en mi cabeza, y entonces lo tuve claro.
La apreciaba, la apreciaba como a ninguna otra, por lo que esos sentimientos eran más intensos que con cualquier otra persona.
Entonces caí en la cuenta de que no tenía ni un solo rasguño, algo absolutamente imposible, dado que nos había atropellado un coche. Nada me dolía, nada que no pudiese mover. Me incorporé con sorpresa y Bella hizo lo mismo.
Los del hospital habían traído ambulancias, y nos obligaron a introducirnos en ellas. A todos excepto a Bella, debía tener enchufe o algo parecido...
La situación era realmente patética.
Me introdujeron en la ambulancia a pesar de que protesté diciendo que no me había pasado nada, me encontraba perfectamente. Y Bella no me ayudó mucho a demostrarlo...les dijo que me había dado un fuerte golpe en la cabeza.
Ya en el hospital, y tumbado en una camilla, al lado de Lauren Mallory, esperaba los resultados de la prueba que me habían hecho. Lauren había salido peor del accidente, llevaba collarín y la pierna escayolada. La puerta se abrió y por ella entró un hombre de unos veintitrés o veinticuatro años, pálido al igual que los Swan, e increíblemente bien parecido. Parecía salido de una película romántica, tenía el pelo castaño y rizado, y los ojos dorados, al igual que los de los Swan. Debía de ser el doctor Charlie Swan, del que tanto me había hablado Tyler.
-Bien señor Cullen. Los resultados demuestran que no hay ningún órgano ni nada afectado por el choque. Más, aunque le voy a dar el alta, quiero que se tome estas pastillas para la cabeza –dijo con voz autoritaria.
-De acuerdo –acepté yo refunfuñando.
-En cambio, usted, señorita Mallory, se va a quedar un tiempo con nosotros –le explicó con una sonrisa.
Lauren asintió, y mientras el doctor Swan firmaba algunos papeles, se dirigió a mí.
-Lo siento mucho Edward, iba a demasiada velocidad y no fui capaz de frenar –se disculpó a punto de llorar.
Por una vez, me compadecía de ella.
-No te preocupes Lauren, no ha sido culpa tuya. Además, seguimos vivos –le recordé con una franca sonrisa.
La puerta se abrió de nuevo y por ella entró Bella Swan.
-Hola chicos –nos saludó cordialmente.
-Hola Bella –le correspondí a la vez que los otros.
-¿Puedo irme ya, doctor Swan? –inquirí mientras me levantaba de la camilla.
-Claro, claro, pero tómate las pastillas –me dijo mientras me las tendía.
Las cogí y salí de allí seguido de Bella. Anduve hasta un sitio en el que supuestamente no había nadie escuchando y empecé a bombardear.
-¿Qué pasó Bella?– pregunté enfadado.
Su brillante sonrisa había desaparecido y ahora me miraba seria, seguramente buscando una excusa coherente.
-¿Qué crees que pasó? –inquirió impasible.
-Realmente no lo sé –respondí- lo único que me ha quedado claro es que te tiraste encima para salvarme la vida. O no. El coche de Lauren llegó hasta nuestra posición, pero ni tu ni yo tenemos un solo rasguño. En cambio, Lauren sí.
-¿Crees que paré el coche a pulso¿Qué te protegí con mi cuerpo y soy tan dura que eso nos salvó? –inquirió atónita.
-Sí –afirmé con dureza.
Me miró con una mezcla de frustración y remordimiento, como si hubiese cometido un error muy grave, y se arrepintiese con todo su ser.
-Nadie te va a creer –me aseguró en tono de mofa.
-No se lo voy a contar a nadie –la incité yo.
Deseaba, no, necesitaba saber la verdad. Un acontecimiento así no era posible de olvidar.
-Entonces ¿qué importa? –inquirió alzando los brazos.
-A mí me importa –le respondí.
-¿Es que no me lo puedes agradecer y punto?
-Muchas gracias.
Me miró de nuevo.
-No vas a dejarlo correr ¿me equivoco?
-No –afirmé yo con voz seca.
-En ese caso…disfruta de tu decepción - dijo, y acto seguido salió de allí con la gracia que la caracterizaba.
Estaba enfadadísimo, demasiado en mi opinión. La frustración me había embargado en el mismo momento en que Bella se había ido de allí. Caminé hasta la sala de espera, donde me esperaba Esme, que se abalanzó sobre mí al verme.
-¡OH Edward! Gracias a dios que estás bien –me susurró al oído.
-No ha sido nada mamá, vayámonos –la tranquilicé.
-Pero, tus compañeros te están esperando fuera –objetó- Deberías ir a verlos.
-Ya bueno…no tengo muchas ganas de ver a nadie –me escabullí.
-Ah, si es así no te preocupes, lo entenderán.
Esme se empeñó en conducir, asegurándome que no estaba en condiciones de ponerme al volante. Durante todo el trayecto, miré por la ventanilla, contemplando el paisaje. He de admitir que era muy bonito, pero es que todo era demasiado verde. Hasta los troncos de los árboles, normalmente marrones, eran de un color verde pistacho. Los tejados, cubiertos por las hiedras de sus jardines parecían los de la casa de las hadas del bosque verde, verde, verde. Personalmente, y en cuestión de colores, yo me decantaba por el azul.
Al llegar a casa, bajé del coche, me comí un trozo de pizza que había en el frigorífico, y subí a mi habitación, alegando que no tenía ganas de hablar. Daba gusto vivir con Esme, no se metía en tu vida si tu no le dabas permiso, y eso realmente, era un gran alivio. Puse el disco de el "My chemical romance" en el reproductor de CD, y me tumbé en la cama. El disco me lo había regalado Natalie para mi cumpleaños, era uno de sus grupos favoritos, incluso era amiga de uno de los componentes del grupo.
Me gustaba mucho su música, pero prefería a Debussy, o una de mis composiciones.
Aquella noche, soñé, por vez primera, con Bella.
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Me alegro muchísimo de que os guste la historia, de verdad o No tardaré mucho en ir subiendo capítulos, puesto que tengo bastantes más escritos. Muchísimas gracias por leerlo!!!
Espero que os haya gustado o
Besos!!!
