Capítulo 2: "Memorias"

-Dime…-comenzó de improviso sin cambiar su posición: tendido a la sombra de aquel árbol, con los brazos tras su cabeza y los ojos cerrados. Su voz era monótona y suave.

-¿Ocurre algo?-inquirió confundido al oír la voz del otro.

-¿Por qué…quisiste formar un equipo conmigo?-preguntó sin ninguna expresión en su rostro o en su voz.

-¿Por qué?-repitió en voz baja-Pues…para convertirnos en el equipo más fuerte del Universo-respondió con las mismas energías que la primera vez que lo dijo.

-Ya veo…-soltó un leve suspiro.

-¡Burn-sama! ¡Gazel-sama!-llamaba un joven de cabellos color blanquecino –no blancos del todo- y ojos celestes.

-¿Qué pasa Heat?-cuestionó el pelirrojo una vez llegó donde éstos estaban.

-Los chicos…los chicos dicen…-hizo una pausa para regular su respiración-Queremos sacarnos una fotografía… ¡como equipo Caos!-explicó con una gran sonrisa.

-Me parece genial-comentó el de ojos ámbar mirando a su compañero-¿Qué opinas Gazel?

-Estoy de acuerdo, después de todo es nuestro último día juntos-respondió con voz monótona y rostro sin expresión.

-¡Bien! Le diré a los demás-anunció el chico y se fue corriendo como llegó.

-Bueno, voy a cambiarme-comentó el peliblanco poniéndose de pie-Dudo que seamos Caos sin nuestro uniforme, ¿no?-explicó ante la mirada dudosa del menor.


Aquel día nos tomamos aquella fotografía, la que cada uno guardó en donde mejor le gustaba. Tú la pusiste en tu oficina, en cambio yo, le hice una copia, puse una en mi oficina también y la otra, que envié a ampliar, la colgué en mi cuarto, frente a mi cama, para nunca olvidarlos. Después de ese suceso, jugamos nuestro último partido juntos y al día siguiente, cada quien tomó su camino. Aquella mañana no te vi, me despedí de los demás pero a ti no pude encontrarte, no tenía tiempo, debía partir a Corea para la prueba de selección que Aphrodi nos obligó a tomar. El ex capitán de Zeus pasó por mí y nos fuimos al aeropuerto, no pudimos despedirnos, y mi corazón me reclamaba el nunca haber confesado mis sentimientos por ti.

-Burn-sama, ya se fue-dijo Barra desde fuera del salón.

-Gracias-sonrió triste, mostrando sin querer lo que sentía, una vez salió al pasillo-Por cierto, ya no es necesario que me trates con tanta formalidad. Mi nombre real es Nagumo Haruya-dijo sonriendo.

-Se equivoca, para mí siempre será Burn-sama-sonrió la pelimorada para luego marcharse y dejarlo solo.

No pude, no fui capaz de despedirme de ti, no en este momento. Quiero decirte todo lo que siento por ti, que daría lo que fuera por estar contigo y hacerte feliz…hasta seguirte a Corea, y es lo que haré, iré por ti hasta ese lugar y te diré todo esto que hay dentro de mí. Si Grant escuchara esto de seguro diría que soy cursi y bla, bla, bla, pero por ti sería capaz de hacer la locura más grande del mundo. Sin embargo, ahora debo esperar, quiero darte una sorpresa…en el día de tu cumpleaños.


Pasaron los días y finalmente llegó el que tanto estaba esperando, en unas horas estaré junto a ti, sólo espero que sepas corresponderme cuando llegue el momento.

Bajó del automóvil en el que era transportado y miró el gran edificio que se alzaba ante él, era realmente genial, pensaba el joven pelirrojo. Sin embargo, recordó -dentro de otras cosas- el motivo principal de estar en ese lugar, y no era precisamente por la prueba de selección. Su motivo era aquel frío joven de cabellos albos y ojos claros.

Entró siguiendo a aquel hombre que le esperaba en la puerta principal, contempló cada detalle del que ahora sería su hogar por todo ese tiempo, porque sí, iba a entrar al equipo, sino dejaría de llamarse Nagumo Haruya, ex capitán del poderoso equipo Prominence. Llegaron a un amplio campo de futbol, donde pudo ver un gran número de chicos igual que él, ok, quizás exageraba, no eran tantos, pero de todas formas tenía que competir contra todos ellos. Buscó con la mirada a aquel que fue su compañero de equipo y lo encontró junto a un chico moreno que le hablaba alegremente, pobre, no sabía que aunque le dijera el chiste más gracioso, el ex capitán de Diamond Dust jamás movería un músculo de su cara.

-Hola-saludó como si se hubiesen visto el día anterior. Grande fue su sorpresa cuando vio algo nunca antes visto en los ojos de su ex compañero: asombro.

-Hola-saludó el moreno que estaba con Gazel-Soy Chae Chan-Soo, mucho gusto-dijo tendiéndole la mano.

-Nagumo Haruya-dijo respondiendo el gesto de la misma forma.

-¿Qué se supone que haces aquí?-dijo sin inmutarse por el saludo del pelirrojo, después de todo aún estaba dolido porque aquel día el ojiámbar no apareció para despedirse.

-¿Hm? Pues vine a hacer la prueba para meterme a los Fire Dragon, recuerda que a mí también me invitó Aphrodi-dijo sonriendo sin más, no iba a decirle que le había seguido hasta allí y que aquel día no se despidió porque no podría soportar aquello-Si superas la prueba volveremos a ser compañeros de equipo.

Sus ojos cambiaron en un vano intento de frialdad, más su interior estaba alterado, no pensó que luego de esa partida tan rápida de Japón el otro también llegaría allí. Se puso de pie y sin mediar palabras comenzó a alejarse.

-Suzuno-san, ¿dónde va?-preguntó el moreno al ver marchar a su compañero.

-A practicar-contestó fríamente.

Pasó de largo junto a su ex compañero, sin mirarle ni nada, haciendo uso de todo su autocontrol para no dejarle ver que le había extrañado.

Ese chico no cambiaba, ya no tenía que hacer ese teatro de los aliens, que había hecho hace tiempo. Negó mirándole y con su mano le agarró del brazo para detenerle.

-Ga...Fuusuke...-ya no debía llamarle Gazel-Déjame practicar contigo-dio unos pasos para llegar junto a él-Además debemos hablar-le miro serio.

-Como quieras-contestó sin mirarle y dejar de caminar.

-Fuusuke, ya deja eso, ¿quieres?-suspiró y le jaló del brazo-Primero quiero hablar...-lo alejó del campo de futbol tirándole del brazo.

No dijo nada ante el accionar del menor, en esos momentos su mente se concentraba en el tacto suave de la mano del pelirrojo sobre su brazo. De pronto se dio cuenta de que ya no estaba en la cancha, sino que ahora estaban muy apartados del resto. Le miró sin expresión en sus facciones, esperando las palabras del pelirrojo.

-Bien...-dijo cuando estaba ya bastante lejos de la cancha y de todos-Me vas a escuchar bien, porque no lo pienso repetir. Verás, en verdad vine aquí por ti...porque...porque...-¿que tan difícil era decírselo?-¡Porque te quiero!...Ya está...

Sus facciones no cambiaron mucho ante la actitud del menor, pero eso pronto se transformó en confusión cuando el ex capitán de Prominence dijo que había ido allí por él...De acuerdo, eso sí que no se lo esperaba. Sin embargo, lo que dijo luego hizo que esbozara una expresión suave entre asombro y confusión, ¿te quiero? Eso debía ser una broma. No dijo nada, él correspondía a esos sentimientos, pero no sabía qué decir, jamás creyó que su ex compañero sintiese lo mismo por él. Más aún que se lo confesase de aquella forma.

Miró la cara de confusión del peliplata, aunque... ¿quién no se iba a sentir confundido si van a algún sitio por ti? Nadie. Luego de decirle ese te quiero le miró, ya no tenía esa expresión tan fría, eso le alegro, pero aún no sabía que sentía el peliplata.

-Ya está...-negó y se volteo empezando a caminar, se sentía mal, quizá el ex capitán de Diamond Dust ni sentía lo mismo.

No supo cómo ni por qué, su cuerpo se movió inconsciente al ver que el otro emprendía la retirada. Le tomó del hombro con rapidez, haciendo que se diera la vuelta y antes de que el menor pudiera hacer cualquier cosa, unió sus labios en un suave beso.

Sintió que alguien le tomaba del hombro y se dio la vuelta viendo al ojiazul, iba a decir algo, hasta que sintió los labios del chico sobre los suyos, un pequeño sonrojo apareció en sus mejillas pero cerró los ojos correspondiéndole. El peliblanco, al no sentir resistencia por parte del pelirrojo, se permitió dar un segundo paso y, tomándole con su mano libre del mentón, le obligó a separar los labios y así, profundizar el beso. El menor entreabrió los labios sintiendo la mano en su rostro, cerró con más fuerza los ojos, lo bueno que nadie los podía ver, porque si no, moriría de la vergüenza. Rodeó con sus brazos el cuello del mayor, jugando con la lengua de este. A la vez que éste rodeaba la cintura del menor con ambos brazos para apegarlo más a su cuerpo, mientras exploraba toda aquella húmeda cavidad que era la boca del ex delantero de Caos. Por su parte, el pelirrojo sentía la lengua del mayor en su boca, se sentía bien, aunque un poco raro.

Luego de un tiempo, ambos se separaron para mirarse directamente a los ojos, el pelirrojo con un notorio sonrojo y el peliblanco con una extraña expresión en sus ojos. En ese momento apareció el moreno interrumpiendo cualquier acción de parte de ambos. Sin embargo, el ex capitán de Diamond Dust aún mantenía los brazos al rededor de la cintura del menor y éste a su vez, los suyos en el cuello del mayor.

-¿Qué hacen?-preguntó inocentemente moreno viéndoles con curiosidad.

-Nada, sólo le pedía a Haruya que sea mi novio-contestó como si hablara del clima. Disfrutando del cambio de colores en el rostro del pelirrojo y el menor.

-E-ehmm...-no sabía que decir, pero como no, Fuusuke tenía contestación para todo, lo bueno era que no se podía sonrojar más. Le pisó el pie con fuerza y agachó la cabeza-P-pues eso...-''luego le robaré los helados'' pensó sonriendo nervioso.

No se inmutó por el pisotón en su pie, si había algo que podía aguantar bien eran sus emociones. Miró de reojo a sus dos compañeros y cambió su mirada por una de frío puro.

-¿En serio?-preguntó el moreno, ¿emocionado?-¿Y...qué le contestarás Nagumo-san?-interrogó mirándole con una enorme sonrisa.

-Sí, ¿qué dices, Haru-chan?-secundó el peliblanco para molestar a su compañero, pero en el fondo todo eso iba en serio.

Suspiró, ni con un pisotón se inmutaba, pero decir eso en público no se quedaría así. Miró al moreno, parecía demasiado emocionado, una gota resbalo por su cabeza. ''Bueno, debo contestar'' pensó y miro a los dos.

-Sí…-se abrazó a Fuusuke escondiendo su rostro en el cuello del mayor. Éste correspondió de inmediato al abrazo, y con la mirada le indicó al moreno que les dejara solos. Este al instante asintió y se despidió.

-Me voy, traten de no tardar mucho, en 10 minutos comienza la prueba-anunció y luego se fue corriendo del lugar.

-Te amo-susurró con voz suave en su oído, acariciando las rojizas hebras de cabello a la vez que sonreía con satisfacción por ser él el causante del cambio de colores en el rostro del niño de fuego. A su vez, el ojiámbar suspiró cuando el otro se fue y se apartó un poco mirándole a los ojos.

-Te amo, pero...te quedas sin helados-sonrió divertido y le volvió a abrazar mientras seguía con el sonrojo en su cara. ¿Por qué era así? Lo amaba pero a veces no le gustaba nada que dijera las cosas tan directo.

-¿Me los comprarás tú?-interrogó divertido.

Correspondió al contacto deslizando sus manos por la espalda del menor mientras le dedicaba la más hermosa de sus sonrisas, que nunca antes había mostrado a nadie.


Aquel día será algo que ninguno de los dos podrá olvidar, no por las buenas al menos. Después de darnos una pequeña muestra del amor mutuo que sentíamos, nos fuimos con los demás para hacer la prueba. ¿El resultado? Es obvio, ¿no? Ambos entramos al equipo con facilidad, Aphrodi también se nos unió y para sorpresa de algunos, Chae Chan-Soo también lo hizo, aunque el chico demostró desde el primer momento que era uno de los mejores, y fue por eso que los cuatro nos hicimos muy cercanos, casi íntimos amigos.