Capítulo especial 1

Tres años atrás…

El cielo representaba, al igual que el clima, exactamente cómo se sentía su corazón en aquel momento, triste, frío y gris. Tomó su chaqueta y echó un vistazo a todo, mañana ya no estaría en aquel acogedor lugar que fue testigo de las tantas muestras de amor que le brindó a su amado. Un dolor se apoderó al recordarlo, aún no le decía que se iba y este era ya el último día. Sabía el escándalo que se armaría por no decirle algo tan importante como una separación de seis –o más- meses, pero no podía hacerlo antes porque sabía que no le dejaría marchar y buscaría la forma de arreglar las cosas por su cuenta.

Cerró la puerta tras de sí y se dispuso a bajar las escaleras, hoy no le apetecía el ascensor, quería pensar. Llegó hasta su automóvil y me metió en él, si iba a hacer algo era hora de hacerlo, sólo quedaban un par de horas para que zarpara de Japón con destino a Shanghai donde tomaría un avión a Alemania.

Durante el camino a casa del pelirrojo se cuestionaba la reacción que obtendría de éste en cuanto le dijese que se marchaba, podía imaginarlo con lujo de detalle, no en vano llevaban tanto tiempo juntos, como pareja.

Bajó del auto y se encaminó a la puerta, buscó las llaves en sus bolsillos y entró al inmueble.

-Haru, ¿estás por aquí?-preguntó desde el umbral de la puerta que daba a la sala.

Estaba sentado en el sofá, cuando escuchó como abrían la puerta mas no se levantó del sofá, seguramente era Fuusuke.

-Estoy aquí-dijo al escuchar la voz del peliplata-¿ocurre algo?

Entró a la sala y se sentó junto a él sin decir una sola palabra hasta que estuvo seguro de las palabras que utilizaría. El pelirrojo le observó mientras entraba y se sentaba a su lado, no entendía su reacción, ¿qué le pasaba?

-Tengo algo que decirte-dijo con la voz más seria y fría que tenía.

-¿Qué ocurre?-volvió a preguntar-dime-dijo ladeando la cabeza, algo no iba bien.

-Me voy a Alemania-dijo sin rodeos, no estaba en él darle muchas vueltas al asunto, prefería ir directo al punto.

Se quedó tieso al oír lo que había dicho, debía ser una mentira.

-Es una broma, ne?-dijo mirándolo con una ceja alzada-pues no tiene gracia, no te irías, verdad...

-Sabes que yo no ando con bromas-dijo serio como siempre-Mañana parto a Berlín a primera hora-agregó sin cambiar ese semblante tan característico en él.

-No puede ser...-negó-¿y me lo dices ahora?-bufa molesto cruzándose de brazos-¿por qué no me lo dijiste antes?

-Porque sabía que harías un escándalo y no me dejarías marchar por las buenas-explicó frío y sereno, como si hablara del clima.

-Pues no puedes irte así sin más-dijo mientras se mordía el labio, estaba enfadado y triste.

-Lo siento, no hay pie atrás, es necesario. Seis meses en Alemania-reiteró firme, sin duda en su voz.

Le dolía tener que hacer eso, pero era algo necesario y que debía hacer por el bien de su empresa. Era obvio que aquello sólo lo sabían sus más cercanos y que con el dolor de su corazón había tenido que ocultarle todo a su novio para evitar así conflictos dentro del círculo.

-No lo puedo creer...-suspiró y negó-te vas, y soy el último al que se lo dices...

-No podía hacerlo antes-dijo monótonamente, mirando hacia la ventana.

-Si podías, pero no querías-se cruzó de brazos y miró a otro lado.

-No voy a discutir contigo-cortó de manera molesta, odiaba que las cosas siempre fueran difíciles para él.

-Pues bien-dijo únicamente.

-Me llevaré algunas cosas-dijo antes de levantarse e irse con dirección a la habitación que solían compartir cuando estaban juntos, ambos tenían casa, por lo que siempre se cambiaban de una a la otra.

-Hum...-le miró irse y luego de unos minutos pensándolo se fue detrás de él, a la habitación abriendo la puerta-te echare de menos...

-Yo también-dijo sin mirarle, no podía dar pie atrás, así que se mantuvo ocupado buscando la ropa que necesitaría, estaba seguro que si lo miraba su corazón se ablandaría.

Le miró y suspiró apoyándose en la pared y dejándose resbalar por ella. El peliplata ajeno a esto tomó un par de cosas y justo cuando se volteó dispuesto a guardarlas en la maleta para irse su corazón se detuvo y sintió que su alma se desgarraba al ver a su amado niño en aquel estado, más no podía hacer nada o todo sería en vano. Inspiró profundo y guardó sus prendas en la maleta que tenía sobre la cama para luego cerrarla y cogerla con una mano.

-Nos vemos-dijo pasando al lado del menor lo más frío que podía sin mirarle, yendo directo a la salida. Frente a la puerta titubeó un poco, pero tomó el pomo y salió, cerrando tras de sí.

No dijo nada, solamente se abrazó a sus piernas y ocultó la cara en ellas, hasta que el mayor se fue y empezó a llorar, le echaría de menos, no quería que se fuera, no podía irse.

Llegó a su auto y una vez guardada la maleta se metió dentro, pero fue incapaz de echar a andar el motor, su cuerpo no reaccionaba y sólo quería llorar, como no lo hacía en años. Recargó su cabeza en el volante y dejó libre sus emociones. Las lágrimas corrían por sus pálidos pómulos, perdiéndose luego en la tela de sus pantalones.

Era cierto que aquella decisión la había tomado él, pero jamás pensó que le sería tan difícil despedirse de su amado pelirrojo, quizás Dessarm tenía razón, con los años junto al menor su corazón se había vuelto blando y humano.

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-Mi niña, todo va a salir bien-dijo intentando calmar a su esposa.

-Me preocupa que las cosas entre ellos terminen mal-confesó mirando con preocupación al castaño.

-Hay algo que no entiendo, sólo se va por seis meses, ¿no?-preguntó sentándose junto a ella.

-Sí, quizás se alargue un poco, depende de cómo resulte todo-contestó recostándose en su hombro.

-¿Entonces por qué tanto problema con ellos?-quiso saber, aquello realmente le preocupaba.

-No puedo explicarlo, Yuuki-dijo cerrando sus ojos, esperando que el ojiazul no siguiera con el tema.

-Ryuusei, vamos a caminar-dijo tomándole de la mano.

-De acuerdo.

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El silencio invadía cada rincón de aquel vacío lugar. Un cuerpo yacía en el suelo, su corazón dolía y su alma destrozada no era más que fragmentos. En un estado similar, otro ser se encontraba debatiéndose qué hacer.

Por las escaleras se sentía el correr de unos pasos apresurados, desesperados de poder llegar a su destino, ajenos a todo lo que acontecía a su alrededor. Un fuerte golpeteo sustituyó el andar de los pasos, para volverse desesperado y ruidoso.

Se levantó de aquel frío lugar, no sabía cuánto tiempo había estado en aquella posición, pero sus piernas le pasaron la cuenta cuando quiso ponerse de pie. Todo estaba en penumbras, la noche ya había hecho acto de presencia y él recién se daba cuenta.

Se dirigió a la entrada guiado por el fuerte ruido proveniente de allí, pero no quería abrir, no se sentía bien para nada. Justo cuando estaba por dar media vuelta el golpeteo cesó ritmo y su corazón también.

Quizás...

Miró la puerta y negó, tomando el pomo con la mano y abriéndola miró a quien quiera que estuviese llamando.

Buscó la mirada dorada del otro lado apenas notó que la puerta se abría.

-Olvidé algo-dijo mirándolo seriamente.

-¿Qué cosa?-preguntó, mirándole. Sus ojos estaban rojos e hinchados, más se abrieron como platos cuando le vio frente a él.

--dijo antes de abalanzarse sobre él y besarlo con desesperación.

Iba a decir algo, cuando sintió que lo besaban, al principio no correspondió, pero luego le besó abrazándole, por el cuello.

En ese momento sabía que las palabras estaban de más, por lo que dejó que su cuerpo hiciera todo por él y se encargara de demostrarle al ser que más amaba en la tierra que ambos se pertenecerían aunque los separaran todas las fuerzas del mundo. Como pudo cerró la puerta y tomó al pelirrojo entre sus brazos para cargarlo hasta la habitación, donde lo amaría una vez más.

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El día era hermoso, algo horriblemente irónico, porque él se sentía horrible, no tenía ganas siquiera de estar de pie, aún así, no tenía remedio. Ahora entendía el significado de amar a alguien hasta que duela, su corazón estaba dañado por cosas que él no tenía la culpa y había dañado también el de la persona que más amaba en el mundo.

Una voz hizo eco en todo el lugar y le indicó que era hora de abordar el barco que le alejaría de él por seis meses, o quizás más.

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Estaba durmiendo tranquilamente en la cama sin darse cuenta de nada de lo que pasaba a su alrededor, al rato entreabrió los ojos y miró a su lado, Fuusuke no estaba. Abrió más sus ojos y salió de la cama corriendo por todos lados, pero ya no estaba.

-Te fuiste...-cayó al suelo empezando a llorar-baka...


Lamento la tardanza, pero la universidad se come todo mi tiempo...

este cap lo tenía hace algún tiempo pero no estaba terminado, espero les guste.

Trataré de subir el próximo lo antes posible, así que el orden será el mismo, el cap 7 será del pasado.

Espero sus opiniones, comentarios, críticas, lo que sea en un review

Hasta la próxima.