Disclaimer: The Twilight Saga, así como sus personajes, pertenencen a Stephanie Meyer. La trama es mía, así como algunos personajes :D


Between a Vampire and a Werewolf

XV. The Deal

Lizzie POV

"– Te salvaste esta vez… pero me encargare de que no tengas esa suerte de nuevo."

Esas palabras me perseguían últimamente, hasta en mis sueños aparecía Dimitri repitiéndolas, igual que en la noche de nuestro último encuentro. A veces me parecía estúpido pensar en él, ya que era obvio que no iba a volver a verlo, ¿o sí?

Todos estos pensamientos me habían atormentado toda la semana y no me dejaban disfrutar mi felicidad junto a Alec. Porque los dos últimos meses habían sido los mejores de toda mi existencia y no dejaría que la estúpida amenaza de Dimitri me siguiera atormentando.

Suspiré. Hoy saldríamos a dar una vuelta con Alec en el bosque, para tener nuestro tiempo juntos; a veces la compañía de Jacob las 24 horas del día no es muy enriquecedora.

– ¿Lista? – preguntó Alec sacándome de mis cavilaciones.

– Sí. – Sonreí – Vamos.

Llegamos a la puerta de la cocina y la voz de Jasper nos detuvo.

– ¿A dónde creen que van los dos tortolos? – preguntó Jasper.

– A dar un paseo. – respondí.

– Solos. – dijo Alec en tono burlón.

– Ya lo sabía. – contestó Jasper a Alec.

Sonreí para mis adentros. Me alegraba tanto que Jasper y Alec fueran amigos, era tranquilizador saber que Alec tenía un apoyo aparte del mío.

– Diviértanse. – nos deseo Jasper y paso a la sala.

Al fin salimos hacia el bosque, a nuestro lugar. Siempre que íbamos al claro me era imposible no pensar en Dimitri. Él era un Vulturi, no era alguien con el que yo debería meterme, pero lo hice y eso me preocupaba enormemente.

¿Qué tal si él decía algo de lo nuestro a Aro, Marco y Cayo? Yo no soportaría si los Vulturis decidieran alejar a Alec de mi lado, o peor, que lo ejecutaran. Una punzada de dolor recorrió mi corazón. No me permitiría que algo le pasara a Alec, primero tenían que pasar sobre mí.

"No seas tonta, Dimitri no te va a buscar" me regañó una vocecita.

Tal vez Dimitri no nos buscara pero sabía que en algún momento Alec debía volver a Volterra para concluir su misión. ¿Qué se supone que debíamos hacer? Que Alec fuera, dijera que Ness no es peligrosa y volviera muy campante para estar conmigo, ¿Debería irme con él a Italia? Porque si ese fuera el caso lo haría, nada me separaría de Alec.

– Hace buen clima hoy. – habló Alec devolviéndome a la realidad.

– Sí… – respondí aún sumida en mis preocupaciones.

– Muy bien, Lizzie. ¿Qué te pasa? – preguntó haciendo que lo mirara, ya que yo estaba recostada de Alec, mientras estábamos sentados debajo del abeto de aquella vez.

– No es nada. – dije sin mirarle.

Alec me conocía tan bien que sólo con mirarme podía saber que cruzaba por mi mente.

– No rehúyas mi mirada, algo te sucede.

Tenía que decirle a Alec, tal vez él ya había pensado en algo con respecto a los Vulturi, Dimitri era cuento aparte. Alec no podía saber ni de chiste lo que realmente me preocupaba, porque los Vulturi eran un tema que debíamos tocar, pero el de Dimitri era algo que Alec no tenía por qué saber.

– Alec – lo miré directo a los ojos –lo que se sucede es… yo siento que… – Respiré profundamente y seguí – Alec, ¿qué pasa si tus maestros se enteran de lo nuestro? – un escalofrío recorrió mi espalda.

Alec me miró cauteloso y guardó silencio un momento.

– ¿Y bien? – inquirí presa del pánico.

¿Y si no sabía qué hacer?

– Bueno Lizzie, verás… – y me contó un plan que sonaba lo más sencillo del mundo pero que no incluía a alguien.

– ¿Y Jane?

Yo sabía que Alec amaba a su hermana y que no sería capaz de dejarla sola.

– Ya pensaré en algo. – Besó mi frente – No te preocupes, no permitiré que nada te pase.

"Pero no puedes impedir que Dimitri me haga algo… porque tú no sabes nada" pensé melancólicamente.

Me sentía terrible ocultándole a Alec lo de Dimitri, pero lo conocía lo bastante para saber que sería capaz de ir hasta Italia por él. Sólo en un caso de vida o muerte le contaría a Alec algo.

– Ya sé que te puede alegrar – dijo mientras su mirada se iluminaba – espérame aquí.

Alec salió corriendo hacia la espesura del bosque y yo me quede sola recostada del abeto. Cerré mis ojos esperando a que él regresara, no debía tardar mucho. El viento soplaba en mi rostro y combinado con el confortable sol que hacía, logré relajarme.

Sentí crujir las hojas delante de mí, debía ser Alec.

– ¿A dónde fuiste? – pregunté sin abrir mis ojos.

– ¿Me extrañaste? Sólo fueron dos meses en Italia.

Mis ojos se abrieron de golpe y observaron con horror que el vampiro que tenía delante de mí, porque era un vampiro, no era Alec…

– Cada día te pones más hermosa, Elizabeth. – sonrió malévolamente Dimitri.

– Di-Dimitri… – balbuceé.

Nos miramos fijamente unos segundos, sus ojos escarlata relucían la sangre que acababa tomar. Necesitaba que se distrajera un momento, sólo un momento, para que yo pudiera salir corriendo y alcanzar a llamar a Alec. Pareció leer mi mirada.

– No tendrás tiempo de llamarlo… –anunció Dimitri tomándome del cuello y lanzándome hacia un árbol, lejos del claro.

Mi espalda se arqueó al recibir el golpe contra el árbol.

– ¿Recuerdas que dejamos algo pendiente la última vez? Y sabes… hoy no quiero jugar – su voz era fría y despiadada.

Me incorporé y lo miré directo a los ojos, no permitiría que viera el miedo que tenía, porque estaba aterrada.

– En serio, cada día estas más hermosa… y más apetecible podría decir. – acarició mi mejilla y me tomó del cuello, elevándome del suelo.

– T-Tú… n-no podrás… – sólo alcancé a tartamudear, me estaba asfixiando.

– Oh, no te preocupes, no morirás asfixiada. – dijo y me arrojó contra otro árbol.

Quede en cuatro y empecé a toser. Levanté mi mirada y ya no podía ver el claro, ¿Tan lejos me había lanzado? Sentí como me tomaba de la cintura, me levantaba del suelo y me lanzaba con fuerza. Me rasguñé la cara y los brazos al caer.

Me puse de pie y no lo vi.

– No me he ido. – dijo en mi oído.

Rodeó mi cuello con su brazo, mientras yo observaba como con la mano libre tomaba mi brazo izquierdo y lo llevaba a mi espalda, imposibilitando moverme.

– Te tengo un trato. No te mataré aquí, dejare que veas a tu estúpida familia una vez más y, por supuesto, a tu novio. – susurró en mi oído.

Por un momento, él que estuviera atrapada por Dimitri pasó a un segundo plano, él lo sabía…

– ¿Sabes que Alec y yo… – logré pronunciar, el agarre de su brazo era muy fuerte.

– Te vigiló hace dos semanas, no puedo creer que Alec no halla sentido mi presencia, debió reconocer mi aroma. Seguramente, lo tienes muy enamorado. – dijo lo último como una burla.

– ¿No le has dicho a…a tus maestros? – Dimitri podía matarme allí mismo si eso salvaba a Alec.

– No, por eso voy a negociar contigo.

Me hizo encararlo.

– Alec debe venir en camino, así que no alcanzare a decirte todo. Hoy te espero a medianoche en el claro donde te la pasas con él. – sentenció.

Lo miré seria y sólo asentí moviendo la cabeza.

Dimitri sacó de la chaqueta negra que llevaba un enorme cuchillo.

– ¿Qué es eso? – retrocedí un paso.

– Algo para que Alec te encuentre fácilmente y no sienta mi aroma. – tomó mi brazo izquierdo y me hizo una profunda cortada.

Cerré los ojos fuertemente para no quejarme.

– Niña valiente. – lamió a medias el cuchillo, sonrió y lo arrojo lejos. – No faltes o mañana en Volterra todos sabrán de tu relación con Alec – y dicho esto salió corriendo hacia la espesura del bosque.

Inspiré unas cuantas veces, no quería que empezaran a llover piedritas sobre mí por culpa de mi telequinesis. Sin embargo, mi cuerpo resolvió la tensión empezando a llorar.

Me sentí desprotegida, me sentí abandonada. Ahora tendría que enfrentar a Dimitri yo sola y quien sabe cuál sería su trato. Lo único que necesitaba ahorita era la presencia del hombre que yo amaba, era lo único que me daría valor para esta noche.

– ¡Alec! – grité lo más fuerte que me dio la voz.

Lo vi llegar a donde me encontraba, corriendo velozmente.

– ¿Qué ocurrió? – preguntó mientras tomaba mi rostro en sus manos.

Sólo lo necesitaba a él, por lo que me eché a llorar en su pecho. Me apretó contra su cuerpo y besó mi cabeza. Sentí como temblaba por la ira, seguramente vio el cuchillo. Tenía que asegurarme que no trataría de buscar a Dimitri, era su única salvación.

– ¿Alec? – lo miré a los ojos. – no lo busques.

– ¿Qué no lo busque?... – bufó y pude ver el odio en su mirada – ¡¿Qué no lo busqué? ¡¿Crees que voy a dejarlo vivo después de lo que te hizo? ¡¿Por qué no habría de buscarlo? – gritó furioso.

– Porque ya debe ir camino a Italia. – mentí.

Abrió sus ojos ambarinos como platos y me miró desconcertado.

– ¿De qué hablas? – preguntó preocupado tomando mis manos.

– Alec… – tenía que mentirle, sólo podía ser sincera en lagunas partes. Ya no podía seguir mintiéndole, pero toda la verdad no le convenía; mentirle parcialmente era la mejor solución.

– ¿Qué pasa Lizzie? Quiero que me digas quien fue el imbécil que te hizo esto, – tomó mi brazo herido suavemente – quiero que me digas ahora. – exigió.

Suspiré y comencé a mentirle al amor de mi vida. Le conté mi primer encuentro con Dimitri, la segunda vez que trato de tomar mi sangre pero que gracias a nuestro encuentro en los tres robles, pude salir ilesa. Le conté de mi último encuentro y lo modifiqué: le dije que Dimitri quería matarme pero que sintió su presencia cerca y me dejo solo malherida. Me salté la parte del encuentro a medianoche y del trato, esa era la parte que no le convenía a Alec.

Cuando terminé, sus ojos estaban opacos, llenos de ira.

– Alec…prométeme que no lo buscarás.

– Acabas de decirme que Dimitri quiere matarte, que tu sangre le resulta irresistible ¿y me dices que no lo busqué? – soltó mis manos y caminó en dirección contraria a mí.

Se giró y me miró un poco más calmado, pero sus ojos eran la puerta a sus pensamientos, Alec no dejaría pasar esto tan fácilmente.

– Haber… – se giró para mirarme directo a los ojos – no lo buscaré hoy, pero no te prometo nada cuando regresé a Volterra. – Pasó sus manos por su cabello – Tenemos que contarle a tu familia, tienes que tener compañía constante, no voy a permitir que Dimitri se te acerque.

Asentí. Yo sabía que después de contarle a Alec, tendríamos que decirle a la familia, parte de mi mentira provocaría eso. El problema yacía en ¿cómo iba a poder escaparme para verme con Dimitri en el claro?

Alec debió ver algo en mi mirada, por lo que dijo:

– No te preocupes, tendrá que pasar sobre mí si quiere hacerte daño. – me abrazó dulcemente.

"Tendrá que pasar sobre mi frío y muerto cadáver si quiere separarnos ", pensé sombríamente.

– Ven – tomó mi mano buena – vamos a que Carlisle revise tu brazo. – y emprendimos el camino hacia la casa.

Cuando llegamos estaban todos reunidos en la sala, incluso los lobos, para mi desgracia. Contaba con la posibilidad de que la casa estuviera vacía y pudiera posponer mi confesionario.

– ¡Enana! Pero, ¿qué te paso…? – la voz de Jacob se apagó conforme yo entraba en la sala.

Los ojos de todos recorrían mi cuerpo maltrecho, la cara seria de Alec (Yo lo conocía bien para saber que estaba furioso, lleno de ira, por lo que Dimitri me había hecho) y mi brazo herido.

– ¡Lizzie! – Chilló Reneesme que venía de la cocina con un cuenco de papitas que soltó al verme – ¡¿Qué te paso? – corrió hacia mí.

Todos despertaron de su letargo al verme y comenzó la lluvia de preguntas.

– ¿Qué ocurrió? – preguntó Edward a Alec.

– Nena, ¿Te duele mucho? – preguntó papá.

– ¿Quién lo hizo? – preguntó mi abuelo.

– Siéntense todos, tenemos que hablar. – la voz de Alec era monótona y fría.

Sentí la mirada de Seth clavaba en mi cara cuando Alec habló, yo miré al suelo evitando la mirada de todos. Cuando estuvimos en la sala, todos miraron a Alec, él sabía que yo no hablaría en este momento, no porque no pudiera, en realidad, no quería.

Para cuando Alec terminó de hablar, yo ya estaba siendo atendida por Carlisle en la biblioteca y alcanzaba a oír toda la conversación.

– ¡Esto no puede ser! ¡Tenemos que detenerlo! – Seth fue el primero en hablar.

Sonreí a medias, a Alec no le debió gustar mucho.

– ¿Qué sugieres, Alec? Tú lo conoces mejor que nosotros y sabrás que hacer. – habló Edward.

Mi abuelo me distrajo de la conversación:

– Tienes que descansar Lizzie, perdiste una buena cantidad de sangre.

– Subiré a mi habitación. – contesté obedientemente.

No me moleste en seguir escuchando, cualquier decisión me la comunicarían mañana. Subí las escaleras sin prestar atención a quienes estaban en la sala. Llegué a mi cuarto y vi el reloj de mi mesita de noche: eran las 7:00pm.

Tenía cinco horas antes de mi encuentro con Dimitri. Me di un baño para relajar mis maltratados músculos, tuve que tener cuidado con el vendaje que mi abuelo había hecho. Decidí vestirme con un jean azul oscuro, una blusa gris y mis inseparables Converse. Sequé mi cabello y me pasé la plancha para crear ondas en él, después me peine con una balaca color plata.

Busqué en mi armario una maleta fucsia que Alice me había regalado de cumpleaños. Empaqué siete mudas completas de ropa, con todo lo necesario para ir de viaje. En un bolso negro empaqué mi pasaporte, mi identificación falsa (Si quería salir del país sin el consentimiento de mis padres, la necesitaba), otros papeles para poder salir del país, el cargador de mi ipod y mi celular.

De la lata de té donde guardaba mis ahorros, saqué todo el dinero y lo puse en mi billetera que después puse en el bolso. A pesar de que tenía tarjeta débito, tenía aparte mis ahorros para cualquier emergencia; igual no podría usar mi tarjeta si no quería ser descubierta. El dinero de mis ahorros era suficiente para vivir bien por algunas semanas, tal vez un mes.

Guardé todo debajo de mi cama y me puse un buzo azul oscuro, la noche era fría.

Si Dimitri no me mató en el bosque, porque pudo haberlo hecho, tenía una razón de peso y yo ya sospechaba cual era.

Tal vez la nueva adquisición de la guardia Vulturi sería yo, y si eso salvaba a Alec, yo sería parte de la guardía.


¡Hello!

Bueno, aquí subí otro capítulo, el cual hice un tris largo para compensarlas :DD

¡Ame este cap!

Gracias por sus reviews a : LiahDragga , loreandcayovolturi , alele22

- jesselove: Pasaré a leer tu historia :)

- manu cullen: OMG! ¿Eres de Colombia? ¡Que emoción! ^^ Gracias por tus reviews, me hicieron sonreir (: Sabes, no había pensado en Dimitri como un James italiano, pero tienes razón xD. Saludos desde Bogotá :DD