Through the madness, through the tears
we've still got each other
for a million years.
Capítulo 6: Lo que faltaba, o sobre sumar lo que sobraba
Harry le correspondió la tímida sonrisa con una mucho más alegre y segura. Ahora que tenía frente a sí a su amiga, sintió que la amaba más que nunca, en parte gracias a toda la información que obtuvo de su conversación con Luna.
-Así que...- comenzó Harry con vacilación-Supongo que si estás aquí, es porque leíste la nota.
Instantáneamente le pareció un comentario estúpido. Sin embargo, Hermione no remarcó nada sobre la obvia pregunta.
-Sí. La leí. A decir verdad, no me cayó muy bien que te hayas ido tan de repente como apareciste- Harry abrió la boca para hablar pero Hermione no lo dejó-De todas maneras, creo que fue mejor así. Me diste tiempo para pensar con más claridad las cosas.
-¿Y bien?- apremió el Auror.
Hermione se mordió el labio y bajó la mirada al libro que sostenían sus manos. Seguramente lo había estado ojeando antes de que Harry llegara. Lentamente, se dio vuelta y colocó al libro con cuidado en el estante que le correspondía. Harry la observaba con paciencia.
-Tomé una decisión de la que ni siquiera estoy completamente segura- anunció ella por fin, dándose vuelta y clavando sus ojos castaños en los verdes de Harry.
-Bueno, sea cual sea esta decisión, espero que me incluyas en ella- comentó Harry intentando aligerar el ambiente.
Hermione, muy a su pesar, no pudo evitar sonreír. Harry dio dos pasos hacia ella, contemplándola en silencio mientras claramente su amiga participaba de una batalla interna. Finalmente, tomó aire, y mirándolo con ansiedad, dijo:
-Te amo, Harry. Desde hace algún tiempo ya. Cuando lo descubrí, me di cuenta de que nunca serías capaz de corresponderme, así que preferí no decirte nada en pos de mantener tu amistad. Bueno, además estaba el pequeño detalle de que aun salías con Ginny.
Hermione bajó la mirada, retorciéndose las manos con nerviosismo. Harry se había quedado mudo. Sintió de repente tanta felicidad que pensó que estallaría.
-Pero ahora no salgo con nadie. Ahora sólo te quiero a ti- dijo Harry apremiante.
-Ése es el problema, lo que no puedo entender- musitó Hermione, frustrada-¿Por qué ahora? ¿Por qué después de tanto tiempo?
-Porque necesitaba madurar emocionalmente antes de darme cuenta que tú eras en verdad lo que siempre he querido y necesitado- se apresuró a explicar Harry.
Hermione lucía sorprendida. Harry se encogió de hombros, sonriendo.
-Luna me lo ha explicado- dijo con sencillez.
-Ah. Bueno, de todas maneras...- Hermione vacilaba.
-¿De todas maneras, qué, Hermione?- preguntó Harry con un dejo de impaciencia.
-¿Qué sucederá si no funcionamos?- soltó ella de repente, mirándolo con ansiedad y rogando por una respuesta.
Harry se quedó mudo momentáneamente.
-Siempre podemos seguir siendo amigos. ¿Es eso lo que te preocupa?
-Existe la posibilidad de que ni siquiera podamos seguir siendo amigos después de una relación amorosa- dijo las últimas palabras en voz más baja.
-Hermione- Harry fue hacia ella y la abrazó con ternura-Primero, estoy seguro de que lo que podríamos tener funcionará. Porque... porque nos amamos. Porque es lo correcto. Y estamos rodeados de personas que nos ayudarán cuando las cosas estén complicadas. Y segundo, es preferible que las cosas terminen después de haberlas intentado, a dejarse vencer por el miedo y nunca intentar nada, ¿no crees?
Hermione lo abrazó con más fuerza.
-Tienes razón- dijo suspirando-Tienes toda la razón, Harry.
-Al fin se invirtieron los roles. Qué bien se siente- comentó él riendo.
Hermione se desprendió del abrazo y lo miró indignada.
-Ése fue un comentario bastante estúpido- declaró seria, pero sin poder evitar que una pequeña sonrisa se asomara en sus labios.
Ambos estallaron en risas nerviosas. Cuando volvieron a ponerse serios, Harry le acarició la mejilla, instándola a que continuara hablando. Hermione posó una mano sobre la de él, atrayéndola más hacia su rostro.
-Todo fue tan de repente. Me sentía tan mal cuando estabas bajo la influencia de esas plantas. Por fin me notabas como algo más que una amiga, pero no era de verdad. Y luego volviste a la normalidad, para llenarme de atenciones. No tienes idea de lo confundida que estaba, Harry.
Éste negó con la cabeza, sonriendo.
-No más que yo en un principio, te lo aseguro. Lamento haberte hecho pasar tantos malos ratos.
-Está bien. Ahora los dos sabemos- aseguró Hermione, separándose un poco para observarlo mejor pero sin soltar su mano.
-Exacto. Los dos sabemos que esto-Harry señaló vagamente las manos entrelazadas-Y esto- se inclinó para robarle un corto beso-Es lo que nos faltaba. Demasiadas cosas sobraban en nuestra relación "sólo amistosa", Hermione, como para que pudiéramos seguir siendo únicamente platónicos. Lamento que haya tardado tanto en darme cuenta, pero ahora que lo pienso mejor, no puedo imaginarme un momento más idóneo para empezar un noviazgo contigo. Que, espero- agregó a último momento-dure toda la vida.
Hermione abrió grandes los ojos y lo contempló maravillada.
-¿Cuándo te volviste tan buen orador?- preguntó con la voz tomada.
-No lo sé. Siempre lograste sacar lo mejor de mí- respondió Harry con orgullo.
Hermione puso los ojos en blanco, y se acercó más a él.
-¿Entonces? ¿Me dirás cuál es tu dichosa decisión?- quiso saber Harry, impaciente.
Ella sonrió. Fue una sonrisa que Harry nunca le había visto antes. Supo la respuesta al instante en el que le leyó la mirada. Él también sonrió. Y por fin, fue ella la que comenzó un beso.
Se sentía tan correcto, tan normal pero a la vez único, que Harry no sabía cómo ponerlo en palabras. Miró hacia su derecha, donde Hermione leía el libro que antes había estado ojeando en su biblioteca.
-¿Qué miras?- preguntó al dar vuelta una página.
-Te miro a ti- respondió Harry, atrayéndola más hacia él.
Hermione sonrió levemente, pero no dijo nada. Hacía horas que se habían cansado de hablar y de explorar las nuevas ventajas de su flamante relación. Hermione había propuesto descansar un rato y Harry estuvo de acuerdo. Así se encontraban ahora, sobre el único sillón de la biblioteca. Su paz sólo había sido interrumpida por Kreacher, que había aparecido súbitamente preguntando si deseaban cenar. Los había encontrado en una posición comprometedora en el sillón, y desde entonces –una media hora- Hermione no había vuelto a abalanzarse sobre Harry en busca de un beso.
-Tendríamos que mandarle una lechuza a Ron y Luna, o algo- comentó Harry rompiendo el silencio-Se portaron muy bien con nosotros.
-Querrás decir que se comportaron como unos insoportables cupidos- lo corrigió Hermione, dejando de lado el libro y comenzando a revolver el pelo de Harry, quien entrecerró los ojos para disfrutar de la caricia.
-Como sea, nos apoyaron desde el primer momento. No lo esperaba de Ron, para ser sincero- confesó.
-Ron maduró mucho desde que está con Luna- fue la respuesta de Hermione.
-Sí...- Harry cerró completamente los ojos-También quiero contarle a Hagrid. Cuando se enteró de que había cortado con Ginny, me preguntó si era porque al fin me había dado cuenta de que la mujer indicada para mí eras tú. Creo que se alegrará con la noticia.
-Algo me dice que no todo el mundo se va a poner contento por nosotros- musitó Hermione antes de bostezar.
-Creo que es hora de dormir- comentó Harry, parándose y ayudando a Hermione a hacerlo-Mañana tenemos que levantarnos temprano... ¿debes ir al Ministerio, no?
Ante el breve asentimiento de la joven, Harry le tomó la mano y la guió hacia la puerta. Notó que Hermione vacilaba unos segundos, ojeando el libro que había estado leyendo. Harry puso en blanco los ojos y le dedicó una tierna sonrisa.
-Puedes llevártelo. Sabes que casi nunca leo estos libros.
-Gracias, Harry.
Un tranquilo silencio se cernió sobre ellos mientras Hermione regresaba a buscar el libro. Harry tomó aire, carraspeando antes de lanzar la pregunta que lo acosaba desde hacía varios minutos.
-¿Te quedarás a dormir aquí?- se avergonzó un poco del tono claramente esperanzado de su voz.
Hermione se tensó y le dirigió una rápida mirada.
-No tiene que pasar nada- aseguró Harry con rapidez y nerviosismo.
-No veo cuál es el problema si pasara algo- respondió Hermione, sonriendo levemente-Creo que ambos lo deseamos, ¿no? ¿Harry?
Él susodicho se había quedado con la boca entreabierta, incapaz de formar un pensamiento coherente. Sacudiendo la cabeza, volvió en sí.
-¿Me estás diciendo que...?
Hermione se sonrojó un poco y luego asintió, sin dejar de sonreír. Harry se acercó a ella y la besó con ímpetu.
-O sea, que me das vueltas para comenzar a salir pero cuando se trata de esto, no tienes dudas, ¿eh?- le susurró juguetonamente al oído, sintiendo cómo se estremecía.
-Bueno, nos conocemos desde hace bastante tiempo. No tiene sentido esperar y... eh...- Hermione se dio cuenta que no tenía argumentos.
Harry rió y la apretó más contra sí.
-Que sea lo que sea- dijo, más calmado-Tenemos todo el tiempo del mundo. Y creo que estamos los dos demasiado cansados como para disfrutar del todo la... experiencia.
Hermione asintió, levantando el rostro para besarlo con ternura. Más tarde, cuando Harry estaba por dormirse, pensó que aunque todavía no habían hecho nada más allá de besarse con gran entusiasmo, era mejor así. Se tomaría las cosas con calma, disfrutando cada instante de esta nueva etapa. Cuando Hermione giró en la cama y se abrazó a él, decidió que no cambiaría esos momentos por nada.
El día siguiente fue un infierno, pero ni Harry ni Hermione se dejó llevar por lo que ellos mismo habían desatado.
Todo había comenzado durante la mañana. Los dos se estaban despidiendo en el Atrio antes de dirigirse a sus respectivos Departamentos, cuando Harry, sin darle demasiada importancia al asunto, sujetó con fuerza a Hermione y le dio un beso que la dejó sin aliento (y que, por supuesto, ella correspondió con tanto o más entusiasmo). Cuando se separaron, se dieron cuenta de que la mitad de los empleados madrugadores del Ministerio los observaba sin decoro. Harry gruñó por lo bajo y acercó su mano a la varita. El mensaje fue captado al instante y los empleados y empleadas continuaron su rutina.
-Esto es tu culpa- dijo Hermione por lo bajo, riendo-Llama demasiado la atención, Señor Potter.
-Tú también eres famosa- respondió Harry, sin poder resistirse a otro beso de despedida.
-Suerte. No pierdas demasiado la paciencia, Harry- dijo la joven antes de irse.
Harry no había entendido a qué se refería, pero ahora, mientras esperaba a Hermione para ir a almorzar juntos y tal vez pasar por Sortilegios Weasley, se daba cuenta de que tendría que haberlo imaginado.
La voz se había corrido más rápido que nunca. Periodistas de El Profeta lo habían abordado desde el instante en el que salió de su oficina, haciendo preguntas sobre el nuevo estatus de su relación con Hermione Granger. Harry tuvo que amenazarlos con presentar denuncias si no lo dejaban en paz.
Él y Hermione se fueron del Ministerio con la sensación de que todo el mundo ya se había enterado de que eran novios. Para evadir a la prensa, se detuvieron a almorzar en el Londres muggle antes de aparecerse en el Callejón Diagon, donde llamaron la atención más que nunca.
-¡Al fin!- gritó Ron al verlos entrar a su tienda-¡Pensé que se habían olvidado de su mejor amigo!
Antes de que Harry o Hermione tuviesen la oportunidad de preguntar, Ron blandió frente a ellos un ejemplar de El Profeta de media mañana como si fuese la prueba de un crimen.
-¡Gracias por contarme, eh!- Ron parecía gravemente ofendido-Miren por los medio por los que me llego a enterar...
-Vamos, no es tan terrible, Ron- dijo George al acercarse desde fondo del local-¡Felicitaciones! Ya era hora. Siempre lo supe.
Harry y Hermione sonrieron con timidez, mientras Ron seguía despotricando contra su falta de educación.
-... casi me atraganto con mi segundo desayuno. No tienen consideración. En parte gracias a mi es que están juntos ahora.
-¿Gracias a ti?- inquirió Hermione con un brillo peligroso en los ojos-Disculpa, si estamos juntos es porque Harry, de una forma muy adulta, me convenció para que le diga que sí.
-¿Qué hizo, te llevó a la cama?- preguntó Ron, utilizando un tono de burla.
-¡Ron!- exclamó Hermione indignada-Harry no necesitó de ninguna artimaña para...
George y Harry se alejaron un poco, dejando que los dos amigos discutieran a sus anchas.
-Vinimos a contarles, pero no tenemos mucho tiempo antes de volver al Ministerio- avisó Harry, echando miradas de reojo a Hermione de vez en cuando.
George le palmeó la espalda.
-Me alegro mucho por ustedes, Harry. De verdad- vaciló un poco antes de continuar-Van a ser impactantes noticias para toda la familia. No porque nadie lo esperara, esto se venía cantando desde hace años.
Fueron interrumpidos por Ron y Hermione, que se acercaban todavía discutiendo pero en voz baja. George se disculpó y se fue a atender a unos clientes.
-Bien, veo que se tranquilizaron un poco- dijo Harry cansado.
-Quiero saberlo todo- exclamó Ron, sonriendo ampliamente-Todos los detalles del momento en el que Hermione dijo que si.
-Suena a que le pedí matrimonio y no fue así- dejó escapar Harry.
-Bueno, seguro no faltará mucho para ese momento. Seré su padrino, obviamente- dijo Ron despreocupado.
Harry y Hermione se sonrieron el uno al otro. Ella hizo un imperceptible movimiento con la cabeza, y Harry asintió riendo por lo bajo. Ella también rió pero luego se puso un poco más seria. Harry se acercó, sin despegar la mirada de ella, y le tomó la mano. Ron los contemplaba algo molesto.
-Si, si, muy bien. ¿Cuántas veces les pedí que no utilicen su maldito idioma de mudos enfrente de mí? Más respeto al futuro padrino.
Los tres rieron, de improvisto sintiéndose más felices que en los últimos años.
-Nada resultó a como lo habíamos imaginado hace años, ¿verdad?- comentó Ron entusiasmado, pero luego su sonrisa se desvaneció-Mmm, Harry, creo que la noticia no le caerá muy bien a mi madre. Quiero decir, ¿recuerdan el alboroto que armó cuando le dije que Lunita y yo nos mudábamos juntos? Tendrán que abordarla con cuidado, sobre todo si se enteró por esto.
Alzó el Profeta. Hermione lo tomó y le mostró a Harry el artículo en la primera página con una mueca de repugnancia. "El Elegido y Salvador del Mundo Mágico ¿por fin encuentra a su Elegida?", rezaba el título, bajo el cual había una gran foto de ellos dos besándose en el Atrio. Harry suspiró con hastío.
-Bueno, no me sorprende. Y yo que pensaba que el diario por fin estaba dejando este tipo de noticias de lado.
-Todos lo pensábamos. Creería que el artículo lo escribió Rita, si no fuera porque todavía la tengo bajo amenaza- dijo Hermione.
-En fin, esto es lo de menos. Si mi madre ya lo sabe, es mejor que actuemos rápido.
Los tres se estremecieron. Molly Weasley aun tenía grandes esperanzas de que su hija menor y Harry volvieran a un noviazgo, a pesar de las furiosas afirmaciones de Ginny de que eso era imposible y de las no tan sutiles indirectas de Harry de que el ya no estaba enamorado de la exitosa cazadora.
-Lo que tenga que venir, lo enfrentaremos- aseguró Harry con resolución.
Ron los miró sonriente y pensativo una vez más, antes de que Harry le hiciera un gesto a Hermione señalando la puerta.
-Oh, si. Harry tiene razón, Ron. Deberíamos volver- dijo ella con pena.
Ron se encogió de hombros.
-Está bien. ¿Qué les parece hacer una cena hoy para festejar? Yo y Luna ponemos la casa.
-Luna y yo- corrigió Hermione en voz baja.
-Si, si. ¿Qué dicen? Vengan cuando salgan del Ministerio.
Harry y Hermione intercambiaron una breve mirada y volvieron a sonreír, afirmando con la cabeza.
-Perfecto. Nos vemos hoy, entonces.
El día mejoró considerablemente desde ese momento. Cuando la nueva pareja se apareció en la casa de Ron y Luna, descubrieron con sorpresa que un jovial Neville ya estaba allí.
-Así que por fin dejaron de dar vueltas alrededor del arbusto- comentó al abrazarlos-Siempre supe que terminarían juntos.
Harry rió por lo bajo al notar las cejas enarcadas de su novia. Entró a la sala, decorada con extravagancia, y se sorprendió al ver que también estaba Ginny. Hermione, que se había quedado en la entrada hablando con Neville, se acercó y abrazó a Harry por detrás. Ginny contempló la escena sin hacer ningún comentario. Al notarla, Hermione se separó rápidamente de Harry. Para sorpresa de ambos, Ginny lanzó una carcajada.
-¿Pero qué demonios se piensan?- exclamó levantándose y yendo hacia ellos radiante-¡Por Merlín, yo no soy mi mamá!
-Bueno, a veces el parecido es remarcable- musitó Harry.
Ginny se cruzó de brazos frente a ellos, con expresión algo molesta.
-Podrían haberme escrito una carta. No fue agradable enterarme por medio de mis compañeras de equipo, que por supuesto se enteraron por El Profeta.
La pareja sonrió a modo de disculpas y la pelirroja continuó, impasible.
-Pero está bien. Supongo que habrán estado muy ocupados- Ginny sonrió maliciosamente-¿Ya se acostaron?
-¡Ginny!- gritaron Harry y Hermione a la vez, acalorados e ignorando las carcajadas de su amiga y a Neville, que se escabullía hacia la cocina riendo por lo bajo.
-¿Qué? Bueno, si no quieren contar nada, está bien. Pero ni sueñes que te escaparás de una charla, Hermione- dando media vuelta, también emprendió rumbo hacia la cocina, antes de detenerse y añadir-Me alegra mucho por los dos. Estaba claro desde siempre que iban a terminar juntos.
Harry y Hermione suspiraron aliviados.
-Sólo queda la señora Weasley. Nadie más me preocupa- dijo ella, con la vista fija en la puerta de la cocina.
-Lo entenderá. Tendrá que hacerlo- dijo Harry dubitativo.
Hermione le sonrió con cariño y se fue hacia donde estaban los otros.
Una hora más tarde, todos estaban sentados en el jardín de la casa, dispuestos a empezar la cena. Con un actitud muy pomposa que lo hacía parecerse mucho a su hermano Percy, Ron se levantó carraspeando y alzó con solemnidad su copa de cerveza de manteca, recorriendo con la vista a quieren se encontraban apretujados alrededor de la mesita abarrotada de comida. Se detuvo en Harry y Hermione, y sonrió al notar sus manos entrelazadas sobre el mantel.
-Propongo un brindis por la nueva parejita- se le escapó una risa que arruinó su momento sublime.
-No es necesario, Ron- rió Hermione poniendo los ojos en blanco.
-¿Que no es necesario? Harry por fin dejará su etapa solitaria y tú tendrás a alguien que limite lo que leas. Es perfecto, es lo que faltaba. ¡Por Harry y Hermione, la pareja más obvia de la historia de Hogwarts, y la más lenta también!- gritó, levantando más su copa.
Todos lo imitaron, aunque no a coro: las risas impidieron que dijeran las palabras al mismo tiempo. Ron se sentó nuevamente, atacando la comida sin decir nada más. Unos minutos más tarde, sin embargo, dejó de masticar un poco y señaló con el tenedor a Ginny y a Neville.
-Saben qué, ustedes dos deberían comenzar a salir. Así no desentonan con nosotros cuatro- comentó como quien no quiere la cosa.
-¡Ron!- exclamó Ginny; sus orejas se habían vuelto rojizas.
Neville se sonrojó un poco y murmuró algo que nadie pudo entender, mientras que Harry, Luna y Hermione contemplaban a Ron sorprendidos.
-Luna, no sé qué es lo que estás haciendo- dijo Hermione-Pero Ron finalmente está desarrollando más emociones que las de una cucharita.
Luna, Ginny y Neville parecieron no comprender mucho el comentario, pero Harry rió y Ron entrecerró sus ojos.
-¡Bueno, no me mires así!- exclamó Hermione divertida-Antes jamás le hubieras sugerido a Ginny alguien para salir.
-Le sugerí que podía ir con Harry a ese estúpido baile de Navidad, en cuarto- masculló el pelirrojo.
-No fue así exactamente- rebatió Hermione, y pronto ambos se entretuvieron con una pequeña discusión.
-Veo que nada ha cambiado- le susurró Neville a Harry, que se apostaba a sí mismo quien daría por terminado el altercado.
-Muchas cosas cambiaron- lo contradijo Harry, mirando de reojo a Hermione-Pero lo esencial se mantiene.
-Qué profundo- se burló Neville, pero no dijo nada más, porque había entendido lo que su amigo quería decirle.
Unos días más tarde, Hermione cumplía 23 años. Harry le preparó una fiesta sorpresa en Grimmauld Place, que era el lugar más grande y cómodo para hacerla. En realidad, Ginny lo había ayudado con la organización, pero la menor de los Weasley cedió todo el mérito. Por supuesto, Hermione no había sido fácil de engañar, y se dio cuenta enseguida de los toques de su amiga en la decoración mágica y la torta. Pareció no importarle mucho que Harry le hubiese mentido, sobre todo cuando vio el regalo que éste le había comprado: un libro enorme, viejo y mohoso sobre la relación entre los mitos griegos conocidos por los muggles y la historia mágica de ese país.
-¡Oh, Harry!- exclamó, con los ojos comenzando a lagrimear-¡Es hermoso!
Ron hizo una mueca de aversión pero la cambió por una vacilante sonrisa al notar un brillo peligroso en los ojos de su amigo, que lo vigilaba de cerca. Quería que el día fuese perfecto.
-¡Estuve años tratando de conseguirlo!- continuaba Hermione, alucinada.
-Lo sé, y me acordé justo a tiempo. Quería comprarte algo que desearas mucho.
Hermione se colgó de él y le dio un beso que casi provocó la inmediata suspensión de la fiesta en pos de actividades más íntimas.
-Y eso no es todo- le susurró Harry al oído, haciéndola estremecer-Lo mejor te lo daré más tarde.
Hermione se separó de él y lo miró con los ojos marrones oscurecidos. Harry la contempló con el mismo anhelo, hasta que la conexión fue interrumpida por Ron, que prácticamente le restregaba a Hermione su regalo por la cara.
-¡Hey! Aquí hay más gente, ¿saben? Intenten no explorarse sus gargantas con la lengua mientras estoy presente, es todo muy lindo y eso ¡pero me da asco verlos! ¡Para mí son como mis hermanos... besándose!
-Eres un inmundo insensible- siseó Hermione contemplándolo con repulsión.
Harry le dirigió otra mirada de advertencia a su amigo, pero éste la pasó por alto.
-¡Sé más considerada! Por empezar, están juntos gracias a mí, así que podrían hacerme ese pequeño favor.
-¿Otra vez con eso?- estalló Hermione, dejando con cuidado el regalo de Harry sobre la mesa antes de volverse hacia el pelirrojo, lista para la batalla.
-Si no fuera por mis sortilegios, no habría pasado nada y Harry todavía no se hubiera dado cuenta de que está enamorado de ti- explicó Ron como quien da por zanjado un asunto.
Harry huyó de la escena antes de escuchar la respuesta de su novia. Encontró a Luna charlando alegremente con una compañera del trabajo de Hermione, que lucía muy confundida.
-Disculpen. Luna, te necesito para que hagas ya sabes qué- dijo Harry con voz suplicante.
-Oh, claro. Vuelvo enseguida- le dijo a la otra joven, antes de ir directamente hacia donde Ron y Hermione discutían con ferocidad.
Luna se colgó de los brazos de su novio y lo besó largo y profundo. Hermione, azorada, no tuvo tiempo de rebatir nada más, porque Harry la arrastró hacia el otro cuarto.
-Te acaba de llegar carta de McGonnagall. Vino con la de Hagrid- le informó, dándoselas contento de volver a tenerla para él.
Hermione las leyó rápidamente, sonriendo ante los saludos.
-Los dos esperan que la esté pasando muy bien y nos felicitan nuevamente por estar juntos- dijo algo abochornada.
Harry sonrió, notando luego que la expresión de Hermione se tornaba ofuscada.
-¿Qué sucede?
-¿Me quieres explicar...- comenzó ella mostrándole las cartas. Harry se dio cuenta enseguida de qué era lo que le había molestado-... por qué aparentemente todo el mundo menos nosotros siempre supo que íbamos a terminar juntos?
Harry estalló en carcajadas y la besó.
Esa noche, Harry y Hermione se abrazaban en la cama del primero luego de una excitante primera vez juntos. Los dos permanecían en silencio, fatigados y adormecidos por el sosiego que acontece después del sexo. Él le acariciaba el pelo y ella de vez en cuando dejaba que su mano se deslizara por el pecho del Auror.
-Todavía tengo que darte la otra parte del regalo- comentó Harry en voz baja para no romper el hermoso estado en el que se encontraban.
-¿Quieres decir que ésta no fue la otra parte?- preguntó Hermione asombrada y con un dejo de exaltación en la voz.
Harry rió y se inclinó sobre el costado, sacando del cajón de su mesita de luz un sobre y dándoselo a Hermione sin poder ocultar su ansiedad. Hermione se incorporó levemente y lo tomó, preguntándole con los ojos si podía abrirlo. Harry asintió con un nudo en la garganta.
Dos pasajes de avión cayeron sobre las manos extendidas de la joven. Ella los examinó sorprendida y abrió la boca con vacilación.
-Son para Grecia- se adelantó Harry, nervioso-Cuando escuché que hacía tiempo tenías ganas de conocer el país se me ocurrió que podíamos ir juntos. Y como yo nunca tuve un viaje a lo muggle, bueno... pero si prefieres que tomemos un traslador está bien. Luna me contó los inconvenientes que tuviste con el Departamento de Transportes por lo de El Asunto de Alemania pero creo que mi influencia será suficiente para que no nos hagan problemas.
Hermione lo escuchaba aun con la boca abierta. Ante su falta de respuesta, Harry continuó su discurso, buscando justificarse sin saber bien por qué.
-Y sé que en dos días te vas a esa convención en Viena, pero pensé en eso también: los pasajes son para un avión que sale del aeropuerto internacional de Austria. Ah, y ya me puse en contacto con tu jefe; no te preocupes: te dieron los días. De hecho, me dijo que nunca te habías tomado vacaciones hasta ahora, así que no había excusas, sobre todo teniendo en cuenta que lo de Viena será un éxito.
-Pero aun no he ido. No podemos saberlo- balbuceó Hermione.
-Yo lo sé. Será un éxito- Harry le regaló una pequeña sonrisa-Tu jefe también está convencido, pero me pidió que no te lo diga. No quiere ser acusado de favoritismo.
Hermione volvió a contemplar los pasajes, sin decir nada más.
-¿Qué me dices?- se atrevió a preguntar Harry-¿Te gusta la idea? Podemos combinar tours mágicos y muggles, será divertido.
Hermione se abalanzó sobre él, derribándolo sobre la cama. Lo llenó de besos que Harry correspondió en seguida y lo abrazó tan fuerte que el joven pensó que se ahogaría.
-No merezco tanto- pudo susurrar al fin-Ya me habías regalado otras cosas. Y el libro debió haberte costado una fortuna.
-Hermione, no digas eso. Esto es lo que quiero regalarte. Y aceptarás todos mis regalos sin dudas de aquí en adelante, ¿de acuerdo? No me importa lo que cuesten, y a ti te tiene que importar menos. Además, el viaje será un regalo para mí también, de alguna forma. Me ofrecieron vacaciones después de lo de Alemania y decidí aprovecharlas de la mejor forma: contigo.
Harry se percató de que Hermione sollozaba. La separó un poco y le limpió las lágrimas.
-Te amo- le dijo, pero eso sólo logró que ella se emocionara aun más.
-Lo siento- se disculpó ella cuando se tranquilizó, avergonzada-Supongo que me tomaste por sorpresa.
Harry la besó con ternura.
-¿Vamos, entonces?- preguntó, mirándola esperanzado.
-Por supuesto- fue la respuesta-Puedo dejar a Crookshanks con mis padres.
Feliz, Harry la abrazó y la tendió sobre la cama. Varios minutos después, ambos intentaban recuperarse.
-¿Por qué no hicimos esto antes?- se preguntó Harry mientras los cubría con las sábanas.
-¿Porque no estabas enamorado de mí?- preguntó a su vez Hermione con sarcasmo.
Harry la contempló con una triste sonrisa, y luego se abrazó a su cuerpo desnudo.
-Tal vez si me hubieras confesado lo que sentías...
-No iba a poner en riesgo nuestra amistad- lo cortó Hermione con decisión, apretándose más contra él y suspirando radiante.
-Hermione. ¿Puedo hacerte una pregunta?
-Mmmghmm.
-¿Quién fue el que terminó la relación? ¿Ron o tú?- Harry la ojeó sin poder ocultar su curiosidad.
Hermione entrecerró sus ojos castaños y desvió la mirada, sonrojándose.
-¿Por qué quieres saberlo?- murmuró con tono de reproche.
-Por curiosidad. Hace años que todos se lo preguntan, sabes- a esto siguieron varios segundos de mutismo.
-Yo lo hice, por supuesto- masculló la joven, internándose más entre las sábanas.
-Hermione...- comenzó Harry con tono amenazador y sonriendo divertido.
-¡Está bien! Fue Ron- Hermione se incorporó en la cama y saltó sobre Harry, que reaccionó rápidamente al contacto entre sus cuerpos.
-Ni se te ocurra volver a mencionar esto. A nadie. ¿Entendiste?- se inclinó sobre él hasta que sus labios se rozaban.
-Siempre pensé que fuiste tú- confesó Harry riendo al notar la mueca en el rostro de ella.
Hermione disminuyó completamente la distancia entre ellos y la risa de Harry quedó sofocada.
Varios días después, ambos se abrían paso a través del Aeropuerto Internacional de Viena, cargados con dos pesadas valijas.
-Me estoy arrepintiendo de haber querido hacer el viaje a lo muggle- masculló Harry, forcejeando con el cierre atascado de su mochila mientras esperaban en la cola para el control de pasaportes.
-Mírale el lado positivo: estamos en un lugar público y nadie te reconoce- dijo Hermione sin prestarle demasiada atención, chequeando la hora por enésima vez.
Harry suspiró y dejó el cierre de su mochila en paz.
-Tendré que ir a algún rincón y abrirla con magia, no puedo así…
-¿Qué estás buscando?
-¡El pasaporte, los documentos, todo está ahí metido!- Harry le pegó una patada a la ofensiva mochila.
Hermione sonrió de lado.
-No, no están ahí.
-¿Qué quieres decir?- comenzó Harry, pero se detuvo al comprender la mirada que le dirigía su novia.
-Están más seguros conmigo- Hermione se palpó los bolsillos de su abrigo-No quería correr riesgos.
-Eres maravillosa. Obsesiva, pero maravillosa.
-Lo sé.
Se sonrieron y se inclinaron para comenzar un beso, pero Hermione se separó bruscamente al escuchar la llamada para su abordaje.
-Es el nuestro. Vamos.
-Comienza el viaje- comentó Harry sonriéndole a la espalda de Hermione, que se había adelantado unos pasos.
Ella se detuvo y giró para sonreírle a su vez.
-Comienza el viaje- afirmó, y ambos notaron que ninguno se refería por completo al viaje que estaban a punto de emprender, en ese lugar tan lejos de su casa y hacia un país desconocido.
Retomaron la marcha, lado a lado, con la expectativa alta y con la promesa de que lo que estaba a punto de arribar, serían los mejores años de sus vidas.
Y así concluye esta historia. Fiel a la costumbre, el capítulo final es el más largo del fic. Espero que haya gustado.
Aclaraciones de último momento: había advertido con anticipación que este fic presentaba la vieja fórmula de "Harry-se-golpea-la-cabeza-y-oh-ama-a-Hermione". Tenía ganas de usarla y la varié lo mejor que pude, respetando a los personajes, y en lo personal quedé muy conforme con el resultado. Ahora es el turno de ustedes de darme su opinión ;).
La última estrofa (de entre todas las que elegí, mi favorita), nuevamente de autoría de Queen, pertenece a la misma canción que usé en el capítulo 2, "I can't live with you".
Agradezco muchísimo los reviews dejados en el capítulo 5. ¡Muchas gracias! Espero nuevos comentarios sobre el final... por favor escriban lo que les surja.
Estoy por terminar otro fic de pocos capítulos, va a tener entre 6 y 8, aun estoy viendo. Se va a titular "Todos los caminos conducen a Roma", y tengo preparado un pequeño resumen (si, me promociono a mí misma :P):
Todos los caminos conducen a Roma
Luna predice lo que ocurrirá en el futuro con Harry y Hermione y desata el caos, éstos ocultan un secreto, Ginny demuestra qué tan terrible puede ser un Weasley, Neville intenta evitar involucrarse y Ron no se comporta igual que siempre. ¿Cómo se relacionan todos estos sucesos?
Al aire en algunos días. Jaja.
¡Gracias por leer!
·Towanda·
