Disclaimer: The Twilight Saga, así como sus personajes, pertenencen a Stephanie Meyer. La trama es mía, así como algunos personajes :D
Between a Vampire and a Werewolf
XIX. New Life
Lizzie POV
– ¿Mi her…hermano? – balbuceó sorprendida.
La miré divertida, su cara de asombro valía oro. Iba a responderle pero ella prosiguió.
– ¿Alec…? ¿Alec está enamorado de ti? – dijo como si fuera imposible.
– Sí. – contesté convencida.
Podía dudar de mi futuro, de que el aire que respiraba se acabaría algún día, de cualquier cosa pero no que Alec me amaba.
Jane me miró, más bien me evaluó con la mirada.
– ¿Cómo sucedió? – preguntó más calmada.
Le conté absolutamente todo, todo. Cómo me conocí con Alec, cómo nos enamoramos e incluso nombré nuestro casi triángulo amoroso con Seth. Durante nuestra charla sobre Alec me sentí bien, Jane me hacía sentirme cómoda, como si estuviera hablando con una amiga de toda la vida.
– Perdón que lo diga Lizzie, pero no puedo creer que tú y Alec sean pareja. No me mal interpretes, si tuviera que elegir alguien para mi hermano, créeme que serías tú. Lo que no entiendo es cómo lograste "renacer" – hizo comillas con sus dedos – a Alec. Yo lo había intentado muchas veces, me parecía un caso perdido. Pensé que él siempre sería frío y vacío.
– Las cosas del amor. – contesté con una sonrisa sincera. Hablar de Alec con Jane me había subido el ánimo, aunque fuera un poco solamente.
– Lo único que no entiendo, ¿Es cómo terminaste aquí? – inquirió seria.
Suspiré, ahora venía la parte fea de la historia. Cuando le conté a Jane todo lo relacionado con Demetri, estuvo atenta a cada palabra y sería, incluso podría decir que enojada.
– ¡Sabía que era un embustero! – exclamó enojada, parándose de la cama dónde estaba sentada. – ¡Tenemos que detenerlo!
No dije nada, yo estaba resignada, él nos tenía en sus manos. Jane se giró para verme.
– ¿No tienes un plan? ¡¿Llegaste resignada? – podía ver la furia en sus ojos rojos.
– No tengo salida y lo sabes. Demetri podría abrir la boca y Aro con un solo toque podría saberlo todo. Incluso podría saber más tocándome a mí. – ¿Acaso podía tener un plan?
Jane soltó un bufido, resignada. Ahora lo veía todo como yo lo veía.
– ¿No te molesta ser convertida? – preguntó Jane sentándose a mi lado.
– Espero que no. – dijo Demetri entrando a mi habitación.
A diferencia de mi petrificado cuerpo, Jane se paró y lo encaró.
– ¡¿Qué piensas que estás haciendo? Los maestros se darán cuenta que la raptaste. No creo que pueda fingir que está contigo. – dijo mirándome.
– Ella tendrá que ser buena actriz, si no quiere que tú hermanito pagué las consecuencias por ser un traidor.
La palabra "traidor" refiriéndose a Alec, me enfureció.
– ¡Yo puedo hacer que los maestros sepan la verdad y que Alec salga ileso! – los ojos de Jane ardía como llamas.
– No, si yo puedo inventarme recuerdos.
Ambas descompusimos nuestras expresiones. ¡¿Qué diablos sabía hacer Demetri?
– Ya que ninguna me entiende, se los explicaré. Yo soy un rastreador y tengo que confundir a lo que rastreo. Con paso del tiempo me he dado cuenta que puedo inventar situaciones en mi cabeza, no puedo suprimir recuerdos pero puedo inventarlos; esto sería de gran ayuda si estuviera siguiendo a alguien que puede leer la mente. Alguien como Aro o Edward Cullen lo creería, son muy reales por decirlo de algún modo.
»Sencillo, con ayuda de esos recuerdos inventados puedo confundir a mi presa, en este caso, Aro.
– Aro ya vio tus recuerdos. – el tono de Jane dejaba traslucir su decepción.
Supuse que las pocas esperanzas que había alcanzado ahora se habían desmoronado.
– Fue lo primero que hice después de instalarla en su cuarto. – su sonrisa me sacaba de quicio.
Me paré de la cama y lo miré a los ojos. Jane ya no tenía fuerza para enfrentarlo. Sabía que Demetri podría dañar a su hermano.
– Puedes convertirme mañana, por Alec haré cualquier cosa. Pero nunca más le digas traidor en mi presencia, sino quieres terminar lastimado. – sentencié con tono sombrío.
– ¿Qué puede hacer una humana contra mí? – preguntó arrogante.
– No te preguntes qué puede hacer una humana contra ti. Mejor pregúntate qué puede hacer una vampira contra ti.
No sé si fue mi imaginación, pero creí escuchar que tragó en seco.
– Mañana a primera hora tienes que estar lista para el cambio.
Sin decir más, Demetri salió de mi habitación.
– Te puedo ayudar a escapar. Después me encargaré de Demetri. – Jane tenía la mirada perdida, como si estuviera pensando en miles de cosas.
– No. Tú serías la que quedaría en problemas. Esto es algo que tengo que hacer. – mi recién adquirida valentía me sorprendió.
Desperté en la gran cama, mi última noche como humana había dormido bastante bien, sin pesadillas e incluso relajada. Me levanté y me metí a bañar, cuando hube terminado de arreglarme, Demetri golpeó en mi puerta.
– Relájate. – Decía mientras yo me recostaba en la cama – Te aplicaré este relajante muscular para que pase todo más rápido.
– ¿Por qué eres tan amable? – pregunté tosca. Odiaba la hipocresía.
– No sé, creo que me estoy entrenando para fingir que estoy contigo. Igual vamos a romper.
– ¿Vamos a romper? ¡Auch! – me quejé cuando me puso la inyección con el relajante muscular.
Sentí el cuerpo de trapo, incluso los parpados me pesaban.
– No soportaría una eternidad fingiendo contigo. Me prometí no estar con nadie más después de la muerte de Danielle y pienso cumplirlo, así lo de nosotros no sea más que una estúpida mentira.
– Jum… – los labios me pesaban para hablar – ¿Cuánto… relajante… me… pusiste? – logré articular con mucho esfuerzo.
– Una dosis letal. Es más fácil convertir a alguien cuando está en el estado en el que tú te encuentras ahora.
La habitación empezó a dar vueltas, los ojos empezaron a cerrárseme, la vida se me escapaba de las manos.
– Te veo al otro lado. – lo último que vi fue a Demetri acercándose a mi cuello.
Alec POV
– No veo por qué tienes que quedarte aquí. – me quejé por enésima vez.
– El plan fue tu idea. – me recordó Seth.
– Esta parte del plan fue tu idea. – le eché en cara.
Se encogió de hombros.
El cuarto de Liz aún conservaba su aroma característico, a pesar de que hace dos días se había ido. Su recuerdo me quemaba en lo más hondo de mi ser, me estaba enloqueciendo sin ella.
– ¿Aún la amas de esa forma? – pregunté mirando su mesita de noche.
Tenía una foto enmarcada de su viaje a Londres con Nessie. Ambas sonreían mientras Lizzie se encaramaba en la espalda de Nessie para la foto. Según lo que me contó Liz, el viaje había sido para el cumpleaños de Ness.
– Sí, creo que nunca dejaré de hacerlo. – respondió sin mirarme.
– Ella no te ama. – mi voz sonaba dura.
– No como yo quiero, pero si me ama.
Ambos guardamos silencio un momento. Seguí mirando la mesita de Eli: su reloj marcaba las 8:30 am, tenía muchas fotos en las que nunca había reparado, porque siempre miraba la de Eli con Nessie. Tenía una con Rosalie y Emmett, todos vestían de traje y ella lucía hermosa; había otra dónde se encontraba en la que supuse era la playa de la Push, con Jacob que tenía abrazada a Ness y con Seth que la tenía alzada en vilo; – una corta ola de celos me recorrió, pero estaba muy deprimido para que fuera más trascendental – había una de toda la familia en Navidad, una de Liz cuando pequeña, con una niña de piel morena y cabellos oscuros al lado de un lobo color negro. Esta última llamó mi atención.
– ¿Quién ese lobo? – Seth seguramente sabía.
– Es Sam. Lizzie y Madison son buenas amigas.
– ¿Quién es Madison? – estaba seguro que Lizzie la había nombrado pero no lo recordaba con claridad.
– Es la hija de Sam y Emily. – sonrió el licántropo, recostado de la cama de Liz.
Seguí mirando las fotos de Liz: había una que Lizzie me había mostrado con especial interés un día, estaba con su banda favorita.
"Cuando tu familia tiene dinero y tu tía puede adivinar el número del sorteo para conocerlos, no fue muy difícil conseguir esta foto." Recordé que me había dicho.
Sonreí melancólico. Continúe mirando aquellos recuerdos plasmados en papel fotográfico y el ácido con el que me quemaba la maldita soledad se intensificó cuando vi la última foto: Lizzie y yo estábamos debajo de nuestro abeto, yo la abrazaba de la cintura y nos mirábamos a los ojos.
No recordaba quién había tomado la foto, pero esta había sido en el día de campo que hicimos con Jacob y Reneesme. Tomé el portarretrato en mis manos, como si fuera un tesoro. Sentía su peso como si fueran toneladas, como si estuviera cargando todo mi sufrimiento en mis propias manos.
– Me recuerdas a Edward. – dijo Seth, al darse cuenta de mi expresión.
– ¿Por qué? – le pregunté con la voz muerta.
– Cuando Bella estaba embarazada, Edward tenía esa cara todo el tiempo, como si lo estuvieran torturando.
Y lo estaban haciendo, la soledad lo hacía.
– Vas a apestar su habitación. – cambié de tema.
– Con algún olor tengo que disimular el mío. Además tengo que usar tu ropa y eso me quema la nariz, estar en el cuarto de Liz apacigua tu hediondez. – hizo un mohín con la nariz.
– Supongo que yo me lo busqué al dejarte participar.
– Si no me hubieras dejado, me habría inmiscuido de un modo u otro. – confesó mirando la televisión.
– ¿Cómo? – pregunté sarcástico, yo lo hubiera impedido a toda costa.
Antes de que Seth pudiera responder, Alice entró a la habitación de Eli.
– Ya empezó. – habló seria, como todos en la familia últimamente.
Mi muerto corazón se estrujó con fuerza, había perdido para siempre a mi Liz humana. Por mi culpa, su calidez se marcharía y se convertiría en un muerto viviente, y lo que más me angustiaba era lo que al mismo tiempo me daba más rabia: estaba con los Vulturi, lejos de mí.
Lizzie POV
Si me dieran a elegir entre una muerte tortuosa y sádica y quemarme en llamas como lo estaba haciendo, habría elegido la muerte tortuosa y sádica. Cada parte de mi cuerpo, sin excepción alguna, estaba ardiendo.
No gritaba, no gemía, no escuchaba con claridad, sólo podía centrar mi atención en las llamas consumiéndome. ¿Por esto tenía que pasar para ser convertida? Prefería la muerte. No sé cuánto tiempo llevaba siendo calcinada por ese fuego, pero me parecían cien años. ¿Acaso tenía tan mal karma, que si había muerto y estaba en el infierno? Empezaba a creer que era así.
Mis ojos estaban cerrados… ¿o no? No tenía noción del tiempo ni del espacio, estaba consumiéndome y ni cuenta me daba. Estaba sola, no sentía la presencia de nadie a mi lado y ese sería mi destino: estaba condenada a vagar eternamente en el mundo sin amor.
No había sentido la mordida, pero poco me importaba. Era suficiente con todas esas llamas consumiéndome. ¿Iba a detenerse alguna vez? Mi corazón comenzó a latir más fuerte, como huyendo de su inminente muerte. Iluso.
– Parece que ya está por acabar. – una voz que no reconocía habló.
Los furiosos latidos de mi corazón continuaron, distrayéndome de aquella voz. Con cada segundo empezaron a disminuir más, cada vez más lentos, cada vez más agónicos. Con su último latido, estruendoso y doloroso, se detuvo. Todo era silencio. Estaba hecho.
El fuego empezó a extinguirse de mis venas, dejando libre primero mis manos y pies después mis brazos y piernas hasta extinguirse completamente dónde antes latía mi corazón, ahora muerto. Sin abrir mis ojos, estiré los dedos de mi mano derecha, para comprobar que seguía completa y no era sólo cenizas. Sentí los músculos tensionarse, era una buena señal.
Abrí lentamente mis ojos. Vi a alguien de cabello rubio, mirando por la diminuta ventana. Podía observar cada hebra de cabello con claridad y no sólo eso, cada partícula en el aire, cada parte del cuarto, era como si viera por primera vez.
Bajé el rostro y vi mis manos blancas, más blancas de lo que nunca estuvieron, eran nieve. Supuse que eran frías. Toqué mi cabello y lo sentí sedoso, al mirarlo me sorprendí, ahora lo veía con más nitidez. Era un poco agobiante.
– ¡Lizzie! – Jane me llamó.
Levanté mi rostro y pude ver el suyo. Si antes la había encontrado parecida a Alec, ahora esa descripción se quedaba corta. Cada parte de su rostro me recordaba a su hermano…o eso creía. Angustiada por no recordar a Alec con claridad probé a pensar en alguien más. Ness. Su rostro amable y sus ojos chocolate me eran borrosos, como si toda mi vida humana la hubiera vivido con una venda traslucida en mis ojos.
– ¿Qué va mal? – preguntó Jane acercándose lentamente.
Me levanté bruscamente de la cama, a la defensiva.
– ¡Auch! ¡Tranquila! – pidió cuando un cuadro que adornaba la habitación se rompió en su cabeza.
Abrí mis ojos sorprendida. Concentré en mi telequinesis en los restos del cuadro, algo que no había hecho nunca, ya que esta siempre aparecía sola, lentamente este comenzó a subir hasta quedar a la altura de Jane. Ella ni se inmuto, sólo me miraba divertida.
Bajo mi poder, los restos del cuadro empezaron a danzar en el aire, dando las curvas y giros que yo quería que dieran. Cuando me aburrí de jugar con lo que quedaba de la pintura, arrojé los restos contra la pared. Sonreí complacida al ver lo poderosa que era. Centré mi atención en un libro de la biblioteca y este se dirigió grácilmente hacia mí. Lo dejé caer en mis manos y casi no sentí su peso.
– ¿Lizzie? – miré a Jane. – Tómalo con calma, ¿quieres? Ahora eres una neófita y puedes tener tu buen temperamento mientras te acostumbras. – dijo refiriéndose a lo inestable que era ahora.
– De acuerdo. – me callé inmediatamente después de escuchar mi voz.
Era una voz cantarina, fina y seductora. La curiosidad de verme en el espejo me invadió. Bajó la mirada inquisitiva de Jane me dirigí al espejo del baño.
Mi reflejo me dejó impactada. Mi cabello caía en rizos por mi espalda, dándole a mi cara un aspecto más fino; mis ojos eran de un rojo escarlata, intimidantes y letales; mi piel era blanca como el mármol y de seguro fría como el hielo. Por primera vez, desde que tenía memoria, podía estar a la altura de mi familia.
Ahora era hermosa y poderosa, ya no sería eclipsada por ellos, estaría a su altura… si estuviera con ellos. La realidad me golpeó fuerte: estaba en la guardia Vulturi de ahora en adelante y nadie podía cambiar eso, ni Jane, ni Demetri, ni mi familia, ni Alec. Ahora era una Vulturi.
– ¿Estás bien? – preguntó Jane al ver mi expresión.
– Eso creo… – Suspiré – ¿Ahora qué? – pregunté más para mí misma.
– Mis maestros quieren verte, después te acompañaré a cazar. Me han encargado de ti.
– ¿Por qué no ha Demetri? – ¿No se suponía que éramos pareja?
– Se excusó diciendo que no soportaba verte sufrir así, que mejor me encargara yo. – el tono de Jane dejaba ver lo poco que soportaba a Demetri.
– Supongo que sonó muy falso.
– No te imaginas cuánto. – definitivamente Demetri era un sínico.
"No sé, creo que me estoy entrenando para fingir que estoy contigo. Igual vamos a romper." La frase de Demetri sonó en mi cabeza como eco, mis recuerdos humanos eran poco exactos y, para mi desgracia, inestables y finitos.
– Igual vamos a romper. – repetí sus palabras.
Jane me miró sorprendida.
– Él mismo me lo dijo. Y para serte sincera eso me tranquiliza un poco, ¿Te imaginas una eternidad fingiendo junto a él?
La risa de Jane sonó armoniosa, con un deje infantil. Por mi lado sonreí melancólica, el vago recuerdo de la risa de Alec vino a mi mente.
La reunión con Aro, Marco y Cayo fue breve. Jane me dijo que debía decirles maestros de ahora en adelante, porque era parte de la guardia. Decirles de ese modo me supuso un gran esfuerzo, sobretodo porque me preguntaron si quería compartir cuarto con Demetri. Este lo resolvió rápidamente diciendo que mientras yo me acostumbraba a esta nueva vida era mejor que tuviera el mío propio.
En aquella reunión dejé explicito que no quería cazar humanos, que sería vegetariana. Algunas risas se escucharon, entre ellas la de Demetri, pero mi petición fue aceptada.
"Por lo menos conservaré algo de humanidad." Pensé irónica.
Por fin, Jane y yo salimos a cazar. La sed en mi garganta estaba volviéndome loca. Me llevó a los bosques cercanos a Volterra. Mi primera presa fue un cervatillo, su sangre no se me antojaba apetitosa pero prefería eso a quitarle la vida a una persona. Tuve que cazar unos cuantos herbívoros más para saciarme un poco. El lobo que encontré después terminó por calmar la sed.
Cuando llegamos de nuevo al castillo, Jane me dio el día libre, por decirlo de algún modo, ya que se suponía que debía incorporarme a las actividades de la guardia. Me aseé – mi ropa estaba manchada de sangre y echa harapos – y me vestí con algo abrigador, aunque no lo necesitara en realidad, era una vampira ahora.
¡Hello!
Bueno, he vuelto con un nuevo capítulo, espero que les gustes. Tranquilas, Alec y Lizzie no estarán separados por mucho tiempo... xD
Gracias por sus reviews a: lani'sworld , LiahDragga , feliz por siempre , bellessie , alele22 , eLAnIE18
¡Muchas Gracias! :D
Trataré de subir pronto el otro cap, que me encata como está quedando xD
Hugs,
Paula
