Hello! Bueno, ya estoy aquí de nuevo )
TheKamikazeDemon: Muchísimas gracias, de verdad. Me alegro un montón de que te guste D
Mari-Cullen¡Ok! Deduzco por tanto que tienes dos cuentas en FF. ¿no? Para la próxima vez, ya lo sé xD ¿Sí¿Te gusta la parte de Port Angeles? Buff... No sé si esta te gustará, es MUY distinta S Muchas gracias!
laurus cullen: De nada, laurus. Intento poneros a todos, pero hay veces que me despisto y me salto gente ? Me alegro de que te guste más Jackie P
Maria: Sip, este capítulo es en el que lo salva. Buff! Conforme vayas leyendo verás lo que mi mente llegó a imaginar xD Me alegro mucho de que te guste D De rarita nada, cada uno es como es )
princesa-18¡Princesa que me sacas los colores! $ En realidad no es para tanto, simplemente me gusta escribir y disfruto haciéndolo. Aun así, muchísimas gracias! Me alegro mucho de que te guste la historia, de verdad. Gracias!
PknaPcosa: Me alegro muchísimo de que te guste, Pkna! DDD Muchas gracias, wapa!
ladysophie27¡Jajaja! A mi también me encanta Esme, es de lo más dulce y fraternal Me alegro un montón de que te guste )
Anhya¡Oh! Mil gracias, Anhya! $ Me alegro mucho de que te guste! D
Goshikku-san¡Así que a ti también te gusta esta parte! P Me parece que va a ser muy distinto al del libro, aunque puede que os riáis bastante con el xDDD Me alegro mucho de que te guste! DD
miiaPotter¡Muchas gracias miia! $ Me alegro muchísimo de que te guste DDD Y mil gracias por agregarme a Favourite/Authors $
Lorenita. Weasley: Me alegro mucho de que te guste ) Gracias por tu review! DDD
Siento haber sido tan breve con los comentarios, pero no tengo mucho tiempo... De este capítulo en especial, decir que está escrito totalmente en coña, puesto que por algunos motivos y dada mi escasez de ideas en el momento en que lo escribí, nos tomamos el capítulo a broma y este fue el resultado. Espero sinceramente que os guste y quue os riais con el, que es lo que pretendía conseguir desde el principio.
Bisous!
Disclaimer: Todos los personajes de esta historia pertenecen única y exclusivamente a Stephenie Meyer.
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El trayecto hasta Port Ángeles fue bien. Tyler iba primero, seguido por mí y por Ben.
En una curva, yo adelanté a Tyler. Este se picó y aceleró todo lo que pudo, pero no fue suficiente para vencer a mi jaguar, que desde entonces fue en primera posición. Ya en Port Ángeles, aparcamos en los primeros sitios vacantes que tuvimos a la vista.
Caminamos hasta los cines. Yo no tenía ni idea de que película íbamos a ver. Hacía mucho tiempo que no iba al cine, y los estrenos me pasaban cuenta... Ni siquiera sabía cuál era la película que estaba triunfando en el mundo. Una vez en las puertas del cine, cogimos unos folletitos del mostrador, donde iba el nombre de cada película y su argumento.
Una de ellas era "Piratas del Caribe: El fin del mundo". Por lo que allí decía, se trataba de la tercera parte de las aventuras del capitán Jack Sparrow y sus dos compañeros Will Turner y Elisabeth Swan. Aquél último apellido llamó mi atención…Y, por supuesto, me hizo recordar a Bella.
"Ocean's thirteen": Otra tercera parte de una saga. Narraba la venganza que planeaba llevar a cabo la banda de Danny Ocean, un grupo de ladrones demasiado expertos.
"Spiderman 3: De nuevo, una tercera parte de otra saga. Esta vez, del increíble hombre araña, quien debía enfrentarse a dos de sus enemigos a la vez.
"La marca del lobo" Una familia asesinada, una joven y un secreto ancestral. Por lo visto, esta película no era la tercera parte de nada. La calificaban de terror. Dada la descripción del folleto, debía de haber licántropos por allí escondidos…
"Vampire Wars": Era tipo Underworld, solo que esta vez, los vampiros no luchaban contra los licántropos, sino contra ellos mismos. Algún conflicto debía haber…Además, la chica del cartel se parecía un montón a Bella…
Había tantas cosas relacionadas con ella…Además, me estaba precipitando descaradamente, no sabía si lo que decían respecto a su naturaleza era verdad o no… No me apetecía tragarme una de ciencia-ficción. Prefería que fuese de miedo. La más indicada era…La marca del lobo.
-¿Tú por cuál votas? –me preguntó Ben.
-Creo que por…La marca del lobo –dije aún confundido.
-Pues yo por Vampire Wars, el titulo engancha –fue Tyler quien habló.
-Yo por ninguna de esas dos, a mi juicio, Ocean's therteen –replicó Ben.
-Estamos bien…-comenté yo.
-Pues sí…-coincidió Tyler.
-Podemos hacer una cosa –intervino Ben- Cada uno se va a ver la película que quiera.
-Ya, pero resulta que Vampire Wars dura tres horas, y las nuestras una y media –repliqué ojeando el folleto.
-Está bien…-dijo Tyler- Renunciamos a Vampire Wars, y vemos una de las vuestras.
Sinceramente, a mí me daba igual qué película viésemos. Por lo que contesté:
-Veamos Ocean's thirteen –acordé yo con una sonrisa.
-¡Toma ya! –gritó Ben.
Nosotros suspiramos y lo miramos como si de nuestro hermano pequeño se tratase. Realmente, podía pasar…Ben caminó hasta la taquilla. Tyler y yo esperamos a que volviese con las entradas de la película. Cuando volvió aún seguía murmurando lo bien que nos lo íbamos a pasar. Yo cogí la entrada sin entusiasmo y me la guardé en el bolsillo.
-¿Pero no hemos acordado que veíamos Ocean's thirteen? –inquirió de pronto Tyler.
-Sí –contesté yo.
-¿Y qué hacemos con las entradas de Vampire Wars? -replicó Tyler.
-¿Qué dices Tyler? –intervino Ben.
-Mirad vuestras entradas –nos ordenó.
Saqué la mía del bolsillo y leí la información. Tyler tenía razón. Las entradas eran para ver Vampire Wars y no para Ocean's thirteen.
-Genial –mascullé.
Lo último que me apetecía era ver una película sobre vampiros, dadas las circunstancias…
-Lo siento chicos –se disculpó Ben- Dadme vuestras entradas que las cambio.
Se las entregamos y esperamos a que volviese con las de la producción elegida.
Sin embargo, vimos como la mujer de la taquilla se negaba a cambiarle las entradas. Ben protestaba y decía que eso no era tener buena actitud, y etc…
Cuando volvió, su cara mostraba una gran máscara de rabia.
-No me las ha querido cambiar –explicó entre dientes- Alegaba que no teníamos derecho a pedir una cosa así.
Yo suspiré a la vez que asentía.
-No te preocupes, Ben. Veremos esta y ya está –le animó Tyler.
Ben sonrió, pero añadió algo más.
-Esto…la película empieza a las once.
-¿Había otras horas disponibles? –quise saber.
-Me temo que sí... –admitió.
-Esto es de locos…-murmuré.
-Edward tiene razón, no volveremos a dejarte ir a por unas entradas –dijo Tyler- Y menos si la chica de la taquilla está tan buena como esta…
Ante eso, los tres nos reímos.
-¿Y ahora qué hacemos? –pregunté.
-Supongo que, dado que aún son las cinco de la tarde, podemos ir de…-iba a decir Ben.
-"Shopingg" –terminó la frase Tyler. Su voz demostraba un gran "afecto" hacia las chicas entregadas a la compra.
-Está bien –acepté yo, sin poder ocultar una gran sonrisa de mofa - Vosotros vais juntos ¿no?
-Sí. Ben y yo tenemos que ir a por las flores del baile –me explicó Tyler.
-Vale –asentí
- Nos vemos aquí a las once menos cuarto –acordó Ben.
Asentí y salí de allí. No sabía a donde ir, no conocía la ciudad. Cogí el coche y me dirigí al centro. Aparqué donde pude y empecé a andar enbusca de algunas librerías. Si encontraba lo que quería en Port Ángeles, no tendría que llevar a Bella de aquí para allá en Seattle. Bella... Pensando en ella y en cosas que no debería… acabé delante de una tienda de ropa interior. Supongo que en ese momento se me fue la pinza, porque entré decididamente en la tienda y busque la sección de ropa interior desesperadamente.
No sé como lo hice, pero acabé en el mostrador del establecimiento con unos boxers negros en los que ponía "Bite me" con un color rojo sangre. Me la estaba ganando a pulso…
Salí de la tienda un poco confuso por mi elección. Aún eran las ocho de la tarde, podía estar un rato más de "shopingg" que hubiese dicho Tyler. Caminé sin rumbo fijo. Para cuando quise darme cuenta ya era de noche. Me había alejado bastante del coche.
Caminaba con la vista fija en el suelo cuando choqué contra alguien.
-Perdóneme –me disculpé aún sin levantar la vista.
Aquella persona no dijo nada, y fue por eso por lo que levanté la cabeza. Un hombre de unos treinta años, vestido de mujer y maquillado hasta las cejas, me miraba con los ojos fuera de sus órbitas.
-Dios mío, no me lo puedo creer –murmuró con acento pijo.
-¿Cómo? Ya le he dicho que lo siento –repliqué yo.
-Ay por favor, fírmeme un autógrafo –me pidió con voz insinuante.
-¿Pero qué dice? –Inquirí confundido- Yo no soy quien usted cree..
-No me llames señor, guapo. Tú llámame Jimmy –me dijo con voz demasiado insinuante.
-Perdone, pero tengo mucha prisa –le corté yo.
-No puedo dejar escapar una ocasión así –susurró el hombre al ver que me alejaba.
-¿Ocasión? –inquirí a la vez que giraba la cara para volver a mirarlo.
-¡Chicos¡Salid chicos¡Mirad quién está aquí! –empezó a gritar el hombre con voz de pito.
Si el tono de Jessica al gritar me parecía horrendo, con este no había punto de comparación.
-¿Chicos? –Pregunté- Lo siento mucho, pero se confunde de…
No pude acabar la frase. Varios hombres se habían puesto en círculo alrededor de mí, y me miraban con dulzura y pasión a la vez. Cada uno iba vestido de un personaje famoso, o eso deduje yo.
-Vaya, vaya, Jimmy –comentó uno de aquellos extraños marimachos- Qué suerte has tenido…
-¿A que sí? –se pavoneó el aludido- Debe de ser que es mi cumpleaños…
-Discúlpenme señores o señoras –no estaba seguro de su definición exacta- Pero creo que se confunden.
Eché a andar, pero varios me impidieron andar más allá de dos metros. Debían de ser doce por lo menos…Recordé las veces que me había peleado con los chicos mientras vivía en Phoenix, por supuesto, todas habían sido en broma.
-Me parece que me están confundiendo...-repetí- Ahora, y si son tan amables, me tengo que ir.
Volví a andar de nuevo, pero el que se hacía llamar Jimmy se interpuso en mi camino.
-Tú no vas a ninguna parte guapetón –replicó el gay.
-Señoras o señores, permítanme decirles que soy menor de edad…-empecé.
-Y un cuerno –soltó uno- Tú lo que quieres es irte con Jhonnie Deep de fiesta por el Caribe.
-Ya les he dicho que no soy ningún famoso –volví a repetir por enésima vez- Me llamo Edward.
-Qué mono…-susurró uno de ellos- Yo me lo pido primero.
-No –replicó Jimmy- "Eddie" es mío, yo lo encontré primero.
Podía tener una escapatoria, si solo luchaba contra uno de ellos, podía salir victorioso.
-Sí, Jimmy tiene razón…-murmuré.
Todos los ojos pintados de rimel se posaron en mí.
-¿Veis? El chico me ha querido desde el primer momento –susurró mordiéndose el labio inferior.
-No Jimmy, el chico es para todos –replicó el otro.
-De eso nada –dijo Jimmy.
Empezó una gran pelea entre gays marimachos. Me quedé tan asombrado que no pude mover un músculo y aprovechar su distracción. Justo cuando reaccionaba, uno de ellos gritó:
-¡Dejadlo ya!
Todos pararon al instante y miraron al vociferador.
-Como no nos ponemos de acuerdo, hagámoslo todos a la vez…-concilió con una malévola sonrisa.
"Mierda" pensé. Aquel tipo era listo…
Todos corearon la propuesta con silbidos y movimientos insinuantes.
Empezaron a acercarse a mí.
-¿Pero quién narices sois vosotros? –estallé.
-Bueno, digamos que somos gays acosadores –contestó uno de ellos con una mueca de satisfacción.
Supuse que lo eran, porque si no¿para qué me querían?
Me habían acorralado contra una pared, algunos tocaban mi camiseta e intentaban quitármela junto con los pantalones. Pensé en gritar, pero mi garganta estaba más seca que las llanuras de Phoenix.
La aparición de una mujer en el callejón llamó mi atención, llevaba puesta una...una...una camisa de fuerza. Sus ojos tenían un grave brillo demente y una mueca malévola cruzaba su cara en forma de sonrisa. Díos mío, aquella era mi peor pesadilla...Lo único que faltaba era que la mujer se uniese a los gays...
Antes de que pudiese darme cuenta, la mujer se lanzó contra mí mientras gritaba:
-¿Por qué te fuiste con ella¿Qué tenía ella que no tuviese yo?
Me quedé inmóvil. Incapaz de hablar por los acontecimientos rememorados de aquella tarde. Y pensar que todo había empezado con una escapada de chicos... Peleé todo lo que pude, di patadas, puñetazos y varias cosas más, pero ellos eran doce, trece contando con la mujer, y yo uno. Hubo un momento en el que pensé que podría con ellos, pero aquel momento se desvaneció al mismo tiempo que había venido. Pensé en mi "primera vez", y con quién sería...Seguramente, y si todo hubiese salido a pedir de boca, con Bella. Mi futuro en esos momentos era muy incierto…Cuando mis fuerzas se agotaron y caí al suelo derrumbado, decidí que ella sería mi último pensamiento no corrompido por la tragedia. "Oh, Bella" pensé "Eres lo que más amo en este mundo" sabiendo que ni ella podría oír mis pensamientos.
Y cuando ya pensaba que todo se había acabado...El rugido de una moto irrumpió en el callejón. Yo ya había cerrado los ojos, deseando que todo se acabase pronto, pero pude sentir cómo aquellos hombres caían al suelo uno por uno, junto con la mujer. Uno de ellos se resistió y un rugido y una ruidosa caída corrompieron el silencio de aquellas calles. Sentí como alguien se aferraba a mí con cierta indecisión. Reconocería ese olor en cualquier parte...
-Bella...-susurré.
-Estoy aquí Edward, tranquilo –me susurró al oído.
-¿Qué ha pasado? –quise saber al tiempo que abría los ojos.
Sólo tres gays violadores se encontraban ahora en aquel callejón, inconscientes o medio muertos en el suelo. Uno de esos tres era la loca con la camisa de fuerza. Ahora la mujer ya sabía quien ocupaba mi corazón… Sus rimeles corridos y sus labios morados les daban un aspecto aún más horrendo del que ya poseían antes. Ninguno tenía las suficientes agallas para escapar o simplemente gemir, mientras Bella estuviese allí.
-Han huido al verme llegar, y esos tres se han interpuesto en mi camino –mintió.
Arqueé una ceja a sus espaldas. Se separó de mí. Llevaba una chupa de cuero negra que conjuntaba con su nívea piel, y unos vaqueros oscuros.
-¡Sube! –me urgió mientras se subía de un salto a la moto.
Le hice caso, y haciendo acopio de fuerzas subí a la flamante Harley negra que se hallaba ante de mí. Bella arrancó y salió a toda pastilla de allí. Dejando a los marimachos violadores aquellos sin su placer de cada día. Me aferré a las caderas de ella con decisión.
-¿Estas bien? –preguntó.
-Sí, no te preocupes –la tranquilicé.
-¿De verdad¿Te han hecho…algo antes de que yo llegara? –quiso asegurarse.
Su voz sonaba tensa y demasiado dura como para que no se notase lo alterada, quizás enfadada, que estaba.
-Bella, lo han intentado –me limité a responder.
Sobraron las palabras. Desconocía esa pasión suya de montar en moto.
-¿Es tuya la moto? –inquirí a gritos.
-Sí, a los chicos, Emmet y Jasper, y a mí nos gusta montar en moto –me explicó.
Resultaba irónico, Emmet, Jasper y Bella montaban en moto, sin embargo Rosalie y Alice, no. Paró en las mismas puertas del cine, donde Tyler y Ben esperaban sentados. Al verme llegar en moto y con Bella delante, sus ojos se abrieron como platos.
-¿Cómo sabías…?-empecé.
-Tío, Edward ¿dónde te habías metido? –exclamó Tyler al verme.
-Me perdí, y me encontré con Bella –le mentí.
No deseaba recordar el incidente de aquella noche. Y menos aún que Tyler y Ben, o sea, todo el instituto, se enterase.
-Bueno, Edward, lo cierto es que ya hemos cenado y…yo no tengo ganas de ir al cine –intentó escabullirse Tyler.
Por lo visto había pillado al vuelo el doble significado de la frase, al contrario que Ben.
-Pero es que yo sí quiero ir…-protestó Ben.
-Ya la veremos otro día –intentaba convencerlo Tyler.
-¿Y qué hacemos con las entradas? –replicó el otro.
-Pues tú le das la tuya a Bella, y la otra, que me la compren…-le dijo Tyler.
-Pero…
-Bueno chicos, nos vemos mañana –se despidió Tyler, a la vez que le quitaba la entrada a Ben y se la entregaba a Bella.
-Hasta mañana chicos –se despidió ella.
-Adiós, nos vemos en el "almuerzo" –me despedí yo.
Vimos como Tyler arrastraba a Ben hasta los coches, y allí intentaba explicarle lo que pasaba, a lo que este asentía y sonreía maliciosamente.
-Idiotas –murmuré.
Bella dejó escapar una mal disimulada sonrisa.
-¿Qué te parece si vamos a ver la película? –inquirí yo.
-Está bien –aceptó ella.
Sonreí.
-¿Cuál? –preguntó mientras caminábamos hasta la taquilla.
"Mierda" pensé.
-Se titula…Vampire Wars –contesté inocente.
Su cara se transformó en una mueca y en menos de un segundo volvió a ser la de antes.
-Bien, ciencia ficción a tope –corroboró ella.
Sonreí de nuevo.
-Vamos a por la comida –le dije.
Esta era una posible prueba…
-Hola, me llamo Aaron ¿Qué desean tomar? –preguntó el chico de la tienda.
-Pues…un paquete de palomitas mediano y una Coca-cola –pedí yo.
Miré a Bella de forma interrogativa y ella negó con la cabeza.
-Nada para mí –le dijo al joven.
"No, por supuesto que no" pensé.
Recogí mi pedido y anduvimos hasta la sala. Lo decidí en el mismísimo momento que la vi entrar en la sala. Aquella noche le diría lo que Jackie me había contado y lo que me parecía.
Nos sentamos en la cuarta fila empezando por el final. Cuando hubo empezado la película, yo empecé a bombardear.
-¿Bella?
-¿Sí?
-¿Cómo supiste que estaba allí?
-Simplemente pasaba por allí.
-Ya…y yo estoy en peligro mortal –contesté con ironía.
Su mirada en ese momento fue indescifrable, me miro y luego contestó.
-Está bien, seguí tu olor.
-Siguiente pregunta...-avancé yo.
-¿Preguntas¿Me vas a hacer un interrogatorio? –inquirió sorprendida.
Sus ojos se habían vuelto negros, como la primera vez que los vi.
-Normalmente estas de mejor humor cuando tus ojos brillan –comenté.
-¿Cómo? –se notaba que estaba claramente atónita.
-Tengo una teoría…-admití.
-¿Más teorías? –inquirió burlona.
-Sí, y que sepas que esta vez no me la he inventado yo –le advertí.
-¿No¿Acaso Catwoman es de tu invención? –dijo sacándome la lengua.
-Me refería al hecho de que no la he sacado de un cómic o un cuento…-me expliqué.
-¿De que se trata? –sus ojos tenían un brillo especial.
-Te lo contaré cuando volvamos…-le prometí.
-¿Condiciones? –inquirió.
-No exactamente, es que aquí hay mucha gente…-intenté explicarle.
-En tal caso…-dijo, y giro la cabeza para volver a contemplar la película.
-¿Cómo me encontraste realmente? –pregunté.
-Eres pesado ¿eh? –me dijo.
Sonreí inocentemente.
-Siguiente pregunta –objetó.
-Supongamos que, hipotéticamente, alguien es capaz de leer mentes. ¿Cómo funciona¿Y qué limitaciones tiene¿Cómo sabría que él está en apuros?
-Has dicho hipotéticamente…-me recordó.
-Está bien…-acepté- Llamémosle Jane.
-En ese caso, si Jane hubiera estado atenta no tendría por qué haber sido así. Sólo tú podrías meterte en líos en un sitio como Port Ángeles.
-Estamos haciendo una hipótesis –le recordé yo.
-Tienes razón –admitió- Llamémosle Joe.
-¿Cómo lo supiste? –fui al grano.
Bella no se movió. Su rostro era una máscara pétrea e inexplotable.
-Puedes confiar en mí –le alenté.
Me miró con tristeza y curiosidad.
-No se si tengo otra opción –admitió con un suspiro- Eres mucho más observador de lo que creía Edward.
-¿Sí?
-Aja, además si hay algún peligro en un radio de 20 kilómetros, te encontrará, seguro.
-¿Te incluyes entre esos peligros? –pregunté con cierto brillo en los ojos.
-Por supuesto
Esperé a que empezase a narrar cómo había hecho para encontrarme y salvarme de aquellos gays violadores. Y entonces me acordé de Bella, de cómo me había salvado
y del "maravilloso" título de la película que, supuestamente, estábamos viendo. Si lo juntábamos todo y hacíamos honor a la segunda parte de Star Wars, el resultado era este: Vampire Wars: Los gays contraatacan.
Me reí interiormente.
-¿Qué te hace tanta gracia? –me preguntó algo confundida.
-¿Qué¡Ah! Bueno, es que he sacado un titulo a la tarde de hoy…-confesé.
-¿Y? –quiso saber.
-Vampire Wars: Los gays contraatacan –dije con la voz del memorando de la guerra de las galaxias.
Bella estalló en una angelical carcajada y yo me uní a ella. Varias personas nos hicieron callar.
-Es…bueno- admitió con una seca sonrisa.
Sonreí y le hice un gesto para que empezase a narrarme lo que yo quería saber.
-Te seguí a Port Ángeles, lo admito –confesó al fin- Nunca había intentado mantener a alguien con vida, pero contigo me esta costando un riñón. A este paso tu madre me tendrá que contratar de vigilante personal…
-¿Crees que me había llegado la hora cuando ocurrió lo del coche de Lauren? –inquirí absorto en mis pensamientos.
-No, la primera vez fue cuando te conocí –confesó con voz queda.
No acababa de entender el significado de aquellas palabras, pero intuía a qué se refería.
-¿Te acuerdas?
-Sí –respondí con serenidad.
-Y a pesar de todo estás aquí sentado –dijo incrédula.
-Gracias a ti, porque de no haber sido por tu intervención esta noche, no estaría aquí –le recordé.
Ella suspiró, como si estuviese librando una pequeña guerra interna. Esperé a que se decidiese.
-Vi como te dirigías al sur, no supe a donde concretamente, pero sabía que pronto tendrías que volver. Esperaba sentada en un banco a verte volver, pero de repente, algo estalló en mí, fue como una advertencia, que me hizo saber que tú estabas en peligro.
Cogí la moto y me dirigí allí donde los transeúntes te vieron por última vez. Y entonces oí como el tío ese…
-Jimmy –le interrumpí yo.
-Pues Jimmy, te veía y deseaba hacerte tantas cosas…-rememoró con odio- Deseé que todo fuese un sueño. Pero muchos más gays se acercaron a la zona, y oí como te resistías. Llegué a pensar que podrías aguantar sin mi intervención, pero me equivoqué, y cuando te vi derrumbado en el suelo, decidí que había llegado mi turno…
Aquella última frase me descolocó.
-Por cierto...-dijo mientras rebuscaba en el interior de su mochila plateada-Antes se me olvidó darte esto.
-¿Qué es? –pregunté extrañado al ver una bolsa.
Bella me miró fijamente y saco el contenido. "Oh Dios mío" pensé "Esto no me puede estar pasando..."
-¿A ver? –dijo mientras se ponía mis boxers en la cintura- ¿Me los regalas Edward?
-Bella, por favor...-supliqué totalmente rojo.
Estaba pasando la mayor vergüenza de mi vida. La chica a la que amaba estaba viendo el fruto de mi desvarío mental al pensar en ella.
-Pero si son muy monos...-replicó con voz angelical.
-Ya bueno...pero es que...son boxers...y…
-¿Para qué los querías? –inquirió de pronto.
-Esto..., no sé, me gusta la ropa interior –mentí descaradamente.
Asintió. Lentamente, se fue acercando a mi cuello y me susurró al oído.
-No deberías ir con cosas tan provocativas, puede que la próxima vez sea yo quien te ataque…-me advirtió con una pícara sonrisa.
Me quedé helado...
-Bueno, creo que ya va siendo hora de que nos vayamos...-comentó- La película ya se ha acabado.
Con toda la adrenalina que corría por mis venas, no me había enterado de ello.
Me levanté y Bella me tendió la bolsa que contenía los boxers. Enrojecí de nuevo y los cogí bruscamente. Caminamos hasta el parking donde había dejado yo mi coche, y Bella me ordenó que me sentara en el asiento del copiloto.
-Ni hablar –me negué en redondo.
-Por favor, Edward –suplicó- Nunca he conducido un jaguar, además ahora te toca hablar a ti.
