Disclaimer: The Twilight Saga, así como sus personajes, pertenencen a Stephanie Meyer. La trama es mía, así como algunos personajes :D
Between a Vampire and a Werewolf
VIII. Una Especie de Cita
Lizzie POV
Correr, ese era mi único deseo. Corría por el bosque a una velocidad inhumana persiguiendo algo, no sabía que exactamente pero algo de suma importancia. Llegué a un claro atravesado por un río y me encontré con tres hombres. Tenían capas de color negro y estaban esperando por mí.
– Es tu destino. – me dijo el hombre del centro entregándome una capa gris.
– ¡No! – El grito desgarrador venía detrás de mí – ¡No lo hagas!
Me giré y vi a Alec corriendo hacia mí.
– Lizzie, por favor. ¡No te condenes! – me gritaba desesperado mientras seguía acercándose.
Le di la espalda y acepté la capa que me ofrecía aquel hombre.
– Ahora, nos sirves. – declaró el hombre de la derecha sonriendo maléficamente.
Desperté sentándome en mi cama. Me dolía la pierna derecha pero no lograba recordar qué me había hecho. Respiré profundamente tratando de aclarar mi recién levantada mente y lo ocurrido me llegó como un balde de agua fría.
La persecución, el vampiro sediento, mi salvador y el lobo color arena gruñendo. Se me escapó un grito ahogado e inmediatamente me revise la pierna: estaba vendada. Miré mi mesita de noche y sobre ella mi reloj. Eran las doce y media de la tarde. Me levanté de mi cama con algo de dificultad, tratando de llegar hasta mi baño.
– ¡Querida estas despierta! – me saludó mi madre al entrar a mi habitación. – Déjame ayudarte. – y me alzo llevándome al baño y depositándome en la bañera.
– Mamá…yo… no. – Respiré profundamente y empecé de nuevo. – Lo siento muchísimo. Perdón por todo lo que hice ay… ¿qué día es hoy? – podría haber dormido una semana con lo mal que me encontraba.
– No te preocupes nena, sólo has dormido doce horas. – me contestó mamá, ella sabía a qué me refería con esa pregunta.
– Lo siento. – me estiré para abrazarla y me devolvió el abrazo.
– Esta bien, lo importante es que estas sana y salva. – besó mi frente. –ahora báñate y ven a desayuna, debes estar muerta del hambre.
Mi estomago respondió por mi gruñendo del hambre. Ambas reímos ante el sonido. Mamá iba a salir del baño pero se giró y me preguntó:
– ¿Necesitas que te ayude a bañar?
– No creo. – respondí sonriendo. Mamá siempre me va tratar como su niñita.
Terminé de bañarme y arreglarme una hora después. Ese muslo vendado dolía un poco por lo que me demoré más. Me dirigí a las escaleras y cuando me disponía a bajarlas unas manos heladas me levantaron del piso.
– Déjame ayudarte, princesa. – me dijo mi papá mientras bajamos.
Llegamos a la cocina donde me esperaba un gran desayuno. Mi estomago rugió de nuevo.
– ¡Lizzie! – se lanzó a abrazarme Reneesme.
Le correspondí al abrazo.
– Déjala que desayune, lo necesita. – me ayudó mi abuelo Carlisle, el abrazo de Nessie estaba empezando a asfixiarme.
Comí toda la fruta que me sirvieron, con los wafles, el chocolate caliente y unos huevos batidos.
– ¿Cómo te sientes? – preguntó mi abuelo Carlisle cuando acabé.
– Siento que voy a explotar. – le dije sonriendo.
Me sonrió pero volvió a preguntar:
– Me refiero a cómo está tu pierna. ¿Te sientes cansada?
– No, me siento con energías. Ya no tengo hambre y puedo caminar sin sentir que me voy a desmayar. – Contesté jovialmente – No como ayer cuando me perseguía… – me callé de repente al ver las caras de estupefacción de todos los presentes.
– ¿Te… persiguieron? – Ness tragó en seco el pedazo de wafle que estaba comiendo.
Bloqueé mis pensamientos de la persecución antes que Edward pudiera llegar.
– Yo… – antes de que me pudiera explicar llegó Alec a la cocina.
– Buenos días. – saludó y sentí como clavaba sus ojos negros en los míos.
Su voz era más hermosa de lo que recordaba.
– Lizzie, ¿Te persiguió alguien, si o no? – inquirió mamá preocupada.
Toda la atención se centro en mí, incluso Alec se mostró interesado.
– Pues…– empecé a explicarme cuando llamaron a la puerta.
Mi abuelo fue a abrir y yo había sido salvada por la campana. Tomé la decisión de no contarles lo del vampiro perseguidor, por lo menos por ahora.
Nos dirigimos a la sala para saber quién era nuestro visitante y me quedé pasmada al verlo. Era mi vampiro perseguidor.
– Dimitri.
– Buenos días Dr. Cullen. – Saludó a mi abuelo sin reparar en mí– Llegué ayer de Italia para traer esta carta a Alec. – informó mirando a Alec.
– ¿La respuesta a mi anterior carta? – preguntó Alec acercándose a Dimitri.
– Sí. – algo le llamó la atención y giró su cabeza en mi dirección.
Sus ojos relucían de rojo, otra persona había sido su víctima en vez de yo. Sin embargo, apenas me observó vi el hambre en su mirada. Trate de no asustarme o tensionarme pero su mirada hacía que mi pulso se acelérala.
– Así que tú eres la nueva Cullen…– se acercó Dimitri y me besó la mano.
Lo miré fúrica. ¿Cómo podía ser tan cínico? Era una fortuna para él, que Edward no estuviera; o abría leído su mente y, seguramente, estaría en problemas.
– Lo soy. – le dije tratando de no demostrar mi enojo.
– Creo que ya tienes que irte. – habló Alec mirándolo serio.
– Me voy. Adiós. – se despidió. – Que tengan buen día.
– Buen viaje. – le deseo mi abuelo y Dimitri se marchó.
Alec abrió el sobre, lo leyó y suspiro aliviado.
– Mis maestros no la consideran peligrosa. – anunció.
– Estaba enterada. – bromeó Alice desde la sala.
El resto del día me la pase siendo tratada como una inútil. Yo podía caminar, con algo de dificultad, pero podía y todos e incluso Ness, no me dejaban poner de pie. Alec estuvo con la familia toda la tarde pero me ignoró. Simplemente parecía que no existía para él. Tal vez hablaría después con él, aunque dudaba que él quisiera hacer lo mismo.
Cuando oscureció decidí subir a mi cuarto. Reneesme subió conmigo.
– No tienes por qué cargarme. – le reclamé molesta mientras me depositaba en mi puf rosa.
– Eso te ganas por hacer algo tan tonto. – replicó mientras se sentaba al frente mío, en el piso. – Ahora explícame, por favor, ¿qué es todo ese rollo de que te persiguieron?
– Nessie ya paso, no fue la gran cosa.
– ¿No fue la gran cosa, eh? ¡Estás loca! ¡Casi te desangras en bosque y no es la gran cosa! – me recriminó.
La miré seria y ella hizo lo mismo. Al final, me rendí. Nunca había tenido secretos con Nessie y no iba a empezar ahora.
– Muy bien. – acepté y ella me miró con atención. – No puedes decirle a nadie y no pienses sobre esto cuando estés con tu padre.
– Lo sé, lo sé. Dime qué pasó.
Le conté todo acerca de mi encuentro con Dimitri: cómo me había salvado mi telequinesis, mi agotadora huida, cómo me había hecho lo de la pierna, cuándo me enteré de la identidad de mi perseguidor.
– Con razón lo mirabas con tanta rabia esta mañana. – me dijo cuando acabé.
– ¡Es un cínico! – Resoplé – Igual él ya debe estar en Italia y no tenemos por qué preocuparnos.
– Pero hay algo que no me has dicho…
– ¿A, sí? – pregunté incrédula, le había contado todo con lujo de detalles. – ¿Qué cosa?
– ¿Cómo te rescató Alec? – inquirió Ness sonriendo.
– ¿Es necesario? – dije sonrojada.
– Absolutamente. Además, tu sonrojo sólo comprueba que tienes que decírmelo, ya que es de vital importancia.
Enarqué una ceja.
– ¿Vital importancia para quién?
– Para mí. – respondió levantando los hombros.
Le conté todo sobre mi rescate. Mientras más le contaba, más me sonrojaba y más deseaba hablar con Alec.
– Por eso Seth salió como alma que lleva el diablo cuando te buscábamos. De repente, echo a correr y nos dejo a Jake y a mí. Debió sentir tu olor antes que nosotros. – comentó Nessie mientras le relataba la aparición de Seth en mi rescate.
Cuando termine de contarle, Ness me dijo sonriendo:
– Así que…
– ¿Sí? – Ness me miraba con asombro y diversión.
– Te gusta Alec. – no era una pregunta.
– Ja, ja. – Dije sarcásticamente – ¿Desde cuándo eres comediante, Reneesme?
– Sabes que no estoy bromeando. – habló seria. – Tienes que hablar con él.
– No creo que él quiera hablar conmigo. – murmuré mientras pensaba en su indiferencia de hoy por la tarde.
– Sólo háblale para agradecerle por encontrarte.
– Puedo vivir sin agradecerle. – me negué.
– Tú, sí; pero yo no. – me levantó del puf tomándome del brazo.
– No te atrevas…– le advertí.
En menos de un segundo estaba parada frente a la habitación de Alec. Reneesme golpeó en la puerta y entró a velocidad inhumana a su habitación.
"Me las vas a pagar" pensé mordazmente.
La puerta se abrió y apareció Alec en su umbral.
– Eh… hola. – saludé aparentemente sin nervios.
– Hola…
– Sólo quería agradecerte por lo que hiciste por mí. – dije como quién no quiere la cosa.
– De nada. – me respondió sin mirarme a los ojos.
Estuvimos unos segundos en silencio, hasta que él volvió a hablar.
– ¿Cómo estás? – preguntó señalando mi pierna.
– Bien, sólo duele un poco. – Alec apretó la mandíbula.
Hubo otro silencio y está vez yo lo rompí.
– En fin, gracias. – hice ademán de irme pero Alec me tomó el brazo y me hizo encararlo de nuevo.
– ¿Te gustaría dar un paseo mañana?
Lo miré con los ojos como platos por unos segundos pero recompuse mi expresión.
– Suena… bien. – susurré. Aún no salía de mi asombro.
– Bien. – me soltó el brazo. – Hasta mañana.
Asentí y entré a la habitación del lado, la mía. Me tiré en la cama bocabajo. ¡Me había invitado a una especie de…cita! ¿Acaso estaba todavía dormida? No me cabía en la cabeza que Alec, el mismo Alec que había sido indiferente conmigo toda la tarde, ahora quiera dar un paseo conmigo.
¿Ness tenía razón? ¿Me gustaba? "Es bastante obvio" me recriminó una vocecita. Y era bastante obvio. Alec me gustaba.
Tocaron en mi puerta y no necesite más pistas de quien era.
– Ahora no Reneesme. – le advertí.
Necesitaba estar sola para procesar por qué Alec me había invitado a una especie de cita.
Ness me ignoró y entró a mi cuarto:
– Dime todo lo que hablaron. – exigió emocionada.
– No – me giré para no verla, eso siempre funcionaba cuando no quería verla.
– Lizzie, vamos. ¡Por fa, por fa, por fa!
No me moví pero le respondí:
– Mañana.
– Más te vale. – y salió dando un portazo.
Odiaba estar así con Nessie pero necesitaba tiempo para estar sola. Además Reneesme me haría ver cosas que no quiero ver. Me haría ver lo que estaba empezando a sentir por Alec pero era algo que mi mente negaba.
Alec POV
– Soy un estúpido– me repetía en voz baja una y otra vez.
¿Por qué carajos había invitado a "dar un paseo" a la humana Cullen? ¿Estaba demente? Seguramente me estaba volviendo loco. Todo mi esfuerzo de ignorarla se había ido al carajo cuando apareció en mi puerta.
Ignorarla, esa era la solución que le había dado a mi problema. Empezaba a sentir cosas por ella y eso no el convenía a ninguno de los dos. Yo le debía lealtad a Aro, Marco y Cayo; pero sobre todo a Jane, ella no se merecía que la abandonara.
A Elizabeth no le convenía estar cerca de un vampiro que empezaba a interesarse por ella, especialmente si era yo. Ella se merecía algo mejor, merecía a alguien que cuidara de ella, alguien que no fuera un desgraciado monstro, como lo era yo.
Pasé toda la noche pensando en mi paseo de mañana. ¿Y si mejor le cancelaba? No, no era una opción: yo quería ir. ¿Y si ella se arrepentía? No podría recriminarle nada, porque no éramos nada. Nunca lo seriamos.
Sentía su corazón latir en la habitación del lado y eso aumentaba mi sed. Tendría que cazar por la mañana.
A eso de las ocho de la mañana busqué a Carlisle en su estudio.
– Adelante. – me indicó el doctor cuando golpeé en su estudio.
– Buenos días Carlisle. Venía a hablar un tema importante contigo. – le informé.
– ¿Qué cosa es? – preguntó dejando el libro que leía sobre la mesa.
– Desde que llegué no me he alimentado y mis maestros me dijeron que tenía que llegar a un acuerdo contigo sobre mi alimentación.
– Oh, ya veo. – lo meditó unos instantes. – Lo siento Alec pero tendrás que cazar animales mientras estés con nosotros. No podemos levantar sospechas.
– Muy bien. – y salí del estudió.
Ahora resultaba que me tenía que alimentar de animales.
¡Perfecto! Pensé sarcásticamente.
Salí de la casa y me dirigí al bosque. Encontré una pequeña manada de ciervos, con la que acabe en menos de dos minutos. Su sangre era asquerosa pero me tendría que acostumbrar, por lo menos lo que durara mi estancia con los Cullen.
Volví a la casa a eso de la diez, después de correr en el bosque un rato. Al correr me sentía libre, sentía que podía ir a mi voluntad sin que nadie me dijera que hacer. Era reconfortante.
– Buenos días, Alec. – me saludó Reneesme cuando entré a la cocina.
– Buenos días. – le respondí. Me volví hacia Elizabeth: – ¿Estas lista para…?– no me dejo terminar.
– Alec…eh…ya hablaremos en otro momento. – me dijo mientras me empujaba para que saliera de la cocina.
La miré confundido.
– Espérame en la sala. – me susurró y se giró rápido hacia Reneesme.
Me quedé en la entrada de la sala mientras las observaba.
– Tú…– habló Reneesme enojada. – tú…vas…
– Yo nada. – replicó Elizabeth mirándola fijamente.
Terminó un último bocado de los huevos batidos y llevó su plato al fregadero.
– Nos vemos.– se despidió de Reneesme sin mirarla.
– Liz…– Reneesme estaba más enojada.
– Vamos, Alec – y ambos salimos por la puerta de atrás.
Aquí empezaba nuestro "paseo" por el bosque.
¡Hello! Primero que todo...¡SORRY! Perdón por demorarme en subir el nuevo capítulo, aunque no es excusa porque lo tenía casi terminado, debo decir que el cumpleaños de mi mamá y mi mejor amigos, así como la compra de utiles para el cole, me tomo todos estos días. Pero aquí esta :D
Gracias por sus reviews a:minami016 , LiahDragga
GirlGryffindor: Me alegro que te hallan gustado :D Fresca por lo del coment, te entiendo. A mi también me gusto mucho la parte de "Mi familia me va a vengar" :P Y sí, ¡Alec el héroe! :D De veras, muchas gracias por tus reviews, eres unaa fan muy fiel xD
bellsblommb: Muchisimas gracias por tu review. Yo soy fiel seguidora de tu historia "Hechizo de Luz de Luna", aunque no te he dejado ningún review (Es que tu fic siempre lo leo de noche desde mi ipod y no he podido dejarte el review. No porque el ipod no deje, si no que el internet en el ipod es muy lento y prefiero dejarlos por medio del compu.) prometo pasar y dejarte uno. Tu historia es ¡INCREIBLE! ¡Me encanta! Que bien que te guste la mía xD
Gracias chicas (:
Hugs,
Paula
