Volteé hacia la puerta corrediza de vidrio en mi oficina, desde ahí podía ver a todos mis empleados. Algunos de verdad trabajaban para ganarse su sueldo, y otros sólo se sentaban en sus sillas y hacían como si trabajaran.

Todos, sin importar cuanto tiempo tuvieran que estar en esas pequeñas oficinas, estaban felices. Felices de regresar a casa, con su familia, sus hijos y su esposa los esperaban con una gran sonrisa y una cena caliente.

Yo estaba jodido, en la oficina estaba solo. Los empleados no confiaban en mi para nada.

El único amigo que me quedaba era Naruto, que se había tomado unas vacaciones de un mes con su esposa, Hinata. Y cuando llegaba a la casa sólo me esperaba más soledad. Envidiaba a Sakura demasiado, ella seguramente estaría en California, donde había estado viviendo unos tres o cuatro años, con mi hija y seguramente me habría olvidado y estaría casada con el hombre más afortunado del mundo, mientras que yo estaba solo, triste, rodeado de dinero que no sabría cómo gastar en toda mi vida y un cuarto lleno de cosas para mi hija a la que, al parecer, nunca vería de nuevo

Y para acabar de joder el día, vería a Karin. Jamás imaginé que ella fuera la dueña de las empresas Haruno, pero lo que mas me sorprendió es que no le cambiara el nombre, después de todo ese no era su apellido. Hubiera pensado que el señor Haruno le dio el puesto a alguien que siquiera supiera multiplicar y dividir si no me hubieran dicho que una de sus hijas era la dueña.

Vi el reloj en la pared, encima de la ventana. Las cuatro diez. Esa mujer ni siquiera podía llegar a un junta importante a tiempo. Me puse a leer el periódico, una mujer bastante atractiva salía en fachas en la portada, no me había dado el tiempo suficiente para leerlo bien

"La hija de la ahora ex-esposa del multimillonario dueño de las aseguradoras Haruno fue encontrada deambulando por las calles de Londres. Se podría decir que esta mujer pasó de Prada a nada en tan sólo una semanas, debido a que Karin Himura no es la hija de este exitoso hombre de negocios, él no tuvo que pagarles un centavo…"

Me alegraba que hubiera recibido su merecido. Gente como ella no merecían tener un solo centavo.

Una hora… dos horas… tres… La curiosidad me mataba, ¿Quién era la nueva dueña?

Escuché la puerta corrediza abrirse, le faltaba aceite, pero no me apetecía medio matar a alguien para que caminara dos cuadras hasta la ferretería. Parecía que estaba en todos los Uchiha ser descuidados con su empresa, después de todo aunque ese lugar se estuviera cayendo a pedazos no afectaba la gran cantidad de dinero que entraba a nuestro bolsillo.

Me levanté para ver mejor a la mujer que entró. Tenía un traje que la hacía ver bastante profesional, una falda ajustada a unos cuantos centímetros de la rodilla y un saco abrochado con un gran botón en el centro, todo de color gris, lo que hacía resaltar su cabello… ¿Era rosa?

-¿Sakura?-

Me acerqué a la ventana

-¡Sakura!-

Pareció escucharme. Levantó la mirada y se puso los lentes de sol encima de la cabeza con una sonrisa casi invisible.

Bajé corriendo a recibirla, y a mitad de camino recordé algo: La ultima vez que hablé con ella no estaba precisamente contenta

-¿Bueno?-

-Sakura…-

-Oh, eres tú… ¿Qué quieres, que salude a tu amiguita?-

-Sakura, lo que pasó con Tayuya…-

-¡¿No crees que ya fue suficiente de hablar sobre esa… esa puta?-

-Pero… Sakura, yo ni siquiera estaba consciente cuando todo eso pasó-

-¡Dios mío, no es posible que me creas tan ingenua! Acepta tus responsabilidades por una puta vez en tu vida, Sasuke

-Pero…-

-No te molestes en llamarme de nuevo, imbécil…-

Me detuve unos escalones antes, no podía llegar, abrazarla y decirle que la seguía amando si habíamos terminado tan mal.

-Buenas tar…-

Por la cara que puso, supe que no estaba feliz de verme

-Pensé que Itachi se quedaría con las empresas de tu padre. Por lo menos yo confiaría mas en él, y no solamente en los negocios-

-Y yo pensé que vería a Karin. Pero nadie tiene lo que espera, Sakura-

-Señorita Haruno para ti, Uchiha. Odio que me tuteen-

Señorita. Sonreí

-¿Cómo esta Amy?-

-No vinimos a hablar de ella. ¿Vas a firmar esto?-

¿Cuando se volvió tan fría? Me rehusaba a creer que era por mi culpa.

Me pasó una hoja mas larga de lo normal, tenía mi nombre hasta abajo con letras grandes

-¿Y si vamos a mi oficina primero?-

Me siguió por el pasillo, le abrí la puerta y entramos. La empujé contra la pared, evitando que pudiera moverse

-Te ofrezco un trato. Te doy diez por ciento más si vamos a cenar-

Rozó sus labios con los míos. Extrañaba su olor a cereza, sus labios suaves… Y justo cuando pensé que iba a besarme…

-No lo haría ni por el cien, imbécil-

Dijo cerca de mi oído y luego me empujó para darme la única bofetada que había recibido en mi vida

Fruncí el ceño casi inconscientemente con la mano en la zona afectada, que seguramente tendría la delgada mano marcada

-Mira, Sasuke, tengo prisa. Mi niñera no tiene mucha experiencia. ¿Acaso quieres que a Amy le pase algo?-

Lo firmé de inmediato, confiaba en ella, así que no fue necesario leer todo el documento

-Gracias, Uchiha. Mañana te deposito el dinero. Me voy-

Dijo las ultimas palabras de forma diferente, pero no le di importancia. Estaba demasiado ocupado intentando conseguir una excusa para llevarla a su casa, y preguntando como pasó de ser una niña que dependía de mi familia, y no tenía ni un centavo, se convirtió en una de las mujeres mas importantes y poderosas de Estados Unidos

Su teléfono empezó a sonar, el tono se me hizo bastante conocido

Cada vez que apareces, segándome

Apenas puedo recordar la última vez que me sentí así

Eres un ángel disfrazado…

Era la canción que bailamos en la graduación, la nostalgia se apoderó de mi. Deseé regresar el tiempo e irme a Yale con ella. Jamás me arrepentiría de Amy, aunque sólo había estado con ella unas horas al nacer, eso había bastado para amarla tanto como a su madre, quien en ese momento -Parecía que nunca dejó de hacerlo- me odiaba

-¿Hola? Sí, ella habla… ¡¿Qué demonios le hiciste a mi hija?… ¿En qué hospital?… Si sabes lo que te conviene te vas a ir de ahí antes de que llegue…-

-¿Qué pasa?-

Estaba a punto de llorar, sus ojos estaban brillosos

-Amy…-

-¿Qué tiene?-

-¡Llevame al hospital!-

La tomé del brazo y la jalé hacia el estacionamiento, subimos al auto y le pedí el nombre del hospital

-¿Donde está Amy?-

Dio Sakura, haciendo nudos con su cabello. Antes no hacía eso cuando estaba nerviosa, solía tronarse los dedos

-Apellido, por favor-

Le dijo la enfermera, ella volteó a verme, apenada

-Haruno-

-¡¿Haruno?-

-Habitación veinte, tercer piso-

Subimos al elevador

-¿Cómo pudiste no ponerle mi apellido? Soy su padre, Sakura-

-Nunca regresaste, Sasuke… Pensé que… Que Tayuya te importaba mas que nosotras. No tenía caso ponerle el apellido de un hombre al que nunca conocería-

-Pensé que no querías volver a verme-

-Y… y tienes razón. No quiero volver a verte. Voy a dejar que veas a Amy por ultima vez y luego -

La puerta se abrió, y buscamos el numero de la habitación. Al entrar vi a una enfermera sentada al lado de un bulto debajo de una cobija

-¿Está muerta?-

Dijo Sakura temblando, la enfermera se rió, causando que los dos la asesináramos con la mirada

-No se preocupe, sólo esta dormida. Me dijo que la luz le molestaba, así que le tapé la cara… Ya me voy-

-¿Qué tiene?-

Le pregunté adivinando lo que Sakura quería saber

-Tiene una fractura en el brazo derecho, pero ya esta medicada y enyesada. Podrán llevársela después de que ella le haga algunas preguntas-

Vi a la mujer en la esquina de la habitación, seguramente le preguntaría si Sakura la golpeaba o cosas así. Nos obligó a salir antes de que ella despertara

-¿Cómo es?-

Le dije mientras me sentaba a su lado en la cafetería

-¿Quien?-

Le dio una mordida al plátano que acababa de comprar. Seguía siendo tan inocente que no se dio cuenta del efecto que esa imagen tenía en mi entrepierna

-Amy, ¿A quien se parece mas?-

-Lo único que tiene mío son los ojos. Eso ha sido un problema, ya que siempre me pregunta sobre ti. Quiere saber si se parecen-

-¿Por qué no le hablas de mí?-

-No creo que merezcas que esa niña te quiera, no quiero verla sufrir por la misma razón que yo. Tú nunca la quisiste-

-¿Nunca la quise? No había un solo día en que no pensara en ustedes dos, que me preguntara si estaban bien…-

-¿Y donde estuviste cuando no teníamos nada, cuando no podía darle ni siquiera un lugar decente para vivir? Oh, claro, en Londres terminando tu carrera y revolcándote con quien se te atravesaba-

-No he tocado a una sola mujer desde hace cuatro años-

Su expresión cambió de enojo a sorpresa, y luego me puso el plátano en la cara

-¡Entonces debes ser gay! ¿Acaso te gusta esto?-

Señaló el plátano, enojada. No pude aguantar la risa, que sonó por toda la habitación vacía

-¿Qué es tan chisto… ¡Hmp!-

Los dos nos reímos al unísono, llenando la habitación de carcajadas como cuando teníamos diecisiete y -según nosotros- el mundo era nuestro, cuando de verdad teníamos motivos para reinos de la vida… Antes de que ella nos jodiera.

-De verdad extrañaba esto-

Dijo mientras dejaba salir la ultima carcajada, quedándonos en un silencio incómodo, y en unos segundos se volvió aun mas.

Puse mis manos en su espalda, jalando hacia mi mientras nuestros labios chocaban en un beso desesperado de mi parte, quería pegarla mas a mí, capturar su olor, sus labios, su suave cabello entre mis manos… Todo era tan perfecto que hubiera dado todo lo que tenía por sólo una hora más con Sakura…

-¡Sueltame!-

Pero ni todo el dinero del mundo hubiera bastado para que me perdonara

Me empujó y la mano que tenía en su cuello se atoró con una cadena, haciendo que se rompiera y cayera al suelo

-Lo siento, yo la levanto-

-¡No!-

Se agachó bastante rápido, pero no lo suficiente para lograr evitar que viera el dije con forma de cereza

-Pensé que lo habrías empeñado-

-Nunca lo haría… Digo, algún día quería dárselo a Amy, ya sabes… para hacerle creer que al menos la querías un poco-

-¿Y por qué la traías puesta?-

Se sonrojó

-Yo… No confío en las que asean el cuarto, la ultima vez se llevaron…-

-Te amo-

Sonrió con algo de tristeza, y al fondo del pasillo escuchamos la voz de una niña, seguramente Amy, llamando a su mamá

-Lo sé. Pero el amor simplemente no es suficiente-

Se dio la vuelta y se agachó para recibir a nuestra hija, tenía el cabello suelto y lacio, su piel era aun mas blanca que la de Sakura, y su cara era idéntica a la mía, sólo tenía la forma de Sakura. Abrió los ojos y volteó a verme, eran como los de Sakura

-¿Quién es él?-

La peli rosa volteó a verme, rogándome con la mirada que no le dijera la verdad

-Soy… Un amigo de tu madre-

-¿Cómo te llamas?-

Me dijo empujando los hombros de Sakura para que la bajara

-Sasuke-

Caminó hacia mi, y luego me jaló una mano para que mi cara quedara al nivel de la suya

-¿A poco no nos parecemos?-

La abracé, sentía que en cualquier momento ella desaparecería y yo despertaría siendo el mismo hombre miserable de siempre. Puso si cabeza en mi hombro y se acercó a mi oído

-Te quiero, papi-

Sakura y yo volteamos a vernos, ninguno supo que decir

-¿Q-qué dijiste?-

-La tía Ino me dijo que era él. Me dio una foto y su nombre… ¿Me trajiste hasta acá para verlo?-

-No, he does not want you here-

Rodé los ojos. Estuve tres años en Inglaterra, y Sakura pensaba que no entendía Inglés

-Pero si te quiere a tí, y tu también lo quieres… ¿Por qué no se dejan los dos de tonterías y se casan de una vez? Llevo años pidiendo un hermanito-

-Si tu mamá acepta, te voy a dar todos los hermanitos que quieras-

Sakura se puso como un tomate

-¿Siiiiiiiiii?-

Dijo Amy como si estuviera pidiendo un cachorrillo o un helado

-Por supuesto que no…-

Amy abrazó mi pierna

-¿Esperas que te diga que si después de todos estos años sin verte, solo porque Amy me lo pide? Estas mal, Sasuke, así no es como funciona. Vamonos, Amy-

Le pedí que me dejara con Amy un momento, a lo que accedió después de pensarlo un rato…

-o-o-o-o-o-o-o-

-¿A comer?-

Le dije a la pequeña niña que tenía frente a ella, sus ojos brillaron al darme la "espléndida" noticia de que Sasuke la había invitado a comer. Me entregó un papel con la dirección del restaurante al que fuimos en nuestra primera cita, cuando él olvidó reservar y nos quedamos afuera, escuchando Just The Way You Are, mientras fingía estar enojada con él. Hubiera sido nuestra canción de no ser porque la odiábamos

Bañé a Amy y le puse un vestido de flores a la rodilla, era el único que -según ella- combinaba con su yeso. Yo parecía una chica de catorce, no sabía que debía ponerme. Sasuke aun sabía como ponerme nerviosa

-Ponte el blanco-

Dijo Amy, señalando el vestido que tenía en la mano derecha. Le hice caso, tenía los mismos gustos que su papá.

Pedí un taxi y le entregué la hoja con la dirección. Llegamos en unos minutos

Amy me jaló hacia la mesa donde estaba Sasuke e hizo que me sentara a su lado, si tan sólo supiera… Pensé, sin estar segura de lo que hablaba. Si tan sólo supiera el dolor que me causó, cuanto lo amo, lo que siento al estar a su lado… Por cualquiera de esas razones, Sasuke estaba demasiado cerca por varios kilómetros

-Te ves hermosa. En este momento podría hacerle un hermanito a Amy-

Lo habría golpeado en ese momento si la trabajadora social no le hubiera dado su número a Amy. Podría decirle que había violencia intrafamiliar entre "mamá y papá", como si fuéramos una familia,y con eso de que amaba a su padre con solo haberlo conocido hace menos de un día, no le importaría que me fuera a la cárcel por tocarle un sólo cabello a ese hijo de pu…

-…ta-

Los dos me vieron con los ojos más abiertos de lo normal, Amy hizo una "O" con la boca. En ese momento me di cuenta de que dije las tres ultimas palabras en voz alta

-¡Dijiste una grosería!-

Dijo la pequeña señalando como si hubiera matado a alguien

-Y agradece que nos esta viendo, Uchiha-

-¿Es eso una amenaza o una invitación?-

-Amy, pide tu comida para llevar. Nos vamos-

Cinco, cuatro, tres, dos… Me tomó del brazo

-¡No, quedense!-

Mi piel se sentía como si lava pasara por ella, y la fuente era su mano. No había sentido eso desde hacía unas horas.

No había podido dormir en toda la noche, y a pesar de que el aire acondicionado de la habitación estaba encendido sentía que mi cuerpo se derretía al recordarlo

-¿Qué es lo que quieres? Ya comimos, hablaste con Amy… No entiendo por qué te empeñas en que sigamos aquí, Sasuke. Tengo que irme a empacar porque mañana nos vamos-

Amy y su padre dijeron un "Aw" al unísono, eran idénticos, sólo que Amy era la versión mini con ojos que parecían fosforescentes comparados con el tono de su cabello

-Se van mañana…-

Dijo sin mirarme, con la mirada perdida en el cielo

-¡Mami, tu nombre está en el cielo!-

Volteé hacia donde su manita me indicaba y mis ojos se humedecieron.

En el cielo estaban escritas las palabras que había querido escuchar desde que, a los trece años, entré a la casa de los Uchiha. Y de la persona a la que siempre soñé decirle que si: al señor emo, teme, bakasuke, prostipirugolfo, hijo de puta… Sasuke Uchiha, MI Sasuke Uchiha.

-Dijiste que querías que te lo pidiera de una forma decente, así que… ¿Te casarías con este hijo de puta…-

Amy se acercó a él y le dijo algo al oído

-… Para darle muchos hermanitos a Amy?-

Ese era mi final de cuento de hadas, el que ninguna hermanastra pelirroja, ni bruja con té envenenado podría quitarme. No tendría que tener este final, el corazón de Sasuke, su cuerpo, ni sus labios compartidos jamás. Esta historia no terminaba con el típico "Fin", sino con un:

-Acepto-

O sii! Al fin terminé este fic. Con este ya llevaría… Uno!… lo que es algo triste, ya que llevo mas de medio año aquí. Ya se que van a pensar que suena cursi, o algo así, pero gracias a todas -No creo que haya hombres que lean esto- por acompañar a este bipolar y depresivo remedo de autora, por soportar mi tardanza y por esperar a que mi creatividad y escritura se volvieran menos mediocres.

PD: Amaría si dejaran un review. A la primera Bakasuke le dedicará un piropo albañilero xD por inbox o en mi otro fic, para que todo el mundo vea que Sasuke uchiha cumple su promesa.

Inner: Sasuke te matará

No creo que se atreva, gracias a mi esta con Sakura

Sasuke:Nop, Inner tiene razón. Te mataré.