Ninguno de los personajes hasta ahora me pertenecen. son todos de la original SM.

"True perfection has tu be imperfect

I know that sound foolish but it's true

the day has come and now you'll have to accept

the life inside your head we give to you

you know I didn't mean what I just said

but my god got up on the wrong side of his bed

and I just don't matter now,

Cause little by little

we gave you everything you ever think of,

little by little,

the wheels of your life are slowly falling off,

little by little,

you have to give it all with all your life,

And all the time I ask myself why you're really here..."

Little by little - Oasis

EPOV:

Alice permaneció callada por el resto del camino. Podía ver que algo la inquietaba porque su ceño también la acompaño del mismo modo ceñido.

"¿Qué sucede Allie?"

"Solo… no me esperaba eso" – dijo pasándose una mano por el cabello. No me gustaba esta Alice, su rostro sin su sonrisa diaria la cual la hacía ver como el duendecillo que generalmente era mi hermana había desaparecido. Y hacía mucho tiempo que no lo hacía.

"¿Le están fallando los poderes, oh poderosa Alice?" – bromeé tratando de levantarle el ánimo. Y funcionó.

Auch. Para ser una enana de verdad tenía fuerza. Sabía que tendría un moratón en la mañana pero valía la pena al ver que su sonrisa habitual volvía a sus facciones.

"Supongo que el futuro puede cambiar." Respondió simplemente.

De niños, ambos jugábamos a que teníamos poderes. Ella, el de tener premoniciones y yo al leer mentes. En muchos casos habíamos llegado a tener razón, pero no porque de verdad los poseyéramos. Sino que la gente podía llegar a ser demasiado predecible. Y la rutina ayudaba a Alice con sus presentimientos. Pero lo cierto es que ambos teníamos cierta conexión de hermanos y repetidamente sabíamos lo que el otro sentía. Era como nuestra comunicación sin palabras. A diferencia de cualquier otro hermano, ambos habíamos sido unidos. Como carne y uña por así decirlo. Siempre hallábamos la manera de meternos en problemas pero luego encontrábamos la salida juntos.

Flash-Back:

A los nueve años, estaba leyendo un libro en el armario de debajo de las escaleras, que siempre había sido nuestro "escondite" cuando una sobresaltada y llena de barro Alice de ocho años, entró como si fuera un rayo cerrando la puerta de un golpe sordo.

Se llevó una mano lodosa a los labios e hizo una señal de que guardara silencio. Enseguida escuché unos pasos más pesados alejándose. Luego el ruido de la puerta corrediza abriéndose y cerrándose y un grito sofocado por el cristal de la puerta.

"¡Por dios! ¡Mis flores!" Esme parecía bastante alterada.

Me levante para ir a ver qué era lo que causaba tanto alboroto pero fui retenido por la mano embarrada de mi hermana en mi camisa blanca nueva. Frunció los labios y levantó las cejas con aire suplicante.

"¿Qué has hecho Mary Alice?" le pregunté en un susurro.

"¡Sólo quería tener lugar para plantar mi habichuela mágica! ¡Por dios Edward, tu haz visto esa película conmigo y sabes que esas plantas deben crecer hasta el cielo! No iban a caber solo en la cantera de mamá, y…"- Alice tenía los ojos enajenados por lagrimas. Y podía ver que en su pequeña manito guardaba tres porotos que seguramente había sacado de la repisa en la que ayer guardó Esme sus compras.

"¡Alice, esas no son habichuelas mágicas! Son…" – pero ella me cortó

"¿Y crees que no lo sé? He estado plantándolas todo el día y no ha crecido si quiera un tallo! Y ahora mamá sabrá que le he arrancado las flores, y no podré reponerlas porque no he atrapado a la gansa que pone huevos de oro… - rompió a llorar haciendo que algo del barro que tenía en la cara se aflojara y cayera manchándome la camisa mientras esperaba a que se calmase.

"Alice, ¿puedo contarte un secreto?" – me miró con sus ojos pardos abiertos llenos de curiosidad. – " Las habichuelas mágicas no se siguen vendiendo, el gigante las sacó del mercado para que no entrase a su casa cualquier gente."

"¿Y ahora me lo dices?" – me preguntó enfadada. Yo solo me encogí de hombros.

"Pero te prometo que algún día encontraremos una y le pagaremos a mamá sus flores." – le prometí.

"¿Edward? – bostezó. – "¿Crees que podríamos quedarnos aquí otro rato? Aún no quiero enfrentarme a mamá." – susurró con los ojos ya cerrados, y a los cinco minutos se quedó dormida.

Fin del Flash-Back

Sonreí ante el recuerdo. Luego de eso, Esme nos había encontrado. A mi sentado con una Alice dormida en mi regazo embarrada de pies a cabeza y sonrió sacudiendo la cabeza. Fue a buscar la cámara y tomó la foto que ahora se encontraba en la repisa que guardaba como la "repisa de evidencia" donde guardaba las fotos de nuestros crímenes.

"¿Qué es eso?" preguntó Alice sacándome de mi ensoñación y señalando a mi lado, al asiento del pasajero.

Había un cuaderno bastante usado, con las puntas dobladas hacia adentro y muchas hojas de diferentes colores sobresalidas por los costados. La etiqueta decía Isabella Swan y deduje que sería de Bella. Ya que había sido la única que se había subido al volvo con anterioridad. Me propuse devolvérsela en cuanto dejase a Alice en casa.

Pareció leerme el pensamiento y negó con la cabeza cruzándose de brazos, con una expresión que dejaba bien en claro que no se quedaría mientras yo la devolvía.

"Por favor Alice, no hagas esto más difícil de lo que debe ser" – le dije mientras me pasaba una mano por el pelo. Faltaba poco para llegar y verdaderamente no estaba de humor para esto, había sido un día largo y casi eran las seis.

Algo debió de ver en mi cara, ya que no protestó, y asintió lentamente con la cabeza.

Cuando llegamos se bajó del auto y enfiló hacia la casa.

"Alice, dile a Esme que devolveré esto y volveré en veinte minutos" le dije mientras sacaba al volvo de la acera y me preparaba para volver por el camino.

Llevaba cinco minutos manejando cuando me di cuenta de que no tenia idea de donde vivía Bella.

Me fijé en el asiento del pasajero y ahí estaba. Tan tentadoramente misteriosa que me rogaba a darle un vistazo.

Solo la primer página, me dije. Para saber dónde puedo encontrarla para devolvérsela y listo. Pensé mientras me detenía a un lado del camino y abría la tapa. Nunca me hubiera esperado lo que vi.

Era un dibujo, más bien un boceto de un árbol. Estaba delineado tan perfectamente agregándole una sombra y con el tronco difuminado. Parecía como si el árbol tuviera algún tipo de brillo en su interior. Cada detalle de la corteza y hojas daba a entender de qué se trataba: de un árbol de sicomoro.

El dibujo era tan perfecto que estuve tentado a ver el resto. Al final de la página decía una fecha. Estaba fechada en el día tres de junio del año pasado. Y tenía una descripción que velaba: Jacksonville, Florida.

Estaba a punto de dar vuelta la página cuando me detuve, sabiendo que a nadie le gustaría que hurguen en sus cosas, y me fijé que en una página de referencia había garabateada una dirección en Forks.

Supongo que allí es donde debo ir. Pensé entrando nuevamente a la carretera y doblando en la avenida de su casa unos quince minutos después.

Era la última casa, y lindaba con el bosque. Estaba algo alejada de las demás casas de la zona, y apenas si la distinguí entre tres árboles que crecían delante de ella, como si fueran un escudo que protegía su privacidad. De seguro me había equivocado de casa. Era tan pequeña, de dos pisos pero aún pequeña, debía ser para dos o tres personas como tope, y Bella había dicho que tenía hermanos. Estaba dejada, tanto en su jardín, donde crecían hierbas y el pasto me llevaba a los tobillos, como en su fachada. Las luces del porche eran dos. Una estaba quemada y la otra apenas si alumbraba un poco.

Estaba a punto de salir de ahí cuando me fijé nuevamente en la dirección con la esperanza de que no fuera la correcta. Pero aun cuando las palabras decían exactamente lo que el cartel señalaba, no podía imaginarme a Bella en esa "casa".

Bajé del auto y caminé el irregular camino hasta la puerta. De cerca podía ver el descascaro de las paredes, que en algún momento habrían sido blancas, ahora estaban teñidas de un color natural bastante sucio.

Golpeé tres veces la puerta, y al ver que los minutos pasaban y nadie contestaba, suspiré de alivio, al saber que la Bella no vivía allí. Quizás habría anotado mal la dirección…

"¡Un momento!" gritó una vocecilla. Me volví rápidamente. Luego escuché un golpe sordo, como si se hubiera caído justo delante de la puerta.

La puerta cedió y me encontré cara a cara con una niña de aproximadamente seis años mirándome curiosamente con unos ojillos marrones.

"¿A quien busca, señor?" preguntó inocentemente.

"N-No es nada" dije, sintiéndome estúpido por tartamudear. "Debo de tener mal la dirección"- me excusé dándole una sonrisa y dando la vuelta para volver a mi auto.

"¡Espera!" gritó y repitió nuevamente: "¿A quién buscas?"


Chan... se habrá confundido de casa?

Estoy dejando todos mis fanfictions en suspenso ultimamente... y sigo haciendo propaganda al nuevo que empecé "Music of the Heart", espero que le den una miradita!

hasta la proxima,

Philies.