Hello! Bueno, aquí estoy otra vez... Ahora no tardo mucho en actualizar, puesto que ando bastante más libre que antes y tengo más tiempo. Aun así, algunas veces, os haré sufrir ¡Muahaha! xDDD

Goshikku-san: Me alegro de que te guste La verdad es que la historia, a partir de determinado punto, ya no será como en el libro... Ha habido cosas que he cambiado mucho y espero que aun así, siga gustando. Nada, yo también dispongo de poca paciencia cuando me dejan con la intriga xDDD Muchas gracias por tu review! O

nonblondes: Me alegro de que te riéses con el nombre xDDD Muchas gracias por todo, nonblondes!

TheKamikazeDemon: Sí, el nombre es bastante ridículo... Pero la verdad es que le da un toque de humor a la historia; y ya te adelanto que Edward le buscó un apodo para que no sonase tan mal xDDD Me alegro muchísimo de que te guste, y muchas gracias por tu review!

ladysophie27: Me alegro mucho de que te gustase el capítulo En realidad no es para tanto $ pero muchísimas gracias, ladysophie! o

Andrea: Hola! Me alegro de que te guste esta versión de Crepúsculo D Muchas gracias por tu review! O

laurus cullen: Me alegro un montón de que te guste! - Pues sí, intento publicar lo antes que puedo puesto que ya tengo escrito hasta el capítulo dieciocho de la historia, sin embargo, el tiempo no me favorece últimamente... -.-' Muchas gracias, wapa! No sabes cuanto me alegro de que te gusten las personalidades de los personajes D ¡Jajajaja! Sí, la verdad es que el nombre es bastante ridículo, por no decir mucho xD Pero me gusta cómo quedó, hace la historia más personal y cómica. Y como le decía a Kamikaze Demon, Edward le va a buscar un apodo para que la pobre no pase apuros xDDD Me alegro muchísmo de que te guste! Y gracias! O

Coniita Malfoy Cullen: xDDDDD Encantada de que te rieras tanto con el nombre de la co-protagonista U Me alegro muchísimo de que te guste! Y muchas gracias por tu review! O

elisabet weasley cullen: Hola! Me alegro muchísimo de que te guste ¿Cómo te agrego? xDDD Perdona mi ignorancia, por favor... U Muchas gracias por todo! O

Maria: Me alegro mucho de que te gustase Creo que el cambio de nombre fue uno de los platos fuertes de la historia xDDD Pero debo decir que la idea de darle ese nombre no es mía, sino de una chica que leía mi historia en el foro de Crepúsculo y que fue a la que se le ocurrió el nombre. Si os gustó tanto, deberíais felicitarla a ella Aun así, gracias por lo de la imaginación $ Y respecto a esa escena, tranquila... El momento se acerca O Muchas gracias por leer y comentar, María! O

Hinata-MisaMisa-Cullen: Hola! Me alegro mucho de que te guste, wapa. Y espero que lo siga haciendo... ¿Qué parte del libro es tu favorita? Muchísimas gracias por comentar! O

Muchas gracias por vuestros reviews! De verdad que animan mucho a continuar... O Y respecto al nombre de Jacoba, debo decir que la idea de ponerle ese nombre no fue mía, sino de una chica del foro de Crepúsculo a la que se le ocurrió; y al final, decidí que así se llamaría U Así que si os hizo gracia el nombre, las felicitaciones es como si se las dieseis a ella. Y respecto a este capítulo en concreto, no es tan largo como los anteriores pero aun así, espero que os guste. De todas formas, dentro de poco os colgaré el siete ¿vale?

¡Muchas gracias! O

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Nota: Todos los personajes de esta historia pertenecen única y exclusivamente a Stephenie Meyer.

Le dije a Esme que estaba muy cansado y que no tenía ganas de cenar. En cierto modo, aquello era verdad. Subí a mi cuarto, y me tumbé en la cama, muerto de cansancio. Intenté disipar de mi mente los pensamientos dirigidos hacia Isabella Swan, pero no pude.

"-¿Qué tienen que ver los Swan en todo esto?

–Son ellos.

-¿Qué son los fríos?

-Bebedores de sangre. Tu gente los llamaría vampiros."

Aquellas palabras bombardeaban mi cabeza como si de un terrible enemigo se tratase. No quería pensar en ello, no debía hacerlo. Todo aquello era extraño, muy extraño.

Ese fue mi último pensamiento antes de introducirme en una terrible pesadilla.

Me hallaba en un bosque, concretamente, en un claro. Desde allí se podían observar las estrellas que inundaban el firmamento, por lo que supuse que me encontraba lejos del pueblo en sí. Escuché pasos muy cerca de mí, y para cuando quise darme cuenta, Jacoba me arrastraba lejos de allí. Podía oír el agua del mar estrellarse contra las olas.

-¡Corre Edward¡Corre! –me gritaba ella. Su cara mostraba un profundo terror.

-¿Qué ocurre Jacoba? –inquirí tratando de frenarla, pero no pude.

Mi amiga seguía avanzando, corriendo entre la maleza con una soltura increíble.

Volví a escuchar pasos, y Jacoba volvió a gritar.

-¡No le escuches Edward¡No le hagas caso¡Corre! –su expresión era de horror.

-¿Escuchar a quién? –le pregunte al borde de la histeria.

No pudo contestarme, se había parado en seco y miraba a través de mí. Giré la cabeza instantáneamente, y me encontré con ella. Su piel brillaba como si de polvo de estrella se tratase, y sus ojos eran negros como el azabache.

-Ven Edward, no te voy a morder –dijo Bella burlonamente, y con esa sonrisa que tan loco me volvía. De su boca salía un pequeño hilo de sangre.

-¡Jamás! –gritó Jacoba.

O, mejor dicho, la que antes era Jacoba. En esos instantes, mi amiga se había convertido en una gran loba de pelaje gris, que gruñía amenazadoramente a Bella. No entendía nada, aquello era demasiado aterrador como para ser cierto. Intenté detener a la loba, pero fui incapaz de ello. Con un gruñido de ira, el animal se había tirado encima de Bella. Quién, en esos instantes, enseñaba unos afilados colmillos.

-¡¡No!! –grité yo asustado.

Según mi reloj, eran las seis de la mañana. Por suerte, todo había sido una pesadilla, o no…

Temiendo que se repitiese, me quedé esperando un rato en la cama, pensando en lo que había visto en aquel sueño. ¿Podría ser verdad? No podía pensar demasiado encerrado en una habitación.

Pasaron los minutos, media hora más tarde, me veía incapaz de quedarme por más tiempo en esa habitación. Me levanté procurando no hacer ningún ruido, aún no había amanecido, y por lo menos faltaban dos horas para ello. Recogí la ropa de ese día y bajé con sigilo hasta la cocina. Una vez allí, me vestí rápidamente y le escribí una nota a Esme:

Mamá:

Me voy a dar un paseo, no te preocupes por mí.

Edward

Xxx

Ella lo entendería. Sabía que no me podía perder. Caminé hasta la puerta principal, y una vez allí pensé "¿Pasear por el pueblo a estas horas? Me tomarán por imbécil." Cambié de dirección y salí por la puerta trasera. Lo maravilloso de la casa de Esme era que justo al lado del jardín había un bosque. Todo estaba en penumbra, me había llevado la linterna, porque sabía que no podría ver mucho más allá de mis propios pies una vez estuviese dentro del bosque. Caminé por el sendero hasta internarme por completo en la espesura. Empecé a subir colinas, y aún así, no veía nada a parte del bosque.

Las primeras luces del alba culminaban el cielo con sus frías luces de invierno. Debía pararme. No había ido al bosque para pasear simplemente, había ido allí para pensar en lo que Jacoba, a la que iba a empezar a llamar Jackie, me había contado la noche anterior. Cerca de donde me hallaba, un río con rocas a ambos cauces hacía su entrada en aquellos parajes.

Corrí hasta verlo completamente. Me acomodé en una roca y empecé a pensar.

¿Era verdad aquello¿Los Swan eran vampiros? No, solo eran historias de fantasía. La misma Jackie me había confesado que no le hacía mucha gracia que su gente pensase así. Sin embargo, con aquella descripción, todo encajaba. La piel blanca como la cal, todos ellos tenían el mismo color de ojos, su increíble belleza impactaba y atraía, una agilidad y elegancia sobrehumana. Además, Bella había faltado a la clase de Biología, el día que habíamos hecho la prueba del grupo sanguíneo. Desde luego, coincidencias no faltaban.

Pero ¿Y si no se trataba de simples coincidencias¿Y si realmente aquella familia estaba formada por vampiros? En tal caso¿qué haría yo¿Debía compartir con alguien ese secreto? No, ya me había involucrado bastante como para meter alguien más en ello, me tomarían por lunático ¿Debía alejarme de Bella? Tal y como ella me había recomendado que hiciera. O ¿actuar como si nada hubiese pasado? No tenía nada claro. Las ideas paseaban a sus anchas por mi cabeza.

Podía alejarme de ella, no volver a hablarle, simplemente no existiría para mí. Pero ¿podía realmente mi corazón arriesgarse a perderla para siempre? Aquella pregunta era la más fácil que me habían planteado en mucho tiempo ¿Sobreviviría? No. Definitivamente, no. Me gustase o no, me había enamorado de Isabella Swan, y no había remedio que lo impidiese. Ignoraba si alguna vez había tenido la elección de apartarme de ella, ahora solo importaba descubrir la verdad.

No acababa de creerme que Bella fuese una vampiresa. Motivos no me faltaban para creerlo. Pero ¿quería saber la verdad¿Quería descubrir quién era ella realmente? Y lo más importante¿qué iba a hacer con Bella al sábado siguiente? Si lo que decían aquellas historias, corroboradas por rasgos físicos y demás, ellos bebían sangre. Y, por muy civilizados que estuviesen, tomar de la sangre la vida ajena siempre estaría en su naturaleza. No podía hacer nada por impedirlo.

Por lo visto, siempre existiría el riesgo de que no pudiesen aguantar la sed. Y, evidentemente, era peligroso. Si moría a manos de Bella no me importaría, porque simplemente la amaba. Además, iba a seguir viéndola y hablando con ella, era consciente de que corría un gran riesgo. Sabía que corría el riesgo de morir en sus brazos, cuando ella bebiese mi sangre para volver a la vida, de nuevo. Pero era un riesgo que merecía la pena correr por sentir como mi corazón se desbocaba cada vez que la veía.

Aún así, había cosas que no me habían quedado claras. Se suponía que los vampiros no podían salir de día porque la luz del sol los convertía en cenizas, y, pese a ello, los Swan iban al instituto todas las mañanas. Era evidente que muchas de esas mañanas el sol no estaba presente, y que faltaban a clase los días que el sol sí estaba visible totalmente, pero cuando estaba nublado, la luz del sol seguía ahí, con menos intensidad claro.

La curiosidad empezó a picarme. Había oído que existían, en cuentos populares, varias razas de vampiros. Y que cada una de ellas tenía rasgos diferentes a las de las demás. Me levanté de la piedra y emprendí de nuevo el camino de regreso a casa. Esta vez, con paso más lento. No tenía prisa por llegar antes de que Esme se levantase, todo lo contrario.

Con la luz del sol, el paraje se podía admirar mucho mejor. Todo era verde, como en toda la península de Olympic…

Suspiré. A pesar de mis "descubrimientos" vampíricos, Forks seguía deprimiendome mucho. Una vez en casa pude comprobar, con gran asombro por mi parte, he de admitir, que Esme no se encontraba allí. Me había dejado una nota.

Querido Edward:

He ido a ver a Dana a la reserva, tenemos muchas cosas de las que hablar…

Quiero que a mi vuelta hablemos de algo que para mí tiene gran importancia.

Muchos besos.

Esme

Hoy era el día de las notas de pos-it… Por lo visto, Dana y ella habían hecho las paces, me alegraba. Pero ¿a qué se refería con la última frase?

De momento, ese no era problema ni signo de alguno de preocupación. Subí mi cuarto y encendí el ordenador. Aquella iba a ser una mañana dura. Buscar vampiros reales en Internet era como buscar una aguja en un pajar. En realidad, se encontraban muchos sitios en los que apareciesen vampiros, pero todos ellos eran ficticios.

Después de varios minutos de espera, el ordenador se encendió del todo. Tecleé "razas vampíricas" en mi buscador personal. Ante mí aparecieron 3.589 páginas.

La mayoría tenían que ver con la enfermedad del vampirismo, libros recomendados, y etc. Cuando pensaba que no encontraría la que buscaba, apareció ante mí la página que deseaba: Bebedores de Confesiones de reverendos enmarcaban aquella página, y signos sanguinolentos la bordeaban con sus formas. Daban verdaderos escalofríos, y más de una vez me apeteció cerrar aquella página demoníaca. Sin embargo, el deseo de encontrar alguna información que corroborase el hecho de que los Swan eran realmente vampiros pudo conmigo. Encontré el link en el que aparecían las distintas razas de posibles vampiros.

Sólo tres llamaron mi atención:

· El varacolaci: Un poderoso no muerto que podía aparecerse como un hermoso humano de piel blanca.

· El Nelapsi: Una criatura de tal fuerza y rapidez que era capaz de masacrar una aldea en una hora.

Y por último, el Stregoni Benefici: un vampiro italiano que afirmaba estar del lado del bien; era enemigo mortal de todos los vampiros diabólicos.

¿Acaso me había vuelto loco? Buscar en Internet era una completa estupidez. ¿Qué vampiro, en el caso de que existieran, sería tan idiota como para hacer una página web de su raza? No. Me había ganado a pulso que aquella historia me atormentase. Yo había flirteado con Jackie para que ella me los contara. Ahora, debía saber comportarme al día siguiente, cuando estuviese en Biología y Bella empezase a hablarme.

Desde luego, estaba ansioso por descubrir la verdad acerca de la naturaleza de los Swan. Si aquello que Jackie me había contado era realmente cierto, o si simplemente eran habladurías o rumores. Pero ¿cómo lo hacía¿Cómo le confesaba lo que temía que era?

-Hola Bella¿sabes?, el otro día me contaron que tú y tu familia sois vampiros. No te preocupes, que no se lo diré a nadie.

Evidentemente, no podía soltarle una cosa así y esperar que ella siguiese siendo mi amiga o no echase a correr espantada por mi idiotez. Antes de ello debía interrogarla a fondo para saber más sobre ella y si se trataba realmente de una vampiresa.

Apagué el ordenador y empecé a hacer el trabajo de literatura para la semana siguiente.

Al cabo de unas horas, la puerta de la habitación se abrió, y yo desconecté de mi mundo fantástico y filosófico, por así decirlo.

-Hola Edward –me saludó mi madre desde la puerta.

-Hola mamá¿qué tal ha ido con Dana? –inquirí a la vez que me quitaba los cascos del discman.

-Muy bien –asintió contenta- ¿Leíste mi nota?

-Sí –me acordé de repente- ¿De qué tenemos que hablar?

-No es un tema para hablarlo desde la puerta, al menos desde mi punto de vista –replicó con una sonrisa.

-Está bien, ahora mismo bajo –accedí.

Esme cerró la puerta y yo me apresuré a recoger todas mis cosas. Por lo menos había hecho la cuarta parte del trabajo en todo aquel tiempo. Bajé por las escaleras pegando saltos. Realmente no entendía el por qué de su charla conmigo. No había sacado malas notas, todo lo contrario. Entonces ¿de qué me quería hablar?

-Estoy en el jardín, hijo –me gritó desde allí.

Caminé hasta la puerta y tomé aire antes de sentarme en una hamaca a hablar con ella.

-Tú dirás…-le incité a empezar.

-Está bien –asintió con una sonrisa- Edward, sé que ya no eres un niño, que tienes la suficiente madurez para saber que haces lo correcto. Pero creo que debería hablarte de algo…

Cuando tu padre y yo nos casamos, los dos estábamos increíblemente enamorados. Sin embargo, con el paso del tiempo la relación se fue deteriorando, y no fue a mejor. Puede que yo nunca me recuperase de la marcha de tu padre, o puede que sí. En todo caso, debes saber que fueron tiempos muy duros, y que no quiero que a ti te pase lo mismo. Sé que te has enamorado de una chica, se te nota. También sé que no soy nadie para ti en este tema del amor, y que mis explicaciones no son lo bastante buenas, pero quiero que me escuches. Y que me respondas a una cosa…¿vale la pena intentarlo?

Los ojos se me salieron de las orbitas. Esme, la dulce Esme, me estaba preguntando sobre mis amoríos. Y es más, me había dicho lo que yo ya sabía, que estaba enamorado. Por si fuera poco, ella lo había notado. ¿Tal era mi nubosidad mental cuando pensaba en Bella? En todo caso, la última pregunta me llegó de sopetón.

-¿Qué si vale la pena intentarlo? –Repetí con voz ronca- Sí, mamá, estoy seguro de ello.

Sonrió.

-Bueno, y ¿quién es la afortunada? –preguntó socarrona.

-¡Mamá! –Exclamé- Nunca te ha interesado mi vida privada.

-Quizá porque nunca la habías tenido…-adivinó con una mirada suspicaz.

-No es nada seguro, y ella no lo sabe. Así que no te hagas ilusiones…-confesé con la vista perdida en el horizonte.

-Está bien. Pero cuando ya sea algo de dominio público, házmelo saber –accedió con una gran sonrisa.

Abandoné la hamaca y fui directo a la cocina, a prepararme algo comestible para comer.

Hice lo primero que encontré en el congelador.

Cuando terminé, subí a mi habitación y seguí con el trabajo. Aquel día hice la mitad.

Por la noche, la misma pesadilla acudió a mi cama, pero, en cambio, aquella vez, no desperté de madrugada.

El lunes no hubo rastro de Bella por ninguna parte, supuse que habría alargado el viaje con Alice. Tyler me comentó la posibilidad de ir al día siguiente a un cine de Port Ángeles con Ben y Mike, a lo que yo accedí. En cambio, Mike se retiró al saber que yo iba a ir a la salida de chicos. Sabía que me odiaba, pero no tanto…

Acordamos que saldríamos de Forks cuando acabasen las clases, Esme no se había opuesto a que yo saliera de "juerga" con los amigos.

Cada uno cogió su coche, por el simple hecho de que nos sería más fácil desplazarnos. Todo iba bien, y sin embargo, yo seguía pensando en Bella…