Disclaimer: The Twilight Saga, así como sus personajes, pertenencen a Stephanie Meyer. La trama es mía, así como algunos personajes :D


Between a Vampire and a Werewolf

X. Savin´Me

Alec POV

Una semana. Una tortuosa semana había pasado desde la última vez que hable o tuve contacto con Lizzie. Después del "incidente" en su cuarto, ambos nos ignorábamos; era la mejor solución.

Cada día sintiendo su indiferencia y frialdad era como una patada en el estomago y para colmo de males, hoy era esa dichosa fogata en la Push. Ness y Lizzie iban a asistir, y seguramente Lizzie se encontraría con ese insoportable perro. Cada vez que pensaba en el perro y Liz en la misma habitación me inundaba la misma rabia que aún no sabía cómo nombrar.

Me tiré en la cama y puse el ipod a y todo volumen. El aleatorio puso la canción que yo evitaba constantemente, a pesar de que me gustaba mucho. Savin´me de Nickelback comenzó a sonar y yo empecé a pensar inevitablemente en Lizzie.

Esa canción sintetizaba todo lo que sentía por ella: necesitaba que ella me rescatara de lo que era, que ella me enseñara a vivir de nuevo; simplemente yo la necesitaba. Repetí la canción un buen rato hasta que tocaron en mi puerta.

– Pase. – dije sin interés, la canción tenía toda mi atención.

– Alec, necesito hablar contigo. – Reneesme cerró la puerta detrás de ella.

– Te escucho. – apagué el ipod y me senté en la cama.

Ness suspiró y habló:

– Alec tal vez tú no lo notes o no te importé, pero yo sí lo veo y sí me importa. – la miré sin comprender y ella continuó. – Tú eres…especial para Liz y esta indiferencia no le hace ningún bien. De hecho, no le hace ningún bien a los dos.

La miré atónito. ¿La indiferencia nos hacía daño a los dos? ¿No se suponía que ella amaba a Seth "perro sarnoso" Clearwater?

– Déjame decirte que ella no me ama a mí. – dije levantándome y dándole la espalda. – Sus lágrimas son para otro…– esta última parte la dije más para mi mismo pero ella escucho.

– ¿De verdad eres tan tarado? ¿Acaso eres ciego? – inquirió mordaz.

– El día que dimos el paseo… ella lloró en la noche por Seth. – pronuncié su nombre como un insulto.

– ¡Idiota! – me giré para encararla y Reneesme se acercó en mi dirección manoteando – ¡Ella lloraba porque lastima a Seth queriéndote a ti!

Enarqué una ceja con asombro.

¿Lizzie me quería a mí? Sonaba tan poco probable que me tomé unos segundos para analizarlo. La idea era seductora pero tenía que ser coherente. Si Eli me quería a mí y no al perro, todavía había esperanza para nosotros; todavía podía soñar con tenerla.

– Mira sólo date tiempo para pensarlo con cabeza fría; no lo descartes de golpe. – interrumpió Reneesme mis cavilaciones.

– Respóndeme algo Reneesme. – pedí serio.

– Dispara. – dijo ella cautelosa.

– El pe… Seth está enamorado de Lizzie, ¿no?

– Parece que no eres tan ciego como pensaba.

Así que ese arremedo de chihuahua amaba a Lizzie. En pocas palabras, él era mi competencia, mi rival.

Ahora estaba seguro de una cosa y vaya que era un tonto por habérmelo negado; ya era hora de aceptarlo: esa humana me traía loco. Yo estaba enamorado de una humana y no cualquier humana, una que pertenecía a la familia Cullen.

– ¿Dónde está Lizzie? – le pregunté a Reneesme, impaciente.

– Está en su cuarto; arreglándose para la fogata.

– Gracias, Ness.

Reneesme me miró sorprendida pero luego recompuso su expresión.

– No hay de qué…– dicho esto me dio la espalda y salió hacia su habitación.

Suspiré. Era hora de acabar con la indiferencia. Salí de mi cuarto y golpeé en el de ella.

– Siga. – sonó su voz detrás de la puerta.

Giré la perilla, nervioso.

– Nessie tú… – Lizzie se giró y calló de repente cuando me vio parado en el umbral de su puerta.

Las palabras se me quedaron atoradas en la garganta cuando la detalle: su cabello rizado estaba alisado y recogido con una hebilla plateada en forma de rosa, tenía una blusa azul lavanda y unos pantalones negros, sus labios tenían un adorable color rojizo, sus ojos estaban delineados y lucían más hipnotizántes que nunca.

– A… Al…Alec, ¿qué haces aquí? – susurró Lizzie.

– Yo… – pensé en una excusa rápido – yo quería disculparme contigo, mi comportamiento la noche pasada no fue el mejor.

Liz se ruborizó y bajo la mirada. Cerré la puerta tras de mí y me acerque a ella unos pasos, quedando a unos pocos centímetros de distancia.

– No tienes por qué disculparte. – Lizzie levantó la mirada y sus ojos grises lucían tristes, pero seguían sin perder su poder de atracción.

¿Y si estaba sufriendo por Seth? ¿Qué tal que Reneesme estuviera equivocada y Eli no me quisiera?

– Tú… bueno, yo… – me callé ante mi torpeza. El imaginar que ella amaba a otro me causaba un profundo dolor.

Su mirada me quemaba, su aliento cálido golpeaba en mi cara haciéndola más irresistible.

– Alec… yo necesito decirte algo. – soltó Lizzie después de un minuto de silencio.

La miré expectante.

– Yo no lloraba por Seth la vez pasada, o bueno sí era por él, pero no como tú piensas. – Suspiró y continuo – Lloraba porque... Seth sufre al ver que estoy enamorada de otra persona.

– ¿De quién? – inquirí casi grosero.

En ese momento la puerta se abrió y entró Emmett.

– Lizzie, tu madre dice que… – Emmett se interrumpió a mitad de frase y nos miró receloso.

Liz y yo nos separamos bruscamente.

– ¿Qué mamá qué…? – trató de disimular Lizzie.

– Tu madre dice que Ness ya esta lista; que bajes. – informó Emmett serio, tal vez lo más serio que lo vi jamás.

Lizzie me miró por última vez y salió de la habitación. La seguí con la mirada hasta que salió de mi campo de visión. Me giré para encarar a Emmett y este me miro frío.

– Vigila lo que haces. – pronunció cortante y salió de la habitación de su hija.

"¡Perfecto! Resulta que mi otro rival es mi suegro" Pensé sarcástico y enojado.

Eran las nueve de la noche. Las chicas aún no habían vuelto de la dichosa fogata y yo me impacienta cada vez más. Necesitaba concluir mi conversación con Liz y no podía ni quería esperar hasta mañana.

Cada minuto que pasaba se me hacía eterno y eso aumentaba más mi frustración.

Alguien tocó en mi puerta.

– Adelante. – dije presa de la impaciencia.

– Buenas noches, Alec. – me saludó Jasper.

Me sorprendí al verlo ahí. Era la última persona que esperaba ver.

– ¿Qué quieres? – contesté incapaz de esconder mi frustración.

– Hablar contigo, si eso ayuda a calmarte. Tu enojo y frustración me tienen desesperado.

Él era otro fenómeno de los Cullen: "El manejaemociones."

– No creo que tú puedas ayudarme en algo.

Jasper calló un momento y después contestó:

– Estas impaciente por la llegada de mis sobrinas. – adivinó y yo me tensione – No puedo saber el por qué, no leo mentes como Edward; pero si tanto te impacienta, toma. – me entregó un papelito doblado a la mitad.

Lo miré sin comprender.

– Ahí está el número de mis sobrinas. Llama a la que necesites o a las dos si es necesario para que te calmes. – Jasper sonrió, hizo ademán de irse pero se giró de nuevo – Por cierto, ten cuidado con Edward. Anda rondando por ahí y tal vez escuche tus pensamientos. – y salió de mi cuarto.

– Gracias. – dije lo suficientemente duro para que él escuchara.

Tomé el papelito en mis manos y me disponía a llamar a Liz, cuando una idea cruzó por mi cabeza. Sonreí para mis adentros y salí disparado por la ventana hacia el bosque.

Lizzie POV

Las llamas de tonos anaranjados ardían vigorosas sin que nadie les prestara atención, excepto yo, claro; varias parejas danzaban al ritmo de la música, alrededor de la fogata y yo sólo observaba sentada en un rincón.

Las fogatas que hacían en la Push siempre me habían gustado, pero no tenía ánimos, mejor dicho, cabeza, para una. Todos mis pensamientos giraban en torno a la conversación que había tenido con Alec.

¡Estuve a punto de decirle que estaba enamorada de él! Porque era muy estúpido negármelo, llegados a éste punto. Habida llegado a esa conclusión y por esa misma razón, me había puesto a llorar en mi habitación la semana pasada.

Lloraba porque ese sentimiento haría sufrir a Seth, e indudablemente, a mí; Seth sufriría porque yo amaba a otro y yo sufriría porque Alec no correspondería. ¿Cómo un ser tan perfecto como él, iba a fijarse en una insignificancia como yo? Era muy obvio que yo no entraba en la categoría de "Personas/vampiros importantes para Alec."

Así, llorando por un amor imposible, me había encontrado Alec. Al parecer, había malinterpretado las cosas y había pensado que lloraba por Seth, porque él me había hecho algo malo. Esa fue la única excusa coherente que se me ocurrió para su actitud de indiferencia desde esa noche. Aunque yo había sido muy obvia ("…– Sí, egoísta. Soy egoísta porque no quiero darle lo que él pide."), Alec lo malinterpretó y me trataba con indiferencia, hasta hoy en la tarde.

Esa tarde en la que casi le reveló mis sentimientos. ¿Cómo podía ser tan estúpida? Era cierto que cuando estaba con Alec me trastornaba, pero cometer semejante idiotez hubiera sido imperdonable.

– ¿Bailas? – Seth me sacó de mis pensamientos.

– No estoy de ánimos, Sethy. – respondí sin dejar de observar las llamas de la fogata que bailan a su propio ritmo.

– ¡Oh, por favor! Liz desde que llegaste no te has parado de aquí. – me recriminó Seth.

– No me siento muy bien. – mentí tratando de excusarme.

– Te conozco lo suficiente para saber que no es cierto. – Seth se sentó a mi lado – Dime qué te pasa.

Suspiré. No podía decirle que sufría por amor, que estaba enamorada de Alec. No, después de negarle todo una semana atrás.

– Cosas de chicas. – eso siempre funcionaba.

Seth no se la creyó esta vez.

– Muy bien, no me digas.

Estuvimos en silencio un rato mientras la música seguía sonando y las parejas bailaban felices. Seth pasó su brazo por mis hombros atrayéndome hacia él. No me moví. Si lo rechazaba lo lastimaría una vez más, pero este tipo de abrazo significaba una cosa diferente para él que lo que significaba para mí. Recostó mi cabeza en su pecho y empezó a acariciarme el cabello.

Touché. Amaba que me acariciaran el cabello y mi cuerpo no podía decir que no a esa caricia, así viniera de Seth. Lentamente, Seth fue pegándome más y más a él. Bajó su cara a la altura de la mía, nuestros labios estaban a escasos centímetros. Trate de quitarme pero Seth me tenía bien agarrada.

Estaba a punto de besarme cuando mi celular sonó, estruendoso.

– Déjame contestó – pedí empujándolo suavemente.

Seth me soltó de mala gana, se levantó y se fue zapateando hacia la mesa de bocadillos.

– Diga.

– Hola Eli. – esa voz era inconfundible para mí.

– ¡Alec! – no puede ocultar mi alegría por escuchar su seductora voz.

– ¿Falta mucho para que acabe la fogata? – preguntó… ¿impaciente?

– Unas cuantas horas.

Las fogatas siempre duraban hasta la una de la mañana y hasta ahora eran las nueve y media.

– Entiendo. – hizo una pausa. – Eli, tengo una sorpresa para ti.

– Espera un momento. – pedí.

Me levanté y caminé hacia el bosque, lejos de la fogata, ya que había mucho ruido y no podía escuchar con claridad.

– Listo.

– ¿Te internaste en el bosque?

– Sí, en la fogata hace mucho ruido como para hablar por celular. – respondí mirando la luna, bueno, lo que las nubes dejaban ver de luna.

– ¿Sabes hasta dónde llega el territorio de los lobos? – preguntó Alec.

– Sí…– dudé. Yo sabía delimitar el territorio de los lobos… pero de día.

– ¿Puedes llegar donde hay un conjunto de tres robles?

– Conozco dónde es. – afirmé. Ness y yo jugábamos ahí de pequeñas cuando veníamos a visitar a Jacob a la Push.

– Te espero ahí en 20 minutos. – y la llamada se cortó.

Miré la fogata por última vez, para ubicar bien dónde estaba y comencé la marcha. Los tres robles quedaban a un 1.5 km desde la fogata.

Aunque me preocupaba el hecho de no haberle avisado a Ness nada y que, además, era de noche; todo perdía importancia al lado de la sensación de júbilo que sentía. Tal vez Alec no fuera un imposible, después de todo.

La luna alumbraba mi camino mientras iba sumida en mis pensamientos. De repente, sentí una ráfaga de viento frío en mi espalda, como si alguien hubiera pasado muy cerca de mí. Me giré para ver qué habría provocado la ráfaga de aire, pero no había nada.

Seguí mi camino y a los pocos minutos sentí otra ráfaga de aire helado en mi espalda; la ignore. Unos metros más adelante vi pasar frente a mis ojos una sombra y por extraño que parezca, la oí pronunciar mi nombre. "Inhala… exhala…" me repetí mentalmente para no perder la poca calma que me quedaba.

Continúe caminando tratando de no pensar en la sombre. Iba ya a mitad de camino cuando volví a ver la misma sombra pasar frente a mis ojos.

Lizzie… – susurró mi nombre al pasar.

La sangre se heló en mis venas. "¡Esto no es posible!" pensé frenética. Comencé a correr por el bosque, tratando de llegar donde Alec lo más rápido posible. Sin previo aviso, vi pasar a la sombra de nuevo y ésta se postro a unos cinco metros de mí.

– Lizzie… – volvió a susurrar.


¡Hello! Reportándome después de casi un mes sin actualizar :(

En serio, lo siento MUCHO. Como ya dije, entré al cole y he tenido muchas tareas ¬¬

Pero aquí estoy de nuevo :P. Y en compensación voy a subir 2 capítulos :)

Gracias por sus reviews a: minami016 , LiahDragga , MelxCullenxHale

Gracias por sus reviews y sobretodo, por su paciencia xD

Hugs,

Paula