•Personajes son de Meyer :D La historia es mía•
Mala reputación
"Sexo, cigarrillos y cerveza"
—Y aquí estoy, con un grosero malparido, bebiendo una cerveza en un bar de pésima fama.
Bella bebió un largo trago del vaso de tamañas proporciones sin vergüenza alguna. Ese extraño de nombre Edward le sugirió ir a un lugar sin nada en especial, y ella aceptó con cierto recelo. El camino lo recorrieron en total silencio, mojándose con la lluvia que aumentó su potencia en cuanto su batalla de insultos y sarcasmos finalizó. Bella admitía en su interior tener interés por este ser misterioso, y quizás una charla de una hora le daría la posibilidad de conocerle un poco.
—¿Soy un malparido? Vaya, debo estar muy deforme para que pienses tal cosa.
Edward contestó con su ingenio natural a la frase injuriosa de Bella.
—Bien, no tengo la menor idea de tus intenciones. Te daré cinco segundos para que me las hagas saber. Y si me enteró de que es sexo, me pararé y saldré por aquella puerta —Bella señaló la entrada con flirteo evidente— pretendiendo que jamás te conocí.
Bella envolvió el frío vidrio trizado que contenía la bebida con ambas manos y se inclinó hacia adelante con altanería. Edward soltó una risa molestando a Bella sobremanera. Según ella, parecía una colegiala sin neuronas que se reía intentando causar un efecto de ternura en los demás. ¿Que si le enternecería esta acción? Para nada.
—Al principio la palabra sexo estaba totalmente fuera de mis planes. Creo haberte mencionado la primera impresión que tuve de ti —Bella agrió su mirada y frunció el ceño— Sucia y descuidada no es algo que sea muy excitante. Pero admito que tus empeños de seducción están funcionando un poco.
Edward sacó un cigarrillo y un encendedor del bolsillo de su pantalón, y lo encendió. Saboreó la punta con los labios y aspiró con lentitud, mientras Bella le observaba asqueada. Para ella, el alcohol y el sexo eran un placer delicioso. Pero el fumar era un hábito desagradable.
—¿Seducción? —Consultó Bella indignada— Con ese palillo nauseabundo en tu boca, no te seduciría ni en broma.
—¿Te desagrada que fume? —Preguntó Edward con picardía.
—Desagrado no es suficiente para describir lo que siento.
El rostro de Edward se transformó en una mueca cruel y vengativa. Formó una "o" con su boca y expulsó el intoxicante humo del cigarro sobre la cara de Bella.
—Maldito bastardo, ¡Jódete!
Bella, en un arranque de furia por la malintencionada acción de Edward, tomó el vaso de cerveza a medio beber y se la arrojó en su cabello grasoso y mal peinado. Se sintió tentada a dejar caer el vaso, pero su lado compasivo la dominó. Antes de retirarse, le enseñó educadamente el dedo del medio.
—Espera.
Ignorando la voz reprimida de Edward, Bella abrió la entrada dispuesta a olvidar la última hora pasada con aquel imbécil de grandes proporciones. Pero antes de dar el primer paso fuera del local, unas fuertes y confiadas manos sujetaron su cadera. Una descarga eléctrica explotó todos sus sentidos. Detestaba al hombre, no toleraba las palabras que articulaba, pero ese contacto, a pesar de ser totalmente inadecuado, despertó algo extraño dentro de ella. Giró con cautela y le dedicó una mirada neutral.
—Te invité aquí por una razón, ¿No crees? Suena increíble, pero tenía ganas de conocerte.
—Ya tuve suficiente de tí hoy. Lo siento pero no me quedaré con un arrogante como tú.
Edward inclinó la cabeza con decepción. Bella posicionó sus manos sobre las de Edward y le sonrió con astucia.
—Mañana quizás tenga ganas de verte. Ya sabes donde encontrarme.
Apartó las manos de Edward de su cadera y se despidió haciendo un gesto amistoso con la mano. Salió bastante airosa del bar, se sentía orgullosa de haber logrado volver a ese idiota completamente loco. O al menos, eso quería creer.
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Aps, sin comentarios xD Ojalá les haya gustado :) ~Liz
