Capitulo XX

El clima empieza a mejorar…

Bella POV

Abrí mis ojos en forma lenta, la respiración pausada de mi compañero de cama, confirmaba que él estaba allí.

Recordaba sus palabras tratando de que comprendiera los hechos ocurridos en su viaje. Todo en mi gritaba que le creyese, que ya había hecho mucho demostrando que me amaba.

Trabajosamente salí de la cama y fui al baño. Dentro había las ropas que se quitó para ducharse. Me senté en el bordé de la bañera, para recoger y depositar en el canasto que llevaría al lavadero.

Revisé sus bolsillos y encontré el boleto de avión utilizado para volver a Londres y otro que era para la reserva de un día más tarde o sea recién mañana tendría que haber llegado.

Bueno Bella, ¿qué más pruebas tienes que esto? Dejó todo para volver a tu lado.

Mi mente era un torbellino imposible de calmar, nada podía encajar en forma sincronizada.

Me aseé de la forma trabajosa que venía realizando. Recogí mi pelo en una cola alta, me puse un vestido camisero mangas largas, el aire central en la casa me permitía vestir de esa manera, por la dificultad de utilizar otro tipo de ropa con el maldito yeso en la pierna, ya lista volví al dormitorio.

La luz del sol se deslizaba entre la cortina, dando a la forma dormida una agradable claridad.

Su pecho desnudo estaba visible, ya que la sábana se encontraba enredada en sus caderas. Sus pestañas una gruesa línea que invitaba a pasar los dedos y comprobar si en verdad eran tan suaves como se veían, enmarcaban sus parpados cerrados. En contraste a esto, su barba una sombra espesa cubría la parte inferior de su rostro.

Maldita esa estúpida que se aprovechó de su buena predisposición hacia los demás

La buena voluntad de Edward era su talón de Aquiles.

Si uno ama a una persona debe confiar en ella. Yo… lo amaba, ¿Y la confianza? Bueno esa era una tarea que estaba dejando pendiente. Debía aprobar esa materia o reprobaría en cursar un matrimonio feliz.

Tomé las muletas y me encaminé hacía la puerta. El reloj marcaba las 8 de la mañana.

Sería un día muy largo.

Cuando el reloj dio las 9 A.M. llegó Esme, muy agitada, pero al verme en la cocina, se detuvo sorprendida.

_ Bella, hija _ se inclinó y me besó en la mejilla_ me alegra verte aquí en la cocina.

_ Hola Esme _ no podía mirarla a los ojos, después de todo el revuelo que había armado._ siento lo de ayer.

_ No te preocupes, mi niña. Comprendo todo lo que ocurrió._ se sirvió una taza de café_ cuando llegue Edward mañana, lo aclararemos, ya veras.

_ Edward está arriba, llegó esta madrugada.

_ ¿Ya llegó?

_ Si_ aventuré una mirada a su rostro. Y me sentí muy mal al verla fruncir sus cejas.

_ ¿Y cómo lo has tomado?¿Aclararon algo?

_ Si Esme.

_ Bueno…entonces, ¿va bien o hay todavía tormenta por delante?

_ Si hablaremos como si estuviésemos pronosticando el clima, te diré que en estos momentos, sólo está nublado, pero el sol se está asomando.

_ Genial, ¿quieres que te ponga la lavarropas, antes de dejarte?

_ Si, tengo que ver las ropas del bolso de Edward que están cerca de las escaleras y un poco más en el baño.

_ ¿Él duerme todavía?

_ Aja…se lo veía agotado.

_ Me imagino, pero sé muy bien que no va a sentir nada cuando entre al baño, ¿quieres que baje la ropa?

_ ¿Podrías?

_ Si lo haré y así podré dejarte, para que puedan seguir hablando.

Esme se retiró mucho más entusiasmada con respecto a la posible solución de los problemas. También comentó que avisaría a los demás para dejarnos el día libre de visitas.

Fui a nuestro saloncito especial, me senté a trabajar en la otra historia que debía traducir, sin darme cuenta me sumergí en la trama, todo problema fue dejado a un lado, la realidad había sido desplazada por un mundo de ilusiones que estaban argumentadas en esas líneas que estaba traduciendo.

El calor de unos labios en mi cuello desnudo me hizo volver a mi mundo.

_ Princesa..buenos días.

Giré lentamente y mi mirada como siempre se quedó cautivada en ese mar verde que derramaba todo tipo de emociones hacia mi persona.

_ Hola.._ tragué bruscamente_ ¿cómo dormiste?_ nunca me había pasado con él, pero me sentía cortada, no encontraba palabras para que pudieran ablandar esa tensión que estaba sintiendo.

_ Amor…te extrañé un montón..y al estar a tu lado pude dormir muy bien.

_ Yo también te extrañé..

_ Ven aquí._ me dijo y me ayudó a levantarme para encerrarme en sus brazos. _ quiero sentirte así pegada a mi cuerpo.

Se inclinó de tal manera que su cara se escondió entre mi hombro y cuello.

_Te amo…te amo..te amo_ cada declaración era sellada con un beso en el cuello , mejilla, nariz._ ¿me crees?

_ Si..te creo…perdóname, no lo puedo evitar. Quiero decir, el ser tan idiota.

_ Hummm..no eres idiota, pero si celosa..

Dio un paso para atrás y se sentó en el sofá.

_ Ven aquí_ señaló sobre sus muslos.

Me dejé llevar sobre él, para que maniobrara mis piernas, acomodándolas a los lados.

Sus manos se metieron debajo de mi vestido camisero, acariciando mis glúteos en un agasajo sensual a esa zona sensible. Al mismo tiempo sus labios reclamaron mi boca en forma devastadora, en donde su lengua degustaba y libraba una danza imposible de esquivar con su gemela.

_ Amor te extrañé….

_ Edward sin ti no puedo estar, creo que no merecería una existencia sin tu compañía.

_ Bella, te amo..nunca te dejaré..

Me hizo girar quedando mi pierna colgada fuera del sofá, pero mi espalda pegada al fino material que recubría el asiento, con su cuerpo cubriendo totalmente el mío, presionado mi pelvis de una manera por demás reveladora de sus intenciones.

Sus manos inquietas bajaron mis bragas, para luego ir detrás de mi vestido, sin palabras se incorporó, pero en ningún momento aparto sus ojos de los míos y se quito su remera mangas largas y su pantalón de deporte.

Me incorporé y tomé la pretina de sus bóxer y lo deslice por sus piernas, al estar libre de su confinamiento su pene erguido dejó ver el deseo revelador.

Todo en él me gritaba que solo mío era.

Si, me dije, él es mío.

Sus manos acariciaron lentamente mis senos, sus boca bajo a lamer las puntas en pico que llamaban atrayéndolo como si fueran imanes.

De una forma desenfrenada la succión de su húmeda cavidad empezaba a humedecer mi entrepierna, haciendo más fácil el acceso de sus dedos a ese lugar.

Cada beso, cada embestida de su lengua emulaba a la acción de sus dedos.

Y los míos también no se habían quedado quietos, lo tenía asido y envuelto como si fuera el último asidero de mi vida, el movimiento que estimulaba su pasión, impulsaba a mover sus caderas imitando ese movimiento tan antiguo como la vida misma.

_ Te quiero..te necesito ahora_ ni bien murieron sus palabras dentro de mi boca lo sentí entrar y amoldar mi cuerpo al suyo._ mi amor…

No fue cuidadoso, no se contuvo, no lo quería de esa manera. Cada embestida lo realizaba con ímpetu, sin control.

Levanté mi pierna izquierda y lo encastré a su cadera, facilitando su entrada. Eso posibilitó la penetración más profunda, tanto que sentía llegar hasta lo más profundo de mi intimidad. Ese impulso me estaba llevando a alcanzar un orgasmo que se iniciaba en mi vientre y continuaba por mis muslos.

_ Dios….no pares..no._ Se nubló todo, sentí como una exhalación de mi vida, se escapaba.

El orgasmo más largo de mi vida lo acaba de tener, en un sofá.

Esa habitación ya era especial pero ahora, no podría ser superado por nada más.

Miré a ese hombre hermoso, que todavía estaba dentro de mi cuerpo, lo sentía todavía en su acabada, lo sentía en los pequeños espasmos de su orgasmo, su cuerpo estaba arqueado hacia arriba, y la boca abierta como si robara el oxigeno necesario para respirar.

Increíble pero mi cuerpo y el suyo estaban bañados con una fina capa de sudor.

Bajó lentamente su cabeza y apoyó su frente a la mía.

_ Ayyy mi Bella, eres asombrosa, nadie jamás podrá ocupar tu lugar en mi corazón y en mi cuerpo.

Diciendo esto se levantó y salió así desnudo hacia no sé donde.

Al momento volvió con una toalla húmeda y con exquisita ternura me limpió.

_ ¿Quieres que te llevé arriba?

Le ayudé a higienizar algunas partes que había obviado.

_ No..estoy bien así_ quería tener una parte de él todavía dentro mío.

Volvió a salir llevando la toalla en su mano.

Lo seguí fuera de la salita.

Apoyándome en las muletas.

Regresando del lugar del lavadero, se cruzó conmigo.

_ ¿Adónde vas?

_ Te prepararé algo de comer.

_ No, lo haré yo, princesa.

Vino veloz y me alzó llevándome hacia la cocina.

_ ¿Qué quieres comer?

_ No se, ¿y tú?

_ Hummm..Pollo al horno, ¿tenemos para hacer eso?

_Si, creo que hay. Varias porciones de pollo, papas, tomate, cebollas, perejil, ajo, tomillo y pimienta.

_ Bueno, voy a cocinar para mi princesa._ me acomodó en el sillón que habían traído para mi, la familia. Con suavidad elevó mi pierna._ Te quedas aquí y me miras.

_ Si jefe _ dije levantando el brazo emulando un saludo militar.

Lo vi moverse por la cocina, combinando especias, sacando ollas, sartenes.

Cada movimiento suyo, era un festín para los ojos.

El día pasó volando y de nuevo al caer la noche el crepúsculo nos sorprendió uno en brazos del otro.

Edward POV

Humm, de nuevo con pasajes en mi bolsillo, salía para EEUU el viernes.

Las filmaciones se iniciarían la semana entrante, no estaba muy feliz, el sentimiento inicial de empezar mi trabajo se veía opacado por la incertidumbre de no saber que ocurriría la próxima vez que alguna foto se deslizará y mi princesa no comprendiera que el precio de la fama a veces se tomaba con las actrices o actores del momento.

Ya llegando a casa quise detenerme a hablar con mamá a saludarle pero ya cuando iba a estacionar miré hacia la entrada de mi casa y vi un Aston Martin DBS, color gris.

No lo pensé dos veces aceleré y frené bruscamente frente a la entrada, no me importó bloquear la salida al dueño del auto.

Bajé y me dirigí hacia la entrada, casi ni tiempo me di para poner la alarma, solo quería saber quien era el dueño del auto y que hacia en mi casa.

Al entrar escuche a Bella reír.

_ Dios, odio estas muletas, sólo a mi me puede pasar de romperme la pierna dos veces.

_ Isabella, no fue tu culpa, déjame ayudarte.

Di dos pasos y lo que vi me dejó helado en un principio para luego ver todo rojo.

Bella, mi Bella estaba siendo colocada en el sofá, un hombre tenía sus manos, alrededor de sus piernas y cintura.

La sonrisa de ella, era muy invitadora. Una furia ciega fue invadiendo y carcomiendo mi sentido común.

Caminé lentamente, calculando la distancia y el tiempo que me llevaría saltar sobre el cuello del sujeto y derribarlo.

No, muy sencillo, me convencí a mi mismo, quería estrangularlo y cortarlo en trozos pequeños y tirarlos a los lobos., esa idea me gustaba mucho más.

_ Buenas tardes- dije mordiendo las palabras.

Dos pares de ojos se dieron vuelta a observar mi avance, miré a uno de una forma por demás intimidante y a la otra con dardos de acusación irrefutable.

_ Hola amor.._ Bella se acomodó en el sofá_ ¿recuerdas al señor Baldwin, mi jefe?

_ Señor Baldwin_ dije cortante.

Los ojos del individuo realizaron un movimiento de cejas interrogante, por el tono detectado.

_ Señor Cullen _ me pasó su mano._ un placer volver a verlo.

_ Edward, no sabes que mortificación, si no fuera por él, hubiera caído al suelo. Rosalie tuvo que salir y cuando abrí la puerta se quedó trabada las muletas por la alfombra de la entrada.

Miré a Bella, no me importaba si fue un accidente, no me gustó las manos de él sobre su cuerpo.

_ Debes atender …

_ Por favor señor Baldwin ¿quieres sentarse?

_ Si me agradaría.

Maldije por dentro, no lo quería muy cerca de Bella, más bien lo quería con un océano de por medio.

_ Bueno, ¿qué le gustaría tomar?_ ¿cianuro, ricina, Tetrodotoxina?, ¿pero en donde conseguiría un pez globo?, ¿anatoxina?, pero encontrar el hongo indicado, seria difícil. Me conformaría con otra cosa, ¿pero que seria?

_ ¿Tiene café negro, por favor?_ se acomodó en el sofá_ soy adicto a él.

_Ya vengo_ caminé hacia la cocina. Mataría a Rose por haber dejado sola a Bella, bueno, después que nazca mi sobrino, la mataría.

Serví tres tazas de café y llevé en una bandeja.

Pasamos hablando como hora y media.

El maldito después de todo no era un pelmazo, pero igual no me caía bien.

El solo hecho de pillar sus ojos sobre mi adorada ponía mis nervios a una carrera de emociones conflictivas. Entre ellas el instinto de asesinato.

Ahora empezaba a comprender los sentimientos que despertaban esas fotos en ella.

Yo mismo no podía dominar los míos.

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Tarde pero aquí está el capitulo.

Empecé esta semana con mi jornada completa, llegó cansada, no tengo tiempo de sentarme a la PC, me vence el sueño, perdón…

Espero sus comentarios.

Un beso de mi parte.

Rochie Cullen