Capitulo II
Oportunidades
Todos podemos tener …lo que queremos….Sólo hay que saber buscarlo.
Edward POV
Bella estaba trabajando en su traducción, comprendía que tenía un límite de tiempo, para entregarla. Y yo debía estudiar mis parlamentos, todavía no terminábamos de filmar y volvería a viajar a fines de la otra semana, no me gustaba dejar el país…pero me había comprometido, él estar en un momento de tu carrera, en donde tu nombre era barajado como posibilidades positivas para encarar personajes, que vendían dentro del mundo del séptimo arte, era lo que aspiraban la mayoría de los artistas.
Me levanté, había estado tumbado en la cama estudiando allí para no molestar a Bella, pero ya me cansé de la soledad, despacio entre a la sala. Ella estaba inclinada sobre el ordenador, embelesado la contemplé, tenía los pies subidos sobre la silla en donde estaba sentada, pero cruzados como indio. Su lápiz en la boca y un diccionario en la mano, de seguro era el de Ingles –Español, era como una Biblia en su mano.
Seguí mi inspección recostándome por el marco de la puerta, su pelo estaba recogido en un rodete en la cabeza, sostenido con un lápiz, su cuello desde aquí, lucia tentador. Amaba a esa mujer, con toda mi alma, volvería a cruzar medio mundo detrás de ella para no perderla. Si…. amaba todo de ella , su deseo de independencia, las ganas de vivir, conocer aquello que le era llamativo, pero dentro mío sabía que por todo ese espíritu de lucha, de coraje y anhelos …ella estaba sufriendo mucho más de lo que aparentaba, sabía que no daría su brazo a torcer y no demostraría que , con toda el alma deseaba un hijo, porque la amaba, sufría por ella. Ya me había resignado, si Dios, o ese ser superior que nos custodiaba disponía que no tuviéramos hijos propios, lo comprendía, y esperaba, no…., deseaba con el corazón, que ella también lo aceptase, para no sufrir. En este mundo había demasiados niños sin padres, estaban los huérfanos de Haití, en donde había viajado para ayudarlos, habían muchas personas que necesitan, digo más bien niños, que necesitaban el calor de un hogar, el cariño de unos brazos fuertes que rodeasen esos cuerpitos, no solo físicamente, si no el soporte de un consuelo de corazón.
Mi Bella, daría mi vida, por evitar cualquier sufrimiento de su parte. Inclusive, los chismes de la farándula no me gustaban, no quería que llegasen a sus oídos. El egoísmo reinante, era descomunal…y el hambre de la prensa por cualquier desliz, era inconmensurable.
No sé cuánto tiempo estuve parado allí, contemplándole, pero se ve que fue el suficiente como para ver como ella se estiraba y cerraba la computadora. Camine hacía ella, no dije palabra alguna, me sitúe a su espalda y mis manos lentamente sujetaron sus hombros dándole un suave masaje, tenia tensionada la espalda.
_ Delicioso..amor…_ dijo dando la vuelta su cabeza, siguiendo el curso de los masajes_ Justo a tiempo, para salir….me bañaré y estaré lista.
_ No hay problema…yo me cambio..y nos encaminaremos al Restaurante.
Bella se levantó y se dio la vuelta besándome juguetonamente.
_ La panza de Rose esta cada día más bonita…._ aventuro con su comentario una mirada a mi rostro._ el bebé pateó hoy cuando la toqué, no lo suele hacer..
La abracé y mi mentón descansó en su cabeza.
_ No te preocupes..la tuya también será hermosa…
_ ¿tú crees?
_ claro…y amaré mimarte con ella….a cada instante_ sus brazos me ciñeron y luego se fue al baño.
….
Bella POV
Llegamos al Restaurante Salvatore, nos gustaba la comida italiana, por ello, habíamos decidido ese lugar.
Edward me ayudó a bajar del auto, estacionamos dentro del área reservada del restaurante, que estaba situado en uno de los Hoteles Hilton.
Me vestí para la ocasión, con una creación en seda cruda, entallado al cuerpo, un escote bote al frente, con una pronunciada abertura en la espalda, hasta las rodillas todavía sonreía al recordar la cara de él cuando salí vestida a la sala.
Pero él no se quedaba atrás, su estilo era irresistible, camisa azul, desprendida al cuello, dejando entrever esos vellos pectorales que me deliraban, pantalón negro, pinzado, cinto negro, zapatos negros sin cordones, una chaqueta negra, no hablemos del pelo, imposible lidiar con el peine. Pero totalmente sexy, hasta con solo mirarlo, ya quería pasar mis dedos por esa seda cobriza.
Subimos al restaurante por el ascensor, elegimos ese lugar por lo reservado. Queríamos pasar muy tranquilos en nuestro aniversario. Íbamos de la mano, nuestras miradas se cruzaban a cada instante.
Ya entrando al restaurante el murmullo, se fue apagando, varias caras voltearon a mirarnos.
_ Señor Cullen.._ dijo el camarero_ su mesa lo espera_ él me apretó más la mano y nos adentramos a una zona en donde las mesas se separaban por plantas y candelabro, creaban una atmósfera de ensueño. La ideal me dije y orgullosa camine al lado de mi príncipe…estaba contenta de poder decir que era su esposa, él hasta el momento había demostrado cuanto me amaba.
Nos acomodamos y el camarero nos entregó la carta, esperando pacientemente al lado de la mesa.
Cuando ordenamos, nos quedamos sonriendo.
Nuevamente la llegada del camarero con una botella de Champagne nos sorprendió.
_ Señor Cullen..por favor sírvase en aceptar este presente en nombre de la casa._ le mostró la botella y a una señal de Edward, el mozo destapó y nos sirvió en una copas altas. Tanta deferencia me hizo arquearle las cejas, a lo que él respondió con un guiño.
La cena pasó como en un sueño, primera vez que pudimos disfrutar de un interludio de lo más agradable, desde que nos casamos.
_ ¿Quieres ir a la discoteca, del Hotel?
_ Si me gustaría dije.
No levantamos después de pagar y fuimos a la discoteca que estaba en el último piso.
La música, estaba muy movida, con gusto nos metimos entre las personas, las luces psicodélicas, hacían difícil que las personas de allí se den cuenta de la identidad de mi acompañante.
Pasamos horas bailando, saltando y apretándonos a muchos ritmos. Estaba siendo la noche más hermosa.
_ Bella..hoy ..quedará para el recuerdo, esta noche es especial…_ las palabras susurradas por Edward a mi oído, mientras mi cuerpo estaba totalmente pegado al suyo, bailar música lenta con él, era de lo más erótico. Sus manos se deslizaban por mi espalda desnuda, para pasar a las caderas, incendiando cada parte de mi cuerpo.
El suyo tampoco, no se quedaba atrás con sus reacciones, impúdicamente se apretaba a mis caderas, dándome un claro indicio, de cómo estaba disfrutando del momento. Pero seré sincera conmigo, yo tampoco estaba quieta, mis manos se metían de bajo de su chaqueta, apretando su espalda, y bajando a sus caderas, lo mío pasaba desapercibido por la prenda.
_ ¿Amor quieres tomar algo?_ sonrió en mi oreja_ aparte de tus deseos muy evidentes.
_ Si me gustaría, una margarita. Y mientras vas a buscarla yo iré al baño.
Ya dentro del sanitario , metida en uno de los cubículos, escuche a varias chicas del otro lado.
_ Dios… Lois..¿Viste quien está en la discoteca?..
_ Si…no pude creer cuando lo vi…_ me quedé quieta, no era fisgona, pero ya me estaba imaginando, de quien hablaban
_ ¿Es cierto que es casado?
_ Si…así dicen..que su esposa es de América, un país..que ni se como se llama
_ Por ..Dios..pero con la que está no es latina..¿Creen que no es su esposa?_ Oh..OH…me dije..así empiezan los chismes…
_ Pobrecita..¿Dónde la habrá dejado?
_ Semejante bombón.
_¿I si vamos a saludarlo?
_ Oh..sería genial…
_ Yo no le dejaría salir de mi cama..ni un segundo.._ esa era otra voz nueva en el grupo.
Se escucho un coro de risas.
Me arme de valor y acodando mi ropa abrí la puerta del cubículo.
Ocho pares de ojos, se dieron vuelta a mirarme; Dios eran más de lo que me imaginé.
Miré a todas y me acerqué a lavarme las manos.
_ Yo tampoco lo dejo salir mucho de allí_ dije, y el asombro pintado en la cara de ellas fue mi recompensa. Bueno queridas si ustedes no pueden contener su lengua, me dije por dentro_ Y soy su esposa…no una noviecita…_ caminé hacia la salida_ Y sabe como un bombón..
No pude evitar reír silenciosamente, cuando iba saliendo. La cara de ellas eran todo un poema.
Edward me esperaba, con mi bebida y él ya estaba tomando la suya. Me acerque y alce mi brazo enroscando en su cuello. Besé esa boca..para deleite mío y de todas aquellas que se morían por hacerlo.
