Aclaraciones:

—diálogos.

"pensamientos".

(N/A: nota del autor)

[1], [2], etc. Notas al pie.

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Vil Pulgarcita.

(Basado en: Pulgarcito, un cuento de los hermanos Grimm).

Autora: Redglasses Girl.

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— ¡Ohhhhhh…..! —Yuuri abrió sus ojos brillantes impresionadísimo haciendo que se vean más y más grandes, y sus pupilas se dilataron a medida que la flor a escasos centímetros de su cara se abría lentamente. Realmente era magia, como solo la que podía haber en ese mundo, destellante e hipnotizador movimiento de los pétalos que parecían tener vida. Pero esa belleza no opacaba la principal, el pequeño y grácil cuerpo que se erguía de su posición acurrucada estirándose hacia atrás mientras extendía sus alitas.

Había encontrado un hada, una de verdad, pequeña y destellante no más grande que su dedo pulgar. Como en los cuentitos para niños o las películas de Disney. Y más impresionante aun, pudo presenciar el momento exacto de su nacimiento en los propios alrededores de su castillo. Dicen que el nacimiento de cualquier criatura es lo más hermoso que hay, pero en realidad mienten; con tanta sangre, dolor, lagrimas y porquería de por medio como puede ser hermoso eso…tal vez solo de conceptos. Pero esto era diferente, venia con efectos especiales de iluminación y brillos, su tuviera música juraría que estaba en el cine viendo una película 3D de la última generación auspiciada por la tregua entre DreamWorks y la compañía del ratón con la voz de idiota.

El no tenía idea de los derechos humanos o de criaturas míticas de ese país (cosa que si debería estar al tanto siendo el rey, pero bueno), pero en cinco segundos ya se había hecho a la idea de agregarle a esa criatura un derecho de propiedad intelectual. El "MI hada" iría estampado en su cabeza, ya que era el lugar más vistoso de todos. Arranco la flor de cuajo con la pobre criatura aun encima, ahora agarrada como podía peligrando por su vida, como cuando uno va en moto y el irresponsable que maneja no te avisa que va a arrancar de golpe.

Con toda la ilusión e hiperactividad de un niño de cinco años que por primera vez descubre el premio gordo en el paquete de papitas corrió al interior del castillo, buscando lo más cercano a una figura paterna que podría hallar en ese lugar.

— ¡Conrad! ¡Conrad! — grito un par de veces y le pareció extraño que a los cinco segundos de haberlo solicitado su padrino no estuviera encima de él como pegado como un caramelo en un día de sol. Pero podría recurrir a su segunda opción. — ¡Gwendal! ¡Gwendal! — o mejor una aun más segura. — ¡Günnnnterr! — ya que el general no tenía demasiadas expresiones faciales. — ¡Miren lo que encontré cuando estaba en el patio!

Aun agitado en medio del despacho sostenía la flor, ahora algo maltrecha, con la criatura que parecía tener nauseas o al menos pérdida parcial del conocimiento momentánea. — Majestad eso…. — intento indagar el pelilla bajo la atenta mirada de Conrad que esta vez avalaba su preocupación.

La poca emoción que le quedaba a Günter para comenzar su argumento, luego de perder la felicidad de ver a su rey tras ver a la criatura, fue cortada por la intromisión del ex príncipe bastante agitado que irrumpió tras el Maou. — ¡Yuuri! ¡¿Qué tienes ahí?

Que podía ser mejor el momento "Mira papá/tío/padrino encontré un hada, ¡felicítame!", tal vez el momento "Yo encontré un hada y tu no, ¿celoso?" que podría tener con su prometido y persona más aledaña a su edad del lugar, con una diferencia exacta de 67 años con un par de meses (6 exactamente).

— Es…..eso….un…. — entre el grito que pego al entrar y la carrera que tuvo de perseguir a Yuuri por el pasillo apenas lo vio con esa cosa en sus manos se le fue el aire. Recayó sobre sus rodillas y tomo algunas bocanadas esperando poder hablar pronto.

— Majestad, ¿me deja ver eso por favor?

Orgulloso extendió la planta y se la entrego al general. Los ojos de Gwendal examinaron solo unos segundos y con toda su seriedad y malas ondas se la devolvió de golpe con un seco. — Deshágase de ella.

Ahí murió toda su ilusión. — Pero….pero…. ¡¿Porque? — lloriqueo y solo obtuvo otra mirada más fea y reprobatoria por parte del mayor.

— ¡Porque esas cosas son unas pestes! — agregó el demonio de fuego.

— No puedo creer que estaba en el jardín…Tendré que llamar la atención del jardinero y decir que por las dudas fumigue todo el área. — agrego el secretario indignado.

— ¡¿Fumigar? ¡¿Pero de que están hablando? ¡¿Cómo van a fumigar a las haditas? No puedo creer que sean tan crueles….

— Yuuri sabes que admiro mucho lo bondadoso que eres y todo eso. ¡Pero esas cosas son de las criaturas más viles que pueden habitar en Shin Makoku! ¡Es más, están erradicadas del país hace años! ¡Son ladronas, engañeras, traidoras, caprichosas y encima chantajistas! ¡solo les interesa el dinero y nada más que el dinero; toman cosas de valor y se arman un nido para revolcarse ahí entre los objetos de valor que robaron!¡Son unas hadas hijas de p…

— ¡Wolfram! — le llamo la atención su hermano mayor.

El rubio refunfuño pero no se disculpo y continuo tras aclararse la garganta y recobrar algo de su compostura perdida. — Por una vez escúchame Yuuri, deshazte de ella, mi hermano tiene razón. ¡Solo dásela a Conrart y que él se encargue de deportarla inmediatamente!

— ¡Otra vez estas discriminando! Pensé que ya habíamos superado esa etapa Wolf….

— ¡¿Cómo?

— Está bien que su raza no tenga buena fama, ¡pero ni siquiera le diste la oportunidad! ¡Acaba de nacer, no tiene la culpa de nada! ¿Qué sabes si ella tal vez puede ser diferente o no?

— Majestad, esta vez debo decir que debo ponerme del lado de Wolfram. — agrego Conrart y Yuuri lo miro perturbado sin creerlo. Gwendal seguía enojado y Günter tenía cara de en cualquier momento mandarse él solito a la horca por traición al rey, pero también estaba en el bando pro destrucción de los duendecillos.

El rubio no se había tomado muy bien la discusión y entre bufidos termino por desviarle la mirada altivamente a Yuuri ofendido marcando bien su postura inamovible en la discusión. El Maou casi siempre ignoraba sus ataques pero hoy estaba especialmente caprichoso y no dudo en mostrar su disgusto por esto copiándole su ademan infantilmente y quitando la mirada.

— Majestad no lo culpe…..Hace mucho tiempo el tuvo un incidente con una de estas criaturas y quedo algo más afectado que la mayoría…

— Conrad. — lo corto el menor para que no se fuera de lengua con temas que no le interesaban.

— A ver ¿y qué le pudo haber hecho una hadita se puede saber? — pregunto irónicamente en tono de burla.

— Una de esas que le robo su diario y leyó algunas cosas públicamente que…

— Te juro que si dices una palabra más te incinero el cabello. — amenazo ante la mas horrorizada cara que le pudo brindar el hermoso mazoku peli lila.

El moreno ya no sabía que pensar, si le parecía infantil que Wolfram este enojado porque una pobre criaturita le hiciera una broma, si le tenía pena por sus traumas de la infancia, o si aun estaba enojado por los documentos para autorizar la inminente fumigación de todo el patio del castillo. Pero lo seguro era que no permitiría que le hagan nada a su nueva mascota-amiga.


Los días empezaron a pasar alegres. Yuuri y su nueva amiga, la pequeña hada exhibicionista etérea que revoloteaba junto a él para todos lados. De todas las mascotas que un chico podía tener se había ganado una buena, aunque no entendía ni una palabra de lo que podría llegar a decirle, ya que era tan pequeña que su voz no le llegaba, era mucho más comunicativa e inteligente que cualquier perro o gato que pudiera tener.

Y a su vez el hada era mucho más espabilada de lo que él era consciente, y para nada tonta. Sabia junto a quien estar para mantener su brillante y empolvado trasero mágico a salvo antes de que las manos agiles de algún otro individuo se deshicieran de ella en un santiamén. Aunque pasado el tiempo y varios incidentes e intentos de secuestro, y algún que otro atentado que suponía concluir en asesinato, gano cierta inmunidad por los gritos en el cielo que puso su conveniente "dueño".

Pronto ya andaba con libertad por donde quisiera si tenía cuidado, ya que nadie se atrevería a tocarle ni la punta de un ala. Aunque con Wolfram tenia cuidado de esquivarlo como la peste bubónica, ya que era el único que no dudaría dos segundos y darle con un matamoscas si la encontraba sola. Pero el punto era que tenia vía libre para hacer sus travesuras, las cuales Yuuri encontraba muchas veces inocentes y divertidas sin darse cuenta como la criatura tanteaba su buena voluntad y confianza en cada una de ellas.

Pronto ciertas cosas comenzaron a desaparecer. Vánales tal vez al principio, como cuando pones tus monedas que encontraste en el bolsillo sobre tu mesa, te das la vuelta y cuando vuelves a mirar ya no están. Aunque si se sacara una rápida cuenta, entre sirvientas y soldados que perdieron su cambio, se amasaba una pequeña gran fortuna.

De monedas pasamos a billetes, anillos, aros, colgantes y gargantillas, pulseras y hasta las agujas de tejer de plata del General que la inventora le regalo especialmente para su cumpleaños. Cosa que no fue menos que como para un gran grito en el cielo y dos horas de discusión en el despacho con el Maou. Pero la negación del chico podía más que todos juntos y seguía defendiendo a la criatura ante la falta de pruebas.

Por supuesto todo el mundo sospechaba del pequeño duende, especialmente Wolfram que ante todo acontecimiento y nuevo caso de desapariciones respondía como un mantra. — Fue Argenita. — Al principio acentuando el nombre con saña con el que la bautizo su prometido, que tanto le gustaba por ser tan tierno como supuestamente era la criatura también, y ya con el tiempo se rindió y vio forzado a ser condescendiente del tema. Pero siempre que podía metía su bocadillo favorito solo para picar a Yuuri.


Pronto lo defendible se comenzó a volver indefendibles. No había persona en el castillo que no haya perdido aunque sea una ínfima cosa de valor. La paranoia atacaba a los habitantes y la gente escondía todo lo que brillara o tuviera mínimo valor monetario tentador, temiendo a la elfa cleptómana. Hasta uno que otro soldado había denunciado un par de chantajes e intento de extorción también, pero sin caso, el Maou se negaba aceptar los hechos y ya nadie sabía cómo pelearle en el tribunal.

Ya hasta había llegado el punto en que el mismo moreno dudaba y era consciente de la realidad pero solo se negaba aceptarla (al parecer Yuuri padecía problemas de asimilación de nuevos conceptos bastante seguido). Después de la tercera espada de oro y plata desaparecida, y el descubrimiento de un pequeño nido lleno de las monedas y algunos billetes que escaseaban en los bolsillos de la servidumbre los últimos meses ya no tenía más argumentos.

— ¡Las joyas del pendiente de mi Crabat no están! Ni las mancuernillas de mi uniforme, ni los botones de oro de TU traje real. — le escupió sus recriminaciones en la cara el rubio enojado mientras sacudía un par de uniformes ahora tristes por la falta de adornos de metal en ellos. — ¿Qué puedes decir de eso, he? Seguramente nada como siempre…

Cuando los argumentos se le agotaron y ya dudaba hasta de su sombra en el afán de encontrar otro culpable, había optado por el silencio. Es que él no podía creer que la pequeña Argenita realmente fuera de esa manera, imposible, si se veía tan tierna e inocente.

— ¿Cuánto más piensas seguir con esto Yuuri? Por la seguridad de nuestras cosas….por dios, depórtala si no quieres matarla. Que vallan y la tiren por ahí al otro lado de la frontera, o mejor aún, a los de Dai Shimaron…Ahora que lo pienso sería una buena manera de deshacernos de la plaga y a su vez una excelente estrategia de guerra pacifica. — termino murmurando el rubio más que contento con sus fantasías de Belal perdiendo su corona y sus calzoncillos bordados con hilo de oro antes de darse cuenta quien se los saco mientras los tenia puestos.


Sumido en sus pensamientos el rey se dirigió a su habitación con la intención de descansar un poco de sus documentos para olvidarse el tema y la discusión que tuvo con Wolfram en su despacho. Últimamente habían estado peleando más que de costumbre y eso lo deprimía un poco, todo por el tema de Argenita. "Y hablando de ella, ¿dónde estará?" pensó intrigado.

Sus dudas se disiparon al ver revuelo en la cajonera de su escritorio, algunos papeles desparramados en el piso y otros saliendo despedidos del último cajón de abajo. "Otra de sus travesuras….no se cansa….". Pensó resignado y ya cansado de esas situaciones, ciertamente su hada hacia lo que le venía en gana y tenía demasiada energía, mas para cuando el venia cansado con ganas de un respiro. Exhalo pesadamente y sonrió resignado acercándose a ver que se traía entre manos ahora.

La encontró en el cajón de espaldas revolviendo cosas ensimismada, y para cuando noto su presencia voló animada hacia uno de los otros cajones. Lo abrió y desapareció en él para volver a salir rápidamente cargando un pesado libro que apenas Yuuri lo vio palideció al instante. Mientras él se quedaba petrificado como un idiota ella lo poso sobre la mesa de manera que quedara parado y se metió entre sus hojas, el brillo de su cuerpo resaltó algunas partes importantes de lo escrito alumbrando desde atrás.

"Querido diario:

Otra vez me levanto a escribir desvelado….Wolfram me tiró de la cama (es molesto que esto ya se está volviendo costumbre) y ya no me puedo dormir, además tomar un baño ya no me ayuda como antes. No me quiero bañar más con él, no porque no me guste su compañía, sino porque últimamente me hace sentir…raro….ya me siento horrible de solo estar escribiendo esto (…)

(…)No entiendo cómo demonios puede dormir así, pareciera que busca las posiciones apropósito. Estoy empezando a pensar que sabe que cuando me despierto lo veo y todo esto es parte de su plan. Seguramente no está dormido…. (…)

(…)Me sorprende descubrir después de días de lo mismo que sí…..duerme así. Creo que debe tener varios 'problemitas' o sueños raros donde corre o algunas cosas por el estilo porque realmente no entiendo cómo es que siempre termina todo desparramado y con las piernas abiertas. Si no fuera porque lo intente levantar y me pateó no me lo creería aun. Y ese estúpido camisón que no tapa nada….porque realmente no quisiera tener que estar escribiendo esto pero le vi hasta (…)

(…)Seriamente estoy comenzando a pensar que esto me afecta más de lo que debería. Me gustan las chicas carajo…. ¿Qué me pasa? (…)

(…)Bueno lo admito, me calienta la forma en que me abraza cuando dormimos ¡Pero no es mi culpa! ¡Él se mueve demasiado! Se me pega, me abraza y se frota cuando se revuelve en la cama….¿eso le afecta a cualquiera, no?. Además ¡Cualquiera se sentiría perturbado si alguien tan lindo como él le hiciera algo como eso! Soy un adolescente, un adolescente normal (…)

(…) Creo que tengo un problema, y espero que nadie encuentre jamás este diario que Günter me obligo a empezar (porque todos deberían tener uno bla bla, su majestad, bla bla inserte muchos cumplidos innecesarios aquí. Y si no lo hacía no me lo despegaría por semanas llorando y pegándome sus mocos en mi cara) porque juro que me cuelgo de una palmera…Wolfram me está empezando a gustar más que cualquier otra persona….más que las chicas…más que todo. Ya lo admití, bueno listo, no esperen mas de mi, buenas noches (…)

(…)¿Alguien me puede explicar cómo siendo un chico puede tener la piel tan suave, o ese pelo, esas pestañas, sus labios? Ni siquiera las chicas más bonitas que he visto son así, seguro se sentirían envidiosas de ser aunque sea un 10% como Wolfram…..Seguramente eso es lo que me atrae, solo si lo comparo con una chica. Mas con ese camisón que parece vestido y que deja ver sus piernas así…..y esa ropa interior es una descarada tanga (…)

(…)Desde hace dos días que le obligue a que use pantalones y una camisa, tiene aun algunos volados y cosas raras pero supongo que es a lo que está acostumbrado. El problema es que…me gusta más como se ve con pantalones. (…)

(…)Dios no puede ser que me caliente tanto. Odio el verano, odio que no usemos camisa. Me dan envidia sus abdominales, como algo de hombre a hombre ¡Pero me gustan! Y sus manos, su pecho, su cara…la transpiración...como se mueve por el calor…murmura…dios, me gusta todo. Creo que necesito una ducha de agua fría (…)

(…)Ayer me deje llevar por un impulso y lo toque, solo un poco….no mucho….peor ahora me arrepiento tanto que no se qué hacer ¿Cómo se supone que lo mire a la cara? Siento que sabe ¿Y si no estaba dormido? Pero no es que me arrepiento de haber tocado… me gusta tocar…pero estaba dormido y….Agh soy un asco de persona, un pervertido (…)

(…)Mañana….mañana voy a intentar algo. Yo se que él quiere, siempre quiso y una que otra vez lo dejo bien claro, pero después nunca nada….y quiero, no aguanto más (…)

(…)Soy demasiado cobarde para esto. Lo estoy pensando demasiado. ¿Pero si no me deja ir arriba? Él siempre es tan mandón y le gusta tener el control de todo, me vive llamando enclenque debilucho y lo peor es que…..es que….no me desagrada la idea de no estar arriba. Mañana, mañana".

El show termino y la pequeña criatura estaba feliz de tener el control de la situación, con esa información para extorsionar era normal que haya captado toda la atención silenciosa del pelinegro. Voló frente a él con las manos en sus caderas prepotente y con una sonrisa maquiavélica golpeo la palma de su mano con el dorso de la otra repetidas veces haciendo la mímica para lo que obviamente significaba "¿Cuanto das?"

La mano de Yuuri la cazo al vuelo con tanta fuerza que estaba por hacer el berrinche de su vida cuando vio los ojos y el aura demoniaca que emanaba el que tanto tiempo había considerado un idiota.


Wolfram escucho el ruido de la ventana del dormitorio romperse y volteo alarmado desde el campo de entrenamiento. Miro hacia arriba al instante y llego a ver a la lejanía un algo que se perdía en el horizonte a toda velocidad como una sutil ráfaga y un pequeño destello polvoriento, seguido por el bate de Baseball en mal estado que voló hacia el patio desde el mismo lugar.

— ¡HOME RUN! ¡La casa gana!

Que había hecho Argenita, ni idea. Pero esa noche habría fiesta.


-Fin-

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