Disclaimer: The Twilight Saga, así como sus personajes, pertenencen a Stephanie Meyer. La trama es mía, así como algunos personajes :D
Between a Vampire and a Werewolf
XII. You Deserve Much Better Than Me
Lizzie POV
En mitad del beso, de mi beso con Alec, mi estúpido celular sonó.
– Maldito aparato. – dije mientras lo buscaba en el bolsillo delantero de mi pantalón. – Oh, oh. – la persona que llamaba era con la última que quería hablar.
– ¿Quién es? – preguntó Alec sonriendo.
– Hola Sethy. – contesté fría.
La expresión de Alec me puso los pelos de punta; él y Seth al parecer no se la llevaban de lo mejor.
– ¿Dónde estás? Ness está loca preguntando por ti. – Seth estaba enojado.
– ¿Por qué no me ha llamado? Eso sería más cuerdo que andar por ahí preguntando si alguien me ha visto. – traté de salirme por la tangente.
– Espera, ahí viene. Te la voy a pasar.
Nessie seguramente iba a estar volando de la rabia. Aunque tenía la esperanza que los chistes malos de Jacob la relajaran un poco.
– ¡Hola Lizzie! ¿Cómo estás? Yo estoy muy bien, aquí comiendo las uñas tratando de encontrarte.
Puse los ojos en blanco, Ness estaba molesta y con razón.
– Nessie lo siento. No debí irme sin avisar pero…
– Pero… tienes que tener una buena excusa o si no…
Tenía que decirle a Ness por qué me había ido, o más bien por quien me había ido. El problema era que Seth no se podía enterar.
– Nessie… necesito que te alejes de Seth.
– ¿Es para que no escuche, cierto? – la pilló al vuelo.
– Sí.
– Muy bien, espera.
Pasaron unos pocos segundos.
– Listo. Explícate.
– Ahora espera tú.
Miré a Alec y éste lo entendió. Caminó hacia el centro del bosque, perdiéndose en la negrura de la noche y dándome privacidad.
– Listo. Bueno… ¿por dónde empiezo?
– ¿Dónde estás? – casi me reclamó Reneesme.
– En los tres robles.
– Supongo que no estás sola…
– Supones bien… – tomé una gran bocanada de aire – Estoy con Alec.
– ¿Qué? – Ness sonaba sorprendida.
Tomé otra bocanada de aire y comencé con mi historia. Le conté todo, absolutamente todo. Mi inesperada cita con Alec, mi casi beso con Seth, mi hermosa cena con Alec y cómo me dio el relicario de oro en forma de corazón. Sólo me salté la parte de Dimitri, estaba segura que no volvería a encontrármelo.
– ¡Lo siento, lo siento, lo siento! Liz no sabía que tú… ¡Oh por Dios! ¡Tú y Alec! – gritó emocionada Ness.
– ¡Shhh! Seth puede escucharte.
– Algún día tendrá que saberlo. Tienes que decirle.
– Puedo retrasarlo un poco.
– Pero no sólo él se va a enterar algún día… Alice ya debe haber visto esto. – Tragué en seco.
Nessie tenía razón, Alice ya debía saber lo mío con Alec.
– Necesito tu ayuda. – supliqué.
– ¿Para qué exactamente esta vez? – soltó divertida Reneesme.
– No es tiempo para bromas. Ness… tengo que ocultar lo mío con Alec.
– ¡¿Qué?! – podría jurar que ese grito lo había oído hasta yo.
– ¡Cállate, Seth puede oírte! Sí, por lo menos por un tiempo.
– ¿Para qué hacer algo tan…tonto?
– Nessie… por Seth. – miré sigilosamente, tratando que Alec no escuchara.
– No me creas tan estúpida Liz. No sólo lo haces por Seth, hay algo más. – y lo había.
Además de evitarle a Seth una pena mayor o que toda la familia se enterara de que su "niñita" tenía novio, estaba protegiendo a Alec de los Vulturi. Si sus maestros se llegaban a enterar de lo nuestro, seguramente él me pondría en lugar a ellos y eso era una muerte asegurada para él, y eso, era algo que me negaba a aceptar. No podría vivir en un mundo sin Alec.
Y esa era, precisamente, la excusa que iba a usar cuando le explicara a Alec que era mejor mantener en secreto nuestra nueva relación.
– ¿Y bien? – insistió Reneesme.
– Lo hablaremos cuando llegué a casa.
– Entonces si hay otro motivo. – afirmó triunfante.
– Cuando llegué a casa.
– ¿Piensas llegar o te vas a pasar la noche entera con tu galán? – inquirió burlona.
– Nunca cambiarás. – añadí sonriendo, aunque ella no me viera percibía la sonrisa en mi voz, me conocía muy bien.
– Al parecer no. – colgué cuando vi llegar a Alec.
– ¿Terminaste? – preguntó algo molesto.
– Sí. – respondí acercándome a él.
– ¿Qué te dijo el perro? ¿Va a venir por ti?
Sonreí ante esa escena de celos.
– No. Nos podemos ir a casa cuando queramos.
Su expresión se torno más dulce y me apretó fuertemente contra él.
– Suena bien. – habló antes de juntar sus labios con los míos.
Igual que antes, su contacto quemaba y su presencia me dominaba; su olor me envolvía.
– ¿Debía suponer que esto pasaría? – la pregunta venía detrás de mí. Cuando reconocí la voz, supe que esto acabaría mal.
Me giré para encarar a Seth. Alec tomó mi mano como si quisiera reafirmar que yo era suya y eso era algo que no podía negar, era cierto.
– ¿Cómo sabias donde estaba? – pregunté llena de desconcierto.
– ¿Se suponía que tú terminarías con este… – ignoró mi pregunta y miró de arriba abajo a Alec – sujeto?... Ahora tengo que preguntar, ¿Vas a ser su diversión nocturna o su comida diurna? – Seth estaba echando chispas por los ojos y su comentario estaba lleno de ira y, lamentablemente, de sufrimiento.
– No tienes por qué ser grosero. – susurré. No sé me ocurría nada más que decir.
– Lo siento, por haber sido grosero… ¡y por interrumpirles el momento! – soltó amargamente.
– Limítate a largarte. – exigió Alec.
– ¡Una sanguijuela como tú no me dice que hacer! – Seth se acercó un paso con una expresión intimidante, herida.
Me miró y sus ojos me gritaban todo el sufrimiento que sentía en este momento. Sus ojos negros, como la noche, en vez de verse tiernos y cariñosos eran la viva imagen de la tristeza.
– Vámonos – dijo Alec arrastrándome con él lejos de Seth.
– ¡¿Crees que tienes algún derecho sobre ella?! ¡¿Cómo puedes considerarte merecedor de su cariño?! – se interpuso Seth en nuestro camino.
Alec se poso enfrente mío cuando vio que Seth empezaba temblar.
– Seth… – susurré incapaz de decir otra cosa.
– Dejémoslo ahí. – su voz cortaba como un puñal.
Me dirigió una última mirada, llena de odio y sufrimiento y luego salió corriendo a toda velocidad. Las piernas me temblaron y sentía un vacio en pecho que no me dejaba respirar.
Mi mejor amigo, ese chico con el que compartí tantos momentos, mi Seth, me odiaba. Lo había herido de la manera más horrible y nuestra amistad se había ido por el desagüe por mi culpa. Inevitablemente, como si tuviera una tormenta en el alma, comencé a llorar.
– Soy una tonta… sabía que esto pasaría. – sollocé con las manos en el rostro.
Los brazos fríos de Alec me rodearon y pude llorar en su pecho.
– No es tu culpa. – susurró Alec en mi oído.
Su voz sonaba fría y distante, eso era más de lo que podía soportar. Levanté la mirada para encontrarme con sus ojos ambarinos sin brillo, sin vida.
– No te mereces esto. – habló Alec con ese tono que me erizaba la piel.
Las palabras las tenía atoradas en la garganta. Podría soportar la perdida de Seth, pero que Alec se alejara de mi era algo que no podría soportar, no ahora.
– Es tarde, mejor nos vamos ya. – sugirió serio.
Tomé su mano, como si estuviera tratando de que no se alejara de mí. Caminamos una parte del camino, pero el resto del recorrido lo hice en los brazos de Alec. Corrió rápido y eso era algo que me reconfortaba, amaba la velocidad. A pesar de eso, el viaje fue incómodo. Su silencio me torturó todo el tiempo y la lucha de no encontrarse con mis ojos me tenía al borde del colapso.
Cuando llegamos a casa, no había nadie en la sala.
– Tengo que hablar contigo. – solté desesperada por oír su voz.
– Mañana. – fue su única respuesta.
Hizo ademán de irse pero lo retuve tomándolo del brazo.
– Ahora.
Subimos a mi cuarto y al entran en él se creó una atmosfera incómoda, triste.
– Alec lo que pasó hoy… – comencé.
– Lo que pasó hoy – me interrumpió – me mostro algo muy importante.
No dije nada, no podía hablar.
– Tú – me miró directo a los ojos, los suyos estaban llenos de tristeza – eres más de lo que yo merezco. Tú mereces ser mejor que yo.
Me quedé fría donde estaba. ¿Quería decir lo que yo pensaba que quería decir? El corazón empezó a latirme fuertemente.
– Lizzie, eres muy frágil. Lo nuestro no debería ser.
Esas últimas palabras calaron en lo más hondo de mi corazón, haciendo que me quedara sin aire. Los ojos de Alec me decían que estaba sufriendo pero su expresión era seria, infalible.
– Tú… no puedes… – la voz se me quebró.
Las lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas y la pena más apabullante que había sentido en mi vida me estaba consumiendo.
– Eli. – Alec me rodeo con sus brazos y me transmitió la tristeza que estaba sintiendo.
Estuvimos abrazados varios minutos hasta que yo tuve el valor de hablar.
– Alec, – levante la mirada para encontrarme con sus ojos atormentados. – lo que pasó hoy no tiene por qué afectarnos. – dije con resolución.
– Lizzie tu estas sufriendo por mi culpa.
– ¿Por tu culpa? – pregunté sorprendida.
– Sí, por mi culpa. Amas demasiado al perro y por eso, es mejor que dejemos las cosas como están.
Su respuesta en vez de provocarme el dolor y la angustia que había sentido antes, me provoca una risa nervosa.
– ¿Qué es tan gracioso? – inquirió aún con los ojos tristes.
– Nada. – Respiré profundo – Alec, lo que siento por ti es lo más fuerte que he sentido nunca por nadie. Yo quiero a Seth, como un amigo, y lo que pasó hoy me duele mucho, pero el amor que siento por ti es más fuerte.
Su mirada, antes llena de tristeza, ahora se había iluminado. Tomó mi rostro entre sus manos y lo acercó al suyo.
– Lo que yo siento por ti, es algo que nunca había sentido. Tú eres lo más importante que he tenido; tú me salvaste del monstro en que me estaba convirtiendo. – dicho esto puso sus labios sobre los míos.
Ese significó muchas cosas: que Alec me amaba y que nada cambiaría eso, que estábamos destinados a estar juntos, pero sobretodo me dio fuerzas para luchar por lo nuestro. Por Alec, me enfrentaría a mi familia, a Seth e incluso a los Vulturis.
Alec POV
Cuando Lizzie necesito oxígeno, nos separamos ligeramente.
– Te amo. – susurré en sus labios.
Esbozó una hermosa sonrisa y acercó sus labios de nuevo a los míos. Sus labios eran dulces y suaves al contacto con los míos, encajaban perfectamente en los míos.
Alguien toco en la puerta de la habitación y Eli fue abrir.
– ¿Interrumpo algo? – dijo Alice al entrar.
Ambos nos quedamos en silencio.
– Oh por favor no sean tímidos, ya lo sé todo. Absolutamente todo.
– ¿Lo viste? – preguntó Eli tomando mi mano.
– Desde que dijiste que ibas a ir a la fogata. – la duendecilla sonrió pícaramente.
Lizzie sonrió mientras recostaba su cabeza en mi pecho y yo la rodeé con mis brazos.
– Sólo venía a visarles que… – la mirada de Alice se veía distante, estaba teniendo una visión.
Liz me miró preocupada mientras tomaba la mano de su tía.
– ¿Qué estás viendo?
Al terminar la visión, Alice nos miró preocupada.
– Oh, oh. – fue su respuesta.
Entonces la puerta del cuarto de Liz de abrió bruscamente y entró un furioso Emmett.
– ¡¿Cómo te atreviste pedazo de idiota?! – me gritó mientras se abalanzaba sobre mí.
¡Hello everybody! Bueno aquí este capy ojala les guste :DD
La próxima semana es Semana Santa, por lo que tendré tiempo para subir más caps (:
Tal véz suba otro capítulo hoy, si es que mis tareas me lo permiten ¬¬
Gracias por sus reviews a: bellessie , LiahDragga , alele22
Reviews! (:
Hugs,
Paula
