Capitulo XVII

El inconveniente…siempre estropea..algo.

Bella POV

Terminé la traducción del libro, me llevó un poco más de lo que me imaginaba pero ya estaba, Edward había salido acompañado de Emmet, estaba haciendo los trámites para nuestro viaje a Budapest.

Recorriendo la casa junte algunas cosas esparcidas por el lugar, miré las maletas que utilizaría, bueno maletas no eran pues habíamos decidido llevar bolsos, que serian más cómodos para transportarnos.

Subí hacia el dormitorio, no había recogido todavía las ropas sucias del canasto del baño, la mañana y parte de la tarde lo utilice para concluir mi trabajo, entusiasmada por el viaje que deberíamos realizarlo a más tardar el martes, comentario bastante insistente de Edward.

Miré las camisas en el canasto, un juego de pantalones, también mi ropa, suspirando acomodé en mis brazos, lo lavaría ahora y tendría más tiempo para preparar la cena.

Ya bajando la escalera escuché el timbre del teléfono y el de la puerta, por distraída y mirando hacia está última erré el escalón final y perdiendo el equilibrio caí con todo mi peso sobre el pie derecho que había sentido la falta del apoyo que lo estabilizaría.

Doblado totalmente bajo mis caderas sentí el fuerte tirón y crujido a continuación de un dolor que me hizo lanzar un grito.

Giré liberando mi peso del pie lastimado y las ropas que por reflejo la tenia apretada al pecho, cayeron desparramándose. Mis brazos buscaron el apoyo del pasamano, en mi mente el pensamiento insistente de levantarme llevaba mis movimientos a concretar ese fin.

A todo esto el timbre de la puerta no dejó de sonar pero el teléfono sí, y luego la voz de Alice.

_¿Bella, te pasa algo?_ seguido de otro golpe_ ábreme_ y el timbre de nuevo interrumpió su voz.

_ Espera Alice, ya te abro.

Como pude llegué hasta la puerta, con algunos saltos y apoyándome en los muebles, abrí la cerradura, podía sentir como el sudor cubría mi rostro y el dolor casi no me dejaba respirar profundo.

Agradecía que la escalera no estuviera situada tan alejada de la entrada.

Cuando la puerta ya no fue obstáculo para que una impaciente y alarmada Alice entrara, me recosté por la pared y mi cuerpo se deslizó hasta el suelo.

_ ¿Bella, qué te pasó?_ se inclinó sobre mi cuerpo y su mano tomó mi rostro_ ¡estas pálida!.

_ Alice, creo que me fracturé el tobillo._ unas lagrimas de dolor ya estaban cayendo de mis pestañas.

_¿Qué?_ al decirlo miró mis piernas enfundadas en unos pantalones de gym_ ¿Cuál pierna?

_ El tobillo derecho_ dije y cuando ella se inclinaba a tocarlo, grité frenética_ no lo toques, por ..

_ Dios Bella_ se levantó_ llamaré a una ambulancia, iremos al hospital.

_ Alice_ gemí, sentía mi tobillo pesado y dolorido. _ Llama a Edward.

_ Lo haré, de eso no debes dudar.

Cuando llegó la ambulancia estaban Esme y Rosalie acompañando a una Alice bastante ansiosa.

_ Bella hablé con Edward él va hacia el hospital en donde trabaja papá, que ya te está esperando.

Ni bien llegamos a la sala de admisión un Carlisle sereno me recibió y ya había procedido con los papeles requeridos.

Un traumatólogo me examinó e inyectó un analgésico.

_ Señora Cullen, como se habrá dado cuenta tiene fracturado el tobillo específicamente la fíbula, le pondremos un yeso y mantendrá la pierna inmovilizada y en alto_ Un hombre de aproximadamente cincuenta años canoso, procedía a inmovilizar mi tobillo.

_ Doctor, voy a realizar un viaje.

_ No es posible eso en estos momentos.

_ Pero_ en eso se abrió la puerta y Edward bastante preocupado asomó su cabeza.

_ Permiso Doctor_ se metió a la sala_ ¿cómo le va Dr. Macmillan?

_ Edward, gusto en verte_ con una sonrisa el Dr. continuo _ le estaba diciendo a tu esposa que no podrá viajar.

Miré Edward cuando las palabras lo envolvieron, sus ojos me taladraron con una muda pregunta. ¿Creería él que lo había hecho a propósito?.

_ ¿Qué tan grave es la fractura?

_ Bastante, quebró totalmente la fíbula tuve que anestesiar esa zona para colocar en su lugar el hueso y sólo con el yeso y de 6 a 8 semanas de reposo sin mucho peso en esa pierna, la hará sanar por completo.

_ Edward, lo siento_ no sabía cómo calmar su humor.

_ No te preocupes, amor.

_ Por lo que repito, viaje a ninguna parte habrá.

_ Lo entiendo Dr._ murmuró._ Ella hará el reposo suficiente para restablecerse.

_ Aquí le receto unos antiinflamatorios, los tomará cada 6 horas si el dolor es intolerable, cosa que no creo si se mantiene en reposo, llámeme.

Edward se acercó a mí, su mano cubrió y apretó mi hombro con cariño, pero muy dentro de mí sentí que lo había defraudado.

_ Bella, amor, quédate tranquila, debes recuperarte.

_ Lamento mucho haber arruinado el viaje.

_ Mi amor en otro momento podemos volver a viajar juntos.

La puerta volvió a abrirse y entró Carlisle.

_ ¿Y qué me dices Macmillan?_ llegó junto a mí y me beso en la frente_ ¿cómo está mi pequeña?

_ Deberá reposar, como te había dicho, Cullen. Gracias a Dios no necesitó cirugía para componer el hueso.

_ Bueno Bella, ya has escuchado al Dr.

_ Si_ mis ojos estaban en lo de Edward, que no había apartado la mirada.

_ Ya llamé a Esme, avisándole que irás con Bella.

_ Carlisle no deberías importunar a Esme.

_ ¿Importunar, dices? ¨Por favor corazón ellas no han parado de llamar.

_ Papá llevaré a Bella a casa, ¿Todavía está afuera Emmet?

_ Si, estaba preocupado y además Rose le llamó y le dijo que debía esperar a saber cómo había salido Bella._ sus ojos destellaron con humor, sabiendo el carácter de Rosalie y más en su estado no haría nada para alterarla.

Edward me acomodó en una silla de ruedas que trajo una enfermera.

Ya en el pasillo Emmet se acercó, solicito.

_ Bella, Dios que caída.

_ De lo más tonta cuñadito.

Miré a los hombres Cullen parados delante de mí, eran increíbles.

Nadie podía negar que los tres hicieran honor a la belleza masculina.

_¿ Llevarás a Bella a la casa?

_ Sí, la llevó, y te pediré un favor_ Edward sacó su billetera y nos papeles de su chaqueta y los tendió a su hermano_ deberás cancelar el pasaje de Bella y el mío lo pasaras para el jueves.

_ No, Edward no necesitas atrasar tu viaje._ hablé apresurada.

_ Bella, no te dejaré ahora con esto_ empezó él, pero su padre lo interrumpió.

_ ¿Qué dices hijo? .No estará sola, tu madre, Alice y hasta Rosalie la atenderán, por algo estamos todos cerca.

_ Pero no puedo imponer_ dije yo_ y tampoco pedirte a ti que retrases tu viaje, podré cuidarme.

_ No se hablará más del tema_ cortó Carlisle. _ Emmet vé y deja el viaje para el día fijado y nosotros nos haremos cargo de Bella.

El sábado pasó rápidamente, Esme, Alice e inclusive Rosalie, estaban pululando alrededor, consiguiendo acomodar todo.

Prepararon la cena, dándome los calmantes.

Edward estaba en el dormitorio, preguntando a cada instante si no necesitaba algo. Y dentro de mí estaba que reventaba de los nervios y una bronca de aquellas crecía amenazando con explotar en cualquier instante. Me sentía fatal por lo acontecido.

Al dar las doce de la noche, escuche la puerta del frente cerrarse. Pasaron los minutos y los pasos de Edward advirtieron su entrada al dormitorio.

Estaba recostada en nuestra cama rodeada de almohadas, con la pierna enyesada sobre otras. Alice me había ayudado a ponerme un camisón y me dejó tapada y acurrucada con un edredón de color verde agua.

_ Ya se fueron, las mujeres.

_ Te estuvieron atosigando. _ afirmé.

_ Dios, Alice es pura energía, no para un momento._ se sentó al lado de mi pierna_ ¿cómo estás?

_ Bien, no me duele nada, los analgésicos funcionan bastante bien.

_ Me alegro_ se inclinó a besar mis labios_ me daré una ducha y luego a dormir_ al decirlo hizo una mueca._ recuerdas cuando también tenias un yeso.

_ Si…recuerdo a alguien muy ágil con esa situación.

_ Bueno, pero cuando eso no era reciente, por lo que me contendré.

Haciendo un guiño entró al baño. Después de un rato escuché la ducha. Volví a acomodar la almohada, el medicamento producía somnolencia, intente mantener mis ojos abiertos pero el sopor me venció.

Di vuelta a apagar la alarma, extendí mi brazo tomé una tableta y el vaso de agua en la mesita de noche al lado de la cama. Despacio me recosté y miré a ese hombre tendido a mi lado, boca abajo, con el brazo izquierdo tendido cuan largo era, el otro doblado bajo la almohada y su cara volteada hacia la mía, lucia tierno, sus pestañas daban una sombra en forma de luna sobre sus mejillas, la barba mañanera era una agradable tentación para mi tacto, quería pasar mi mano o mi mejilla por ella. Pero la tentación fue vencida y me quede contemplándolo.

_ Si sigues mirándome de esa manera, creo que mi sentido de la discreción y oportunidad lo tiraré por esa ventana y te haré el amor hasta hacerte gritar de placer.

_ Entonces no apartaré mis ojos_ dije juguetona.

_ Grrrr.._ Edward me abrazó, pero un fuerte tirón en la pierna me produjo un gesto de dolor que el pudo percibir_ creo que no fue buena idea, iré al baño.

Saltó fuera de la cama.

Y yo suspiré. Lo amaba demasiado, lo extrañaría en este viaje y mucho más porque hubiese podido ir con él.

Durante la mañana volvieron Esme y Alice, trayendo para comer y ayudándome para poder asearme.

En la tarde Edward se puso a arreglar su bolso.

_ Llevaré tres pantalones, dos suéter, una campera gruesa_ a medida que cargaba su bolsa de viaje iba nombrándolo y mostrando que opinaba sobre su elección.

_ Lleva otra más abrigada Edward, hará mucho más frio._ resoplé cuando acomodé mi edredón_ quise acompañarte amor.

_ Lo sé preciosa.

_ Te amo, cuídate.

_ Lo haré, y tú también debes hacerlo.

_ No creo que pueda no cuidarme, con tu mami, Alice y Rosalie de por medio.

_ jajajaja…si por eso me voy tranquilo tendré a todos pendientes de ti. Te cuidaran.

_ Si me cuidaran, pero no serás tú._ dije quejumbrosa.

_ Mi amor…_ dejó su bolsa y subió a la cama en donde me abrazó, suavemente deslicé mi cabeza hacia su pecho_ trataré de terminar rápidamente, para volver.

_ Si, se que lo harás, pero también te quedaba una semana y ya volvías a las otras filmaciones.

_ Si…pero haré tiempo para escapadas amor.

No dije nada más sólo lo abracé.

El lunes pasó tan rápido que cuando el martes Edward fue al mediodía hacia el aeropuerto sentí como mi corazón dejaba de latir.

Pasaron los días y rompí mi promesa, pedí a Alice que me trajese la portátil a la cama y navegué por la Web, quería ver a mi amor, las fans eran muy insistentes y podía saber lo que hacía, es que moría por verlo, me imaginé que era por la inactividad ya que había terminado de traducir.

También había llamado a Marite, le comenté lo que me había pasado y le pregunté si podía traerme otro libro para traducir. Gracias a Dios que dijo que sí.

Eso pasó ayer y hoy Alice y Esme me ayudaron a bajar a la planta baja, menos mal me dije, ya que hacía cuatro días que estaba confinada arriba.

Hoy sentada en el sofá de mi habitación favorita rodeada de mis libros y el gran piano de Edward estaba tranquila, en uno de los estantes del rincón de la habitación estaban los premios que había ganado Edward y fotos familiares, entre ellas las de nuestro casamiento.

Este cuarto era cómo mi cielo perfecto.

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