Playlist de éste capítulo:

-The ghost of you - My chemical romance (Capítulo totalmente basado en esta canción).

-Arrancacorazones -Attaque 77.

-No surprises (Acoustic) - Radiohead.


El tiempo trascurrió fugaz, sin pausas desde entonces.

La noche se dejó caer sobre la Tierra, y con ello, vino la partida del matrimonio Uzumaki a su respectivo hogar. Luego de la conversación con Naruto, miles de dudas habían asaltado la torturada mente de Sasuke. Aún no le cabía en la cabeza la situación por la que estaba pasando; y peor aún: Por la que tendría que pasar.

Se dejó caer, agotado, sobre su cama; tenía que pensar la manera de decírselo a su querida Hinata. Revisó la libreta con apuntes que le había dejado Naruto antes de irse; en ella estaba todo el horario de actividades que tendría antes de partir a la batalla:

"El Lunes todos tienen que estar en el cuartel a primera hora. Se hará una conferencia para discutir la estrategia que vamos a utilizar, y todo lo relacionado con la batalla.

El martes iremos medio día para afinar los últimos detalles y ordenar las armas en los camiones.

Miércoles será todo el día para entrenar.

Jueves por la tarde (19:00) todos los que irán a combate tendrán que presentarse en el salón del cuartel con su respectiva esposa e hijos. Se hará una despedida para ellos.

Viernes por la mañana, absolutamente todos deben estar en la salida de los camiones a las 6:00 am. De ahí saldremos todos a las 7 en punto.

El sábado y domingo de la siguiente semana, pasarán los carros para llevarse a las mujeres y niños que vivan en las afueras de la ciudad. Sin excepción."

Suspiró y dejó caer la nota de sus manos. Ahora todo tenía sentido: Había estallado definitivamente la guerra, él tendría que ir a pelear y arriesgar su vida; estaba a un paso de la muerte; tenía 25 años y estaba comprometido, y lo peor de todo, estaba dejando a su pareja embarazada sola para ir a jugar a los pistoleros en la estúpida guerra.

Se concentró en el sonido de la televisión, que tampoco era un gran apoyo. Era todo tan mierda en este planeta...

Sintió los pasos de Hinata acercarse por el pasillo. Él seguía sin siquiera molestarse en recoger la nota. Ella tendría que saberlo en algún momento.

Al principio ella pasó por el frente de la cama, a cerrar las cortinas blancas que colgaban de una barra metálica sobre la ventana; después apagó la televisión, y finalmente se agachó a recoger la nota del piso. Lo veía venir… No tardaría en llegar.

-¿S-sasuke-kun…? ¿Q-que es e-esto…? –Posó su blanca mirada sobre la carbonizada mirada de él.

-Habrá guerra Hinata. Y tendré que irme el viernes. –Cerró los ojos y suspiró con fuerza, y tal como había pensado, los sollozos de la chica no tardaron en hacerse oír – Lo lamento.

-N-no es t-t-tu culpa –La chica se volteó hacia la ventana, dándole la espalda; lo último que quería era que él la viera llorar. ¿Qué no? ¡Claro que sí, era su culpa por embarazarla e irse!... Pero por otro lado, él no sabía; y de saberlo, nunca habría pasado. Se volteó otra vez, pero en dirección a él.

Ninguno de los dos se atrevió a mencionar nada más, sólo se miraron en silencio. Sasuke se levantó de la cama y se quedó de pie, mirándola a los ojos.

Ella tiró el papel al piso; él se acercó a su frágil anatomía de mujer con rapidez.

Se abrazaron; no con la dulzura y delicadeza que involucra el amor, ni la pasión…

Este era un trago amargo, una agria broma de mal gusto, que esperaban, terminara pronto.

Era la desmesurada travesura de un par de niños sin cordura, que sin querer, se habían involucrado en algo que no les concernía.

Era el infierno mismo; todo porque los habían involucrado en una batalla que no les correspondía luchar.

Era el triste sonido de gotas cayendo en el piso de madera, anunciando el final de todo.

Anunciando una agónica despedida.

Estuvieron durante varios minutos abrazados, hasta que Sasuke tomó entre sus manos la delicada cara de Hinata, y la besó en los labios; intentando demostrarle cuánto significaba para él. Y lo peor de todo, es que posiblemente no iba a llegar al altar con ella.

-E-es… m-mejor que v-vayamos a dormir…-Balbuceó, en un vago intento de desviar el tema- m-mañana t-te espera un largo d-día… -Sasuke sonrió. Le conmovía intensamente la inocencia de su novia; y apenas podía imaginar una vida apartado de ella.

Al cabo de un rato cada uno estaba en su lado de la cama. No se movían ni hablaban. Todo era silencio, silencio nocturno. Sí, era una noche tranquila y sin movimiento. La luna estaba en cuarto creciente, por lo que no había mucha luz; y en el jardín, los grillos se hacían presentes con su canto arrullador.

-Hinata –Llamó él.

-¿Q-qué?

-Si sabes que esto no es mi culpa, ¿verdad?

-S-sí… -suspiró.

-¿Entonces por qué estás enfadada?

-P-porque… m-me duele…No e-entiendo p-porqué tienes q-que ir a pelear u-una guerra que n-no es tuya... A-además que n-n-no hay n-nada que me a-asegure que v-volverás c-con vida… ¿E-entiendes e-eso?

-Sí, cariño, entiendo eso; pero tú también entiende que…-

-S-sasuke…-Interrumpió la Hyuga- ¿Q-qué s-s-se supone q-que voy a hacer si t-tu te mueres? ¡V-vamos a t-tener un hijo, p-por el amor de D-dios!

-Relájate –Suspiró hastiado. Hinata se volteó a verle, quedando con él frente a frente –No voy a morir, te lo aseguro.

-¡N-no! ¡N-no t-tienes la certeza d-de que es cierto! –Sasuke vio lágrimas correr por el rostro de la chica. Aquello le hizo empezar a desesperarse, en parte porque ella tenía la razón.

-¿Tan poca confianza me tienes mujer? –Frunció el seño, claramente molesto.

-Sí co-confío en tí… p-pero… S-sasuke… t-tengo miedo –La menuda chica suspiró y bajó el rostro. Se mordió el labio inferior con fuerza, intentando retener las lágrimas que amenazaban en salir.

Con eso fue suficiente para el Uchiha. La tomó con torpeza de la cintura, y la abrazó con fuerza y necesidad; besó su cabello, aspirando su aroma hondamente.

-Eres irritante –Le dijo, sin soltarla- ¿Cómo puedes tener tanta razón? –La apretó con más fuerza y apoyó su nariz entre el cuello y un hombro de ésta- Yo también temo no volver caminando a esta casa, si no que en un cajón. Temo por ti, por nuestro hijo ¿Sabías que nosotros vamos a ir a impedir que las tropas entren a la ciudad y nos maten a todos? –Susurró en su cuello- Voy a ir a proteger mi nación, Hinata; pero en especial a protegerte a ti y a esa criatura que viene en camino…

-E-entonces que-quédate conmigo… -Le suplicó con la voz quebrada. El pelinegro negó con la cabeza y frunció el seño.

-No seas terca Hinata. –Levantó la cabeza y besó su mentón- Pequeña, te amo… no te puedo prometer nada, pero te juro que haré todo lo posible para mantenerme con vida –Siguió la línea de su barbilla, hasta su oreja; y de ahí por toda su cara, hasta sus labios rosas y carnosos -¿Te puedo pedir una cosa?

-¿Q-qué? –Una sonrisa lujuriosa pintó el rostro de su novio, y ella supo de inmediato de qué se trataba- Oh…

Supongo que no necesito explicarles el resto; ya sabrán lo que pasó.

Los días pasaron como siempre; y llegado el jueves, todos tenían la tarea de juntar a sus familias en el salón de la base; para realizar la misión más difícil de todas: La despedida.

Ese recinto no era un salón muy acogedor; pero tampoco estaba tan mal. Había un pequeño escenario en uno de los costados, y era bastante amplio; el techo estaba adornado por mosaicos de distintas tonalidades azules, mientras que el suelo era de una cerámica fina, que si se veía de arriba, formaba una perfecta rosa roja rodeada de aves y los más diversos colores.

-¿Ya pensaste qué vas a hacer? –Preguntó el chico rubio a su amigo pelinegro, saltándose todo saludo.

-¿Sobre qué?

-Sobre el papeleo, tú sabes… la sorpresa.

-Oh, sobre eso… -El Uchiha arregló el nudo de su corbata, mientras de forma irresoluta, pensaba- ya está todo listo.

-¡Naruto, Sasuke! –Ambos voltearon a ver a la fuente del sonido. Era Sakura, de la mano con su pequeño hijo. El pequeño rufián tenía el carácter y el color de piel de su madre; en cambio, tenía el cabello y los ojos de Naruto. Ella, por su parte, tenía el cabello un poco más abajo de los hombros; y tenía puesto un vestido color vino, que resaltaba más el color rosado de su piel.

Detrás de ellos venía la pequeña Hinata, con su cabello azul tomado en una media cola; y un vestido azulino que caía graciosamente sobre sus piernas. Posó su mirada sobre los azules orbes de Naruto, luego por las de Sakura, y finalmente en las de Sasuke. Sonrió y camino con rapidez hacia él, se abrazaron en forma de saludo, acompañado con un pequeño beso en los labios; y luego abrazó al rubio y a Sakura; para terminar con el pequeño, al que le dio un pequeño beso en la frente.

-H-hola –Le dijo a su novio.

-Llegas tarde –Declaró el otro- ¿Cuánto puede tardar una mujer en 'solo ir al baño'?

-U-uh… l-lo siento –Bajó la mirada, apenada; y se sorprendió al sentir los masculinos brazos de Sasuke rodearla con fuerza.- ¿M-me dejas i-ir c-c-con Kiba y S-shino un s-segundo?

-¿Y por qué diablos me pides permiso como si fuera un dictador? –Frunció el seño unos segundos, y luego lo relajó.

-P-porque eres u-un celoso s-sin re-remedio –Ella sonrió juguetona, y él dejó caer un pequeño beso sobre sus labios- Volveré d-de inmed-inmediato, l-lo prometo –Se soltó se su agarre; y corrió hacia sus mejores amigos, a quienes saludó con un cariñoso abrazo.

El Uchiha se giró sobre sus talones y caminó en dirección a Naruto y Sakura. Hinata se había vengado por sus celos, y el se vengaría con ellos. Quizás Naruto se vengaría con Sai más tarde.

Luego de un rato, el teniente a cargo les dio un sermón de 20 minutos; y luego de eso, empezó a sonar una música suave y armoniosa. De inmediato se vieron parejas dar vueltas en el centro del salón.

-¿Baila, señorita? –Le tendió una mano a la peliazul, la cual se volteó y correspondió a su gesto con una sonrisa.

-Oh, oui, merci monsieur –Respondió ella en un francés totalmente fluido.

-Me encanta cuando hablas así, es tan... sensual –Sonrió de medio lado, como solo él podía hacerlo. Comenzaron a dar vueltas lentas, junto con las demás parejas.

-N-no sé s-si agradecerte o-o p-patearte… -El chico rió con disimulo y besó una mano de la joven Hyuga.

-No es necesario, yo también te amo –Respondió con ironía; entonces recordó un "asunto" que tenía que arreglar con ella- Tengo que decirte algo… Espero que no te lo tomes a mal.

-¿Q-qué?

-Dejé todos mis bienes a tu nombre –Reveló-, tú y nuestro hijo no van a quedar en la calle, después de todo. –La Hyuga sonrió ampliamente, y le reprochó que "no era necesario". –Oh, cállate –Soltó de pronto, y acercó su rostro al de ella, aún sin detener el delicado baile.

-G-gracias… -Besó el rostro de su novio y lo acarició- e-eres lo m-mejor que tengo, S-sasuke-kun…

-Y tu eres lo mejor de mí, Hinata –Él apoyó su cabeza en el hombro níveo de la chica, y siguieron danzando en círculos pequeños al compás de la música- Te amo; te amaré hasta que me muera… Y si tuviera otra vida luego de esa, estoy seguro de que te amaría con la misma fuerza.

-S-sasuke-kun… -

-No digas nada, –Interrumpió él- sólo… aprovecha esto; aprovecha esta noche -Dijo, y siguieron bailando.

Pov Sasuke.-

Ella dijo que esperaría, pero en el fondo sabía que no era cierto. Aquella era una guerra que no podíamos ganar; no con la instrumentación que teníamos. Si ella muriese, entonces podríamos estar juntos;

Yo no podría olvidarla nunca, pero ella podría intentarlo.

Al final de todas las cosas, lo último que vi de ella fue su rostro sonriente, y sus ojos de Luna brillando en la oscuridad. Lo último que sentí fue su boca rozar sobre la mía, y sus manos sujetando con fuerza mi camisa, reteniéndome, alargando el tortuoso final. Lo último que escuché fue su voz llamándome, diciéndome en ese tono francés que tanto amaba, "Volverás a casa, amor".

Ahora me lamentaba por todas las cosas que nunca logré decirle, antes de verla desaparecer por el umbral de la puerta. Nunca olvidaré la sensación de vacío que me embargó al momento de verla despedirse con su fina mano, y caminar de forma lenta, mientras sollozaba "Nos vemos".

Como ya deben suponer, no nos dejaron ir a casa para dormir. Según dijo en teniente, era para "evitar retrasos"; evitar retrasos mi culo. Solo querían retenernos en la maloliente compañía, a base de una excusa barata.

Ya nada quedaba para nosotros ahora. Desde que se anunció que tendríamos que ir a la batalla, ya había una suma cercana a los 20 nuevos solteros, y 3 divorciados. Era una tragedia griega si me lo preguntan.

Todos contemplamos con abatimiento el amanecer. Naruto, que estaba a mi lado, sujetó mi mano con fuerza para darme aliento, y yo por única vez, le correspondí. A las 6:30 de la mañana, todos estaban formados para ingresar al camión, solo faltaba que nos dieran la orden, y partiríamos. Y así fue, a eso de las 6:48 de la mañana.


Como ya había dicho, tengo el fic escrito por completo XD Así que subí el capitulo 2 de inmediato. ¡Que buen regalo de navidad XD!

Este capítulo, en lo personal me encanta ):

Espero que tengan estómago para el próximo capítulo, porque viene un poco "No apto para fans sensibles".

XO.