Cap. III: "noche de pasión en Hana"

Inuyasha trato todo el día de poder hablar con Kagome, sin poder lograrlo, pues ella estaba muy enfadada, pero por sobre todo dolida y decepcionada con ella misma. Así que decidió esquivarlo desde la pelea.

Miroku también estuvo lejos de Sango, ya que ella estaba disfrutando de la compañía de Takato y reía sin parar de las anécdotas que él tenía para contarle.

Por primera vez, ambos hombres del grupo buscador de Naraku, eran los que sufrían al verse ignorados súbitamente por las mujeres, y estas a su vez, conocían y disfrutaban de cosas nuevas, llegando incluso a confundirse.

Akito le contó a Kagome la leyenda que había sido forjada a lo largo de toda la aldea de Hana.

"cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, un youkai se enamoró de una mujer hermosa y de corazón noble. Aquella mujer era tan solo una campesina de enorme belleza, la cual sería la prometida del terrateniente al ser toda una maravilla. La mujer recolectaba flores cerca de la cascada, aquella tarea siempre la hacía, pues amaba las flores, pero un día, fue atacada por unos bandidos, y cuando intentó escaparse cayó al precipicio por la cascada con heridas producto de los bandidos. Aquella joven apretó al ramo de flores y pidió ser salvada por esa persona que siempre cuidaba de ella a escondidas. El youkai mato a los bandidos y se lanzó hacia la cascada para salvar a la mujer, aun sabiendo que ella podía gritar aterrada por ser el un youkai ya que él no sabía que su presencia mientras la espiaba, ya era sabida por ella. Pero la joven al verlo, lo único que pudo hacer fue besarlo y agradecerle. Ella se enamoró de aquel ser sobre natural, no solo porque la salvo, si no que él, siempre cuidaba de ella a la distancia, para no causarle problemas. Él era temido, pero no quería que ella le temiera y se alejara de el por ser quien era, por eso no se la llevaba con él. Ellos siempre se reunían a escondidas en los campos de flores y pasaban horas juntas recorriendo y cuidando de las maravillas de la naturaleza. Un día, la joven escapo de la aldea para irse con él, aun sabiendo que ella moriría primero pues siendo una simple humana, no viviría tanto como él. Pero él la marco, y la convirtió en su mujer eternamente… pero el terrateniente no permitió que ella se alejara más y mando a matar al youkai con unos monjes diciendo que el youkai se la había robado, los monjes, que creyeron en el engaño, comenzaron a sellar al youkai en los campos… el youkai de cabellos dorados, antes de morir por el sello, juro amarla por toda la eternidad y que se encontrarían a través de lo que ella amaba… las flores luego de la muerte de él, se marchitaron dejándola con el corazón hecho trizas. Pero cuando el terrateniente se acercó a ella para llevársela con él, descubrió en su rostro la tristeza y el dolor de la perdida. Ella con el corazón roto tomo una cuchilla y se lo enterró en el corazón bañando de sangre el lugar donde el youkai había muerto… mientras agonizaba… la flor que tenía en las manos bañada en su sangre fue rodeada por una extraña luz que era el alma de youkai que venía por ella… ella le dijo que lo amaría siempre y que quería estar con él… luego de eso, los monjes y aldeanos vieron cómo se convirtió en una flor roja con en centro dorado y la estrella del horizonte brillo de una manera espectacular sellando el pacto de amor de ambos. Días después el terrateniente se mató por la culpa y la aldea fue bautizada como Hana, lo que ambos amantes cuidaban con todo su amor, eran las flores de los campos donde ellos dos se veían… haciendo de su promesa y de esta aldea, un lugar especial para aquellos amantes que a pesar de las dificultades, podían estar juntos y ser bendecidos por aquellos que murieron por estar juntos en la eternidad"

-es una historia maravillosa…- dijo Kagome con lágrimas en los ojos. Producto de la conmoción Kagome estaba abrazada al hombre quien escuchaba atentamente cada palabra de ella- se parece a Romeo y Julieta…

- quienes son ellos?- pregunto Akito con curiosidad.

- ellos eran dos amantes… pero sus familias se odiaban a muerte y murieron para poder estar juntos, ya que sus familias jamás permitirían que ambos se amaran… es una historia muy triste, pero está llena de…

- romance…- Akito sonrió al ver como ella lo miraba con los ojos bien abiertos.

- usted siempre termina las frases que yo le digo…- Kagome lo miraba con los ojos entrecerrados.

- cuando una pareja termina la oración de otro…- le dijo Akito acercándose a Kagome lentamente con los ojos entrecerrados.

- es… amor del… bueno…- Kagome cerró los ojos y correspondió suavemente el beso que aquel apuesto hombre le daba.

Inuyasha estaba tratando de encontrar la manera de que Kagome lo perdonara cuando escucho toda la conversación que mantuvieron Kagome y Akito. Pero cuando vio como Kagome y el otro se besaban sintió una fuerte opresión en el pecho que lo obligo a sujetárselo con la mano.

Kagome sentía todo a su alrededor. El beso que compartía era tierno y dulce, pero algo le faltaban a esos labios… Akito no tenía ese algo que ella necesitaba.

-lo lamento…- murmuro bajito- pero…

- yo lo se…- le dijo el hombre con una sonrisa- yo lo se… solo quería ayudarte…

- a qué?- le pregunto. El hombre la acerco a su pecho y la abrazo acariciando su cabeza con cariño.

- a que…- se acercó a su oreja para que solo ella escuchara- a que la persona que tu amas se dé cuenta de lo que eres… a que venga y te reclame como su mujer… todos necesitan un empujoncito… esta es mi forma de ayudarte por salvar a mi hijo… ahora aprovecha la atmosfera que rodea a Hana y has que el reconozca sus sentimientos…

- gracias- Kagome lo beso en la mejilla con mucho cariño. Y miro disimuladamente hacia donde sentía la presencia de Inuyasha, quien tenía su corazón sujeto con una mano y fruncía al ceño con una mirada mezcla de odio y dolor- gracias por todo…- le dijo subiendo un poco el tono de voz para que Inuyasha la escuchara.

- no hay de que querida… espero y pueda hacerte feliz…- Inuyasha se acercó rápidamente al escuchar aquello.

- tu no la podrás hacer feliz maldito humano del demonio!- le exclamo Inuyasha lleno de celos- más te vale que te alejes de ella- le amenazó con un gruñido. Kagome miraba la escena muda, no sabía que hacer al ver a Inuyasha tan molesto.

- o qué?- le reto Akito con calma- me mataras? Así piensas hacerla feliz? Negándole la oportunidad de conocer el amor?- Akito mantenía su expresión calma, cosa que exasperaba mas a Inuyasha, pero lo que lo enojaba mas era ver como ese sujeto sujetaba la mano de su Kagome como si fuera suya.

- no la toques!- le grito lleno de cólera- ella no te pertenece!

- y a ti si?- Inuyasha enmudeció al escuchar aquello. Era cierto, se dijo el hanyou. Kagome no era suya, él nunca la reclamo como suya, si no que al contrario, siempre la alejaba de él. Pero antes de decir nada vio como el hombre acercaba más a Kagome a su lado y se llenó de celos más poderosos que antes.

- si!- le grito seguro y enojado- ella es MIA! Que te quede claro! Ahora suéltala!- Kagome abrió los ojos de forma desmesurada y sintió su corazón latir con fuerza.

- que has dicho Inuyasha?- le pregunto Kagome en un hilo de voz.

- que… que tú eres… mía…- Inuyasha suavizo su expresión al mirar la cara de confusión de Kagome temiendo que a ella esas palabras la ofendieran. Akito sonrió y soltó la mano que mantenía atada a la de Kagome dándole un leve empujoncito hacia adelante para que se acercara a Inuyasha, quien ya no lo veía a él, sino que a Kagome- te… te molesta…- le pregunto agachando la mirada.

- Inuyasha…- Kagome miro a Akito y este solo asintió con una amplia sonrisa y guiño un ojo. Se alejó de ella a paso lento dejando que Kagome hablara a solas con el- yo…

- no lo digas!- exclamo Inuyasha muerto de miedo- no quiero saber si… si es que tú ya no quieres estar… conmigo… solo dime… si a ese- escupió las palabras con odio y dolor- lo… amas…- Kagome lo miro con un nudo en el estómago al ver la mirada llena de sufrimiento del hanyou.

- la verdad es que no lo amo- le dijo con expresión calma. Inuyasha la vio fijamente a los ojos con esperanza- yo amo a otra persona…

- a quien amas?- le pregunto precipitadamente sin dejarla continuar.

- yo siempre he amado a otra persona… claro aunque sea un altanero, arrogante, enojón, malagradecido, celoso y abusivo- le dijo riendo bajito- pero esa persona tiene muchas cualidades… es atento, tierno, valiente, generoso, tiene un gran corazón y es confiable… y me hiso amarlo con todo mi corazón…- Kagome le sonrió y tomo las manos del hanyou entre las suyas- lo conoces? Porque yo creo que si…

- no me digas que es…- Kagome sonrió- Miroku?- pregunto con miedo. Kagome borro la sonrisa y lo miro con los ojos en blanco.

- tu sí que sabes matar una atmosfera especial y una confesión…- Inuyasha abrió los ojos a mas no poder al escuchar la palabra "confesión"

- entonces… esa persona es…

- tu Inuyasha… no es posible que con todo lo que hemos pasado pienses que yo amo a otra persona que no eres tu… no hay nadie más en el mundo al que yo pueda amar tanto como te amo a ti…- Kagome sonrió al ver el sonrojo de Inuyasha. Claro ella también se esforzaba por no sonrojarse, pero al ver la mirada de adoración que tenía Inuyasha hiso que su esfuerzo fuera nulo- no me veas así…- pidió en un murmullo- me miras igual a como me has visto haces algunas semanas… ya te dije que…

- te pone los pelos de punta- completo él sonriendo de forma seductora.

- así es… así que deja de…

- verte así…- Inuyasha la miro más intensamente- no lo hare… yo quiero verte así… y… también quiero borrar el rastro de ese estúpido humano que beso algo que no…

- le pertenecía…- esta vez fue el turno de Kagome de completar la oración y ver a Inuyasha de forma intensa- como borraras eso?

- yo creo que… - Inuyasha tomo el rostro de Kagome con ambas manos y comenzó a acercarse lentamente a ella con manos temblorosas. No es que fuera un experto, pero haría lo mejor para impresionarla- así…- unió sus labios besándola con ternura y pasión a la vez. Luego de un rato, Inuyasha paso su lengua por los labios de Kagome para pedir permiso de entrar, recibiendo como respuesta inmediata los labios entreabiertos de Kagome quien suspiro en medio del beso al ser besada con tanta hambre por parte de su amado hanyou- te amo Kagome… te amo, te amo… y no pienso dejarte…- le murmuro entre beso y beso el hanyou, haciendo que Kagome sonriera en medio del beso-"aunque te adelantaste… yo debí decírtelo primero…"- pensó el hanyou sintiendo los labios cálidos y dulces de su miko.

- ni yo…- Kagome lo abrazo por el cuello apegándolo más hacia ella, consiguiendo que el hanyou jadeara y se inclinara para sujetar las piernas de Kagome con las manos e hiciera que ella se abrazara a él con sus piernas- Inuyasha…- gimió ella en medio del beso hambriento de Inuyasha.

- Kagome… yo- el gimió al sentir el roce entre su miembro y la intimidad de Kagome aun teniendo sus ropas- no podré detenerme…- Inuyasha rompió el beso respirando agitadamente, apoyando su cara en el hueco del hombro y el cuello de ella- no… no puedo aguantar más… esto es… más fuerte que yo…- el hanyou sabía que la deseaba, pero tenía que tener el permiso de ella. Kagome aun era joven y no quería obligarla aunque por dentro se decía que era un estúpido por dejar pasar la oportunidad. La siguió besando con la misma hambre hasta que Kagome hablo con voz entrecortada.

- es mejor… que… vayamos con los demás…- dijo Kagome con dificultad besando el cuello del hanyou. Cuando el soltó sus piernas no pudo evitar dar un pequeño gemido al sentir algo duro apretarse con su vientre, pues él todavía la tenía muy cerca de sí.

- tienes… toda la razón… es mejor que nos vayamos…- beso a Kagome por última vez y lanzo un quejido al sentir un tirón en su entre pierna- mierda…- murmuro al sentir las pulsaciones en ese lugar.

- ya tranquilo Inuyasha… - Kagome acaricio las mejillas del hanyou con cariño y le sonrió para darle un poco de calma que ella tampoco poseía en exceso, pero le serbia para no ruborizarse y hablar como tonta, porque ella sabía muy bien que era aquello- "no por nada vengo de una época con libertades… pero eso no quita la vergüenza"- se dijo un poco sonrojada, trato de respirar con calma.

- pero…yo- Inuyasha se sonrojo al pensar en pedirle continuar aquello que hacían o mejor aún, aumentarlo. Las sensaciones que había sentido habían puesto todos sus sentidos alertas y las descargas que sentía recorrer su cuerpo eran placenteras y lo hacían sentirse bien, claro a excepción de las pulsaciones "ahí" pero por lo demás quería seguir y mandar al diablo a todos, menos a ella.

- sé que quieres seguir- Inuyasha se sorprendió por sus palabras y enrojeció de vergüenza- porque yo también lo quiero así- anuncio viendo la cara de sorpresa de él- aunque no lo creas… yo te deseo…-Kagome se mordió el labio para darse valor-" como dices algo asi! Qué clase de educación recibiste?"- se rio internamente por el rumbo de sus pensamientos y se dio valor para decirle al hanyou lo que pensaba- pero este no es lugar… ni es el momento… me entiendes? Debemos ir con los demás para mañana ayudar a los aldeanos con lo del festival mira que ellos están trabajando muy duro… prometo terminar lo que comenzamos ahora- Kagome tenía las mejillas rojas por la vergüenza de sus palabras-"dios soy una… no sé lo que soy… solo sé que me salve de golpe… por lo menos podre prepararme y asegurarme de que no tenga después un pequeño regalo de 9 meses… ahora Kagome calma… calma… que no note que estas desesperada y asustada a la vez"- se dijo internamente.

- yo también te deseo… y creo que tienes razón…- Inuyasha seguía sintiendo calor en su cuerpo pero disminuía poco a poco- pero si me prometes que… eso que estábamos… bueno tu entiendes… yo te prometo que daré lo mejor de mi…- Kagome sonrió avergonzada y asintió roja como un tomate.

- ahora vámonos…

"wow que noche! Y eso que ni siquiera pude hacer nada… solo me corrompido por la pasión de tenerla entre mis brazos y arrancársela a ese estúpido humano enclenque!