And I want you to know,
that my feelings are true,
I really love you…
You're my best friend.

Capítulo 4: Intentos Fallidos, o sobre esa indómita sabelotodo

-Estás muy callado, Harry- comentó Ron mientras le pegaba una patada a un gnomo, que huyó chillando por el campo de al lado.

Harry observó al gnomo y pensó vagamente que a Hermione no le haría ninguna gracia enterarse del trato que recibió. Sonriendo, se dio media vuelta para encontrarse con Ron observándolo curioso. A Harry se le ocurrió que desde que se había juntado con Luna, su amigo estaba más perspicaz con lo que ocurría a su alrededor.

-Estoy perfectamente, Ron- no era más que la verdad.

Ron parecía estar especulando sobre si seguir un poco más la charla cuando se acercó Luna caminando con el pequeño Teddy, que se escapó del agarre de ella y corrió hacia Harry. Éste lo atrapó y lo puso sobre sus hombros en un ágil movimiento.

-¡Heeey Teddy! ¿Qué pasó, te aburrías adentro?- preguntó Harry sonriéndole a su ahijado.

-¡No! La tía Mione no me dejaba comer más postre- Teddy se abrazó al cuello de Harry, casi ahogándolo.

Todos rieron. Teddy se distrajo revolviendo el pelo de Harry y cambiando el color del suyo (antes verde) por un negro azabache revuelto idéntico al de su padrino. Había heredado los poderes metamorfomagos de Tonks.

-En realidad, Molly tampoco lo dejó comer más postre, pero Hermione fue más estricta- le susurró Luna a Harry.

Los tres se quedaron entreteniendo al niño un buen rato, hasta que Andrómeda se lo llevó a su casa. Nuevamente solos, hablaron de temas más serios. De vez en cuando, Harry notaba, sin poder evitarlo, la manera en que las manos de Luna y Ron se rozaban, o las miradas que se dirigían el uno al otro, o la forma en la que Ron la atrajo hacia él cuando Luna comenzó a temblar de frío. Harry admitió para sí mismo que sentía una sana envidia de ellos y su relación. Quizás, pensó ilusionado, podría tener lo mismo con Hermione...

-¡Harry!- llamó Ron irritado-Te has quedado mirando fijo el suelo.

-Ah, lo siento- se disculpó Harry un tanto abochornado.

Sus amigos parecían extrañados ante el comportamiento del Auror. Intercambiaron una breve mirada. Harry sabía que vendría un precario interrogatorio sobre su bienestar general, y por unos momentos estuvo tentado de contarle su descubrimiento a la pareja. Estaba seguro de que podrían ayudarlo.

-¿Está todo bien, Harry?- comenzó Luna; su voz soñadora le quitaba seriedad a la pregunta.

Él suspiró, sabiendo que no habría escapatoria. Vaciló unos momentos, pero verdaderamente, no había ningún motivo para no sacar a la luz su hallazgo. Ron ahora estaba con Luna y ya no sentía nada más por Hermione excepto pura amistad. En cuanto a la rubia, Harry estaba seguro que podría ser provechosa: durante los últimos años ella y Hermione se habían vuelto más cercanas.

Así fue como Harry, cobrando valor, tomó aire y comenzó sus explicaciones. Sin saber bien por dónde debía empezar (podía remitir el principio a cuando él y Hermione tenían once años, lo que haría muy impráctica y larga la historia) optó por saltar a la conclusión a la que había llegado esas últimas horas.

-Creo... creo que estoy enamorado de Hermione- confesó Harry al fin, instantáneamente aliviado y más seguro que antes.

Ron se quedó de piedra, mirándolo con la boca abierta y con una extraña expresión en el rostro; parecía haber sido golpeado por una Bludger. Luna, en cambio, sonrió embelesada y suspiró sonoramente.

-Eso ya lo sabíamos. ¿Cuál es tu problema, Harry? Es obvio que ella te corresponde- dijo, tan imperturbable como siempre.

Harry no pudo evitar sonreír.

-Pero, Harry, tomaste la poción que te preparó Hermione, ¿verdad? ¿Por qué sigues con los síntomas de las Plumas?- preguntó Ron bruscamente.

-No es nada de eso- se apresuró en aclarar Harry-Me di cuenta que esto que siento es de verdad. Tal vez lo sentía desde antes del accidente, no lo sé.

Ron bufó, cruzándose de brazos, aparentemente sin saber bien si creerle.

-No seas ridículo. Deben ser los síntomas regresando. Quiero decir, ¿por qué ahora? ¿De repente te levantaste hoy, y descubriste que la amas?

-Bueno, no fue tan literal, pero si, me sucedió algo parecido- respondió Harry comenzando a irritarse.

-Yo no tengo dudas sobre lo que dices, Harry- aclaró Luna con dignidad-Siempre supe que tú y Hermione eran más que indicados para formar una pareja.

-¿Ah si? ¿Cómo lo supiste?- preguntó Ron girándose hacia ella.

Luna ignoró el tono hosco de su novio y se dirigió sólo a Harry al hablar.

-Por empezar, sus nombres tienen las mismas iniciales- dijo con absoluta seriedad.

Ron y Harry no pudieron evitar reírse, a pesar de la repentina tensión que había surgido.

-¿Y eso qué tiene que ver con que seamos buenas candidatos para formar una pareja?- preguntó Harry, divertido e intrigado.

-Eso ya es señal de que se complementan, y de que están unidos incluso por...

-¡Bueno bueno!- Ron parecía volver a la irritación-Harry, es muy lindo todo, pero, ¿Qué pasa con Ginny? Creo que estás confundido, y que...

-¡Ron! ¡Entre Ginny y yo ya no pasa nada y nunca más volverá a pasar nada! Por dios, terminamos hace siglos.

-¡Eso lo sé! Pero siempre creí que tú y ella... estaban dándose un tiempo o algo así, que tal vez tenían otra posibilidad-Ron hablaba muy rápido, como avergonzado por sus palabras-Como Hermione y yo no funcionamos, aun tenía la esperanza de que...

Giró la cabeza, frustrado. Harry suspiró. Luna contemplaba pensativa el cielo estrellado.

-Claro, querías que Harry fuese oficialmente de la familia, y de alguna el noviazgo entre él y tu hermana podría compensar la desilusión de tu propia relación con Hermione. Una de las dos parejas, por lo menos, habría podido triunfar- dijo la rubia sin dejar de mirar con atención una estrella en lo alto.

Ron la miró embelesado, Harry sorprendido. Finalmente, los dos amigos volvieron a cruzar miradas.

-Bueno, puede ser que sea más o menos como lo dijo Lunita- terminó admitiendo Ron, derrotado.

-Mira, Ron, te aseguro que con Ginny ya nada podrá pasar. Nunca. Quiero decir, la pasé muy bien con ella, fue... fue una persona muy importante para mí, pero ahora... - Harry se atragantó con sus propias palabras.

-Ahora te has dado cuenta de lo que es el amor- lo ayudó Luna sonriendo.

Harry enmudeció, echándole una rápida mirada a Ron, que parecía haber comido algo en mal estado.

-No sé cómo sucedió- intentó explicarse-Simplemente, me di cuenta de que... bueno, en realidad, todo comenzó cuando me golpeé en la tienda.

Ron y Luna lo escuchaban con curiosidad. Harry les contó los eventos que se sucedieron a partir de entonces, incluyendo sus salidas con Hermione y su creciente pánico al notar que la quería demasiado para seguir sosteniendo el título de amigo. Parecía que una vez comenzado, el proceso se hacía más fácil, y el joven se encontró hablando sin poder detenerse. Su voz ronca y su gran esfuerzo por poner en palabras lo que sentía ayudó a que Ron finalmente cayera en la cuenta de que Harry contaba una verdad que venía asomándose desde hacía tiempo.

Cuando Harry terminó, los tres guardaron un minuto de silencio. Desde la Madriguera llegaban gritos y risas, pero el resto del jardín permanecía imperturbable.

-¡Qué romántico!- exclamó Luna de repente, sobresaltando a los dos amigos-Harry, por una serie de casualidades, te has dado cuenta de quién es la mujer de tu vida. ¡Y ella ha estado siempre allí! La Fortuna te sonrió en cuestiones del amor.

-Yo no estaría tan seguro- la contradijo Ron, sonriendo al fin-Y no hables así cariño, suenas como Trelawney.

Los tres rieron. Una suave brisa soplaba en esa noche de principios de Septiembre. Harry no estaba seguro si era por ese viento apaciguador, o por haber descubierto lo mejor acerca de su amiga (que podía amarla) pero se sentía irremediablemente feliz.

Ron alzó sus brazos y los dejó caer, con aspecto derrotado pero sonriendo.

-Siempre lo supe- dijo, encogiéndose de hombros-Era sólo cuestión de tiempo... Tardaste lo tuyo.

Harry sonrió apenado.

-Lo sé. Nunca fui muy brillante en estas cosas.

-¡Ja! Ni yo- admitió Ron contemplando a Luna, que se abrazó a él-Pero tuve mucha, mucha suerte.

Luna sonrió y le dio un beso.

-¿Y ustedes creen que...?- se atrevió a preguntar el Auror.

Pero se interrumpió cuando notó el extraño movimiento que hacía Ron con el cuello, que Harry interpretó correctamente como "¡Cállate!". Se dio vuelta y vio a Hermione avanzar hacia ellos, cerrándose el abrigo con fuerza y llevando algo en la mano.

-¡Desaparecieron durante un montón de tiempo!- exclamó al llegar frente al trío-¿De qué hablaban?

-Del amor- contestó Luna parpadeando varias veces.

Hermione enarcó una ceja, pero no dijo nada más. Se dio vuelta para mirar directamente a Harry, quien no despegaba la vista de ella.

-¡Toma, Harry! Vi esto adentro y pensé que tal vez estabas teniendo frío- le tendió lo que había traído; era su abrigo.

Harry sonrió y lo tomó, sin poder evitar cruzar una mirada de entusiasmo con Ron y Luna. El primero hizo una especie de tosco asentimiento con la cabeza y la segunda sólo suspiró largamente.

Hermione los contempló a los tres con gesto pensativo. Presintiendo que sobraba allí, se fue hacia adentro nuevamente, alegando que ya era hora de irse a su departamento. Harry la siguió con la mirada.

-¿Qué harás?- preguntó Ron con ansiedad.

La respuesta llegó clara y nítida como el agua.

-La amo, Ron- sonrió con entusiasmo-Y creo que es hora de demostrarle que, a pesar de que tardé siglos en darme cuenta... nunca es tarde.


Harry, rindiéndose al inculcado entrenamiento de Auror, trazó un plan. La primera fase consistía en explorar el terreno: seguiría saliendo con Hermione, prestando más atención a los gestos de ella, a sus reacciones a roces de manos y básicamente a cualquier cosa que ella hiciera que tuviese relación con él. Así se sentiría más seguro de lo que ya estaba, pues creía que en verdad había una alta posibilidad de que Hermione estuviese también enamorada. Luego de explorar el terreno y conseguir pruebas que confirmasen sus sospechas, Harry iría directo a la segunda fase, directo al grano: le confesaría a Hermione que estaba enamorado de ella. Ella aceptaría gustosa pasar al siguiente tramo de su relación, y allí terminaba su plan.

Ron lo aprobó de inmediato e inclusive opinó que la primera fase estaba de más, porque era obvio hasta para los ciegos y los imbéciles redomados como Percy que estaban destinados y que Hermione correspondía los sentimientos del joven ("¡Por dios, Harry, comparten un idioma privado de mudos! ¿Cuánta gente puede tener eso?")

Pero Harry aun tenía sus pequeñas y molestas dudas. Tal vez Hermione, una estupenda amiga, sólo se comportaba como tal. Si bien era cierto que le prestaba más atención a él que a otros amigos, o que pasaban más tiempo juntos, Harry a veces sentía que la debilidad de ella hacia su persona se debía a las carencias sentimentales que él había sufrido en el pasado. Luego, tan rápido como habían aparecido, esos pensamientos pesimistas se desvanecían cuando Hermione le dedicaba a Harry una sonrisa radiante o cuando lo abrazaba un segundo más que a Ron. Usualmente esos pormenores escapaban a la vista de Harry, pero ahora que prestaba intensa atención a cada movimiento de su amiga, se daba cuenta que en verdad existía una casi imperceptible diferencia. A veces dudaba en si la misma Hermione no se percataba de esto.

Harry le agregó unos detalles a la primera fase de su plan. Comenzó a corresponderle cada gesto que Hermione tenía para con él, pero de manera extremada. Sus dotes caballerescas se pulieron al máximo, fue encantador con ella. Escuchó atentamente cada pronunciamiento a favor de los derechos de los elfos con paciencia e incluso aportó ideas y ayudó a Hermione con dos o tres redacciones. Aun así, ella parecía no darse cuenta de estas actitudes interesadas, y si lo hacía evitaba mencionarlo. Ron se reía a carcajadas cada vez que Harry le comentaba apesadumbrado que su amiga en común era difícil de conquistar.

-Eso es porque no necesita ser conquistada, idiota- le dijo Ron una tarde que él y Harry tenían libre-Si no responde a tus encantos- soltó una risita-¡Deja de perder el tiempo y secuéstrala!

Harry se vio tentado por la idea, desde luego, pero Luna, quien también estaba presente, lo hizo entrar en razón alegando que a Hermione le gustaría que él fuera claro con las cosas.

Sintiéndose un idiota, Harry consideró arriesgarse y decirle directamente lo que sentía por ella. Convencido como estaba de lo que significaba Hermione para él, aun había algo que lo retenía de hablar.

Esa tarde no habían salido: llovía, y Hermione se había ofrecido para ayudar a Harry a desinfectar el abandonado sótano de Grimmauld Place.

Durante la cena, ella se había mostrado un tanto callada y pensativa. Harry la contemplaba en silencio, esperando a que ella dijera algo y con las esperanzas latiendo.

-¿Te sucede algo?- preguntó Harry por fin, sin poder aguantar más el silencio sobre la mesa.

Hermione saltó cuando escuchó su voz. Por unos momentos permaneció callada, como pensando lo que diría. Luego, con las mejillas un tanto sonrosadas y con ademanes incómodos, señaló los restos de la cena.

-¿Por qué hiciste esto?- preguntó suspirando.

-Kreacher lo hizo- contestó Harry enarcando una ceja.

-Lo sé. Pero Kreacher no sabe cuál es mi comida favorita- dijo Hermione acusadoramente-¿Por qué le ordenaste que la hiciera?

-¿No te gustó?- preguntó Harry desilusionado.

-No seas ridículo. Estaba deliciosa.

-¿Entonces? ¿Cuál es el problema? Mi mejor amiga viene a cenar, ¿no puedo halagarla con una cena?- Harry se mordió la lengua al notar que Hermione lucía un tanto frustrada.

Mierda, se dio cuenta. Éste es el momento de la segunda fase del plan, Harry, pensó frenéticamente.

-Harry, estos últimos días no pude evitar notar algunas cosas-Hermione cerró los ojos unos segundos-Sobre la manera diferente con la que me trataste.

-¿Qué quieres decir?- inquirió él, haciendo tiempo para encontrar las palabras precisas con las que se defendería.

-¡Vamos, Harry! Me ayudaste con mi trabajo, a pesar de que la mejora del trato a los elfos nunca fue de tu interés... - Harry abrió la boca para refutar, pero Hermione le echó una dura mirada que claramente significaba "no te atrevas a desmentirlo"-Me llevaste de aquí para allá, me regalaste cosas ¡y no es que sea malagradecida! Me escuchaste cada vez que hablamos ¡y tampoco es que no me escuchas usualmente! Pero esta vez no parecía algo usual...

-¿Usual?- gimió Harry.

-Usual- reafirmó ella, mientras lo miraba atentamente-Harry, por favor dime qué demonios está sucediendo. Quiero decir, pensé que tal vez todo esto se debía a que mi cumpleaños es dentro de unos días, pero me parece exagerado. Ni siquiera cumplo una cifra importante. Ron se comportó normal conmigo estos días, al igual que todos menos tú.

-Eso es porque Ron no estuvo intentando conquistarte- masculló Harry sin dejar de mirar un punto fijo en el mantel.

El silencio reinó durante unos segundos, mientras Hermione procesaba lo que acababa de escuchar.

-¿Qué?- musitó al fin, aparentemente sin poder decir nada más.

Harry se armó de valor. Levantó la mirada con lentitud hasta que sus ojos se cruzaron con los de Hermione. Notó su expresión confundida y sus ansias de saber qué ocurría. Se sintió seguro de improvisto, recordando que debía ser franca con ella; tanto y más era lo que le debía. Y si todo lo que había hablado con sus amigos era cierto, tal vez Hermione y él terminarían la velada siendo algo más que amigos.

-Mira, Hermione- comenzó Harry con voz grave- Todos estos días estuve intentando hacerte ver algo e intentando descubrir si sucedía algo similar en ti.

Hermione abrió la boca levemente, con una expresión de perplejidad en su rostro. Harry prefirió ignorar la evidente pregunta y seguir con su improvisada explicación. En un gesto de impulsivo valor, tomó la mano de Hermione entre las suyas y comenzó a acariciarla con cariño. Hermione desvió su atención hacia las manos y su expresión aun confundida quedó fija en ellas.

-Lo que estoy intentando decir, y muy mal- ambos sonrieron con timidez-Es que estoy enamorado de ti.

Y tan rápido como lo había dicho, Hermione ya había retirado su mano de entre las de él y se levantaba con una mueca de dolor en el rostro. Observaba a Harry como quien observa a un paciente del cuarto piso de San Mungo. Harry también se levantó de un salto, y caminó tranquilamente rodeando la mesa, hasta que quedó frente a ella.

-Harry, me dijiste que tomaste la poción- dijo Hermione con voz temblorosa.

-¡Y lo hice!- Harry la sujetó entre sus brazos, preso de la desesperación al ver que sus planes fallaban.

-¿Entonces por qué me estás diciendo esto? ¿Por qué están volviendo los efectos de esos estúpidos sortilegios?

-¡Esto no es efecto de nada! Hermione, de verdad: gracias a todo lo que sucedió por culpa de ese incidente pude darme cuenta de que te amo- Harry, sin poder aguantar más la mirada perdida de ella, bajó el rostro queriendo demostrarle lo que decía sin palabras.

Sus labios se rozaron y por unos momentos ninguno hizo nada para evitar un beso brutal. Pero de improvisto, Hermione pareció recordar que tenía otros planes. Con brusquedad se separó de Harry y huyó hasta el otro lado de la cocina.

-¡¿Qué es lo que sucede contigo?- bramó, perdiendo la compostura.

Harry la observaba atónito.

-Hermione, cálmate. Deja que te explique, yo... ¡no hay nada que explicar, maldita sea! ¡Te amo!- Harry no entendía por qué ella no le decía lo mismo a él-¿No piensas decirme nada? Sé que tal vez...

-No sabes nada, Harry- los ojos de Hermione vagaban por la habitación, como buscando un punto por el que escapar-Estás teniendo de nuevo el efecto de...

-¡Te estoy diciendo que no!- gritó Harry, incrédulo-¿Acaso tú no sientes lo mismo por mí? Pensé que teníamos algo. Y ése algo hace tiempo ha estado allí, pero yo nunca me había preocupado lo suficiente como para notarlo.

Hermione se quedó muda, con la mirada baja.

-No dices nada- remarcó Harry con amargura-No lo desmientes, pero tampoco lo afirmas. ¿Qué tengo que hacer para probártelo? Estos días quise...

-Cenas caras y salidas nocturnas no cambiarán lo que siento por ti, Harry. Todos tus gestos fueron lindos, no lo niego, pero totalmente innecesarios- Hermione sonrió con tristeza.

-Entonces eso significa...- de improvisto el joven no se sentía tan seguro como antes.

-Significa que te haré otra poción. Significa que esta vez sí la tomarás. Significa que olvidaremos este incidente, y que yo no...- la bruja enmudeció, tragándose sus palabras al notar la mirada rencorosa que le dirigía Harry.

-¿Que no me correspondes?- preguntó Harry estupefacto y dolido-Porque si mal no recuerdo, ¡estabas besándome hace menos de cinco minutos!

Hermione pareció encogerse ante el grito de él. Harry se percató de su estado, muy diferente al que presentaba ese día cuando él le abrió la puerta de Grimmauld Place. Su cabellera enmarañada se erizaba en todas direcciones, sus labios estaban hinchados por el beso, sus mejillas lucían claramente sonrosadas, sus ojos parecían vidriosos y respiraba con dificultad. Harry sintió que se mareaba.

-Eso fue una estupidez, un acto impulsivo- quiso justificarse ella.

-No me vas a negar que sentiste algo- presionó él.

-Harry, tienes que escucharme. Estás confundido-

-¡No lo estoy, carajo! ¿Por qué no puedes entender esto que me pasa? Me has entendido siempre, Hermione. ¿Cuál es la diferencia esta vez?- susurró Harry mirándola implorante.

-¡La diferencia es que esta vez estás poniendo nuestra amistad en riesgo! Todo cambiará a partir de ahora, ¿no te das cuenta?

-¿Y acaso crees que no pensé en eso? Por supuesto que lo hice. Nuestra amistad fue lo mejor que he tenido durante los últimos once años, y eso lo tenía bien en claro incluso antes de darme cuenta que te amo. Y si te digo esto, y si admito que quiero más de nosotros, es porque creo sin ninguna duda que lo que podríamos tener después de esta charla puede superar a esos once años.

Al finalizar, Harry miró a Hermione expectante. Ésta parecía hacer un gran esfuerzo por no llorar. Ganando el control de a poco, se enderezó.

-Lo siento Harry- se le escapó un sollozo-En verdad lo siento, pero no puedo...

Se dirigió a la puerta de entrada con paso decidido. Él la siguió de cerca. Hermione abrió la puerta y miró a Harry por última vez.

-¿Te vas?- escupió éste-¿Sin darme una respuesta?

No le llegó ninguna, porque ella ya había desaparecido bajo la lluvia.


-Tal vez fui un poco brusco con ella- reconoció Harry media hora más tarde.

-¿Un poco?- se mofó Ron, pero se calló al notar la mueca contrariada de su amigo, cuyo rostro aparecía entre las llamas de su chimenea.

-¡Es que su actitud negadora es... intolerable! Correspondió al beso, ¿por qué demonios me besaría sin sentir nada?

-Tal vez se dejó llevar por el momento- dijo Ron dubitativo.

-¿Hermione? ¿Dejándose llevar? Ella no hace nada sin tener motivos racionales- Harry enmudeció de repente.

-¿Qué pasa?

-Tengo que hablar con ella. Convencerla de que esto no es una idea descabellada. No puedo ir a dormir sin tener una respuesta- la cabeza de Harry desapareció de entre las llamas, dejando a Ron con la palabra en la boca.

-... sé sutil.


Harry aporreaba la puerta del departamento de Hermione por tercera vez cuando se abrió de par en par con brusquedad. Los dos amigos se observaron sin decir nada por unos instantes, ambos tanteando el terreno.

-¿Quién te dejó entrar?- preguntó Hermione esta vez.

-Me aparecí en las escaleras- aclaró Harry tranquilamente.

-No debiste hacerlo. ¿Y si te veía un muggle?- reprochó ella haciéndose a un lado para dejarlo pasar.

-Nadie me vio.

-Pero podrían haberlo hecho- Hermione cerró la puerta con más fuerza de la debida y fue a sentarse a un sillón que había en la pequeña salita anterior a la cocina y al pasillo que conducía al baño y a su cuarto.

Harry se sentó frente a ella, que evitaba mantener contacto visual con él. Luego de tensos segundos, Harry suspiró y habló.

-Mira, esto no tendría por qué ser así de incómodo.

-¿No? Me siento incómoda desde hace días- Hermione se cruzó de brazos, ceñuda.

-Lo disimulaste bastante bien- arremetió Harry con frialdad-Sobre todo cuando me besaste.

-¡Tú me besaste a mí! Mira, no tengo tiempo para esto. Tengo que levantarme temprano mañana, terminar unas cosas para el viaje a Viena... ¿por qué no me dejas tranquila?

-Si soy tan inoportuno, ¿por qué demonios me dejaste entrar?

-¡Porque pensé que tal vez venías a disculparte!

Ninguno se percató que durante la breve discusión se habían levantados de sus lugares.

-¿Y por qué habría de hacerlo? ¿Por decir la verdad?- Harry bufó irritado.

-Creo que estás confundiendo las cosas, Harry, eso es todo- susurró la joven.

Harry negó con la cabeza, mirándola con enfado.

-¿A qué le tienes miedo? Si me rechazas, seguiré intentando hacerte entrar en razón, hasta que me pruebes que de verdad no sientes por mí nada más que amistad platónica. Y si ése es el caso, me conformaré con ser sólo tu amigo. Aunque eso signifique tener que olvidar lo mejor que pasó en mi mierdosa vida.

A Hermione le temblaba el labio. Harry se acercó hacia ella, queriendo abrazarla, pero la joven se alejó de él con una mirada de advertencia. Harry se dio cuenta que la vieja confianza que existía entre ellos parecía haberse esfumado. Perdió los estribos.

-¿Sabes cuál es tu maldito problema?- aulló, señalándola con un gesto imperioso y sin dejar que respondiera-¡Tu problema es que aun no superas lo de Ron!

Hermione abrió la boca indignada y aparentemente incapaz de responderle con coherencia; tal era la sorpresa que le causaba la acusación de Harry.

-¡¿Qué insinúas? ¡Hace años que no siento más que amistad por Ron, y sé que es lo mismo en su caso! Él está con Luna ahora, él...

-Exacto. Pero no estamos hablando de lo bien que le fue a Ron, ¿verdad? Estamos hablando de ti. Y no me refería a que todavía puedes sentir algo por él; sé que no es así. Te vengo observando desde hace tiempo para comprobarlo. ¡Me refiero a que no puedes superar el hecho de que haya fallado esa relación!

Hermione lo observaba con una furia casi salvaje.

-Estás loco. No sabes lo que dices- susurró peligrosamente.

-Si hay alguien que sabe lo que te sucede, soy yo- masculló Harry-Pusiste tantas expectativas en tu relación con Ron, tanto empeño en que funcionara, que cuando finalmente ambos abrieron los ojos, ¡no pudiste tolerarlo! La perfecta y ordenada sabelotodo no pudo tolerar que su plan de mantener una relación estable y duradera fallara.

Hermione no se dio cuenta que estaba llorando y esto puso aun más histérico a Harry, que siguió gritando sin censura.

-¡Y no está tan poco de más hacerte notar que debido a tu frustración, no pudiste hacer nada para que tus otros... frívolos noviazgos funcionaran!

-No sabes nada sobre mis otras relaciones- sollozó Hermione con rencor.

-Sólo sé que duraron inclusive mucho menos que la que tuviste con Ron- dijo Harry ácidamente-¡Y que yo estuve ahí para consolarte cada vez que un estúpido novio te rechazaba!

-¡No tienes ningún derecho a hablarme así!- chilló Hermione, apretando con fuerza la varita que sujetaba de manera inconsciente.

-¡Tengo todo el derecho del mundo, porque soy tu mejor amigo, y porque soy el hombre que te ama! ¡Hermione, por tu obsesiva incapacidad de aceptar tus errores, estás perdiendo la oportunidad de no volver a repetirlos!- gritó Harry, callando unos segundos para pensar lo siguiente que diría-¿No te das cuenta que desde esta tarde, cuando te dije que te amo, no me has dicho ni una sola vez que tú no? ¿No te das cuenta que estar juntos es lo que nos faltaba? Lo que sucede es que eres demasiado soberbia para reconocerlo.

-Vete- titubeó la joven, evitando la mirada ansiosa y furibunda de su amigo-Vete, ahora.

Harry no necesitó que se lo dijera una vez más. Cruzó a zancadas la pequeña habitación, casi pisando a Crookshanks, que se había mantenido impasible durante el griterío. El Auror abrió la puerta con brusquedad y cuando estaba con un pie afuera del departamento, giró para decirle una última cosa a Hermione, quien se limpiaba con la mano el rostro surcado por lágrimas de impotencia. Al ver que ésta prefería ignorarlo, Harry se tragó sus palabras y se fue con una sensación horrible en su interior. Se preguntó vagamente cuándo se había vuelto tan complicada su estable vida.


El capítulo más largo y con más acción hasta ahora, así que deben estar contentos. Fragmento de apertura, de Queen. Una vez más. Del tema "You're my best friend". No tiene caso seguir negándolo, todos los capítulos abren con un tema de esa banda :P ¿Para qué ponerme a buscar entre letras de otros grupos si sabía perfectamente que mi banda favorita cumplía con los requisitos? Mi poder interno viene de Queen, sépanlo.

Ejem... a otra cosa... ¡MILES de gracias por los reviews!! Me pusieron muy contenta, me dan ganas de terminar rápido mi otra historia (porque ésta hace mil que está completa)... y, ehh ¡gracias! :D No duden en dejar comentarios (positivos, negativos, lo que sea) sobre éste capítulo. Presiento que varios andarán despotricando contra Hermione, jej.

Bien, próxima entrega en cuatro días aprox. No me duermo.

¡Gracias por leer!

·Towanda·