Disclaimer: The Twilight Saga, así como sus personajes, pertenencen a Stephanie Meyer. La trama es mía, así como algunos personajes :D


Between a Vampire and a Werewolf

XVIII. Desolation

Lizzie POV

Demetri paró un taxi que nos llevó a un hotel cinco estrellas en el centro. Mi italiano era bueno, pero el de Demetri era mejor, por lo que el pidió la reservación.

– ¿Nos vamos a quedar en Florencia hoy? – pregunté desparramándome en el sofá del recibidor de la habitación.

– No. Sólo estamos aquí para que comas algo y para esperar el auto que renté por teléfono.

No quería hablar con Demetri, estaba demasiado deprimida, pero la curiosidad pudo más.

– ¿Cómo arreglaste todo para que Alice no sospechara nada? – pregunté mirando por la ventana la espectacular vista.

– Un intermediario. Podría decir que es familia mía, tanto así que sabe de nuestro mundo.

Me giré para ver si lo que me decía era cierto. La luz solar que entraba por la ventana sacaba pequeños destellos diamantinos a la cara y brazos de Demetri, las únicas partes de su cuerpo que estaban expuestas.

– No me mires así, mi familia tiene descendencia. Tal vez Paul sea un pariente muy lejano pero es lo único que tengo.

– ¿Paul? – inquirí sorprendida.

– Es como mi y por alguna razón, sabe del mundo de los vampiros. Él desciende de la familia de mi hermano Gabe. Nos conocimos un día y entre trago va y trago viene, yo confesé mi naturaleza y él que sabía del mundo de los vampiros. Lo visitó cuando viajo a Estados Unidos, vive en Tacoma. – contó Demetri con un tono casi paternal.

Una inevitable pregunta se formo en mi mente y no pude más que hacerla.

– ¿Cómo te convertiste en un Vulturi?

Me miró receloso, pero comenzó a hablar.

– Soy de Florencia, nací en la década de 1.880, mi familia era de unos exitosos industriales. Crecí lleno de lujos y cuando cumplí veintitrés, me enamoré de Danielle. Era una chica hermosa e inteligente, todo lo que yo buscaba en una mujer. – los ojos de Demetri se iluminaron al hablar de ella. – Una semana antes de nuestra boda, viaje a Volterra por unos asuntos de negocios de mi padre. Al parecer los Vulturi habían estado vigilándome en mi estancia en Volterra, hoy en día, aún, no sé por qué me convirtieron, sólo lo hicieron.

»Desperté el día de mi boda. Jane se encargó de iniciarme en esta nueva vida y de decirme que ahora servía a los Vulturi. A un mes de ser neófito, viaje a Florencia a buscar a Danielle, quería convertirla, quería estar con ella. Cuando llegué a su casa me encontré con la noticia de que había muerto, se había suicidado. – Demetri no me contó más y a partir de ahí su mirada se oscureció de nuevo.

Por fin entendía algo de Demetri, su historia explicaba su horrible forma de ser: cruel y vengativa.

– ¿Yo me parezco a Danielle? – pregunté al recordar nuestra conversación en el bosque, cuando me había llamado perspicaz.

– No en lo físico, de hecho en eso difieren mucho, Danielle era de cabello negro y ojos cafés. Tú te pareces a ella en lo decidida e inteligente, ella también adivinaba mis intenciones fácilmente. Tal vez por eso te ofrecí este trato, después de ver que tenías agallas me resultaste muy parecida a ella, no podía matarte a sangre fría.

– Si yo no tuviera mi don, ¿me habrías matado? – inquirí al ver esa extraña mirada en los ojos de Demetri.

– Probablemente sí. Puede que te parezcas a Danielle en aspectos de tu personalidad, pero a mis ojos eres una humana más y una que huele demasiado bien. – concluyó sentado viendo televisión.

Puse los ojos en blanco. Demetri podía tener su lado tierno al hablar de Danielle, pero seguía siendo el mismo sínico de siempre.

A eso de las doce del medio día, bajamos al restaurante, para que yo pudiera almorzar. Después de calmar mi hambriento estomago, el carro alquilado por Demetri llegó. Condujo hasta Volterra igual de rápido que cuando íbamos hacia Seattle, al parecer no le gustaba ir ni siquiera al límite de velocidad exigido.

Pronto vi asomarse las murallas de la ciudad que me encerraría en ellas, sin dejarme otra salida.

Alec POV

– ¡Te gané de nuevo! – vociferó Jasper al vencer en Mortal Kombat.

– Te pediría otra revancha, pero Lizzie y yo vamos a ir a almorzar fuera.

– ¿Almorzar a las cuatro de la tarde? – preguntó divertido mientras configuraba una partida para uno.

– Está tomando una siesta, no ha dormido muy bien.

Me levente del sofá y me dirigí a las escaleras, tenía que ir a despertar a Liz.

– ¡¿Dónde está? – preguntó Alice entrando estruendosamente por la puerta principal.

– ¿Dónde está quién? – formulé confundido al verla tan alterada.

– ¡Lizzie! – gritó a todo pulmón, subiendo las escaleras seguida de Rosalie.

Subí detrás de ellas. Algo me decía que las cosas no andaban bien.

– Está durmiendo en su cuarto. – dije mientras terminábamos de subir las escaleras.

– ¡Oh no! – se apuró Alice después de escuchar lo que dije.

Entró al cuarto de Eli, casi derrumbando la puerta y para mi asombro ella no estaba. Su armario estaba abierto y encima de su cama había unos sobres.

– ¿Qué está pasando Alice? – inquirí angustiado. ¡¿Por qué Lizzie no estaba?

– Llegamos tarde Ross. – Alice se derrumbó al frente de la cama de Liz.

– ¿Tarde…? – la voz me tembló. No podía ser lo que estaba pensando.

– ¿Alice? – Jasper entró a consolarla.

– ¿Tarde para qué? – repetí serio.

– ¡Oh, mi pobre niña! – sollozó Rosalie sin lágrimas.

Estaba tan confundido y angustiado. ¡Tan difícil era decirnos que estaba pasando!

– ¡Edward! – llamé al único que podía leerle la mente a Alice y decirme que estaba pasando.

– ¿Qué pasa…? – su voz se fue apagando confirme entraba al cuarto. – Esto no puede ser… – susurró mirando a la nada.

– ¿Qué no puede ser? – preguntó Ness entrando al cuarto de su prima.

– Lizzie se fue. – anunció Edward.

– ¡¿Qué? – gritamos al tiempo Nessie y yo.

– Demetri le propuso un trato, se la llevó a Italia. ¡La van a convertir en parte de la guardia!

Sentí mis piernas de gelatina al oír lo que decía Edward. Lizzie se había ido, Demetri se la había llevado. Mi corazón dolió como si lo arrancaran, dejando a su paso ácido corrosivo que terminaría de destrozarme por dentro. Me sentía traicionado, ¿Por qué Lizzie se había ido?

– No se fue porque quería, se fue para… – Edward guardó silencio y continuo – para salvarte.

– ¡¿Salvarme? – pregunté en un extraño grito agónico.

– Demetri se enteró de tu relación con Liz y los iba a delatar a Aro, Marco y Cayo si ella no accedía irse con él. Él quiere entregarla como un trofeo, los Vulturi encontraron muy interesante su don y vieron potencial en ella. – concluyó Edward con la mandíbula apretada, estaba casi tan molesto como yo.

Pero nadie podía odiarse más a sí mismo y estar más molesto que yo. Cuando tuviera delante mío haría pagar a Demetri, cada parte de su desgraciado cuerpo sufriría mi venganza. Él experimentaría todo el dolor que estaba sintiendo, pero en su horrible persona, yo mismo me encargaría de él.

– No puedes ir detrás de él, Alec. Tenemos que llegar en el momento justo, aún no sabemos qué va a decir acerca de ti. No sabemos qué va a inventar como excusa para que la iniciación de Lizzie en la guardia sea obra suya. – me advirtió Edward.

– Supongo que tenemos que hablarlo todos. Liz es un miembro de esta familia y todos tienen voto en esto. – dije con voz monótona.

– ¡Llamaré a Jacob! – Reneesme salió disparada del cuarto, lágrimas rodaban por sus ojos. Porque al igual que todos en la familia, ella estaba destrozada.

Puede que mi cuerpo siguiera muerto, pero mi corazón que había renacido cuando me había enamorado de Lizzie, se había ido con ella. No tendría vida sin ella, no quería vivir sin ella.

Lizzie POV

La espera apabullaba cualquier indicio de esperanza, definitivamente estaba perdida. Eran las siete de la noche en Volterra y hacia más de dos horas que estaba esperando ver a Demetri… o quién fuera. ¡Estaba desesperada estando sola y en esa incertidumbre!

Habíamos llegado con Demetri y los miembros de la guardia lo recibieron como a un héroe, él había traído a la nueva adquisición de los Cullen, que ahora sería parte de la guardia. Demetri me asignó un cuarto del ala este del castillo: era grande y sus paredes tenían un suave tono salmón, con una cama tallada en madera antigua, una gran biblioteca, un televisor plasma (Cosa que me sorprendió, no pensaba que los Vulturi utilizaran mucha tecnología.), un baño sencillo y unos cuantos muebles llenaban la habitación.

Era muy hermosa pero sólo tenía una sola ventana, diminuta, y que daba hacia las montañas que rodeaban Volterra. Estaba teniendo un ataque de claustrofobia metida ahí. Para tratar de calmarme, pensaba en mi hermoso balcón, con vista al bosque, pero en vez de eso, sólo lograba una gran opresión en el pecho y que el sentimiento de culpa atacara de nuevo.

Me senté en el sofá de cuero negro, esperando por alguna señal de Demetri. Cuando tocaron la puerta, me sobresalte.

– ¿Puedo pasar? – una voz cantarina habló desde la puerta.

– Adelante. – sentía mi estomago hecho un nudo.

El vampiro que apareció delante de mí era al último que esperaba, bueno, a la última que esperaba. Su cabello rubio caía sobre su espalda en ondas perfectas, no vestía una túnica (De hecho, nadie aquí lo hacía) y tenía unos jeans sencillos y una hermosa blusa color plata.

Me fue imposible no reconocerla, eran tan parecidos…

– ¿Ja…Jane? – balbuceé.

Se sorprendió al escuchar su nombre en mi boca.

– Sí. Los maestros me mandaron a llamarte. – dijo dulcemente.

El nudo en mi estomago se hizo tan fuerte que me costaba respirar. ¡Ya no había vuelta atrás! Inevitablemente las lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas, todo lo que alguna vez había conocido y amado ya no podría tenerlo más. Me convertiría en un monstruo, no por el hecho de convertirme en vampira, sino por convertirme en una Vulturi despiadada. Sin mi familia, mis amigos y sin Alec, mi alma se oscurecería y yo perdería mi propia esencia. Ya no volvería a ser Elizabeth Cullen.

– Demetri miente. – susurró Jane cerrando la puerta.

Levanté el rostro de mis manos para mirar a Jane. ¿Por qué había dicho eso?

– Tú no eres la pareja de Demetri, ¿verdad?

La sangre me hirvió. ¡Como se atrevía a decir eso! Hubiera preferido que les dijera que me raptó y que estaba enamorada de Alec. Era preferible la verdad, ¿Para que ser inmortal si tendría que soportar fingir ser la pareja de Demetri? Miré seria a Jane. Estaba molesta, más que molesta con Demetri, pero no sabía si debía decirle a Jane que él mentía. ¿Debía confiar en ella?

– Ya sé que mi fama es bien conocida: "La despiadada y cruel Jane". – sonrió – Pero no te preocupes, tú tienes algo que me agrada y quiero ayudarte si estás en problemas.

Tenía un grito ahogado en la garganta. ¡Era tan parecida a su hermano! Ambos eran igual de amables y comprensivos, sólo que lo ocultaban todo bajo su máscara de arrogancia y terror. Alec había retirado su máscara para mí y, al parecer, había logrado que Jane hiciera lo mismo.

La miré, tratando de descifrar su mirada, tan parecida a la de Alec. Ella decía la verdad.

– Yo… – mi voz sonó pastosa por el nudo en mi garganta – no estoy con Demetri. – esto último lo dije con los dientes apretados por la rabia.

– ¿Entonces no estás aquí porque quieras? – preguntó mirándome con sus ojos carmesí.

– No. Digamos que estoy aquí por un trato – dejé salir en lo que dije, un atisbo de toda la tristeza que sentía.

– ¿Un trato?

– No te lo puedo explicar ahora, me esperan. – Jane no podría salvarme, yo tenía que cumplir o Demetri con unas simples palabras condenaría a Alec.

– Pero si no quieres ser convertida, ¿Para qué estás aquí? – arrugó su frente confundida.

– Te lo explicaré luego. – me levante de mi silla envalentonada. Si no iba ahora mismo ante la presencia de Aro, Marco y Cayo, nunca más sería capaz.

– Como quieras. – y ambas salimos de mi habitación.

Bajamos las escaleras que yo había subido anteriormente y, después de recorrer algunos pasillos, llegamos al frente de una gran puerta de madera de roble. Jane empujó la puerta y ambas llamamos la atención al entrar.

Como si estuvieran en un pedestal, Aro, Marco y Cayo (Sabían que eran ellos por los cuadros de mi abuelo) estaban sentados en sus tronos, se creían realeza, y tal vez no lo fueran, pero para todo la guardia presente, ellos eran sus amos.

– ¡Elizabeth! ¡Si no supiera que eres adoptada, diría que eres el vivo reflejo de tu madre Rosalie! ¿Casualidades de la vida, verdad? ¡Son tan parecidas! – canturréteo uno de los hermanos Vulturi, de cabellos negros y ojos rojos.

Abrí mis ojos sorprendida. Yo no era ni por asomo parecida a mi madre, tal vez cuando ella era humana se hubiera podido pensar, muy erróneamente, que yo era su hija biológica e incluso se podría decir que mi tono de cabello era la combinación del de mi padre y el de mi madre. Pero mamá era mucho más hermosa que yo, si realmente fuera la hija biológica de Rosalie Hale y Emmett Cullen habría sacado la lotería genética, pero no fue así. Yo era el sapo verde en la casa de los Cullen, yo era la imperfecta humana.

Recordé mi sueño y un escalofrío recorrió mi espalda. Al parecer, el cuadro de mi abuelo no mentía, los tres vampiros eran exactamente iguales y para colmo de males, eran exactos a los de mi sueño.

– Yo no igualo la belleza de mi madre. – mi voz era un suspiro.

– ¡Pero si son ambas hermosas! Emmett es muy afortunado al tenerlas a ambas. – el vampiro de cabellos negros abrió un agujero en mi corazón al recordarme a mis padres.

No sé que decía mi mirada en ese momento, pero él dijo:

– ¡Pero qué descortés soy! Yo soy Aro – se presentó – Este es mi hermano Cayo – Señaló al de su izquierda – y este es mi hermano Marco. – Señaló a su derecha – Nosotros y toda la guardia, te damos la bienvenida.

– Gracias. – susurré tímidamente.

– ¿Así que te has enamorado de Demetri, eh? – sonrió Aro, como si eso fuera un milagro.

Me mordí la lengua con fuerza y apreté mis manos en puños, la rabia volvía a apoderarse de mí. Busqué a Demetri con la mirada: seguía con su estúpida sonrisa fanfarrona, de seguro disfrutaba de mi mal humor.

"¡Idiota!" pensé furiosa.

No hable, sólo asentí con mi cabeza.

– ¡Esplendido! Entonces te unirás a la guardia. – no fue una pregunta, era una afirmación. – Bien, cuanto antes mejor. Te presentaré a toda la guardia y después Demetri procederá.

Me temblaron las rodillas. Estaba en la boca del lobo.

– Amo, si me permite sugerir, Demetri debería proceder mañana. – habló Jane que seguía estando a mi lado.

– ¿Por qué? – preguntó Cayo.

– Porque despertaría a esta nueva vida para el festival de San Benito y se espera mucha gente. Podría ser un problema.

– ¡Qué brillante eres, mi querida Jane! Entonces, así se hará.

Sonreí imperceptiblemente, Jane me había conseguido un día más.

Después de presentarme a toda la guardia, Aro me deseo buenas noches y me mandó a mi habitación. Jane y Félix me acompañaron.

– Félix, ¿me dejarías un momento a solas con Elizabeth? – el implicado la miró confundida.

– Como quieras. – y le dio un beso en los labios.

Los miré con los ojos como platos. Alec nunca me dijo que Jane era pareja de Félix. Empezaba a sospechar que él aún no sabía nada de eso, que todo había ocurrido en su ausencia.

– Duerme bien, Elizabeth. – se despidió Félix sonriendo.

Me recordaba a Jacob, por esa sonrisa bromista en el rostro.

– Explícate. – Jane cerró la puerta tras de sí.

¿Por dónde empezar? "Verás, estoy enamorada de tu hermano y para salvarle, ahora voy a hacer parte de la guardia." No podía soltárselo todo de una sola vez. Pregunté algo que no tenía importancia pero tenía curiosidad:

– ¿Celebran el día de otro santo que no es San Marcos? – yo sabía que San Marcos era el mismo Marco Vulturi, Edward me había hablado al respecto.

Jane me miró como si estuviera loca.

– Volterra es una ciudad muy religiosa, por lo menos en lo que respecta a celebrar a los santos, sí. Pero eso no es importante ahora, dime toda la verdad. Si tú no quieres ser parte de esto, debe haber una razón de peso para estar metida en este lío.

– Como ya te dije no estoy con Demetri. – Dije su nombre como una blasfemia – Estoy aquí porque tengo un trato con él, es un trato que tengo que cumplir o la vida de alguien estará en peligro.

– ¿Alguien de tu familia?

– No – respondí con nostalgia. Suspiré y proseguí: – Ese alguien es del que yo estoy enamorada de verdad, no de Demetri, de él.

El recuerdo de Alec comenzó a consumirme por dentro: sus ojos, sus labios, su pecho, su cabello, sus manos suaves. Sentí que me arrancaba el corazón al recordarlo.

– ¿Quién es él? – preguntó Jane curiosa.

– Tu hermano. – respondí y vi como ponía los ojos como platos.


¡Hello! :D

Bueno aquí vengo con otro cap (: Ya tengo el siguiente capítulo casi listo, así que actualizaré pronto ;)

Gracias por sus reviews a: LiahDragga , lani'sworld , MissCullenJonas05 , Manu Biers , bellessie , JanethBriz

natiiblack: Gracias ;)

Hugs,

Paula