Disclaimer: The Twilight Saga, así como sus personajes, pertenencen a Stephanie Meyer. La trama es mía, así como algunos personajes :D
Between a Vampire and a Werewolf
XVI. Our Deal
Lizzie POV
Eran las 11:30 pm. Era mi momento para tratar de escapar hacia mi encuentro con Demetri.
Seguramente mi familia y Alec pensaban que ya debía estar durmiendo, por lo tanto escapar no debía suponer ningún desafío. Tomé mi celular y lo empaqué en el bolsillo delantero de mis jeans, tal vez lo necesitara para alguna llamada de emergencia o… de despedida, la última opción me causaba una punzada de tristeza en el pecho.
De dos barandillas de mi balcón aferré fuertemente una cuerda que usábamos Ness y yo cuando íbamos de excursión con papá y Edward. Cuando estuve segura que estaba bien sujeta, la agarré y empecé a bajar como toda una experta, todas esas excursiones por fin estaban dando resultados. No era tan buena como Edward o mi padre, pero para ser una humana lo hacía bastante bien.
Cuando llegué al suelo la deje caer detrás de unos arbustos que rodeaban ese lado de la casa, aunque dudaba que alguien de la familia la viera. Respiré y conté hasta tres pegada del muro, oculta entre las sombras. Uno…dos… ¡tres! Salí corriendo al bosque sin detenerme hasta que llegue a unos cuantos metros lejos de la casa, segura que nadie me percibiría en esa parte del bosque.
Estaba a unos quince minutos de camino de donde me encontraría con Demetri. Para estar yendo al encuentro de un vampiro que quería matarme, iba bastante tranquila, incluso feliz, era como la paz antes de la tormenta; la felicidad antes de la agonía.
Llegué faltando cinco minutos para las doce. Me senté debajo de mi abeto a esperar a Demetri, que a las doce en punto, hizo su aparición en esa noche de cielo despejado. La luna le daba a su piel un extraño tono plateado, intimidante.
– Mia cara Lizzie* – me saludó en un perfecto italiano.
– Demetri buonanotte * – respondí en italiano también. Edward y Carlisle nos habían enseñado algunos idiomas a Nessie y a mí.
– No sabías que hablabas italiano. – dijo mientras se sentaba al frente mío.
Lo miré directo a los ojos, no permitiría que sintiera que tenía el control de la situación, aunque, en realidad, así fuera. Estaba en sus manos.
"Estamos…" una vocecita me recordó que Alec estaba también implicado en esto.
– Y bien… – dejé la frase inconclusa.
– Te dije que te tenía una especie de trato y lo tengo, esto no es una cita para matarte… bueno, por ahora.
Tragué en seco.
– Como supongo ya sabrás, Alec es uno de los miembros más importantes en la guardia. Junto con Jane, son la mano derecha de los maestros. – Habló con reverencia – Cuando algún miembro de la guardia lleva a cabo una misión importante o lleva una nueva adquisición, sube de rango, por decirlo de algún modo.
Las piezas del rompecabezas que Demetri me estaba proponiendo empezaban a encajar en mi cabeza.
– Yo odio a tu novio. – Confesó sin vergüenza – Siempre he querido ser superior a él en la guardia y poder demostrarle a mis maestros que él no es más que un estúpido chico.
Lo miré seria, a pesar de que estaba asustada, no me gustaba ni poquito que hablara de esa forma de Alec. Él no era tal cosa, por algo era la mano derecha de Aro y sus hermanos.
– Es aquí donde entras tú. Cuando llegó la carta de Alec a Italia mis maestros quedaron interesados en ti, de hecho, me mandaron a Forks para informarle a Alec sobre su nueva misión: llevarte a Italia. Alec tenía que llevarte de un modo u otro: enamorándote, raptándote, lo que fuera. Pero al parecer, ustedes se nos adelantaron. – sonrió con sorna. – Así que…
– Quieres llevarme tú a Italia, para quedar bien con tus maestros. – completé por él.
– Eres muy perspicaz. – sonrió de manera extraña – Te pareces a… – sus ojos brillaron de una forma que no había visto nunca.
Por primera vez desde que conozco a Demetri, vi en sus ojos ternura y algo de amor.
– ¿A quién? – pregunte curiosa.
– A nadie. – contestó tosco. Hizo una pausa y continúo con su característica mirada oscura – El caso es que quiero llevarte yo, para ser el que cumpla la misión. Pensé seriamente en decirle a Alec antes de saber que estaba enamorado de ti, pero después de que me enteré, decidí llevarla a cabo yo mismo. Esta misión tenía muchos problemas, pero el más grave era como poder llevarte a Italia. Tu familia se opondría si llegara a un día a comunicarles la decisión de Aro y con Alec de su lado, la cosa se complicaba más.
»Por lo que busqué el día adecuado para poder hablar contigo y contarte mi plan. Es muy simple: Tú te vas conmigo y yo no diré nada de lo tuyo con Alec.
Me quedé callada un momento procesando mis opciones.
– ¿No te provocaba mi sangre ahora? – inquirí frunciendo el seño.
No era posible que hace dos meses casi me mata por beber mi sangre y hoy me propone que me fugue con él.
– Siempre me ha resultado irresistible. Pero la sed de poder es más grande. Te sorprenderá el autocontrol que tengo, porque yo mismo te convertiré. Es una forma de compensar que nunca voy a poder a beber por completo de ti. Sólo te probaré y guardaré tu delicioso sabor en mi memoria, mientras disfruto de mi nuevo rango. – Demetri contaba orgulloso su plan.
No tenía escapatoria, ni siquiera se me ocurría una forma de escapar en Italia. Mi pequeño problema con Demetri se había convertido en el final de mi vida como humana y mi iniciación en la guardia de los Vulturi.
Ser convertida no me molestaba en absoluto, en realidad, era un alivio. Si lograba alguna vez salir de Italia, podría a estar con Alec y mi familia para siempre, si es que lograba escapar alguna vez.
Sonreí triste ante mi inevitable futuro.
– ¿Entonces…? – preguntó Demetri.
Miré mis manos mientras respondía.
– No tengo más opción. – mi tono era resignado. – Pero tienes que cumplir unas condiciones.
– ¿Tengo que…? – preguntó enarcando una ceja. – Te estoy haciendo un favor al no delatar a Alec y sin embargo tienes condiciones.
– Lo tomas o lo dejas. – yo también podía jugar sucio.
– Muy bien. – aceptó resoplando. – ¿Qué condiciones?
– No puedes decir nada de mi relación con Alec, – suspiré al recordarlo – tienes que hacerlo pronto y hazlo sin pensarlo, Alice podría saberlo si lo planeamos mucho. Por último, cuando estemos en Italia, seré vegetariana como mi familia.
Mi última condición era una clara muestra de la moral vampírica que había adquirido con los años.
– Hecho y hecho, pero no te prometo nada sobre lo último, mis maestros tomaran la decisión.
Asentí con la cabeza.
– ¿Tienes todo lo requerido para salir del país? ¿O nos tocará huir como ilegales?
– Tengo todos los papeles en regla. Incluso ya hice mi maleta.
Demetri me miró sorprendido.
– Tengo un buen sexto sentido, sabía más o menos a donde querías llegar con esta reunión.
– Entiendo. Siendo así, tienes que estar lista para irnos en cualquier momento. Arreglaré todo y cuando esté listo nos iremos. – Iba a hablar pero Demetri agregó: – Sí, no te preocupes, haré todo de tal manera que tu tía psíquica no se dé cuenta.
Ambos nos levantamos al tiempo.
– Dame el número de tu celular, necesito un modo de contactarte diferente a cortarte con un cuchillo.
Me reí suavemente, Demetri tenía un humor negro. Intercambiamos números de celular.
– No irás a guardar mi número con mi nombre… – me advirtió.
– No soy estúpida. – dije sin mirarlo
Terminé guardando su número como Scott, no conocía a ningún Scott pero nadie revisaba los contactos de mi celular.
– Entonces, hasta pronto. – y desapareció en la negrura del bosque.
Suspiré. Miré la luna un rato antes de irme, no sabía si era la última noche que estaría en Forks. Mi futuro era incierto.
Llegué a casa y escalé por la cuerda como toda una experta. En pocos minutos me puse mi pijama, me lavé los dientes y sucumbí en mi cama. Caí presa de un sueño profundo, capaz de borrar de mi mente cualquier indicio de mi horrible realidad.
Alec POV
La reunión con los Cullen había sido muy tensionante, sobre todo por la presencia del perro. Todos tenían su propia idea de cómo proteger a Liz y la que más me desagradaba era la idea del estúpido licántropo.
– Podría venir a la Push, la manada la podría proteger y cuando Demetri la busqué, estaremos listos para ir por él. – propuso Seth.
– No. – dije mostrando mi desagrado por la idea y su autor.
– No es una idea tan descabellada. – habló Carlisle.
– A mí tampoco me gusta. – me apoyó Rosalie. – Me sentiría muy angustiada con Lizzie lejos y en esta situación.
– La idea de Edward es la más adecuada – dijo Emmett abrazando a su esposa.
– Apoyo a Ross y a Em. – secundó Bella.
Seth se enfurruñó en su asiento mientras su propuesta pasaba al olvido. Sonreí ante el hecho.
– ¿Tú qué piensas Alec? – preguntó Edward.
– Lizzie necesita compañía constante y tu idea le proporciona eso.
La idea de Edward era que por turnos, todos en la familia cuidarán de Liz, incluso Jacob y Seth. Este último no me parecía el más indicado para hacerlo.
– Muy bien, entonces todos tomaremos turnos para cuidar de Lizzie. – concluyó Carlisle.
– Siendo así, quiero el primer turno mañana. – pedí.
– Adelante. – me respondió Emmett.
– Buenas noches. – me despedí y subí hacia el cuarto de Eli.
Durante la reunión me dio la impresión que Lizzie no estaba en su cuarto, seguro ya me estaba volviendo paranoico. Cuando entré a su cuarto la encontré dormida profundamente, echa un ovillo.
Me recosté a su lado a velar de su sueño, Demetri tendría que pasar sobre mí si quería ponerle una mano encima. No le permitiría que acabara con la vida de la mujer que más he amado en toda mi existencia.
Toda la noche se revolvió inquieta, como si tuviera pesadillas. A las 10:30 am Liz despertó en un grito.
– ¡No! – se sentó asustada en su cama.
– Shh… Estoy contigo. – la tranquilice haciendo círculos en su espalda.
Se giró lentamente para mirarme y luego se lanzó a mis brazos.
– ¡Alec! ¡Tú estabas muerto! ¡Era yo! ¡Soy un monstruo! – sollozó.
Seguramente estaba hablando de su pesadilla, tenía que calmarla, no me gustaba verla tan alterada.
– Shh… Vamos Lizzie. Estoy contigo, ambos estamos bien. Nada te va a pasar, yo no voy a permitirlo. – susurré en su oído.
Levantó su cara y besó mi quijada. Respondí a su caricia bajando mi rostro para poder juntar nuestros labios. Al principio fue un beso tierno, pero después se transformo en uno desesperado, como si este fuera nuestro último beso. Cuando necesitó respirar, Liz se apartó y se recostó en mi pecho. La rodeé con mis brazos, aprontándola contra mi cuerpo.
– Te amo. – susurró.
– Y yo a ti. – Levanté su cara para poder mirarla a los ojos – No sabes cuán importante eres para mí, sin ti mi existencia sería una sombra borrosa, una constante agonía. Creo que no lo soportaría.
Bajó rápido su cara, escondiendo sus ojos de mí y comenzó de nuevo a sollozar.
– ¿Qué pasa? – inquirí besándole la coronilla.
– Nada. – se levantó de mí y me miró. – Alec… pase lo que pase… yo… – suspiró– no, nada. – sonrió triste.
Volvió a recostarse en mi pecho, mientras acariciaba su espalda. Estuvimos un rato así, disfrutando de la compañía del otro, en nuestra pequeña burbuja.
– Tengo que bañarme. – dijo mientras bajaba de su cama. – ¿Podemos ir a ver una película hoy? – preguntó sorprendiéndome, Lizzie no era la clase de chica que quiere salir todos los días.
– Sí, claro. – respondí mientras me recostaba en su cama y me disponía a ver la televisión mientras ella se alistaba.
– ¡Hey, hey! – Llamó mi atención – Tienes que esperar afuera.
Enarqué una ceja. ¿Cuándo había esperado afuera? A pesar de que nunca había visto desnuda a Lizzie, ella nunca se había sentido incómoda con mi presencia mientras se cambiaba en el cuarto de baño.
Me miró divertida, pero después la alegría se fue de sus ojos.
– Tengo que… hablar con Reneesme. – buscó una excusa.
– No te creo. – me levanté de la cama y me acerqué a ella.
– Bueno, eso puede esperar. Pero tengo que limpiar mi cuarto y sacar algo de ropa. Alice va a llevarla a la caridad hoy. – se excusó de nuevo.
– Eso lo puedes hacer conmigo aquí. – respondí cogiéndola de la cintura.
– Sí… – rió nerviosamente mientras yo paseaba mis labios delineando su quijada, la línea baja de su oreja.
– Entonces, ¿me puedo quedar? – dije sobre sus labios.
– Aja… – contestó nerviosa.
– Excelente. – le di un corto beso en los labios y regresé a la cama.
– ¡Eres increíble! – se giró hacia el cuarto de baño.
Siempre me sorprendía gratamente del poder de convencimiento que tenía sobre mi novia. Sentir como se derretía entre mis brazos era una alabanza a mi ego de hombre. Sonreí.
Empecé a pasar canales hasta que encontré una película que llamo mi atención. Se trataba sobre dos jóvenes que se enamoran pero después se separan, sin embargo, el destino los vuelve a reunir y ellos luchan por su amor una vez más.
Cuando la película termino Lizzie ya estaba lista y bajamos para que ella desayunara. En la cocina estaba Reneesme, desayunando también, Alice y Esme.
– Buenos días. – Nos saludó Esme. – ¿Te sirvo, querida?
– Por favor, estoy hambrienta. – sonrió Eli.
– Nos vemos luego. – se despidió Alice cuando Jasper llegó a la cocina. Ambos salieron a dar un paseo por la puerta de atrás.
Liz y Ness comenzaron a hablar animadamente mientras desayunaban, Reneesme la ponía al tanto del resultado de la reunión de ayer.
– Yo tengo turno mañana, pero no me dejaron hacerlo sola. – Puso los ojos en blanco – "Algo podría pasarle a las dos" – hizo comillas con los dedos, citando a Edward supuse; él podría llegar a ser muy sobreprotector.
– ¿Con Jacob? – preguntó Lizzie.
– ¿Con quién más? – ambas soltaron una risita tonta.
Cuando acabaron, Liz y yo nos disponíamos a irnos al cine.
– No vuelvan muy tarde. – nos recomendó Bella, mientras me daba las llaves del Volvo de su esposo.
– Subiré por mi bolso. – habló Lizzie mientras subía las escaleras.
Lizzie POV
Subí corriendo a mi cuarto. Tenía que llamar a Scott. Había recibido varias llamadas de él durante el desayuno, pero no pude contestárselas, gracias a Dios tenía el celular en vibrador o Alec y Ness se hubieran percatado de las misteriosas llamadas.
Cuando llegué a mi cuarto mi celular vibró una vez más. Tenía un mensaje de Demetri.
"Si no me llamas en este momento, volveré a Italia hoy mismo y contaré toda la verdad sobre tu novio."
Tragué en seco. Marqué el número de Demetri lo más rápido que me dieron los dedos.
– ¿Hola? – contestó al otro lado de la línea.
– ¿Qué pasa? – Hablé bajito – Alec estaba conmigo y no podía contestarte.
– ¿Quién tiene un novio preocupado y sobreprotector? – se burló – En fin, ¿Estás lista?
Me temblaron las rodillas. ¿Había llegado la hora?
*Mi querida Lizzie
*Buenas Noches Demetri
¡Hello! Estoy de vuelta con otro cap (:
Amé de verdad este capítulo :DD ¿Les gustaron los saludos en italiano?
Trataré de subir más seguido ;)
Gracias por sus reviews a: LiahDragga , loreandcayovolturi , alele22
manu cullen: Esperemos a ver si, sí se reúnen en la guardia xD...
MissCullenJonas05: Muchas Gracias :DD
Hugs,
Paula
