EPOV

En cuanto bajamos del auto todas las miradas se posaron en nosotros, como era costumbre. Alice no parecía notarlo mientras me arrastraba hacia la oficina principal a recoger nuestros horarios la señora Cope que antes estaba sentada semi-recostada sobre su escritorio, levantó su mirada y en cuanto se percató de quienes éramos, inmediatamente se regodió en su asiento sentándose firme y retocándose el maquillaje verificando de paso su cabello. Rodé los ojos. Como si fuera posible domar la maraña que tenía en la cabeza. ¡Esa mujer podría ser la madre de Esme!, bueno quizás estoy exagerando, pero ¿enserio? Alice me lanzó una mirada como si pensase lo mismo y carraspeó para atraer nuevamente su atención.

"Somos los Cullen, y venimos a por nuestros horarios"- le dijo educadamente mi hermana.

"Ah, si… claro"- pareció recordar, en cuanto me quitó de encima su mirada enmarcada por espesos anteojos de botella. Me estremecí.

Nos los alcanzó y al intentar salir de ahí con la mayor rapidez, le musite un gracias, y sus mejillas se tornaron del mismo color de su camiseta. Tomé por el brazo a Alice y escapé de la oficina cuanto antes. Al estar en el aparcamiento Alice se hechó a reír como si no hubiera un mañana, tomándose el estomago con una mano y la boca con la otra como si fuera a salírsele por tanta gracia. Fruncí el ceño y esperé a que terminara.

"Lo…lo siento… es que… es… es un clásico." – logró soltar entre medio de carcajadas. Cada año era lo mismo, y no es como si no pasara con el resto de las chicas, pero prefería mantener el grado de la edad en un medio razonable.

Cuando termino de acallarse, tomó mi horario de mis manos y lo ojeó de arriba abajo musitando los nombres de algunas materias y fijándose en que recesos estaríamos iguales.

"Bueno… tu descanso de las diez no coincide con uno de los míos pero tengo materia libre y quizás…" pero dejé de oírla.

Mientras caminábamos por el pasillo hacia los salones correspondientes pude apreciar, en uno de los corredores de mi izquierda a una chica. La muchacha parecía de mi edad, pero no pude denotar bien su cara porque una espesa melena caía en bucles hasta por debajo de sus hombros obstruyéndome a su rostro. Lo que me llamó la atención es que Tanya Denali, junto con sus "clones" la estaba molestando… maltratando mejor dicho. Se decía que eran sus clones porque tanto Irina, Lauren como Jessica, las otras pertenecientes, tenían el mismo rubio rojizo por pelo, aunque a las últimas tres no les venía natural, ya que se les notaban las raíces del teñido. Y no pregunten cómo se de eso. Tanya siempre había sentido…"interés", por mi, pero al parecer mis miles de excusas no servían para darle a la chica una clara indirecta de que no quería nada que ver, ni hoy ni ayer, ni mañana. No entendía su forma de estar siquiera descriptas en la "jerarquía" al parecer en todas las secundarias del mundo se había plantado.

La pobre chica estaba agachada recogiendo sus libros y varias hojas, y tuve el impulso de ir a ayudarla…

"¿Edward?"- Alice me sacó de mi trance, haciéndome señas y señalando al reloj de la pared. Ya casi era hora de empezar.

Volví mi vista a la escena y vi que el séquito río ante algo que Tanya había dicho a la muchacha y todas se dieron vuelta, pisoteando las hojas que aún seguía recogiendo la muchacha. Alice tironeó de mi manga haciéndome despertar.

"¿Qué estas viendo?"- dijo tratando de seguir mi mirada. Pero simplemente le contesté que se nos hacía tarde, y con una última mirada a la chica seguí a la multitud de gente que ahora se arremataba en el pasillo común.

Mi primer materia sería Historia. Me dirigí al salón 202 y entré encontrando sentados a la mayoría de los estudiantes opté por sentarme en el último banco vacío y elegí el lado de la ventana. El timbre sonó y justo en ese momento un muchacho rubio entró corriendo al salón. Al darse cuenta de que el profesor todavía no llegaba, tomó unos minutos para recuperar el aire que perdió en la corrida y registró el lugar en busca de donde sentarse. El banco donde me sentaba era el único vacante, asique corrí mis libros y mi mochila para darle espacio y tomó su lugar a mi lado. No me dirigió ni una mirada pero por su perfil denoté una cara familiar.

En ese momento el profesor hizo su entrada y me encontré encerrado por cuarenta minutos mirando el reloj. A mi lado el chico rubio parecía muy ensimismado en lo que el profesor estaba dictando sobre las guerras civiles, así que aproveche para darle otro vistazo y pensar en qué se me hacía familiar. Pero en ese momento de distracción el profesor me llamo la atención preguntándome algo que no había escuchado. "Uhh buena manera de empezar el día"… pensé

"1863"- susurró una voz a mi lado. Levanté la vista y dije esa misma respuesta al profesor que pareció refunfuñar al no haberme atrapado.

En ese momento lo recordé. ¡Jasper Withlock! Recordaba haberlo visto una vez con su madre en uno de los encuentros que organizaba Esme en casa. Asentí complacido de haberlo reconocido, y la clase siguió su tedioso curso, hasta que al fin el timbre me liberó.