Capitulo XVI Mi regalo eres tú.

Bella POV

Terminamos de acomodar todo, cada objeto ya estaba en su lugar, nuestro hogar lucia hermoso.

Edward fue a la casa de sus padres y yo decidí tomar un baño reparador.

Ya en la cama, uno de los libros que deje en mi mesita de luz se deslizó en mis manos, nunca faltaba un ejemplar en mi lado de la cama, miré la hora faltaban unos minutos para ser las 11:30 P.M, volví a acomodarme sobre las almohadas e inicie la lectura.

Un ruido en la casa me despertó, se ve que durante la lectura había cerrado los ojos y me quedé dormida.

Saqué los pies fuera de la cama, mi camisolín rosa, no cubría nada, pero no di tiempo a buscar con que cubrirme, llegué a la puerta y pude ver que había luz en la sala, caminé por el pasillo que me llevaba a las escaleras, al asomarme a mirar pude observar rosas blancas con tallos largos en cada escalón.

La emoción me invadió, mi mano se situó en mi boca, unas gotas saladas se escaparon de mis ojos. Edward, sólo él podía ser tan romántico.

Me detuve en cada escalón a recoger las rosas, se había tomado la delicadeza de quitar a cada tallo todas sus espinas.

Cuando estaba siguiendo el camino formado por las flores una melodía iba llegando a mis oídos, nunca la había escuchado. Era hermosa, y procedía de la biblioteca, en donde el piano fue situado.

Al asomarme a la puerta entornada, pude observar a Edward sentado ejecutando las notas más hermosas que podría describir en mi vida.

Al parecer escuchó mis pasos, porque levantó sus ojos y los clavó en los míos y una lenta sonrisa se dibujo en su rostro.

_ Para ti mi ángel en la tierra._ su voz, una caricia para mis sentidos dio paso a lo que siempre me llevaba al delirio, su música y él se puso a cantar.

Mi corazón estaba triste y solitario.

No entendía la razón,

pues todo lo que la vida

podía darme, lo tenía ya.

Pero en un encuentro,

mis ojos se posaron en los tuyos.

Mi corazón dejó de latir.

Y en ese instante comprendí,

que mi otra mitad la acababa de descubrir.

CORO

Un ángel mi vida, un ángel eres tú.

Un ángel que tocó mi vida.

Un ángel que llenó mi corazón

Ese ángel eres tú.

El cielo en la tierra,

se acababan de encontrar,

un ángel se digno a bajar,

un ángel en mi mundo,

un ángel que me enseñó a amar.

CORO

Un ángel mi vida, un ángel eres tú.

Un ángel que tocó mi vida.

Un ángel que llenó mi corazón

Ese ángel eres tú.

Que mortal más dichoso,

Que afortunado, más incrédulo.

Pues te tengo aquí en mi vida

Te tengo aquí muy dentro,

Muy dentro de mi corazón.

Cuando Edward, termino de cantar ya había llegado cerca del piano y me incliné a besarlo.

Mi boca no se detuvo. Recorrió su mentón sus parpados.

_ Mi amor..es hermoso.

_ Mi amor, hermosa eres tú, y este es mi regalo de cumpleaños..Felicidades.

_ Edward, gracias.

Él se levantó y me abrazó fuertemente.

_ Amor el agradecido soy yo, nunca podré agradecer a la suerte, o no sé a quién, que me ha permitido tenerte en mi vida.

_ Mi amor_ mis lagrimas no podían ser contenidas. Cada parte de mi ser se estremecía. Yo era la afortunada de tenerlo conmigo y él decía que el afortunado era él._ No sabes cómo te amo.

Mis brazos estaban enredados en su cuello, de puntas de pies, trataba de alcanzarlo, de poder sumergirme más profundamente en su boca, en su alma.

_ Hum, ¿si es lo mismo como te amo yo? Soy inmensamente feliz._ mordió levemente mi labio inferior y levantó su rostro pero sin apartar la mirada de los míos._ Todavía falta tu otro regalo.

_ ¿Más?

Lo miré sorprendida, luego separé un poco mi cuerpo de él y giré el torso, tratando de ver el otro regalo.

_ No está aquí_ su mano me sostuvo fuertemente mis dedos y caminó hacia la puerta llevándome detrás de él._ vamos.

Fuimos hacia la puerta.

_ espera _ dije_ No puedo salir así_ sus ojos recorrieron mi cuerpo.

_ A mí me gusta como estas_ sus ojos me acariciaron de pies a cabeza_ pero no me gustaría que alguien te viera así. Espera_ se giró y corriendo subió las escaleras, al momento volvió con un abrigo _ póntelo preciosa_ me ayudó a meter mis brazos en las mangas._ bueno, ahora si._ pronunció cuando terminó de prender cada botón

Nuevamente su mano tomó la mía.

_ cierra los ojos

_ ¿qué?

_ Bella no seas aguafiestas_ me dijo con sus ojos brillando de diversión. _ Sígueme la corriente.

_ No digo más nada._ Cerré mis ojos y sus manos tomaron mis hombros

_ No los abras_ murmuro a mi oído_ no hagas trampa.

Sentí el picaporte de la puerta y la corriente de aire acarició mis pies descalzos, gracias a Dios no era Otoño todavía, por que de seguro una congestión nasal me hubiese agarrado.

Sus manos me empujaron para dar algunos pasos hacia el frente.

_ Abre los ojos_ su voz venia desde mis espaldas.

Con impaciencia los abrí.

Primeramente no comprendí que debía mirar, hasta que mis ojos se detuvieron delante de la entrada. Un auto hermoso color rojo oscuro, estaba estacionado. Su techo descapotable estaba bajado y un gran moño tenía en el capó.

_ ¡Mi Dios!_ exclamé _ Edward , ¿Qué has hecho?

_ ¿No te gusta?_ su voz sonó desilusionada.

_ ¿Qué si me gusta?_ tapé mi boca y caminé alrededor del auto_ es hermoso..pero te debe haber costado una fortuna.

_ Amor, el dinero es lo de menos, quiero darte todo lo que esté a mi alcance, para tu comodidad. Y además desde aquí es más difícil llegar al centro, en donde están las oficinas de la editorial.

_ Edward, gracias_ nunca imaginé este regalo, en verdad era hermoso, pero lo era más el detalle en sí. La música, el coche. Cada gesto pensado para mi deleite. Este cumpleaños sería algo que no podría olvidar.

_ El lunes iremos a conseguir tu licencia de conducir, los documentos, Emmet está haciendo los tramites por mí.

_ Son muy buenos conmigo_ dije y me abrace a Edward.

_ Amor, tú te lo has ganado._ me entregó las llaves_ ¿quisieras meterlo en el garaje?

_ Sí, que nervios.._ tomé las llaves y me metí detrás del volante_ toma el control remoto de las puertas del garaje, te dejé espacio.

Miré como se abría las puertas automáticas del garaje, y su camioneta estaba estacionada hacia la izquierda, dándome lugar a su lado.

Con cuidado encendí el motor, era una seda, mis pies desnudos sintieron la suavidad del tapizado en el piso, miré y di marcha atrás, maniobre metiéndolo suavemente, en todo momento Edward no dejo de observarme con una sonrisa satisfecha.

Y yo ni siquiera podía controlar el latido de mi corazón, toda esta emoción, me atenciones de ese hombre siempre me abrumaban.

_ Baja la puerta, amor y te espero en la entrada que comunica con la cocina.

Cerré la puerta automática.

Apagué el motor del auto, no podía creer, que esta preciosidad era mía.

Descendí como en transe, salí hacia la puerta que comunicaba con la casa, al abrir me encontré a Edward, recostado por el marco que llevaba a la cocina, tenía dos copas en la mano, estas rebosaban de burbujas.

_ Para la agasajada del día. Oh mejor de la madrugada _su sonrisa era deslumbrante, tomé todavía emocionada el tallo de la copa_ Que este año que pasamos juntos y que tú estás conmigo y cumples un año más de vida a mi lado, sea uno de los muchos que estaremos juntos.

Se inclinó y me beso suavemente, para luego levantar su copa y hacerla sonar en un brindis de cristal.

_ Gracias al hombre más generoso, que sólo unos pocos tienen la dicha de conocer.

Vaciando las copas las dejamos en la isla de la cocina y tomados de la mano caminamos rumbo a nuestra alcoba, en donde sin palabras demostramos cuanto nos amábamos. Sin ser ingrata, para mí esa fue la mejor parte de la noche, estar en sus brazos.

_ Bella_ Alice estaba sentada al lado de Jasper en la mesa que se dispusieron en el jardín_ esta hermoso ese auto, el granuja de mi hermano sabe cómo dar regalos.

_¡Alice!_ la reprendí.

_ No lo defiendas…_ replicó.

_¿de qué hablan?_ Esme se ubicó enfrenté de nosotros_ está riquísima la ensalada_ dijo degustando su plato_ estos chicos saben cómo encantar el paladar.

_ Eso mismo decía, el granuja de mi hermano, sabe como encantar a alguien.

_ Alice, no seas mal hablada, respeta a tu hermano.

_ Mami, yo lo respeto, pero no me dirás que él no sabe manejar estrategias de convencimiento.

_ Hummm_ murmuró Esme.

_ Haber, preciosa cuñadita, dime que más te ha regalado Ed.._ Alice puso su barbilla apoyada en sus manos_ dímelo.

_ Creo que eres demasiado curiosa, hermanita_ dijo el aludido se ubicó al lado de mi.

_ ¡Qué oportuno!_ Alice izo un puchero.

Edward me abrazo por los hombros.

En la mesa estábamos los Cullen y Hale, pues aparte de Rose y Jasper, estaban los padres de ellos.

La noche fue muy agradable, no había más que la familia. Eso me gustaba. No necesitaba de muchas personas para festejar un año más. Lo que me interesaba era la persona a mi lado.

Esta que llenaba mi vida de amor y detalles tiernos que me iban marcando, que dejaban una huella imposible de borrar.

_ ¿Cuándo viajas, hijo a Budapest?_ Carlisle, se arrellanó en su silla_ ¿qué pasó, por qué viajas?

_ salió mal una toma, o se estropeó, no supieron decírmelo_ Edward peinó su pelo con los dedos_ Pero debo viajar.

_ ¿Bella, cierto que viajarás con él?_ Rosalie preguntó entusiasmada_ Quisiera conocer esa ciudad.

_ Si estoy en eso, mañana terminaré el libro que estoy traduciendo y podré acompañarlo.

_ Genial_ Alice batió las palmas_ debes recorrer las tiendas, y cómprate algunos zapatos y carteras._ suspiró.

_ Lo veré en ese momento_ dije para nada entusiasmada con el plan de carteras y zapatos, más bien librerías pensaba yo.

_ Creo que si conozco a Bella, ya está pensando en librerías_ dijo Edward.

Lo miré y apoyé mi barbilla en su pecho y lo miré desde allí.

_ te amo y si me conoces…._ le murmuré.

Por respuesta me abrazó más a su pecho.

Esta felicidad era algo que todo humano debería conocer en la vida.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Gracias a los comentarios ahora lo publicaré en su día fijado.

Me alegró leer los comentarios, pues sin ellos no hay estimulo para escribir.

Pero aquí, va el capitulo, espero les guste.

Rochie Cullen