Disclaimer: The Twilight Saga, así como sus personajes, pertenencen a Stephanie Meyer. La trama es mía, así como algunos personajes :D


Between a Vampire and a Werewolf

V. ¿Amor a Primera Vista?

Alec POV

Salí directo a mi cuarto para empacar. Mi maleta consistía en algo de ropa, unos cuantos libros, mi computador portátil y mi nuevo ipod. La tecnología de los humanos me fascinaba.

Jane me acompañó al aeropuerto.

– Te extrañaré. – me dijo mirándome a través de unos lentes de sol.

– No te preocupes, no me voy para siempre. Además tienes a Félix. – bromee.

Jane enarcó una ceja.

– Lo que tú digas, hermanito. Igual que tengas un buen viaje. – le di un abrazo y me dirigí al abordaje del avión.

El vuelo fue terriblemente fastidioso. Cambiarme las lentillas suponía una tediosa carga. Al final, opté por hacerme el dormido. Llegué al amanecer a Seattle. Tomé una avioneta hacia Port Angeles y a las seis de la mañana estaba en la entrada de la casa Cullen.

– Bienvenido Alec – me saludó Carlisle.

– Dr. Cullen.

– Oh no, por favor llámame Carlisle.

Asentí.

La casa era grande y luminosa. En la sala se encontraban Alice, Jasper y… Esme, por poco olvido el nombre de la esposa de Carlisle.

– Bueno, creo que ya conoces a los presentes. – habló Carlisle – Edward y Bella están… en su cabaña y Emmett y Rosalie están de caza. Espero que te sientes a gusto el tiempo que estés aquí.

Al parecer Alice había informado de mi visita.

– Supongo que conocen el motivo de mi visita.

– Así es – confirmó el Dr. Cullen – Esme te instalara en la habitación que preparamos para ti.

– Gracias.

– Muy bien, me voy a Seattle. Parece que hay una emergencia en el hospital y me llamaron urgentemente. – informó Carlisle.

– Adiós cariño – se despidió Esme con beso.

Carlisle salió y yo terminé de entrar mis maletas, había corrido desde Port Angeles con ellas.

– Alice, Jasper… ¿No iban a dar una vuelta por el bosque? – preguntó la señora Cullen. Podría decir que estaba preocupada y algo nerviosa.

– Oh si, gracias por recordarnos mamá. – dijo Jasper mientras se levantaba del sofá.

– Volvemos en un rato. – anunció Alice y salió de la mano de Jasper por la puerta de la cocina.

– Siéntate Alec. Déjame revisó una cosa arriba y ya te muestro tu nueva habitación – Esme subió como alma que lleva el diablo hacia el piso de arriba.

Parecía que ocultaba algo o que estaba preocupada por alguien, pero eso como todo lo demás me tenía sin cuidado. Esta era sólo otra estúpida misión y, lamentablemente, no última que tendría que cumplir en mi desgraciada existencia.

Alguien llamó a la puerta.

Esme seguía arriba, por lo que fui a abrir yo. Abrí la puerta y lo que vi me dejo sin habla. Nunca en toda mi existencia había visto ser más hermoso que el que estaba frente a mí. Su cabello castaño claro se veía rubio con los primeros rayos de sol, su piel marfileña lucia suave y perfecta, sus labios carnosos y rosados se veían como los de un ángel, sus ojos grises me miraron con miedo pero lucían como dos estanques profundos en los cuales me sumergí.

¡¿Quién era ella?! ¿Quién ere ese ángel parado en el umbral de la puerta?

– Eh… ¿hay alguien en casa? – preguntó una chica a su lado que yo había pasado por alto.

No podía hablar, seguía bajo el hechizo de sus ojos.

–Supongo que no. – se respondió la chica de ojos color chocolate.

Desvié mi atención de la chica de ojos chocolate para centrarla de nuevo en ella.

Sus ojos grises me miraron de una forma que no supe comprender. De repente, un jarrón vino a estrellarse en mi cabeza.

– ¿Qué diablos? – me giré para ver a mi agresor pero no había nadie.

– Calma Liz. – susurró la chica de ojos chocolate.

Me giré de nuevo y la chica de ojos grises estaba… ¿Llorando? Eso era una blasfemia a la vida misma. Un ser tan perfecto como ella no debería llorar.

– ¡Niñas! – gritó Esme detrás de mí.

– ¡Abuela! – gritó la chica de ojos grises y corrió a abrazar a Esme.

¿Abuela? ¡¿Abuela?! No podía ser. Esa chica era humana, ¿cómo podía ser Esme su abuela?

– Nos vemos… después. – dijo la chica de ojos chocolate entrando a la casa. – Vamos – le dijo a la chica de ojos grises y la jaló escaleras arriba mientras esta sollozaba.

Esme me miró alarmada y yo hasta ahora estaba despertando del estado quimérico en el que me encontraba. En ese instante llegó Edward con Isabella.

– Buenos días Esme… – saludó Bella sin reparar en mí. – Oh…buenos días Alec.

– Alec… lo que acabas de ver…– habló Edward – bueno, mereces una explicación.

Bella lo miró extrañada.

– Por supuesto que merezco una. – contesté serio.

– Verás…la chica de ojos chocolate es Reneesme, mi hija y la de Bella. – Así que ella era Reneesme – Y la otra chica, como habrás notado, es humana, sin embargo es miembro de la familia.

No me cabía en la cabeza que una familia de vampiros tuviera como miembro a un humano, sonaba tan ridículo.

– No es ridículo – había leído mi mente – ella es la hija adoptiva de Rosalie y Emmett. Es miembro de esta familia y no representa peligro alguno para nuestro mundo. – concluyo firmemente.

– Dadas las circunstancias… debo avisar a mis maestros. Santiago está en una misión en Vancouver, iré a buscarlo para que informe a mis maestros.

– Muy bien.

Deje mis maletas en la recibidor y me dirigí al comedor de la casa apara escribir una carta a mis maestros informándolo todo. Por alguna razón, una parte de mí, me decía que no informara de la existencia de la chica humana, no era seguro para ella. "Y a mi qué" me repliqué a mí mismo. Salí de la casa y corrí de Forks a Vancouver. Aunque me demoré pocos minutos pensé en muchas cosas.

Ahora que no estaba bajo el embrujo de sus ojos, podía pensar con más claridad. Me había comportado como un estúpido, ella era sólo otra humana del montón. Obviamente no representaba ningún peligro para nadie, era frágil y débil. "Sólo fue la impresión de la primera vez" me dije a mí mismo, la chica era linda pero no como había pensando unos minutos antes al punto de catalogarla como un ángel, no era para tanto. "Sólo es una humana más" me repetí. La próxima vez que viera a… ni siquiera sabía su nombre; de cualquier manera la próxima vez que la viera la trataría como una Cullen más, como otro innecesario humano en la familia Cullen.

Encontré a Santiago y a otros de la guardia acabando con unos neófitos.

– ¡Santiago! – lo llamé.

– Alec, ¿qué haces aquí?

– Necesito que lleves esta carta a mis maestros por mí, yo estoy en una misión con los Cullen. – pedí

– ¿Con los Cullen? – preguntó incrédulo.

– Larga historia. En fin, llévala y diles que me envíen la respuesta.

– Como quieras.

– Gracias. – y regresé corriendo.

Cuando llegué se encontraban todos los Cullen en la sala, excepto la chica humana, Reneesme y Carlisle.

– Ya informe a mis maestros y en poco días recibirán el veredicto de si la humana es peligrosa o no y qué debo hacer con ella. – anuncié.

– Esperaremos. – habló con sus vocecita Alice. Parecía que ya conocía la respuesta, seguramente ya la conocía por su esplendido don.

Esme me mostró mi cuarto (era grande con vista a la parte de atrás de la casa, tenía una innecesaria cama y un escritorio de madera de roble. Estaba pintada con un azul celeste.) y desempaqué a gusto mientras escuchaba en mi ipod Kings and Queens de 30 Seconds to Mars. Cuando terminé me tiré en la cama a seguir escuchando música. A pesar de que estaba el volumen al máximo, podía escuchar en la habitación de al lado el sonido de dos corazones, uno más alterado que el otro.

Lizzie POV

Reneesme golpeó una vez en la puerta y esperamos. Estaba muy cansada y seguramente pasaría el resto del día durmiéndome en cualquier parte, así durmiera unas horas en mi habitación para simular que ahí estuve toda la noche.

La puerta se abrió y el chico más bello que había visto en mi vida apareció en el umbral: su cabello era castaño un poco más oscuro que el mío, sus labios eran rosáceos y carnosos, su firme pecho se notaba a través de su camisa, su piel blanca como la nieve lucía suave pero cuando repare en sus ojos escarlata, me puse a temblar. No era un vampiro vegetariano…peor era un Vulturi, era Alec Vulturi. Él tenía sus ojos como llamas clavados en los míos.

Reneesme notó mi tensión y trato de entrar, seguramente estaba más preocupada por el hecho de ser descubiertas que por nuestro nuevo visitante.

– Eh… ¿hay alguien en casa? –preguntó mirando por encima del hombro de Alec.

No respondió y siguió mirándome.

–Supongo que no. – se respondió Ness provocando que Alec dejara de mirarme directamente a los ojos, supuso un alivio pero a la vez quería que volviera a mirarme.

"¿Estás loca?'" me recriminé "Es un Vulturi, el puede acabar con la vida de tu familia y con la tuya propia, estúpida"

Volvió a mirarme directo a los ojos. Me sentí con miedo pero a la vez sentí como miles de mariposa revoloteaban inquietas en mi estomago. Al fondo vi como un jarrón empezaba a levitar y con un movimiento brusco se estrelló en la cabeza de Alec.

"Perfecto" pensé sarcástica.

– ¿Qué diablos? – se giré para ver que lo había golpeado.

Estuve a punto de decirle: "Fui yo y qué" ¡¿Qué me pasaba!? Tantas emociones juntas iban a provocar que hiciera levitar la casa completa. Tenía que tranquilizarme y dejar salir mis emociones sin ocasionar daños materiales. Sentí una lágrima en mejilla. Llorar fue lo único que se le ocurrió a mi tensionado cuerpo y en estas circunstancias era algo humillante y patético. Parecería una niña asustada…un momento… lo estaba.

– Calma Liz. – susurró Ness al ver que empezaba a llorar.

Alec me miró de una forma que no supe comprender al ver que lloraba.

– ¡Niñas! – gritó Esme detrás de Alec.

No aguante más.

– ¡Abuela! – grité a todo pulmón y corrí a abrazar a Esme.

Mi abuela me abrazo mientras sollozaba en sus brazos. Mis lágrimas no eran de miedo eran de… ¿Nerviosismo?

– Nos vemos… después. – habló Ness y llegó a encontrarse conmigo. – Vamos – me dijo me jaló escaleras arriba mientras sollozaba.

Llegamos a mi cuarto y cerró la puerta.

– ¡¿Por qué carajos nos abrió Alec?! – gruñó Ness tumbándose en mi puf de color rosa.

Respiré varias veces antes de poder hablar.

– Ness…

– Ahora nos van descubrir… ¡papá va a matarme! Y la abuela… – Ness seguía sin tranquilizarse.

– Nessie…

– No podre ver a Jake… – se alarmó.

Suspiré.

– ¡Reneesme!

– ¿Qué, Elizabeth? – me gruñó.

– ¿No estás preocupada por Alec?…

– Por supuesto, el pobre debe estar tan confundido en estos momentos. – dijo sarcástica.

Enarque una ceja.

– Lo mejor será que duermas un poco…al igual que yo. –le aconsejé.

– Será lo mejor… por ahora.

Ness no quería irse a su cuarto, ya que temía encontrarse con alguien en el corto camino, así que durmió en mi cuarto. Se acostó en mi enorme cama y al minuto estaba profunda. Yo ni me senté en la cama, todavía estaba muy alterada.

Tenía que ser racional, no debía estar nerviosa por el hecho que Alec Vulturi me miró sino por su presencia misma. "No seas ridícula" me regañé "El es un asesino despiadado y por eso no debes sentir "maripositas", ¡piensa! "

Mi corazón latía desbocado y procure respirar y calmarme, este ejercicio me llevó algo de tiempo. Caminé como león enjaulado de un lado al otro por toda la habitación. No pegue el ojo en toda la mañana. Iba a pasar de largo y no dormir cambiaba mi personalidad totalmente. Este sería un terrible día.

Desperté a Ness a eso de las once y media para que se fuera a su cuarto y se diera un baño que la relajara. Yo hice lo mismo y funcionó, me relaje en la bañera. Salí y me vestí con unos pantalones blancos entubados, una blusa rosa pálida, una chaqueta de cuero sintético y unas bailarinas negras. Deje mi cabello suelto y con el flequillo liso.

– Bajemos juntas, ¿sí? – me suplico Ness al entrar a mi cuarto. Esa blusa azul celeste se le veía espléndida.

– No bajaría sin ti. – le sonreí.

Salimos de mi cuarto para bajar al encuentro de nuestra adorada familia vampira, que en estos momentos eran nuestros verdugos.


¡Hello! Por fin ya se conocieron Alec y Liz. Esperemos a ver que pasa jaja.

Tratare de terminar el siguiente capítulo lo antes posible.

Gracias por sus reviews a: LiahDragga , minami016 , escorpiotnf , loveguru1

En serio, mil gracias.

Kiss,

Paula