Disclaimer: The Twilight Saga, así como sus personajes, pertenencen a Stephanie Meyer. La trama es mía, así como algunos personajes :D


Between a Vampire and a Werewolf

XVII. Run Away

Lizzie POV

– ¿Lista…? – la voz me tembló.

No nos podíamos ir ya. ¡No estaba lista! Ni siquiera había pasado mi tarde romántica con Alec, – Iba a ser esa misma tarde – no había visitado la Push por última vez, ¿no alcanzaría a tener mi tarde de chicas con Nessie?

No te preocupes, no nos vamos aún. – me confirmó divertido.

El alma me volvió al cuerpo, al menos tenía un día más.

– Entonces, ¿A qué te refieres con lista? – pregunté un poco molesta, por su estúpida broma casi salgo corriendo a buscar mi bolso y mi maleta.

Pues, sí, lista. ¿En serio tienes todos los papeles? ¿Qué empacaste?

– Oh. Sí, ya tengo todos mis papeles en regla. – Dije caminando por la habitación – Empaqué siete mudas de ropa y mis cosas personales.

¿Siete mudas? ¿Acaso piensas que vas a un hotel con centro comercial? Empaca más ropa, Volterra tiene tiendas de ropa pero supongo que no podrás salir del castillo por un tiempo. Tal vez, después, puedas ir de compras a Florencia.

Una lágrima traicionera escurrió por mi mejilla. ¿Cuánto tiempo estaría encerrada?

– Muy bien – traté de disimular el nudo en mi garganta – Empacaré más ropa.

Sólo llamaba para asegurarme que estuvieras totalmente lista, nuestro escape tiene que ser veloz. – sentenció.

– Entiendo.

– ¿Lizzie? – escuché que Alec me llamaba.

– Tengo que irme.

Creo que disfrutaría más sabiendo que has estado desesperada tratando de adivinar cuándo nos vamos a ir, pero te diré algo para tranquilizarte: te doy esta semana. A partir de la otra, tienes que estar alerta.

– Está bien. – colgué y tomé un bolso, no el negro con el que pensaba escapar.

Alec me estaba esperando en la puerta.

– ¿Por qué la demora? – preguntó arrancando el vehículo.

– No encontraba este bolso. – dije acariciando el cuero sintético color azul rey.

La tarde con Alec fue todo lo que yo esperaba. Después del cine, caminamos por la bahía de Port Angeles viendo como atardecía, me llevó a cenar al mismo restaurante en el que Bella y Edward tuvieron su primera cita y regresamos a casa después de dar un paseo por la playa descalzos.

– Fue una noche estupenda. – dije en el inicio de las escaleras.

– Lo fue. – correspondió Alec mirándome a los ojos.

Le devolví la mirada, pero de seguro, la mía traslucía tristeza, esa era nuestra última cita.

– ¿Qué está mal? – preguntó atrayéndome a su pecho.

Sólo pude mover la cabeza en una negación, si hablaba, comenzaría a llorar.

– No tienes nada de qué preocuparte, yo estoy contigo. – susurró en mi oído, provocando que los vellos de mi nuca se erizaran.

– Lo sé. – susurré tratando de disimular el llanto que amenazaba con salir.

Alec simplemente me abrazó más fuerte, como si con eso pudiera tenerme siempre con él. Algo que ya no podría ser.

Subimos a mi cuarto, me puse mi pijama y me acosté con Alec pegado a mi espalda.

– Duerme bien, mi cielo. – fue lo último que escuche antes de dormirme.

¡Hazlo! ¡Él es un traidor! – me ordenó aquel vampiro de piel traslucida y ojos rojos.

¿No me reconoces? ¡Lizzie, soy yo! – el chico de ojos ambarinos y cabello rubio oscuro lucía desesperado.

No, no sé quién eres. – dije levantándolo del suelo con mi telequinesis.

¡Mátalo! – sentenció otro de los tres vampiros ancianos y de ojos rojos.

Obedeciendo al vampiro, desagarré con mi telequinesis cada miembro del chico. No gritó mientras lo hacía, se limito a mirar al suelo e incluso alcancé a oír algo así como: "Te amo."

Bien hecho, Elizabeth. – me felicitó el vampiro de cabellos negros.

¿Elizabeth? ¿Ese era mi nombre?

Ahora Alec ya no es un problema. – sonrió el otro vampiro. Sólo uno de ellos tres no había hablado, parecía que esto no le importaba.

¿Alec? – pregunté asombrada. Conocía ese nombre.

Sí, querida. – contestó el vampiro de cabello negro azabache. – Alec Vulturi.

La verdad de lo que había hecho me llegó tan rápido, que me quede sin aire, aunque no necesitaba respirar, yo era una vampira ahora.

¡Había matado a Alec! ¡Había matado al hombre que amaba! ¡Era un monstruo! ¡¿Cómo no lo había reconocido?

¡Lo maté! – sollocé sin lágrimas con mis manos tapando mi car, como si con eso pudiera escapar de la culpa.

Ahora tú ocuparas su lugar en la guardia. – habló el vampiro de cabello blanco.

Ahora eres una Vulturi. – sonrió malévolamente el vampiro que no había hablado.

– ¡No! – me desperté sentada en mi cama, igual que los últimos siete días.

Toda la semana había tenido la misma pesadilla en la que mataba a Alec. Las primeras veces me despertaba llorando desconsolada, ahora simplemente un escalofrío me recorría el cuerpo, y no sólo por la pesadilla, hoy se cumplía el plazo de Demetri. Hoy se terminaba la semana que me había dado y a partir de aquí, mi futuro sólo apuntaba a ser parte de la guardia.

Me levanté de la cama y me dirigí al baño. Tenía un aspecto horrible, como si no hubiera dormido en semanas. Suspiré y regresé a mi cama. Encendí la televisión y apareció en un canal donde daban las noticias locales:

– "Otro cuerpo se encontró en las afueras de Seattle. El cadáver Linda Greenwood posee las mismas características que los encontrados anteriormente: el cuerpo ha sido desangrado y tiene las mismas extrañas marcas en el cuello y muñecas. La policía baraja varias teorías que van desde una secta satánica hasta un asesino en serie.

»Seguiremos informando" – y salieron a comerciales.

– Estúpido Demetri. – dije molesta. Era obvio que él era el causante de todas esas muertes.

Pasé canales un rato más. Después llegó Alec con mi desayuno.

Alec POV

– Buenos días – saludé abriendo la puerta.

– Buenos días. – correspondió Lizzie con una sonrisa.

– Tus favoritos: Wafles y chocolate caliente. – le acerqué la bandeja.

– Gracias. – sonrió mientras tomaba un tenedor y empezaba a comer.

Toda la semana Liz despertaba de la misma pesadilla, sabía que era la misma porque siempre susurraba la misma frase: "¡Alec! ¡Tú estabas muerto! ¡Era yo! ¡Soy un monstruo!"

Detestaba verla tan desolada, por lo que había optado los últimos días, en pasar la mañana leyendo en la biblioteca de Carlisle. Apenas la escuchaba gritar, venía corriendo a consolarla. Me evitaba un poco la pena de verla sufrir por mi culpa. Porque era obvio que era por mi culpa, quién sabe que soñaba conmigo. Eso era algo que me entristecía, yo la hacía tener pesadillas.

Cuando Lizzie acabó baje con la bandeja y los platos vacíos para dejarlos en la cocina. Subí y Lizzie estaba bañándose, me acomodé en su cama y puse Fox, estaban dando Los Simpson. Cuando Liz estuvo lista, bajamos a la sala. Sólo estaba Carlisle y Esme.

– ¿Y el resto de la familia? – preguntó Eli.

– Ness está en la Push, fue sin ti porque no quería despertarte. – excusó Esme a Reneesme. –Edward y Bella están en su cabaña, Ross y Alice están de compras y Jazz y tu padre de caza.

– ¿A ustedes les toca turno hoy? – pregunté asombrado que casi toda la familia estuviera fuera.

– Sí. – contestó Carlisle sin despegar la mirada de su libro.

A pesar de que nos habíamos repartido turnos, yo estaba casi todo el tiempo con Liz. Sólo nos habíamos separado cuando yo me iba a cazar o cuando le toco el turno al sarnoso de Seth y ella se fue a la Push.

Yo me senté a ver televisión junto con Esme, mientras Lizzie tocaba algo en el piano. Era una canción triste, con leve atisbo de alegría. Suspiré. Últimamente, Lizzie se comportaba diferente: estaba más cariñosa, trataba de pasar tiempo con todos en la familia, estaba muy melancólica, como si se fuera a ir pronto. Retiré ese pensamiento de mi cabeza, nada la apartaría de mi lado.

Abruptamente la canción paro y yo me giré a ver qué pasaba con Lizzie. Tenía expresión seria y miraba fijamente al bosque.

– ¿Pasa algo, querida? – inquirió maternalmente Esme, quitándome las palabras de la boca.

– No, nada. – sonrió de manera extraña. – ¿Alec?

– ¿Si? – me acerqué al piano.

– No dormí bien anoche, tomaré una siesta antes del almuerzo, ¿podemos salir a comer afuera?

– Por supuesto. – accedí tomándola de la cintura.

– Gracias. – contestó recostando su cabeza en mi hombro. – ¿Alec?

– ¿Si? – bajé mi rostro a su altura.

Ella sólo me besó en los labios, fue un beso intenso, lleno de sentimientos mesclados; la agarré fuerte de la cadera, como si con eso pudiera soldarla para siempre en mí, ella mientras tanto enredaba sus manos en mi cabello. Cuando Eli necesito oxígeno nos separamos.

– Nos vemos para almorzar. – se despidió sin mirarme y subió por las escaleras.

Lizzie POV

Subí las escaleras con lentitud, cumpliendo con mi papel de embustera. No podía demostrarle a Alec que me miraba desde abajo, que esa era la última vez que me vería, o por lo menos, la última vez que me vería humana.

Mientras tocaba el piano recibí un mensaje de Scott:

"Te quiero en cinco minutos en tu cuarto, sé que estás en tu casa. ¡Tenemos que irnos rápido!"

Llegué a mi cuarto con el corazón acelerado, mis abuelos o Alec podrían detectar a Demetri si me demoraba mucho. Saqué mi maleta de debajo de la cama, estaba más pesada porque le había metido más ropa, como Demetri me había dicho. Además de mi recién adquirido computador portátil.

Tomé una chaqueta negra, a juego con mi ropa, de mi armario y me la puse. Empaqué mi ipod, mis lentes de sol y una bufanda en mi bolso negro y esperé la llegada de Demetri. No tomó ni dos segundos.

– Dame tu maleta. – ordenó Demetri en mi balcón.

Arrastre la maleta hasta él y este bajo grácilmente sin hacer ruido. Regresó por mí.

– ¿Se te queda algo? – preguntó cogiéndome de la cintura.

– ¡Sí! Espera. – me deshice de su abrazo.

Soltó un bufido de impaciencia.

De mi escritorio saqué cuatro cartas: una era para mis padres, otra era para Ness y Seth, otra para el resto de la familia y la última para Alec. Este era un modo de apaciguarles el dolor de mi inesperada partida. Las dejé encima de mi cama, cada carta estaba marcada hacia quién iba dirigida. Suspiré al mirar mi cuarto por última vez.

– ¡Vámonos! – me urgió Demetri exasperado pero sin levantar la voz.

Me alzó en vilo y saltó por mi balcón. Aterrizó felinamente, sin hacer el menor ruido. Me soltó y tomó mi maleta.

– Súbete a mi espalda. – me ordenó.

Obedecí en silencio, aunque con dificultad. Con un simple movimiento de brazos Demetri me acomodo en su espalda y comenzó a correr a una velocidad inhumana por el bosque.

A diferencia de las sensaciones que Bella nos contaba que experimentaba al correr en la espalda de Edward, la carrera con Demetri se me hizo fantástica. El viento en mi cara, la adrenalina fluyendo por mis venas, aunque no necesariamente por la carrera, el bosque borroso a mí alrededor. Por primera vez en toda la semana, me deshice de algo de la presión que sentía, la culpa de mi partida.

Llegamos en escasos minutos a las afueras de Forks donde nos esperaba un auto color negro. Demetri metió mi maleta en la parte de atrás mientras yo subía al asiento del copiloto. El auto rugió cuando Demetri lo encendió y salimos disparados hacia Seattle.

Si yo consideraba loca la conducción de Edward, no se comparaba con la de Demetri. En cuarenta y cinco minutos estuvimos en Seattle. Estacionó el auto y bajó nuestras maletas, la de él era color negro y lucía muy nueva.

Entramos al aeropuerto y Demetri comenzó a registrar nuestro equipaje. Miré la pantalla de los vuelos internacionales y vi que le próximo vuelo a Italia salía en una hora.

– ¿No se supone que para los vuelos internacionales tenemos que estar dos horas antes? – pregunté mientras caminábamos a la zona de abordaje.

– A veces me retraso un poco. – respondió serio.

No tuvimos ningún problema y a las 4:30 pm estábamos por despegar. Cuando por fin lo hicimos, Demetri se relajó a mi lado y una sonrisa arrogante se le dibujo en el rostro. Lo habíamos conseguido.

Me giré hacia la ventana, no podía soportar su expresión, además, las lágrimas estaban a punto de explotar. Saqué de mi bolso mi ipod y lo puse en aleatorio. Para mi desgracia puso Drops of Jupiter de Train, canción que me encantaba pero que me recordaba demasiado a la vida que dejaba atrás.

Cada verso me recordaba a alguien o a algo: nuestra pijamada con Ness hace dos días, mi cita con Alec en el cine, la última vez que estuve en la Push con Seth, Jacob y Nessie, mi último juego de ajedrez con mi abuelo, la salida de compras que hice con Alice, Bella, Esme y mamá, el último dúo en piano que hicimos Edward y yo, el partido de football que vi con Jazz y papá…

Tal vez lo más doloroso fue recordar mi beso con Alec, ese beso de despedida, ese beso que recordaría eternamente. Si no podía estar de nuevo con Alec, no estaría con nadie más. Alec era el amor de mi vida y nadie ocuparía su lugar nunca. Estaba haciendo esto por él, para protegerlo.

También lo hacía por mi familia: eventualmente, los Vulturi hubieran encontrado la forma de no sólo llevarme a mí sino a Edward, Bella, Jazz, Alice y Nessie, destruyendo a su paso a mi familia. Las cosas eran mejor de ese modo. Yo sería como una ofrenda para los Vulturi, una a cambio de la seguridad de Alec y de la familia.

Cuando anocheció, pedí una almohada y un cobertor, Demetri imitó mi gesto pero él no iba a dormir, iba a fingir que dormía. Seguramente su tercer cambio de lentes de contacto ya estaba por disolverse. Me acomodé lo mejor que pude y trate de dormirme. Me costó trabajo al principio, pero después todas las noches de pesadillas pasaron la factura y me dormí profundamente.

– Despierta, ya llegamos. – me sacudió Demetri.

Miré confundida a mí alrededor, tratando de recordar por qué estaba en un avión. Al recordarlo no tuve más remedio que levantarme de mi asiento con un suspiro. Bajé del avión a tumbos, aún no estaba totalmente despierta. Era un día precioso, de cielo despejado y sol radiante.

– Bienvenida a Italia. – dijo Demetri cuando salimos del aeropuerto.

Miré a Demetri antes de salir: tenía gafas oscuras y una chaqueta de cuero negra que le tapaba el cuello, sólo se veía parte de su cara pero supuse que lo tenía bajo control. Él no se expondría a ser descubierto, y más siendo parte de los Vulturi. Me puse mis lentes de sol y salí hacia la hermosa Florencia, que me recibía a mi nueva vida como guardia Vulturi.


¡Hello!

Buenas chicas estoy actualizando más seguido, cosa que me alegra y espero seguir haciendo. En serio trato de trabajar en el fic lo más que puedo para mantenerlas actualizadas xD

Lo siento por las que les entristece que Lizzie se vaya, pero la historia necesita que se vaya. Sorry :(

Pero no se preocupen, como toda en la vida, está historia puede tener un final feliz...o no xD

Actualizaré y veremos xD

Gracias por sus reviews a: LiahDragga , lani'sworld , loreandcayovolturi , alele22 , manu cullen

¡Amo todos sus reviews!

Hugs,

Paula