Err.. Nada justifica mi tardanza la verdad. Escribí este capítulo 3 veces y ahora estoy conforme.

Playlist (TODAS son de Yann Tiersen)

-Mouvement Introductif

-Sur le fil

-La dispute

-La Plaisanterie

Feliz lectura.


Tenía ganas de dormir, los párpados me pesaban demasiado, y la lumbre de la noche me hacía estremecer hasta lo más profundo. No había podido conciliar el sueño, y ya eran pasadas las 4 de la madrugada. Pero en lo más interno de mi alma, sabía que si cerraba los ojos, miles de monstruos saldrían a mi encuentro, para atormentarme sin piedad y recordarme, con cada susurro, lo angustiante de mi situación.

Prendí la TV a eso de las 5:30, con el rostro demacrado y completamente inconsciente de mis actos. El ruido de la caja metálica me sobresaltó, y pude reconocer por el tono anglosajón, que estaba en el canal de noticias. A Sasuke le gustaba ver ese canal por la noche, aunque no sabía ni siquiera decir "Window".

No estaba muy pendiente de la luz, ni del daño que los rayos catódicos podrían hacerle a mis ojos por ver la televisión con la luz apagada; sin embargo me era poco relevante en este momento. Quería dormir, eso es todo; pero la muy tarada de mi persona había olvidado cerrar la ventana del salón, y no tenía ganas de levantarme a cerrarla. Creo que lo más sano podría sido haberme tapado con el edredón de plumas y dormir hasta que la guerra terminase, pero no tenía sentido… O sea, estoy esperando un hijo; y de alguna manera tengo que sobrevivir por él, para el pequeño Uchiha que venía en camino. ¡Oh Kami-sama, porqué tienes que complicarme tanto la vida!

Ahora no podré daros una definición sobre mi vida; creo que ya saben suficiente de mí como para explicarles la historia con lujo de detalles. Aún así ¿Merezco todo esto? Digo, mi prometido está en la guerra (Y quizás muerto), yo estoy a millas de él y con su hijo en el vientre… Y desempleada. Por lo menos Sasuke se aseguró del bienestar económico de su descendencia, yo me puedo ir a freír monos a quién sabe dónde (La verdad no pienso tocar ni un miserable centavo del dinero que dejó a mi nombre; esos fondos siempre serán para nuestro hijo. Los gastaré exclusivamente en él en caso de que sea exclusivamente necesario. He dicho). Creo que eso se lo agradeceré el resto de mi vida: Preocuparse por su pequeño o pequeña, y por mí. Quisiera correr a donde quiera que esté, abrazarlo y darle las gracias por haber entrado en mi vida. Quisiera verle a los ojos por última vez, y poder contarle lo mucho que le amo, que le extraño… También me gustaría retroceder el tiempo, y volver a aquellos años en los que nos tumbábamos sobre el césped a mirar las nubes, solo para estar juntos; me gustaría poder disculparme por haber sido una novia de porquería, por no ser la mujer que él merece, pero agradecerle por haberme dejado entrar en su vida…por haberme elegido a mi.

Quisiera romperle la cara al idiota que empezó esta maldita guerra.

Finalmente logré conciliar el sueño, con la imagen de Sasuke fresca en mi frágil memoria. Me gustaría que los sueños fueran más reales, y las tragedias las ficticias; y que el amor lograra sobrellevar la adversidad, para salir triunfal y sin ningún rasguño luego de la batalla. Ya saben, como en esas novelas de I Fabra (*), en las que el amor arrolla sobre todos los males.

No recuerdo bien qué soñé, pero logro acordarme de imágenes difusas pintadas toscamente en un lienzo color gris oscuro. Había manchones blancos sobre una parte azul, y unas líneas rosas se estiraban graciosamente por todo el ancho de la tela; y todas se juntaban al centro, unidas por un pequeño manchón café en forma de corazón. De ser un poco más realista, no me habría atrevido a pensar que aquellas vagas líneas no eran más que el triste retrato de mi vida: Lleno de líneas absurdas, recuerdos intensos y logros mediocres, con el sabor agrio de la insignificancia latente sobre cada fibra de tinta en ella; para juntarse todas esas líneas amargas y vulgares sobre una sola gran obra, el corazón de Sasuke; mi única victoria afable, y mi único gran amor.

Oh, por si no lo saben, mi gran "carrera profesional" es ser artista de medio tiempo, por eso tengo ese tipo de sueños, supongo. Estudié en Francia gran parte de mi vida, por eso tenía un dejo de francés en mi habla (Sasuke se burlaba de eso a menudo). Mi padre me odia, y no encontró nada más chistoso que encerrarme en el primer internado, lo más lejano posible, que se le pudiese cruzar por las narices. Luego de terminar toda mi educación escolar, mi padre me envió un fax especificando claramente que no pensaba seguir gastando más dólares en mí; como ya deben suponer, tuve que conseguir un miserable empleo como mesera. Ahí conocí a Gaara-kun, quien trabajaba junto con Sasuke; él me lo presentó de manera "formal" de todas maneras. Luego de 5 meses en una relación "estable" en Suna, nos vinimos a vivir definitivamente a Konoha. En esos tiempos en los que mi vida no era una basura.

De pronto sentí un golpe sobre la puerta de entrada, y luego un llamado de una voz conocida: Tsunade-sama. De seguro venía por lo del "refugio". Fruncí el seño y bufé con molestia ¡Me había sacado de mis recuerdos asfixiantes y tortuosos! (En parte se lo agradecía, si no lo hubiera hecho, lo más probable es que me hubiera ahogado en llanto y hubiese muerto ahí mismo. Y de paso, Sasuke me habría matado por morirme sin su permiso). Me levanté con desgano y caminé a zancadas hacia la puerta, preparándome para lo que venía.

Y claro, venía a sacarme a patadas de mi propia casa, para arrastrarme a un bunker maloliente y encerrarme con otro grupo de viejas histéricas durante 1 año. No puedo creer que en tan solo 2 semanas, lo que era un dulce sueño de romance y cosas esponjosas, se transformó en la madre de las desgracias amorosas. Chúpense eso Romeo y Julieta.

En menos de 2 horas, el color damasco pálido de mis paredes, y el piso de madera pálido de mi casa; pasó a ser una pared de color verde olivo gastado y manchado de café, junto con una alfombra color blanco sucio. Por un momento pensé que esto era un sueño, mejor dicho una pesadilla, y que yo estaba volviéndome loca. ¡Claro! No puede haber otra explicación razonable: Estoy loca, desquiciada; y esto es un hospital psiquiátrico. Oh, y tengo otra teoría: Tsunade nunca fue a mi casa, me morí en llanto, y ahora la justicia divina estaba dándome una lección por haber sido mala chica; y por eso me estaba haciendo ver alucinaciones. Debo estar alucinando, eso es todo.

Las dos semanas siguientes pasaron sin pena ni gloria, fueron como debería ser la vida dentro de un bunker con 1000 mujeres y niños. Por suerte a Sakura y su hijo, Kei, habían sido colocados en la habitación contigua a la mía, por lo que podía verles seguido. Sakura era una mujer increíble; fue casi una hermana para mí durante esas dos semanas sin saber absolutamente nada de nuestros amados soldados. Al final del mes logré llegar a una sana conclusión:

Por supuesto que estoy loca, estuve un mes sobre un catre maquinando teorías imbéciles. Digno de un psicópata, un genio, y un demente.

-Hinata –Escuché la voz de Tsunade, y la busqué con la vista por toda la habitación. Estaba, como siempre, tirada sobre mi cama, pensando en la rutinaria nada; y acurrucándome en los brazos de mi propia miseria. La ubiqué frente a una mesa blanca; me miró y sonrió.

-Tsunade-sama –Correspondí a su saludo y me senté sobre el catre.

-Es de Sasuke –Murmuró y yo la miré rápidamente. Ella bajó la mirada y acarició una de sus manos.

-¿Qué? ¿Qué cosa?

-El catre. Pensé que te gustaría tenerlo. –Me miró otra vez y volvió a sonreír- Tenía una foto tuya debajo del almohadón.

-Oh… -Me sentí aturdida y confundida- ¿Se la llevó? No recuerdo que estuviese ahí.

-Sí. Dijo que quería tener algo de ti antes de irse… También dijo que quería que revisaras debajo del colchón-La gondaime frunció los labios y desvió la mirada- Es una pena que unos chicos tan jóvenes como ustedes hayan tenido que pasar por esto. –Hubo un silencio dramático, y ella suspiró- Hinata, lo lamento tanto –La miré con pánico, sin querer pensar en nada más.

-¿Qué mie…? ¿Qué sucedió?

-En la mañana Asuma entregó los informes de la primera batalla, y creo que no hay buenas noticias cariño… No te asustes aún, no sé bien qué pasó; pero quiero que te prepares para lo que viene –Sentí sus brazos rodearme por los hombros. Esperen… ¿En qué momento se levantó?... ¿Por qué me estaba abrazando? ¿Por qué mierda me miraba con pena? ¿Por qué…"Para lo que viene"?- Sai quiere hablar contigo.

-¿El teniente Sai? –Tsunade-sama asintió y se alejó de mí con lentitud.

-Espero que todo resulte bien, Hinata. Te juro que es lo que más deseo… No te mereces esto, tú menos que nadie… Lo siento.

-¿Tsunade-sama? ¿Qué pasó? –Comencé a hiperventilar, y busqué con los ojos a alguien que me respondiera.

-Creo que es a mí a quien deberías pedirle respuestas, Hina-chan –Me volteé hasta la fuente del sonido, y pude divisar a Sai, con una sonrisa en el rostro y los brazos cruzados.

-Los dejo –Hokage-sama salió de la habitación, y le dio una mirada de reproche a Sai antes de salir.

Todo fue silencio durante unos minutos. Él se paseó por la habitación, y yo estaba absorta en mis pensamientos. En primera ¿Qué hacía este tipo aquí? ¿Por qué todo el mundo me miraba como si fuera un conejito asustado?

-¿Qué pasó? –Dije de repente, sin pensar en lo que hacía.

-No te apresures Hina-chan… ¿No quieres que charlemos? –Sonrió de manera cínica y se sentó frente a mí.

-No. –Solté de forma hosca- Quiero saber que pasó con mi novio.

-Me pregunto como sería tu hijo con mi apellido –Me miró el vientre, ya un poco más abultado, y suspiró- Lamento que Sasuke sea un mal padre y ni siquiera se interese en conocer a su hijo.

-¡Eso no es cierto! ¡Sasuke amaba a nuestro hijo!

- No tienes pruebas. Prefirió darse por vencido a venir a ver a su pequeño "hijito" –Volvió a sonreír ampliamente. Sentí un nudo golpear mi garganta, sabía a lo que se refería, pero no quería pensar en sus palabras- Hina-chan –Se levantó y se acercó con peligrosidad a mi rostro- Yo puedo darle un apellido a ese pequeño… solo… dame una oportunidad. Créeme que no fue fácil convencer a mis oficiales de poner a tu novio como carne de cañón.

- … T-tú… -Me sentí incapaz de continuar. Sentí las frías manos de Sai sobre mi rostro, y solo atiné a alejarlo de una bofetada. - Asesinaste a mi novio… Tú… ¡Hijo de perra! –Sentí la adrenalina correr por mis venas y agolparse en mi cabeza. Me levanté y de un salto me abalancé sobre él. No sé de donde saqué energía, pero por lo menos logré darle un par de golpes más mientras le gritaba un par de improperios más. Él chilló como un cerdo, y de inmediato llegaron dos guardias más, los cuales me agarraron por los brazos. Me dejaron en un rincón, anestesiada por completo, y llorando con una fuerza que creía fuera de mí.

-Tu novio está muerto y enterrado junto con los gusanos, acéptalo Hyuga. Que tengas una buena vida con tu pequeño bastardo –Me escupió las palabras sobre el rostro, y luego se precipitó sobre la puerta. La cerró de un golpe y le pasó el seguro.

-Mil veces puto –Susurré y luego la verdad me cayó como un balde de agua fría en el cuerpo- Sasuke… Sasuke está… m-muerto. –Me sujeté la cabeza con ambas manos y grité con fuerza, liberando toda la ira y pena que tenía en el alma. De pronto las palabras de Tsunade-sama golpearon mi memoria como dos halos de luz; y me arrastré hasta la cama. Ahí me deshice del colchón como pude, y debajo de el había una nota, perfectamente doblada en un papel blanco. Reconocí la caligrafía de Sasuke-kun en cuanto la ví.

"Hinata:

Antes que todo, quiero que sepas que te amo preciosa; te amo más que a todo lo que pueda existir en este planeta. Devolviste la luz a mi vida, y te estaré eternamente agradecido por eso.

Déjame explicarte que desde que sé lo que me depara el destino, no hay noche en la que haya podido dormir en paz. Creo que hay cosas que no están bajo nuestro control, y una de esas es esta guerra absurda. Lamento que las cosas se hayan dado así; no me lo esperaba. Y de haberlo sabido, te juro que habría hecho lo posible para evitarlo.

Espero que logres entender mi posición y que no me guardes rencor por la decisión que estoy tomando al dejarte toda mi vida en tus manos. Dale un buen uso a todos nuestros bienes materiales. Úsalos con el corazón, y piensa que es un regalo de mi parte por haber salvado mi vida desde aquel día en ese tren.

Lo único que quiero pedirte a cambio es que cuides mucho a nuestro hijo. Quiero que le entregues la vida que yo no puedo darle, y que cuando tenga la edad, puedas explicarle todo esto con la misma fortaleza que deberás tener cuando leas esto. Dile que lamento no haber podido estar con él, por no poder celebrar junto a ustedes su primer cumpleaños, y el número 18; por no estar ahí el día que salga de la universidad, por perderme su vida. Pero dile que lo amo tanto como a ti, y si pudiera pedir un último deseo, habría sido conocer a mi campeón.

Te amo, eso es algo que nunca cambiará. Te amo más que a mi vida. Ten una buena vida y vive cada minuto como si fuera el último; hazlo por mí, por ti, y por nuestro pequeño.

Sasuke.

PD: No hagas NADA estúpido pequeña francesa demente. Ah, y no saqué la basura. ¿Lo notaste? "

-Claro que lo noté pequeño monstruo –Sonreí y me tiré sobre el alfombrado, abrazándome a mi misma- Yo también te amo Sasuke-kun.

La guerra terminó casi un año después de haber comenzado. La tasa de fallecidos identificados superó los 3.500 cadáveres, sin contar a los cuerpos que aún no habían sido identificados por sus familiares.

Konoha ganó el altercado, y los lazos económicos que se formaron a partir de la batalla, ayudaron a una gran alza en el desarrollo de la nación. Gaara volvió a Suna luego de un mes en Konoha. Y Naruto terminó con un pie ortopédico, cortesía de Sakura.

A las 3 semanas de terminada la guerra, nos dejaron volver a casa. Mi hijo ya había nacido para entonces; lo llamé Yuuto (valiente). Nació un 11 de Marzo a las 2:34 de la madrugada, y pesó casi 3 kilos. Era muy parecido a Sasuke; tenía sus brillantes ojos negros y sus rasgos cuadriculados; por otro lado, tenía el cabello azulado como yo, pero un poco más oscuro; y la piel ligeramente más bronceada que la mía. Era un bebé muy atractivo sin duda.

Quise volver a la casa en la colina, pero algo me lo impidió. En el fondo de mi corazón no deseaba reencontrarme con todos los fantasmas de mi pasado. No era sano criar a mi hijo ahí.

A la mañana siguiente volé en el primer avión con dirección a Francia. Iba solamente con mi bebé y nuestras cosas. Quería vivir mi vida de una nueva perspectiva; y Sasuke estaría orgulloso de nosotros, donde quiera que esté. Eso es todo.


Ahora falta el epílogo y ¡Presto!

Lamento la tardanza. Tuve una pelea a muerte con mi conciencia...

conciencia: ESCRIBE Ò_O

yo: NO QUIERO T3T

... Y así xDD. Espero que les haya gustado.

XO.